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5 octubre 2019 6 05 /10 /octubre /2019 15:34

 

A finales de los 60 del pasado siglo, un científico británico, un bioquímico llamado James Lovelock, hoy día con 100 años cumplidos, doctor honoris causa de ocho universidades en todo el mundo, aventuró una hipótesis de trabajo fascinante que revolucionó nuestra percepción del hábitat físico en el que vivimos, el planeta Tierra, y sus elementos vivos y componentes inertes. La llamó la hipótesis Gaia, nombre con el que los griegos llamaban al planeta Tierra (Gea en latín), al que consideraban como una de las diosas primordiales del Olimpo. Según Lovelock, toda la vida existente en el planeta y la misma Tierra integran un organismo único, indivisible, en permanente autorregulación que crea una biosfera en la que se garantiza la viabilidad existencial. Como decían las pintadas en mayo del 68, “La Tierra es un ser vivo. Respétalo ”.

 “El aire no es solo un entorno para la vida, sino una parte de la vida misma…parece que la interacción entre la vida y el medio ambiente, del cual el aire, el mar, los árboles y los montes forman parte, es tan intensa en el sostenimiento del entorno, que se puede considerar que forman una entidad planetaria con capacidad para regular un estado de equilibrio, desde el clima a la composición química de ciertas interacciones que reducen la entropía  (tendencia natural a la destrucción) del planeta.”

El problema es que ese equilibrio se está rompiendo debido a las actividades humanas, como con la concentración atmosférica de bióxido de carbono, la quema de enormes masas de arbolado (Amazonas), las  radiaciones de microondas cada vez más potentes por el exceso de aparatos electrónicos y digitales, la sobrepoblación, etc. En 1987 Lovelock escribía: “Por robusta que sea Gaia, las condiciones de nuestra Tierra se están acercando al punto en que la vida misma no esté lejos de su fin”. Más de 30 años después, una de las instituciones científicas plurales  que velan por el planeta en su conjunto ha advertido que está a punto de superarse el punto crítico de la sostenibilidad ecológica de nuestro único hogar habitable.-ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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30 septiembre 2019 1 30 /09 /septiembre /2019 09:32

Los griegos clásicos, desde Isócrates (s.V aC), cultivaron la Paideia como modelo de educación para los niños y jóvenes. Platón alargó los contenidos con geometría y matemáticas, pero Isócrates basaba la Padieia en una transmisión de valores éticos y preparaba a sus pupilos en una combinación de gimnasia, hábitos saludables, conocimientos políticos, sobre la naturaleza (physis)  y prácticos(techné) que cubrían dos funciones esenciales: saber SER y saber HACER. Destacaba el cuidado de sí mismo y la atención a las relacione sociales basadas en la honestidad y el servicio, buscando formar a útiles dirigentes de la “polis”. Bastantes siglos más tarde, Kant, filósofo de la Ilustración, escribiría: "El hombre sólo puede ser hombre por la educación. No es nada más que lo que la educación hace de él".

Me preocupa la educación que se imparte en España. Creo en una Paideia  como norma educativa que tuviera como  objetivos --desde primaria y si me apuran,  el jardín de infancia- aprender a SER, enseñar principios éticos, respeto a la diversidad de los otros y amor a sí mismo y secundariamente con las demás asignaturas, enseñar a HACER. ¿Para cuándo un Pacto de Estado de todos los partidos sobre educación?  El poder político debe sacar las manos del ámbito de la educación. Es necesaria una cierta autonomía pedagógica y profesional en el mundo de la educación y  la cultura para  evitar que los intereses políticos, (así como el clientelismo y el enchufismo) entren en la educación como perros de caza olisqueando las presas y desconcertando a profesores y alumnos. Cesar Antonio Molina, escritor y ensayista, también ministro, mencionaba en un artículo "la lista de las ocho o nueve leyes de Educación, todas fracasadas, aprobadas y derogadas por el PP o el PSOE en sus rotaciones en el poder". ¿Cómo puede prosperar un proyecto nacional educativo con ese vaivén de "ideólogos", sujetos y clientes de los partidos políticos, por muy buenas intenciones que tengan? Saquen las manos del mundo educativo (y cultural) señores políticos y déjenlo en las manos de profesionales.

 

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28 septiembre 2019 6 28 /09 /septiembre /2019 09:27

Para celebrar el segundo aniversario de mi presencia en esta revista he decidido aparcar por un mes los sesudos temas que me han ocupado durante estos dos años y dedicar mis esfuerzos a abordar un tema de regalo para todos los lectores que me han acompañado: Sherlock Holmes, una criatura de fantasía literaria nacida de la egregia pluma de sir Arthur Conan Doyle,  que junto a su fiel amigo y comentarista, el doctor  J. Watson, han sembrado de placer y entretenimiento las mentes de millones de seres humanos desde que  a finales del siglo XIX (1887) apareciera en una revista londinense, en plena era victoriana, como primera entrega de una novela larga, “Estudio en escarlata”.

¿Qué es lo que simboliza Sherlock Holmes y justifica su inclusión en estas páginas? Borges escribió del popular detective: "Pensar de tarde en tarde en Sherlock es una de las buenas costumbres que me quedan. La muerte y la siesta son otras".  Como “lletraferit” y amante de los libros, este personaje es el paradigma de héroe literario y el símbolo de la juventud eterna que brinda a sus admiradores incondicionales, proporciona a sus seguidores una constante revitalización literaria emocional. Es un símbolo cultural de alta calidad literaria que tiene la característica de ser un producto popular, de masas, sin abandonar su excelencia. Puedes decantarte hacia la filosofía o la teoría política, la gastronomía o la pesca del salmón, pero cada relectura de Sherlock te envía  espiritualmente a esa “eternidad” que disfruta el que se limita a vivir el presente y ejerce su memoria afectiva sobre algo entrañable que está a salvo del desgaste del tiempo. Es lo que deseo y vaticino para los que “despierten” al sortilegio de Holmes a través de estas páginas o para el que se sienta estimulado a volver a leerle. Y hay otro elemento oportuno: el compromiso del personaje y de su autor a defender unos valores de tipo ético y social que son un ejemplo para los lectores de cualquier  época y sospecho que mucho más para la nuestra, bastante "desajustada" en moralidad tanto pública como privada: la defensa a ultranza del inocente y del débil, el respeto a las mujeres, la educación, el afán  y la curiosidad de conocer el mundo y las personas, la humildad, el humor, la templanza (dejando aparte cierta afición de Sherlock, cuando no tenía casos que resolver) y la fidelidad a la amistad, la libertad  y  la justicia, hasta la muerte si es preciso. Cultura y compromiso. Sigamos con Holmes.

Aparte del "Canon" holmesianos, las cuatro novelas largas y los 56 relatos, debidos a la pluma de Conan Doyle, hay más de tres centenares (y me quedo corto) de novelas escritas por otros autores en los más variados idiomas, ("pastiches" les llaman los aficionados) que respetando las características y los personajes principales del "Canon" dan vida a múltiples y peregrinas aventuras del inmortal Sherlock. Entre esos autores hay firmas muy conocidas, incluso académicos, de todas las nacionalidades imaginables, españoles, franceses, ingleses, norteamericanos, un nepalí, rusos, canadienses o sudafricanos que abordan el corpus literario del escocés sir Arthur con todas las variedades de posibilidades creativas, desde aprovechar el famoso "hiato" de la supuesta muerte de Sherlock en las cataratas de Reichenbach en mortal abrazo con Moriarty, el archienemigo, "la mente criminal más grande de todos los tiempos" haciendo ir a Sherlock, por ejemplo a ayudar al Dalai Lama al Tibet, ahondar en la infancia del detective o leer las memorias de Mary Watson, la primera esposa del doctor , escritas por el académico francés Jean Dutour o, recalar en una de las obras más completas sobre la vida del detective, "Sherlock Holmes de Baker Street", escrita por un holmesiano de lujo, W.S. Baring-Gould, cuya imaginación corre pareja con la Conan Doyle y nos desvela todas las preguntas que un holmesiano devoto puede hacerse sobre la vida y aventuras del personaje. Con la habilidad de integrar en los "hiatos" de la vida del S.H.de Doyle las "aportaciones" de destacados autores posteriores.  Además de añadir una impagable "cronología" de la vida de los principales personajes encuadradas en los eventos reales históricos y una considerable lista de libros de y sobre S.H. (circunscrito al ámbito en inglés, por supuesto).

La Sociedad de los Irregulares de Baker Street (nombre que el Sherlock del Canon da a un grupo de golfillos de la calle que le ayudan a "tener ojos y oídos" en todas las callejas londinenses) es un Club británico existente en la realidad que vela por el mantenimiento del "Canon" y a su vez enriquecen la vastísima biblioteca sobre el "detective consultor" más famoso del planeta, que no cesa de crecer año tras año. Y eso sin contar con  las emisiones de radio, obras de teatro, series de televisión y películas, imposible de controlar por su profusión casi vírica. Junto con los periódicos y revistas dedicadas al personaje, como "The Baker Street Journal", los estudios universitarios y las tesis doctorales. Y por supuesto los Clubs privados "Sherlock Holmes" repartidos por todo el mundo. Cualquier motor de búsqueda de Internet da de entrada más de un millón de resultados sólo con teclear ese mágico nombre.

Cualquier lector amante de los novelas detectivescas, de misterio o las de "serie negra" haría bien en proveerse de los libros del "Canon", por supuesto, en primer lugar. A ellos les recomiendo los tres grandes tomos publicados en castellano, en los que se recogen las novelas: "Estudio en escarlata" (1887), "El signo de los cuatro" (1890), "El sabueso de los Baskerville" (1901-1902) y "El valle del terror" (1914 y 1915). Y los relatos reunidos en cinco grupos, "Las aventuras de Sherlock Holmes" (1891-1892), "Las memorias de S.H." (1892-1893), "El regreso de S.H." (1903-1904), "Su último saludo" (1908-1913) y "El archivo de S.H." !1921-1913). Los tres volúmenes están  dirigidos por  Leslie S. Klinger, una autoridad en el universo holmesiano. Se trata de una edición ilustrada y anotada enriquecida con un enorme aporte de información y documentación en notas que van nutriendo sin cesar la lectura de las novelas en sí, (dando noticia fidedigna de las correspondencias reales e históricas de los lugares y hechos de ficción). Has sido editados por Ediciones Akal.

De entre todos los pastiches les recomiendo la reciente "Arte en la sangre" de Bonnie Mac Bris, el citado libro de Barning-Gould, "Los años perdidos de Sherlock Holmes" del nepalí Jamyang Norbu (donde se nos cuenta qué hizo el detective tra su "muerte" en Reichenbang)  y "Mr. Holmes" de Mitch Cullin, de la que se ha realizado una brillante película y nos cuenta la vejez de Holmes como apicultor en un rincón de la costa británica ("murió" a los 103 años -gracias a la jalea real de sus abejas- frente a los acantilados de Dover, sentado en un banco, al anochecer) Y para saciar  las múltiples dudas que uno va atesorando en sus visitas al mundo sherlockiano, les sugiero una divertida e ilustrativa "guía elemental", escrita por Daniel Smith.

En cuanto a las películas, seleccionaré unas cuantas desde la primera de 1900, Sherlock Holmes Baffled  o The Hound of the Baskervilles (El perro de los Baskerville) de1939, o ya en color , The Private Life of Sherlock Holmes (1970), la serie de tv. Las aventuras de Sherlock Holmes (1984), Young Sherlock Holmes (El secreto de la pirámide) de1985; de "El perro de los Baskerville" hay cerca de 24 versiones en cine, el Sherlock Holmes  de 2009, las dos películas de Guy Richtie  de 2011 y 2014, la serie de tv. "Elementary" , las tres películas "Sherlock" para tv.y Mr. Holmes  de 2015.

Holmes es para la cultura popular un fenómeno que sobrepasó con creces las intenciones y expectativas de su creador y de los lectores coetáneos de sir Arthur. ¿Cuál es el misterio de su longevidad y vigor? ¿La poco racional nostalgia de una época pasada? No lo creo. Las versiones modernizadas a dia de hoy siguen manteniendo el frescor y la adicción al personaje. Hay algo en Sherlock que alimenta los secretos canales inconscientes de la simbología humana. Quizá sea el reflejo especular de un arquetipo universal de estilo junguiano: la probidad, entereza, valor, estoicismo, amor y respeto a la vida y a los seres vivos, nobleza, vulnerabilidad contenida, ingenio, amabilidad y fuerza. Todo junto en un ser humano física e intelectualmente atractivo y...misterioso.

 

FICHAS

LOS RELATOS  Y NOVELAS DE SHERLOCK HOLMES.- Tres tomos anotados.- Arthur Conan Doyle.- Editorial Akal.- Colección Grandes Libros. Editor Leslie S. Klinger. Traductor Lucía Márquez de la Plata.- Precio del pack 163 euros.- ISBN 978-84-460-4267-9 

ARTE EN LA SANGRE. Bonnie MacBird.-Trad. Carlos Ramos. Harper Collins.- 267 págs. 17 euros.-ISBN9788416502103

SHERLOCK HOLMES DE BAKER STREET.- W.S. Baring-Gould, Ed Valdemar, El Club Diógenes, 453 págs.

LOS AÑOS PERDIDOS DE SHERLOCK HOLMES, Jamyang Norbu, Ed, Acantilado, 325 págs.

MR.HOLMES.- Mitch Cullin.- Trad. Eva González.- Roca Editorial.-282 págs. 19 euros

EL MUNDO DE SHERLOCK HOLMES.-GUIA ELEMENTAL.- Daniel Smith. Edimat. Ilustrado, 224 págs.14,95 euros

 

 

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26 septiembre 2019 4 26 /09 /septiembre /2019 09:20

Kant escribe sobre las pretensiones de la metafísica dogmática que pretende hablarnos de lo absoluto a través de razonamientos e imágenes meramente discursivos, una voluntad imposible que trata de volar alto con las alas del intelecto, razón e inteligencia, en cuestiones donde manda lo inefable, donde sólo las intuiciones pueden intentar el acercamiento a conceptos no asequibles a la comprensión racional: sólo posible en la física o la matemática o las ciencias naturales. Para ilustrar esa imposibilidad, visible con los ojos de la razón crítica, Kant crea una metáfora brillante: "Sueña la paloma, al sentir la resistencia del aire sobre las alas, volar en el vacío".

Nuestro Antonio Machado hace decir a su heterónimo Juan de Mairena, "existe una paloma lírica que suele eliminar el tiempo para mejor elevarse a lo eterno y que, como la kantiana, ignora la ley de su propio vuelo". En la política española de hoy mismo, hay líderes y asalariados de la parasitaria grey, que tratan de emular a la paloma kantiana, ignorando la ley del vuelo político: argumentos y declaraciones se suceden ante los medios de comunicación que refuerzan la absurda imagen de nuestra nación en estos momentos, un batir frenético de alas llenas de retórica superflua y auto conmiserativa en un entorno vacío de esperanza, harto de promesas equívocas, huérfano de honestidad y amor al servicio público. ¿Qué fatal desenlace tiene el vuelo de esa paloma política española, que ha cambiado el viento sustentador de los hechos, las necesidades y los proyectos nacionales, por el vacío especular de los egoísmos y los clientelismos de nuestros mal llamados"políticos"? "Quosque tandem abutere, (aquí va el nombre del político que uno desee, hay donde escoger) patientia nostra?" Es decir, ¿hasta cuándo vais a abusar de nuestra paciencia, políticos españoles?

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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21 septiembre 2019 6 21 /09 /septiembre /2019 19:07

 

 

Más que una novela, la periodista danesa Asne Seierstad ha realizado un meritorio trabajo de campo periodístico, ajustándose a los cánones clásicos y sólo transitados por los grandes periodistas: integrarse en el contexto que quiere describir de una forma tan profunda y comprometido que pasar a formar parte del seno del reportaje. Y aquí es donde entra la novelista, la creadora de una cierta ficción que no es tal sino una extensión de la labor reporteril a elementos, situaciones y reflexiones que, en puridad, no pueden ser reflejados por el periodista y sí por el narrador.

Asne además ha donado al pueblo de Afganistán para aplicarlos a labores educativas la mitad de los ingresos que depara la venta de la novela que, por el momento supera el millón de ejemplares en varias lenguas. El librero de Kabul  fue publicado en inglés en 2003 y lleva varias ediciones en España desde 2003, es decir hace 16 años nada menos. Para escribir este libro, Asne viajó a Afganistán en plena efervescencia talibán, en noviembre de 2001. Conoció al librero Sultán Khan que le contó su dramática odisea relacionado con la venta de libros (ya se sabe que estos inspiran terror a todos los fanáticos unineuronales. "Primero, los comunistas me quemaron los libros, luego los muyahidin saquearon la librería y, finalmente, los talibanes volvieron a quemar mis libros", le dijo Sultán. De esa amistad surgió la brillante, aunque peligrosa idea de Asne: le pidió al librero que le permitiera convivir con la familia durante meses para escribir una obra que reflejara la forma de vida de los afganos en las circunstancias bélico-religiosas que les afligían. Sultán accedió con gran hospitalidad y Asne su puso el burka y se convirtió en una invitada, en una mujer más en la vivienda, donde descubrió el estado real -y penoso-  de las mujeres de las familias afganas. Y como el liberal Sultan se comportaba -según la costumbre afgana- en un opresor más de la condición femenina.

La periodista asegura que llevar el burka en Kabul le permitió percatarse e primera fila de la situación en las calles : "Me convertí en invisible y pude ver sin ser vista". ,mientras en la casa de Sultan era testigo de las relaciones del hombre con las mujeres de su casa (lo cual disgustó al librero que esperaba que ella silenciara esos detalles). Asne no carga las tintas y se limita a reflejar algunas anécdotas relativizándolas por la cuestión de las tradiciones del país y de la etnia religiosa. Aún así el libro levantó muchas polémicas y la periodista se ha tenido que oir epítetos duros de Sultan hacia ella a la que acusa publicamente, ante los medios occidentales que acuden a entrevistarle tras el éxito del libro, de haber traicionado su confianza.

La historia que nos cuenta Asne es una drama familiar y un alegato contra la estupidez humana. No sólo la de los talibanes sino la de hombres más o menos cultivados, como el librero, que no han evolucionado desde la edad media y siguen aplicando comportamientos y normas que amargan la existencia de más de la mitad  de la población de sus países, las mujeres. Las escenas de la vida de una familia afgana, que podría haber sido el subtítulo del libro, supera con creces el tipo de libro acostumbrado sobre libros y librerías y se inclina más hacia un reportaje periodístico de primera. No obstante hay una corriente narrativa continua en la novela que, al margen del machismo vejatorio de Sultan, transforman a este en un luchador de la cultura. Kan lucha denodadamente para conservar su librería y ir adquiriendo libros, muchos de ellos prohibidos por el régimen talibán. Pero esa gesta levanta pocas simpatías en el lector cuando comprueba que no es la cultura lo que mueve a Sultan sino su propia ambición como mercader. De libros, pero mercader. Ya que supedita a su negocio cualquier posibilidad de dar estudios a sus hijos o evitar la penosa servidumbre, casi esclavitud, de sus mujeres, hijas, hermanas y dos esposas oprimidas bajo su mando tiránico.

Un libro interesante y aleccionador, cuya calidad literaria es lo que menos nos interesa en este caso.

FICHA

EL LIBRERO DE KABUL.- Asne Seierstad.-Trad. Sara Hoyrup.- 269 págs. Ed. Maeva.- ISBN 9788496231054

 

 

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8 septiembre 2019 7 08 /09 /septiembre /2019 09:06

 

No quisiera abundar en los varapalos, más o menos interesados, que ha recibido el presidente del Gobierno español por otra de sus reiteradas faltas de puntualidad hacia una figura emblemática (aunque cuestionada por algunos) como el Rey Felipe que, no lo olvidemos es el Jefe del Estado. Los Estados permanecen y los Gobiernos pasan. Cuando Sánchez comete una imperdonable descortesía con el Rey, lo hace con el Estado que simboliza. Y España ¿no es la supuesta meta de los proyectos políticos del señor Sánchez? Seguramente la impuntualidad no es el mayor de los defectos políticos del líder socialista pero es de los más lamentables y fáciles de evitar. Quizá al presidente le convendría invitar al filósofo Kant a La Moncloa para entender de qué estamos hablando cuando hablamos de puntualidad. El sabio de Könisberg era tan puntual que los ciudadanos que se cruzaban con él cuando salía a pasear cada mañana ponían sus relojes en hora al verle. Eso sería una anécdota sugerente para Sánchez y podría aprender también la prioridad ética en la vida y aquél imperativo categórico que sugería que debías obrar de tal manera que tus actos pudieran constituirse en reglas universales de comportamiento. O en sus palabras: “Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal".

En nuestro país el comportamiento impuntual del político citado no llama mucho la atención, porque aquí la puntualidad es un mal hábito socialmente aceptado. Muchas personas son impuntuales en todos los órdenes de la vida, laboral, personal, social. Y no solo no lo consideran un error, una irresponsabilidad y un insulto a las personas que les esperan. Es como una gracieta de la que se puede presumir, donde la ignorancia se da la mano con una obscena villanía. Incluso se creen aquéllo de que las "personas de importancia no esperan, se hacen esperar". Cuando una de esas personas te roba tu tiempo en la espera, realizan un hurto impune que no tiene arreglo, ni sustitución, ni devolución. Muchos ni se disculpan o si lo hacen son tan banales y risibles que más bien son un insulto añadido. Kant, señor Sánchez, opinaba que el espacio y el tiempo son formas "a priori" de la sensibilidad. Quizá a la suya le convendría recordar a este filósofo y replantearse la necesidad de dar ejemplo a todo un país de que es capaz de ser puntual. Todos ganaríamos mucho y usted más que nosotros. Y, por cierto , ni soy monárquico ni estoy en contra del partido y la supuesta ideología que usted profesa. Fue Luis XIV, precisamente un Borbón, quien dijo que la "puntualidad es deber de caballeros, cortesía de reyes, hábito de gente de valor y costumbre de personas bien educadas"? Pues eso.

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4 septiembre 2019 3 04 /09 /septiembre /2019 18:16

La nueva religión de la sociedad digital se llama "dataísmo". La suma astronómica de datos procedentes de nuestra interacción continua con el mundo digital, que son capaces de manejar, analizar y aplicar las computadoras (y las muy interesadas empresas privadas que las manejan) y ofrecen una información sobre todos nosotros, los sujetos (etimológicamente "sujeto" es alguien que está atado, limitada su libertad de movimientos) que usamos y abusamos de cuanto ofrece la Red de redes, las más de las veces de forma gratuita, cual anzuelos de cautividad futura. Lo saben todo sobre nosotros, nuestros gustos, carencias, deseos, vicios "ocultos", esperanzas y sueños, sentimientos, afectos y pasiones. Cada "click" es un eslabón más de la cadena que nos une a un Poder omnímodo que se impone no por la represión y la violencia, sino en la amable forma de un solucionador de problemas, de una enciclopedia al gusto, de un comprensivo cómplice, de un complaciente colega a disposición de nuestros caprichos las 24 horas de cada día, todas las semanas, todos los meses y los años.

Ante lo visto, no hay hipocresía más  inútil y bochornosa que las tan cacareadas leyes de protección de datos, una nueva forma contributiva vestida de escandalizada preocupación por la seguridad de nuestros datos personales. ¿Están de broma o creen que somos todos tontos? Mas bien lo segundo. Lo malo es que tienen razón. La noticia del espionaje global de Google ha pasado bastante inadvertida y en silencio, como si fuera una anécdota trivial, con la total impunidad desafiante de la poderosa empresa norteamericana y el encogimiento de hombros, bovino e hipnotizado, de los usuarios. En los años de hierro de las dictaduras, fascismo, comunismo, filofascismo franquista, el dramaturgo y filósofo alemán Bertold Brecht escribió: "No aceptéis los hechos como cosa natural. Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar".

Aquí en Teruel y su casi deshabitada provincia deberíamos aplicarnos la divisa de que no podemos ni queremos aceptar que todo siga igual porque el sempiterno contexto político y social "es el que es y nadie lo puede cambiar". Si la historia nos ha enseñado algo es que las cosas, los contextos y circunstancias no dejan de cambiar, mal que les pese a los que mandan en ese momento. Y aquí es donde cierro el círculo de este mensaje: aprovechemos las posibilidades del dataísmo para hacer virales nuestros sueños y reivindicaciones. Por ahora es la otra cara de la nueva "religión". Por el momento la operativa generadora digital puede cambiar de polarización y objetivo. Es un llamamiento a las asociaciones que luchan por demostrar que Teruel existe. Y un guiño a los micromunicipios (menos de 500 habitantes) para generar una campaña permanente de "agit-prop" digital que nos vuelva a colocar en el mapa  (antes de que fenezcamos de "muerte antinatural"). 

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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1 septiembre 2019 7 01 /09 /septiembre /2019 18:13

Artículo publicado en "El Heraldo de Aragón", julio 2019

 

Laputa (en inglés) es el nombre de la isla aérea o flotante que visitó Samuel Gulliver en su tercer viaje, según su confidente y relator Jonathan Swift (1667-1745), deán irlandés de aguda y mordaz pluma que ya había asombrado e indignado a los ingleses de su tiempo, a caballo entre los siglos XVII y el XVIII. “Mi reconciliación con la especie (humana) en general no sería tan difícil si se contentaran sólo con los vicios e insensateces que la Naturaleza les ha otorgado”. Es obvio que no es así, por lo que Swift se pasó toda la vida indignado y lo demostró en todas sus obras. Principalmente en “Los viajes de Gulliver”, que la historia literaria con gran sarcasmo o miopía convirtió en un libro infantil. Swift, como buen clérigo de la época, amaba la gloria y el poder, el dinero y al género femenino en su versión más variada. Y para demostrarlo se apañó para participar él mismo en los mismos vicios e insensateces que denunciaba, aunque sin dejar de reconocerlo con irónico e incisivo cinismo.

Swift, admirador de “El Quijote”, conocía el español y sabía el significado de la palabra utilizada, por lo que algunos sesudos eruditos de la Academia de Lagado han informado a sus colegas españoles que, en realidad Swift , se refería a un supuesto viaje a España y concretamente Al reino de Aragón, a la sazón bajo la corona que portaba el rey Felipe IV (V de Castilla) que en 1707 derogó los fueros de Aragón, abolió el Consejo y unió el reino al de Castilla.

Laputa es una isla relativamente pequeña que gracias a una base de diamante flota en el espacio usando un gigantesco imán. Ese artilugio les permite a sus habitantes (la Corte, el poder, el funcionariado real y político) dirigir sus movimientos sobre el territorio de Balnibarbi (extenso país y único en el mundo cuya composición mineral responde al influjo magnético de la isla), con lo que dominan tiránicamente a los ciudadanos que viven abajo. Dicen los analistas que Swift simbolizaba a la corte de Madrid y el poder satélite de Zaragoza como integrantes de Laputa. Balnibarri sería el entero territorio español.

André Maurois dijo de “Los viajes…” que es “el libro más severo que la Humanidad haya escrito sobre la Humanidad”. Disfrazado de libro infantil, Swift ha podido sortear inquisiciones, santos oficios y censuras varias. Una relectura actual del libro, principalmente del Tercer viaje de Gulliver, aplicada a la hipótesis de  que nos concierne, pretendería que los españoles no hemos evolucionado mucho en lo esencial. Todo esto viene a cuento del soberbio espectáculo del más zafio guiñol que la clase política española, sin excepción de partido alguno, está dando a la ciudadanía (responsable en cierta forma de la situación, por  haberles votado) y al resto del mundo supuestamente democrático. Pongamos unos ejemplos: ¿Qué diría Gulliver si viera cómo en Laputa, (en este caso, Aragón) están dispuestos -con suma generosidad- a destinar 5 millones de euros de unas arcas con un agujero de 349 millones según la Cámara de Cuentas, para celebrar nuevas elecciones autonómicas a fin de salir del "apuro" electoral que los sesudos políticos se ven incapaces de resolver? Y no sólo contentos con eso, para demostrar su buena voluntad se suben las subvenciones a los grupos (que aún no han empezado a trabajar) y todos los parlamentarios cobran su primera nómina aunque en esencia todos están en paro técnico, forma nueva de llamar a la ineptitud. O, siguiendo con los despropósitos, no autorizar el desbloqueo de fondos para terminar de una vez los hospitales de Teruel y Alcañiz. Sin hablar de la falta de criterios y unanimidad precisos para que los 25 supuestos representantes de Aragón en las Cortes Generales (con sus generosos estipendios) hagan valer una voz firme y clara sobre el abandono político-práctico en que se tiene al Teruel que apenas existe. Habría más ejemplos y quizá de más enjundia, pero sigamos. Swift,  describe a los cortesanos políticos de Laputa, incluido el monarca (en nuestro caso más bien el presidente o primer ministro) tan atareados en sus cavilaciones sobre sus intereses que no escuchan ni hablan a los demás y cuando es menester, un criado denominado “golpeador”,  les frota suavemente unos pequeños globos de intestino animal atados a un extremo de un corto palito, en los labios si deben hablar o en los oídos si deben escuchar (y en los ojos, si deben dejar de mirar y así no enterarse de lo que  conviene no saber). Con esos elementos los políticos siguen sus propias inclinaciones e intereses, ajenos e indiferentes al interés general del pueblo que abajo espera sus decisiones y acuerdos. Eso sí, no tienen ninguna prisa en resolver nada puesto que sus estipendios y propiedades están aseguradas mientras vivan. Lo que no aclara Swift es si a los golpeadores les paga el partido o están a sueldo del interesado (pese a que creo que habla de ciertos parentescos entre ellos).

 Siguiendo con los “paralelismos” políticos que aventuraban los académicos entre el gobierno de Laputa y la política española, recordaban un párrafo del capítulo VI del citado libro de Gulliver en el que se prohibía como “muy negativo” para la Administración que se eligiera a los jefes de Gobierno “en razón de su sabiduría, capacidad y virtud”, que los ministros actuaran “a favor del bien público”, que se recompensara “el mérito, el talento eminente, los servicios distinguidos”, que no se les ocurriera “poner sus intereses sobre la misma base que los del pueblo”, que se olvidaran de “elegir para los cargos públicos a las personas cualificadas para ejercerlos”, entre otras muchas cosas extravagantes e irracionales pensadas para el arte de dirigir una nación. Es decir, lo “normal” es que se haga precisamente lo contrario. Pienso que en estos puntos quizá se exagera en tal semejanza y Swift pensaba más en otras naciones.

En nuestro país y en nuestro Aragón la clase política olvida la frase de Ortega: “no basta con ver las cosas, es menester pensarlas". Nuestros políticos ven los problemas pero no piensan en ellos, sino a pesar de ellos. Sus adscripciones obligadas al ideario circunstancial del partido (y al general de la presunta ideología que defienden) les impiden percatarse de que el momento pide consenso y negociación en lo que hay que ceder y en lo que se puede ganar. En la política del país, lo primero es el ego del sujeto de poder  y su partido, después las circunstancias. Y dejan a un lado la advertencia orteguiana:   si no salvan esas circunstancias (la situación política, económica y social del país entero), no se salvarán ellos (ni sus partidos). Y lo que es aún peor: ni el pueblo español, auténtica víctima propiciatoria de este dislate.

En otro lugar, Gulliver recibe el juicio apodíctico del monarca del país de los gigantes: “De nada de lo que  habéis dicho (sobre la raza humana) resulta que entre vosotros sea precisa perfección alguna para aspirar a posición ninguna; ni mucho menos que los hombres sean ennoblecidos en atención a sus virtudes…ni los jueces por su integridad, ni los senadores por su amor a la patria, ni los consejeros por su sabiduría…”.  Podría parecer “excesivo e hiperbólico” que los académicos de Lagado pretendan que Swift se basó en la naturaleza de la política y los políticos en los territorios españoles de aquellos siglos en los que floreció la Ilustración. Y casi “insultante” que pretendan aplicar esos dislates a nuestra época. ¿Ustedes qué opinan?

ALBERTO DÍAZ RUEDA, Escritor y periodista. Alcalde de La Torre del Compte.

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31 agosto 2019 6 31 /08 /agosto /2019 15:32

No es posible hacer una radiografía de la España vacua, de la Hispania vacía y despoblada, de ese horror desequilibrado que hemos creado entre todos los pobladores de estas entristecidas dos Españas (la poblada en demasía y la despoblada en exceso), sumando errores de geografía humana y social,  economía,  política -o lo que se entiende por eso en estos tiempos desnortados-, unidos a la falta de ética y  a un mínimo sentido de futuro. O si es posible, pero inútil. Cuando no se reconoce que se cometen errores no es posible encontrar soluciones. 

La despoblación es el cáncer del territorio. En España es una sangría constante que empezó a mitad del siglo pasado y va desertizando humana y grográficamente una superficie que se acerca a la mitad de la del país entero y verdadero. Más de 4.000 pueblos corren peligro de desaparecer en poco tiempo, dejando voces sin eco, presencias fantasmales y un estruendo sordo e intermitente de piedras, muros y tejados en una ruina progresiva. Por ello he buceado en librerías y catálogos buscando otras voces, otros ámbitos, en los que escritores, periodistas, poetas presten el nervio vivo de su imaginación, su voz, su creatividad doliente, a esta inicua decadencia, estertor y muerte de una España que nunca deberíamos dejar morir.

Aunque no enterremos todavía a la España vacua. Gracias a libros como los del profesor y antropólogo Javier Arruga, publicados los tres por Mira Editores : "En el país de los Cucutes" (2010) donde nos descubre que también existen los Monegros; "Primavera en la Guarguera" (2012)un soberbio viaje a pie por el Prepirineo, los Pirineos  que no son de postal, los aniquilados, los de la sierra de Guara y las tierras a orillas de Guarga, a los pies del Monrepós, un mundo deshabitado que lucha con uñas y dientes para sobrevivir: y "Montes Universales, gentes universales" (2018), en el que Javier se patea el "Teruel  resiste" del Matarraña y más allá pasando por Libros, Jabaloyas, Tremedal, Ródenas y Ojos Negros. Dios que buen vasallo sería Javier Arruga "si hobiera buen señor". En cualquier otro país que se estime culto, estos libros de Arruga serían de lectura obligatoria en las escuelas. ¿No queréis una política operativa para luchar contra la despoblación? Pues afrontar el problema desde la óptica de estos libros y otros semejantes que mostramos aquí repartiéndolos por las Cortes para que sus ociosas (y bien pagadas) señorías se pusieran a la labor. La prosa contundente, imaginativa y sencilla cuanto clara de Javier puede servir para comentario político y la temática que analiza con gracejo y cierta mala leche justificada para abrir debates bien animados en el hemiciclo. Lástima que no haya más Labordetas que animaran el cotarro. Y todo eso a pesar del estilo algo gamberro de Arruga, sus  recursos escatológicos y el tono coloquial que conforma una narración de colegas y pasotas. Porque es divertido y dice verdades como puños, sin recurrir a retórica filosófica, antropológica o ensayística, sino a diálogos a la brava y reflexiones algo surrealistas. 

Déjenme repetirles una dedicatoria que este autor nos endilga al principio de su último libro de la trilogía aragonesa:"Y es que este libro (salvando el subconsciente) no parte de ninguna otra cita que la huella de mis pies, de ninguna otra fuente que las de agua y de ningún otro autor que la gente que me iba encontrando, de manera que las citas, las fuentes o los autores te los encontrarás, queridos lectores o lectoras, dentro del libro, a partir de esta página...Así que venga, comienza a caminar. acompáñame, conócelos a todos ellos y disfruta como yo lo he hecho". ¡Y a fe mía que lo consigue! Son tres libros que configuran una potente visión de ese Aragón que alguien describió como "Polvo, niebla, viento y sol". Por alusiones (quien esto firma es residente en esa Comarca) transcribo lo que Arruga escribe sobre el Matarraña (en chapurreau Matarranya): "Adiós río Matarraña, espina dorsal y asófago de este Mediterráneo sin mar, es este lugar exquisito, privilegiado y un tanto esnob, como solo para conocedores, coleccionistas y espíritus selectos. Que no se corra la voz...que vendrán horteras y constructores con su scorts". Me temo, amigo, que ya se ha corrido la voz.

En otro orden de cosas, ha y que leer "Historias de nuestros pueblos"  (2013)  en el que José Antonio Adell y Celedonio García, docentes ambos y atletas de jóvenes, han paseado por las tres provincias aragonesas. En el tomo dedicado a Teruel (publicado por editorial Pirineo) hay una dedicatoria a las gentes de Teruel "que mantienen vivos sus pueblos y sus tradiciones para que el humor sea un vínculo de convivencia". Los dos geógrafos nos llevan a Jiloca, la sierra de Albarracín, Gúdar Javalambre, Maeztrazgo, Cuencas Mineras, Bajo Martín y Bajo Aragón y terminan en el Matarranya. Es un libro sencillo, documentado y simple que habla de dichos, canciones y chistes. Por él me he enterado que "Los de la Torre/ son uns torrats/no tenen oli/ i fan ballar als gats" Qué cosas. Parece que lo único que queda de aquellos versos populares es el exceso de gatos, más bien adormilados, que hay por las calles del pueblo.

Más enjundia y pertinencia tiene "Territorios abandonados. Paisajes y pueblos olvidados de Teruel" (2013) de Luis del Romero Renau y Antonio Valera Lozano, editado por la Diputación de Teruel, dos profesores universitarios que han hecho un trabajo bastante serio sobre la cuestión, aportando multitud de datos, fotografías, mapas y diagramas. Es uno de los libros más interesantes que he leido sobre la despoblación de Teruel. Como contrapeso a ese manual académico hay que rescatar el libro "Palabras mayores" (2015)de Emilio Gancedo (editado por Pepitas de calabaza, donde se nos describe "Un viaje por la memoria real". Es una libro lleno de sabia nortalgia, de acertados diálogos y de observaciones cargadas de una humanidad paciente y lúcida, la de las gentes mayores que  Gancedo entrevista y en las que late la fuerza, la pasión y el aguante de unas gentes que están desapareciendo como los lugares que habitaron a pesar de todos los inconvenientes, el hambre, el frío, la soledad y la supervivencia ganada a dentelladas contra una realidad casi inhumana. 

De la misma editorial consigno "Los últimos. Voces de la Laponia española" (2017), en el que Paco Cerdá, un periodista levantino, de pluma de inusual excelencia y concisión, dedica 163 electrizantes páginas a contarnos con pormenores que saben al detallismo de  un Azorin , la claridad y justeza expresiva de un Ortega y la ironía con retranca de un Baltasar Gracián, a contarnos decía, el periplo de 2.500 kms. por una parte semi desconocida de la España vacua, la  sarcásticamente llamada Laponia del sur, la Serranía Celtibérica, una tierra de nadie que presume de tener 1355 pueblos, entre la soledad, el polvo y el frío, repartidos entre las provincias de Guadalajara, Teruel, La Rioja, Burgos, Valencia, Cuenca, Zaragoza, Soria, Segovia y Castellón. Una suma de geografías locales inhóspitas con una latencia humana que roza los ocho habitantes por kilómetro cuadrado (con lo que nos llevamos el dudoso honor de ser uno de los lugares más despoblados de Europa). "Un etnocidio silencioso", clama el periodista que, en algunos momentos, se permite ramalazos de poesía triste y combativa al modo de León Felipe o Miguel Hernández: "esta tierra donde el silencio cabalga montañas y las voces infantiles quedaron afónicas el siglo pasado". Y apostilla: "una tierra... que profiere un mudo alarido contra su lenta y agónica despoblación".Como él mismo escribe casi al final hablando de las obras de un colega valenciano,  Cerdá define su propio libro: "...un canto etnológico, un apasionado obituario al territorio donde ahora habita el silencio espeso, la hierba y la maleza...y una constante letanía de piedras suicidas cuyo sordo ruido al caer nadie oye. Es la patria del olvido". 

Y para terminar, lost but not least, dos volúmenes corales, con numerosos autores reunidos bajo dos títulos emblemáticos: "Los que dejaron su tierra. Crónicas sobre la despoblación de Aragón. " (2018), editado por Libros.com y prologado por Luis Antonio Sáez Pérez (de la Universidad de Zaragoza, Cátedra de Despoblación y Creatividad. Y "Terra Vacua" (2018) un variopinto muestreo de relatos, editado por Comuniter, que recoge sesenta aportaciones seleccionadas tras un concurso de narraciones cortas (más 14 relatos más de escritores ya conocidos) con la temática de la despoblación, patrocinada por una Asociación Cultural y la Librería Serret. Ilustrado por las excelentes fotografías de Carlos Tundidor que también firma el prólogo.

FICHAS

1.- Javier Arruga; Primavera en la Guarguera; En el país de los cucutes; Montes Universales, gentes universales.- Editados los tres por Mira Ed. Sueños de tinta.

2.-Paco Cerdá: Los últimos, voces de la Laponia española/ Emilio Gancedo.-Palabras mayores. Un viaje por la memoria rural.- Editados ambos por Pepitas de Calabaza.

3.- Los que dejaron su tierra.- Varios autores. Ed. Libros.com.-/ Terra Vacua. Varios autores. Ed. Comuniter

4.- Territorios abandonados de Teruel.-Luis del Romero Renau y Antonio Valera.-Diputación de Teruel/ Historia de nuestros pueblos.- José Antonio Adell y Celedonio García. Ed. Pirineo

 

 

 

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23 agosto 2019 5 23 /08 /agosto /2019 19:01

Dicen los científicos que el clima es el resultado no predecible de una compleja interacción de procesos no lineales de la que emergen propiedades caóticas que rompen cualquier supuesta relación causa-efecto. En román paladino: por el momento no tenemos medios suficientes -y tal vez nunca los tengamos-- capaces de hacer predicciones exactas en el clima. Sin embargo si es posible captar ciertas constantes no cíclicas: el aumento de las olas de calor en intensidad y duración. En nuestras ciudades del occidente neo capitalista, neo liberal y neo digital, combatimos las olas de calor aumentando el número de aparatos de aire acondicionado -- uno de cuyos efectos menos conocidos es que aumenta proporcionalmente al frío que producen, un efecto calor que va al exterior--  haciendo aún más infernales las temperaturas de las grandes ciudades. Estas ya reciben el calor de los motores de combustión, el calor reflejado del sol por las grandes superficies acristaladas, el efecto invernadero de las capas de contaminación ambiental...

Para contrarrestar el exceso de calor, bebemos más agua fría y otras bebidas variadas y nos vamos en masa a darnos un chapuzón en las piscinas, donde algunos bañistas aprovechan para vaciar el exceso de líquidos, seguramente sin saber que el ácido úrico de la orina al mezclarse con el cloro del agua produce un compuesto químico llamado cloruro de cianógeno que se usa para las bombas de gas lacrimógeno  (aunque la dosis mínimas de orina y de cloro para producirlo son muy altas y no es posible que se den en una piscina normalmente cuidada). Lo que si hace esa mezcla poco adecuada es propiciar irritaciones en las vías respiratorias. Si después del baño siente  pequeñas dificultades respiratorias, sospeche que ha habido excesos mingitorios en su piscina. 

Y una advertencia estrechamente relacionada con el patrón ecológico, a unir a las dos anteriores: el pasado 29 de julio, según la "Global Footprint Network" (un centro de investigación internacional que evalúa el comportamiento destructivo de la humanidad respecto al planeta y sus recursos), ya estamos en números rojos respecto al presupuesto global de consumo de recursos para este año 2019. El planeta no da abasto. A poco más que la mitad del año ya comenzamos a consumir por encima de lo "presupuestado", creando una deuda sobre el total previsible de recursos, cuyas consecuencias no podemos conjeturar. La exigencia humana sobre los recursos del planeta está comprometiendo seriamente su capacidad de regeneración. El director  de ese organismo declaró --según un reportaje de "La Vanguardia"-- que "la humanidad está usando la naturaleza 1,75 veces más rápido de lo que los sistemas de nuestro planeta permiten recuperarse...estamos agotando el capital de nuestro planeta y comprometiendo aún más su futura capacidad de regenerarse". ¿Que hemos de cambiar para frenar este proceso suicida? El cínico príncipe de Lampedusa decía en "El Gatopardo""es preciso que todo cambie para que todo siga igual". No. Es preciso que cambiemos la mayoría de nuestros hábitos de consumo para que algo mejore en el planeta. Y eso, ¿es mucho pedir?

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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