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29 enero 2020 3 29 /01 /enero /2020 19:21

En estos tiempos en que cualquier cafre sin pizca de sentido común, ante micrófonos y cámaras,  opina sobre lo “insoportable” de cualquier tema político (casi siempre nacionalista)  y amenaza con la guerra como “solución”, llevaría al sujeto ante un juez que le condenara por un delito de lesa estupidez inconsciente. Y como castigo y escarmiento le haría leer en jornadas de ocho horas la novela de Henri Barbusse que recibió el Premio Goncourt el año de gracia de 1916, en plena I Guerra Mundial, la conflagración que “debía poner fin a todas las guerras”: “Le Feu” (“El Fuego, diario de un pelotón de infantería”). El lugar de lectura sería una réplica de una trinchera de la cruel y devastadora guerra, fiel reproducción de las originales: como describe Barbusse, un lugar donde todo hedor, suciedad, peligro, horror, angustia, temor y desolación tienen su asiento, un lugar infernal con barro hasta las rodillas, bombardeos continuos, asaltos a la bayoneta, disparos de francotiradores, hambre, ratas, piojos, despojos humanos, histeria, estupidez de los mandos, corrupción de la elite militar, sin pertrechos, suministros, armamento y munición escasos y órdenes suicidas: todo el asco y la desesperación humanas en un  espacio  estrecho, excavado en el barro a 1,50 m de altura,  repleto de hombres desnutridos y salvajes, luchando por la supervivencia como locos debatiéndose entre el ruido y la furia.

He leído “El fuego” de Henri Barbusse con el corazón en un puño. Y por esas coincidencias que Jung llamaba “sincronicidades” he leído en mis repasos diarios de prensa a varios, sí varios, individuos situados en el poder en diversos países, que proferían referencias irresponsables y necias sobre la “posibilidad” de entrar en una de las guerras que en muchas partes del mundo actual hacen antesala de la idiotez humana. Por favor, ustedes, los que detentan el poder, los que pueden tomar medidas, hagan una criba de semejantes botarates y enciérrenlos unos días en un escenario bélico como el que les he comentado. Que comprueben en persona lo que preconizan.

El Fuego, una de las novelas antibelicistas más notables de la historia de la literatura, es fruto de la experiencia personal del poeta, novelista y soldado de infantería en la Gran Guerra, Henri Barbusse. Galardonada con el Premio Goncourt, la novela obtuvo un gran éxito en su época, convirtiendo a su autor en un personaje de gran popularidad. Redactada con una brutalidad desconcertante, narra las vicisitudes de un grupo de soldados que soportan una guerra que no desean y que nada tienen que ganar con ella. Tras El Fuego, la obra de Barbusse estuvo guiada por motivos políticos y sociales. Fundador del movimiento y la revista Clarté (Claridad), su nombre estuvo vinculado a los intelectuales que reclamaban el fin de las guerras en un mundo más justo: Anatole France, Léon Blum, Francis Carco, Romain Rolland, Jules Romains, etc.En 1923 se afilió al Partido Comunista francés. Bolchevique contumaz, murió en un hospital moscovita en agosto de 1935. Una enorme muchedumbre acudió a recibir y acompañar el cadáver hasta el cementerio parisino del Père Lachaise.

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22 enero 2020 3 22 /01 /enero /2020 19:17

Y para cerrar este trabajo nada mejor que "La biblioteca en llamas", el fascinante ensayo-reportaje periodístico de Susan Orlean que parece sintonizar con las referencias de los dos autores anteriores a la bibliotecas devoradas por el fuego, a los "autos de fe" inquisitoriales, a los nazis y sus bárbaras hogueras, a las obscenas y vandálicas destrucciones de bibliotecas y libros por los fanáticos religiosos de todos los tiempos. La autora (con una novela anterior en su haber que es una joya de sensibilidad y narrativa sugestiva y documentada: "El ladrón de orquídeas") aplica su delicada visión hacia lo humano en esta indagación que le llevó más de una década y que rescató del olvido un hecho que casi todo el mundo ha olvidado: el incendio de la Biblioteca Pública de Los Ángeles, el 29 de abril de 1986.

Es un libro que recoge el horror y la desolación de la biblioteca de Alejandría y de otras de la antigüedad o de las perpetradas en nuestros tiempos (Sarajevo, por ejemplo) nos habla de la destrucción en Los Ángeles de 400.000 libros convertidos en ceniza o de los daños irreparables de otros 700.000, durante siete horas de infierno. Fue un holocausto cultural premeditado que quedó eclipsado porque, coincidencias pavorosas, el mismo día se produjo el accidente nuclear de Chernobyl. El subtítulo del libro es de una claridad llamativa: "Historia de un millón de libros quemados y del hombre que encendió la cerilla".

Para ello Susan Orlean nos ofrece un libro ameba que se extiende, se fagocita, lanza sus pedúnculos hacia otros temas relacionados directa o indirectamente con el incendio, nos cuenta historias sobre la ciudad o sobre cuestiones científicas relacionadas con el fuego y el papel. Y como una Borges reencarnada, nos habla de su amor intenso hacia las bibliotecas:  “La biblioteca es una reserva de narraciones y también una reserva para toda la gente que viene aquí a buscarlas. Es donde podemos entrever la inmortalidad. En la biblioteca podemos vivir para siempre” Y "Todas las cosas que van mal en el mundo parecen verse derrotadas por la sencilla promesa innombrada de las bibliotecas".

Pero el lector va a ser prácticamente "secuestrado" por el interés de la lectura gracias a la habilidad de Susan para entresacar temas laterales que atraen tanto como el principal, la autoría del incendio. Y así gozará con el ingenioso método para salvar los libros que quedaron empapados por el agua: estuvieron dos años congelados, con lo que se evitó que el moho y la descomposición provocada por el agua destruyera totalmente los volúmenes. Al terminar el plazo de congelación los libros  estaban listos "para ser descongelados, secados, fumigados, clasificados, limpiados y recuperados". Los ingenieros de la empresa aeroespacial McDonell se ofrecieron para intentar secar unos 20.000 libros en una cámara de simulación espacial y otras empresas los secaron por deshumidificación. Pero donde la historia de esta autora toma caracteres de gran novela es en su hábil y paciente tratamiento del laberinto legal que se armó en torno al principal sospechoso, Harry Peak, un mentiroso compulsivo que daba historia contradictorias de sus actos cada vez que declaraba. Fue imposible confirmar su autoría y Peak terminó demandando a la ciudad de Los Ángeles y sus bomberos por casi 20 millones de dólares por supuestos abusos de autoridad y daños a su imagen y Los Angeles demandó a Peak por casi treinta millones por los daños inferidos a la biblioteca, gastos de bomberos y agua utilizada. El dramático y sorprendente final del caso Peak lo dejo pendiente de la curiosidad del lector. No hay que hacer "spoiler" de un libro tan laborioso.

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9 enero 2020 4 09 /01 /enero /2020 08:42

Stephen Greenblatt es un profesor de Humanidades norteamericano, que ejerce en la Universidad de Harvard, autor de varios libros y entre ellos dos que me han fascinado. Uno fue premio Pulitzer en 2012 "El Giro" y otro, "El Tirano. Shakespeare y la política" publicado en 2018 y traducido hace unos meses en España.. En el primero habla del descubrimiento de un humanista italiano en 1417 del único ejemplar existente del "De rerum natura" el poema filosófico epicúreo de Lucrecio (s.I a.C.). En "El tirano" nos habla de los tiranos que Shakespeare refleja en sus obras más importantes y del método "de "ángulo oblicuo" que usaba el escritor para reflejar los dramas políticos de su propia época y no perecer en el intento: escogiendo a los tiranos en épocas pasadas, "al menos un siglo entero de distancia entre él y los acontecimientos que describía". Creo que Greenblatt ha usado el mismo "ángulo oblicuo" para describir ciertas actitudes políticas de algunos líderes de nuestra época, usando a los personajes de Shakespeare. 

Supongo que a los tiranos de hoy, sin ir muy lejos Greenblatt tiene uno en casa, les cuesta tanto como a los del pasado reconocerse en los retratos objetivos que los describen, pero ya se sabe que suelen estar rodeados de gentes muy serviciales que resaltarían ciertos parecidos enojosos. No tengo noticia de que el autor haya recibido algún "tuits" firmado por el inquilino de la Casa Blanca o por el de Downing Street, pero después de leer el capítulo dedicado a John Cade, uno le enviaría un mensaje al profesor de Harvard advirtiéndole que no bajara la guardia. Los consejeros del presidente y los del primer ministro británico, "esas larvas de la cosa pública" podrían aconsejarles la lectura de ese capítulo dedicado al "populismo fraudulento". Cade fue un personaje real que vivió en 1504 y que dirigió una revuelta popular (orquestada desde el poder) dueño de una oratoria salvaje y demagógica. Como cuenta, Greenblatt "el populacho es perfectamente consciente de que Cade es un mentiroso, pero por venal, cruel y egoísta que sea, es capaz de articular lo que sueñan las masas: romper todos los acuerdos, cancelar todas las deudas y desmantelar las instituciones existentes que no sean útiles para sus objetivos", "apoyándose en su indiferencia por la verdad, en su desvergüenza y en una seguridad en sí mismo sobredimensionada, el demagogo bocazas va adentrándose en una fantasía".

Ninguno de los dos líderes políticos es propiamente un tirano. Nuestra época ha diluído los excesos de poder en su retórica democrática, con lo que precisan cierto apoyo popular y tienen establecidos frenos institucionales. Aún así, esas dos y otras muchas figuras políticas que conciernen a demasiados países en este desorientado mundo del siglo XXI, tienen en el pasado reflejos alarmantemente semejantes.

Greenblatt nos habla en su libro de instituciones muy firmes en el ámbito político y económico, de líderes políticos con un poder inmenso y al tiempo nos informa del caos reinante, en el que el rencor y los intereses partidistas se imponen, la miseria económica se extiende por el país, haciendo que surjan actitudes populistas que encienden el desorden y la violencia en las calles bajo banderías y eslóganes que son mentiras evidentes pero que todos aceptan como verdades. ¿Nos está hablando del siglo XXI, de hoy mismo?No, señores. Está haciendo referencia a la Inglaterra de la reina Isabel I y ese autor-reportero es el mismísimo William Shakespeare. Nuestro autor juega con los espejos del pasado y el presente y usa las palabras del Bardo para mostrarnos a Trump y a otros individuos ensoberbecidos por el poder que están llevando a sus países y muchos de los demás a situaciones de guerra latente. 

Analizando a Ricardo III o a Macbeth, las razones psicológicas, infantiles, sexuales, narcisistas y los temores llevados a las mentiras más tortuosas y a un populismo violento y delirante que están en la psicopatología de esos personajes tienen un reflejo que produce estupor en personas totalitarias y sin pudor que dominan las políticas de sus países y amenazan a los que tienen alrededor. Greenblatt se pregunta, como Shakespeare en su tiempo:  "¿cómo es posible que alguien que gobierna a través de la violencia, no para defender los intereses de su pueblo sino por motivos propios, irracionales o malvados, consiga mantenerse en el poder”.

Y esboza una respuesta: La gente vive de una forma tan insegura y tan lejos de la comodidad económica y social que necesita creer en las mentiras de alguien que les promete un cambio a mejor y que les señala a los "auténticos" culpables de su situación (que nunca es el Gobierno del tirano) con los enemigos del líder carismático, ya sean raciales, los judíos, los negros, los asiáticos o los árabes, como económicos, el capitalismo salvaje o los separatistas o el terrorismo de los desahuciados y los sin techo o los inmigrantes.

FICHA

EL TIRANO.- Shakespeare  y la política.- Stephen Greenblatt, - Ed Alfabeto.- Pags. 252

 

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20 diciembre 2019 5 20 /12 /diciembre /2019 18:29

Si ustedes creen que la novela costumbrista, crítica, satírica, sarcástica y virulenta de la época victoriana tiene sus más altos referentes en Thackeray y Dickens, Kingsley, Meredith o George Eliot, Lewis Carroll, Oscar Wilde o Stevenson, Wilkie Collins, las hermanas Brontë, Conan Doyle  o Samuel Butler -autores bastante traducidos al español- se sentirán algo alarmados con los criterios que animan a nuestras editoriales a traducir a autores del pasado, cuando lean a Anthony Trollope. ¿Por qué diablos a casi nadie se le ha ocurrido traducir antes  a este prolífico inglés victoriano? Ático de los Libros ha resuelto esa manifiesta injusticia literaria.Trollope, compuso casi medio centenar de novelas - sin contar los cuentos, biografías y libros de viajes-, vendió su arte durante medio siglo conun éxito envidiable y luego comenzó unos altibajos que no han cesado desde entonces a pesar de las versiones en cine, televisión y radio de sus obras. Aunque a fuer de verdadero, Trollope ha sido leído sin cesar por los británicos, incluso en nuestros días donde más de un  lector ha visto en su  "El mundo en que vivimos" una profecía de la situación económica y social que vivimos y sobre todo del desierto moral que la sustenta.

Como suele acontecer, los padres de Trollope dejaron una huella y una influencia en el devenir del escritor: desde su padre, abogado poco hábil y sin suerte que trajo la miseria a su familia hasta su madre, Frances,  emprendedora e imaginativa, que sacó a la familia de apuros gracias a su pasión por escribir novelas donde satirizaba el poder y las bases sociales impregnadas de mezquindad y deshonestidad. Ella sería la figura esencial que fructificaría en su tercer hijo, Anthony, marcando su futuro.  Empleado de Correos y casado y con dos hijos (ambos escritores más tarde) comenzó a escribir una serie de seis novelas, el llamado ciclo de las Crónicas de Barsetshire (que le permitieron dejar su empleo). La segunda serie que emprendió, los Palliser, muy críticas con la vida política, tuvieron mucho éxito aunque no le permitieron como deseaba, paradójicamente, entrar en la política.

El escritor demuestra un enorme sentido del humor satírico cuando es  capaz de definir un diario de su tiempo con estas palabras: "El diario desarrollaba sus tareas con un asombroso aire de omnisciencia, y a menudo adornado con una ignorancia a duras penas superada por su arrogancia". O esta otra aplicada a los "principios" de su editor: "Un periódico que desee prosperar jamás debe perder el espacio de sus columnas y agotar a  sus lectores elogiando nada. Las alabanzas son invariablemente aburridas".

Se la ha considerado una de las cien mejores novelas en lengua inglesa. Es, sin duda, un clásico de los que uno atesora en su mente y en su biblioteca. Por eso puede considerarse un ejemplo literario- reducido al ambiente victoriano ingles-  de lo que estamos viviendo en la actual situación económica mundial, regida como en la novela por la corrupción, la falta de ética y una codicia impresionante, narrado eso sí con una enorme solidez intelectual a la altura de su sentido del humor.

La corrupción financiera que denuncia Trollope está a la altura de un mundo social mezquino, inclemente y deshonesto en el que los intereses propios priman sobre cualquier otra consideración. Políticos, financieros, escritores o poetas, caballeros sin dote o muchachas casaderas sometidas al escrutinio económico, convertidas en elementos bursátiles. Todo descrito con una ironía elegante y un sarcasmo hiriente, ya sea en los entresijos de los pensamientos de los personajes y su inconcebible falta de moralidad o el vergonzante juego de sobornos, manipulaciones o engaños en el que damas y caballeros de todos los niveles plantean sus ofrecimientos al mejor postor. Uno cree ver a los magnates de la City o de Wall Street en estos personajes arrogantes, pendencieros y mezquinos, para los que lo único válido es el dinero y el único objetivo acumular codiciosamente sus activos aunque sea sobre el cadáver de sus seres más cercanos.

No les cuento más. No deseo hacer un "spoiler" literario de una novela que merece ser leída hasta el final entre el asombro por la galanura narrativa del autor, la vergüenza por el realismo de lo narrado tan visible en nuestra propia sociedad, el placer de la lectura y el reconocimiento hacia una obra que roza la excelencia imperecedera de los grandes clásicos, sin dejar por ello de ser una de las mejores y más acertadas críticas del capitalismo que nos ahoga en el siglo XXI.

FICHA

EL MUNDO EN QUE VIVIMOS.- Anthony Trollope.- Traducción (excelente) de Claudia Casanova.- Ático de los Libros.- 854 págs.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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18 diciembre 2019 3 18 /12 /diciembre /2019 18:01

Esas banderías facinerosas que campan por las calles catalanas, escudadas tras los derechos que protege el Gobierno que tildan de "fascista", han perpetrado dos "heroicidades" más: quemar ejemplares de la Constitución y la bandera de nuestro país (que es utilizada de forma partidista desde hace muchos años, siendo como es un símbolo de todos y no sólo de unos cuantos). Los partidarios del "peor es mejor" con despacho en la Generalitat se deben sentir orgullosos por los actos de esa turba de neo-oligofrénicos que con esa quema de símbolos superiores del país al que jurídicamente pertenecen están favoreciendo la eclosión de fascismos retrógrados: cada una de las hojas del texto constitucional lanzado a la hoguera supone, seguramente, más de un millar de votos a la ultraderecha y, al tiempo, un insulto inicuo al resto de los ciudadanos de este país, entre ellos muchos catalanes.

La palabra iniquidad significa una acción o acto realizado con maldad, abuso, injusticia, infamia o ignominia. Algo contrario no sólo a las leyes positivas del país sino a la ética del resto de los españoles. Encaja con otro concepto, el de anomia, que es una perturbación psicológica que afecta a una persona o a un grupo, que les hace rechazar las normas o convenciones de la  sociedad en la que viven y les hace ignorar y transgredir las leyes y el conjunto de reglas que regulan la convivencia pacífica.

Hay una frase de Steiner que parece definir la situación actual en la querida y atribulada Cataluña: "ninguna mentira es tan burda que no pueda expresarse tercamente, ninguna crueldad tan abyecta que no encuentre disculpa en la charlatanería del historicismo...el lenguaje de la política se ha contaminado de oscuridad y locura". Steiner, desde luego, no se refería a todas las manipulaciones  y falsedades del "procés", ni a la excusa de agravios históricos empleada absurdamente por la propaganda historicista del independentismo... pero lo cierto es que la frase parece ajustarse a esos hechos.

ALBERTO DÍAZ RUEDA, Escritor

 

 

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11 diciembre 2019 3 11 /12 /diciembre /2019 16:17

Alan Bennett goza de una envidiable salud literaria. Es un autor indiscutiblemente british, con un don especial para la sátira, la crítica más o menos virulenta de la sociedad en la que vive (al estilo de un Swift o un reverendo Hodgson -Lewis Carroll-  o el menos conocido pero sobresaliente Anthony Trollope) y un fondo lejano pero real de conmiseración y compasiva bondad. Esta es una novela corta, anterior a "Una lectora poco común" o "La dama de la furgoneta". 

Bennett nos invita a asistir a una ceremonia fúnebre que oficia un cura presbiteriano con añoranzas católicas y un sutil sentido del humor que resalta por su natural una bonhomía estoica y unas sanas (y secretas)  tendencias epicúreas. El finado es un masajista apolíneo que es despedido por la "Crème" de la sociedad junto a elementos por lo menos discutibles y otros absolutamente reprobables. El lector podrá adivinar que el curioso ámbito social de los asistentes -hombres y mujeres- se corresponde a ciertas peculiaridades "profesionales" del masajista. Las descripciones y juicios del narrador omnisciente son un modelo de sarcasmo y habilidad crítica. El inopinado discurso de uno de los asistentes a la ceremonia, en cuyo desarrollo se deja caer la palabra "sida" provoca hilarantes resultados. Pero, en fin, no se cuento más. Solo una recomendación: léenla y disfruten.

FICHA

LA CEREMONIA DEL MASAJE.- Alan Bennett.- Trad. Jaime Zulaica.- Ed. Anagrama.118 págs.

 

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23 noviembre 2019 6 23 /11 /noviembre /2019 20:08

El monje budista Dzogchen Ponlop Rinpoché trata con su obra escrita, sus conferencias y sus labores artísticas acercar de manera eficaz y clara a los occidentales un budismo adaptado a nuestra cultura. Labor que desde Suzuki a Deshimaru o Krishnamurti, Thomas Merton, Allan Watts, Karl Durkheim y tantos otros han realizado con mayor o menor fortuna. Ponlop Rinpoché no tiene un mensaje especialmente distinto u original y carece de la fuerza expresiva y poética de algunos de los anteriormente citados, pero tiene la ventaja  de no intentar ahondar demasiado en la metafísica budista y concretar fórmulas sencillas y claras .En este caso el elemento clave es la rebeldía. Tampoco es el primero en  basarse en esa característica paradójica para la "iluminación y el conocimiento", pero la concreta de manera poética en una "energía vibrante y profunda" (al estilo del "elàn vital" de Bergson) que es la voz de tu interior, donde reside la "mente despierta".

El monje asegura que hay una manera eficaz de progresar en la senda de la iluminación y es la rebelión contra un estatu quo que te presiona y condiciona tu vida. Esa rebelión se puede sustantivar con un entrenamiento permanente de tu mente que aclare tu visión y al ver lo que es permanente, esa percepción es un ariete con el que el buda rebelde de tu interior arremete y se libera del sufrimiento y la ignorancia, que son la misma cosa. Hay que nutrir esa "vena rebelde" existente en nuestro interior y cuando se manifiesta dirigirla con sabiduría ya que puede extraviarse con facilidad y pasarse al lado del resentimiento y la ira.  Para ello la fórmula de siempre, de todas las tradiciones espirituales y filosóficas, conócete a tí mismo. 

Y eso es algo muy difícil,  nos dice este monje, ya que nuestra mente es la peor enemiga de sí misma, bloqueando su percepción con "un flujo continuo de pensamientos, emociones y conceptos", creando una especie de íncubo al que confundes contigo mismo. Ponlop Rinpoché desgrana los principios básicos del budismo tratando de estructurar una teoría pragmática y eficaz con fórmulas que tienen siglos de antigüedad y se han expresado de muchas formas ya. Ofrece elementos de observación y acción como los que suelen aplicar los que se dedican a formular la atención plena como forma de disciplina para una existencia plena. Ponlop nos brinda un entrenamiento que se divide en tres áreas: disciplina, meditación y conocimiento superior. "Una vez que puedes relacionarte con la idea de entrenarte a ti mismo, que sabes lo que estás entrenando y estás de acuerdo en estar presente lo más posible durante este proceso, puedes iniciar los tres entrenamientos reales. Cada tipo de entrenamiento te ayuda a despertar y alcanzar la libertad individual", nos dice. 

En fin, libro recomendable para quienes se inician en el camino búdico de mejora personal y de búsqueda espiritual. Y así, nos dice "En la actualidad la gente suele sentir que tiene muy poco tiempo para practicar la meditación, pero incluso solo un poco de práctica cada día tiene un efecto positivo poderoso...puedes meditar mientras vas al trabajo en el metro, mientras tu compañía telefónica te deja esperando en la linea o mientras esperas que  hierva el agua. Se práctico al respecto y solo haz lo que a ti te funcione". Más claro...

Por cierto, a destacar la imagen de cubierta. Es excelente y muy original, del artista Gonkar Gyatso.

FICHA

EL BUDA REBELDE.- Dzogchen Ponlop Rinpoché.- Traducción de Gabriel Nagore y Ellen Sue.- Ed. Kairós

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19 noviembre 2019 2 19 /11 /noviembre /2019 18:30

Ya en el prefacio, los autores, padre e hija (el novelista Amos Oz y la historiadora Fania Oz-Salzberger) nos avisan que lo que vamos a leer es un ensayo "especulativo, directo y ocasionalmente lúdico" sobre esa continuidad que ostenta la historia e identidad de los judíos como pueblo. Y esa continuidad tan peculiar no se basa ni en la etnia ni en la política principalmente, sino en una "transmisión intergeneracional de contenido verbal, basada en unos textos determinados". Y en la tradición judía, la crítica, la revisión, la polémica y la discusión están indisolublemente unidos a tales textos, la Biblia, la Torá, la Mishná y el Talmud.

Y es precisamente esa característica del pueblo judío, que ha construido su identidad mediante el amor al Libro, a los libros, la lectura, la discusión, la enseñanza y la obligatoriedad de estructurar eso en la educación de los hijos por sus padres, en la cohesión de la familia con lazos de ese tipo, lo que constituye la principal fascinación que me ha provocado este ensayo. Convertir en señal de identidad de un pueblo algo como la íntima y secular relación entre la persona y las palabras, un principio vital articulado en mi propia vida como individuo fascinado por los libros, me parece algo asombroso.

Este binomio de Oz, padre e hija, han mostrado la inaudita historia de su pueblo enroscado en los avatares de los libros sagrados, de la cultura religiosa, pero también de rigideces sociales y éticas férreas, una suerte de endogamia profunda con la que no parecen estar de acuerdo, pero que admiran y respetan pese a su ambivalencia e intransigencia (ambos se declaran "ateos del Libro"). Como ellos mismos escriben, en el interior de cada judío hay una biblioteca, salvo para aquellos que han desdeñado sus raíces y han asimilado otras culturas, otras existencias. Pero como en el budismo zen, lo esperanzador y vitalizador de esta forma de afrontar la vida, la de los judíos, consiste en su apertura hacia la discusión y la polémica, cuestionando a los maestros con entera libertad, buscando la propia verdad y garantizando una cierta innovación intelectual inextinguible. La pasión por saber, por interpretar, convierte "al mundo entero en un texto" y no es casual que la mayoría de grandes cerebros de la historia de la humanidad, en la ciencia, las artes, la fiilosofía o la literatura, hayan sido judíos. El judaísmo avala la busqueda incansable del conocimiento y la verdad. .Es este un libro agudo, inteligente, informado, irreverente y osado, en el que ningun tema delicado o difícil para la ortodoxia judía ha sido dejado de lado, desde el sometimiento de la mujer y la prepotencia de una sociedad patriarcal, a la tradicional verbosidad compensatoria judía, la actitud ante el sexo o el sentido oscuro del humor (Woody Allen o Groucho Marx) y el complejo permanente y profundo de culpabilidad (Freud). Amos y Fania muestran su agudeza cuando reclaman el talante itinerante del judío, morador de todos los paises, de todos los mundos, hombres de libros y de curiosidad y estudio, un trabajo en marcha que no excluye a nadie, ni a los gentiles cristianos ni a los musulmanes. Los judíos no deberían ser el Otro, el Forastero por antonomasia, sino unos hermanos a los que no hemos aprendido a amar, a entender o a conocer (aunque tampoco ellos han sabido propiciar ese acercamiento). El judío es la asignatura pendiente de la Humanidad. Lo malo es que parece que ellos también lo creen así, aunque por razones diametralmente opuestas. En realidad son el gran Malentendido de la historia.

LOS JUDÍOS Y LAS PALABRAS.-Amos Oz y Fania Oz-Salzberger.- Traducción de Jacob Abecasís y Rhoda Enelde.- Siruela.-220 págs.19,95 euros.

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14 noviembre 2019 4 14 /11 /noviembre /2019 08:49

Este libro es un estímulo, un desafío y un aviso para navegantes en el mundo de la cultura, el trabajo, la filosofía, en general en ese batiburrillo de elementos a los que ahora se da el nombre de humanidades. Con un párrafo del incombustible (gracias a Dios) Fernando Savater en plena portada, el librito editado por Acantilado con bastante acierto, goza también de un clarificador ensayo del pedagogo norteamericano Abraham Flexner, colocado como apéndice al final del libro tras la copiosa bibliografía que adjunta Nuccio Ordine a su breve trabajo.

El "Manifiesto" de Ordine trata un tema de plena actualidad en el sector de la educación en todos sus niveles, desde las guarderías a la Universidad, Escuelas Técnicas y comunidades científicas. La prioridad del concepto pragmático de lo "útil" (se entiende que para ganarse la vida, el prestigio económico o social) sobre lo "inútil", donde se engloba todo aquello que no da dinero de inmediato y que tiene que ver con el pensamiento, el conocimiento filosófico y, aún más lejos y menos apreciada la verdadera sabiduría (aquello, escribe Savater, en lo que tradicionalmente se ha basado la "dignitas hominis" o, mejor aún, la frase que encabeza el libro y que firma uno de los mejores escritores ético-filosóficos del pasado siglo, el francés Pierre Hadot: "Y es precisamente tarea de la filosofía el revelar a los hombres la utilidad de lo inútil o. si se quiere, enseñarles a diferenciar entre dos sentidos diferentes de la palabra "utilidad".

Y esto es, más o menos lo que trata de argumentar el profesor Ordine que trabaja en la Universidad de Calabria y ha escrito libros sobre Giordano Bruno o el Renacimiento. Para ello ataca con irónica efectividad a las instituciones educativas del momento, en todo occidente, que  promueven una ignorancia horizontal y una estupidez vertical de pensamiento. Ordine  avisa qeu la abrumadora mutilación del conocmiento, de los clásicos, de la filosofía no sólo nos va a embrutecer sino que nos va a despojar de aquello que nos hace personas, nuestro humanismo. El mensaje fundamental del libro es una advertencia a las autoridades educativas (eso es un oxímoron)  y a la sociedad en general de que la literatura, la filosofía, la historia y otros conocimientos y saberes humanísticos y científicos, no son inútiles  y se comete un error garrafal suprimiéndolos de los programas educativos o de las subvenciones para su desarrollo y estudio.

Como dice el autor:  “El hecho de que dichos saberes sean inmunes a toda aspiración al beneficio” no es más que “una forma de resistencia a los egoísmos del presente, un antídoto contra la barbarie de lo útil, que ha llegado incluso a corromper nuestras relaciones sociales y nuestros afectos más íntimos”. Para entablillar esa ruptura del esqueleto intelectual humano, Ordine no sólo usa su apreciable sentido crítico y su ilustrada ironía, sino que toma una generosa ración de autores clásicos y modernos que han abundado en la cuestión: Dante, Petrarca, Moro, Campanella, Bruno, Bataille, Keynes, Steiner, García Márquez, Cervantes, Shakespeare, Platón, Sócrates, Séneca, Heidegger, Cioran, García Lorca, Tocqueville, Hugo, Montaigne… cuyas palabras sirven de recordatorio de la tesis principal de este magnífico manifiesto: el objetivo básico de la educación que recibimos no es hacernos buenos técnicos y eficientes profesionales especializados ambos en minimos sectores del conocimiento , sino aprender a tener un pensamiento crítico, a dotar de un objetivo de mejora y de excelencia personal a nuestra vida, a comprender que si una noción activa de lo que es el amor,  la belleza, la solidaridad,  la verdad, nuestra vida no tiene sentido y se pierde en el tener sin llegar en ningún momento al ser. Transmitir el amor al conocimiento se convierte en un activismo noble y eticamente superior a muchos otros valores de moda en el sistema capitalista.  Y añade con amargura que el amor al dinero y al utilitarismo " ha invadido espacios en los que que no debería haber penetrado nunca, como las instituciones educativas”. Y en otro lugar:  “Cuando se recorta el presupuesto para las universidades, las escuelas, los teatros, las investigaciones arqueológicas, las bibliotecas… se está cercenando la excelencia de un país y eliminando cualquier posibilidad de formar a toda una generación”. Y cita un texto de Victor Hugo a mitad del siglo XIX: “Las reducciones propuestas en el presupuesto especial de las ciencias, las letras y las artes son doblemente perversas. Son insignificantes desde el punto de vista financiero y nocivas desde todos los demás puntos de vista”.

El breve ensayo de Abraham Flexner, publicado en 1939, añade con notable premonición un aviso a los científicos: “Quería que quedara claro que la defensa de lo inútil [lo no ligado al afán de lucro] no atañe solo a escritores y humanistas, sino que es una lucha que concierne también a los científicos. El estado no puede renunciar a la ciencia básica en aras del beneficio. Las Universidades y Escuelas Técnicas Superiores cada vez se asemejan más a empresas de empleo y beneficios económicos y materiales. Y añade: "...a lo largo de la historia de la ciencia la mayoría de descubrimientos realmente importantes que al final se han probado beneficiosos para la humanidad se debían a hombres y mujeres que no se guiaron por el afán de ser útiles sino meramente por el deseo de satisfacer sus curiosidad". Hace un recorrido por por importantes científicos del pasado y advierte: "Cuanto menos se desvíen (los científicos) por consideraciones de utilidad inmediata, tanto más probable será que contribuyan al bienestar humano". Para finalizar con esta impagable frase:"Un poema, una sinfonía, una pintura, una verdad matemática, un nuevo hecho científico, todos ellos constituyen en sí mismos la única justificación que universidades, escuelas e institutos de investigación necesitan o requieren.

FICHA

LA UTILIDAD DE LO INÚTIL.- Nuccio Ordine.-Trad. Jordi Bayod. Ed. Acantilado.- 172 págs.

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10 noviembre 2019 7 10 /11 /noviembre /2019 08:46

Sapere Aude, atrévete a saber, atrévete a pensar, atrévete a usar tu propia razón. Fue el lema de los hombres sabios --y osados para su época: el siglo XVIII--  de la Ilustración. La emplea Kant en su obra "¿qué es la Ilustración?, aunque su origen se remonta a una epístola de Horacio,  poeta satírico y filósofo epicúreo  romano del siglo I aC. Entre los objetivos que se plantean los Ilustrados en el llamado Siglo de las Luces está el uso y predominio de la Razón en los asuntos humanos, la tendencia hacia el Progreso y la Ciencia y un Humanismo que engloba el amor a la Naturaleza, la libertad y la búsqueda de la felicidad para todos los hombres. Han pasado tres siglos de la aparición de aquellos seres iluminados que vivían en una dictadura secular de monarcas absolutos y revoluciones sangrientas (como la francesa de 1789). ¿Diría usted lector que se ha conseguido en algún momento los sueños de aquellos ilustrados? Steven Pinker, el ensayista, cree que sí. No suficiente en ninguno de los casos, no firme y mantenido; con bastantes deformaciones, carencias y manipulaciones en su totalidad. Pero hay algo que ha quedado claro:

El atrévete a pensar por tí mismo es la clave filósofica de nuestro tiempo. Es clara y contundente. No demos nada por hecho o por resuelto. Vamos a cuestionar si lo que nos "venden" como verdades realmente lo son. En un mundo digital donde las "fakes news" son el pan nuestro de cada día, donde todo el mundo miente de alguna forma y en cierta medida, según los intereses del momento, hay que exigir a nuestra mente: atrévete a razonar, a cuestionar lo que te cuentan e incluso lo que ves en televisión, periódicos y radio, atrévete a intentar aplicar la lógica, la honestidad, la bondad a los argumentos que emplean para justificar lo que sabes intuitivamente que es injustificable. Tenemos la libertad de pensar por nosotros mismos. Parece una labor ingente, pesada e ingrata. Pero es lo único que certifica nuestra humanidad y nuestro derecho a ser libres y tratar de hacer un mundo más justo y si no más feliz, menos desdichado y cruel. Siempre existe un momento clave en el que nuestra intuición y nuestra integridad -caso de que nos hayan enseñado a tenerlas- nos dicen: te están engañando. Párate, no sigas. Detente y piensa. Atrévete a pensar. Y luego actúa o deja de hacerlo. No aumentemos con nuestra acción o nuestra inhibición la terrible injusticia de nuestro mundo.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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