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26 agosto 2019 1 26 /08 /agosto /2019 18:10

La Asociación para Niños con Cáncer, ASPANOA, ha estado por aquí. Las personas que hemos tenido contactos con el cáncer, y en concreto en niños, conocemos ese universo de sufrimiento. Y también, de repentinas iluminaciones y catarsis de generosidad y empatía.  Decía Susan Sontag  (fallecida de cáncer en 2004) que la enfermedad es el lado oscuro de la vida.  A todos, al nacer, nos otorgan una doble ciudadanía, la del reino de los sanos y el de los enfermos. Tarde o temprano cada uno se ve obligado a identificarse, al menos por un tiempo, como ciudadano del lugar oscuro. En el caso de los enfermos de cáncer, la enfermedad entra sin llamar, se vive como una invasión despiadada y secreta, bajo un nombre oprobioso, tabú. Aunque esa visión agónica del cáncer se va aclarando, en cuanto conocemos mejor  su  origen y forma de desarrollo y su tratamiento comienza a ser eficaz como lo fueron los de otras enfermedades tabú, la tuberculosis o el sida.

 Aún hay temores profundos y no racionales, pero las mejoras en los tratamientos, nuevas estrategias de cura, un enfoque de precisión sobre los tumores y diagnósticos personalizados que mejoran la calidad de vida de los enfermos, van normalizando el carácter del cáncer como enfermedad. Ya no es algo vergonzoso que hay que ocultar, sino una dolencia grave que se afronta sin buscar responsables. Y ya se pierden los usos sociales que tildaban al cáncer no como una mera enfermedad, sino un enemigo diabólico al que hay que “bombardear” con radioterapia, “matar” sus células cancerosas y soportar las “devastadores” efectos de la quimioterapia. Metáforas bélicas que agudizaban lo malévolo de la palabra. Nunca es inocente el concepto de enfermedad, ni las metáforas que usamos. Y  el cáncer se utilizaba como metáfora de todo lo desagradable, violento o criminal del mundo político, económico o social.  Con el cáncer infantil hemos de aprender a recurrir a una solidaridad total, entrañable, a un lenguaje que siembre sonrisas en el corazón, complicidad y a veces silencio, con las emociones embridadas y reforzadas la energía y la com-pasión, es decir, la pasión compartida por la esperanza sencilla de vivir.- Alberto Díaz Rueda

 

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17 agosto 2019 6 17 /08 /agosto /2019 10:51

"Feedback" es un término inglés que significa "retroalimentación" y más específicamente en la teoría de la comunicación "devolución de una señal de recibo al emisor". Quiere decirse que cuando alguien envía un mensaje del tipo que sea, es una norma básica de educación, eficacia operativa, a veces exigencia legal y de lógica comunicativa, que el que recibe tal mensaje emita (feedback) una señal que muestre que lo ha recibido. Luego queda  al arbitrio de dicho receptor si sólo contesta con un "recibido" o enriquece la respuesta con otras consideraciones. Todo esto suena a lógico y a muestra natural de una cierta educación cívica. Pues, habitualmente no es así. Tal vez contagiados por la burocracia funcionarial de las administraciones públicas, se está consolidando el "silencio administrativo" --una aberración de la lógica operativa-- como práctica habitual entre particulares y empresas privadas.

Ello redunda en un enlentecimiento de la dinámica en los asuntos laborales, profesionales y particulares. En numerosos casos, en actitudes o acciones erróneas o problemas que podrían haber sido evitados con una simple respuesta. ¿Hay algún lector que no pueda exponer algún caso personal en el que la falta de feedback entre un emisor y un receptor no haya ocasionado consecuencias no positivas? ¿Aprendemos de esa casuística de la falta de "feedback? Parece ser que no. Muchos de los que han padecido ese silencio ominoso del que no da señales de vida a sus requerimientos, adoptan esa postura absurda y algo estúpida de "si ellos lo hacen, también yo", extendiendo la mancha resinosa de abulia y procrastinación (  Se trata de la tendencia y el resultado de procrastinar, es decir, de demorar, retardar o retrasar algo; RAE) por todo el tejido social. Ese es uno de los elementos que definen cierto tipo de sociedad que los tópicos del norte endilgan a los países del sur, no sin algo de razón. En todo caso, aquí en el sur de Europa, las escuelas de negocios de élite, enseñan a los futuros líderes de empresa a no ignorar las exigencias del feedback en sus comunicaciones y a huir como de la peste de procrastinar. No es difícil de aprender y es muy gratificante en resultados positivos.- ALBERTO DÍAZ RUEDA. 

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15 agosto 2019 4 15 /08 /agosto /2019 18:55

 

El talón de Aquiles de la democracia parlamentaria, los populismos y sus emboscados, los fascismos ultraderechistas (o ultras de izquierda, como suele suceder no hay muchas diferencias), nos están comenzando a asediar, escudándose en el juego más o menos libre que permite la tolerancia democrática. Justamente en estos tiempos de globalización digital (que tiene su propia problemática y no precisamente banal) el populismo está adquiriendo fuerza y osadía. Los nacionalismos se enrocan con una miopía que nace del olvido de la historia reciente, el sangriento siglo XX. Hemos olvidado la rápida expansión de una ideología basada en la violencia, en la falta de ética y en los egoísmos y mezquindades de una sociedad que ha olvidado sus errores y achaca todos los males a un "otro", una comunidad que puede estar en el seno de esa sociedad o en el país vecino con el azuzar demagógico de líderes obsesionados por el poder (absoluto).

Timothy Snyder, catedrático de historia en Yale, doctorado en Oxford y autor de media docena de libros imprescindibles para entender el siglo XX y aprender de sus duras lecciones, nos ofrece un opúsculo, un ensayo de poco más de cien páginas en el que resume en 20 pequeños capítulos titulados como una advertencia, un consejo o una admonición, los problemas y circunstancias que hemos de analizar y aprender para evitar caer en errores capitales de tipo político, social y personal. Errores que podrían provocar un derrumbre global y un desastre como los que asolaron el pasado siglo (y amenazan al XXI cada vez de forma más evidente).

Sobre la tiranía es un libro breve, casi una síntesis de lo que nos amenaza, si cedemos a las "tentaciones" del  populismo. No es necesario  citar a países como Rusia, Corea del Norte, Inglaterra, Hungría, Polonia (incluso Francia y España) y el peligro evidente que supone el histrionismo  irresponsable del actual huésped de la Casa Blanca. Hay una preocupación justificada por la eclosión de una cierta nostalgia por líderes mesiánicos como Stalin o Hitler (con increíble olvido de la cara demoníaca de esos sujetos y su inconcebible brutalidad), por el enquistamiento de los nacionalismos, la sociedad desorientada por "posverdades" y manipulaciones del mundo digital y el advenimiento de un nuevo ciudadano sujeto al tópico hombre-teclado-pantalla que está desvirtuando los valores y principios humanísticos que han regido hasta ahora. 

Snyder no se queda en la superficie de la crítica o la advertencia (como cada vez es más normal que sea) sino contextualiza su mensaje, relacionándolo con el pasado y creando una dialéctica que estimula el pensamiento crítico del lector, provocando una respuesta o una toma de partido coherentes. Para ello nos recuerda a los inevitables y medio olvidados clásicos: sus razonamientos siguen siendo válidos, porque el hombre en sí tampoco ha cambiado tanto (hasta el momento). Desde la Ilustración hasta la globalización, la manipulación del lenguaje y la larvada amenaza constante de las tiranías, Snyder (autor junto al malogrado y lúcido Tony Judt de un libro esencial;: "Pensar el siglo XX") nos advierte sobre la resbaladiza senda que lleva de la democracia aparente a la tiranía disfrazada, de la peligrosa "posverdad" al fascismo latente y al totalitarismo digital.

Hay que reivindicar tras la lectura de este libro oportuno, a veces reiterativo y algo simplista, la fórmula de los ilustrados, "sapere aude!" (atrévete a saber) y añadiéndole "cogito aude...tu ipse!" (atrévete a pensar...por tí mismo). ¿Desde cuándo el latín es una lengua muerta? 

SOBRE LA TIRANÍA.- Timothy Snyder.-  Trad. Alejandro Pradera. 150 págs. Galaxia Gutemberg.- ISBN 9788416734979

 

 

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7 agosto 2019 3 07 /08 /agosto /2019 16:09

 Askesis es una palabra griega que designa un tipo de ejercicio filosófico y espiritual. Este implementa un proceso de pensamiento cuyo objetivo está relacionado con la mejora de la persona, de sus pensamientos y la correspondiente coherencia con sus acciones o actitudes. De ella procede la palabra latina Ascesis, que conformaba una serie de reglas y prácticas tendentes a liberar el espíritu y forjar un comportamiento virtuoso (de donde proviene el adjetivo ascético) con gran importancia en la vida religiosa desde la Alta Edad Media hasta prácticamente el siglo XXI.  En nuestros días el filósofo practicante, no el académico o meramente pedagógico o especulativo, se plantea su existencia y su pensamiento como una aventura espiritual, una apuesta radical que cuestiona todo tipo de creencias sociales, políticas o intelectuales, analizándolas por el rasero inclemente de la ética del ejercicio cotidiano, negándose a aceptar esa esclerosis de la filosofía que se conforma con el relativismo de la transgresión como mal menor.

Los griegos llevaron a la excelencia sus actitudes críticas ya sea con la radicalidad de los escépticos o los cínicos o la más equilibrada oposición de los estoicos o los epicúreos. Pero son las escuelas orientales filosóficas las que logran aunar con maestría la postura filosófica con la práctica política o social. La taoístas y confucionistas llevan a la vida cotidiana el sentido de la estrategia, la eficacia y una ética basada en la norma natural universal del proceso de la existencia.  Todo ello, a diferencia de los griegos, formulando ideas intuitivas sin establecer modelos teóricos de pensamiento, sino tácticas y estrategias de comportamiento  individual y social, aplicadas a un proceso permanente de devenir, regulado por una lógica que hay que descubrir y respetar.

Los taoístas dicen: no hay que forzar nada, no hay que controlar, es preciso seguir con atención la marcha de las cosas, aprovechar ese potencial, esa energía en transformación y adaptarte al curso y a la orientación de ese proceso, para actuar en el momento más favorable. Fundamentalmente actualizar nuestro potencial moral, madurarlo y permitir una acción espontánea y natural que se ajuste al proceso como un elemento más. El filósofo debe combinar la virtud (la ética, el altruismo, la generosidad) y la eficacia práctica. Lo importante es percatarte que la existencia es duración, proceso invisible, no acontecimiento ocasional e inquietante, lo nuevo, sino la persistencia de lo ordinario, el sereno proceso de las cosas que no necesitan ser forzadas. En ese proceso es posible inducir cambios lentos y profundos en los momentos favorables, que son más persistentes que las rupturas o enfrentamientos, los cuales sólo provocan antagonismos y rupturas del orden de las  cosas.- ALBERTO DÍAZ RUEDA 

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4 agosto 2019 7 04 /08 /agosto /2019 07:29

Creo que una lectura atenta de este libro que recomendamos no sólo informará suficientemente al lector (y le alarmará en la misma medida) sino que le empujará a ampliar conocimientos. Pero empecemos con  "Psicopolítica" del filósofo coreano (del Sur, por supuesto), educado en Alemania, Byung-Chul Han, que se ha convertido en un nombre de referencia entre los filósofos críticos que analizan la sociedad del actual capitalismo avanzado y neoliberal.  Este libro nos habla de los peligros que el Big Brother de la tecnología digital, convertido en Big Data, está suponiendo ya para el individuo, inerme (y además satisfecho de su vulnerabilidad a cambio de las comodidades digitales). Para Chul Han se está generando una crisis de libertad de dimensiones planetarias que va a cambiar seguramente los modos, costumbres y acciones de unos sujetos -etimológicamente, personas obligadas a estar sujetas, constreñidas,  a algo- hasta  en su propio pensamiento, creencias y actitudes. Como escribe en la pág 94: "La extensión de la web de las personas 2.0 , a la internet de las cosas, web 3.0 es la culminación de la sociedad de control digital. La web 3.0 hace posible un registro total de la vida...nos vigilarán las cosas que usamos diariamente.". Y a través del "data mining" (exploración de datos") nos manipularán para que votemos lo que interese al político que contrate a una de las empresas dedicadas a ese trabajo (como ocurrió con las elecciones de EE.UU. donde, contra todos los pronósticos, el controvertido Donald Trump se convirtió en presidente). La otra cara detestable del Big Data, nos dice Han, es el Big Deal, cuando los datos personales de los ciudadanos  digitalizados por empresas especiales al servicio de quien pague mejor se convierten en una mercancía y se comercializan (nos pone como ejemplo a la empresa Acxiom que comercia con los datos de 300 millones de norteamericanos, de los que sabe más que el FBI y Hacienda juntos). Recientemente Google ha admitido que puede escuchar conversaciones privadas, íntimas, de los usuarios siempre que está suficientemente cerca de un terminal conectado a dicho asistente virtual. Argumenta que lo hace para aprender a identificar acentos idiomáticos. Y por supuesto no va  a dejar de hacerlo. El célebre buscador no necesita buscarnos, sabe en todo momento dónde estamos, todo lo que nos interesa, nuestros pequeños vicios y preferencias y lo que pensamos de casi todo. Lean ustedes "1984" de George Orwell o mejor aún, "Nosotros" de Yevgueni Zamiatin, en el que se basa Orwell y que fue escrito en el año 1921. Esas "profecías" o conjeturas socio-políticas han sido ampliamente superadas en el siglo XXI. Ahora resultan casi ingenuas pero terroríficas: la mayoría de las personas aceptamos encantadas la dictadura digital a cambio de los bienes y comodidades de la digitalización.

Libro pues de máxima actualidad. La digitalización de la vida cotidiana de miles de millones de personas, atraídas por los anzuelos, por ejemplo, de las APP (sólo Google Play tiene un catálogo de tres millones de App) hasta el punto que en 2018 le gente de todo el mundo se descargó más de 200.000 millones de App. Y cada una de ellas supone, simplemente, la digitalización fácil y cómoda, pero muy vinculante, de útiles personales y profesionales, comunicación, juegos, relaciones. La Red mundial ya nos cubre a casi todos los humanos de este planeta (con pequeñas lagunas donde aún no han llegado los móviles y las tablets) ¿tiene un somera idea de lo que eso supone de control y datos personales y hasta íntimos de cada uno de sus usuarios? Y el control de la información es, como ustedes saben bien, poder. ¿En manos de quien? De una élite desconocida, sumamente enriquecida y que tiene en sus manos el futuro inmediato de miles de millones de personas. ¿Ciencia ficción? Creo que no.

POr tanto, la nueva religión de la sociedad digital se llama "dataísmo". La suma astronómica de datos procedentes de nuestra interacción continua con el mundo digital, que son capaces de manejar, analizar y aplicar las computadoras (y las muy interesadas empresas privadas que las manejan) y ofrecen una información sobre todos nosotros, los sujetos (etimológicamente "sujeto" es alguien que está atado, limitada su libertad de movimientos) que usamos y abusamos de cuanto ofrece la Red de redes, las más de las veces de forma gratuita, cual anzuelos de cautividad futura. Lo saben todo sobre nosotros, nuestros gustos, carencias, deseos, vicios "ocultos", esperanzas y sueños, sentimientos, afectos y pasiones. Cada "click" es un eslabón más de la cadena que nos une a un Poder omnímodo que se impone no por la represión y la violencia, sino en la amable forma de un solucionador de problemas, de una enciclopedia al gusto, de un comprensivo cómplice, de un complaciente colega a disposición de nuestros caprichos las 24 horas de cada día, todas las semanas, todos los meses y los años.

Ante lo visto, no hay hipocresía más  inútil y bochornosa que las tan cacareadas leyes de protección de datos, una nueva forma contributiva vestida de escandalizada preocupación por la seguridad de nuestros datos personales. ¿Están de broma o creen que somos todos tontos? Mas bien lo segundo. Lo malo es que tienen razón. En los años de hierro de las dictaduras, fascismo, comunismo, filofascismo franquista, el dramaturgo y filósofo alemán Bertold Brecht escribió: "No aceptéis los hechos como cosa natural. Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar".

Aquí en Teruel y su casi deshabitada provincia deberíamos aplicarnos la divisa de que no podemos ni queremos aceptar que todo siga igual porque el sempiterno contexto político y social "es el que es y nadie lo puede cambiar". Si la historia nos ha enseñado algo es que las cosas, los contextos y circunstancias no dejan de cambiar, mal que les pese a los que mandan en ese momento. Y aquí es donde cierro el círculo de este mensaje: aprovechemos las posibilidades del dataísmo para hacer virales nuestros sueños y reivindicaciones. Por ahora es la otra cara de la nueva "religión". Por el momento la operativa generadora digital puede cambiar de polarización y objetivo. Es un llamamiento a las asociaciones que luchan por demostrar que Teruel existe. Y un guiño a los micromunicipios (menos de 500 habitantes) para generar una campaña permanente de "agit-prop" digital que nos vuelva a colocar en el mapa  (antes de que fenezcamos de "muerte antinatural"). 

FICHA

PSICOPOLÍTICA.- Byung-Chul Han.- Trad.Alfredo Bergés.- Ed. Herder. 127 págs. ISBN: 9788425433986

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26 julio 2019 5 26 /07 /julio /2019 17:14

Quinientos años de la muerte del gran Leonardo da Vinci (1452-1519), dan para mucho. Este genio indiscutible, paradigma del hombre del Renacimiento, un polímata que transitó por múltiples saberes y artes con la misma envidiable soltura (fue de forma simultánea pintor, anatomista, arquitecto, escultor, botánico, paleontólogo, escritor, científico, filósofo, ingeniero, inventor, músico, urbanista y poeta). El libro que hoy comentamos tiene el mérito de enfocar la mirada  atenta sobre una particularidad  creativa de Leonardo: los dibujos y la escritura "en espejo" en los que están realizados muchos de sus manuscritos, ofreciendo una explicación de por qué Leonardo dibujaba con la mano izquierda (sin ser zurdo) y con las letras en espejo (es decir, con las palabras escritas al revés). El libro, del profesor granadino de Psicología José María Cid Rodriguez, está dedicado a este tema y resulta un regalo pedagógico, artístico e histórico (además de psicológico) que merece ser resaltado en este aniversario,  aunque fue publicado el año pasado por Caligrama editorial, con gran aporte de dibujos, fotografías  y reproducciones de la caligrafía y los dibujos del genial florentino (nacido en Vinci a pocos kilómetros de Florencia). Concebido en forma de aporte documental, el autor desaparece voluntariamente en el seno de la información que facilita y los numerosos autores a los que cita sin  juicio o análisis crítico, sólo aportando un resumen bibliográfico (lo cual crea repeticiones y reiteraciones que lastran un poco la lectura del libro). No en vano se subtitula "Itinerario bilbiográfico ilustrado".

Sin embargo la naturaleza y originalidad específica del enfoque de este ensayo hace que la lectura sea apreciable y fructífera: la personalidad de Leonardo resplandece al conocer las conjeturas que hacen los expertos sobre su "paranoia", su miedo a que su obra fuese copiada o se hiciera uso de sus métodos y descubrimientos, los elementos "oscuros" de su personalidad, las connotaciones sexuales de muchas de sus obras y de eventos biográficos que condicionaron su peculiar manera de escribir (grafía en espejo), a pesar de que Leonardo prefería aplicar en su vida aquello de que una imagen vale más que mil palabras. También sus aportes científicos y el uso que se hace en las  nuevas tecnologías de muchas de sus ideas e intuiciones, elevan el valor considerable de este genio italiano.

La ambición documentalista de José María Cid va desde las biografías existentes en el mercado, hasta las novelas basadas en ellas o los manuscritos y códices de ese autor, pasando por los detalles de la singular escritura de Leonardo y de sus obras pictóricas y dibujos, a las distintas hipótesis que se han barajado para explicar el por qué de la escritura en espejo ( la fisio-psicológica, la criptográfica, la psicoanalítica o la higienista), la supuesta dislexia que padecía el artista, sus habilidades taquigráficas, las investigaciones sobre diversos aspectos de su obra, incluida una referencia a las obras que tratan sobre las presuntas claves del "Código Da Vinci", el best seller de Dan Brown o referencias a Leonardo como anatomista, etc. Un libro, pues, con un amplio abanico de referencias bibliográficas sobre Leonardo. De obligada lectura para quienes deseen profundizar en la, a pesar de todo, enigmática figura del genio de Vinci.

FICHA

LEONARDO DA VINCI.- José María Cid Rodríguez.- Ed. Caligrama.-250 págs. ISBN9788417335779

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19 julio 2019 5 19 /07 /julio /2019 18:03

¿Qué hubiera sido de la humanidad si no hubieran existido el lenguaje y la escritura? Seguramente jamás hubiéramos llegado a inventar la bomba atómica, al exterminio burocrático-científico de millones de personas en campos de concentración, a provocar hambrunas, éxodos y matanzas por todo el planeta, a contaminar las aguas, la tierra y los cielos hasta límites apocalípticos, a hacer desaparecer inexorablemente cientos de especies animales y vegetales (nuestros supuestos compañeros de hábitat) a entender que la violencia, el abuso, el engaño y el robo forman parte indivisa de nuestra existencia cotidiana... y tampoco hubiéramos disfrutado del Quijote, de Shakespeare, Dickens, la Divina Comedia, Milton, los Vedas, las Mil y una Noches, del Sócrates de Platon, Epicuro, Aristóteles, Kant, Montaigne, Descartes, Wittgenstein, Russell los libros de Historia, de grandes viajes, Darwin, Einstein, los geógrafos desde Ptolomeo a Humbolt... sin los textos que la amparan y canonizan no habría profundas calas de espiritualidad en la mente humana y el acervo cultural de la Humanidad no existiría. Seres simiescos a los que nunca conmovería el teatro, el cine, la música...

La pregunta es retórica y se abre a una dicotomía insalvable: la barbarie y el instinto de supervivencia de la horda primitiva o la ambivalente carga de la historia que hemos inventariado tras miles de años de signos gráficos con significado, códigos en cuyas entrañas late la identidad de pueblos y personas y el reflejo histórico de esa relativamente breve y efímera presencia, con un trasfondo dramático de imperios que surgen, florecen y mueren, a veces sin dejar rastro, del florilegio de ideas políticas, sociales, científicas o filosóficas que van dinamizando el desarrollo, progreso y a veces destrucción de naciones e individuos. Más de cuatro mil años de literatura universal convierten en mera tentativa caprichosa e incompleta cualquier intento de reflejar una variedad y complejidad casi inagotable. El libro de Martin Puchner picotea aquí y allá sin pretender en ningún momento la locura de tratar de ser exhaustivo. 

Puchner, catedrático de literatura europea de Harvard, recurre a dieciseis textos que él considera fundamentales buscamdo a través de viajes personales contextualizar dichas obras con el ambiente en el que nacieron, al menos de forma indirecta inevitable dada la distancia cronológica y los enormes cambios habidos. Aunque en algunos, como el Sáhara (desde donde evoca la "Epopeya de Sunjata") o la selva mejicana y centroamericana donde aún alguien habla del "Popol Vuh".

El autor considera esos textos como "fundacionales", que "solían estar custodiados por sacerdotes que los atesoraban en el corazón de los imperios y naciones, mientras que los reyes los impulsaban porque sabían que un relato podía justificar conquistas y proporcionar cohesión cultural.” Como es natural en la historia de la cultura hay una dinámica progresiva, desde los escasos de tiempos antiguos hasta que "a medida que se extendía su influencia fueron apareciendo nuevos textos hasta que el globo se fue pareciendo más y más a un mapa organizado por la literatura, por los textos fundacionales que dominaban una determinada región”. El creciente poder de esta clase de textos situó a la literatura “en el centro de muchos conflictos, entre ellos las guerras de religión.” O más tarde, nos dice Puchner, de forma un tanto reduccionista,en la Guerra Fría, "en gran medida una guerra entre textos fundacionales: La Unión Soviética se había fundado a partir de las ideas articuladas en un texto mucho más reciente que la Biblia: El manifiesto comunista, escrito por Marx y Engels y leído con avidez por Lenin, Mao, Ho y Castro.”

Para seguir una coherencia cronológica, nuestros autor nos lleva desde el arcaísmo de escribas que compilaban textos orales recitados por aedos ante multitudes casi hipnotizadas por el poder evocativo de las palabras, es decir obras como Gilgamesh, la Biblia hebrea del Antiguo testamento, la Iliada o la Odisea. Más tarde serán textos inspirados por Buda, Sócrates, Pitágoras, Demóstenes o Jesús. Seguirán los escritos y publicados minoritaria y limitadamente por los grandes maestros literarios y filosóficos, adorados por la aristocracia y la burguesia. Llegando a la eclosión de la imprenta, la producción masiva y las masas alfabetizadas..hasta la radical revolución digital de internet, cuyo camino futuro está tan lleno de angustiosos interrogantes, como de comodidades impensables y aspectos positivos lo está en el presente.

 

FICHA

EL PODER DE LAS HISTORIAS.- Martin Puchner. Ed. Crítica. Trad. Silvia Furió. 394 págs. 23,90 euros. ISBN 9788491990260

 

 

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17 julio 2019 3 17 /07 /julio /2019 08:44

Decía Aristóteles que el hombre es un "zoon politikon", es decir, un animal político y también social. Para el filósofo, la política es la ciencia práctica suprema, un área de conocimiento que tiene como objetivo básico el bien de la "polis" o ciudad-estado. Y la herramienta esencial es la ética. Cada hombre es como una rama del gran árbol que es el Estado, por lo que la ética individual debe estar sustanciada por la ética del Estado y sus dirigentes. Simple y claro...aunque quizá utópico, ¿no les parece? Desde el idealista Platón al muy cínico y pragmático Maquiavelo o a nuestro escéptico y realista  Baltasar Gracián, la figura del político ha sido objeto de amplias especulaciones.

Echemos un cuarto a espadas sobre el tapete del juego político: pienso que en política y entre los políticos la ética se escribe con H. El político de la Grecia y la Roma clásicas tenía como exigencia personal el respeto a la "areté", la "virtus" latina, la virtud, la acción correcta y desinteresada. Y su objetivo era la "aristós" o la excelencia en su trabajo y proyectos. Yo apuntaría, como elementos básicos, para nuestra época más práctica (y banal) las tres "H": Honestidad, Humildad y Humor. Exigibles a todos los que profesan la política (al hacerse “profesional” la política ha entrado en terreno éticamente pantanoso) en sus actitudes y comportamientos. Como a los emperadores romanos, al político de turno, en su toma de posesión, le debería acompañar un secretario o un jefe de negociado con muchos quinquenios en su haber, susurrándole al oído, "el poder es efímero, la ética, eterna", En nuestros tiempos supuestamente democráticos, el poder político es una falacia con obsolescencia programada. Humor y humildad preparan el camino y facilitan la andadura. Y para aplicarlo todo hace falta inteligencia y sentido común (decía nuestro Gracián, "más vale un grano de buen sentido que montañas de inteligencia"). En muchos casos la Honestidad es sustituida por la Holganza ética, la Humildad por el Histrionismo y el Humor por la Histeria. El problema es que, como todo el mundo sabe, la H es muda.-ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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12 julio 2019 5 12 /07 /julio /2019 09:37

Para el pensador polaco Zygmunt Bauman  ( 1925/2017) vivimos en una sociedad posmoderna que tiene características "líquidas"  ya que en ella "las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden en unos hábitos y en una rutina determinadas". Ese tipo de sociedad refuerza constantemente un estilo de vida incapaz de mantener una forma o un modo de vivir determinados durante mucho tiempo. Como escribe Bauman "los logros individuales --en esta sociedad moderna líquida- no pueden solidificarse en bienes duraderos porque los activos se convierten en pasivos y las capacidades en discapacidades en un abrir y cerrar de ojos". ¿Dónde nos va a llevar esto? Bauman  tiene la honestidad de afirmar "ninguna estimación de la evolución futura de esta sociedad líquida y sus individuos poder ser considerada plena y verdaderamente fiables", ya que "la extrapolación de hechos del pasado con el objeto de predecir tendencias futuras no deja de ser una práctica cada vez más arriesgada y ....engañosa".

Esta lúcida reflexión parece dejarnos con las manos atadas respecto a ese futuro hipotético. Por lo que se precisa una actuación en el presente. Y un cambio de percepción que garantice esa actuación. Sólo tenemos una posibilidad fáctica: terminar con la ignorancia política y con la inactividad subsiguiente. ¿Quienes se aprovechan de esos dos elementos?: los extremismos fanatizados que recurren al sustrato emocional, las bajas pasiones y el miedo de los individuos para, sin permitir la reflexión crítica, crear fuentes de presión ciudadana a favor de las políticas irracionales y viscerales. A través de la ignorancia y la incertidumbre, deliberada y emocionalmente cultivadas se ata de pies y manos a la democracia con sus propias leyes y creencias. Dice Bauman: "Necesitamos la educación permanente para tener opciones entre las que elegir". Y la educación política permitiría crear condiciones de vida y formación que pongan a nuestro alcance y posibilidades tales opciones. Vuelve a ser necesaria e inevitable la educación política en esta sociedad "líquida" en la que lo único que permanece "sólido" es el fanatismo político o religioso.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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6 julio 2019 6 06 /07 /julio /2019 09:40

En castellano hay un refrán que dice: "hay que saber hacer de la necesidad, virtud". Esa actividad tiene más de sabiduría que de conocimiento. O de arte. El arte de lo poco. Que nada tiene que ver con una pobre conformidad con lo poco que se posee o que nos ofrece la vida. Uno se contenta y no aspira a más, a la mejora, al cambio.No es eso, no es eso, Se trata de unir la creatividad, el ingenio, el empuje para sacar partido de la circunstancia negativa, de las horas oscuras que parecen espesarse en determinados momentos. Requiere un talante indómito, avivar el ingenio, no permitirse el derecho al error o al renuncio, a la caída en el desaliento. Hay que aprovechar las piezas que nos han dado para el juego, hacer un uso positivo de los pocos medios disponibles, sin quejarse a los dioses (desde los griegos sabemos que los dioses son sordos e indiferentes) ni exigir a los otros. Pasa por una aceptación dinámica. Movamos las piezas de la forma más creativa: estemos seguros de que los vientos huracanados y destructivos pueden calmarse lo suficiente en algún momento para impulsar las velas de la vida lejos de la mar chicha, del pantano cenagoso de la desesperación. Y no hablo sólo del tener, de los objetos externos, hablo del ser. Del ser objetivo. Del propio cuerpo que, por los años o las circunstancias, está en horas bajas. Hay que respetarle y darle lo que precisa, sin excesos.

El arte de vivir en lo poco, nos hace valorar los pequeños placeres gratuitos de la existencia, valorar el sencillo hecho de existir, despreciar la envidia, invertir en el simple orgullo de salir adelante, armonizar nuestra vida con la insólita plenitud que guarda lo poco en su seno, inventarnos como una persona distinta, acorde con el momento, transformar los déficits en cualidades. Espiar la aparición súbita, inesperada, de lo esencial. Como un regalo. Favorece la emergencia de un estilo de vida, una sabiduría del ser más que del tener. Uno aprende no sólo a desprenderse de lo superfluo, sino a no detenerse en ello en el futuro.

Aunque esta filosofía es aplicable en cualquier momento de nuestra vida (si somos jóvenes, es particularmente creativa y apasionante) resulta ser una metáfora esencial para los que lucimos canas. El arte de lo poco es , también, el arte de saber envejecer. Pero, joven o anciano, el arte de lo poco nos enseña moderación, una actitud firme de vigilancia constante, de resistencia -y respeto- a nuestro cuerpo y a nuestro "pathos" (el sufrimiento humano y normal de la persona, el desenfreno emocional). Promueve una actitud vital que por definición nos aleja de la locura, la desmesura y la barbarie (la otra forma del "pathos" griego).-ALBERTO DÍAZ RUEDA

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