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11 octubre 2021 1 11 /10 /octubre /2021 17:41

(Trabajo publicado en la revista "Compromiso y Cultura")

Los intelectuales europeos ante la eclosión de las dictaduras fascistas

 

“La tradición de los oprimidos nos enseña que el “estado de excepción” en el cual vivimos es la regla. Debemos ajustarnos a un concepto de historia que se corresponda con este hecho”. Walter Benjamin (Berlín 1892-Porbou 1940) escribe esa frase en la primera mitad del más sangriento siglo de la historia, el XX, pocos meses antes de suicidarse en España y unas horas antes de recibir el permiso de estancia en el país. Un siglo en el que tantas cosas, costumbres, ideas, formas de vida, empezarían a desaparecer. A la espera de la misma época del siglo actual, donde quedarían barridas para no volver jamás.

La hipótesis que planteo en el presente artículo es que la serpiente de los totalitarismos, los fascismos, los racismos y la intolerancia agresiva  alimentó su huevo mefítico en esa época y ha eclosionado nuevamente en la nuestra. Estamos viviendo unos tiempos sombríos en los que las diversas crisis sistémicas, de las que luego hablaremos, se ha unido a otra crisis moral sin precedentes en nuestra civilización: un individualismo feroz carcomido por una identidad personal cada vez más diluida, vigilada y manipulada. Situación que ya se apuntaba desde el final de los años veinte del pasado siglo y ahora agravada por la inseguridad que crea el nuevo mundo digital y las tecnologías emergentes. Creo que de aquellas tempestades vienen los huracanes de hoy y las amenazas contra un mañana cada vez más indeterminado y azaroso. Y lo refrendo con dos libros fascinantes escritos por el mismo autor: Wolfram Eilenberger, filósofo y escritor alemán que hizo sus estudios en Heidelberg y Zúrich. Columnista del “Die Zei” berlinés, autor de varios libros de filosofía e historia cultural, entre los que han destacado “Tiempo de magos”  y “El fuego de la libertad”, traducidos en todo occidente.

¿Conocen la paradoja de que las épocas de violencia global y crisis económica generan avances  y logros culturales más valiosos que en los tiempos de prosperidad y paz? El ejemplo que más se cita es el de la República de Weimar, un polvorín con esplendores culturales que acabó arrasado entre la I y la II Guerra mundial, generando una violencia jamás vista. De la lectura de las citadas obras de Eilenberger, no se desprende una certificación de la paradoja sino una prueba clara de que casi todos los filósofos, escritores y analistas importantes de la época, denunciaban directa o indirectamente en sus obras que se estaba fraguando el triunfo de la barbarie fascista con hechos y elementos sociales, políticos y económicos que favorecían la expansión de un pensamiento hegemónico basado en la represión, el adoctrinamiento, el racismo y el hundimiento de la ética, la solidaridad y la dignidad humanas. Weimar, la República española derrotada, los surgimientos de dictaduras y líderes como Hitler, Mussolini, Stalin, surgieron de las condiciones socioeconómicas y políticas de entre los años 20 y los 30 del siglo XX y causaron desastres que se extendieron años más tarde con otros como Mao, Idi Amin, o Pol Pot.  A partir del 2008 hasta el momento,  podría parecer que las crisis habidas no tienen semejanza alguna con las actuales, pero obedecen a la misma trágica dinámica del deterioro constante de los principios y valores que mantienen a la serpiente dormida en su huevo. Hasta que llega el chispazo que rompe la cáscara y permite, en poco tiempo, a la serpiente de la degradación humana volver a imperar.

Tanto en “Tiempo de Magos” (La gran década de la Filosofía 1919-1929) como en “El fuego de la libertad” (El refugio de la filosofía en tiempos sombríos, 1933-1943), Eilenberger nos dibuja a través de la vidas y obras de los ocho pensadores  que ha escogido como analistas de esos momentos históricos, en los que casi todo el mundo podía ver a través de la membrana transparente del huevo de  serpiente, a una indefensa culebrilla, sin prever que una vez eclosione el huevo, la pequeña criatura se transforma en un monstruo capaz de devorar el mundo. El paralelismo existente entre los parámetros negativos éticos de aquéllas épocas con las actuales es lo que la lectura de estos libros nos permite comprobar. Existe un patrón que se repite a través de la historia y que genera violencia, destrucción y sufrimiento: cuando las penurias de unos y la codicia de otros causan el envilecimiento del hombre por el hombre, se olvida la igualdad entre los humanos y renace la fatal dialéctica del amo y el esclavo.

Dividido en ocho  partes y un epílogo, las 383 págs. de “Tiempo de magos”, nos llevan en cortos y enigmáticos y siempre atractivos epígrafes de “mago” a “mago” de la filosofía,  empezando por el misterioso “Ha llegado Dios” que es como califica John Maynard Keines su encuentro con Ludwig Wittgenstein en el Cambridge de 1929. Un genio nacido en Viena, dado a repentinos accesos de ira y con una mente especulativa  y un carácter duro,  desdeñoso, depresivo y distante que se había adueñado del “Círculo de los Apóstoles”, un club estudiantil, al que pertenecían por ejemplo Russell, Moore y otros, deslumbrando a todas esas grandes mentes. “Lo místico no es cómo sea el mundo, sino que el mundo sea” o “De lo que no se puede hablar es mejor callar”.

El “Tractatus lógico-philosoficus” se consideraba a la altura de la Ética demostrada según el orden geométrico” de Spinoza, la “Investigación sobre  el entendimiento humano” de Hume o la “Crítica de la razón pura” de Kant.

Los cuatro pensadores analizados en este libro, Luwig Wittgenstein,  Walter Benjamin, Martin  Heidegger  y Ernst Cassirer, son altamente creativos, impertinentes y revolucionarios. Forman una extraña conjunción mágica del pensamiento especulativo. Son centroeuropeos, tres alemanes y un austríaco y han vivido una época convulsa con la  República de Weimar, la I Guerra Mundial, la llegada del nazismo y la II Guerra mundial. Nuestro autor va intercalando las cuatro historias separadas en capítulos donde de forma simpática e ilustrativa nos define las posturas y actividades de sus biografiados. Por ejemplo empieza en 1919, el año en que "el doctor Benjamin huye de su padre, el subteniente Wittgenstein comete un suicidio económico, el profesor auxiliar Heidegger abandona la fe y monsieur  Cassirer trabaja en el tranvía para inspirarse".

Los cuatro pensadores parecen buscar una respuesta adecuada y moderna a la pregunta de Kant, ¿Qué es el hombre"  y llegar en su análisis a muy distintas conclusiones. Y es aquí en lo que Eilenberger logra su mejor acierto: hacernos inteligibles las difíciles ideas y planteamientos del oscuro Heiddeger, del místico Wittgenstein o del brillante pero enigmático Benjamin y, por supuesto, del casi olvidado Cassirer que tuvo la genialidad apenas reconocida de usar el lenguaje y los símbolos para dar su versión de lo que es la naturaleza humana.

Pero cuando el lector acaba el libro esas cuatro figuras con sus trayectorias vitales tan distintas y sus caracteres antagónicos comparten una terrible sensación: la de la futilidad de la pregunta kantiana en los tiempos convulsos en los que viven, que debe plantearse de otra manera: ¿Por qué lo que hace el hombre no define al hombre sino lo destruye? La tragedia de Benjamin, los errores culpables de Heidegger, el hermetismo acusador de Wittgenstein y el refugio erudito en el silencio de Cassirer, prefiguran la denuncia no escrita de todos hacia el huevo de la serpiente donde se cuestiona la versión humana del hombre.

Todo ese mensaje queda más estructurado en “El fuego de la libertad”, libro en el que Eilenberger sigue el esquema argumental y estilístico de su libro anterior y nos narra la vida, trabajos, sufrimientos y fortaleza de cuatro grandes pensadoras ante el horror de otra de las épocas más lamentables de la historia de la Humanidad, el decenio de 1933 a 1943: Simone de Beauvoir, Simone Veil, la norteamericana Ayn Rand y Hanna Arendt, combatientes de la resistencia, refugiadas judías, mujeres comprometidas con la dignidad del ser humano por encima de su sexo, su religión o sus ideas políticas. En ellas, a pesar de las diferencias,  reluce el principio de la filosofía como compañera vital, una decisión que acarrea muchos sinsabores en un mundo donde el pensar ha sido reducido a obedecer, callar y ocultarse, bajo el caos de la agresividad del fascismo, nazismo y comunismo.

Junto a tanta desesperanza y temores, las cuatro mujeres dan prueba de una energía y una enorme combatividad, incluso la novelista  judía nacionalizada norteamericana Ayn Rand, autora de “El manantial”, cuyo mensaje roza el individualismo más feroz y una crítica al altruismo– una moral de esclavos-- y el patriotismo, como las lacras que permiten los fascismos, se empeña en luchar por la dignidad del hombre, su libertad y su resiliencia  indomable. Y Hanna Arendt cita a su maestro Jaspers para contraponer al estado oscuro de los tiempos, la potencialidad del ser humano en la busca de una vida más digna y libre, en particular a base de la relación y el cuidado a los demás.

En la sugestiva narración de la agitada existencia cotidiana de esas cuatro mujeres, tres de ellas judías - por tanto con la triple marginación de ser mujer, judía e intelectual-, vuelve a surgir en el ánimo del fascinado lector una sensación semejante a la que producía la lectura del otro libro. Ese extraño “dejà vu” en el que la angustia, inseguridad, falta de esperanza en un cambio positivo, la percepción de la tragedia como algo posible e incluso inmediato, la acritud enorme por tener que callar cuando uno quiere gritar a pleno pulmón su indignación (y su miedo), la miseria, falta de recursos y sobre todo la total indefensión y la ausencia absoluta de principios y valores de la civilización humana, presupone un espejo en el que, aún no, pero quizá en un tiempo relativamente corto, nos veamos reflejados. Es la eclosión del huevo de la serpiente que se está incubando por fuerzas muy conscientes de su poder bárbaramente hegemónico y despiadado.

Fuerzas, las del poder capitalista neoliberal, ciego ante las consecuencias de su codicia desmedida, que en esta ocasión tienen mayor alcance y letalidad que las del fascismo, nazismo  y estalinismo de los 30, 40 y 50 del pasado siglo: en esta ocasión también está comprometido el futuro del planeta. Y eso no lo advirtieron, ni siquiera previeron, los ocho grandes pensadores, hombres y mujeres, que analiza Eilenberger en sus dos buenos libros.

Ninguno de ellos vaticinó que habría una época en que se darían los elementos para una “tormenta perfecta” planetaria, la colusión de ocho crisis al mismo tiempo, entrelazadas entre sí: la climática, la energética, la de materias primas, la del agua y los alimentos, la de la bio-diversidad  y su consecuencia, la liberación de plagas y la sobrepoblación y su resultado, las emigraciones desatadas de personas desesperadas en trance de sobrevivir. ¿Comprenden por qué  hay que evitar que la serpiente salga del huevo? Un pensamiento hegemónico de signo totalitario y fascista sería en esta situación como tratar de apagar las llamas de un incendio con chorros de petróleo.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

FICHA

TIEMPO DE MAGOS.- Wolfram Eilenberger - Ed. Taurus.- 383 págs.- 22,90 EUROS.- ISBN 9788430622085

 EL FUEGO DE LA LIBERTAD.- Wolfram Eilenberger Trad. ambos por Joaquín Chamorro.- 377 págs.-Ed Taurus. 22,90 euros.ISBN 9788430623884

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