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30 junio 2015 2 30 /06 /junio /2015 17:44
LA ISLA DEL TESORO

En este caso no voy a caer en la reiteración de explicar qué tipo de novela es "La isla del tesoro" ni en la obviedad de hablarles de Robert L. Stevenson, el inolvidable "Tusitala" de los mares del Sur. A pocas personas de afición lectora les debe intrigar que les hable de Jim Hawkins o del cocinero cojo de la goleta "Hispaniola", el inolvidable John Silver, el Largo, o del capitán Flint o el loro que canta "piezas de a ocho", del capitan Smollet y el bueno de Ben, comedor de queso y ocultador de tesoros. Los que no os suene esta retahila de nombres, os envidio. Aún tenéis que descubrir la prosa mágica de Stevenson. A los que ya sabéis cómo disfrutásteis con esa novela iniciática os recomiendo encarecidamente este libro que hoy comento. Especialmente a vosotros. ¿Por qué? Porque esto no es una edición más de la novela sino un trabajo gráfico y literario de primera categoría SOBRE la novela.

Aquí podéis leer textos de Mario Vargas Llosa (quizá uno de los textos más oficiosos y menos relevantes entre otros más valiosos y trabajados de escritores menos encumbrados), el gran Alberto Manguel, Alejandro Jodorowsky (que juega con una vieja leyenda para meter cuchara en la obra), Rosa Montero, Javier Marías (interesante y pedagógico como siempre), Jordi Sierra i Fabra (con una visita personal a la isla y la casa de R.L.S.), Pilar Pedraza, Fernando Savater (entrañable como siempre), Luis Alberto de Cuenca, Alberto Vázquez-Figueroa, Juan Madrid, Constantino Bértolo, Antonio Tabucchi, los interesantes "Post Scriptum" de Guillem Diez y tantos más. Eso sin dejar de mencionar a los soberbios ilustradores como Fernando Vicente, Federico del Barrio, David Pinto, Ángel Domínguez, Darío García, etc. Y si además de una impresión excelente, en un papel satinado y unos grabados impresos de primera, el volumen es una gozada, una auténtica obra maestra de la impresión gráfica que nos evoca nuestra infancia a través de fotos, portadas de viejas ediciones, comics y películas (desde la inolvidable cinta de Victor Fleming en 1934 con Wallace Berry y Jackie Cooper, hasta las versiones en dibujos animados o con personajes robot.

Rosa Montero escribe un interesante artículo reivindicativo sobre la esposa de Stevenson, Fanny, a la que la historia y otros comentaristas han despreciado o criticado. Otros se centran en aspectos de la vida del escritor, algunas muy poco conocidas.
Fue redactada entre finales de 1881 y comienzos de 1882 y apareció publicado por entregas, y bajo seudónimo (el de Capitán George North) en una revista juvenil. En 1883, el texto se dio a la imprenta ya como novela y se convirtió desde su aparición en un éxito colosal.

FICHA:

Graphiclassic 2. La isla del tesoro. Estudio gráfico y literario sobre la obra maestra de Robert Louis Stevenson. Monografía. Carlos Uriondo (director). Huerga y Fierro Editores / Asociación Cultural Graphiclassic. 234 páginas. 20 euros

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18 junio 2015 4 18 /06 /junio /2015 10:10

He aquí una excursión de pocas horas, con bastante desnivel y parajes de una belleza notable. Forma parte del elevado número de excursiones que nos ofrece la sierra de Vandellós, en la provincia de Tarragona, cercana al mar, una especie de gran cordón de elevados riscos que hacen frontera entre la Terra Alta y el matarraña y el Mediterráneo, saltando un poco más al sur a los farallones imponentes de los Ports.

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15 junio 2015 1 15 /06 /junio /2015 22:52

~~Así pues, 'Tomorrowland' no pasaría de ser una digna y simpática aventura con escasas posibilidades de quedar anclada a la memoria si no fuera por su final, tachado como melifluo y naíf por diversos críticos (y razón no les falta, ojo), pero que engrandece la cinta, a pesar de esa tendencia al subrayado, al sermón al que se refería Peter Travers en que se convierte su loa humanista, aunque el que se larga el personaje de Hugh Laurie es de aúpa, simplemente irreprochable y lo mejor de todo el guión. Sin embargo, no hay que olvidar jamás que esto es Disney y que el público objetivo son chavales que, en ciertos momentos, necesitan de palabras claras e impactantes que les hagan pensar, reaccionar. Y no sólo ellos: todos nosotros deberíamos tomar muy en serio el mensaje de 'Tomorrowland', quizá algo ingenuo, es posible, pero no por ello menos valioso, y más aún en estos tiempos de zozobra existencial, de pesimismo globalizado y con muchas más nubes que claros. El cambio de concepto de "elegir a los mejores" por "elegir a los soñadores" es maravilloso, y en él reside la clave que nos lanzan sus autores, un llamamiento de esperanza e ilusión para no rendirse nunca, para creer, pues creer no es poder pero sí el primer y fundamental paso, y debemos darlo cuanto antes, juntos. Si queremos cambiar las cosas, claro. La conclusión, y respiren tranquilos porque ya termino, es que no hay otro mundo del mañana más que el nuestro, y que su futuro sólo depende de nosotros. El plano final posiblemente merecería una película mejor, pero muchos lo recordarán. Anima a luchar, a tirar para adelante. Y eso es mucho~~Tomorrowland tiene uno de los mejores inicios de película que tendremos en el año, quizás sus primeros 15-30 minutos son suficientes para poner en órbita al espectador, quizás suficientes para dotar a la trama de suficiente interés y más encima, pone en primer plano a Tomorrowland, la bella ciudad que ya veíamos en los trailers. Ojala el ritmo pausado y soñador del inicio se hubiese mantenido el resto de la película, ojala. Tras los primeros 30 minutos la película pervierte su mensaje, lo que en un momento parecía una buena película de conciencia social y narrativamente hermosa se convierte pronto en un pastiche de efectos especiales que llevan a la película al peligroso pozo de efectos gratuitos y efectistas, alejándose TOTALMENTE de la narrativa inicial y descolocando al espectador, confundiéndolo totalmente en los intereses de sus planos personajes y hundiendo la película en un carrusel insufrible de baratijas tecnológicas. Pero el problema no termina ahí, Brad bird y Lindeloff se ocupan de forzar el mensaje inicial sin continuar con su narrativa, sacrifica TODO lo visto en un inicio para poder darle la espectacularidad que el sello Disney exige y por ende, el interés inicial del espectador atento y soñador decae hasta convertirse en un caótico aburrimiento que por momentos casi me exigía dejar la sala. Los personajes son tópicos y típicos: Por un lado tenemos a la heroína Casey Newton (Britt Robertson en un papel apenas anecdótico) una heroína sin fuelle que se rinde ante los deus ex machina que hace uso su guionista para justificar un poder intelectual nunca demostrado, luego esta Athena, una niña que la guiara de manera inexplicable y confusa con Frank Walker (George Clooney) que juntos deberán regresar a Tomorrowland para solucionar una tragedia de la cual no tenemos conocimiento (y esto destroza la poca atención que hasta este punto tenía el espectador) El problema en el que cae Tomorrowland es doble: Sacrificar narrativa emocionante por explosiones y querer luego forzar el mensaje hasta hacer la película insufrible y peor aún, terminarla con un final aún más decepcionante que pasara a la posteridad con una especie de "villano" igual de insufrible a toda la película. Llegué a un punto donde odié oír a la protagonista principal hablar, por ser repetitiva con su mensaje. El 5 va referido al trabajo de dirección detrás de la composición de escenas, la belleza de ciertos tramos de película y una cierta intención en el guion. Sin embargo, no me puedo encontrar más decepcionado con uno de los directores más interesantes del plano actual (Brad Bird con sus Increíbles y Ratatouille) y un guionista cada vez más decepcionante que, juntos en Tomorrowland, desperdician una de las ideas más bellas y fascinantes que podía pedírsele a una película de la maquinaria Disney

~~Hace años, cuando 'Tomorrowland' no era más que un boceto, una idea, se publicitó como la primera película no animada del célebre estudio Pixar. Al final, dicho sueño se dispersó hasta desaparecer, pero Disney siguió al pie del cañón. De aquello, una cosa sí estuvo clara desde un principio, y es que Brad Bird, director estrella de la compañía ('Los increíbles', 'Ratatouille'), sería el encargado de llevar aquel mundo imaginario a un proyecto real. Él es, o al menos era, la esperanza fundamental a la que cualquier espectador mínimamente informado se había encomendado para disfrutar de una gran obra. Sus antecedentes al margen de Pixar ('El gigante de hierro', el nuevo resurgir de la saga 'Misión Imposible' con 'Protocolo fantasma') también daban margen para la agradable sorpresa. Por contra, entre los tres guionistas del film se encuentra Damon Lindelof, y eso, a más de uno, le dará un lógico pavor. Para quienes no sepan quién es, o simplemente por hacer memoria, es preciso recordar que Lindelof era uno de los guionistas estrella de 'Perdidos' (2004-2010) y quien tomó el mando de la nave 'abramsiana' cuando empezó, en la más extendida opinión, a irse a pique. Por si fuera poco, también se encargó, "ayudado" por otros lumbreras del gremio, de hinchar de contraproducente y ridícula seriedad la muy decepcionante 'Cowboys & Aliens' (Jon Favreau, 2011), aunque tocó fondo con aquel despropósito torpe, antipático y, para más inri, infiel al universo alien que fue su aportación a 'Prometheus' (Ridley Scott, 2012). En definitiva, dos puntos de partida, más opuestos imposible, que desequilibraban, hasta casi hasta anular, toda expectativa generada en torno a la película que nos ocupa. Ahora, una vez visionada 'Tomorrowland: El mundo del mañana' (2015), que ha sido víctima de esa absurda costumbre 'made in Spain' de subtitular el nombre las películas con la traducción literal del título original (¿alguien me lo explica?), cabe decir que ni Bird ha brillado demasiado ni Lindelof ha destrozado la idea primigenia. Los prejuicios (tanto positivos como negativos) no han acertado y el resultado final es, precisamente, eso: un término medio que ni emociona ni ofende, una película agradable aunque desaprovechada que no aspira a mucho más que a ser el primer blockbuster de la época (casi) veraniega, aunque con fundamento. La primera media hora genera unas esperanzas inesperadas y muy gozosas, pues la fantasía incesante y el protagonismo de la aventura infantil y/o adolescente le hacen a uno retrotraerse a la década mágica de los años 80, a ese cine de sello spielberiano, de marca Amblin, que tantas alegrías dio (y sigue dando) a todo buen cinéfilo. Ese ambiente impregna la apertura de la película y extiende su influencia durante un rato vibrante y delicioso dominado por el descubrimiento constante y el sentido de la maravilla. Lamentablemente, ese fulgor cándido termina por extinguirse más pronto que tarde ante el devenir de una aventura fantástica (con auténtico espíritu de sci-fi) más convencional de lo deseado y poco arriesgada que, según pasan los minutos, va estancándose sin apenas darse cuenta, desviándose puntualmente de ese esquematismo narrativo con eventuales fogonazos de humor o de chispa visual (esa Torre Eiffel como lanzadera espacial) merecedores de una sincera carcajada o de un repentino signo de exclamación. Pero a una premisa (y a una historia) con tanto juego y tantas posibilidades (la existencia de un mundo en otra dimensión donde todo es posible y los mejores y más capaces de la Tierra tratan de encontrar solución a los terribles problemas que nos aquejan) cabe exigirle(s) más, mucho más. Hay muchas más competencia que brillo (el cual se reduce a la futurista visualización de Tomorrowland) y Brad Bird permanece más invisible que nunca, con la excepción de algún sensacional plano secuencia en ese mundo del mañana, imágenes grabadas, como curiosidad, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia y, visto el resultado, siendo todo un acierto. A colación de esto, mencionar que es de agradecer, como hace poco ocurría (aunque de manera más palpable y meritoria) con la brutal 'Mad Max: Furia en la carretera' (George Miller, 2015), que no haya un abuso de efectos especiales, salvo en momentos donde resultan imprescindibles, algo que ocurre en consonancia con el hecho de que gran parte del metraje suceda en nuestro planeta y no en el que da nombre a la película.

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12 junio 2015 5 12 /06 /junio /2015 08:45
Una noche para sobrevivir

Tercera colaboración entre el director Collet-Serra y Liam Neeson. Un thriller mafioso con guiños incesantes a la trilogía de "El Padrino" con un montaje de vértigo, una música adrenalínica y unas interpretaciones nada memorables pese a las como siempre magníficas actuaciones del dúo protagonista, Liam y el siempre eficaz Ed Harris. Ellos dan la nota (bastante alta) y los demás hacen lo que pueden. La historia no tiene mucha originalidad y la forma de resolverla (todo tiene efecto en una unidad temporal estricta: la duración de una noche) aunque poco verosímil si es efectiva y atrapa al espectador en una espiral de violencia, culpa, amor y odio.

Liam Neeson parece estar condenado a un tipo de papeles muy semejantes, donde a pesar de todo da la sensación de que ofrece lo mejor de sí mismo. Collet Serra logra en algunas secuencias mostrar en la mirada del actor el sufrimiento interior que experimenta. Lo cual nos hace pensar en eso tan clásico de "qué gran vasallo habría si hubiera buen señor", es decir, qué enorme actor tendríamos si tuviera un guión un poco más elaborado y profundo. Ed Harris sigue siendo a pesar de su edad y consiguiente deterioro físico un roba-pantalla en toda regla aun teniendo a un todo terreno enfrente como antagonista. Joel Kinnaman, como hijo de Liam se contenta con poner caras de odio y cumple bastante bien, mientras que Vincent D´Onofrio, el poli- bueno pero duro, consigue una actuación de primera. Sucinta y breve aparición de Nick Nolte, que merecía un papel más largo. En cuanto a la dirección, Collet Serra sigue manteniendo en alto su listón, con trepidantes y bien rodadas escenas de acción, con alguna que otra exageración o falta de coherencia que no alteran el producto final. La película acaba de una forma coherente en una secuencia unida desde el principio hasta el desarrollo final.

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11 junio 2015 4 11 /06 /junio /2015 08:50
Aquel vivir del mar

Aurora Luque subtitula su libro, "El mar en la poesía griega" y utiliza un verso de Arquíloco para elaborar su hermoso título: "Olvida Paros, aquellos higos y aquél vivir del mar". Se trata de una bellísima antología que recoge mil años de poesía griega clásica desde Hesíodo y Homero, Píndaro, Safo o Anacreonte, los de la edad de oro, Esquilo, Sófocles, Eurípides, Aristófanes o Menandro, hasta el epicúreo Filodemo, Apolonio de Rodas o Meleagro y Quinto de Esmirna. Todos ellos tocados, "penetrado" dice Luque, por el cercano, familiar, sugestivo y embrujador Mediterráneo.

Y es que toda la cultura humanística del la Grecia clásica, desde los dioses a los héroes o los simples mortales viven condicionados, encadenados, enriquecidos por los avatares del mar y todos los textos de los poetas griegos están impregnados de poesía y leyendas marinas, islas que hablan y surcan errantes las húmedas colinas de las olas, barcos que navegan solos, monstruos y dioses encarnados...Como dice el texto entusiasta de la autora: "La palabra de los poetas griegos está impregnada de humedad marina, preñada de luz, de salada claridad, tintada de todos los azules".

Según Luque la primera aparición del mar en la literatura poética y legendaria griega se produce en el verso 34 del canto I de la Ilíada, cuando el sacerdote Crises acaba de ser humillado por el jefe griego Agamenón que se niega a devolverle a su hija, la sacerdotisa Criseida, que ha sido esclavizada. "A partir de ese momento, escribe la autora, el rumor de las olas y los aromas de yodo y de salitre no dejarán ya nunca de impregnar la escena poética griega".

Debe el curioso lector perderse en entre estas "salobres" páginas y comprobará como Aurora Luque ha cumplido en su selección la exigencia de Borges respecto a los poemas: "Dos deberes tendría todo verso: comunicar un hecho preciso y tocarnos físicamente, como la cercanía del mar".

Como aperitivo al lector, reproduzco estos versos de Homero en la Odisea: "Gozoso desplegó las velas con la brisa el divino Odiseo y dirigía, sentado, con pericia el timón" o este de Arquíloco: "Y en la alta mar lejana y espumosa//de la diosa de hermosa cabellera sin tregua suplicaron//un dulce regresar. O este de Eurípides en "Las Troyanas" que es todo un consejo de vida: "Navega con el rumbo que te dé la corriente//navega con el rumbo que el destino te dé//la proa de tu vida no la enfiles//en contra de las crestas de las olas//tu que navegas en medio de azares.

FICHA

AQUEL VIVIR DEL MAR.-Aurora Luque.- Ed. Acantilado. 274 págs. 19 euros

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10 junio 2015 3 10 /06 /junio /2015 07:53
La invasión de los marcianitos

Parece ser que el viejo "enfant terrible" de la novela inglesa, Martin Amis, convertido hogaño en un cuasi anciano con aire perpetuo de enojo generacional, dio a luz en sus inicios como escritor a una obra, "La invasión de los marcianitos", desternillante y bien documentado reportaje literario sobre la -entonces- naciente obsesión por los primeros juegos electrónicos de interacción entre el humano y la máquina cibernética, los llamados "marcianitos". Obsesión que, dicho sea de paso, era una de las más potentes (casi patología) distracciones que absorbía al escritor en ciernes. Unos años más tarde, ya instalado en la fama y la gloria de la literatura "seria", Amis decidió repudiar este libro por razones no explicadas aunque comprensibles.

Son muchos los que opinan que el libro es delicioso. Y cualquier lector aficionado a los juegos electrónicos, ya sean ante la tele (como eran al principio todos), con consola o en el móvil va a disfrutar con esa obsesión lúdica compartida, ya que los usuarios van a disfrutar de un ensayo lúdico e irónico sobre su afición obsesiva -que es la del autor- llevado de la mano de un escritor que suele analizar y desmenuzar sus temas como un forense donde el método está unido a la curiosidad y al humor.

En todos los sentidos es un buen libro, incluyendo en la calificación la edición, cuidadísima como siempre, de Malpaso, con gran número de ilustraciones de los juegos originales y de fotografías e imágenes que son un valor añadido en un libro que va camino de convertirse en un objeto de culto literario . A los que repudien ese pasatiempo comecoco, dispendioso y absurdo, el libro les parecerá gratuito e incomprensible. Sólo la mala uva y la ironía de Amis lo harán digerible. Si no lo hacen, como compensación o penitencia, deberán leer alguno de las excelentes obras de Amis, desde El libro de Rachel a Tren nocturno o La información. De nada.

FICHA

LA INVASIÓN DE LOS MARCIANITOS.- Martin Amis.- Trad. Ramón de España.-Ed. Malpaso. 160 págs. 17,50 euros

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5 junio 2015 5 05 /06 /junio /2015 09:53
Cabaret Biarritz

El editor, traductor y escritor zamorano José C. Vales, ha escrito una buena novela en la que brilla el talante de investigador histórico y aún más cierto aire irónico, paródico y más o menos cáustico con el que ameniza su historia (y perdone el lector la cacofonía, del todo deliberada).Fue galardonada con el Premio Nadal, lo cual dice mucho del jurado ya que la divertida novela de Vales no es demasiado comercial seguramente, aunque lo buena que es necesario para justificar un premio.

En esta época literaria que fluctúa entre la sordidez inacabable de la novela negra y el papanatismo nostálgico imperial de la novela histórica, Vales se atreve a unir los dos polos y nos ofrece una novela de misterio y búsqueda integrada en una época histórica reciente (1925), pero lo hace con la soltura y la gracia de un humor sarcástico y con la habilidad de un buen relojero argumental. Georges Miet, un escritor de género como se dice ahora, es decir un gacetillero venido a más que fabrica novelas populares debe atender un encargo de su editor (que parece hermano de sangre del que perpetraba aquella revistilla truculenta llamada "El caso") para que novele ciertos hechos luctuosos acaecidos en la lujosa y feliz Biarritz y lo haga de forma "seria" no como lo que le era habitual (por orden del editor, naturalmente). La investigación de los hechos que va realizando el plumilla (varias personas muertas, entre ellas una joven de forma truculenta y un joven suicida) dará pie a que el escritor que se esconde detrás del protagonista nos pinte a trazo hábil y satírico a las gentes del dorado mundo de la riqueza y la nobleza de sangre en horas bajas, en un momento histórico -los años veinte- en el que con trágica inconsciencia se apuran los últimos años de supuesto bienestar de la clase dominante (que en la novela protagonizan una serie de soliloquios de lo más vergonzante).

Suntuosa parodia social manejada como un concierto bufo, muchos personajes, tramas secundarias, ambientes, sensaciones y sentimientos desde la infamia al ridículo, todo ello entrando a la voluntad de la batuta de Vales, con un ritmo bien llevado y el recurso manido pero eficaz de la novela dentro de otra novela que inventara Cervantes con el acuerdo del moro ilustrado supuesto autor primero. Hay un escritor potente en marcha. No leí su primera novela, pero espero leer la tercera. Crea una cierta adicción.

FICHA

CABARET BIARRITZ.-José C. Vales.- Premio Nadal 2015.-Ed. Destino.456 páginas. 20 euros.

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3 junio 2015 3 03 /06 /junio /2015 14:47
La guerra que mató a Aquiles

La profesora en Lenguas Clasicas Caroline Alexander, de la Universidad norteamericana de Columbia, ha dedicado a la guerra de Troya un libro excelente y sugestivo que en la edición de Acantilado –con traducción de José Manuel Alvarez Flórez- tiene como titulo "LA GUERRA QUE MATÓ A AQUILES" y como subtítulo “La verdadera historia de la Ilíada” (The True Story of Homer’s Iliad and the Trojan War en el original).

Cualquier lector amante del ciclo homérico va a disfrutar enormemente no sólo ante la erudición de la autora sino ante su empeño de no atosigarnos con esa erudición y a cambio centrarse con sentido común y placer del relato en la propia guerra en sí tal como la cuenta Homero, circunscribiéndose a un “período de unas dos semanas del décimo y último año de una guerra que se había convertido en un asedio sin salida”) y, por otro lado ateniéndose al análisis de la mítica figura de Aquiles que Alexander juzga “el vehículo de la grandeza de la Ilíada”. En el fondo de toda la argumentación late la condena sin paliativos de la devastación que causa la guerra, "cualquier guerra de cualquier época”. El primer capítulo del libro (“Las cosas que llevaban”) sitúa la guerra de Troya en su perspectiva histórica, aunque la Ilíada sólo selecciona unas cuantas leyendas y narraciones del ciclo troyano, que antes y después de Homero los poetas épicos engrosarían en la leyenda completa de aquellos enfrentamientos.

Como dice el primero de sus 15.000 versos, la Iliada narra el episodio que desencadena la cólera de Aquiles, hijo de Peleo, y las consecuencias funestas de su retirada de la lucha, la incapacidad y la torpeza de Agamenón para dirigir la lucha, causando la desmoralización del ejército aqueo y las intervenciones de los diferentes dioses enfrentados a favor de cada una de las partes. En el tercer capítulo del libro (Normas de actuación) Caroline Alexander nos desvela las claves más o menos evidentes que enriquecen la narración de los hechos como la aparición de Helena en las murallas de Troya y el patético combate entre Paris y Menelao,frustrado por la intervención de Afrodita, la diosa protectora de Paris. La autora nos explica la humanización del enemigo que Homero justifica como el precio de la gloria que los guerreros han de pagar con la muerte. Humanizando también el relato con episodios como el diálogo de Héctor y Andrómaca. añadiendo valor cualitativo a la inmortal Iliada. Que, en definitiva, es un canto realista a la muerte de Aquiles en la que Homero de una forma revolucionaria incluso para su época pues pone por encima de la gloria militar, el viejo valor heroico, el lamento por la muerte de tantos héroes de una manera inicua y desproporcionada a la presunta causa de la guerra, siempre más banal que sus consecuencias. Y ello a pesar y gracias a las caprichosas y demasiado humanas intervenciones de las divinidades, que lograrían posteriormente juicios como el de Longinos en su "De lo sublime": “Homero, dando noticias de las heridas de los dioses, sus disensiones, venganzas, lágrimas, cadenas y pasiones de toda suerte, hizo cuanto pudo para convertir en dioses a los hombres del sitio troyano, y a los dioses en hombres”.

Los juegos funerarios en honor de Patroclo acaban con la Iliada (que no nos relatará la muerte de Aquiles), con el encuentro del héroe con Príamo, que se presenta indefenso en busca del cadáver insepulto de su hijo Héctor. Alexander nos desvela mucha de las claves que nos permiten comprender como una guerra local sin importancia global se convierte en un símbolo literario, poético e incluso cultural de la vida de los hombres y sus valores, cuya supervivencia será tan significativa en toda la historia de nuestra civilización y sólo dejará de existir cuando desaparezca nuestra cultura.

FICHA

LA GUERRA QUE MATÓ A AQUILES.- Carolina Alexander. Traducción de José Manuel Álvarez-Flórez.- Ed Acantilado.349 páginas.27 euros.

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1 junio 2015 1 01 /06 /junio /2015 11:39

~~Alex Garland RepartoDomhnall Gleeson, Alicia Vikander, Oscar Isaac, Sonoya Mizuno, Chelsea Li, Evie WrayGéneroCiencia ficción. Thriller. Drama | Robots. Thriller psicológico Sinopsis Un programador multimillonario selecciona a Caleb, un joven empleado de su empresa, para que pase una semana en un lugar remoto con el objetivo de que participe en un test en el que estará involucrada su última creación: un robot-mujer en el que inteligencia artificial lo es todo~~El test de Turing consiste en la puesta a prueba de la IA de una máquina. Un hombre y una máquina se encuentran aislados manteniendo una "conversación" y el hombre debe determinar si con quien está hablando es un robot o una persona. Este test resume a la perfección la intención de Ex_Machina. ~~La pelicula desde el primer minuto al último es un test de Turing al mismo espectador. Todos aquellos que dicen no estar satisfechos con el final, confirman el resultado de éste, que no es otro que Eva lo supera de largo con éxito. Eva es la versión más avanzada de todos los robots que se encuentran en la casa, gozando de muchos comportamientos propios de un ser humano. De muchos comportamientos, no todos. El resto de robots que "andan sueltos" por la casa simplemente están programados para satisfacer, no para razonar (creo que queda muy claro en la escena del baile). La idea del creador no es otra que la de conseguir que la máquina manipule al programador para que este se enamore de Eva, e indirectamente a nosotros (los espectadores) consiguiendo que sintamos lastima por su cautiverio y esperemos un desenlace "humano" en el que de la mano escapan juntos de la casa. La máquina programada para manipular lo consigue, y no es hasta el final cuando uno no se da cuenta de que carece de el sentimiento de empatía al dejar encerrado al programador, dejando claro que solo es una version 9.6 de un software que iba a ser mejorado (deduzco que con sentimientos próximos a la empatia).a película Ex_Machina nos transporta a un futuro atemporal, donde un chico, un brillante programador, gana un concurso que lo conduce hacia el remoto domicilio del jefe de la compañía en la que trabaja. Allí conocerá a Nathan, su jefe directo y ahora compañero de investigación. Después de firmar un contrato de confidencialidad, conocerá el trabajo que tendrá que desempeñar: descifrar a Ava, la androide que ha creado Nathan, y determinar mediante el test de Turing, si de verdad posee inteligencia. Pronto el espectador se verá enredado en una trama de suspense psicológico donde todos los personajes parecen ser algo que no son, donde empezaremos a sospechar y a armar nuestras propias conspiraciones, mientras que en la película se van desarrollando los acontecimientos silenciosamente, bajo un aura minuciosamente recreada. Personalmente, salí de la sala del cine con expresión de éxtasis. Una película tan realista como esta, donde cada conversación tiene un sentido en sí mismo, y donde las técnicas del cine se utilizan para profundizar en la Inteligencia Artificial, las máquinas y el ser humano, no debe ser pasada por alto. Puede que a la gente que no le gusten las nuevas tecnologías, ni tampoco reflexione de cómo el ser humano ha ido evolucionando hasta soñar con la posibilidad de crear un ser superior utilizando la tecnología, termine aburrida por el peso del argumento. Pero eso no quiere decir que sea una mala película, para nada lo es. Es buena, de principio a fin, y está argumentada fuertemente, sin agujeros en la trama y sin medias tintas. A destacar las connotaciones sexuales y la importancia de la sexualidad que cobra vida en un punto de la película. Este detalle la convierte en una cinta muy madura e intensamente interesante. Lo mejor: la ambientación, los efectos especiales, las actuaciones... todo. Lo peor: que tiene un final que o te encanta o te **** en él. spoiler: Me encantó que al final, el hijo de puta, no fuera tan hijo de puta y que todo fuera por culpa de Ava. El destino del pobre protagonista es cuanto menos desdichado. Y el detalle de la robot para asuntos íntimos, me enamoró. Sinceramente.

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31 mayo 2015 7 31 /05 /mayo /2015 19:21
Oficio de lector

~~A la serie insigne de los poetas-profesores del 27 que llevaron muy alto la crítica literaria (Pedro Salinas, Jorge Guillén, Dámaso Alonso) podría seguir otra, esta vez de la generación del 50, formada por poetas no profesores que han ejercido esporádicamente la crítica o el ensayo literario, y a cuyo frente cabe situar a Gil de Biedma, Valente y José Manuel Caballero Bonald. Este último reúne aquí las semblanzas, apuntes críticos, artículos de homenaje o reseñas varias que ha ido publicando desde 1955 hasta «Santos y milagros» (2012), que reunió 144 textos de Cunqueiro y que me parece su reseña más reciente. La ventaja que tiene la crítica de los poetas no profesores es que no están tan ceñidos a la condescendencia con el canon establecido que propicia la cátedra. Lo que más me ha gustado de este libro es que no ha evitado la desobediencia y muestra a un Caballero Bonald muy contestatario, no siempre bien avenido con los parabienes de la crítica oficial hacia poetas o novelistas que a él como lector se le han ido cayendo de las manos conforme pasaba el tiempo. Eso, unido a un nervio irónico que rebaja estatuas con lapidarias sentencias de lector exigente. Por ejemplo, le vemos reaccionar contra la moda reciente de sobrestimar la poesía de Manuel Machado apoyándose en «ciertas agobiantes frondosidades andaluzas» y algunos «perifollos meridionales» que inventaron los viajeros románticos. Sentir las averías del lenguaje Es una gozada la precisión léxica de Bonald para sus desacuerdos. Otras veces, como ocurre con León Felipe, no deja de reflexionar sobre cómo a su poesía se le ha echado el tiempo encima con indiscreta celeridad, lo que, según dice, suele ocurrirle a la lírica demasiado maridada con la Historia y que queda por eso depositada en rescates de cantautores. En otro momento anota cómo en su relectura de «Tiempo de silencio», de Martín Santos, ha sentido las averías de un lenguaje y la significación muy de época, que fue la que provocó la sobrevaloración que la crítica académica le propinó, al llevar a su autor más allá de donde podía. Se acerca a Clarín desde «Pipá» y a Dostoievski desde su libro menosconocido Este libro tiene por tanto esa primera y saludable condición de estar escrito al margen de los tópicos historiográficos y serlo de un lector que relee además mucho de lo que ayudó a conformar su imaginario. Es acertado no haberlo titulado «ensayos críticos», sino «oficio de lector», porque no deja nunca de enfrentarse a los poemas, novelas o ensayos de los autores siguiendo sobre todo la inquieta pesquisa estética de un lector impenitente y lo que depara la relectura muchos años después. Por eso, de algunos escritores hay tres o cuatro entradas, todas fechadas, en las que el lector actual puede apreciar los cambios que el mismo Caballero Bonald, para mejor o para peor, ha ido percibiendo en la obra de quien habla. Así, no deja de notar en Alberti ciertas «rutinarias destrezas de factoría», pero siguen vivas para él las impresiones que le causaron «Marinero en tierra» y «Sobre los ángeles». La justicia y el gusto Otra excelente condición de este libro es que no ha ahorrado Caballero Bonald la confesión de cómo fue accediendo a algunas de sus lecturas. Por ejemplo, adquirió ediciones muy precarias de los poemas de Mallarmé a un «bouquiniste» del barrio latino de París, pero cuenta cómo esas ediciones baratas le sirvieron para descubrir, sin comprender todavía mucho, que algo fundamental había en un poeta que le llevaba a lugares que no conocía. No elude hablar de autores que se le han caído de las manos con el tiempo También es muy significativo que no siempre se refiera a la obra cumbre del poeta o novelista del que habla, sino que acceda a él desde otro lugar que parece lateral. Es proverbial que el libro se abra con la extensa y muy documentada crítica que el último de nuestros premios Cervantes hace del Cervantes poeta, pero también que vaya a Clarín desde el cuento «Pipá» o se acerque a Dostoievski hablando de su libro menos conocido, «Memorias del subsuelo». De Antonio Machado valora sobre todo su «Juan de Mairena». Eso nos dice que este volumen no contiene un canon, sino una crónica de sus aventuras de lector reflexivo y exigente. No busque el lector que en sus valoraciones haya siempre la justicia que coincida con su gusto; lo que sí puede esperar es que el juicio sea siempre veraz y agudo. La obra permite trazar una línea de sus preferencias tanto por lo que dice cuanto por lo que no hay. A Cervantes le sigue San Juan de la Cruz; y cierra Claudio Rodríguez: junto con Valente, el poeta de su generación que más valora. Es impagable lo que el libro va reflejando de aventuras vitales o de perfiles como el que traza de Jorge Guillén en Colombia. O que nos descubra la poesía de artistas como Picasso u Oteiza. Detrás de un poeta exigente hay un inquieto lector no menos riguroso. Oficio de lector josé manuel caballero bonald Seix Barral. Barcelona, 2013. 608 páginas, 23 euros. Libro electrónico

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