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14 septiembre 2013 6 14 /09 /septiembre /2013 07:08
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No leí "Camino de sirga" cuando apareció en catalán en 1989, aunque me llamó la atención el arrobo general con el que se comentaba el libro. Cuando me vine a vivir a Aragón me dio por conocer a los autores de la Franja, esa estrecha frontera con Cataluña y las tierras que fertiliza el Ebro, que parece haber producido más escritores y poetas por metro cuadrado de los que se puede esperar en tierras que han estado tan dejadas de las manos de las autoridades (in-)competentes. Y así llegué a Jesús Moncada (Mequinenza 1941) al que leí en catalán un par de años después de su fallecimiento (2004). Ahora lo he recuperado en la versión castellana de Joaquín Jordá, editado por Anagrama, junto con la segunda de sus novelas "Memoria estremecida", traducida por José Ferreras  y editada también por Anagrama. La verdad es que me han fascinado. En ambas Jesús Moncada, un narrador de verdadero interés, recrea la vida en su desaparecido pueblo natal, Mequinenza, a través de los personajes y los siglos, con una maestría literaria que debe mucho a Quevedo, Galdós, Baroja y Valle Inclán. Un aliento épico que no decae va insuflando vida a las páginas de esta historia que eleva a todo un pueblo a la categoría de "personaje vivo", (al estilo de Macondo, Vetusta, Comamala o Región) tal es el vigor que se desprende de un estilo premioso, reiterativo, lleno de vueltas y revueltas, sumido en la autocomplacencia de ir y venir entre oraciones subordinadas, agitando de vez en cuando al lector con observaciones sorprendentes y llenas de un humor cáustico e irreverente. Vale la pena recuperar a Jesús Moncada. Y mucho más para los que vivimos en la vecindad catalano-aragonesa del Ebro.
Todos estos libros han sido facilitados por Librería Serret de Valderrobres.     
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12 septiembre 2013 4 12 /09 /septiembre /2013 07:08

 

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He aquí una película sobresaliente. Debió estrenarse en 2012 pero la coincidencia con  "El cuarteto" de Dustin Hoffman aconsejó que se aplazara, dada la similitud del tema y en el título ("A late Quartet", El cuarteto final). Sin menospreciar en absoluto la cinta del actor norteamericano,  la del desconocido Yaron Zilberman, la supera con ventaja, esta vez no sólo por la labor del director (algo mediocre, aunque quizá era difícil hacer otra cosa dasdas las características de la cinta y los actores) sino sobre todo por los intérpretes y la veracidad, ternura y dramatismo del argumento.

Varias historias y muchos sentimientos se entrecruzan en esta película sobre un cuarteto, "La Fuga", especializado en Beethoven y compuesto por cuatro grandes músicos que han logrado a menudo la gesta de interpretar el Opus 131 en Do sostenido menor tal como el músico alemán exigía, en "attaca", es decir sin detenerse un instante y, por supuesto, sin desafinar. LLevan 25 años tocando juntos en una armonía delicada y compensatoria que sugiere una atención y un trabajo constante para supeditarlo todo a la mejor interpretación posible. Ahora una noticia terrible estremece a los cuatro artistas: el chelista (genial Christopher Walken, uno de los excelsos actores -no divos- del cine mundial) padece Parkinson y debe salir del conjunto. El primer violín, Mark Ivanir (que no desentona en absoluto en un elenco admirable), el segundo, un ambicioso pero reprimido Philip Seymour Hoffman, como siempre a la altura de la excelencia interpretativa, y su mujer y compañera, Catherine Keener, la cálida y sensata viola, que vive estoica pero brillantemente a la sombra de los tres hombres.

La terrible noticia crea un elemento de discordia y tensión en los miembros del grupo que han aceptado la paternal autoridad del chelista como líder y ahora con su desaparición abre una lucha por el poder, abierta y descorazonadora, aunque la exigencia de la música  y de la perfección de los siete movimientos del Opus está en el trasfondo con una carga de temor y desafío.

Pero este drama de un cuarteto de cuerda no deja en ningún momento de atraer la atención y los sentimientos del espectador. Ante la inanidad del cine de consumo, resulta aleccionador ver como una película sencilla, con un argumento relacionado con algo tan especializado como la música clásica, desbanca en el ánimo del espectador toda la pretenciosidad, los efectos especiales, cuanto más aparatosos mejor, y las actuaciones estereotipadas de los divos del llamado 7º arte y de las películas que ahora prevalecen.

Estamos ante una película intimista, con planos medios casi estáticos, con la presencia obsesiva de la música del Opus 131 de Beethoven, mientras los intérpretes nos muestran las complejidades de sus sentimientos, sus rivalidades, su cortesía exigente, su profundo amor a la música, las relaciones que establecen entre ellos; y sobre todo ese palpitar de humanidad, la presencia dolorida, angustiada y paciente de un Walken en estado de gracia. Sobriedad, exigencia actoral y una labor de dirección apacible y respetuosa, sin caer en el sentimentalismo o en la emoción fácil y manipuladora. Ofreciéndonos a la  par la visión completa de unos músicos magistrales que no por ello dejan de ser hombres y mujeres con sus zonas oscuras, donde la envidia, la vanidad, las pasiones ocultas y reprimidas son la amenaza más dura para la supervivencia del hasta ahora modélico cuarteto de cuerda. Claro está, no es una película perfecta, redonda. Hay acotaciones y elementos del guión que son reiterativos o sobran, pero es tanta la calidad del conjunto que esos defectos forman parte aceptable de la propuesta magnífica, como en la cultura zen los objetos son más perfectos cuando aportan algún delicado elemento fallido, pues en ello radica la "humanidad" de la perfección artística.

Verbo y música, diálogo y banda sonora, sentimiento y aspiración, van complementándo y configurando una obra especial que deja al espectador perplejo y admirado. La música tiende a la perfección, la palabra es el elemento subterráneo que da vida a los intérpretes y establece las diferencias. Pero hay que superarlas a fin de poder ofrecer, con la calidad exigida durante 25 años, el concierto de conmemoración del cuarto de siglo de continuo éxito perfeccionista. Y hacia ese punto se dirige el argumento y la película, con un final magistral, aunque esperado.  Película de visión obligada. Incluso para los que aman más a Mozart que a Beethoven. Aquí hablamos de cine en estado puro.

 

 

 

 

 

 

EL ÚLTIMO CONCIERTO

Dirección: Yaron Zilberman.

Intérpretes: Philip Seymour Hoffman, Christopher Walken, Catherine Keener, Mark Ivanir.

Género: drama. EE UU, 2012.

Duración: 105 minutos.

 

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10 septiembre 2013 2 10 /09 /septiembre /2013 09:00

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Una joven reportera gráfica queda ciega a resultas de una explosión durante una escaramuza en Afganistán. cuando hacía su trabajo acompañando a las tropas norteamericanas. Aunque la secuencia afgana es de lo más interesante (sobre todo viendo cómo se mueve la reportera (Michelle Monaghan) en pleno ataque afgano) cuando comienza la película propiamente dicha la encontramos viviendo con un joven en un ático lujoso en pleno centro de Nueva York y moviéndose como invidente por las calles de Manhattan. Nuevo giro argumental y tras un paseo. llegada de la joven a su magnífico ático (ya se nos ha hecho saber que el piso no es de ella sino del joven con el que vive). A partir de ahí comienza la acción de "Atrapada en la oscuridad" en la que el esquema de la película de 1967 "Sola en la oscuridad" dirigida por Terence Young e interpretada  por la magnifica Audrey Hepburn, se va solapando de forma desmañada y lo que en la vieja pelicula de hace 46 años se convertía en angustia e incluso terror, aquí incita un poco a la risa (y no precisamente histérica) o al más genuino fastidio por las incoherencias y exageraciones argumentales.

Los golpes de efecto no dejan de producirse en el comportamiento de los dos malhechores que han asesinado al joven novio de Michelle (el consabido cómplice que habia huido con el botín)y en las reacciones de la reportera ciega, para acabar con una copia, mala, del final de la película citada. Quizá el rejuego con los diamantes --el tesoro buscado-- sea lo mas original de la película (aunque lo hemos visto en varias cintas, incluso en una de Indiana Jones). Joseph Ruben trata la historia de la ciega acosada en un lugar cerrado y claustrofóbico por criminales que buscan un botín robado, como si fuera un telefilme, obligando a sobreactuar a Michael Keaton, que no es un actor que precise mucho empuje para eso, aunque hay que decir que son esos dos, Keaton y la Monaghan los que aguantan el peso de la película. Sin llegar a tener la fuerza de su "Durmiendo con su enemigo", Ruben parece haberse dado un atracón de "Sola en la oscuridad" y "Terror ciego" (Richard Fleischer, 1971), pero el resultado no llega a interesar demasiado, al contrario que en esas dos películas que deberían volver a ser pasadas al menos por televisión.

 

 

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9 septiembre 2013 1 09 /09 /septiembre /2013 07:41

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De este escritor no se enseña nada en la enseñanza secundaria y me gustaría que alguien me dijera que en la Universidad sí. De origen francés y nacionalizado español, ninguneado por la cultura oficial de este país, es un autor que nos envidia la mayor parte de los paises europeos y sudamericanos: Max Aub. Hace 55 años publicó en México "Jusep Torres Campalans" una obra decididamente genial que hoy vive en el olvido más injusto, reducida a comentarios de especialistas en literatura y lectores añorados. Les recomiendo la edición de Alianza que aún es posible encontrar. Max Aub tiene dos tipos de novelas, principalmente. Las de fuerte raiz social y política  y realismo ético (la serie de los "Campos", centrada en la guerra civil y sus prolegómenos) y las que dedica a la mezcla de fantasía y documentación histórica, novelas basadas en seres apócrifos presentados como históricos, como Jusep Torres Campalans (una "biografia" de un pintor inexistente que aparece como amigo de Picasso, Mondrian o Juan Gris) o "Vida y obra de Luis Álvarez Petreña" otro personaje imaginario, un escritor, del que conocemos su vida y su obra tan documentadas que resulta difícil creer que no se trata de alguien real. Con Torres Campalans, Max Aub llegó a presentar su obra pictórica escogida, cuadros que pintó el mismo escritor y que convencieron a muchos de que el pintor había existido (incluido el propio Picasso, que avaló la "autenticidad" de la obra del "maestro catalán", al que "recordó" haber tratado en París de entreguerras). Vinculado sentimentalmente a Aragón, Max Aub colaboró con Malraux en el filme bélico  "Sierra de Teruel" y murió antes de culminar otra de sus novelas "apócrifas", esta vez sobre Buñuel, un híbrido entre biografía real y ficción estética, para la que había mnantenido largas conversaciones con el cineasta..

Otro recordatorio literario: el próximo jueves, dia 12, se cumplen cinco años del suicidio de David Foster Wallace, un escritor joven que supo encontrar el estilo de la época en que vivió, la de su país en concreto, la Norteamerica del cibercapital y la de una colectividad sin valores ni principios basada en el consumo y el exceso de información unido a la escasa formación. Un mundo que provoca una sensación de radical extrañeza que se convierte en algo familiar. Justo al revés que esos enfermos neurológicos que observan su propio brazo, o pierna, como si no les perteneciera. Y lo más terrible es ignorar que esa familiaridad sólo es un disfraz de una angustia existencial profunda: la falta de sentido. Lea "La broma infinita", (en Ed. Mondadori) su mejor obra.

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8 septiembre 2013 7 08 /09 /septiembre /2013 08:48

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Dos niños, encantadoramente interpretados por Chandler Canterbury y Annalisa Basso, son maltratados por sus compañeros en un campamento de verano en una bella región de los Estados Unidos. Ambos son desnudados en plena noche y abandonados en una isla llamada de Las Cabras, cercana al campamento. Refleja la costumbre tolerada aunque no permitida de los brutales ritos de iniciación de los adolescentes en este tipo de establecimientos teóricamente destinados a que los chicos se diviertan y se socialicen. Los dos pequeños son tímidos y poco populares, llevan gafas y se mantienen solos, convirtiéndose en "víctimas fáciles" (como dice el chico) de los prepotentes e inconscientemente crueles niños en manada. Como dijo Paul Celan "que nadie diga que la adolescencia es una época feliz".

El chico, Chandler, pequeño y vulnefable fisicamente, tiene una bien engrasada inteligencia natural, dotes de supervivencia y una fuerte humanidad que le ofrecen recursos para, en principio, dirigir la huida que los dos niños acometen, pasando a otro campamento juvenil, encontrando ayudas, simpatía y comprensión en otros y, sobre todo la chica, descubrir que también tiene capacidades y energías que nunca había creido tener.

Elementos positivos escasos en un entorno bastante hostil o indiferente (el encuentro con el truculento ayudante del sheriff interpretado con mucho propiedad por el melenudo y áspero Val Kilmer es indicativo de la vulnerabilidad de los niños ante adultos de escasa inteligencia emocional) van añadiendo tensión a una aventura adolescente que tendrá un final apropiado a la seriedad y realismo con el que D.J. Caruso, el director ha montado esta pequeña metáfora sobre los ritos de iniciación, los ritos de paso de la adolescencia a la madurez. Especialmente ilustrata la descripción de la frelación entre la niña y su atareadísima madre, una joven ejecutiva que pretende "endurecer" a la niña para que sepa enfrentarse al hostil mundo real.

La película está basada en la novela "Las cabras" de Brock Cole y es un titulo mucho más adecuado. Lamentablemente mis pesquisas para saber cuándo va a ser estrenada o si va pasar directamente al mercado de dvd no han dado frutos. Apenas hay datos publicitarios de la película.

Bellísima película de adolescentes, pues, rodada con una gran madurez y que podria ser de visión obligada para padres con hijos en edad escolar. De verdad, vale la pena. 

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6 septiembre 2013 5 06 /09 /septiembre /2013 07:28
 
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     En pocas ocasiones uno da, inopinadamente, con una novela y un autor que libera todas las expectativas de excelencia que cualquier lector minimamente avezado guarda en el fondo de su corazón. Comencé a leer "Stoner" de John Williams con cierta reticencia. No conocía al autor, que habia fallecido en 1994 y la novela comienza de una manera banal y sin relevancia alguna. Parecía, a tenor de la dedicatoria, un relato más del género "campus" y no quería informarme más del autor hasta saber si me enganchaba la lectura o se confirmaban mis temores.Tampoco conocía la editorial, Baile del sol (bello nombre), sólo que procede de Canarias.
Al llegar a la página 33 leí la frase de un personaje: "Es para gente como nosotros por lo  que existe la universidad, para los desposeídos del mundo; no para los estudiantes, ni para la altruista búsqueda de conocimiento... Nosotros distribuimos el raciocinio y permitimos el acceso a él de algunas personas comunes, a aquéllos que encajarán mejor en el mundo. Pero se trata solo de un barniz protector". En ese momento me armé de lápiz, me arrellané en el sillón, despejé mi agenda, llené la cazoleta de mi pipa y la encendí con un suspiro de satisfacción.
William Stoner, un joven granjero que es enviado por sus padres a la Universidad a estudiar en la escuela de Agricultura, recibe el flechazo de un soneto de Shakespeare cuando cursaba una asignatura complementaria, historia de la literatura inglesa, con un profesor sarcástico y duro. Decía el soneto "Esto percibes, lo que hace tu amor más fuerte/ amar bien aquello que debes abandonar pronto". A partir de ahí, Stoner cambia su vida, sus estudios y sus perspectivas. Se convertirá en profesor de esa misma universidad de Columbia.
Pues bien, el libro nos cuenta minuciosamente la vida de ese hombre,  nos habla de su amor por una mujer posiblemente equivocada, de su matrimonio infeliz, de su hija, de su carrera académica, de sus compañeros, de la endogámica existencia docente, de envidias, traiciones, todo ello en un tono menor, como banal, pero dotado de una fuerza, un humor soterrado y seco, una profunda humanidad. Es un texto de engañosa y fácil lectura, con ecos de William Saroyan, de Steinbeck, lejos de la prepotencia narrativa de John Irving, que trata un tema similar en "La vida según Garp" y, por supuesto, de las muy inglesas novelas del mundo universitario de Julian Barnes, David Lodge o la sofisticación intelectual de Robertson Davies.
Aquí nos las vemos con un hombre modesto pero íntegro, tan triste y gris como paciente y humilde y la historia de su vida, su comportamiento, su talante nos hace sentirlo como alguien cercano, entrañable, que nos deja un sabor de algo hermoso y conmovedor. No es una obra maestra, pero se acerca a ese tipo de novela con la que uno crece y jamás olvida.
El autor, John William (1922-1994), nacido en Texas, trabajó de periodista hasta enrolarse en el ejército en 1942. Después de la guerra fue a la Universidad de Denver y se licenció en 1950. Publicó su primera novela "Nothing But the Nigth" y un libro de poemas. Desde 1950 ejerció como profesor en la Universidad de Missouri. Publicó otra novela y otro libro de poemas. En 1965  se hizo editor de la revista literaria de la Universidad y publicó su tercera novela, "Stoner". (1970). Tres años mas tarde publicaría "Augustus" y ganó con ella el    National Book Award. Se jubiló en 1986 y se retiró a Arkansas, donde murió en 1994. Dejó una ultima novela inacabada "The sleep of reason".
John Williams (en un principio pensé que era un pseudónimo: es como llamarse José García en España) nos ha legado una obra sobre el amor a la literatura y la modestia y determinación de un hombre, modesto profesor de esa materia, que dejaba en algunos  de sus alumnos una impronta especial, una especie de Mr. Chips más realista y  amargo. En las 242 páginas del libro, excelentemente traducido por Antonio Díez Fernández, uno ve reflejarse la vida de alguien muy especial, nada menos que todo un hombre, que hace de su común vida una joya literaria basada en la modestia y en la sencillez, en la honestidad y en la paciencia. Cuando se acaba de leer la novela uno se pregunta desde la perplejidad, ¿por qué este libro no es conocido como uno de los grandes de finales del siglo XX? ¿por qué su autor es un ilustre desconocido al que no citan ni uno de los supuestos gurús de la exégesis litareria anglosajona?
Agudeza e inteligencia en narrar la psicología de los personajes, sin brillantez excesiva, una especie de Dickens mezclado con Henry James y Steinbeck (el de "Las uvas de la ira"), sin ninguna pretensión, con humildad y aliento cercano y familiar. 
En resumen, corra a comprar esta novela y disfrute. No la olvidará. 
 
 
FICHA
STONER. John Williams.- Editorial Baile del sol.Traducción de  Antonio Díez Fernández.-242 págs...  
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5 septiembre 2013 4 05 /09 /septiembre /2013 12:39

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Del todo innecesaria. Una revisitación fílmica en el abusivo 3D de moda, del mito literario de Drácula. El italiano Darío Argento, rey de la serie B de terror al estilo de la vieja productora británica Hammer, tiene la osadía de aportar una nueva versión del clásico de cine de terror.  Tras la maravilla de Coppola, esta no deja de ser una banal y cutre copia más o menos cercana al original de Bram Stoker, con personajes planos y argumento no muy coherente que olvida elementos fundamentales de la historia que sí supo respetar el realizador norteamericano. La película tiene las hechuras de un telefilme con pretensiones que resalta y ni se acerca a la magnífica película que hace más de veinte años entusiasmó al público. Mejor pasar de ella y si acaso contentarse con visionar de nuevo la pelicula de Coppola. Uno se pregunta cuál puede ser la intención de Argento para presentar este remake poco habilidoso --los efectos especiales son de risa nostálgica-- que no aporta nada al imaginario del temible conde. "Inferno" o "Suspiria", son dos de las mejores películas del realizador italiano, encasillado en el género fantástico y de terror, que aquí regresa a la gran pantalla con una obra poco menos que olvidable y con un estilo cinematográfico que contentará a los viejos incondicionales de la Hammer pero que parece tan obsoleta en esta época como aquellas producciones  de los sesenta.

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5 septiembre 2013 4 05 /09 /septiembre /2013 07:19

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Magnífica película de ciencia-ficción, con el sello nacional y que supera la ultima incursión española en el género ("Fin", un poco fallida). Todo está bastante bien en esta cinta de los hermanos Álex y David Pastor, desde el ritmo de la tensión de la historia, la actuación de los protagonistas (José Coronado --genial como siempre, si perteneciera al cine del país que todos sabéis este actorazo sería una estrella a la altura de los grandes, un Harrison Ford o un Michael Caine-- y Quim Gutiérrez), la música y sobre todo la postproducción, capaz de convertir la Diagonal o la Via Layetana barcelonesas en un escenario apocalíptico tan resultón como el Nueva York devastado por el fin del mundo o los escenarios urbanos de "Soy leyenda" y la trama de "El incidente" del director hindoamericano M. Nigth Shyamalan, película con la que guarda una relación de parentesco en dos cosas, el aire apocalíptico y el misterioso origen de la enfermedad que devasta a la humanidad. En el caso de la película española, una agorafobia que mata a los que se atreven a salir a la calle y confina a la población sobreviviente a vivir en los edificios y las alcantarillas y subterráneos de Barcelona y del resto de ciudades del mundo.

Después del éxito que obtuvo "Infectados", los hermanos Pastor hacen una propuesta muy interesante que no tiene nada que envidiar a lo que nos viene de fuera. A la altura, sin duda, de "Lo imposible" de J.A. Bayona. En esta ocasión el endiablado ritmo no permite un respiro al espectador que va siguiendo la lógica y coherencia de lo que ocurre, aceptando esa imposibilidad de salir fuera, un poco lo que el maestro Buñuel consiguió con "El ángel exterminador", aquellos burgueses encerrados en un salón que por alguna razón misteriosa no se atreven a salir de él. Una puesta en escena hipnótica y sin resquicios que supera la anécdota apocalíptica para proponer una reflexión sobre el modo de vivir equivocado y suicida que sigue nuestra civilización en los últimos tiempos. Nada de extraterrestres o virus malévolos, viene a decirnos, somos responsables de nuestro futuro y cuando éste acabe por colapsarse comprenderemos que estábamos equivocados y sosteníamos una modelo de vida abocado al desastre por diversas razones, desde nuestra prepotencia tecnológica, consumista y ecológica a  nuestra subnormalidad ética y los efectos que todo junto provocaba en nuestro hábitat, en la naturaleza.

Otro acierto es formar la pareja de colegas sobrevivientes con  un frío y duro Coronado, jefe de recursos humanos de la empresa donde trabaja Quim Gutiérrez, un currante que da un acento de vulnerabilidad a la pareja en su infernal viaje en busca de la mujer embarazada de Quim y del padre de Coronado. Buena película, vive Dios. Quizá el final, muy en la línea de "Zardoz", la magnifica cinta futurista de los setenta con Sean Connery como protagonista, desluce un poco por su mesianismo la fuerte carga de realismo que se imprime a las secuencias. Toda una reflexión sobre la debilidad de las estructuras sociales y culturales sometidas a estados de cambio traumático total.

 

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3 septiembre 2013 2 03 /09 /septiembre /2013 07:45

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Casi mil kilómetros, exactamente 930, recorre un chorro de agua nacido en las fuentes kársticas de Fontibre, que luego será el Ebro, alimentado desde el principio por corrientes hermanas, en recorrer la totalidad del cuadrante nororiental de España hasta que desemboca y se funde con el Mediterráneo, en el Delta del Ebro, tras haber enriquecido una cuenca de más de 85.000 km2. No en vano es el segundo río de la Península en vigor y caudal, tras el Tajo.

Por sus riberas prolifera un gran manto vegetal donde suelen repetirse los perfiles elegantes de los chopos, los álamos blancos y los sauces, que conforman básicamente los sotos de este río generoso (e históricamente peligroso) sin contar los olmos, fresnos, saucos, amén de espadañas, juncos y carrizos, zarzamoras y arbustos varios que crean una especie de frontera vegetal, riquísima en fauna, que sombrea las orillas.

A su lado transcurre en todo su recorrido un camino natural --arreglado, mantenido y señalizado recientemente-- que aprovecha otros muchos caminos que el hombre ha ido perfilando a través de los siglos. Es un río que se hace historia, cultura, arte y presencia humana, en una oferta variada y múltiple de primer orden. Tanto es así que muchas culturas humanas desaparecidas ya dieron en divinizar el Flumen Hiberus, convirtiéndolo también en via de suministro mercantil y militar con puertos como el de Vareia (Logroño), César Augusta (Zaragoza) y Dertosa (Tortosa).

En esta ocasión tomamos el GR 99, denominación actual del Camino, desde su etapa 19 a la 23, es decir desde San Adrián, junto a Calahorra, hasta Alagón a escasos kilómetros de Zaragoza. Como primer reportaje cubriremos de San Adrián a Tudela. Y en una próxima entrega desde Tudela a Alagón. Hemos dedicado cinco días para hacer tranquilamente el recorrido total, en una travesía mixta entre el senderismo y el turismo cultural. Han sido 128 kms a una media de 25 kms diarios.

Empezamos la travesía en la bimilenaria Calahorra, hito del Camino de Santiago (con el que nos cruzaremos o solaparemos en varias ocasiones), ciudad refundada por los romanos, aunque propiamente la caminata comienza en una pedanía cercana, San Adrián, que nos lleva por campos cultivados hacia la ribera del Ebro, dejando Calahorra a nuestra derecha con la     silueta de la hermosa torre renacentista de la medieval Catedral de Santa María dominando el caserío que cubre toda una colina en la  que surgen como lanzas romas las torres de la Iglesia de San Andrés y la Iglesia de Santiago. El río aquí tiene una corriente plácida de color amarronado con riberas cubiertas de chopos y álamos. Seguimos el Camino viejo de la Barca, paralelo al rio. Remontamos la embocadura de un afluente, el Cidacos para alcanzar el canal de Lodosa rodeados de escarpes rocosos de color rojizo con la mancha verde de la ermita de la Santa Cruz. El camino, un poco perdedor, aquí es de gravilla y a menudo se solapa con carreteras vecinales o pistas que hacen un poco penosa la marcha. Remontamos un tramo del rio Machin y vemos un azud y una central en la orilla opuesta.

Pasamos cerca de Rincón de Soto, avanzando paralelos al río y dejando mpara otra ocasión la visita al Enclave Natural del Soto de Granja Fría. Seguimos por el Camino de la Abejera hasta ir abandonando la vecindad del río mientras nos acercamos a Alfaro, la ciudad de las cigueñas, donde haremos noche.

Alfaro060813-046.jpgEn Alfaro dedicamos la tarde a admirar la colegiata de San Miguel Arcángel, donde anidan cientos de cigueñas blancas, en un espectáculo natural que nos mantiene arrobados durante mucho tiempo. La bellísima vega del Alhama se confunde con la presencia del Ebro, entre huertas y bosquecillos. 

Es a la mañana siguiente cuando abandonamos Alfaro, dejando a la derecha el camino que lleva  al area recreativa de los Sotos de Alfaro. Sin embargo el GR 99 gira a la izquierda, tras cruzar por una pasarela el riachuelo casi seco del Alhama y seguimos avanzando en dirección sur. Alamos, fresnos, chopos, carrizos y ortigales van sembrando el caminar junto a los interminables huertos de la zona. Alfaro queda a nuestra espalda. Tras un fuerte recodo del camino nos encontramos con la mota de defensa de la desembocadura del Alhama en el Ebro. Pasamos bajo el puente del ferrocarril y avanzamos por un camino de ribera, con bosques y vegetación, hasta el puente de Castejón, donde encontramos uno de los paneles explicativos del GR 99, casi cubierto por la maleza. Cruzamos bajo el puente de la AP 15 que llama la atención por la  estructura de tirantes de acero y aspecto de arpa inclinada. Abandonamos la compañía cantarina del Ebro, pasamos junto a Valtierra donde comienza el Parque Natural de las Barcenas Reales, un prodigio de desierto con montañas de caprichosas formas, hasta reencontrar al gran río en un área recreativa llamada el Vivero. Pasaremos junto a dos islas fluviales en el Enclave Natural del Soto de Murillo de las Limas, por un camino entre cañizos y setos que finaliza en la carretera N-121. Cruzamos por un puente el río Ebro y entramos en un parque de Tudela, junto a la desembocadura del rio Quiles en el Ebro. Tudela es el fin de etapa y en esa ciudad admiraremos la catedral gótica de Santa María la Blanca y la iglesia románica de la Magdalena.

 

NO SE PIERDA

 

    A ocho kms y medio de Tudela, en el camino hacia Buñuel, dedique unas horas a admirar el llamado Bocal Real, donde nace el Canal Imperial de Aragón. Un paseo entre los árboles del parque, mención especial al majestuoso Gran Anciano, el roble gigantesco que ha sido declarado Monumento Natural de Navarra, que está circundado por vallas protectoras y emerge de una especie de pequeña laguna. Todo el conjunto del poblado puede visitarse en algo más de una hora. Empieza en la casa de compuertas del Canal, junto a un antiguo puente de piedra. El hermoso recinto, jardines y bosques, compuertas y agua, fue diseñado por el ingeniero Ramón de Pignatelli en 1772. Un camino asfaltado bajo los árboles lleva a una presa actual (aunque puede visitarse la antigua, en ruinas). Tras pasar junto al Palacio de Carlos V, hay una iglesia y las casas donde viven los encargados del mantenimiento del Bocal. Se trata pues de una obra espectacular de aprovechamiento de las aguas del Ebro, iniciada en el siglo XVIII, que debía realizar un sueño faraónico: un canal navegable y de riego que atravesaría todo Aragón hasta el mar (las primeras obras comenzaron bajo el reinado de Carlos I). La canalización del Canal Imperial llegaría a Zaragoza en 1786 y lel proyecto se detendría en Fuentes del Ebro, sumando 110 kms de audaz ingeniería hidráulica. Las esclusas, con su airosa torre de compuertas, amansan al Ebro en una zona de serena belleza. El segundo punto a destacar para el caminante,  es la colonia de cigueñas blancas de Alfaro y el centro de Interpretación (ubicado en el centro de la ciudad, frente a la Iglesia) donde se ofrece una amplísima información audiovisual del mundo de las cigueñas y el mundo ribereño del Ebro. 

 

 

DOCUMENTACION

 

La editorial Prames nos ofrece  una guía excelente dedicada por entero al GR 99, Camino Natural del Ebro con 47 mapas a escala 1:40.000, auspiciada por el Ministerio de Medio Ambiente. Hace un par de años se publicaron las etapas en fascículos en un periódico aragonés. Ahora, no es difícil encontrar la guía en librerías especializadas y, por supuesto, en la Serret de Valderrobres. También los mapas topográficos MTN50 de Fomento pueden ser de utilidad, desde el 243 (Calahorra) y el 244 (Alfaro), al 282 (Tudela).

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1 septiembre 2013 7 01 /09 /septiembre /2013 07:18

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Creo que esta nuestra tierra, lo he escrito ya varias veces, tiene una dinámica cultural sobresaliente. Aquí nacen los narradores, los poetas y los ensayistas como las setas en otoño. Y si además hay libreros a los que reconocerían como pares otros míticos del gremio, estamos de enhorabuena. Esta sección, complementaria de la crítica, nace con el afán de informar al lector de novedades editoriales que conciernen, directa o indirectamente, al Matarraña y a todo el bajo Aragón. Aunque, de vez en cuando, me permitiré hablarles de algun clásico que merece ser revisitado o ese evento literario que no debemos olvidar.

Hoy lo estrenamos con dos libros de ese género tan en boga, la novela negra. El primero de ellos "Los perros y los cuchillos", de Alicia Estopiñá, nacida en Valderrobres, lo edita SBe&Books. Y el segundo, Tráfico de deudas" de Isidro Garrigo, al que ya conocemos por haber publicado "Los crímenes del Matarraña", lo edita GB serie negra. Seguimos en esta novela los casos del brigada Silva de la Guardia Civil (¿un guiño corporativo -gremio literario- del autor a otro conocido autor?) que tras haber resuelto los misterios del Matarraña criminal investiga en Barcelona el asesinato de un anticuario francés.

En cuanto a Alicia Estopiñá, que es una docente que ha ejercido en el Maeztrazgo, usa su conocimiento de estas tierras para hilvanar el escenario de su novela. Y así "Los perros y los cuchillos", una historia híbrida entre la novela negra y las de misterio tipo "Codigo Da Vinci", es decir tramas en  las que hay muertos, persecuciones y objetos de valor artistico y cultural elevadísimo y a veces míticos (¿el Arca Perdida?), se desarrolla en Valderrobres que, por cierto, que yo sepa no pertenece a la comarca del Maeztrazgo, como dice la contraportada del libro, sino a la del Matarraña. El asunto va de una colección de obras de arte irreverentes que durante la guerra de la Independencia  un grupo de afrancesados llamados "Dertosa sine episcopum" escondió en un laberinto de túneles bajo el suelo pacífico del bello pueblo.

 

FICHAS:

Los perros y los cuchillos.-Alicia Estopiñá.-SBbooks.265 págs.

Trafico de deudas.-Isidro garrido- GB, serie negra.317 págs..

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