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5 abril 2020 7 05 /04 /abril /2020 07:00

Hoy es domingo. Hay que darle una valoración precisa a ese detalle significativo, no sólo desde el punto de vista religioso, cada vez lo es menos y creo que nos perdemos algo importante con eso, sino desde el más profundo de la necesidad del ámbito de lo sagrado en la vida. A través de los siglos hemos sustituido lo sagrado por lo religioso y éste por la banalidad del ocio y la exigencia permanente de diversión, de entretenimiento, de deporte compulsivo, de relaciones superficiales y neuróticas y del histerismo feroz de los medios digitales, que es la última vuelta de tuerca de la deshumanización. La pandemia ha detenido el viejo mundo. Nos vemos encerrados con nosotros mismos. Y en vez de reflexionar, de analizar, de aquilatar y de buscar lo más profundo (eso sería en realidad una manera de volver al misterio de lo sagrado) la mayoría opta por el envilecido pero neuroticamente necesario esclavismo de la pantalla luminosa. Aún así, hoy es domingo. Dejamos en paz el baile de la muerte de los datos ominosos o la fugaz esperanza de la remisión de la "curva" de contagios y respetamos el tradicional mandamiento del descanso (que nuestros hermanos judíos trasladan al sabath y los hermanos musulmanes al viernes).

Así que hoy les voy a regalar dos cuentos breves. El primero transcurre en un pueblo perdido del África más desasistida, un recinto de chozas de adobe y cañas, susurrante de insectos bajo el manto aplastante del sol. Una joven antropóloga norteamericana quiere celebrar su último día de convivencia con los niños de la  tribu. Ha terminado su trabajo de campo y convoca una fiesta infantil (en la que se va a llevar una sorpresa decisiva para sus hipótesis). Los niños la rodean pues les va a plantear un juego con premio incluido. Les muestra una cestita llena de relucientes chocolatinas americanas, con sus lujosos envoltorios de chillones colorines. Los pondrá a todos de cara a un gran árbol cercano, tras una línea en el suelo y les dirá que esperen su señal. Ella irá hasta la sombra del árbol y allí depositará la cestita. "Esta cesta y su contenido de chocolatinas será para el primero que logre llegar hasta ella. A la de tres, corred hacia ella y que gane el más rápido". Uno, dos y...los niños se miran entre sí y alguno susurra algo...y ¡tres! Entonces, asombrada, ve como todos los niños se dan la mano y corren juntos de manera que llegan todos al mismo tiempo bajo el árbol del premio, riendo como locos.

El segundo cuento nos habla de un profesor ingenioso en una clase asturiana de niños de 3 a 5 años. Un día lleva a clase globos de fiesta de diversos colores. Hace que los niños los hinchen, uno cada niño, y que pongan su nombre en él. Cuando los tiene todos, pide a los niños se pongan en un extremo de la clase y él en el opuesto. "Atended niños, ahora voy a soltar los globos hacia vosotros y cada uno tiene que encontrar su globo, el que tiene su nombre. Cuando estéis todos con él, habré medido el tiempo que tardáis en hacer este ejercicio tan fácil y divertido". Efectivamente, lanza los globos y los niños, gritando y riendo, se precipitan a buscar el suyo. Todo es una enorme y divertida confusión. Pasan los minutos y son muy pocos los que ha  conseguido apoderarse de su globo. Cuando, sudorosos y satisfechos se presentan ante el profesor, ven algo confusos que éste les habla con cierta seriedad. "¿Queréis que os cuente un truco que hará que todo este tiempo y trabajo que habéis derrochado en el ejercicio sea muchísimo más tranquilo, descansado y rápido? Todos dicen que sí, todavía con la respiración agitada por el esfuerzo y el correteo de un lado para otro. "Pues bien, dice el profesor, ahora lo vais a hacer de otra manera. Cuando yo lance los globos, cada uno cogerá el primero que le llegue a las manos. Después mirará el nombre que hay escrito en él. Puede ocurrir que  sea el suyo, pero es bastante improbable. Será de otro compañero. Pues bien, en lugar de desecharlo, lo llevará al compañero cuyo nombre tiene el globo. En un minuto, los niños, silenciosos y admirados, comprobaron que todos tenían su globo y nadie se había cansado en buscar el propio, otro compañero se lo había dado."

La moraleja de estos dos cuentos tiene que ver con ciertas actitudes fundamentales que toman algunas, no todas, las personas que vivimos este drama, a menudo tragedia, del Covid 19. Piensen en ello.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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4 abril 2020 6 04 /04 /abril /2020 09:24

Tras las últimas lluvias el campo ha reverdecido, el sol resalta los colores vivos y frescos de una Naturaleza indiferente a  los males humanos. Aunque si imaginamos sentimientos en la Naturaleza, posiblemente la veríamos sonreir aliviada por lo que ocurre: toda esta tragedia humana global  está insuflando salud  y fuerza a una Naturaleza muy  dañada por las actividades humanas: desde el cambio tajante de los niveles de contaminación en las grandes ciudades, a los descalabros que el turismo masivo y las labores irresponsables para el medio ambiente o las afectaciones imputables a las industrias contaminantes y, en general, a la codicia humana, nos están abocando a un cambio climático de consecuencias  imprevisibles. Observemos que los mismos negacionistas indignados y agresivos sobre el cambio climático, en un primer momento también negaron al Covid-19 y sus efectos planetarios (el señor Trump, sin ir más lejos).

Trato de reforzar un cierto optimismo, aplicando el consejo del maestro estoico Epicteto: preocúpate de aquello que está en tu manos arreglar, soporta y aprende de lo que está fuera de tu alcance resolver. Pero aún así, las píldoras informativas que me van llegando, hacen ardua esa labor. En general son muy duras y refuerzan aquélla frase de Swift (el autor de "Gulliver") que ya en el siglo XVIII decía lamentar pertenecer a una especie, la humana, que constituye por sus acciones, su codicia y su estupidez, "la más dañina clase de bichos que pueblan la Tierra". Y como muestra, un botón, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, uno de los negacionistas, que ahora se ha pasado al otro extremo y ha dado luz verde a la policía y al  Ejército para que disparen sobre las personas que rompan la cuarentena y se agrupen para saquear las tiendas de comestibles. ¿No sería suficiente con detenerlos y juzgarlos?

Me hago eco de dos noticias con apoyo mediático que no va gustar nada a la clase de los privilegios: los políticos. Por un lado se  insiste en que deben desaparecer los complementos y dietas extrasalariales (por ejemplo, por desplazamientos, justo en estos días en que no se desplaza la mayoría)  de los ya demasiado bien pagados sujetos. Ahora se empieza a pedir que se aplique un ERTE a la clase política, aprovechando las circunstancias, para eliminar el exceso improductivo y oneroso en que ha caído el país (desde hace generaciones, corregido y aumentado en estos tiempos). Lamento parecer ingenuo pero me gustaría que alguien me explicara por qué se pagan a los políticos primas de asistencia a sus órganos de deliberación si eso es, justamente, parte del trabajo por el cual les pagan sueldos que envidian las tres cuartas partes de la población española. Para terminar este sucinto resumen de mi jornada de confinado, dos asuntos más que me han inquietado: las amenazas de muerte que recibe Antonio Taucci, el experto en epidemias que ha usado la Casa Blanca para modificar la inicial negación de Trump de la importancia del virus. Elementos de la ultraderecha que empuja en pro de la reelección de Trump han "condenado" a Tucci por su papel de "mensajero de desgracias" que puede obstaculizar la reelección del presidente más nefasto que ha tenido el gran gigante norteamericano en los últimos tiempos.

Y el hecho asombroso, por su estupidez y crueldad, de que las guerras localizadas en Siria, Irak, Libia o Yemen no se han detenido y parece seguir cooperando con el Covid para diezmar la población civil martirizada en esos países. ¿Negacionistas o simplemente psicópatas del poder y de la violencia?

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3 abril 2020 5 03 /04 /abril /2020 10:31

A pesar de que el título de la novela era un poco disuasorio para el niño culturalmente machista que era yo con ocho o nueve años, mi bulimia lectora me hizo entrar en el confortable mundo femenino de la escritora estadounidense Louisa May Alcott . Había sido publicada en 1868  y nos contaba la vida cuatro niñas que viven la Guerra Civil en los Estados Unidos como fondo de su vida familiar y se convierten en mujeres. La cuestión era un poco sospechosa incluso para mi lecturamanía (me calzaba hasta los prospectos de los medicamentos y el periódico local). Parece que la señora Alcott narraba sus propias  experiencias infantiles y el texto rezumaba autenticidad y gracia por los cuatro costados, a pesar de los añadidos y recortes de la traducción que leí. La he vuelto a leer en una edición actual  y la volví a disfrutar. En mi infancia seguí  con "Hombrecitos" . Esta ya no me gustó tanto, ni tampoco "Aquellas mujercitas"  publicada años después sobre la madurez de las divertidas damitas que yo amé.

Fue escrita por Alcott en dos meses de intenso trabajo y tuvo tanto éxito que, como con Conan Doyle y su Sherlock Holmes, la autora se vio obligada a escribir las continuaciones que he comentado y un par más que no leí.¿Cuál fue el secreto de Alcott y su primera obra? La total negativa de la autora a escribir una cursilada. En la novela no hay ñoñerías ni concesiones a la ortodoxia femenina de la época. Sobre todo el personaje de Jo, pero también la madre y el ambiente general de la familia es una revolucionaria y osada declaración de inteligencia femenina (recuerden que en esa época las feministas eran apaleadas por la policía en las calles de muchas ciudades europeas) de libertad de criterio y de orgullo de género. Es más una guía de crecimiento personal femenino y una nueva y sólida ética de comportamiento de la mujer, fuera de las sujeciones y represiones a las que estaban obligadas por la sociedad finisecular. Hay quien ve en ella un trasunto casi literal de "El progreso del peregrino" de John Bunyan . Como no he leído ese libro alegórico, aunque lo conozco, me libraré muy mucho de hacer comentarios al respecto. Quede esto aquí como una sugerencia al lector generoso de que dedique un poco de su tiempo a leer la novela citada, si es posible antes que "Mujercitas".

Que nadie se llame a engaño. "Mujercitas es recomendable para cualquier lector culto que desee conocer una novela que encandiló a escritoras de la categoría de  Simone de Beauvoir, Ursula K. Le Guin, la autora de Harry Potter, Carson McCullers o  Zaddie Smith. Y como ocurre con los clásicos, en cada lectura y relectura que haces recibes un mensaje distinto y complementario. Es una fuente de sugerencia y placer.

 

FICHA

MUJERCITAS.-Luisa M. Alcott. Ed. Anaya. TRad. Almudena Lería, Ilustrador Enrique Flores.-ISBN9788466793155

 

 

 

 

 

 

 

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3 abril 2020 5 03 /04 /abril /2020 09:51

 Hay días de encierro en los que la clausura tiene un deje amargo y otros, la mayoría, en que la solidaridad de la gente, sus mensajes, sus trabajos compartidos que cuelgan en la red, las noticias que los medios serios destacan por encima de las frivolidades, los hacen más llevaderos, incluso agradables o emocionantes. Hoy es de los primeros. Tiene relación con unos juicios inicuos que veo demasiadas  veces reproducidos, la idea (falsa) de que el virus afecta a los mayores de 70 años  preferentemente y algunas consideraciones sobre que habría que priorizar salvar a los más jóvenes en situaciones en que la carestía de medios obliga a seleccionar. Sófocles, Goethe, Verdi, Borges, Saramago, Matute, Scorsese, Freud, Einstein o Eastwood, lo tendrían muy mal en estas tesituras. Incluso ha habido una circular de la consellería de Salut de la Generalitat a los equipos sanitarios  sugiriendo esa solución al dilema ético que se puede plantear, aunque elevando la edad de corte a los 80 años. Curioso que esto venga de una institución co-responsable de la mala gestión de la sanidad en Cataluña (señor Mas, la historia le pasará cuentas por las dos brillantes iniciativas que implementó, el procés extremista y el desmantelamiento sanitario catalán). Creo que lo que ocurre es suficientemente serio como para no plantear públicamente esos dilemas morales y dejar espacio a la ética profesional de los que se enfrentan a la situación.

Por otra parte, el desalmado uso delictivo que algunos hackers hacen de sus habilidades informáticas y de su nula moralidad para introducirse en los sistemas sanitarios, emitir noticias falsas y alarmistas, aprovechar los ERTE para, haciéndose pasar por el Servicio Público de Empleo, conseguir datos bancarios de los trabajadores en suspenso, crear falsas ONG o campañas fraudulentas  de ayuda a los más necesitados...en tiempos de guerra, actividades dolosas semejantes constituían un delito que se pagaba con la pena de muerte.

Y por fin, aunque es una noticia que pongo entre paréntesis por no tener confirmación fidedigna, una mujer joven, posiblemente política en ejercicio en el Parlamento andaluz, protesta por el rechazo de la mayoría de sus compañeros de la Cámara --en ningún momento dice a qué partido pertenece--, a una propuesta de recortar los sueldos y dejar de cobrar las generosas dietas que reciben por la asistencia personal o virtual a la sede autonómica, por desplazamientos, incluidas comidas y hotel. Todo ello para ayudar a las necesidades económicas que comienzan a aparecer en el pueblo andaluz. Lo cito más como un síntoma de defensa de los privilegios de clase de la que ya había tenido noticia  desde hace años prácticamente en todas  las autonomías y, por supuesto, en el Gobierno central. Que los políticos cobran mucho, tienen privilegios como dietas y blindajes económicos y además consideren totalmente justificado el gasto que supone al país su codicia institucionalizada, es una cuestión a plantearse. Sostengo que la política, los políticos, son necesarios y a veces imprescindibles para gestionar la complejidad de un país, junto con muchos técnicos, expertos y funcionarios. Otra cosa es que en conjunto haya demasiados para un país como éste y que en bastantes ocasiones resulten abusivos, corruptos, redundantes o inútiles. Y en algún caso, todo al mismo tiempo.

 

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2 abril 2020 4 02 /04 /abril /2020 07:20

 

DIARIO DE UN CONFINADO (12)

Por enésima vez, no busquemos culpables. Afrontemos la situación con lo que tenemos y ampliando las ayudas hasta el máximo punto posible. ¿Creen ustedes que la penuria sanitaria ante el desafío monstruoso del virus es algo natural, achacable a la ruptura de límites que supone, por definición, una pandemia global? En absoluto. Es una catástrofe no previsible, pero la respuesta podía haber sido otra de haber dispuesto de una estructura sanitaria pública española que se hubiera limitado a crecer de forma equilibrada desde los noventa hasta hoy, a pesar de la crisis financiera del 2008. Quizá podía haber habido una cierta frenada invertiva,  pero no una política de acoso y derribo, totalmente irresponsable, impuesta por la clase política a los hospitales públicos y el personal sanitario.

No vamos a entrar en acusaciones contra partidos o líderes. Al menos,  mientras esta pesadilla acabe o se estabilice o aparezcan vacunas efectivas, hagamos como aconsejaba Bertold Brecht (con otros objetivos): "Borremos las huellas". Justo lo que con una desvergüenza patética hacen ciertos políticos/as que creen que el pasado se reescribe cada día, como nos cuenta Orwell en su "1984". Señores políticos, aparte de la mala memoria de cierta masa popular que no ve más allá de los mensajes manipulados en algunas teles o en internet, existen hemerotecas y archivos que muestran las declaraciones públicas de ciertos políticos, en aquellos años infaustos, justificando el brutal recorte en la Sanidad española (y no digamos de la catalana, con Mas a la cabeza de un recorte semejante). ¿O es que hemos olvidado las reiteradas protestas públicas de las "batas blancas" por toda la geografía española?

Según datos de la OCDE, España es el 4º entre los países de Europa que más ha recortado la sanidad pública (detrás de Grecia, Islandia y Portugal),  el número de camas, UCIS, médicos y sanitarios en los hospitales públicos o directamente han privatizado servicios, locales o hospitales, buscando un virtual desmantelamiento de nuestra Sanidad Pública.

La situación actual en el mundo sanitario español, colapsado por las víctimas del virus, es patética y éticamente desgarradora. La falta de material profesional esá causando indefensión y contagios entre el personal sanitario que está desbordado por la afluencia de enfermos y se ven sometidos no sólo a un estrés demoledor por el exceso de trabajo y la falta de descanso que motiva el personal escaso, sino a decisiones a vida o muerte entre pacientes a los que no se puede atender debidamente.

Por tanto, en el humilde alcance que pueda tener este escrito y en cuanto la pandemia remita y volvamos a una cierta normalidad, INSTO  a todos cuantos me lean a sumarse a una convocatoria nacional bajo el lema: RECORTES SANITARIOS NUNCA MAS, INVERTID EN SALUD.

Alberto Díaz Rueda

 

 

 

 

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1 abril 2020 3 01 /04 /abril /2020 07:18

Empleando una frase de Bertrand Russell dedicada a otro asunto, pero que resulta muy adecuada para una de las cuestiones que más me preocupan en este momento, Europa y su falta de solidaridad, diría que la UE ha demostrado ser "una hermosa hipótesis destruída por una fea realidad". Aquí, en este confinamiento rodeado de amenazas, cuando nos bombardean por todas partes con noticias desalentadoras, bulos de una vileza sorprendente, premoniciones económicas catastróficas, aunque también con ramalazos de ingenio optimista, de esperanza en cambios positivos, muestras de esa solidaridad humana que se echa en falta en tanto encopetado tecnócrata comunitario...uno recuerda las palabras de Goethe en una ocasión bélica para su país, Alemania: "O nos implicamos todos en un quehacer común o pereceremos". La canciller alemana debe conocer esa frase del gran genio poético y literario de su país.

La angustia del presente unida a la ansiedad por el futuro es una mezcla desesperante. Ningún país puede por si solo salir de este pozo sin el apoyo en piña del resto de los países de su entorno geoestratégico. Por eso sueño en estos días difíciles con una poderosa corriente subterránea que emerja en cada país de la UE y que fertilice el único vergel sanitario y económico que nos puede alimentar a todos y cada uno de los países comunitarios e incluso a los vecinos que no lo son,  pero que nos necesitan: la solidaridad y la  cooperación internacional. No dejemos que tan bella hipótesis política y económica sea destruída por la fea realidad del egoísmo y la rapacidad de algunos políticos sin visión de futuro.

Mañana les hablaré de la Sanidad española, esa depauperada víctima de políticos sin escrúpulos.

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31 marzo 2020 2 31 /03 /marzo /2020 11:53

Llueve mansamente sobre el pueblo.Algunos vecinos, pocos, van a la tienda de Valentín a proveerse de algunos alimentos. Se les ha pedido que usen guantes y mascarilla o pañuelo sobre boca y nariz, que mantengan las distancias aconsejables entre ellos y que esperen ordenadamente su turno sin que entre en la pequeña tienda más de una persona. Todos cumplen de forma admirable.

Parece que se empieza a ver algo de luz al fondo de larguísimo túnel. De momento, como era de esperar, el número de fallecidos aumenta y también el de positivos. El de contagios va, muy lentamente, disminuyendo. La consigna se repite una y otra vez: no se puede bajar la guardia. Es más: hay que extremar sin descanso las precauciones. El confinamiento está dando resultado. Aún no ha llegado el momento de valorar sus grandes secuelas. Cada cosa a su tiempo. No es momento de seguir politizando la labor del Gobierno o de juzgar su carácter errático, lo que acontece no tiene precedentes y es comprensible que se cometan errores o excesos. Ahora hemos de estar juntos y a una: derrotar al dichoso virus, Sacar rentas políticas partidistas en este momento no sólo es una verguenza, es una vileza.

Por fortuna estamos lejos de dirigentes políticos de la brillante ejecutoria de TRump, Johnson, Bolsonaro y otros tan necios como el ulranacionalista presidente de Hungría, Orban, que se ha adjudicado poderes absolutos o el enloquecido dirigente de Biolorusia, Lukashenco, que niega la mortandad de la pandemia, un invento de occidente, y sugiere que ese bichito no se resiste a una dieta de vodka, sauna y sano trabajo en el campo. Sólo hay algo permanente en este mundo azaroso de cambios: la estupidez humana.

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31 marzo 2020 2 31 /03 /marzo /2020 10:50

El artículo 122 de la norma de crisis de la Unión Europea, dice: "Unión y Estados miembros actuarán conjuntamente y con espíritu de solidaridad cuando un Estado miembro sea víctima de una castástrofe natural". ¿Qué es lo que no entienden de estas palabras Alemania, su satélite Paises Bajos y algunos Gobiernos del norte? ¿Volvemos al desencuentro racista visceral entre las supuestas "hormiguitas" norteñas y las humilladas y no menos supuestas  "cigarras" del sur, con una Francia oportunista que hace, como de costumbre, el innoble papel de no abandonar la órbita de los poderosos para recoger las migajas del banquete? La Europa de la plutocracia, paraíso y santuario de los Bancos, de la codicia prepotente y la deshumanización contable vuelve como en 2008, en 2010 y en 2015 a repetir los esquemas abusivos de su peculiar darwinismo social mezclado con su "capitalismo catastrófico". La cuenta de resultados por encima de los seres humanos. A Grecia la sádica intolerancia de la Troika le costó 350.000 víctimas y un estado de miseria social que casi acaba con el Estado.

La crisis pandémica supera a las de 2008 o 2015, es mundial y no se debe a la delictiva gestión de financieras y bancos --los primeros que fueron rescatados en ese pasado vergonzante- sino a un virus que no entiende de fronteras, razas o nacionalidades. Aquí lo que se plantea tiene que ver con la Humanidad, incluso la de los países con las cuentas saneadas.  ¿Se llevará el coronavirus no sólo cientos de miles de vidas más, a la democracia sustituida por  el populismo y los ultranacionalistas, sino también a la Unión Europea, por abierta contradicción con su nombre? El "eurexit" está muy cerca. ¿No perciben en el núcleo duro germánico que están convirtiendo la nobleza del nombre "Unión Europea" en un oxímoron? ¿Nadie se alarma ante el revanchismo histórico que parece haber en esas posturas radicalizadas? ¿No recuerdan en Berlín que una actitud inconsciente semejante, tras la I GM, trajo a Hitler al poder?

¿Hasta cuando abusaréis de la paciencia de los ciudadanos humildes, de los trabajadores sin "enchufes", de las familias eternamente endeudadas, de las gentes pacíficas que sólo desean vivir una existencia que siempre resulta ser problemática, ajenas a los extremos del populismo, los racismos y los abusos de un Sistema que los convierte en números y capital de intercambio?

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30 marzo 2020 1 30 /03 /marzo /2020 10:43

El confinamiento se endurece y tiene su lógica: empezamos la semana más dura, aunque los contagios parecen haberse estabilizado (lo que no quiere decir que no los haya sino que lleva dos días en que la cifra de nuevos contagiados se mantiene estable). Sin embargo las cifras de fallecidos si.gue aumentando, lo cual también es lógico por el efecto "ola", es la suma de antiguos contagios positivos que han seguido un curso de evolución desdichadamente negativo. Es más dura porque la gente está cansada, tiene miedo, desconfía de sus autoridades que parecen reaccionar tarde y mal, tienen problemas de espacio relacional, se les acribilla de "fake news" y de mensajes alarmistas o de la actividad de ciberdelincuentes, les asusta la crisis económica que se anuncia y no ven con claridad que todo esto llegue a su fin para el dia 12 de abril, domingo de, vaya por Dios, Resurrección en la simbología cristiana.

Decía el filósofo francés Pascal que gran parte de la infelicidad y los errores de los seres humanos nace de la incapacidad que tenemos de no saber quedarnos en casita y limitarnos a disfrutar de lo que tenemos y queremos. Cuando nos lanzamos al mundo sin respetar las cautelas que mantenemos en casa, abrimos el baúl de los errores y sugen la envidia, la codicia, los deseos no naturales ni necesarios. Quizá podríamos sacar elementos positivos, de confianza y de seguridad, de estas estancias obligadas en casa. Tal vez aprender a comprender y respetar a los que tenemos cerca. Y, la guinda del pastel, a recobrar la función de amar, un setimiento que suele dejarse olvidado en cualquier rincón de la memoria.

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30 marzo 2020 1 30 /03 /marzo /2020 09:30

El maestro George Steiner (nacido en Paris en 1929 y fallecido en 3 de febrero de este año, con 91 años) fue uno de los pensadores más lúcidos y complejos  del siglo XX. Tras leer la mayoría de sus libros, desde la aparición de "Lenguaje y silencio" publicado por Gedisa  el año 82 y del que aún conservo el ejemplar que me envió la editorial para su reseña, profusamente subrayado, se convirtió a través de los años en un compañero sugestivo y sugerente, del que envidiaba y admiraba la consistencia intelectual y su irónica osadía en manifestar opiniones que le convertían en un incómodo crítico que no admitía componendas. Filósofo contestatario en todo momento, autor incansable, figura discutida e impertinente en Princeton, Stanford, Ginebra o Cambridge. Steiner era hijo de judíos vieneses refugiados del nazismo en París y luego en  Nueva York . Llama la atención su curiosa y combativa  no-práctica del judaísmo que resulta muy fastidiosa para la comunidad judía mundial y para el estado de Israel  en particular, rechazo que le convierte en una figura tan controvertida para el judaísmo como Spinoza o, en el otro extremo, como Woody Allen  o Einstein .  Más irónico que humorista, define al judío como un hombre que lee los libros con un lápiz en la mano porque piensa que los puede escribir mejor. En 2001 recibió el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades donde se resaltaba su talante polémico y su defensa de lo universal y global contra los nacionalismos y las fronteras; no en vano es un políglota que domina inglés, francés, alemán e italiano, conoce el castellano y el portugués, sin contar las "lenguas muertas" (tan rabiosamente vivas en la cultura occidental, el latín y el griego). Pero, curiosamente, no hablaba hebreo y en Israel se comunicaba en inglés o en sefardí. Steiner era además un comentarista crítico, a veces provocativo o sarcástico, hacia la política, la economía o el futuro planetario, el cometido de la ciencia y el declinar de la razón, la religión y la democracia.

En su libro “Errata” (El examen de una vida), Steiner analiza algunos episodios de su infancia y juventud, aunque de una manera poco rigurosa y dejándose llevar por las temáticas que desarrollaba, más que por sus implicaciones en las fechas de su vida. Sin embargo son muy reveladores algunos de los comentarios que escribe. Por ejemplo y de cara a su actitud hacia el judaísmo dice (refiriéndose al de su padre): “El orgulloso judaísmo de mi padre estaba, como el de Einstein o del de Freud, teñido de agnosticismo mesiánico. Destilaba racionalidad, promesa de ilustración y tolerancia. Le debía tanto a Voltaire como a Spinoza”. Como ven, se retrata a sí mismo en la figura amada de su padre que le acostumbró a la compañía vitalicia de la Odisea y la Ilíada, influencia, la de los clásicos, que marcaría su carrera intelectual y literaria : “El clásico nos interroga cada vez que lo abordamos. Desafía nuestros recursos de conciencia e intelecto, de mente y de cuerpo”. “El valor de esa temprana impronta de lo clásico en mi existencia ha sido considerable”.

Ataca, a mi parecer muy consecuentemente, el post estructuralismo y al deconstruccionismo, que alteraron la visión de la teoría literaria a partir de los setenta del pasado siglo. También analiza el papel del traductor y de la traducción, la enseñanza secundaria francesa  (que recibió durante su estancia de adolescente en Nueva York), su amor temprano a Shakespeare y sus “asignaturas pendientes” de esa época: aprender ruso y árabe.

En su libro "Diez razones para la tristeza" nos propone las razones para justificar esa tristeza del pensamiento y con irónica franqueza las pone entre paréntesis, mostrando la base especulativa que le impulsa. Así nos habla de la forzosa necesidad de pensar equiparable a la de respirar ya que no podemos dejar de pensar ni siquiera en sueños. De ahí nace la identidad del ser con el pensar como ya apreció el lejano Parmérides, por el siglo IV aC.  Una de las razones citadas es la incapacidad de aprehender la naturaleza del pensamiento. Otra de las razones de tal tristeza estriba en el lenguaje. la "casa/prisión" del lenguaje, la materia prima del acto de pensar , "en soliloquios de pensamiento oculto o no deseado que recorren sus anárquicos caminos por debajo del habla articulada".

En otro lugar nos habla de su estancia en la Universidad de Chicago a finales de los años 40, con un divertido apunte sobre “los recuerdos de la carne”. Pero más interesante aún es su casual descubrimiento de la vocación de la enseñanza, cuando lee sus interpretaciones sobre el relato de Joyce, “Los muertos” (“Dublineses”) ante sus condiscípulos en su habitación atestada de jóvenes tomando notas: “Fue un descubrimiento fatal. Desde esa noche, las sirenas de la enseñanza y el análisis crítico literario no han cesado de cantar para mí”. Steiner ha ejercido la docencia en Estados Unidos, Inglaterra y Suiza durante más de 50 años. En uno de sus libros sostiene que "la única licencia honrada y demostrable para enseñar es la que se posee en virtud del ejemplo".  Hay tres formas principales, los maestros que destruyen a sus discípulos, los discípulos que traicionan a sus maestros y los maestros que intercambian con sus discípulos el eros de la mutua confianza, una especie de ósmosis en la que el maestro aprende del discípulo como éste de aquél, en un escenario de auténtica y profunda amistad.

De 2011 es el texto "La poesía del pensamiento" (Del helenismo a Celan). En esta obra, Steiner parte de una idea básica: detrás de toda filosofía, sustentando su propuesta de pensamiento y su estructura hay una lírica literaria e incluso una música, una melodía del pensamiento, que parece motivar y mover la cohesión de las ideas. Eso es algo que late en el interior de quienes buscan en la reflexión filosófica una respuesta a los misterios del ser y de la vida. Como ocurre en las matemáticas puras y en la filosofía profunda, en algunos momentos el pensador llega a tener esa sensación melódica, una vibración que recuerda los misterios pitagóricos y las propuestas órficas, como si en el fondo mismo de materias como las citadas, la física cuántica , la astronomía, latiera el ritmo pausado y secreto de lo que se llamaba la "música de las esferas" y que los grandes cerebros de esas materias han calificado a menudo de un curioso misticismo sin religión y sin dioses

En cuanto a la “cuestión judía”,  hace una lectura revolucionaria que le aleja de la comprensión del Estado de Israel: “…la mayor verdad es que el judaísmo sobrevivirá la ruina de Israel. Lo conseguirá si su elección es la de vagar, la de enseñar a los hombres a darse la bienvenida, sin lo cual nos extinguiremos en este pequeño planeta…los conceptos, las ideas no necesitan pasaportes”.

Otros temas de Steiner: su amor a la música, la belleza y el misterio de las lenguas, “la condición de políglota ha sido mi mayor fortuna”, al papel de la ciencia, su instrumentalización y mal uso y las víctimas que produjo a lo largo del siglo XX.

Especialmente evocadoras son las menciones que en varios de sus libros hace Steiner de sus maestros y de los lugares que con su “genios loci” llegaron a constituir referencias personales en su vida. 

Steiner habla de su obra que “he desperdigado y por tanto derrochado mis fuerzas”. Se muestra descontento con “Lenguaje y silencio” uno de sus primeros libros, donde hay muchas preguntas y pocas respuestas: por ejemplo “¿cómo podemos comprender…la capacidad de los seres humanos para amar a Bach o a Schubert por la noche y torturar a otros seres humanos a la mañana siguiente?” o “¿Cómo reconciliar el mensaje esencial del judaísmo con un Estado-nación armado y rodeado de enemigos implacables?”. En un repaso al filo del final de su vida Steiner se lamenta  de haber abandonado el dibujo, de no aprender el hebreo, de la necesidad de su ateísmo que le brinda el poder conocer la tolerancia y de la obscenidad de las “guerras santas”, la manipulación del ADN o el enigma de la conciencia…

"El silencio de los libros", publicado en 2005 en la revista "Esprit" y por Siruela en 2011 (con el añadido de un enjundioso trabajo breve de Michel Crépu sobre la lectura "Ese vicio todavía impune") hace un corto pero jugoso recorrido sobre la historia del libro partiendo provocativamente del predominio de la oralidad en la cultura tradicional  ("la oralidad aspira a la verdad, a la honradez de corregirse uno mismo, a la democracia") y de la superioridad de la música como lenguaje fundamental para comunicar sentimientos y significados ("la mayor parte de la Humanidad no lee libros, pero canta y danza").
 Steiner da un zurriagazo (merecido) a la enseñanza actual donde se desdeña la oralidad -principal origen de la lectura: al principio, en la edad media, se leía siempre en voz alta y se aprendían los textos para ser recitados para un público iletrado- y se sacrifica la memoria (sustituyen el saber de memoria...por un caleidoscopio de saberes siempre efímeros". No podía faltar un sopapo (también merecido) a la Iglesia católica "cuya historia sangrienta de censura de libros y destrucción física de libros y autores recorre como un ardiente hilo rojo toda la historia del catolicismo romano".
Hay mucho pesimismo en las visiones apocalípticas del libro que tiene Steiner, pero también algo de sana hipocresía, ya que ante el deseo de leer y el aumento de posibilidades de lectura, Steiner acaba repitiendo los versos de Cátulo, "Oh, Musa, déjanos vivir un siglo o dos más". Ese pesimismo profético que parece anatematizar el futuro de los libros y del que Steiner nos da muestra, está muy lejos de concretarse en una amenaza real (de momento). 
En "Un largo sábado" se recogen una serie de entrevistas o más bien conversaciones entre la periodista francesa Laure Adler y George Steiner, ( con excelente traducción de Julio Baquero Cruz).

Aquí Steiner vuelve a sus temas recurrentes en relación con el judaísmo, el Holocausto, el estado de Israel, el conflicto de Oriente Medio, la religión o la existencia de Dios, el lenguaje -sobre el que es un erudito- los libros, la música, el amor y el sexo, la muerte, grandes temas que han motivado muchos de sus libros. En éste, Steiner con gran madurez y audacia matiza sus opiniones y expone sus reflexiones o acepta sus propias contradicciones motivadas por la evolución intelectual de su pensamiento y por la dinámica de la historia que vive intensamente y con crítica lucidez. Sus palabras y sus opiniones, muy bien estimuladas por la periodista, muestran -a pesar de que estemos o no de acuerdo con lo que dice-- la agudeza de la mente de este hombre singular. Y, en todo caso, provocan de una forma refleja la reflexión del lector.

Lo más interesante de este libro es la figura real que las preguntas de la periodista consiguen hacer aflorar sobre los esquemas y tópicos personales del gran pensador que es Steiner, sus contradicciones, sus filias y fobias y el curioso sentido del humor (tan judío) sobre todo a la hora de arremeter contra figuras tan señeras como la Arendt o Simone Weil. La excelente foto de portada nos ilustra, esa sonrisa pícara, esa mirada chispeante, irónica, levemente burlona, incide sobre un aspecto de Steiner que, a mi al menos, me había pasado inadvertido, la complejidad emocional del pensador, capaz de articular un mensaje magnífico sobre la mayoría de los temas y, al mismo tiempo, dejar "escapar" un juicio contundente y demasiado subjetivo sobre cualquier asunto al que le aplica el bisturí de la duda o el rechazo por pura emocionalidad. Y parece justificarse con una frase que pronuncia ante la periodista: "En los juicios estéticos siempre hay algo efímero, profundamente efímero". Y más adelante añade: "El lenguaje es infinitamente servil y no tiene- a eso se debe el misterio- límites éticos". Y esa es la complejidad de un hombre que no cesa de repetir la frase de Heidegger "somos los invitados de la vida" y es machacado por su anti sionismo en su propia patria, Israel. O le pasa el rodillo ético al capitalismo actual y dice: "Hay quien pone a diez mil personas de patitas en la calle y se va con una prima de cinco millones tras haber arruinado a la empresa o al banco que dirigía, ¿es ese el ideal de libertad humana?".

El libro acaba con un canto a la eutanasia y una reflexión sobre la vejez, "Dejadme dormir el sueño de la tierra" dice, citando a Vigny. Y se despide con un canto de amor a su perro y una reflexión: "Ya se que deberíamos sentir un gran amor hacia los seres humanos. Pero a veces me resulta muy difícil". Steiner tenía cuando pronunció estas palabras 87 años. Descanse en paz, el maestro.

FICHAS

ERRATA.- El examen de una vida. Siruela. Trad. Catalina Martinez.-218 págs.

LA POESÍA DEL PENSAMIENTO.- Del helenismo a Celan.- Siruela.-Trad. María Cóndor.-231 págs.

UN LARGO SÁBADO.-Conversaciones con Laure Adler.- Siruela.-Trad.Julio Baquero.

 

 

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