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28 febrero 2013 4 28 /02 /febrero /2013 10:53

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  La directora e intérprete Julie Delpy sigue jugando a la ruleta de la inanidad cinematográfica. Este remedo innecesario de su pelicula anterior "Dos días en París" --tampoco es gran cosa, aunque tuvo cierto exito de ese público que siempre hay para un remiendo--, lleva la acción y el desenfreno surrealista a la comedia de opuestos, la comparación cultural, nunca amable, de la familia de inconcebibles e insoportables franceses que visitan a la protagonista en Nueva York y desbaratan la vida de la Delpy (bastante histérica e irresponsable en su papel) con su compañero negro y su hija, un Chris Rock que excepto en sus soliloquios gratuitos y planos con un presidente Obama de cartón , es el único adulto responsable de la cinta.

La Delpy fue una actriz-musa de directores como Godard, Carax, Tavernier, Jarmuschy y uno confiaba en que el genio de éstos tuviera algún reflejo en las películas de la actriz. Esperanza frustrada de raiz. No hay fuerza, personalidad, humanidad, interés, inteligencia en los planos pero irritantes personajes de "Dos dias en  Nueva York". Pero es que tampoco hay ritmo, coherencia, una fotografía oriignal o una música adecuada. Las crecientes diferencias y antagonismos entre el grupo francés y los norteamericanos de color o no con los que se relacionan rozan el tópico más insultante y agresivo y tontorrón. No hay ninguna cosa apreciable en esta comedia de choque cultural (esta dama debería haber aprendido algo de filmes franceses como "Bienvenidos al Norte" o "Mi padre, mi héroe" o "Matrimonio de convenencia"), todo se pierde en chistes raciales sin gracia, personajes que rozan el frenopático y referencias sexuales a lo Ozores, grosería y escatología incluidos. Pueden pasar de ella, no se pierden nada. 

 

   

 

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27 febrero 2013 3 27 /02 /febrero /2013 08:49

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Me vais a permitir que esta semana abandone las exigencias habituales de actualidad editorial y os hable de un libro clásico, una de las reediciones múltiples de una de esas historias que constituyen una fascinación y un aliciente para un determinado tipo de lectores (aunque es igualmente gratificante para todo tipo de lector). Hablo de las personas amantes de las montañas, de los caminos, senderos y cumbres, para los que el montañismo (no necesariamente de escalada) constituye algo mucho más complejo y esencial que un hobby, casi un especial estilo de vida al que uno dedica todo el tiempo que el trabajo le deja libre.

 Se trata del mítico "El leopardo de las nieves" del neoyorquino Peter Matthiessen (debe ser un octogenario en estos días). En la cuidada reedición que Siruela realizó hace poco, cuando ya había cambiado la portada del Himalaya desde el espacio en imagen de la NASA (edición de 2008) y colocaba una foto del techo del mundo desde el punto de vista del caminante que veis en el grabado, el lector abre el libro para encontrarse con una cita de Rilke que es como el lema de las páginas que siguen: "ese es...el único valor que se nos pide: tenerlo para lo más extraño, lo más singular y lo más inexplicable que podamos encontrar".

El libro ganó el National Book Award a mediados de los setenta y hay algo en el estilo del texto, las reflexiones del autor y el tono general de la narración que nos lleva  a la literatura de viajes de aquellos años de la psicodelia y las flores y el florecimiento del budismo en occidente. Lo importante y significativo es que sigue teniendo una rabiosa y candente actualidad: las preocupaciones del joven Peter no son muy diferentes a las que inquietan a los jóvenes de hoy. ¿Es posible eso en un mundo tan distinto? Si, porque hablamos de emociones, sentimientos y conceptos e ideas esenciales, que tienen que ver con los más profundo del ser humano.

Hace un par de semanas, cuando recibí el libro de Siruela, había visto en Internet la única filmación real del majestuoso leopardo de las nieves (especie practicamente extinguida ya hoy y por entonces bastante rara y difícil de ver) con su enorme cola suntuosa y su caminar y acecho de una elegancia mística. Pues bien, en busca de ese fabuloso animal fue nuestro autor acompañando al zoólogo George Schaller (otoño de 1973) en una expedición hacia la Montaña de Cristal, en el Tibet, aunque la razón científica era estudiar la forma de vida y apareamiento del bharal o cordero azul himalayo.

Y así comienza un viaje por tierras entonces poco holladas por los occidentales, aunque ya había turistas y buscadores espirituales por Nepal, en lo que la búsquedas de esos animales se convierte en un motivo secundario para Peter, cuyo viaje por tierras inhóspitas, entre gentes de culturas ancestrales y comportanientos exóticos para él, un viaje en  muchos momentos de pura supervivencia, es el complemento fáctico de un viaje mucho más esencial: el viaje hacia sí mismo, hacia una comunión con la naturaleza, la belleza y la magnífica violencia de unos lugares grandiosos, indiferentes y fascinantes, peligrosos y lejos de la medida humana de las cosas, lugares de dioses y diablos inclementes y dotados de una fuerza sugestiva casi hipnótica. El desafío a los limites de la propia resistencia física y psíquica, caminando por cumbres desoladas, con vientos huracados y congelantes, porteadores de los que no te puedes fiar demasiado, robos de material y comida, hambre, soledad y por encima de todo, la mirada maravillada, el alma conquistada, el encuentro con algo que nos trasciende y nos supera, la sutileza de algo divino en la estrecha cornisa que parece llamar a la muerte, la ladera agotadora, las ventiscas que enloquecen, el respiro en la cueva y el fuego miserable, la compañía del amigo o del sherpa avezado. Mientras en su mente se establece una dicotomía, el escritor nos narra con prosa nerviosa y precisa los lugares, los detalles, los animales, las personas, las aldeas y de pronto, muy de vez en cuando, surge una prosa poética, espiritual y aparece el buscador zen, el hombre que repasa su vida, sus errores y sus miedos y le surgen algunos momentos en los que todo se equilibra, la vida se relativiza, el pasado pierde su filo dañino.

A pesar de que, como he dicho antes, el aire zumbón con olor a pachulí, a hippie y a cantilenas de monjes budistas parece impregnar el relato, hay un plus de sinceridad, de esfuerzo paralelo al fisico y mental que se nos narra, que saca el texto de sus coordenadas históricas y culturales y lo mantienen con plena vigencia y vigor en nuestro siglo XXI descreído, materialista y huérfano de valores. Quizá por ello la decisión de Siruela de publicarlo en una colección de ensayos es clarividente. Es mucho más que un libro de viajes, de aventuras, de retos físicos.Es una autobiografía sentimental y física, el reflejo de un doble viaje, ambos espectaculares, el del joven viudo (la esposa de Peter hacia fallecido de cáncer un año antes de partir la expedición y deja un hijo pequeño en su país) atenazado por culpas del pasado, por pérdidas y por dudas, que va encontrando el equilibrio en el esfuerzo y sufrimiento que el duro viaje le causa. De ahí que el leopardo de las nieves, esa busca agónica sin éxito pero con señales, deviene el huidizo logro de la iluminación parcial, en el zen se llama satori, cuyas visiones y certezas son tan efímeras como la falta de cuidado y disciplina del buscador lo permita.

Quizá si el octogenario Matthiessen decidiera reescribir su libro tendríamos algo tan bello pero más fluido que el actual, dedicaría menos espacio a las descripciones científicas, aligeraría las consideraciones religiosas y espiritualistas y obviaría datos y notas sobre elementos innecesarios de compañeros, porteadores y lugareños. Mantendría la descripción de los lugares que atraviesa, la interrelación del texto descriptivo con el intimista, el fuerte acento romántico e idealista de sus reflexiones, la magnífica textura espiritual del Camino emprendido, para terminar, como Kavafis, haciéndonos comprender que lo importante no es encontrar al leopardo de las nieves, lo importante ha sido buscarlo con tanto esfuerzo, denuedo y fervor. Y más aún, el viaje paralelo por el interior de su mente hasta encontrar el sosiego y la paz del espíritu en pleno viaje exterior, aun sabiendo que habrá que seguir la búsqueda en otro tiempo y otro lugar. Es el "para siempre" de la vida espiritual. 

No es una obra maestra, es un libro profundo, sincero, honesto y fascinante sobre la capacidad de superación y supervivencia del hombre en condiciones extremas y sobre el elemento que nos ha distinguido como especie: la facultad de tener un sueño y luchar por alcanzarlo...se consiga o no. Como dice el propio Peter, "No he visto al leopardo de las nieves. ¿No es maravilloso?".

 

ficha

 

"EL LEOPARDO DE LAS NIEVES".-Peter Matthiessen.- El Ojo del tiempo. Ed. Siruela.- Traducido por José Luís López Muñoz.-364 págs.- 22 euros. 

 

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26 febrero 2013 2 26 /02 /febrero /2013 08:00

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Esta es una de las subidas tradicionales y más populares del montañismo catalán. El Puigsacalm es una bella cima de 1514 m a caballo sobre la zona de Osona, a pocos kilómetros de Vic y elevándose sobre la llanura de Olot, en plena Garrotxa. Vista desde Olot (norte) nos presenta una vertiente casi vertical con aspecto inexpugnable. La vertiente sur, sin embargo, es suave y se hermana con las montañas que la rodean. Por allí, en la collada de Bracons,  límte de las dos comarcas y provincias (Barcelona y Girona), comienza el sendero que discurre entre bosques de hayas con un desnivel de casi 400m (la collada está a 1132m). La puesta en marcha del Túnel de Bracons y la C-37 ha facilitado enormemente el acceso a esta montaña, ya que accediendo por el túnel --salida Sant Andreu  de la Bola-- se gana más de una hora al acceso antiguo.

Justo frente al estacionamiento del Coll, en un talud rocoso, están las señales del GR, así que se comienza con una grimpada (será la única que haremos) El sendero es sumamente agradable, casi todo el tiempo pasamos entre bosques de hayas. Hay algunos desniveles suaves (excepto el de la Collada de Sant Bartomeu, el de la Fuente Tornadissa y el acceso final a la cumbre) pero en general es un paseo agradable por senderos, sendas y pistas bien señalizadas. La belleza de los árboles, hayas, abetos, encinas, robles y su antigüedad y tamaño, el retorcimiento de troncos y ramas, dan un aspecto mágico a este recorrido que resulta totalmente distinto si uno lo hace en otoño o en primavera. En ambos casos es de una belleza esplendorosa. En esta ocasión, invierno, es quizá la subida más austera, con los troncos sin hojas como trazos grises en un grabado japonés y los mantones pardos de las hojas caídas alfombrando el camino. Prados de pasto extensos y de grandes desniveles, curvos espacios abiertos contra el cielo, bosques sombríos. Algo más de media hora para llegar a una subida fuerte alfombrada de hojas amarillo-naranjas, donde hay un desvio a la izquierda que marca "Al Pic de L'aguila"  y un cordel a modo de cancela para el ganado. A una hora de marcha, más o menos, llegamos a un cruce de caminos en el que el GR se despide bajando por la izquierda hacia Sant Bertomeu y Vidrá. Pasamos por una pista ancha que nos lleva cómodamente hasta la Font Tornadissa, situada en una umbría vaguada, bajo árboles centenarios, con una gran cubeta abrevadero para las vacas, cubierta de liquen . Es un buen lugar para hacer un descanso y llenar cantimploras. El sendero comienza allí una fuerte subida a cielo abierto y comenzamos a superar otra zona de pastos, los Rasos de Manter, que se extienden hasta otro bosque situado ya en las estribaciones del Puigsacalm. Superado el enorme prado, en las lindes del bosque hay dos indicaciones , una en madera y otra de hierro (que tiene cerca de cien años) que indica la dirección que hay que seguir para llegar a la cumbre, entre otras.

Hemos de seguir la linea de bajada y subida de las colinas, junto al bosque., sin penetrar en él (está vallado con estacas y alambre) hasta un punto donde a la izquierda vemos una cancela de madera. La abrimos (hay que cerrarla a nuestras espaldas) e iniciamos el ultimo tramo de la excursión, el camino de Les Olletes. Llegamos a un altozano desde, hacia el norte, contemplamos a lo lejos la linea de cumbres nevadas de los Pirineos. Es asombrosa la limpidez del aire y esta altura que posibilita que distingamos el Puigmal, el Bastiments y hasta el Canigó y el Pedraforca. Más adelante, en la cumbre, además de estos picos,  al sureste, podemos ver los macizos de las Agudas y el Matagalls. y a nuestros pies la Vall d'en Bas, uno de los paisajes más armoniosos de la región. Pero aún nos faltan unos minutos para llegar a la cima.

En un recodo del camino vemos un cartel que indica otra vía de acceso, por la derecha,  por el llamado  Camí o pas dels Burros que lleva hasta la cercana ermita de Santa Magdalena (también se puede ir a la ermita siguiendo el camino de la cima y desviándonos a la izquierda antes de inicar la subida definitiva). Pasamos un bosque de hayas y junto a un pequeño botiquin de  montaña instalado bajo un árbol, ya se puede contemplar, arriba a la derecha la cumbre del Puigsacalm, con la bandera catalana ondeando al viento. Hay que hacer una subida intensa de unos cien metros hasta llegar al cubo de cemento con la bandera y el cilindro geodésico. Hay un libro de firmas en su correspondiente cajetín y una enorme cruz de madera levantada a los cuatro vientos por un club excursionista. Mas o menos son dos horas de subida.

Existe una subida más corta --pero más expuesta con frecuentes grimpadas-- que se coge en un desvio a la derecha al comienzo del sendero, a cinco minutos del Coll, en el llamado Tossel Gros, que lleva por la linea de crestas por la Roca del Corb, el Puig de las Cibaderes y se une al camino que hemos hecho cerca del lugar donde está el descenso de los Burros.

El panorama desde la cima es espectacular hacia cualquier punto que dirijamos la vista y merece un rato de descanso, en el caso de que no sople el viento. En esta ocasión, hace un frío polar y el viento es considerable. Unas  nubes negras van cubriendo la Vall d'en Bas y ya ocultan los Pirineos por un lado y el Montseny por el otro. Hay que comenzar el descenso de inmediato ya que el camino se vuelve muy incómodo  y resbaladizo cuando llueve.

Pero antes de abandonar estas alturas es acosnsejable acercarse al Puig dels Llops (1486 m) que vemos desde aquí a mano derecha a unos doscientos metros, con su bandera flameando en la cumbre, un poco más baja. Desde él se percibe el enorme precipicio que se abre hacia la Vall d'en Bas. Los que tengan tiempo y más energía pueden bajar hacia la ermita de Santa Magdalena. Es una excursión que vale la pena, pero suma casi un par de horas al cómputo total.

 

DOCUMENTACION.

Conviene ir bien provistos de mapas. Uno para el  acercamiento a la zona y otro para el Puigsacalm. El Michelin 574 regional de Cataluña, Aragón y Andorra cubre todas nuestras necesidades de gran desplazamiento y el mapa-guia excursionista de la Alpina, E-25, Puigsacalm, Bellmunt, Curull, Llancers-Milany y Cabrera, los de esta excursión y las múltiples variantes que ofrece. Como de costumbre, facilmente adquiribles en librerias especializadas y los excursionistas de esta comarca los tienen en la Librería Serret.

 

NO SE PIERDA

En la zona del Puigsacalm, la capital Olot,merece una detenida visita (incluso algun dia de estancia) patra poder abarcar todo lo que la ciudad y sus alrededores ofrece. Olot está englobada dentro del espacio protegido del Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa, con más de 11.000 hectáreas de superficie, de las cuales 800 corresponden a los conos volcánicos mejor conservados, (los mayores son el Montsacopa y el de Santa Margarita) y la hermosa Fageda d'en Jordà. Otros lugares de encanto son los Aiguamolls del Adeu y el de la Moixina y el soberbio estilo modernista de muchísimas residencias y edificios de los paseos arbolados del centro de la ciudad, atravesada por el rio Fluvia. En el camino de regreso de la excursión, dirección  Vic, es aconsejable desviarse a mano derecha para visitar el santuario de Bellmunt, situado a una altura de 1243 m, por encima de practicamente todas las elevaciones de alrededor y visible desde el Pulgsacalm. Su silueta es reconocible desde toda la plana de Vic y el resto de Osona. Existe desde el siglo XIII y actualmente se ha remodelado y hay un restaurante y una hostería. El acceso puede hacerse andando, si nos quedan fuerzas (es una buena subida) o en coche, gracias a una pista asfaltada construida en los años 70. La belleza del entorno, el panorama y la posibilidad de una buena comida o de pasar una noche junto a a las estrellas, bien valen una visita.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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25 febrero 2013 1 25 /02 /febrero /2013 10:18

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 El actor Frank Languella se pone a las órdenes del director Jake Schreier (que viene del mundo de la publicidad) y se embarcan en una producción del dinámico cine independiente norteamericano, "Un amigo para Frank", en la que asistimos aparentemente a una historia más de compañeros dispares (buddy movie) pero resuelta con originalidad y ambición. Se trata de la amistad improbable pero exquisitamente bien contada entre un viejo cascarrabias (Languella) que comienza a perder la memoria. Sus hijos deciden para que esté cuidado proporcionarles un robot-sirviente (estamos en un futuro bastante probable) que es recibido con recelo y abierto rechazo y acaba convirtiéndose en una entrañable historia de amistad. Eso es una primera lectura pero hay más.

No es una historia fácil ni se resuelve con tono de comedia descerebrada, ni con juegos digitales de ordenador y moralina para adormecer conciencias. El protagonista, Frank, es un viejo fuerte y dinámico con una enorme pasión por los libros y cierto rechazo a las convenciones sociales. Solo mantiene una cierta relación con una bibliotecaria (Susan Sarandon, magnífica como suele) y una cortés indiferencia hacia sus hijos, James Mardsen y la bella y anodina Lyv Tyler. La difícil relación entre el anciano y la máquina, un androide programado para cuidar personas mayores, es uno de los aciertos de una película que evoca sonrisas de vez en cuando pero en realidad está rodeada por un tono opresivo de decadencia física y mental y de rebelión contra esa decadencia. Frank mejora sustancialmente con el robot, pero esa mejoría provoca un rebrote de nostalgia activa que le lleva a desear revitalizar su antigua profesión: ladrón de joyas. Y, ¿qué mejor que un robot altamente tecnificado para ayudarle en sus aventuras ilegales?

Pero, repito, no se trata de ujna alocada comedia de enredos. Es un drama humano con toques de humor...casi siempre amargo. Por tanto no se dejen engañar por las apariencias. Ni películas de atracos o robos inteligentes, ni pelicula de amigos hasta la muerte, ni filme de ciencia ficción en la estela de "Yo, robot". Tenemos un drama no por conocido menos angustioso: la soledad de los ancianos ante el decaimiento de sus funciones, fisicas y mentales. Los actores y actrices de la película, sobre todo Languella y Sarandon, son auténticos, emocionales, humanos. No es cosa de risa. Sino de reflexión y empatía. La delicadeza del director nos lleva al final a ver de qué trata en realidad su película: de la vejez y la memoria. De la lucha de un ser humano para no perder su identidad y sus recuerdos (que son una y la misma cosa).

Banda sonora de lujo (Schubert, Mozart, Bach), un montaje dinámico y ágil, la fotografía correcta, el guión hábil y sobrio, sin concesiones al sentimentalismo edulcorado, quizá a falta de un final más redondo. En suma, nada que reprochar a esta cinta que podría considerarse como la mejor en la que ha intervenido Frank Languella, lejos de sus Nixon, Dracula y otros papeles menores que jalonaron la vida profesional de este buen actor minusvalorado en general, que siempre aporta una generosa dosis de cinismo, sobriedad, austeridad y emoción contenida a sus papeles. Este anciano de fuerte personalidad, que va camino del Alzheimer y comienza a ser un problema para sus hijos, es un estereotipo que conmueve y concierne a  millones de personas, por eso esta historia merece un visionado lejos de los tópicos que insúan su título y su aparente temática. Película de calado que recomiendo vivamente..  

 

 

   
   
   
     

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24 febrero 2013 7 24 /02 /febrero /2013 10:26

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 Cinco películas, cinco, de las aventuras del teniente de la policía de Nueva York, John McClane, en la saga "Jungla de cristal",desde 1995, dan para muchos excesos y en este caso, para dos muy definidos. Si la trilogía inicial fue un magnífico "in crescendo" de habilidad narrativa, emociones y retos intensos muy bien resueltos casi como modelos del cine de acción, ya en 2007 "La Jungla 4.0" con un Willis prejubilado y sobre todo en la actual, "Un buen día para morir" con el consabido retoño del protagonista rivalizando con su padre (que no deja de quejarse con el sonsonete "yo estaba de vacaciones"), la característica eficacia narrativa de acción pura y dura, con el sarcasmo de Willis, de la trilogía inicial solo tiene presencia en dos secuencias principales que se sitúan en los dos extremos de un ranking de bondad cinematográfica: la inicial, con la persecución automovilística por las calles de Moscú y la final con el helicópteto artillado tratando de convertir en carne picada a padre e hijo. La primera, pasable aunque excesiva y la segunda desdeñable por excesiva.

Como suele suceder en las sagas, la aparición del hijo mata un poco, o bastante, al padre., siguiendo la regla psicoanalítica. Indiana Jones lo padeció en "La calavera de cristal" y ahora el destructivo McClane apenas puede sobrevivir a la experiencia y deja al espectador tan cansado y plano como el actor, al que uno le desea un retiro menos agitado y más productivo. La edad no perdona, amigo Willis, y ya sólo nos falta que acompañes a tu nieto en una aventura tan deslabazada como ésta a fin de hacernos ver que llevas muy bien la sesentena.

Esta "Un buen dia para morir" no pasa de ser un buen día para hacer una película reiterativa y con vocación clónica. Uno casi no recuerda al arrogante McClane enfrentándose a malos con bastante sentido del humor (negro) , el de ahora parece un abuelo cachas que no acaba de creerse lo que está haciendo. El director, John Moore, no tiene ni el talento, ni las agallas, ni el sentido de la acción y la parodia que tenía el director de las otras cintas de la saga, James Mc Tiernan. Lo unico bueno es que Moore no supera los 90 minutos de disparate, cosa que es de agradecer, ya que se permite dispendios absurdos como los diez minutos iniciales, tras el aperitivo de acción, con Willis metido en un taxi de Moscú mientras el taxista le canturrea "New York, New York". Luego como compensación no le cobra la carrera. Sería bueno que los productores de la quinta secuela de la saga de "La Jungla de cristal", devolvieran el dinero de la entrada a los espectadores que han sufrido con esperanza y nula emoción el regreso del héroe Mc Clane.     

 Como decía, John Moore dirige con mano indecisa y poco  fascinadora esta película que sólo encantará a los fans acriticos del actor Willis o del héroe a la fuerza siempre humanizado, Mc Clane. Jai Courtney tampoco ha sido una buena elección como vástago de Willis, ya que no logra dar ese tono de cierto humor, autoparodia y sentido del ridículo  que sería preciso para hacernoslo simpático o tan atractivo como al padre (a pesar de que la cámara, cosa interesante en el "star system", se demora más en él que en su famoso progenitor ). Detalles como  el malo tratando de bailar claque mientras canta, roe una zanahoria y se dispone a matar a la pareja, puede sonar un poco al viejo McClane de la trilogía, no abundan en una película en la que el teniente de la policia neoyorquina casi desaparece en la memoria del espectador y la barahúnda de estallidos, disparos, muertes, explosiones podría pertenecer a cualquier película menor de las que se hacen ahora. El negocio se ha impuesto a la coherencia en esta saga memorable en el género de acción. El humor socarrón que Willis imprimía a su personaje casi ha desaparecido y las protestas de amor paternal suenan a falso y a diálogos baratos para relleno de pelis de acción. Producto indolente que no acaba de levantar el vuelo a pesar de la eficacia de Bruce Willis para vestir cualquier pelicula. Mal montaje, oscuro en ocasiones, guión regular con momentos gratuitos y algunas incoherencias, unido todo ello a unos villanos poco creíbles y sin el encanto de los malos de la trilogia inicial (¿se acuerdan de Alan Rickman como Hans Gruber en "Jungla de cristal" o de Jeremy Irons en la tercera? Qué lujo de villanos). Por tanto, película escasamente atractiva excepto para los aficionados al estruendo y la destrucción cuanto más masiva mejor.

 

 

 

 

 

 

 

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23 febrero 2013 6 23 /02 /febrero /2013 15:25

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En los años 80 y 90 cuando amigos y compañeros de trabajo como Luís Bettonica, Giorgio della Roca, Horacio Sáenz Guerrero, Néstor Luján, Xavier Domingo o Baltasar Porcel, me hablaban de sus pantagruélicas citas en la Fonda Alcalá de Calaceite o de paseos a la luz de la Luna por las orillas del Matarraña o excursiones casi prehistóricas por el paisaje agreste y fantasmagórico de Los Puertos de Beceite, hicieron nacer un afán de curiosidad  primero y mi amor después por todas las tierras que desde la Terra Alta al Maeztrazgo compartían un paisaje común y unas características humanas y sociales muy peculiares. Viene el recuerdo al punto de uno de los ejemplares que mi librero de Valderrobres me hizo notar, "El Matarranya, crónica de viatge" de Joaquim Monclús i Esteban, escritor y periodista con el que, sin conocernos personalmente, habíamos compartido trabajos en "La Vanguardia".

Por una cuestión de lealtad y nostalgia al viejo periódico barcelonés al que dediqué toda mi vida laboral  y a los grandes profesionales con los que me crucé en el diario, algunos de los cuales he citado al comenzar este artículo, dedico este espacio literario a unos cuantos libros dedicados a la comarca que a todos nos subyugó, que capitaneados por el de Monclús, he examinado para incitar su lectura.

Monclús hace un detallado y documentado periplo por las poblaciones de la Comarca, ampliando el viaje a Aiguaviva, Bellmunt del Mesquí, La Codonyera, la Ginebrosa, Maella, Nonaspe y se regodea con sus recuerdos y conocidos en Calaceite, Beceite, Torre del Compte (donde reside quien firma estas lineas), La Fresneda, Vallderrobres y el resto de los pueblos del Matarraña. No es un viaje único, con una suerte de etapas siguiendo una ruta circular, sino una suma de pequeños reportajes dedicados a estos pueblos, su historia y su gentes, en un tono amable, con citas de sucesos históricos bien documentados y instantáneas del lugar y el paisaje en estos tiempos. No sustituye a una buena guía del territorio pero sí la complemmenta y la enriquece.

Otro cantar es el volumen "Garbinada, el viento del Matarraña", con textos de Miguel Ángel Pallarés y fotografías --excelentes-- de Montse de Vega Mas. Aquí prima la factura magnífica de las imágenes. El texto es una  crónica de la vida de un lugareño, Carmelo de Encanadé "sobrino de rico e hijo de nada ", que recorre las tierras del Matarraña con sus mulas, en una època pasada y de las gentes que viven y sufren en una economía de miseria y privaciones. Precisamente una de las últimas fotos de este libro, dedicada al Mas del Labrador, en un despoblado de Valljunquera, se cita al bandolero Pantxampla que tuvo allí su guarida.

Y es "Panxampla, bandoler o fugitiu" de Joan Josep Rovira Climent, el siguiente libro que recomiendo para este fin de semana. Es un volumen difícil de encontrar, aunque se de buena tinta que a Serret aún le quedan ejemplares. Un libro complejo, muy bien documentado. Como reconoce el mismo autor este libro es un híbrido entre historia y narrativa e incluso narración de viajes, ya que el amigo Rovira buscó  y viajó por los lugares donde se desarrolla la ajetreada vida de este curioso y fascinante personaje de la época carlista. Fue un hombre nacido en Alfara de Carles que camina y lucha por estas tierras, huye hacia Francia y acaba siendo fusilado en Tarragona. La aportación de fotografías y documentos es muy ilustrativa. La "novela" nos sitúa en una época y en un lugar que nos resulta a los de aquí muy familiares. 

Para terminar, de mi viejo amigo Francisco Javier Aguirre, autor prolífico y dedicado en muchas de sus obras a glosar las tierras del Matarraña, su "Remansos; el Matarraña y la Terra Alta". Se trata de un volumen de viajes con una particularidad, nos informa de una particular elección (que en hombre tan aficionado a la zona, es de respetar) de lugares  de sosiego y establecimientos de reposo y calidad por estas tierras. Los "remansos" del título es el nombre que Aguirre ha dado a ciertos hoteles, fondas, residencias, en los que el trato amable, la comida natural, el entorno sereno, la belleza del lugar constituyen alimentos para el cuerpo y solaz para el espíritu. Es éste un libro que se ajusta como una llave a su cerradura al objetivo de este artículo: facilitar al lector reseña de cuatro libros complementarios para todo aquél que quiera conocer o expandir el conocimiento que ya posea sobre estas tierras singulares.

 

FICHAS:

"El Matarranya. Crònica de viatge".-Joaquim Monclús i Esteban.-Editorial Galerada.-184 págs.

"Panxampla, ¿bandoler o fugitiu?.- Joan Josep Rovira.-Ed. Cinctorres Club.- 217 págs.

"Remansos. El Matarraña y la terra Alta. Crónica de un territorio mágico".- Francisco Javier Aguirre.- March Editor.-183 págs.

"Garbinada, el viento del Matarraña".- Miguel Ángel Pallarés y Montse de Vega Mas.- Editado por el Gobierno de Aragón y La Comarca del Matarraña.

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22 febrero 2013 5 22 /02 /febrero /2013 10:49

Fin

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 Versión cinematográfia de una novela primeriza que obtuvo un innegable exito de lectores, magnificamente promocionada por el avispado editor de Acantilado y con ciertos valores de misterio y ciencia ficción popular astutamente manipulados por el novelista David Monteagudo. Los guionistas Jorge Guerricaechevarría y Sergio C. Sánchez logran hacer algo no habitual en las versiones para cine de obras literarias: mejorarla.

La originalidad de Monteagudo, convertir el tópico del reencuentro de viejos amigos en una especie de misterio tipo "Diez negritos" de Agatha Christie, aderezado con elementos de thriller y de ciencia ficción, sin ofrecer en ningun momento, ni al final, una explicación racional a los extraños fenómenos que viven los, desorientados primero y horrorizados después, amigos que resultaban no serlo tanto veinte años después de su última reunión. Si a todo ello añadimos el astuto detalle de colarnos un "macguffi" en la trama (un elemento que parece ser muy importante pero que no tiene la menor relevancia) que es el personaje misterioso de Ángel, "el profeta", uno de los "amigos" integrantes de la vieja pandilla  hacia el que todos tienen motivos para temer y que jamás llega a verse (en la película sí le vemos pero sin perder ni un ápidce de su manipulado misterio), el resultado es una cinta muy aceptable

.Bien dirigida por Jorge Torregrosa, a pesar de una cierta indefinición de los personajes, algunos fallos de coherencia y profundidad en las relaciones entre ellos y un ritmo irregular, lo cierto es que la película es amena y logra interesar al espectador. Quizá por eso lo mejor de "Fin" sea el tráiler ofrecido como promoción y lo peor la falta de habilidad en gestionar los momentos de tensión y en hacer creíbles algunas de las actuaciones.Hay momentos en que las secuencias resultan artificales, casi de grupo amateur de teatro, a pesar del bien hacer habitual de actores como Maribel Verdú y Carmen Ruiz. Los demás pasean por el gestualismo excesivo o la atonicidad, en unas experiencia que tratan de ser apocalípticas  pero resultan demasiado planas, hasta llevarnos a un final pretencioso y de tono filosófico que, al menos, no se resuelve en moraleja sino en la indefinición y el misterio.

Secuencias regulares como la estampida de cabras monteses o la aparición del león y la niña, quedan redimidas por otras muy bien resueltas como la jauría de perros persiguiendo a los personaes que huyen en bicis. Propuesta arriesgada que tiene su baza principal en su valentía de realización y en la honesta administración de los recursos del guión. Una película desusada en el panorama español que ha tenido un éxito modesto pero firme en los cines y se apunta sin duda a la lista de películas abiertamente competitivas de nuestra filmografía.

 

 

 

 

 

 

 

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21 febrero 2013 4 21 /02 /febrero /2013 08:29

un-amor-entre-dos-mundos-cartel1.jpg

Bellísima historia de amor entre un Romeo y una Julieta de dos mundos distintos, uno del "de abajo" y otra del "de arriba". Dos planetas unidos y brutalmente separados por gravedades opuestas, formando una dicotomía de mundos contrarios, rico y materialista el de ella, pobre y explotado el de él. Una fábula de ciencia ficción, maravillosamente creada por la magia de la técnica virtual cinematográfica que saca en esta cinta todo su esplendor y un sueño de posibilidades expresivas de una estética apabullante.

Pura poesía visual, a pesar de las lógicas limitaciones y excesos de un argumento  previsible que se acomoda a la moraleja del cuento, de todos los cuentos de amor: la superación de barreras imposibles por la fuerza del amor. Juan Solanas es, para mi, el desconocido director (argentino) de esta pequeña joya, que lleva con buen pulso la dramática historia de amor entre Don Sturgess y Kristen Dunst, las peripecias de una relación revolucionaria que atenta contra la férrea división de dos mundos. Romeo y Julieta llevados a un escenario de sueño y de pesadilla al mismo tiempo. Coproducción franco-canadiense con dos buenos actores y  un argumento ingenuo y algo enrevesado que va desarrollándose con un ritmo excelente manteniendo el interés del espectador, clavado ante una pantalla de imágenes mágicas, oníricas, con momentos de cierto exceso. Una apuesta arriesgada que se resuelve de una forma tramposilla en busca de un final feliz que ya cae en lo  estrafalario. Los dos mundos, el explotador y el explotado están unidos por una inmensa torre corporativa (una solución semejante a la de la nueva versión de "Desafío total") y sólo hay una substancia que soporta y vence la oposición esencial de las dos gravedades opuestas: el polen de unas abejas que polinizan las flores de los dos mundos. Eso da al director el elemento que faltaba para producir la ruptura de la situación y permitir el desarrollo argumental.

El problema es que se trata de un filme independiente, alejado de las "majors" de la industria del cine, por lo que es posible que se convierta en una de esas películas de culto (sin llegar a ser una gran película) sólo por su previsible condición de película "maldita". Persíganla en los dvdclubs en cuanto tengan noticia de su presencia en el mercado. Estén atentos a la presencia y actuación del gran Timothy Spall, ese actor secundario cuyo difícil físico le convierte en un actor generalmente desaprovechado pero magnífico en todas sus apariciones. Disfruten con ella, con sus momentos mágicos y sus imágenes increíbles. Incluso perdonen los fallos de guión y la precipitada busca del final feliz. La verdad es que merece la pena.

 

  

 

     

 

 

     

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20 febrero 2013 3 20 /02 /febrero /2013 09:36

hitchcock-cartel1.jpg

 Lo primero que hay que aclarar es que no se trata de un "biopic" del famoso director británico, Alfred Hitchcock, más conocido por "Hitch", sino de la recreación de todas las circunstancias e interioridades, más o menos íntimas,  que rodearon el rodaje de "Psicosis" (según la novela de Robert Bloch). Con un irreconocible Anthony Hopkins como el obeso director y una magnífica Helen Mirren como su esposa Alma, la película de Sacha Gervasi tiene más los modos y hechuras de un telefilme que de una película de la gran pantalla con las lógicas ambiciones de una superproducción de Hollywood. Uno cree estar --y el director no ha evitado ese peligro--ante un episodio especial de la famosa serie para televisión que vimos en los sesenta y setenta en España, "Alfred Hitchcock presenta". De hecho la película comienza del mismo modo, con el llamado "mago del suspense" (cómo les gustan a los americanos los estereotipos) presentando la película.

Así que prepárense para ver una deamadejada serie de detalles, tópicos y medios secretos previos al rodaje de "Psicosis", las relaciones con la estrella en pleno rodaje, mientras que el encorsetado y tieso Anthony trata de parecerse tanto a Hitch que termina siendo una mala imitación.

El voyeurismo del director queda explicitado en exceso y asistimos a la equivoca relación matrimonial-maternal entre el director y su inteligente esposa Alma, mientras se nos dan detalles archiconocidos sobre los equivocos que alimentaba el director  con sus actrices protagonistas, mujeres jovenes y rubias, sin que en ningun momento lleguemos a percibir la personalidad real del director y la complejidad de su comportamiento, fobias y pasiones.

Los secundarios se contagian con la indefinición del protagonista y así Scarlett Johansson nos propone una Janet Leigh descafeinada o una Jessica Biel que no logra recordarnos a Vera Miles. Quizá sea Helen Mirren quien salga mejor parada de su papel, en el que tampoco logra ahondar como cabria esperar de tan gran actriz (más bien parece que sea la atonalidad desvaida del director quien contagía a todos).

Ni siquiera en los momentos oniricos o imaginativos que el director ha ideado para relacionar a Hitch con el psicopata asesino de su película, logran parecer más que añadidos que no aportan nada a la trama. Todo en conjunto resulta ser entretenido, sencillo y tópico. Carne de, con perdón, telefilme.

 

 

 

 

     

 

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19 febrero 2013 2 19 /02 /febrero /2013 17:26

Groenlandia_dibux_639x756px_0.jpgDirigida por Jordi Faura, "Groenlandia" es una propuesta ambiciosa que no logra sus objetivos, desconcierta al espectador y se pierde en divagaciones y provocaciones sin demasiado interés. La escena nos muestra un paisaje helado, desolado en Groenlandia. Una joven indígena se desnuda para buscar en las entrañas de una foca muerta. Hace un ritual hermoso de desagravio (por lo visto es común en muchas culturas aborígenes: el respeto por el animal muerto para alimentar a la tribu), pero se detiene asombrada y asqueada: en el interior sangrante del animal encuentra una botella de plástico. La escena cambia y una pareja madura de turistas llega a ese lugar inhóspito  acompañado por un antropólogo. La mujer, muy prepotente aclara que no es una turista sino una buscadora y lo que busca es una extraña flor que se encuentra en un extremo de Groenlandia. Solo esa flor es capaz de detener una rara y mortal enfermedad que padece. Estamos en el inicio de una historia que promete...pero no tardará en convertirse en un recital de despropósitos con más o menos fortuna, desde una canción rap cantada por uno de los protagonistas acompañado de un videoclip, hasta la aparición de  los personajes del drama, cada vez más absurdos e improbables.

Todo circula en torno a una propuesta ecológica en forma de denuncia y de tópicos humanistas, que ambicionan ser símbolos y no pasan de ser máscaras y estereotipos.

Se trata de una evocación de la cultura de los "inuit", aborígenes de Groenlandia, con incesantes aportes de misticismo ecológico enfrentado a la presencia del capitalismo salvaje y depredador personificado en el matrimonio maduro (propietarios de una empresa petrolífera) y de sus dos hijos, un rapero que busca inspiración y un halcón agresivo, pedante y elemental. Estos responden al nombre de Rómulo y Remo, su madre es Roma y el marido César. Se trata de lograr un nieto para la enferma Roma o serán desheredados.  También está el desorientado antropólogo, un cazador inui que les acompañará y su hija, la joven inui que debe aspirar a ser la esperanza de una nueva vida y quizá una oportunidad para que las cosas cambien. Alterándolo todo, el clima brutal del país y las tormentas de nieve y frío insoportable que acabarán con casi todos los personajes y casi con todos los espectadores (no de frío, sino de aburrimiento).

Escenas tan originales como el "acto sexual" del magnate con la tierra (una metáfora desvelada por el mismo actor que en su penoso acto proclama que va "a joder" al país en busca de petróleo) o las luchas entre el cazador y Rómulo o entre éste y su hermano, van llevándonos hacia el previsible final que deja al respetable ni caliente ni frío, sino todo lo contrario.

 

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