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30 octubre 2012 2 30 /10 /octubre /2012 08:21

Aunque ya hemos caminado por estas tierras ensangrentadas en el pasado, donde el famoso Tigre del Maeztrazgo y sus partidarios compitieron en hacer tropelías y verter sangre con los liberales del Gobierno de Madrid, también se gestaron unas hazañas bélicas que aún esperan el novelista y el cineasta que les de carta de naturaleza. En esta ocasión vamos a evitar el famoso Pico Camiseta y nos vamos a desviar a la izquierda de Els Ports en una excursión de entre 5 y 6 horas que atraviesa una  zona encantadora de paisaje a menudo dramático con bastantes desniveles, entre bosques, encajonadas terrazas de cultivos abandonados, viejas masías en ruinas y muchos corrales y extensiones de pastos donde campan vacas y toros a sus anchas.

Para mayor comodidad sugiero que se deje un coche en la bella villa de Herbés, de la que hemos hablado en otros reportajes, llamada también Herbés Jussans para diferenciarla de Herbeset (mucho más arriba a 1147m) que se denominó Herbés Solerans. Con el otro vehículo subimos a Herbeset a través de una carretera de  montaña  (CV-110)  que es la misma por la que llegamos a Herbés desde Peñarroya de Tastavins y que se sigue a poco de pasar el pueblo.

Una vez en Herbeset comenzamos la excursión desde el extremo norte del pueblo, junto al caserío, bajo el cementerio, en una calleja que acaba en plena explotación ganadera. Tras cruzar una valla de ganado, bajamos por el barranco de Herbeset hacia el Mas de Giner por un sendero señalizado con marcas amarillas (el PR CV-373).

Empieza circulando por bancales de piedra seca (azagadores) rodeados de pinos y cultivos. No tardamos en bajar al fondo del barranco y ya dejamos los bancales para seguir un sendero de corriela entre un bosque  de carrascas y pinos.

Los desniveles comienzan a ser pronunciados muy pronto pero con la fresca el camino se hace relajadamente.  Las señales --algun que otro poste con la indicacion en forma de flecha de madera con el nombre del destino y el tiempo aproximado, en color amarillo--  indican que seguimos la dirección del refugio de Pereroles, magnificas instalaciones enclavadas en el comienzo de la serranía del mismo nombre (accesible desde la carretera N-232).

Comenzamos la subida del barranco del Grevolar tras pasar por los restos del Mas de Giner. El sendero nos llevará por el barranco hasta el Mas de Darsa.

Este es uno de los tramos más bellos del sendero. Hay un silencio espléndido y el camino pese al desnivel se hace agradablemente con el paseo perfumado por el espliego y el romero. Se intensifica la subida en el mismo Mas de Darsa, que  debemos cruzar por una rústica cancela de ganado, bajo la sombra intensa de higueras y moreras, castaños y encinas.  Seguimos la subida por un seco y polvoriento sendero con un murete de piedra seca. Estamos muy cerca del cruce con la carretera C-110, que deberemos cruzar para seguir al otro lado hacia el Pinaret del Floro.

En ese lugar de bastante altura, el paisaje ha ganado en extensión y luz. Desde allí comienza la primera bajada hacia Herbés, aunque una vez bajemos al valle habrá que hacer una nueva subida --y esta por fatigosa pista-- para alcanzar el último altozano antes del objetivo. Pero sigamos con njestro camino. Tras pasar la carretera y cruzar los grandes prados de pastoreo hay que estar atento. El sendero se bifurca. Un ramal va hacia la izquierda y es el que lleva a Pereroles. Nosotros debemos seguir hacia la derecha por el CV-374 que es el que nos dejará en Herbés, aún a 8 km de distancia.

El paisaje ha cambiado, grandes prados, pocos arboles, cancelas y corrales empedrados. Y también muchas reses. Vacas y toros que alzan la cabeza, atentos al paso de los intruosos. Vamos abriendo y cerrando cancelas, con un poco de cuidado por la presencia no siempre solo pintoresca de los astados.

Cruzamos otro bosque y llegamos a la gran explanada de una especie de urbanizació rural, casas remozadas, en uso, con varias instalaciones, formando un caserío cercado con vallas de alambre.

Nos internamos en otro bosque y bajamos por un sendero bien balizado con una cerca de espino a la derecha que impide la entrada al bosque. Un cartel nos avisa que es propiedad del Mas de Adell. Desde allí se abre una magnífica vista sobre las estribaciones de los Ports en cuya falda se encuentra nuestro destino, Herbés. Pero aún queda bastante recorrido.  Bajamos entre un bosque de coníferas.LLegaremos a los amplios corrales del gran Mas de Arnau, en semiruinas, y seguimos bajando entre arboles hasta buscar la pista forestal de Les Marrades. En ese punto comienza una fuerte y agotadora subida por la polvorienta pista que nos deja en una balsa de agua para uso de helicopteros contra incendios. Allí se nos abre todo el valle de Herbés a nuestros pies, aunque aún no se divisa el pueblo.

Alli la pista termina y comienza un sendero de fuerte bajada que muy pronto nos va regalando vistas del rojo caserío de Herbés, aunque deberemos bajar por una tartera de blanca roca descompuesta y por fin, entre sembrados y roquedales formando paredes, bajamos el barranco de la Escalona y volvemos a subir un sendero pedregoso hasta entrar en el pueblo con el Palacio del Baró de Herbés enfrente, donde nos espera el otro vehículo.

 

SUBIDA AL REGATXOL (1259).

Una  vez en Herbeset hay quien prefiere, antes de comenzar la bajada hacia Pereroles, hacer una subidita, bastante fácil a pesar del último tramo de gran desnivel, al Pico de Regatxol. Simplemente se sigue la carretera que lleva a Castell de Cabras hasta el Mas de Serraplana. Allí hay un sendero con fitas que llevan a la cima del Pic, desde donde se disfruta de una vista incomparable de toda la zona desde Morella a Castell de Cabras y Herbeset

 

NO SE PIERDA

Un paseo por Herbés, por sus empinadas calles y al castillo-palacio más bien-- del primer noble que apoyó la causa del general Cabrera y pagó con su vida por ello. Hay un bar en el pueblo donde uno puede degustar el licor de hierbas que toma el nombre de la villa.En  1691 obtuvo autonomía municipal como una villa independiente de Morella, gracias a Carlos II y se fusionó de nuevo con ella en el año 1926. En los 70 recobró su independencia como municipio. Ya no queda mucho de los edificios originales del pueblo, pero por su enclave natural, aún se respira el ambiente romántico que en el siglo XIX le insufló la presencia de los carlistas y el mitico general, y la sombra trágica de muchas muertes, venganzas y destrozos..

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29 octubre 2012 1 29 /10 /octubre /2012 08:35

atrapados-en-chernobil-cartel-1.jpg

Ahí es nada, a alguien se le ocurre la brillante idea de organizar sesiones de turismo de riesgo en los alrededores de la destruida central nuclear de Chernobil. Sí señores, de la tristemente famosa central accidentada cuya radiación se mantendra en niveles letales durante cien años al menos. Pues nada, un taimado hombre de negocios ruso con pinta de mafioso total, el amigo Uri (Dimitri Diatchenko), ex militar soviético, monta una agencia de turismo extremo.El riesgo consiste en visitar la ciudad abandonada y cerrada por los militares rusos, donde vivían los obreros de la central de Chernobil. El hombre asegura a sus clientes que el nivel de radiación es mínimo y se pueden visitar los inmuebles, parques y calles abandonadas en cuestión de dos o tres horas. Ha logrado, gracias a sobornos a los guardias de seguridad rusos, que les permitan la entrada en una tronada camioneta, durante un tiempo máximo de dos horas, despues de las cuales el nivel de radiación acumulada por el organismo puede llegar a ser de muy peligroso a letal.Tres parejas de turistas jóvenes, norteamericanos o ingleses, son los clientes en esta ocasión. Los soldados de guardia no les dejan pasar el dia señalado pues hay una inspección sorpresa, pero Uri tiene recursos y por un camino abandonado logra colarse en el perimetro de la ciudad prohibida.

A partir de ahí, el debutante director Brad Parker, nos va sumergiendo en un confuso y bien administrado ritmo de suspense y horror, empezando con los sustos  súbitos habituales en el género para irse complicando cada vez más. Los jóvenes y descerebrados turistas (un grupo de actores jóvenes bastante convincentes en sus esquematicos papeles), Jonathan Sadowski, Jesse Mc Cartney, Olivia Taylor, Hathan Philipps, Ingrid Bolso y Devoin Kelley comienzan a ver como se les va complicando cada vez la vida, en cuesti´çon de minutos, mientras una "avería" en el motor de la camioneta les deja encerrados en la ciudad abandonada.

La cosa no da más de sí. La espeluznante realidad de la ciudad abandonada como quien dice con los platos aún humeantes y el café recién  servido, conforma un escenario horriblemente sugestivo a una trama que va desarrollándose a trompicones, impulsada por el peligro de muerte de la radiación y algunas sorpresitas mas o menos previsibles.

Película destinada a un publico adolescente y palomitero, está teniendo cierto exito más debido a su ritmo y al morboso atractivo de su oferta inicial que al resultado final del proyecto. Buena para publico como el anotado y afines, para pasar una tarde domingo entre sustos, grititos y tal. Mola.

 

 

 

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27 octubre 2012 6 27 /10 /octubre /2012 07:38

miel-de-naranjas-cartel.jpg

 Bueno, parodiando la novela de Isaac Rosa, se trata de "otra maldita película sobre la guerra civil". Dirigida con cierta frialdad por Imanol Uribe, "Miel de naranjas" trata de aportar sabor de "thriller" a una historia previsible y con una iconografía antifranquista que abunda en la archisabida salvajada que el régimen aportó a la historia española del siglo XX, sobre todo en los duros y aciagos años de la inmediata postguerra.

El ambiente militar en sus altos estamentos --un teniente coronel juez-- y en los más bajos, un soldado perteneciente a una familia represaliada que mantiene una historia de amor, de cuyo improbable nacimiento no sabemos nada, con la sobrina del juez, una pieza clave aunque oculta en la trama.

Las fantochadas de los llamados juicios militares sumarísimos (la justicia militar es a la justicia, lo que la música militar a la música) y los especímenes chulescos y bastante inhumanos que muestra la cinta, ya nos saben a algo reiteradamente mostrado en anteriores películas de esta temática.

La originalidad unica que ofrece la cinta de Uribe es un aire dinámico y por supuesto maniqueo que ofrece momentos de tensión muy bien administrados por el director, pero que se resuelve de una manera elíptica y seguramente bastante irreal. Tal vez lo mas brillante sean las secuencias del equipo falso de No-Do que atraca a un ingeniero militar en su propio despacho oficial o las dos escenas finales, el garabato del cuerpo del juez asesinado (que forma una esvástica grotesca) o el acertijo resuelto de las naranjas que el personaje de una avejentada Molina (madre del protagonista, que ya ha perdido dos hijos y el marido en la guerra y está internada en un psiquiátrico) va mostrando durante todas sus intervenciones.

Tanto los entresijos de la lucha guerrillera clandestina o las infiltraciones de éstos en pleno juzgado militar tienen un punto de novelería poco creíble, que no logra cargarse de emotividad y suena, a estas alturas, un poco postizo. No hay lectura más compleja de la situación: todo acaba siendo tan soso como las actitudes del protagonista, el soldado (Iban Garate) que no está a la altura de su compañera (Balnca Suárez) uno de los personajes más improbables de la narración, pero que tiene fuerza y resplandece en cada secuencia.

El problema es que la pelicula seguramente llega ya un poco tarde para la sensibilidad del espectador actual. Todo parece reducirse a la anécdota de la pareja protagonista y el escenario brutal y demoledor que fue la postguerra española queda desdibujado y no aporta nada especial al imaginario fílmico que rodea la guerra civil española. 

 

 

 

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26 octubre 2012 5 26 /10 /octubre /2012 09:28

vacaciones-en-el-infierno-cartel-1.jpg

Megacine de acción carcelaria. Un producto dignísimo dentro de las logicas limitaciones del género, pero realizado con sentido del humor, un saludable ejercicio de autoparodia (las pistolas tienen balas inextinguibles, los balazos acertados son legión sobre todo en los malos, las palizas apenas dejan huella, los excesos de acrobacias fisicas son casi de peli asiatica de artes marciales) y una visión del "paraíso" americano y el vecino "infierno" mexicano a la altura de los tópicos más reiterados. Pero los sartenazos críticos a la corrupción van de un lado al otro de la frontera con auténtica generosidad distributiva y seguramente con un realismo incómodo al poderoso vecino del Norte. Tanto es así, que, pese  al tono general de gamberrada fílmica con previsible éxito y posible doble lectura, la película no ha tenido apenas promoción y la escasa distribución hace pensar en que las Majors norteamericanas, el poder de Hollywood, no acaba de perdonar a Mel Gibson su desnortada y caótica trayectoria como actor, director y personaje público. Acabará en el mercado del DVD y no deja de ser una lástima.

Tras un principio de sabrosísima persecución policial de dos atracadores disfrazados de payasos, éstos acaban en mano de la policia fronteriza mexicana que, al ver el botín que llevaban en el coche, decide no expatriar a los forajidos y encerrar al sobreviviente (un fatigado pero entero Mel Gibson) de por vida en una cárcel de Mexico DF conocida por El Pueblito, sin filiación y dándole por desaparecido en un mundo carcelario que parece diseñado por El Bosco. La historia que nos regalan es la del forajido Mel, divertido y socarrón delincuente de bajos vuelos pero aguda sagacidad tratando de sobrevivir y escapar de una prisión inconcebible (¿o no?) con su dictadorzuelo propio, sus mafias, sus leyes internas y su mala leche. Una cárcel donde conviven hombres y mujeres, niños, policías corruptos y funcionarios comprados, todos con un único designio: ganar dinero y gastarlo en los mil y un pequeños placeres de la  cautividad corrompida. Dirigida por Adrian Grunberg, un debutante que muestra buenas maneras y un sentido de la acción y el humor muy desarrollados.

El niño co.protagonista es un prodigio de expresividad y da una réplica excelente a Mel Gibson, en una trama donde la acción y las relaciones entre los personajes principales van a un ritmo endiablado, sin apenas dejar respiro al espectador. Pese al final previsible, uno ve esta película con humor y alta diversión, contagiado por el cine que hemos visto de Robert Rodriguez, Soderbergh o Tony Scott (estos dos ultimos tuvieron a Grunberg como ayudante de dirección y, dado lo visto, como avanzado discípulo).

Película que merece mejor suerte y una critica más tolerante y comprensiva: es un salvaje y gamberro comic carcelario llevado al cine con mano habilidosa y un humor bastante bestia, por cierto.

Uno se reconcilia con el Gibson de los principios, más que con el de la Marmota u otras recientes, ya que compone un antihéroe, atractivo, simpatico, peligroso y medio loco. La carga critica subyacente entre tanta guasa y tanto horror desmadrado, es de las que hacen temblar al Sistema (si es que es capaz de tal cosa) y eso es un punto a favor de Gibson y uno en contra de que su película se valore más. Muy bien, Gibson. Has codirigido, interpretado y coproducido una buena película que algun dia, no lo dudes, tendrá su jornada de gloria.

 

 

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25 octubre 2012 4 25 /10 /octubre /2012 08:54

hacia-la-tormenta.jpg

 

Publicar un dietario suele ser un negocio ruinoso. Para la editorial y para el prestigio literario del autor. Realmente resulta difícil lograr que un corresponsal de la vida propia logre dar con el tono, el ritmo y el interés que se requiere para no matar al lector de aburrimiento o despertar su irritación hasta límites destructivos (acabar encendiendo la chimenea con las páginas del dietario, cosa muy popular desde que se publican más libros que los granos de arena del desierto y desde que los lectores del detective Carvallo --del gran Manolo Vázquez Montalbán-- aprendieron esa maniobra liberadora en sus novelas. Todavía recuerdo la cara de consternación de un amigo editor que habia cedido al ruego de Torrente Ballester de que le publicara un tomo de sus "Cuadernos de un vate vago". La edición casi completa (descontados los libros de promoción y critia) pasó a ser malvendida en grandes almacenes a un precio de risa.

Claro, también están los cuadernos de Walter Benjamín, los diarios de la Mansfield, Huxley, Reanudot, Tosltoi y algunos otros gigantes. No contemos con ellos. Lo normal que es que el modelo dietario, o es una vitriólica reseña de los amigos y enemigos del autor (y estos deben ser importantes., no vale el vecino de arriba del autor) o está condenado a una vida corta y lánguida.

Pero bueno, de vez en cuando la vida da sorpresas. Una especial recomendación de mi librero de Valderrobres, Octavi, me ha permitido conocer a un escritor (no es un novel pero para mi era un desconocido), Francisco Sanmartin, cuyo dietario "Hacia la tormenta" (editado por Xordica) me ha encantado.  Como escribe (pag 11):  un breve dietario ajeno a las jactancias, al camorreo, a la trápala y a lo inconfensable, un dietario donde aparece algo de lo que uno ha sido y ha visto". Laus deo...al fin, el tono, el estilo y la temática del dietario de este señor me ha hecho leerlo de un tirón. Facilita (y se agradece) el hecho de que solo tiene 69 páginas. Hasta uno llega a pensar que si tuviera el doble tampoco importaría. Sin embargo en materia de dietarios la experiencia lectora dicta que no deben ser muy largos. Por larga que sea la maestria del autor llega un momento en que la primera persona real en una narración se las ve y las desea para mantener activa la atención evasiva del lector.

Pero, repito, aquí no hay más que sonreir a Fernando Sanmartin y estrecharle la mano. Las vivencias narradas, en cortas entregas, trancurren entre los años 1997 y 2002. No importa, porque lo narrado tiene categoría de algo para lo que el tiempo no es un problema, sino a veces un interés añadido. Excepto por el hecho de que muchas de las personas mas o menos conocidas que comparten momentos con el autor ya han desaparecido. Los nombres, tratados en persona o no, evocados por San Martin van desde Sartre, Villena, Baroja, Jose Agustin Goytisolo, Cela, el pintor Jose Luis Cano, Ana Maria Matute, hasta Quevedo, Semprún, Benet, Bowles, Sanchez Ostiz, Javier Tomeo, Modiano, Anton Castro, Felix Romeo. Además habla de sus amigos poetas o pintores y cuando cita a algun mal bicho de los que abundan en el predio literario pone una anónima y discreta X. Nos habla de su hijo Yorgos, nombre de poeta, y menciona una "ella" con la que viaja y comparte bellezas, Da breves pinceladas de los lugares que visita y se emociona con Lekeitio que mas que el pueblo amado es un ritual una y otra vez repetido.Acaba el libro con una aventura estética y literaria bastante original: a fin de inspirarse para un comentario que debe hacer a una exposición del pintor Ignacio Fortún, ambos deciden que Sanmartín "apadrinará" una de las obras del pintor. Escoge un cuadro (que se reprocuce en el libro) y lo inserta en su vida, lo lleva a su casa y lo mira durante semanas. Va desgajando impresiones y pareceres y aunque no se nos muestra el resultado literario de tal convivencia, lo que hemos leido es suficiente para interesarnos.

El resultado final es una obrita que se lee en un suspiro y deja un buen sabor de boca. Y lo que es mas importante, inyecta el deseo de leer otra obra de este autor. Y de eso se trata, ¿no?

 

 

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24 octubre 2012 3 24 /10 /octubre /2012 07:24

Medusa

 

Como suele suceder con algunos buenos escritores que se sitúan fuera de los focos mediáticos de los grupos consagrados, terminan convirtiéndose en autores de culto que tienen una no muy numerosa pero muy entusiasta legión de seguidores. El asturiano Ricardo Menéndez Salmón (Gijón 1971) es uno de ellos. Me deslumbró con su primera novela "La filosofía en invierno" (editado por una pequeña editorial de Oviedo, KRK) a pesar de que tuvo una existencia-en palabras de su autor- "breve y nocturna como la de ciertos insectos", ya mostraba los modos y maneras literarios de un autor sólido. El bombazo mediático y crítico de "La ofensa" (2007) integrada en una trilogía subtitulada "Del mal" con "Derrumbe" y "El corrector", todas publicadas en Seix y Barral, puso en primera plana a Manéndez Salmón, con todo merecimiento, empezó sus colaboraciones en  "El País" y el coro laudatorio de entrevistas y reseñas. Nuestro autor llamaba con títulos sucesivos sobre la puerta de la Fortuna y la Gloria y yo temía por su solidez literaria, su dificil sencillez expositiva, la potencia de los temas que iluminaba con su mirada inteligente. "Medusa", su última novela (Seix Barral) me tranquiliza.

De pronto, leyendo "Medusa" (gracias al librero Serret, de Vallderrobres, que me hizo llegar un ejemplar) uno percibe la alargada sombra nutricia de Max Aub y su maravilloso "Josep Torres Campalans". ¿Conocen la historia de esta novela diseñada como un ensayo? En ella el gran escritor hispano-francés-mexicano que escribió una pentalogía clave sobre la guerra civil española "Campos de sangre", hace gala de uno de sus recursos más brillantes, la creación de "heterónimos" al estilo de Pessoa. En la novela "JTC" que parece inspirar esta "Medusa" de Menéndez Salmón, Max Aub crea un personaje, un pintor que vive al inicio del siglo XX en Paris y sufre ese convulso siglo sin dejar de producir una obra pictórica importante. El caso es que cuando la novela se publica en 1958, el olvidado Josep Torres Campalans recibe el reconocimiento y el "recuerdo" de escritores, periodistas y artistas que dicen haberle conocido (entre ellos, no se lo pierdan el mismo Picasso). Un par de años mas tarde Max Aub reconoce que J.T.C., el artista olvidado, es él y que todo ha sido una invención literaria y artistica (los cuadros, de bastante valor pictórico, también los pintó él).

Pues bien, en "Medusa" asistimos a la vida y obra de un artista, fotógrafo, que muestra su obra como un notario de las salvajadas nazis en Europa.

Ya desde su extremecedor inicio, la filmación de un salvaje y burocratizado asesinato en grupo en la localidad polaca de Kovno, unos minutos de filmación fría y aséptica en la que unos soldados nazis van asesinando uno a uno de un disparo en la sien a un grupo de prisioneros, siguiendo un ritual de despiadada efectividad entre verdugos y víctimas, nos da la clave de lo que será la novela. La vida de un niño sin padre, despreciado por la madre, que adquiere una temprana pasión por la mirada casi entomológica y se decanta hacia la fotografía que será su medio de expresión y de comunicación.

Enrolado por los nazis en su aparato de propaganda, Prohaska, acompaña a las tropas nazis en su sangriento avance por Europa, visita los campos de concentración y es silencioso y aparentemente aséptico y nada emocional testigo de los peores crímenes de lesa humanidad que comete el III Reich. Nos habla M.Salmón del único amor de ese hombre brillante al que no parecen alterarle los horrores que mira a través de su lente, un fotógrafo del pánico que trata de parapetarse tras su máquina y no se permite emoción o sentimiento alguno que le separe de su labor. 

Se nos habla de su pasión por el ajedrez, un juego para mentes frías, y de su amistad con un muchacho judío al que salva de la extinción, al menos mientras él hace sus fotos en el campo de exterminio, y con el que mantiene una larguísima amistad y convierte en su albacea testamentario y en el vínculo de Prohasca con la posteridad.

El estilo de M.Salmón en esta novela tiene el escueto e impersonal sello de una crónica biográfica y leemos la novela con la impresión (falsa) de que estamos leyendo un ensayo novelado sobre una persona real, testigo de los horrores de la segunda Guerra mundial y de la postguerra. Solo se permite cierta emocionalidad en la descripción de la muerte de su único y gran amor, su esposa. Lo demás, incluido su final, está relatado con la concisión y alejamiento de un historiador metido a biógrafo. Así logra que Prohasca se convierta más en un estereotipo, en un símbolo viviente del ser humano en una épova maldita de la historia reciente. Prohasca es el paradigma del ser humano que vivió esos días aciagos y trató, infructuosamente, de no ser salpicado por la sangre que se vertió tan vacuamente, de la maldad en estado puro que manchó a toda una época por igual, estuvieras donde estuvieras.

Como escribe el amigo judío (que se salva del campo de exterminio, aunque no por su amigo), que se convierte en un excelente complemento de las pesquisas biográficas del narrador,  la "inmensa fuerza de voluntad, el acendrado ascetismo, el monstruoso desapego de las pasiones y del dolor ajeno," (pag.141)que es el "patrimonio" humano de Prohasca, solo estuvieron a punto de romperse tras la muerte de su esposa Heidi.

Apostilla el narrador (pag.83): "El hombre es un ser ganado por la busqueda del sentido, quizá porque todo alrededor suyo conspira contra ese sentido" y, con estas palabras, diseña la estructura básica de su cometido y, en definitiva, la del escritor que hay detrás suyo, Ricardo Menéndez Salmón. Una novela, pues, que se lee fácil y rápidamente y que, como todas las buenas novelas, no consume todos sus retos y deja la puerta abierta seductoramente para una segunda lectura.

 

FICHA:  "MEDUSA".-RICARDO MENÉNDEZ SALMÓN.-ED.SEIX BARRAL.BIBLIOTECA BREVE.153 PAGS.17.50 EUROS.Medusa.jpg  

 

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22 octubre 2012 1 22 /10 /octubre /2012 07:36

el-ilusionista-cartel.jpg

Melancolía. Más que con la cinta de Van Triers, ese estado de ánimo emana en su estado más puro y sencillo de "El Ilusionista", esta excelente película de animación realizada por Sylvain Chomet (quien en su haber solo tiene la no menos magnífica "Bienvenidos a Belleville"). La película deviene un ejercicio virtuoso de filmación animada, con unos dibujos apastelados y simples en la linea del Tintín pero con una complejidad de trazo y dramatismo superior, que dejan asombrado al espectador desde la primeras secuencias. "El ilusionista" es un genial homenaje a Jacques Tati el imperecedero director e intérprete de "Mi tío" o "Las vacaciones de Monsieur Hulot" cuyo humor elegante y comedido representa la quintaesencia de los gags que hizo clásicos en el cine Keaton, Chaplin y llevó al histrionismo el absurdo y trepidantemente destructivo Mr. Bean.

Es un espejo de la comedia slapstick de Tati, donde el diálogo queda en un segundo plano y se impone la gestualidad, los sonidos ambientales y la finura de los detalles. El director, Chomet, introduce una secuencia de "Dia de fiesta" uno de los clásicos de Tati, en su primera película (de 2002) y debido a ello conoce a la hija de Tati, Sophie, quien le habla de un guión no publicado de su padre, que diez años más tarde llevará este director a las pantallas. Se trata de "El ilusionista", un libreto en el que Tati destila la profunda y humanista melancolía del mundo del espectáculo, un poco mezclando los hallazgos de Chaplin en "Candilejas" y "El chico", pero cambiando al pequeño hombrecito del bigote y el bastón por el larguiducho, comedido y ceremonioso Tati, aquí menos torpe que M.Hulot, más tierno en su pasividad y aparente inexpresividad y más cercano a Keaton que a Chaplin.

Esta pequeña joya del cine animado recurre al paisaje lluvioso y nostágico del Edimburgo y la Escocia rural de los años cincuenta  o sesenta, como lugar y ambiente de fondo. El protagonista, un ilusionista venido a menos que malvive con actuaciones poco o mal recibidas, que lleva el apellido de Tatischeff, verdadero nombre de Tati, es un mago en el ocaso al que se le acerca una jovencita simple y pobre que trabaja de criada en una aldea de los higlands rurales escoceses donde hace una memorable actuación ante los lugareños. La chica, maravillada por los trucos y la bondadosa amabilidad del mago, le sigue a Edimburgo y se va a vvir con él, en una relación paterno-filial que acaba cuando ella encuentra a un joven a quien amar. Luego, la soledad y la marcha del mago, quien  deja a la chica una nota que dice: "Los magos no existen".

La trayectoria epigonal del protagonista se inserta en las ultimas boqueadas del music hall, cuyos artistas van desapareciendo en la ruina y el alcohol, retratos dolorosos y patéticos de unos personajes a los que ya nadie quiere, el payaso que busca suicidarse, los trapecistas que pintan carteles o el ventrilocuo que se ve obligado a empeñar a su muñeco y se abandona a la muerte en un callejón.

No hay complacencia, ni tampoco tragedia a gritos, son lacerantes dramas en sordina, sin gradielocuencia, casi de reojo, a hurtadillas. Esta absoluta maravilla de la animación estaba nominada al Oscar el año en que venció "Toy Story 3", animación por ordenador, ni de lejos comparable pero también efectiva y sobre todo mas acorde con los tiempos. Un paralelismo no deseado con ese mago que fracasa ante el grupo de musica pop del que es telonero. Para redondear el transparente paralelismo, una secuencia de la cinta nos muestra al Tati animado entrando en la sala de un cine donde proyectan la citada escena de la pelicula del Tati- Hulot real.

Por tanto el final era el esperado, el coherente con la trayectoria de Tati por un lado y la de su falta de ubicación en una cultura que ya le sobrepasa: no hay amargura, pero si decepción en ese adios sin palabras y sin contacto entre el mago y la jovencita protegida, a la que deja esa nota en la que con afecto paternal le advierte de que no cabe esperar maravillas y magia en la vida y en el tiempo que viene, sino el realismo hirsuto y exigente de la simple supervivencia. Lo dicho, melancolía en un vehículo bellísimo de dibujos animados realizados con sensibilidad extrema. Absolutamente de visión necesaria.

 

 

 

 

 

 

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20 octubre 2012 6 20 /10 /octubre /2012 09:24

las-malas-hierbas-cartel.jpg

 

Francamente, he terminado de ver esta película por respeto al gran Alain Resnais (un poco menos grande en esta producción) el autor de "Hiroshima  mon amour" o "Providence". Siempre ha sido un autor con gran éxito de crítica desde la epoca de la "nouvelle vague" y un poco difícil para el público en general (exceptuando fanáticos del cine-club). "Las malas hierbas" está basada en una novela de Crhistian Gailly, "El incidente" y forma parte de ese mundo tan Resnais que no obedece a ninguna lógica habitual, sino a la que dictan ciertos sentimientos, y no a los sentimientos, digamos, corrientes en el ser humano sino a una complejidad emocinal creciente, parabólica, surrealista en la que cualquier cosa es posible y los protagonistas--sin alterarse casi nunca-- están abiertos a las oscilaciones hormonales de un adolescente, rozando la estupidez, la crueldad o el desdén por cualquier regla de conducta que asegure el entendimiento entre las personas.

Sabine Azema (como Margaritte, una dentista de media edad que sueña con el amor imposible) y André Dussolilier ( como Georges,un tipo acomodado de media edad que parece sufrir algún tipo de irregularidad psíquica, a tenor con cómo piensa --la voz en off-- o como se comporta en muchas ocasiones) conforman una pareja en continuos desencuentros desde el asedio absurdo y un poco violento del caballero (en quien suponemos alguna dramatica alteración en su vida pasada, de la que no nos dicen nada) hacia una dama que muy logicamente se asusta ante la persistencia y los modos, para dar un giro en un momento y ser ella la que asedia al caballero.

Todo vestido con esa especial caligrafia del detalle al que nos acostumbra Resnais, hasta culminar con un final por lo menos absurdo (por no utilizar adjetivos más gruesos). Supongo que los más de 90 años del insigne director francés, tan entrañablemente pedante como siempre, podrían justificar esta película, que suena más a un capricho fílmico del otrora "enfant terrible" del prepotente cine intelectual francés.

Con un ritmo irrefular, ligera en ocasiones, plúmbea en otras, desconcertante casi siempre, en realidad cargada de guiños al aficionado al cine (el beso de la pareja protagonista con un fondo sonoro de la sintonía de las películas de la Fox) "Las malas hierbas" hablan de esa potencialmente amenazadora carga de emociones y sentimientos desbarrados que todo hijo de vecino guarda y reprime dentro de él, ocultandolos en el magma del inconsciente para pasto de analistas y demás psicotribu. Como en la botánica, avanzan, se reproducen y molestan y ahogan el crecimiento de las buenas hierbas. Son un peligro si no se las corta de raiz. Y a nuestra deslabazada pareja de amantes no realizados (a no ser que la locura aérea del final sea una muestra de que ambos perdieron los papeles) las malas hierbas los, literalmente, mataron. Lastima de la mujer de Georges que compartía viaje (y poco más, nadie podría definir cuál es su papel en ese matrimonio).

No se busque pues verosimilitud alguna en esta cinta, véanla como en una obra de teatro del absurdo con ínfulas de comedia, admiren los decorados y una puesta en escena correctísima y detallista. Ensimismamiento y surealidad, incoherencia e impulsos siempre satisfechos pese, o precisamente, por su falta de lógica y su potencial peligro. Dos seres perdidos en sus propias mentes que viven la historia desde un plano imposible de seguir o empatizar, y un juego acrobático de la cámara. objetiva o subjetiva, sin momento de respiro, pero paradójicamente dando la sensacion de lentitud morosa que tan bien reflejó en su sobrevalorada "El año pasado en Mariembad", puzzle  pretencioso que mareó a muchos aficionados al cine, entre los que me cuento yo.

Por eso a estas alturas, la pelicula del nonagenario director francés me deja un sabor de perplejidad irritada en la boca, como la secuencia final en la que una niña que no sabemos quien es, pregunta a su mama algo absurdo un par de veces. Y entonces sale el "the end". ¿El final de qué? Lo mejor de la película, sin duda, el póster publicitario.

 

 

 

 

 

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18 octubre 2012 4 18 /10 /octubre /2012 09:42

shanghai-cartel.jpg

Tiene vocación de ser una película, "como las de antes". Aquellas películas en blanco y negro, exóticas, plenas de amores salvajes, smokins blancos, nativos asiáticos, regusto colonial, oficiales británicos estirados y honorables, damas lánguidas que esconden furores sensuales, perfume de flores exuberantes y cigarrillos turcos compitiendo con el profundo olor del humo del opio en oscuros y lujosos --o no--fumaderos, donde el poderoso hombre blanco comparte una perversa decadencia con coolies y viejos mandarines arruinados. "Shanghai" es todo eso pero también es una película frustrada por su falta de nervio, de convicción, de pulso interpretativo. Y, ojo, tenemos un plantel de actores y actrices muy por encima de la media, desde John Kusack al soberbio Ken Watanabe, que borda la dureza y vulnerabilidad del jefe militar de los servicios secretos nipones, la bellísima Jong Li, la mujer china que dirige la resistencia ante el ejercito invasor y Chow Lun Fat, jefe de la mafia china que colabora con los japoneses para salvaguardar sus negocios y representa el rol del marido de Gong Li, con una ductilidad y una fuerza expresiva que asombra al espectador y le depara ciertas sorpresas que solo un gran actor, como él, podría llevar a cabo con una expresividad inesperada en el rostro imperturbable que le ha hecho famoso.

Como ven, el elenco es superior. Lastima que la trama, que bordea el melodrama con una historia de espías en plena ocupacion japonesa de Shanghai sin llegar a definirse, tiene la misma falta de carácter que la interpretación de Cusack , con lo que todo el conjunto se resiente. A pesar del enorme despliegue de diseño de producción que enaltece la película, con un rodaje en estudio, echando mano de las posibilidades técnicas actuales para recrear fielmente una realidad historica. Vestuario, ambientación, música, tomas urbanas, movimiento de masas y secuencias de acción son notables.

El Shanghai histórico, poco antes del ataque a Pearl Harbour, convertido en enclave internacional dividido en sectores de ocupación, franceses, ingleses, americanos y japoneses, un hervidero de espías, queda excelentemente reflejado en las imágenes que nos sirven. Un ambiente donde la intriga politica y militar se mezcla con las intrigas amorosas, las traiciones y las infidelidades, Todo lo que hacía de las novelas de Somershet Maugham  y Graham Greene un semillero de películas apasionantes.

De este material potencialmente excelente, el director sueco Mikael Hafström hilvana una película correcta, visualmente magnífica y de estilo clásico que no logra atrapar al espectador, le confunde a menudo y bordea el histrionismo en un intento de dar coherencia a la trama.

A pesar de todo, la película goza de secuencias magníficas y de actuaciones memorables (la del japonés Tanaka, sobre todo al final, y la del chino Chow Yun Fat, con su sentido calderoniano del honor)  y aunque cuesta admitir a Cusack como un espía, al final el espectador lo ha pasado bien pero seguramente muy lejos del arrobo que Hafström trataba de provocar con su costosa producción.

 

 

 

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16 octubre 2012 2 16 /10 /octubre /2012 16:13

pic-milmenut091012-054.jpg

Se trata de una bonita excursión  pirenaica que nace en el andorrano Valle de Ransol, se encarama hacia el collado de Jan (casi 2700m) y desde ese mirador prodigioso se hace cima tras unos metros de subida por una cuesta de pedruscos esquitosos, abriéndose hacia los valles y picos occitanos y formando una cordada de crestas asequibles con los Picos del Estany Mort, la amplísima Pala de Jan y el Pic de Ransol .

Cogemos la carretera que lleva de Andorra al Pas de la Casa y recién pasada La Aldosa, entramos en un desvio a mano izquierda hacia el pueblo de Ransol, que cruzamos, saliendo a mano derecha por la carreterita comarcal que entra en el estrecho y pintoresco Vall de Ransol, todo el camino en paralelo al Rio de la Coma, que queda a nuestra derecha, y se llega al final,     una explanada junto a un area de picnic. Dejamos alli el coche y atravesamos el área para subir a mano derecha, dirección SE, aparentemente alejandonos de nuestro objetivo, pero en diez minutos, bajo un bosque tupido de pino negro y abetos (bosc del Hostal de Poll) volvemos hacia la izquierda sin dejar de ascender de forma incesante pero suave, en dirección al Refugio de Els Coms de Jan.

En menos de media hora salimos del bosque y, con el valle a nuestras espaldas, nos encontramos con el riachuelo de Jan que baja tumultuoso y cantarín  y forma pequeñas cascadas . Lo ataravesaremos para encontrarnos en un valle pequeño que forma escalón (el rio hace un despliegue muy hermoso al caer sobre una gran roca plana inclinada) y se llega a  un pequeño circo glacial, a cuya izquierda, medio oculto por la diferencia de nivel, vemos el refugio de Jan. Es un refugio libre, bastante limpio, para unas diez o doce personas. Delante,  amplios prados lacustres y pequeños lagos (donde en verano pastan algunas manadas de caballos) y a su espalda los farallones del circo, formando un telón gris impresionante. Hac falta superar un escalón más, para llegar a las cimas desnudas, cubiertas de hierba quemada por el sol, de la Pala de Jan.

Detras justo del refugio comienza el sendero (marcas amarillas y fitas de piedras) que deberá superar los escalones de piedra del circo en busca de la explanada superior y más arriba, el coll de Jan. En la planicie del refugio dejamos las marcas rojas y verdes del GRP (Sendero de Gran Recorrido del País) que rodea el perímetro irregular del territorio andorrano, una joya pireanica rodeada de cumbres catalanas y francesas) y debemos superar por la izquierda  una grada esquitosa en la que el riachuelo forma otra amplia cascada.

Subimos ahora por una pendiente muy empinada y herbosa, con bancales escalonados sin un sendero marcado, guiándonos por fitas o por la subida intuitiva hacia un collado en plena cresta fronteriza entre Andorra y  las tierras occitanas de Senyac y Ossa. En la cresta gozamos de una vista incomparable sobre los valles y las cimas francesas y nos dirigimos hacia la izquierda sin dejar de crestear por un terreno pedregoso bastante firme hasta llegar a la antecima de la Collada de Jan (2775m) y luego acceder con poco esfuerzo a la cima del Mil Menut (2779 m).

Desde la cumbre podemos contemplar un panorama abierto a varios valles y picos abiertos a todos los puntos cardinales, excepto hacia el oeste en el que el pico de la Serrera y el de los Meners, nos limitan la visión.

Desde allí, tras un merecido descanso y las fotos de rigor, podemos bajar la cresta para llegarnos a la Pala de Jan y desde allí subir por terreno pedregoso pero firme hacia el pico de Ransol (2732m). Luego hay que seguir la arista y descender hacia un valle donde reencontramos las señales rojas que nos devuelven al Refugio. Si tenemos poco tiempo o la meteorología parece amenazante podemos hacer el camino de regreso desde el Mil Menut, por donde hemos subido. Contando pequeñas paradas y descansos, la excursión no supera las cinco horas y permite contemplar las montañas de tres países europeos de una misma mirada.

 

 

NO SE PIERDA

 

 Una visita a la Iglesia románica de Sant Joan de Caselles, dominando la carretera de Canillo a Ransol. Se trata de un precioso edificio bien conservado, con nave rectangular, cubierta de madera, abside semicircular y un airoso campanario de estilo lombardo. Tiene un porche porticado con suelo original de guijarros. En su interior hay un retablo del s.XVI dedicado a San Juan Evangelista, realizado por los maestros Miguel Ramells y Gui Borgonyó. También se puede admirar un Cristo en Majestad en estuco con un fondo de pintura mural del s.XII. En 2003 la iglesia fue declarada monumento parimonial nacional del Estado andorrano.

 

DOCUMENTACION

 

La Guia Alpina de Andorra, es una excelente ayuda. Añádase el mapa de Alpina 1:40.000. Estos los tiene el lector a su disposición en Librería Serret de Valderrobres. Y en Andorra es facil adquirir en las oficinas de turismo, el paquete de "Caminos de Andorra" editado por el Govern del país y unos excelentes mapas de 1:10.000 de "Muntanyes d'Andorra", también firmados por el ministeroo andorrano de Ordenación terriorial. 

  

 

 

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