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9 abril 2012 1 09 /04 /abril /2012 07:27

f39c0a5c6758d0727dd995668d7202a2_img101-img00384-1.jpg Antonio Tabucchi murió hace unos días, en Lisboa, a los 68 años de edad. Creo que su personaje más entrañable (al menos  para mí) el periodista lisboeta Francisco Pereira, tenía más o menos su edad cuando vivió su radical transformación personal, ética, política y humana, en 1938 en esa Lisboa que junto con Pessoa, Tabucchi, supo trasladar a la literatura de una forma cariñosa y fascinante. Me refiero a su novela "Sostiene Pereira" publicada en 1994 y que editó Anagrama en 1996. Justamente cuando se estrenó en España la película del mismo título dirigida por Roberto Faenza y protagonizada por un otoñal Marcello Mastroianni en lo que sería su última aparición en la pantalla (un broche de oro y diamantes para una carrera especialmente significativa: creo que nunca se ha honrado suficientemente la figura de este actor que lograba unas cotas espectaculares de espontaneidad, gracia y energía en todas sus interpretaciones).

Leí y vi esa obra de Tabucchi en aquellos años finales de siglo y ambas me deslumbraron, novela y película, por su sencillez, su insobornable dignidad y su alcance humano y político. En aquellos años era jefe de sección de Internacional en el periodico "La Vanguardia" , había cubierto ciertos eventos en Portugal como enviado especial y me estaba enfrentando al final de una etapa en mi vida profesional y personal.

Las cuitas del honesto Pereira me parecieron extrañamente familiares. Me vi reflejado en algunos aspectos de la vida de ese periodista digno y triste. Y además reconocí facilmente "MI" Lisboa en la ciudad que retrataba la pelicula (hoy absolutamente inencontrable) pues estuve muchas veces allí tras la Revolución de los Claveles para cubrir las reformas políticas de la jovencísima democracia.

La muerte de Tabucchi me ha impactado como si fuera la de un amigo cercano, tantas eran las reverberaciones que este libro suyo provocaba --y provoca, creo-- en mis vivencias y mis recuerdos. 

Volveré al libro y a su figura más "in extenso". Descanse en paz. 

 

   

 

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8 abril 2012 7 08 /04 /abril /2012 07:44
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"Ceci n'est pas une pipe" es el título que puso el pintor Magritte a su famoso cuadro donde aparecía una pipa. Pues bien, en ese sentido metafórico e irónico, "Esto no es una crítica literaria". Tratar de analizar cuatro generosos volúmenes, "Recuento" (1973), "Los verdes de mayo hasta el mar" (1976), "La cólera de Aquiles" (1979) y "Teoría del conocimiento" (1981), que ahora edita Anagrama en un sólo tomo con el título original de la tetralogía "Antagonía" de Luis Goytisolo (Barcelona 1935), es una empresa francamente imposible de sintetizar en el breve espacio del que dispongo.
Añádase a ello que el recuerdo de mis lecturas previas de esas novelas (en las fechas en las que aparecieron) ha quedado casi anulado por el tiempo transcurrido y la visión integradora (en L.G., es un decir) que causa la lectura del indicado tomo de Anagrama.
Partiendo pues de la premisa de que nos hallamos ante una obra magna, cargada de significado literario e histórico, testigo de cargo de un lapso sociopolítico y cultural que cubre desde la posguerra española hasta los primeros años de la transisicón, con una localización geográfica muy concreta, Barcelona, Cataluña, Paris en algún momento... la gran novela de Luis Goytisolo no sólo es un documento de una época que muchos hemos vivido, sino un ambicioso tratado de preceptiva literaria que ahonda y bucea en la relación entre el autor y la creación literaria, el escritor y su lector, la realidad y la ficción. Es un monumento literario, al mismo tiempo, al solipsismo de la autoficción, el voyeurismo naturalista y un cierto autismo metaliterario  que no se congelan en el acto creativo sino que se expanden hacia el exterior y se alimentan de personajes, hechos y situaciones engarzadas en el transcurrir de nuestra tierra ,en ese lapso de tiempo de más de cuarenta años que hemos citado.
"Antagonía",  nació en mayo de 1960 como proyecto literario totalizador en un lugar que, como dijo Cervantes de donde engendró "El Quijote", la incomodidad y el desaliento tienen su natural asiento, es decir, la cárcel.  Concretamente la prisión madrileña de Carabanchel donde L.G. fue encerrado por razones politicas (pertenecer al PSUC, partido que habia abandonado poco antes de ser detenido)  en régimen de aislamiento durante cinco semanas. En ese tiempo escribió las lineas maestras de lo que habia de ser el conjunto de la tetralogía, incluidos los titulos de los cuatro volúmenes que la conforman. Afortunadamente le dejaron, quiza un descuido, la estilográfica y usó como hojas, el rollo de  papel higiénico que, junto a un catre o jergón, formaron sus únicas pertenencias en la celda.
Tardó 17 años y medio en dar cima y punto final a su obra (el 16 de junio de 1980). Como él mismo dice, "Antagonía" , "no es una saga, ni tiene que ver con la diversidad de perspectivas de "El cuarteto de Alejandría" de Durrell, la recuperación de un mundo a lo Marcel Proust ("En busca del tiempo perdido") o el encorsetamiento de un día en el Dublin de Joyce ("Ulises")".  Totalmente de acuerdo. Se trata, eso si, de una gran novela, en la que se da via libre a la creatividad de un autor que no admite reglas, que hace una suerte de implosión entre coordenadas tan sutiles como el tiempo, el cambio, la escritura, la lectura, la identidad, narrándonos a través de la existencia de sus personajes y de su persona, cediendo la palabras ora a uno, ora a otro, en un esfuerzo por mostrar de qué forma la vida se hace palabra y la palabra  narración y la narración crea una estructura "blanda" que intenta a su vez amoldarse a la vida, sus hechos y sus acciones, su desconcierto, su dolor y sufrimiento, su pasión y su alegría, para, en definitiva, condensarse en la convención obligada de la novela y del libro.
Lectura ambiciosa que sorprende, atrae, irrita y conmueve. Y a veces, cansa, agota, enfurece y desconcierta. Pero lectura interesante, aleccionadora y en cierta manera, formativa. No se trata de una "bindungsroman" o novela de aprendizaje, ni siquiera la primera, "Recuento" con el nacimiento como escritor de Raúl Ferrer, trasunto de L.G, como casi todos, incluido el anciano que dicta sus memorias al final y el mismo Ferrer, autor de "Teoría del conocmineto" la novela que presuntamente ha madurado en las tres anteriores, sino una obra que intenta mostrar el panorama de las edades del hombre como escritor, desde su infancia hasta su muerte, encarnado como tópico en diferentes personajes.
Recomiendo su paciente lectura, sin agobios, dándole su tiempo, plegándose a las exigencias del autor, a veces excesivas pero siempre interesantes, pues llega un momento en que el lector se siente parte de la novela. También debe hacerlo en la seguridad de que está leyendo una novela-paradigma, el de las relaciones confusas, parasitarias, entre el escritor y el arte de escribir. Y también, algo que produce cierta sorpresa: la importancia de las obras que nacieron contra una situación socio-politica (el franquismo), en plena lucha, para reflejar la vida con calidad literaria y la menor calidad de lo que esos mismos autores escribieron después. Es decir en Luis Goitysolo, como en muchos otros, (se me ocurre el gran Buero Vallejo o Vázquez Montalbán, autor de la frase)  "contra Franco escribíamos mejor".
No creo acertado comparar "Antagonía" con el monumento litetario de la "Recherche" de Proust o "El hombre sin atributos" de Musil, si no es por la cuenta de su extensión y eso me parece frívolo. El alcance y significado de estas obras están muy por encima de las de Goytisolo, aun aceptando el valor incomparable en el panorama de la literatura española de su época (incluidas las obras de su más mediático hermano, Juan Goytisolo). Así que dejémonos de comparaciones y simplemente recomendemos su lectura, por ella misma, si parecerse a ninguna otra,  --ni ganas-- por su osadía literaria, su sentido del humor, su certero reflejo de un tiempo y un país y su pedante honestidad.  
   
  FICHA: ANTAGONIA.-Luis Goytisolo.- Ed. Anagrama. 1120 páginas. 14x22 cm cartoné. 24.90 euros  .
   
    
   
 
     
 
 
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7 abril 2012 6 07 /04 /abril /2012 07:32

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Duelo de dos intérpretes maravillosos, dos monstruos de la pantalla, discretos pero implacables robaescenas de primera categoría. Las cámaras les idolatran. Basta que aparezca el careto de Tommy o la rotundad viril de Jackson para que el encuadre se haga seguro servidor de ellos en la pantalla, y eso, cualquiera sea el actor que comparta escena. Bien lo saben las estrellas que han trabajado con ellos. Ninguno de los dos va de divo, nada de grandes estrellas, son dos actores de esas "segundas filas"  norteamericanas que nos roban el corazón, casi siempre más que los presuntos reyes de star system. Samuel L. Jackson y Tommy Lee Jones, bajo la dirección del primero llevan a la pantalla en formato de teatro filmado "The Sunset Limited", de Cormac McCarthy, autor de "No es país para viejos" y "La carretera" por citar dos de sus novelas llevadas al cine con gran éxito.

La historia se desarrolla en un pequeño y humilde apartamento en un edificio de viviendas situado en un barrio marginal de Nueva York. Ante la mesa, frante a una ventana que da a una pared exterior (por donde llegan los ruidos de golpes ocasionales y algunos altercados de los vecinos y las sirenas de la policía), hay sentados dos hombres. Uno blanco y otro negro. Este es un ex convicto que tiene profundas convicciones religiosas. Frente a él, un hombre blanco mayor, profesor universitario, que intentó arrojarse al paso del tren Sunset Limited, acto que fue impedido por el negro que, casualmente se encontraba trabajando junto al suicida. Jackson confronta en un diálogo incesante su sentido religioso de la vida, su racionalidad y su equilibrio emocional , duramente ganado en un  existencia marginal bastante dura, frente a la absoluta desesperación íntima y emotiva, cargada de una enorme lógica nihilista y negativa que muestra Tommy Lee.

Estamos ante un debate filosófico de enorme calado a pesar de la diferencia de cultura y educación de los dos hombres. Los quiebros, argucias, estocadas dialécticas y defensas numantinas de las dos  personas, cada una tratando de convencer a la otra de estar en el lado correcto de la argumentación, conforman una de las obras más intensas y desasosegantes que he visto en mucho tiempo. ¿Qué significado tiene la vida? ¿Cuál es el papel de Dios en esta condenada sinrazón que suele ser la vida? ¿Qué importancia hay que dar a la muerte en este juego? ¿Es una opción admisible y correcta la decisión propia de acabar con la vida? ¿Cuál es la función del mal y el porqué de su inevitabilidad? Son los grandes temas que Cormac Mc Carthy suele plantear en sus obras (recuerden la apocalíptica "La carretera" o la cruel "No es país para viejos") y que en ésta los trae a colación para ayudarle a plantear algo distinto: ¿qué significa el silencio de Dios ante la maldad, la destrucción y la muerte? Y ese se convierte en el leith motiv de la obra: la existencia de un Dios callado que no se pronuncia ante el sufrimiento del hombre.

"White" y "Black", nombres que el novelista da a sus personajes, elevándolos a estereotipos humanos más que a personajes determinados por sus nombres --dándonos a entender que lo se nos muestra es una discusión de un alcance superior, que se puede proyectar a cualquier ser humano--, discuten sobre la acción de "Black", no solo de salvar la vida de "White", sino de llevárselo a su humilde casa y encerrarse con él bajo llave para tratar de convencerlo de que la vida es un don precioso y de que hay un Dios que nos protege.

Como Tommy Lee dice en su momento de su acre defensa del derecho al suicidio, tras la amargura y desesperación que le provoca su vida, "las cosas en las que creía ya no existen. Es estúpido fingir lo contrario. La civilización occidental se esfumó finalmente por las chimeneas de Dachau".  Para él no existe una razón que pueda dar sentido a su existencia. Jackson le habla de su estancia en la cárcel y de que estuvo a punto de morir asesinado y entonces encontró a Jesús que dio un sentido superior a todo lo que habia sufrido y hecho sufrir a otros, a sus propios errores. Pero en un momento clave de la discusión, Tommy pregunta "¿Escuchaste a Jesus en ese momento?", "Si", responde muy seguro el negro. "¿Como me escuchas a mi?", insiste el blanco. "No", confiesa Jackson. "Lo senti dentro de mí". "Pues pídele que te hable, ahora" .Y Jackson contesta que la presencia de "White" allí, tras salvarle la vida, es la prueba de la existencia y los designios de Dios y por eso debe salvarle de su pulsión suicida.

Cuando Tommy Lee se marcha del apartamento al final de  la película, Jackson le pide a Dios que le habla, que le muestre su existencia de cualquier manera, en ese momentpo de duda y dolor. Debe recurrir a su fe una vez más ante el silencio de Dios y ante la convicción de que el desesperado hombre blanco aprovechará la primera ocasión para llevar a cabo su suicidio. Y, acepta amargamente el negro, eso es algo que también debe quererlo Dios. Y él no es quién para preguntarse si hace bien o mal. Nuevamente la fe le salva de la desesperación. Pero la gran pregunta queda sin respuesta, o mejor, con una sola respuesta: el silencio. Solo le queda la fe.

 

 

 

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6 abril 2012 5 06 /04 /abril /2012 07:07

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Una película sobresaliente que nos habla de un entorno (el mundo rural gallego) unos personajes y una historia oscura, llena de recovecos, de angustia y represión, de cargas de profundidad morales, un auténtico thriller tan raro en nuestra filmografía que parece surgido de una de esas sagas nórdicas europeas que ahora están en el candelero.

Dirige con pasmosa habilidad (dado que es un debut, nadie lo diría) Luis Avilés Baquero, de origen colombiano, que parece haber mamado toda su vida el especial ambiente turbio y amenazante de un pueblo costero gallego, lleno de rencores e historias sin aclarar (a veces tiene uno la sensación de estar viendo un "Solo ante el peligro" a la galaica manera) y con el centro de interés en un puticlub, sórdido y peculiar.

Desde el comienzo, el accidente de automovil con la pareja que huye, en el que morirá la joven (cuya identidad no conoceremos hasta muy entrada la pelicula, asi como las circunstancias de su huida) y las relaciones entre los personajes de la trama, el hermano, la hija y la ex esposa del protagonista, el actual marido de ésta, dueño del puticlub del pueblo, parecen envenenar sin remedio las reacciones ante el retorno del protagonista a su pueblo. Este hombre, mecánico exiliado en Bélgica, (Xavier Estévez, magnifica actuación, contenida y natural) regresa para asistir al funeral de su padre. Hay mucho odio y encono contra él por causas que aun no sabemos, y al marchar del pueblo, atropella a una de las señoritas del Club, aunque se demuestra que ya estaba muerta cuando el coche pasa sobre el cuerpo.Las complejidades de la trama van aclarándose conforme avanza la pelicula, cuyo ambiente turbio, opresivo y amenazador es uno de los logros de la película. La cámara filma con luminosa eficacia el lluvioso, triste, mortecino ambiente del pueblo, en el que los reflejos de los neones del puticlub tiene ecos visuales de cine negro americano.

Las referencias a la enfermedad de Huntington, que aclaran la muerte de la joven prostituta y los sórdidos detalles de su relación con el hermano del protagonista (Xose Manuel Olveira, extraordinario) muestran una habilidad narrativa, no por escabrosa menos eficaz, que dan a la película detalles de excelencia. Emilio Gutiérrez Caba en el papel del dueño del puticlub sigue mostrando la maestría que la edad y el oficio dan a todas sus elocuentes apariciones en pantalla. Película pues digna de ser tenida en cuenta, en la que uno solo ha sabido ver ciertos defectos de forma, reiteraciones sobre el tema del pasado, los reproches y los juicios y una cierta falta de lógica de comportamiento del protagonista, defectos menores que no deslucen una obra magnífica que deja el ánimo conturbado.

 

 

 

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5 abril 2012 4 05 /04 /abril /2012 07:58

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La trama de esta serie norteamericana de Sky Movies es sugestiva y más para los que gustamos de todo lo que concierne a los mal llamados cuentos infantiles clásicos. En este caso se trata del famoso "Peter Pan". Se han hecho una decena de versiones del famoso personaje de James M. Barrie en cine y teatro (incluso un musical), descontextualizando la historia como en el "Hook" de Spielberg o en "El país de Nunca Jamás" con el incombustible Johnny Deep, haciendo de Barrie o con un Peter muy realista en "Peter Pan, la gran aventura" de P.S. Hogan donde se pierde la edulcorina en favor del lado oscuro de Peter, sin traicionar al cuento originsal.

Precisamente en esa linea se encuentra "Neverland", una serie de cuatro episodios (he localizado y visto los dos primeros) y me ha gustado tanto pese a las limitaciones que dicta  la serie en televisión, que no vacilo en recomendarles que la  busquen y la vean,

Es una precuela del clásico. Nos cuentan cómo se originó y por qué la historia de Peter Pan y su estancia maravillosa en el país de Nunca Jamás, donde con los Niños Perdidos vivirá aventuras sin cuento. En la serie nos muestran al Peter anterior al momento en que se le conoce habutualmente (cuando busca su sombra en la habitación de Wendy y conoce a sus hermanos, el de la chistera, el del osito).... Peter es un niño abandonado, un huérfano que se gana la vida en el Londres victoriano robando y liderando una banda de niños abandonados, bajko la interesada "protección" de James Hook, un noble arruinado de inmoral y perversa conducta (aunque presuma de proteger a Peter.

 Todos buscan un  misterioro artefacto que les conducirá al pais de Nunca Jamás donde los piratas, dirigidos por una peligrosa capitana y una tribu de indios están a la greña para conseguiir el misterioso artefacto que esta en poder de un extraño mago que busca que  nadie rompa el magico equilibrio de ese muindo maravilloso  donde nadie acumula años y mantiene el aspecto y la vitalidad que tenian  cuando entraron en él.

Aqui nos enteramos de cómo perdió Hook, el  capitan Garfio, su mano y el origen de la rivalidad a muerte de este con su antaño protegido Peter Pan.

Esta version incide en el aspecto realista de lo que suicede, en las luchas brota la sangre y hay muertes, hay dolor y sufrimiento, es una versión oscura que, no obstante, mantiene la fuerza y el compromiso etico y estetico de su original (aunque decididamente muy lejos de la versión de Disney de los 50).

Escrita y dirigida por Nick Willing, un director y  productor que ha versionado cuentos tan escogidos como el de Alicia, Jason y los Argonautas o el Mago de Oz, en series para la tele, dotadas todas de una producción cuidada y a menudo interpretadas por actores reconocidos. En esta ocasión, Rhys Ifans será Garfio, Bob Hoskins repite en su rol de Smee (como en el "Hook" de Spielberg, Charles Rower es Peter y Keira Knightley hace una encantadora versión de "Campanilla" (papel de Julia Roberts en la ciytada y fallida "Hook"),

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4 abril 2012 3 04 /04 /abril /2012 07:39

 

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Hay editores que hacen de sus libros unos objetos deliciosos. José J. de Olañeta, es uno de ellos. Tiene una colección, denominada "Centellas",  formada por libritos de 9x14 cm, que es toda una lección de cómo aportar textos interesantes en poco espacio, escaso precio y presentación sugestiva. He leido una recopilacion de textos breves de Edith Wharton (1862-1937) sobre "Construir una novela". El librito, con una portada  que reproduce "El retrato de una mujer" de Santiago Rusiñol y una contraportada con otra obra de ese autor,  "Novela romántica", excelentemente reproducidos, atraen la vista del futuro lector con una fuerza casi hipnótica. Se trata de un delicioso objeto que enriquece cualquier biblioteca pese a su exiguo tamaño. La impresión es clara y muy cuidada (resulta casi increíble la ausencia de erratas en el texto: sólo me he topado con una letra equivocada en un "momentos" de la página 26) y los textos elegidos (muchos pertenecientes al libro "The Writing of Fiction") son interesantes y, sin  ánimo de pedagogías ni de recetarios para futuros escritores, resultan aleccionadores y, en algunos casos y puntos, muy aprovechables para conocer las opiniones de la novelista sobre otros escritores y obras importantes de la literatura occidental, europea  y americana, entre ellos Goethe, Balzac, Tolstoi, Stendhal, Jane Austen, Sterne, Dumas, Melville, Henri James, Conrad, Flaubert, Stevenson o Thackeray. Cómo presentan sus personajes esos escritores o cómo estructuran sus novelas, los diálogos o temas de construcción literaria, el paso del tiempo en el argumento, la longitud de la novela o la dificultad de cerrar bien la historia. La última parte del librito es un deslumbrante breve trabajo sobre Marcel Proust y su "Recherche". Me ha encantado sobremanera su análisis sobre "los fallos morales" de Proust reflejados en su larguísima novela y esa observación genial sobre la existencia del miedo, el temor a todo, que impregna toda la gigantesca obra --y la vida-- del escritor francés.

No se pierdan este librito (solo cuesta 9 euros). No sólo aprenderán detalles interesantes sobre grandes escritores y su forma de trabajar, también disfrutarán de una prosa elegante y unos comentarios perspicaces.

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3 abril 2012 2 03 /04 /abril /2012 09:15

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Comedia intrascendente aunque bien interpretada por Maribel Verdú y Antonio Melero. Basada en una novela de la sueca Katarina Mazetti, adaptada a la escena por Alain Ganas, un actor que se enamoró del personaje de Pablo y ha logrado armar un excelente juguete escénico, encuadrado en el esquema de la "atracción de los opuestos". La dirección y la versión  castellana ha sido realizada por José María Pou, en continua alza en sus capacidades de hombre de teatro plurifacetal.

Maribel Verdú borda el papel de Laura, una joven viuda llena de inquietudes culturales, algo pedante, bibliotecaria de profesión y que se confiesa admiradora de Schopenhauer y Lacan. Aprovechando la pausa de la comida en su trabajo, Laura va al cercano cementerio de la ciudad a visitar la tumba de su joven marido muerto, atropellado cuando iba en bicicleta. Allí, en la bucólica paz del camposanto, se desahoga de sus frustraciones y su soledad (por cierto las continuas referencias a sus necesidades sexuales y la "rebelión ovárica" que mantiene en ascuas a la joven es lo único excesivo y  reiterativo que padece la obra).

En el cementerio comparte banco con un hombre joven, Pablo, un granjero sencillo y solitario, obsesionado con su trabajo y que acude al cementerio a mantener largas "conversaciones" con su madre, recientemente fallecida. Al igual que la chica, Pablo, aprovecha al principio su monólogo para contar al púiblico de forma directa y llena de humor sus problemas y sus necesidades. Cuando ambos jovenes superan el rechazo inicial y comienzan a relacionarse desaparecen los monólogos y asistimos a un diálogo permanente con acotaciones a la acción en cada uno de ellos. 

Pero desde el primer momento es evidente que esas dos personas sólo comparten una necesidad básica: la de compañía y son dispares y ajenas en todo lo demás que caracteriza sus respectivas vidas.

No obstante, el chispazo se produce (una sinfonía ovárica en el caso de Laura: parece una concesión cómico-revisteril a la galería: lo cierto es que el público, sobre todo determinado tipo de público lo celebraba con llamativas explosiones de risotadas y comentarios: tuve un espécimen de ese tipo a mi lado durante toda la función) y comienza una relación, sexualmente volcánica como era de esperar, pero donde de inmediato se percibe la disparidad de mundos y la falta de sintonía y comunicación que debería dar al traste con la historia, a pesar de los esfuerzos de ambos por dar un cierto sentido a la descabellada relación.

Pablo necesita una mujer fuerte que le ayude a llevar la granja y cumpla las funciones complementarias que él precisa, cocina, limpieza, orden e incluso ayuda en la administración del negocio. Laura quiere un garañón que la deje satisfecha en la cama, pero también un hombre instruido, con interes por el teatro, la ópera, los libros, el psicoanálisis y el arte. Y el tipo de la tumba de al lado se parece tanto a ese ideal de Laura como ella  misma se asemeja al ideal de mujer campesina que busca el granjero. Solo funciona la química -y la fisica-- sexual. Por tanto el desastre es tan previsible como las lluvias en otoño (aunque en estos tiempos ni eso está seguro).

Diálogo ágil, divertido, apropiado a las dos encontradas personalidades que se nos describen, encanto a raudales en los dos intérpretes y un publico entregado a una ficción sin profundidad alguna, que pasa y resuelve, es un decir, el dilema dejando todas las contradicciones planteadas y fiando solo en el "amor" un eventual final feliz. Pero no importa, la dirección de Jose Maria Pou se vuelca en hacernos simpatizar con la pareja --logrado con el granjero y algo mas dificil de conseguir con la bibliotecaria, un poco ridicula en sus pretensiones culturales dado el hombre que tiene al lado-- y dotando a la representación de una escenario minimalista simple y agradable --combada colina de cesped y un diorama de cielo azul con nubes-- donde solo hay un banco que se convierte en dos y luego en uno por exigencias del  momento. A esa sencillez magnífica añade Pou una musica acertada, en  la que  destaca el "Somewhere" de  Tom Waits que acolcha los momentos finales de la obra, abiertos e irrealmente esperanzados.

En fin, se trata de que ustedes se lo pasen bien, parecen decirnos los dos magnificos intérpretes, aunque no acaben de creerse lo que les contamos y menos que podamos aspirar a cumplir nuestros sueños de pareja. Al menos, riámonos juntos y lleguemos al final cediendo el paso a un "¿por qué no?" irreal pero deseable.

  

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2 abril 2012 1 02 /04 /abril /2012 07:26

la-guerra-de-los-botones-cartel-1.jpg

 De 1962 data la fecha de la primera "Guerra de los botones" del gran Ives Robert, adaptación  de la novela de Louis Pergaud (publicada con gran éxito en 1912). Recuerdo aquella versión en blanco y negro (vista en los setenta en España, ¿por qué? Que se lo pregunten a los del gremio de censores franquistas. Yo no me lo explico) y el entusiasmo con el que otros niños de mi barrio procedimos a crear unas batallas semejantes, aunque nosotros nos quedábamos con los cinturones del enemigo. En esta ocasión es el director de la popular "Los chicos del coro", Christophe Barratier, quien se atreve con el clásico infantil (¿es una muestra más de la falta de ideas del nuevo cine europeo- del norteamericano ya ni les hablo-- que se ven obligados a recurrir a venerables textos que ya cumplieron de sobras su función?) y lo hace recurriendo al guiño histórico patriotero y sentimental: estamos en la Francia de 1944, en plena ocupación nazi.

Los niños y adolescentes de dos pequeños pueblos vecinos, Veirans y Longeverne, mantienen la tradicional rivalidad que es común entre vecinos. Hay batallas más o menos violentas, venganzas, provocaciones y en torno a ellos, como si no les afectara, la opresiva vida de la Francia ocupada de Vichy y el pomposo y vergonzante mariscal Petain (la secuencia de los niños cantándole en clase al anciano mariscal con la renuencia del joven maestro, cómo no, relacionado con la resistencia, es bastante significativa del sesgo reivindicativo de la película). El tono bucólico, tierno y épico de la primera versión queda en esta desvirtuado por la innecesaria ubicación en el lamentable tiempo bélico de la segunda guerra mundial. Cuesta creer en secuencias como la de los niños haciendo su "guerra" ante la ominosa presencia de los uniformes alemanes, que no solían estar acompañados de sonrisas tolerantes.

Se puede pues integrar "La guerra de los botones" en la continua busqueda del cine francés de hoy de una reescritura de su historia cercana, segun la cual la mayoría de los franceses estaban activamente en contra de la presencia nazi en el país. Quiza la mejor de todas sea la que recrea el internamiento por los nazis de los judíos de París en el velódromo "La redada", de la que les hablamos hace unos días.

Pero volviendo a la película de Barratier (en la que participan algunos de los actores más populares de esta oleada que se inició con "Los chicos del coro") no sorprende el éxito multitudinario que la cinta ha tenido en Francia. Hay una innegable buena sintonía entre los directores franceses y su público (algo de envidia me da, pensando en España). Por lo demás reconozco que el equilibrio entre la comedia infantil, el drama subsiguiente y los tonos trágicos de la guerra que les rodea, el miedo, la represión, el descubrimiento del primer amor, el romance entre el maestro y la joven tendera, está tan bien conseguido que uno no acaba de aplicar el nivel de la realidad histórica a la película y acepta el tono amable en la tensión argumental que se nos propone.

La tentación de establecer una metáfora comparativa entre el mundo de los niños y el de los adultos, era inevitable y Barratier cae en ella de una forma no muy sutil. El paralelismo casi imposible está establecido y uno tiene que ver como los papeles de la resistencia y los colaboracionistas quedan reflejados en las actitudes de los niños. No era necesario, creo yo. Jean Texier, Ilona Bachellier, los niños priotagonistas (entre los cuales no parece existir esa quimica sensual que hace pensar en un futuro amor intenso), Guillaume Canet entre los adultos, junto a Kad Merad (excelente, nos hace olvidar su vena cómica en "Bienvenidos al norte", su aspecto dramático es colosal) y Laetitia Casta, forman un elenco bien avenido que dan credibilidad a la película. Magnifica banda sonora, a veces muy grandielocuente, pero en general muy efectiva, que acentúa los momentos cómicos y los dramáticos. Y vuelta a proponer el tema judío y a entonar una canción de gesta que,  lo sabemos, en la realidad histórica no fue tal. Tópicos pues para acentuar el dramatismo de una historia que no lo necesitaba.

La película sigue pues la trayectoria amable de la obra anterior de su director y la tensión dramática de los dos mundos, el infantil y el adulto, se diluye en un tratamiento bastante blando y sin compromiso histórico. Es una pelicula amable que gustará a todos los integrantes de la familia y una propuesta más de la tendencia del vecino país en idealizar la Resistencia y el patriotismo galo, en un ejercicio de banalización que cuesta mucho de justificar.

 

 

 

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1 abril 2012 7 01 /04 /abril /2012 09:51

TEATROESPANOL.jpgLas personas de mi generación (y aledaños), es decir los que tenían sus mejores años jóvenes en la decada de los setenta, con una televisión española que despertaba de la infancia y se desdoblaba en dos, tuvimos el privilegio de conocer y vivir las emisiones de un programa maravilloso que pone los dientes largos a cualquier persona con inquietudes culturales: Estudio 1.(y no fue el único de aquéllos tiempos que emitía un teatro apenas visible fuera de la pequeña pantalla). Teatro clásico al alcance de todos los españoles (como el No&Do) sólo claro si cumplían el requisito esencial de ... que tuvieran aparato de televisión (entonces, un electrodoméstico no tan evidente).

Pues bien, para muchos españolitos (entre los que se incluye este servidor) "Estudio 1" les permitió acceder a textos teatrales archifamosos, seguramente leidos en formato libro, pero nunca vistos y degustados sobre unas tablas. En 2009, alguna empresa externa a TVE logró volver a editar  en DVD una antigua colección de la casa  (editada el siglo pasado en formato video) que permitía acceder a las viejas funciones teatrales emitidas en los sesenta, la mayoría en blanco y negro, de grandes clásicos interpretados por un elenco de actores y actrices que reunía lo mejorcito de cada casa.

Así, se nos ofrecía el "Julio César" de Shakespeare, "Un marido ideal" de Oscar Wilde, "Los caciques" de Carlos Arniches, "Cianuro, ¿solo o con leche?" de Juan José Alonso Millán, "Las brujas de Salem" de Arthur Miller, "Un enemigo del pueblo" de Ibsen y el "Calígula" de Albert Camus.

Recuerdo, obviamente, a otros muchos clásicos que deberían ser recuperados y editados por RTVE, pero en fin, me doy con un canto en los dientes por volver a disponer de  los que he citado.

Se trata de un documento cultural, social e histórcio de gran valor, no sólo por la recuperación de aquéllas venerables versiones televisivas (realizadas con gran dignidad y muy pocos medios) y volver a ver a algunos actores de una fuerza y sabiduría escénicas magníficas, sino por todos los "bonus" que se ofrecen en forma de biografías de los actores principales y entrevistas a otros actores, escritores y directores de la época. Un documento inestimable de nuestros años sesenta y setenta.

He gozado como un beduino en las playas y vergeles de Tahití, degustando a un Ismael Merlo como Julio César, el gracejo de Jesús Puente representando a Wilde, al gran, enorme, Jose Maria Rodero poniéndose en la sutil máscara de Calígula, la potencia del fastuoso José Bódalo como enemigo del pueblo ibseniano, la venerable Aurora Redondo en la comedia de Millán, la dúctil María Luisa Ponte en la obra de Arniches y la genial Irene Gutiérrez Caba en el drama asfixiante de Miller.

Una gozada inmensa para cualquier amigo del teatro.

A quien competa: ¿para cuándo otro pack con piezas de "Estudio 1" o de "Teatro en la 2" o de "Primera fila"? ¿Saben el tesoro que tiene guardado en sus archivos?

 

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31 marzo 2012 6 31 /03 /marzo /2012 07:11

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"Amor es cuando alguien te pasa una patata" dice el enano Glotón, mientras los demás enanos del cuento lamentan que la princesa Blancanieves, jefa de la banda enanos salteadores provistos de pértigas que los convierten en gigantes saltimbanquis,  se haya enterado que la malvada Julia Roberts, quiero decir la reina, se case con el principe Encantador al que ha transformado en un perrito faldero --literalmente-- para  dominarle y reponer sus arcas dilapidadas en fiestas y saraos.  El amor, la aventura, el drama solo apuntado, el humor a paletadas, se cocinan en esta película con resultado no muy apetitoso. ¿Surrealista verisón del cuento de los Hermanos Grimm? Pues sí, además de algo divertida y bastante irreverente. Tarsem Singh, tras haber pasado por los excesos de "Inmortals", se ocupa de hacer una versión un poco gamberra del clásico infantil. Resultado, una película no muy infantil que seguramente divertirá más a los padres que a sus retoños

Tenemos peleas jocosas y nada sangrientas, unos ambientes recargados y surrealistas, acentuando voluntariamente su carácter de decorads, un vestuario bastante hortera, personajes clásicos transformados en cómicos de la legua, un desenfreno saludable aunque travieso y nada sutil y la presencia autoparódica y llena de humor cáustico de una Julia Roberts que no pierde la compostura y la belleza (ya un poco madura, pero rutilante) rodeada de actores y actrices con envidiable soltura (empezando con Lily Collins como la joven y combativa Blancanieves, muy lejos del pasivo papel timorato del cuento.

Grotesca, gótica, tenebrosa en ocasiones, siempre lindando el disparate humorístico, parece una versión adolescente de un Tim Burton en sus inicios, con un príncipe guapo y manipulable, el edecán (Nathan Lane) con un registro cómico magnífico (el mejor de la función) y los siete enanos, un conjunto magnífico que roza la provocación

Lo cierto es que en lugar de una versión moderna del clásico cuento nos encontramos con una visión original  aunque zafia en ocasiones, de lo que se puede hacer con un cuento con ánimo de juego irrreverente pero sin pasarse de rosca. Y ese es el principal defecto de la película: no llega a ser y conformar algo distinto, algo especial. Se pierde en un ritmo irregular que promete gamberrismo paródico y sólo lo consigue en ocasiones. No hay despliegues de efectos espciales y los pocos que se usan no superan la mediocridad, cosa que no importaría si a cambio el argumento y la realización fueran un poco más ingeniosos.En fin, película divertida para pasar una tarde de domingo con ambiente familiar, palomitas y ninguna pretensión

Y un consejo de salud psíquica: eviten si pueden el final tipo Bollywood con música pseudomovidita incluida y danzas sonrojantes.Ese gran actor llamado Sean Bean, haciendo de rey en un par de secuencias, parecía no creerse la escena que montan Blancanieves, el príncipe, los enanos y el sufrido pueblo del cuento. En fin, una guinda inesperada que amarga el modesto pastel que nos han presentado.

 

 

  .

 

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