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18 noviembre 2011 5 18 /11 /noviembre /2011 11:25

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Bueno, el cine de catástrofes universales siempre ha sido un filón para las grandes compañías de Hollywood y a menudo para pequeños productores que arriesgan el dinero en tratar de tocar la flauta del éxito aunque sea por casualidad. "Doomsday Prophecy", "La profecía del juicio final" se apunta a la moda de los epígonos de la Humanidad, tan explotadas en base a las profecías del Apocalipsis, Nostradamus, los Evangelios Apócrifos, santones medievales o avispados profetas de la modernidad oscura, indagadores en viejos códices o documentos arqueológicos de dudosa autenticidad, desde los manuscritos del Mar Muerto a los calendarios de culturas desaparecidas, desde los mayas a los rapa-nui de la isla de Pascua.

En esta divertida película, excesiva y fantasiosa, con efectos especiales de risa y una ingenuidad de la serie B de los 40 y 50 del siglo pasado, se nos habla de una profecía estelar: una estrella colapsada convertida en agujero negro se acerca a la tierra en su ciclo de 26.000 años y se va tragando a los planetas de la Via Láctea, empezando por el enorme Júpiter.`(Más o menos lo que con mayor seriedad y enjundia nos narra Lars Von Trier en su magnífica "Melancolía", una peli apocalíptica en clave intimista). Su cercanía produce una serie de desvastaciones en la Tierra, terrmotos brutales, maremotos que desvastan paises enteros: estamos condenados a la desaparición en poco mas de 24 horas. Un escritor ha revelado al mundo lo que va a ocurrir años antes y ahora sabemos que las dotes adivinatorias dependen de una especie de vara antiquísima que le cobra un precio por sus visiones: la muerte. Antes de consumirse... bueno no les cuento el del todo previsible argumento. Solo decirles que hay un chico bueno, un general mesiánico muy malo, la chica de rigor, el viejo curandero, el policía recto y colega y la intervención de fuerzas ocultas desde hace siglos ante nuestras narices: los morai, las grandes cabezas de la isla de Pascua, elementos de un ordenador gigantesco, una máquina de defensa de hace miles de años que destruirán el agujero negro, así de un plumazo, destruyendo al mismo tiempo todos los principios científicos desde Galileo a Einstein en favor de la diversión y de tranquilizar al espectador.

La cosa se resuelve al estilo de "El cuarto elemento", pelicula a la que debe mucho la que comentamos, y todos tan contentos bajo el liderato de los Estados Unidos.

Cine de catástrofes totales en estado puro, para consumir con un buen pequete de palomitas olorosas y un buen refresco al lado, la tarde libre y un buen amigo/a en el sofá, comentando jocosamente ese cuento de nunca acabar que trata sobre como acaba todo.

Las teorías, historias, juegos y numeros sobre el Apocalipsis final tienen una gran tradición en la cultura de todos los tiempos y lugares. Superticiones, numerología, pseudociencias, teorías espirituales, propuestas conspiratorias, religiones ascentrales y no mucho sentido común, se dan cita en esa extraña rama de los misterios de la psique humana.

En el caso de esta película se acentúa la importancia del llamado "cuanta larga" del calendario maya, en el que se dice que el final de todo corresponde a la fecha 2012, el próximo año (lo que en términos socioeconómicos parece acercarse a la verdad). Lo cual está muy bien (o muy mal) si no fuera por lo absurdo que resulta creer en la infabilidad de una fecha sugerida, es un decir, por un conteo extraño "interpretado" por alguien que no era maya y, ademas, suponer que esa antigua y primitiva civilización tenía poderes y conocimientos de los que no hay absolutamente ninguna prueba. Ahora los profetas del fin tienen un buen alijo donde buscar sus fines de forma que parezcan plausibles: el calentamiento global, el impacto de un asteroide o de un cometa, terremotos, huracanes, inversión de la rotación de la tierra o realineamiento de las placas tectónicas. El cine ha analizado y aprovechado todas esas suposiciones poco o nada científicas. Y la película que nos ocupa, modesta y elemental, es una de ellas y no de las peores. La cosa fue dirigida por Jason Bourque e interpretada por Jewel Staite, A.Buckley y Fernando Lara.

 

 

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17 noviembre 2011 4 17 /11 /noviembre /2011 10:39

 

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Algo de impaciente irritación produce esta película franco-belga en la que se lleva al exceso presuntamente cómico las desventuras de una pareja de tímidos patológicos que se enamoran contra todo pronóstico y establecen una extraña relación cuajada de malentendidos, tensiones absurdas y enfermizas, en el empeño del director de sacar partido humorístico a algo tan patético que acaba irritando al espectador (al menos,a mí, parece que en los países de origen la comedia funciona bastante bien).

Jean René, dueño de una fábrica de chocolate en declive contrata a una joven como comercial, Angelique. Ambos son tímidos hasta la caricatura, Ella va a una terapia de "Tímidos anónimos" y él sobrevive a duras penas con una terapia psicoanalítica que se revela absurda y poco eficaz.

Las secuencias de la primera cita de la pareja hicieron preguntarse a este critico qué tenía de gracioso el padecer del protagonista y su huida bochornosa (se cargan más las tintas en él que en ella), así como los encuentros amorosos que rozan el patetismo. Ni siquiera como una pelicula de casos clínicos podría funcionar, dada la simpleza y el esquematismo de los dos caracteres-personajes en los que se basa.

El realizador Jena-Pierre Améris trata de hacer creíble esta historia de amor que triunfa a pesar de las dificultades que crean los dos personajes enclaustrados en sus respectivos sistemas cerrados de autodefensa y los retrocesos y equívocos que se producen entre los dos cuando están juntos, ante el asombro de los seres "normales" que les rodean que, curiosamente, no parecen percatarse de la anormal timidez de ambos.

El belga Benoit Poelvoorde ("Nada que declarar") encarna al timido enfermizo y la francesa Isabelle Carré, a la tímida, como maestra chocolatera poco verosímil. Como dice uno de los personajes "Lo importante del chocolate es su amargura" y, aunque no sea su intención seguramente, el director logra hacer una comedia amarga pretendiendo  hacer una dulce y alegre, a tenor con el tema: dos personas que viven en un mundo de chocolate se enamoran, ¿hay algo mas dulce que eso? Las paranoias de ambos lo hacen amargo. Lo unico dulce que el espectador saca es un deseo impaciente por ir a una pastelería y ponerse ciego de bombones, cuanto más sofisticados, mejor.

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16 noviembre 2011 3 16 /11 /noviembre /2011 09:00

mi vida perra

 

 

Hoy vamos a hablar de un libro dedicado aparentemente al amor a los perros. Se trata de "Mi vida perra", escrito por la periodista Almudena Montero. Se lee como una novela aunque está concebido como si fuera un diario, o mejor un blog, escrito por una mujer joven (treintañera, como recuerda el subtitulo, aunque a tenor con lo leído, sobra lo de "cualquiera") y lo editó Aguilar hace un tiempo, pero merece la pena recuperarlo y disfrutarlo.

Hay una enorme sencillez en el estilo de Almudena Montero, mucho sentido del humor y un retrato ligeramente ácido pero certero de la vida de una joven inquieta, culta y sagaz durante seis meses, haciendo hincapié en sus amigos, sus relaciones, la coexistencia con su perro, Baldo, y las oportunidades que el simple hecho de sacar a pasear al perro produce en su vida, por cierto, nada rutinaria o aburrida, algunas veces estresante pero siempre con una ventana abierta a la magia de cada día. Optimismo e inteligencia, unidas.

Cada día consignado por la autora va precedido por un apunte en cursiva, posiblemente de su propio blog, en el que se nos muestra un poco la “trastienda interior” de la escritora, en la que comparte con nosotros los elementos emocionales e intimistas de su mente, esos miedos, proyectos y deseos en los que se debate una mujer joven y muy activa. Con lo cual se nos hace el regalo de tener acceso al proceso interior emocional de la protagonista y, al tiempo, pero no necesariamente correlacionados con su vivir diario, los problemas en el trabajo, las citas personales, los enredos, sorpresas, aburrimientos e irritaciones y rutinas de cada día.

Un libro para divertirse entre la poesía de lo cotidiano, (dice: "He llamado al banco a ver si aún existo, parece que sí, pero poco"), la ternura, los malentendidos, los deseos frustrados o no y el caudal de emociones de una mujer sensible y observadora, con momentos hilarantes y retratos implacables de personas y personajes.

Las reflexiones de la autora, ("Esta mañana he decidido creer en Dios. Pero cuando he ido al baño me he encontrado con un letrero en el espejo que decía, "Soy YO el que no cree en ti". Y, la verdad, me ha quitado un peso de encima")  juegan con la seriedad del tema y la agudeza del comentario que a veces recuerdan las greguerías de Ramón Gómez de la Serna ("He desaparecido. He puesto carteles con mi fotografía por todo el barrio por si alguien me encuentra, para que pueda ponerse en contacto conmigo"). Su trayectoria por el barrio en el que vive, su vida sentimental ("cada vez estoy más convencida de que si no me gusta nadie lo reinvento… así tengo a alguien con quien seguir soñando") y su canto a la amistad y al amor, aunque éste se quede en grado de tentativa.

No se trata de un estudio sociológico con secuelas psicológicas, es un apunte directo de las vivencias de una mujer que se debate en algo que todos hemos vivido, el estrés del trabajo y la despersonalización de la vida ciudadana, las amistades electivas y las casuales, los amores sin futuro, los deseos sexuales, los problemas de autoestima y los excesos compensatorios.

La búsqueda de afecto en la alteridad humana (la parte animal está cubierta con la presencia babeante y enternecedora de Baldo, una excelente coartada para animar las relaciones), la nada reprimida expresión de las necesidades sexuales, el sufrimiento inevitable que supone ese estar-con-el-otro, están expuestos sin pretenciosidad, con una sencillez y un estilo simple, directo y divertido. Almudena, no ahorra detalles: nos habla con franqueza, sin tapujos, de sus deseos y de sus intentos de hacerlos realidad, con toda su cuota de errores y dolor.

Como retazo de vida que es, este libro se centra también en el entorno de la protagonista, el barrio donde vive Almudena y que tiene ese discutible pero vigoroso encanto de algunos barrios en las grandes ciudades (la acción del libro se desarrolla en Madrid y en uno de sus barrios emblemáticos, pero eso da igual) una fauna humana que se da casi sin diferencias en muchas ciudades.

Conclusión: Treintañeros- as que me leéis, este libro os gustará.

 

 

 

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16 noviembre 2011 3 16 /11 /noviembre /2011 08:15

Conan Doyle se vio obligado a resucitar a Sherlock Holmes a pesar de que tenía verdaderos celos de su criatura y pensaba que el detective hacía sombra al resto de su creación literaria (cosa que ha sido cierta). Cuando escribe "El perro de los Baskerville" resuelve la cosa con un gambito literario que no convence demasiado. El profesor universitario de literatura y psicoanalista  francés Pierre Bayard publica en Anagrama "El caso del perro de los Baskerville" donde sostiene que Sherlock impulsado por la antipatía de su creador comete errores en la resolución del asunto, equivocándose de culpable. En su libro de "crítica policial" (género que ama este original autor) Bayard analiza el recorrido del detective y desmenuza sus pruebas y conclusiones. Se reconstruyen los hechos y se ponen de manifiesto los errores cometidos (que Bayard en un giro genial atribuye a la presión que sufría Conan Doyle respecto a su criatura literaria: hasta la madre del escritor se enojó con su hijo por atreverse a eliminar al detective). En este divertido ensayo, el verdadero asesino queda desenmascarado. Y el libro no es sólo un recreacion literaria del mito, sino un agudo análisis de las implicaciones de la realidad en la ficción y al revés. Este libro no es el primero que Pierre Bayard escribe sobre personajes de ficción: "Qui a tué a Roger Ackroyd?" (sobre el personaje de una novela de Agatha Christie) y "Enquéte sur Hamlet: le dialogue des sourds", aún no traducidos y publicados en España, me ponen los dientes largos.

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15 noviembre 2011 2 15 /11 /noviembre /2011 16:28

En estos dias de lluvia pertinaz, cielos grises y oscuros e imposibilidad de salir a montañear, sentarse a leer a Murakami en un ambiente distendido,cálido y acogedor es un lujo y un placer. Setecientas y pico páginas que van pasando con avidez de lector (aunque como siempre voy tomando notas o subrayando pasajes, frases e imágenes literarias que me parecen interesantes o que por el contrario las estimo inadecuadas)  en un desarrollo del ritmo literario que está bien medido por el autor y que logra ese "efecto Murakami" que tantos han censurado y a mí me encanta. Este japonés es un antidivo, un enigmático y a la vez sencillo novelista que tiene una forma de narrar engañosamente fácil y que te agarra amistosamente del hombro y te va sacudiendo con una sonrisa, sembrando el estilo de observaciones, hechos y actitudes de sus personajes con los que te asombra y te seduce..

Hoy no he escrito ni una sola linea de mi novela. Mi disciplina de escritor se resiente. He tenido que dedicar parte del dia a hacer gestiones de lo más rutinarias y de temas que no me interesan demasiado, pero que tienen una inevitable importancia. El resultado es una sensación de desaliento y esa  grisura del día congelándome el corazón. Por tanto, sólo he escrito en mi blog sobre un libro y un par de películas. Después me he dejado caer en el sofá con Murakami entre mis manos. Me he reconciliado con el día. Ya es algo.

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15 noviembre 2011 2 15 /11 /noviembre /2011 10:22

las-aventuras-de-tintin-cartel-1.jpg

 

  Como buen tintinólogo (aún conservo varios albumes de las primeras ediciones que sacó a  la luz Juventud en los sesenta) y por supuesto en ediciones posteriores la completa colección, no sólo de los albumes de las aventuras del curioso periodista del flequillo, (al que por cierto jamás se le ve escribir ni una sola linea) sino de los albumes relacionados con él que fueron surgiendo al calor de un personaje mítico y celosamente administrado por la casa-madre, los herederos de Hergé, cuyo olfato para el negocio es proverbialmente conocido por todo el mundo.Por tanto cuando hace unos años se empezó a hablar de que Steven Spielberg habia adquirirdo los derechos para llevarlos al cine, mis pelos -sin flequillo- de crítico doblado en incondicional hergeliano se pusieron de punta.

¿Volveríamos a padecer una copia-intento como los perpetrados por los franceses en los setenta con actores reales, las versiones de dibujos animados o el más digno producto de la televisión canadiense en los 90?  ¿Podría el "Mago" de Hollywood hacer algo que nos desesperara o aburriera al club mundial de los amantes de  los personajes de Hergé? ¿Sería capaz S.S. de llevar a la pantalla plana (o en ese ridiculo invento del 3D) el inexplicable milagro carismático del plano y sencillo -aunque también detallista y complejo--dibujo del genio belga? ¿Alcanzaría a reflejar la estética limpia, luminosa y simple en la que se desarrollan las aventuras de un protagonista esquemático sin ninguna profundidad psicológica y su compañero de fatigas, un alcohólico patoso y decididamente lejos de cualquier tipo de corrección politica, social y humana, pero curiosamente entrañable (el capitán Haddock), unos payasos vestidos de policía con sombrero hongo y bastón, incapaces de hilvanar un discurso coherente y una legión de secundarios de una simpleza casi insultante, sólo superados en inteligencia por Milú, el perrito del "periodista"?

Cómo esos personajes han logrado catapultarse al reino superior de los mitos es para mí un misterio tan enigmático como que los enormes tochos de Harry Potter sean la biblia juvenil en un sector de la población que desdeña los libros o lo consideran sólo obligación escolar.

Pues bien, Spielberg, de la mano de otro mago menor, Peter Jackson, alias "Señor de los Anillos", utilizando la técnica de "mocion picture" (bastante depurada ya por Robert Zemeckis (me encantó su versión de "Cuento de Navidad" de Dickens) y el mismo Jackson (con el personaje de Gollum en "El Señor de los anillos") han logrado una versión muy aceptable de Tintín.

Aceptable aunque no definitivamente lograda. Aun estamos muy lejos de haber humanizado a los personajes (quizá no tendríamos que aspirar a ello, tal vez sea importante que mantengamos la cualidad de proyección imperfecta de un universo en el que lo que nos atrae y fascina es el detalle ambiental y su limpio colorido).

En esta pelicula, desde los magnificos titulos de crédito, un excelente guiño a los esquemas del mundo de Tintín y a todos los aficionados al cine clásico --desde "Vértigo" de Hitchcock al "Charada" de Donen--, la música adecuadísima de ese portento de las bandas sonoras cinematográficas llamado John Williams, hasta detalles como el del mismísimo Hergé dibujando a su criatura y mostrando la cara del Tintín del dibujo más que al personaje que teoricamente le sirve de modelo y sobre todo la genial inserción de novedades en la trama (se trata de una irregular síntesis de tres albumes: "El cangrejo de las pinzas de oro", "El secreto del unicornio" y "El tesoro de Rackham el Rojo"), se nos somete a una vibrante, infatigable, cascada de secuencias sujetas a un ritmo endiablado que mantiene al espectador en vilo sobre su asiento.

El actor Jamie Bell da vida como modelo virtual a Tintín, Andy Serkis al borrachín Haddock y Daniel  Craig, lejos de Bond, al descendiente del pirata Rackham. Todo configura una memorable experiencia, seguramente no óptima pero sí digna y, al fin, aceptable para la exigencia canónica de los tintinólogos de todo el mundo.

Para cualquier aficionado al cine de Spielberg, hay semejanzas entre el tratamiento fílmico de Indiana Jones, por ejemplo, y muchas secuencias de Tintín. La acción toma el sesgo trepidante, simpático y arrebatador de las peliculas de aventuras del genial director norteamericano. El rey Midas del cine ha vuelto a tocar el cielo con las manos. "Tintín" no es una película totalmente conseguida, como dijimos, pero un producto que crea una cierta adicción. Spielberg ha logrado dar a sus imágenes algo de la magia que destilan los albumes, con esos colores planos y ese afán por mostrar detalles y por referenciarlos todos con el universo tintinesco. Lo cual quiere decir que si matiene la galanura de su versión, esperaremos con impaciencia las inevitables pero bien venidas secuelas.

Como suele suceder en el maridaje entre buen cine y buen producto literario --o del mundo del cómic como en este caso-- se trata de dos niveles distintos de excelencia. Ninguno de ellos prevalece sobre el otro, pero ambos se necesitan y complementan. Conviene no menospreciar esta pelicula de Spielberg-Jackson. No sólo por la singular solidez financiera y artistica de lo que se nos ofrece (la película está rompiendo recaudaciones en todo el mundo) sino porque en sí mismo este filme ha adquirido un tipo de excelencia que le hace digno de respeto, aunque sea en relación con el mundo amplio pero limitado de los millones de  personas que aman el universo de personajes de Tintín.

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14 noviembre 2011 1 14 /11 /noviembre /2011 08:31
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Nanni Moretti, que acertó con "Caro diario" o "La habitación del hijo", aquí malogra una buena idea inicial con un desarrollo de lo más descafeinado y baladí. Con lo que más que "Habemus Papam" deberíamos recordar esta película con un título más adecuado "Habemus bodrium".
El argumento parte de una idea muy interesante: ¿qué ocurriría si el obispo nombrado en Cónclave como nuevo Papa tuviera un ataque de pánico antes de ser presentado a los fieles en la Plaza de San Pedro? ¿Y si siguiendo la lógica de la situación, el Santo Padre in pectore decidiera tras una accidentada reflexión que no se sentía preparado para ese cargo y se planteara renunciar a él? ¿Es que el nombramiento, "avalado por Dios", ha sido erróneo? ¿Puede la Iglesia aceptar las dudas de un obispo que aceptó su designación y así fue anunciado a la Cristiandad con la fumata blanca?
Para contestar a eas preguntas y otras que cualquier persona, creyente o no, se plantearía, el director italiano Nanni Moretti,--metido él mismo en el papel de un psicoanalista que es llamado para tratar al Papa y que debe hacerlo en  medio de los obispos que se mantienen aislados y reunidos en Conclave hasta que se recuelva el problema-- navega con las velas desplegadas entre el despropósito, la vaguedad, el recurso fácil y alguna que otra secuencia interesante casi siempre debida a ese grandísimo actor que es Michel Piccoli, tan alejado, ay, de la presencia física seductora que tuvo hace años, demasiados años.
Aún así el buen hacer de Moretti nos ofrece alguna secuencia donde se percibe el aliento critico del director, casi siempre apuntando a los  medios de comunicación: las ruedas de prensa tienen la fuerza, la ironía y el sarcasmo del que suele hacer gala. Pedro en cuanto la cámara pasa a las estancias vaticanas, la cosa cambia y la trama toma una deriva de comedia de colegio secundario. Quizá Moretti trata de emular la sagacidad demoledora de Fellini en sus retratos de la curia romana, pero no, los obispos paracen un grupo bienentencionado de párvulos investidos de púrpura.
La fuerza, incertidumbre y garra del supuesto inicial, la humanización del personaje ajeno al boato y carisma de su cargo ("he perdido el carisma, no se que es eso", dice Piccoli-Papa con una mirada desolada y humilde) es lo más conseguido de la pelicula. Pero todo este metraje no puede vivir solo con esos réditos y Moretti va naufragando en opciones insensatas que buscan la complicidad del espectador y solo consiguen su aburrimiento: por ejemplo, los partidos de voleibol que organiza entre los obispos, la escapada del Papa por una Roma casi ausente, el comportamiento de los dos psicoanalistas con los que habla el Papa  (el propio Moretti y su mujer en la ficción, también psicoanalista) y la previsibilidad de un final que, no obstante, abre fuertes interrogantes, cerrando el circulo de los dos mejores momentos del filme, el principio, cuando el papa se niega a serlo y el final. Pero en  medio, nada o poca cosa y toda anecdótica. La profundidad se ha perdido en el camino. 
Cuando la película acaba, nos preguntamos: ¿qué ocurre ahora?  Todo sigue planteado. Es un desastre teológico, religioso e institucional. Moretti no da para más y nos quedamos con una propuesta brillante y un contenido vulgar y anodino con ciertos aspectos ridículos que deben haber sulfurado a los señores prupurados del Vaticano. Y con razón.
Todo queda por resolver. Preguntas de lujo para respuestas de comedia vaticana o sainete. Como psicoanalista, se me pusieron los pelos del punta al imaginar lo que podría haber dado de sí un encuentro de altura y calidad entre un actor que hiciera de auténtico psicoanalista y el representante máximo de una de las "majors" de las religiones instituidas, la católica. Fellini, De Sica, Buñuel, incluso Lars von Trier, hubieran babeado por dirigir una secuencia tal. Y sólo hablo del aspecto humor. Imagínense con un tratamiento serio. Nanni Moretti decepciona cruelmente. Película abortada.
 
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13 noviembre 2011 7 13 /11 /noviembre /2011 18:24

Luis Rojas Marcos es un psiquiatra montado en el dólar, en el sentido literal de la expresión (trabaja como profesor en la Universidad de Nueva York) dedicado además a producir más y más títulos de divulgación médica, psicológica y psiquiátrica. El último de ellos es "Eres tu memoria" con el subtítulo socrático "Conócete a tí mismo" (Espasa editorial) que, sin rebasar los límites y estilo de una obra dedicada al gran público aficionado a temas médicos y de salud, cumple el servicio de alertar a los lectores sobre la importancia capital de la memoria, facultad donde reside nada más  y nada menos que nuestra identidad como seres humanos. Por lo tanto la pérdida de memoria (no debida a un accidente o a un tumor sino por razón de la edad) es algo que debe alertarnos y entrar en una dinámica de mejora, que es posible, a través de ejercicios, medicamentos especiales y actitudes vitales. Para mí tienen especial relevancia los capítulos dedicados a la enfermedad de Alzheimer que cada año se diagnostica a una de cada cien personas de entre 60 y 70 años en todo el mundo. En España la proporción total de enfermos es del 30 % en los mayores de 80 años. La enfermedad que tiene una fase primera silenciosa en la que los niveles de material amiolideo -que destruye las neuronas--comienza a subir y hacer su  maléfica labor sin apenas cursar síntomas, es visible en el deterioro leve de funciones ejecutivas, de la memoria, el lenguaje, la atención y la orientación. Cuando el enfermo y sus familiares se percatan, comienza la carrera --sin posibilidad de curación, por el momento-- para tratar de retrasar el avance. En una tercera fase, la mente del enfermo practicamente se desintegra, sus capacidades intelectivas desaparecen y con ella la propia conciencia de identidad.

El protagonista de mi novela en curso padece la enfermedad y logro para él, en la ficción, que la sociedad reconozca el drama de estos enfermos y les permitan, mientras aún pueden, declarar su voluntad para que --cuando las circunstancias de su enfermedad destruyan su existencia consciente, con las debidas cautelas legales y médicas--  puedan acceder a un final honroso y digno, librándole a él y a sus familiares de un "calvario insufrible y ruinoso", como escribe Rojas Marcos. Desgraciadamente, por el momento, sólo existe tal sociedad en mi ficción. Esperemos que no tarde mucho en diseñarse un protocolo sanitario-legal para que sea una realidad.

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12 noviembre 2011 6 12 /11 /noviembre /2011 10:56

Se trata de uno de los egregios autores de la cultura profundamente catalana, como es lógico muy cercano y querido por el público de esa lengua y responsable de obras como "Berenaveu a les fosques" "Quan la radio parlava de Franco", "Ai caray", "Desig", "Morir", "Olors", "L'habitacio del nen" y "Salamandra", además de firmar algunas de las más populares telenovelas emitidas por la televisión autonómica, como "Poblenou", "Nissaga de poder", "El cor de la ciutat", "Ventdelpla" o la imperecedera "Amar en tiempos revueltos".

Nació en Barcelona en el 40 y con solo 23 años recibió el Premio Josep Maria de Sagarra por "Una vella, coneguda olor" que llevaría a los escenarios en 1964.  Cuarenta y siete años después, Sergi Belbel la repone en el TNC y uno se pregunta por qué.

¿Nostalgia del pasado? ¿Posibilidad de aleccionar a las nuevas generaciones con la presencia de la ya vetusta tiranía franquista? ¿Capricho del realizador que vivó su infancia en esa sociedad? El propio Benet ha censurado ligeramente la decisión de Belbel y el TNC. ¿Quizá es un montaje económico para estos tiempos de crisis y rebajas?

No conocí la obra en su época propia y no me ha conmovido lo más mínimo asistir a su renacimiento. Tópicos, sensación de dejà vu, provincianismo, crítica fácil y momentos innecesarios servidos por un plantel de actores y actrices que no pueden evadirse de un cierto tono rutinario. El público, mayoría de señoras y resignados maridos, disfrutaba recordando sintonías de radio o programas de aquellos tiempos, en un drama alicorto que no nos convence. Ha llovido mucho señor Belbel para que veamos la, sin duda entonces, pertinencia  escénica que arrojó la obra hace casi cincuenta años. No es un clásico teatral, señor Belbel, es una obra menor que emprende un vuelo alicorto a estas distancia del siglo XXI. Un mal favor a Benet i Jornet.

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12 noviembre 2011 6 12 /11 /noviembre /2011 07:42

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Divertida pelicula de ciencia ficción, subgénero superhéroes, basada como no podia ser menos en un comic, realizada con sentido del humor y una seriedad argumental que dice mucho en favor de su director, aunque con fallos evidentes: un protagonista soseras, relaciones amorosas poco creibles y sin garra, ritmo chirriante en ocasiones pero en suma una película entretenida y bastante digna.

Claro que si pensamos que este producto del marketing comic-cine ha costado 200 millones de dólares uno se pregunta si no habia mejores argumentos en los que invertirlos. Para los aficionados a los comics y concretamente a este bienintencionado héroe de tan poco atractivo nombre (suena mejor en inglés, Green Lantern), la cosa no está tan mal, aunque los críticos se han cebado en esta obra dirigida por Martin Campbell. A mi entender de forma harto injusta. Dada la compleja mitología de este héroe, con escenarios de otros mundos, y avatares  variadísimos, dar con unos guionistas que lo resuman convicentemente y con un director que lo traslade a imágenes de una forma correcta y atractiva y sobre todo clara, nada confusa, no era fácil. Campbell pasa el listón con notable alto.

No podemos pedir la fuerza shakesperiana a un comic y a unos personajes que dan lo que dan de sí, sin demasiadas complejidades de carácter y destino. Lo único que censuro es que los productores de esta pelicula estén tan atentos a no exprimir demasiado el argumento (por ejemplo dejar la historia de la cientifica negra Angela Basset, solo insinuada) y las aventuras del protagonista (sólo centradas en el malo en plan "agujero negro") para propiciar las secuelas. Para cuando llegue la secuela, (si llega, dada la modestia del exito logrado por la primera) sería bueno cambiar de actor protagonista y buscar a alguien que vibre más con la coprotagonista, la joven Carol Ferris. O cambiarlos a los dos. Toda la elaboradísima mitología de "Linterna verde" merecería otra oportunidad.

 

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