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6 abril 2011 3 06 /04 /abril /2011 13:13

secreto Pica 

 

 Un Picasso juvenil llega en 1898  a Horta de San Juan, a pasar una convalecencia de escarlatina en casa de un amigo. Dedica su tiempo a visitar los cercanos Ports, las agrestes montañas del lugar e incluso hace un ejercicio de vida adánica en una cueva. Al marcharse, presuntamente deja un cuadro como regalo a sus anfitriones. Se pierde la pista de ese cuadro y se alimentan todo tipo de especulaciones sobre su existencia y contenido. El periodista Leo Vidal, un personaje recurrente de Francesc Miralles –esta es la tercera novela de sus "aventuras"—es contratado para buscar pistas sobre ese misterio artístico.

Tomando como base la dudosa existencia de esa obra de arte tan codiciada, Frances Miralles, se embarca y lleva al lector a un viaje a las bellas tierras del sur catalán, fronterizas con el Matarraña aragonés y a la cercana isla de Buda en el Delta del Ebro. El relato de la búsqueda se complica con la curiosa aparición de una muchacha punk, peligrosa y un poco desequilibrada que no sabemos lo que busca y de otra joven, embarazadísima, y con una inquietante historia a su alrededor, que de una forma harto providencial ayudará a Leo Vidal en sus pesquisas.

Bueno, ya tienen ustedes armado el esqueleto de una novela sencilla, sin pretensiones, donde Francesc Miralles va desgranando su documentación sobre el famoso viaje del joven Picasso, algunas de las historias de su estancia adánica en una cueva de los Ports, cerca de Horta y su emblemática montaña triangular, un apunte de su discutible homosexualidad ocasional con un gitano y una trama que se desarrolla a base de pequeños golpes de efecto, a veces un poco excesivos ya que fuerzan el principio de verosimilitud. Pero bueno, el lector, sobre todo el de la zona donde se desarrolla la acción, reconocerá paisaje y gentes (divertido el "cameo", es decir la aparición y "actuación" con su nombre real, de Octavi Serret, el librero del Matarraña). En fin, una novela con la sola pretensión de divertir.

Miralles logró algunos exitos de ventas con obras como "Amor con minúsculas", "El zen de la empresa" "el Laberinto de la felicidad" o "La última respuesta", algunas en tándem con Alex Rovira. Este autor, de vida singular, viajero impenitente,  editor de libros de espiritualidad, músico ejerciente, muestra un olfato certero en la elección de sus argumentos, pero --al menos en esta ocasión-- "pincha" en la confección de sus componentes: el ritmo es desangelado, los personajes huecos, las circunstancias demasiado manipuladas y la resolución vaga y poco convincente. Escribir un thriller o una novela de acción y misterio, requiere más atención a la factura de los personajes, el ritmo (es como el montaje en el cine, si no es el adecuado a la acción el resultado es nefasto) y la dosificación de circunstancias, lo más verosímiles posible. Volveremos a Miralles pronto.

"El secreto de Picasso".-Francesc Miralles. Ed. Umbriel.251 páginas.

 

 

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6 abril 2011 3 06 /04 /abril /2011 08:06

_enunmundomejor.jpgExcelente película danesa. Oscar de este año a la mejor película extranjera. Dirigida por Susanne Bier, "En un mundo mejor" debía haber llevado interrogantes. Propone una historia que nos hace reflexionar y cuestionar la educación que les damos a nuestros niños y  en concreto la actitud ante la violencia y la manera de afrontarla. Para ello la directora, con una magnífica elección de actores y una puesta en escena sólida y bien estructurada, nos propone una sutil experiencia: nos lleva a Kenya, a un campo de refugiados, donde Anton, uno de los cinco protagonistas, ejerce de doctor entre el dolor, la miseria y la violencia salvaje  e indiscriminada de los señores de la guerra. A continuación contrapone --en un sabio ritmo de interrelaciones-  esas escenas impactantes en Africa a la vida familiar cotidiana de tres adultos y dos niños en la civilizada y aséptica Dinamarca.

No hay toma de partido, mensaje subliminal o maniqueísmo de ningún tipo, no se hace una soflama de buenismo izquierdista, no nos aleccionan social o políticamente: la baza de Susanne Bier es presentarnos de forma aséptica y realista dos situaciones tal como son. Y a pesar de la brutalidad de la violencia en el campo de refugiados, con una extraordinaria secuencia del linchamiento del jefecillo tribal por los familiares de sus víctimas y la actitud al fin no neutral del médico ante la brutal escena, lo que inquieta más al espectador es la violencia soterrada pero igualmente innecesaria, excesiva y gratuita, que reina en la aparentemente ortodoxa y ética comunidad danesa de gentes con un alto nivel de vida.

El personaje del médico, Anton, es de una complejidad, belleza y convicción verdaderamente notable. Recuerda al personaje de Camus en "La Peste", aunque aquí es menos "de una pieza", ya que también se nos muestran sus contradicciones, el peso de sus principios, su fortaleza y su humanidad doliente pero fascinante. La secuencia del voluntario sometimiento del doctor a la humillación que le inflige un matón, ante sus hijos, es de una persona que roza la heroicidad por la defensa de su convicción en el rechazo de la violencia y de la venganza.El enorme valor que tiene una persona capaz de pasar por "cobarde" por defender su postura ante la vida. A ello se enfrenta la lectura que  el amigo de su hijo, un magnífico Willam Johnk Nielsen, hace del episodio y sus ansias de venganza que causan un innecesario despliegue de daños. Ni uno solo de los cinco personajes principales de esta cinta tiene desperdicio, está mal dibujado o es inconsistente. Son  personajes complejos, llenos de claro oscuros, que sufren, aman y viven sus vidas con todas las contradicciones que no pueden evitar. Tanto los dos niños, Elías y y Christian, como el médico Antón y su mujer, de la que está a punto de separarse, y el padre del desorientado Christian (incapaz de superar la muerte de su madre por un  cáncer, del que culpa a su padre, una fuente de violencia que le desborda), conforman una estructura humana de una absorbente complejidad, en la que nada nos es extraño. Al contrario que la vida en los campos de refugiados de Kenia que, sin embargo, tiene una cosa en común con la "amable" vida danesa: la violencia primaria, en una sociedad a la vista, en la otra, soterrada y reprimida. Y la primariedad de los instintos básicos, visible en los niños de la escuela y su absurda crueldad gratuita, en los adultos enfangados en sus historias de amor, miedo y traición.

Una película para reflexionar, servida con unas imágenes bellísimas del país africano y la pacífica serenidad de los bosques y lagos del país nórdico. En fin, no se la pierda. Y lleve a sus hijos. Como escribí al principio, debería haberse titulado "¿En un mundo mejor?".

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3 abril 2011 7 03 /04 /abril /2011 13:40

Érase un país que quería progresar y decidió apostar por el gasto irresponsable, por vivir por encima de las posibilidades, por insuflar gas a burbujas lujosas, desde la inmobiliaria a la del automóvil o la suntuosidad del despilfarro innecesario, en vacaciones a plazos o electrodomésticos de última generación. Los bancos amparaban el dislate y ellos mismos se lanzaron al enriquecimiento feroz, excesos de primas a sus ejecutivos, incontención en gestión de recursos, en inversiones millonarias, en codicia en el préstamo fácil, y a todo ello sumando malas prácticas públicas y privadas y corrupción generalizada en la relación mutuamente beneficiosa con una  parte de la clase política, también enfocada en el despilfarro.

Así pues el escenario estaba preparado para que interviniera la dura contundencia de la realidad, tan obstinada como la ley de la gravedad con los objetos que caen: una burbuja inmobiliaria absolutamente demencial, endeudamiento de las familias con créditos muy superiores a lo que eran capaces de pagar, los bancos atrapados por la mezcla de la mala gestión, la barra libre de créditos, la corrupción y las ampliaciones exageradas de volumen empresarial, más una clase financiera absolutamente irresponsable, jaleada por las agencias de rating. En 2008 se produce en Estados Unidos el colapso de Lehman Brothers y el pistoletazo de salida a la crisis que aún cabalga apocalipticamente por todo occidente. ¿Quién es responsable de esa crisis? Por supuesto los ciudadanos lo son en parte, no en vano se dejaron engañar por la supuestas facilidades crediticias. Pero ¿ quién montó el engaño, además de los políticos que debieron ser más cautos y no dejarse también atraer por el dinero fácil, la plata dulce que decían los argentinos antes de sucumbir a los corralitos y regresar casi a la edad media económica? Pues justamente los bancos y la clase financiera. Esos que ahora creen haber superado el bache y vuelven a hablar de beneficios para repartir, bonus, sueldos millonarios, incentivos. Ayudados por las agencias de calificación, tipo Woody's (lobo feroz de los Gobiernos en apuros, léase Portugal, Irlanda o nosotros, sin ir más lejos)  que cuanto más se equivoquen  y más problemas  y ruina causen, más ganan, mejores dividendos reparten entre sus analistas ejecutivos y más alta es su calificación. Y todo ello a pesar de que una institución tan respetable como el Congreso de los Estados Unidos ha dicho al respecto de la actual crisis "Concluimos que los fallos de las agencias de calificación creditica fueron engranajes esenciales en la maquinaria de la destrucción financiera". No logro entender por qué no se controla desde la ONU o el Banco Mundial u otra instancia internacional  sus actividades y sus intereses espurios.

¿Adivinan cómo se llama ese país de fábula tan inmerso en una crisis como la esbozada? ¿España? Pues sí, también, pero no. No escribo hoy de España, sino de Islandia. ¿Por qué? Por una razón esencial, que marca la diferencia entre España e Islandia. Los islandeses han  exigido responsabilidades  penales a algunos de sus banqueros, financieros  y políticos y los hacen corresponsables de la mayoría de los desafueros cometidos en esos círculos de poder. Además han creado nuevos controles para evitar que pueda volver a suceder una debacle semejante y exigen una mayor profesionalidad a la función bacaria. La cárcel podría alojar  a algunos de esos delincuentes de camisa de seda. Pues por eso querría ser islandés.

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31 marzo 2011 4 31 /03 /marzo /2011 09:01

Nos encontramos ante una  primera novela (al menos publicada). Nueve amigos se reúnen en un refugio de montaña veinticinco años después de su última cita. De pronto, en pleno reajuste de recuerdos, fobias, atracciones y antipatías, servidos a través de un diálogo a veces reiterativo, con bastantes tópicos, pero tan real como la vida misma en algunos ámbitos de todos conocidos, ya sean culebrones hispanos, reality show y grandes hermanos o el bar cheli de la esquina, hay un gran apagón y todo empieza a cambiar. A partir de ahí, desapariciones misteriosas, al estilo de “Diez Negritos” de Agatha Christie. Y sorpresas apocalípticas dosificadas al mejor estilo de las novelas o películas de terror  y supervivencia. ¿A qué género pertenece esta novela? A tenor de lo leído es un híbrido entre novela de misterio, de ciencia ficción y de realismo social y generacional.

Pero pasemos al autor, David Monteagudo, es  -o era- un obrero que ha trabajado en fábricas y talleres y ahora lo hace en una empresa de cajas de cartón ondulado, que a los 40 años (ahora tiene casi los 50)  afronta la llamada crisis de la madurez masculina planteándose un cambio radical de vida, prefiere dedicarse a escribir novelas antes que hacer lo habitual, buscarse una novia más joven o irse a recorrer mundo con cabellos largos y una guitarra.  Evidentemente no es tan fácil y debe haber elementos que vienen de antiguo en la psique de nuestro autor para pensar en algo tan poco rentable como suele ser la carrera literaria. Supongo que una gran afición a la lectura, al cine y a las telenovelas, no necesariamente por ese orden. Porque de esos elementos está llena la técnica literaria que se refleja en “FIN” la novela que hoy nos ocupa.

La novela, como decíamos, comienza con un planteamiento al estilo de las películas u obras de teatro de reencuentros. Desde un punto de vista psicológico-social, todos los tópicos  de ese tipo de obras están presentes: los recuerdos de cómo eran los amigos en tiempos juveniles, los comentarios más o menos inocentes sobre los cambios que se observan, sobre el efecto de la vida en cada uno de ellos, en su apariencia y en su aspecto social externo (las señales del éxito o el fracaso, siquiera económico)  la constatación muy temprana de que en el fondo no se ha cambiado tanto, el renacimiento de viejas rencillas…

Pero en este universo aparentemente previsible surge un hecho, el apagón,  que lo trastoca todo: es un elemento crecientemente intranquilizador, amenazante, que viene de fuera, del exterior y del que jamás tendremos una visión clara. Es decir, el miedo a lo desconocido,  a una desaparición física en un contexto de apocalipsis que se va presintiendo más o menos desde la mitad de la novela. La gradual desaparición de los amigos, la presencia fantasmal, llena de presagios y culpabilidad del único amigo del grupo que aparentemente no acudió a la cita –Andrés, el Profeta—al que la culpabilidad por algo que le hicieron todos, da poderes enormes, el ambiente ominoso, hermético, asfixiante, a plena luz del día, los elementos colaterales que van dando una imagen de desastre y terror que parece desmentir la presunta normalidad de un día de campo entre viejos amigos…todo ello van agarrando al lector, en una creciente presión,  para dejarlo sin respiro en un final a lo M.Night Syamalan, la serie “Perdidos” o Alejandro Amenábar (quien, previsiblemente,  ha comprado los derechos de la novela para llevarla al cine).Fin-190x300

Y ahí está el mérito de la novela. Su capacidad para convertir al lector en un adicto a la busca del final. Es un excelente germen para un guión de cine o una obra de teatro. De hecho los diálogos tienen la inmediatez y a veces la banalidad de los telefilmes al uso y las descripciones dan de continuo el esquema y la forma de las acotaciones que sitúan la escena en los guiones de cine o teatro. Así pues, no se trata, como dijeron algunos, de un sucesor de Cormac  McCarthy, el autor de “La carretera” entre otras obras, (ni muchísimo menos), sino de un escritor hábil, con una primera novela que ha dado en la diana y que tiene algunos defectos, pero que muestra sin lugar a dudas las maneras de un escritor eficaz.

Hay muchas trampas literarias en el transcurso del relato, algunas escenas innecesarias, como la charla xenofóbica de dos de los viejos amigos, diálogos simples, reiterativos, innecesarios, banales, demasiada puntuación  a final de frase (recurso de escritor principiante), tópicos y clichés en los personajes, descripciones flojas, un final abierto que no convence…

Pero en cambio el lector constatará la fuerza y el agarre de un argumento que funciona  a base de golpes de efecto, no todos muy  logrados pero que conforman una atmósfera de angustia, de peligro mortal y de destrucción en un ambiente cotidiano y aparentemente pacífico y seguro, que me recuerda mucho a la película de Buñuel “El ángel exterminador”.  El tipo de personajes, a pesar de su topicidad o tal vez  por eso mismo, crean un efecto especular en el lector que se ve reflejado a si mismo y a amigos y conocidos  en ese grupo variopinto pero irremediablemente superficial y banal. Como en “Perdidos”, los personajes se enfrentan a extrañas e imprevisibles circunstancias que atañen a la misma supervivencia y en ese proceso de lucha muestran sus auténticos caracteres, sus debilidades, egoísmos y a veces su generosidad y entrega.

Jaume Vallcorba, el alma mater de la editorial Acantilado, ha apostado por un longseller con un sentido de la astucia digo de otro tipo de editores. Las novelas de David Monteagudo (hace poco salió Marcos Montes, una novela corta también de corte más o menos realista-fantástico, al estilo de Sánchez Piñol) parecen algo distinto en el catálogo de excelencias de “Acantilado”. Quizá Vallcorba ha sabido ver más lejos de lo que ha publicado de DM y se nos escapa algo. Y es que hay un punto que nadie puede negar a “Fin”: su lectura engancha al lector. Y eso significa un boca-oreja muy rentable. Nueve ediciones (o reimpresiones, que no queda claro y es cosa distinta) en un año, lo confirman.  Si David Monteagudo se aplica, quizá supere la condición de globo sonda desde el punto de vista literario.

 

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30 marzo 2011 3 30 /03 /marzo /2011 19:54

Nueve amigos se reúnen en un refugio de montaña veinticinco años después de su última cita. David Monteagudo, un escritor de raza que nace como tal a los cuarenta años, comienza su novela con un planteamiento al estilo de las películas u obras de teatro de reencuentros. Desde un punto de vista psicológico-social, todos los tópicos de ese tipo de obras están presentes: los recuerdos de cómo eran los amigos, los comentarios más o menos inocentes sobre los cambios que se observan, sobre el efecto de la vida en cada uno de ellos, en su apariencia y en su aspecto social externo (las señales del éxito o el fracaso, siquiera económico) la constatación muy temprana de que en el fondo no se ha cambiado tanto, el renacimiento de viejas rencillas, la presencia fantasmal de un amigo ausente al que se le hizo una mala jugada y planea amenazadoramente sobre todos ellos…

Pero en este universo aparentemente previsible surge un hecho que lo trastoca todo: es un elemento intranquilizador, ominoso, que viene de fuera, del exterior y del que jamás tendremos una visión clara. Es decir, el miedo a lo desconocido, a un apocalipsis nunca esperado y que se va presintiendo más o menos desde la mitad de la novela. La gradual desaparición de los amigos, la presencia fantasmal, llena de presagios y culpabilidad del único amigo del grupo que aparentemente no acudió a la cita, el ambiente ominoso de signo apocalíptico a plena luz del día, los elementos colaterales que van dando una imagen de desastre y terror que parece desmentir la presunta normalidad de un día de campo entre viejos amigos…todo ello va agarrando al lector para dejarlo sin respiro en un final a lo M.Night Syamalan, la serie "Perdidos" o Alejandro Amenábar (quien, previsiblemente, ha comprado los derechos de la novela para llevarla al cine).

Fin-190x300.jpgY ahí está el mérito de la novela. Su capacidad para convertir al lector en un adicto a la busca del final. Es un excelente germen para un guión de cine o una obra de teatro. De hecho los diálogos tienen la inmediatez y a veces la banalidad de los telefilmes al uso y las descripciones dan de continuo el esquema y la forma de las acotaciones que sitúan la escena en los guiones de cine o teatro. Así pues, no se trata, como dijeron algunos, de un sucesor de Cormac McCarthy (ni muchísimo menos), sino de un escritor hábil, con una primera novela (publicada, tiene escritas muchas otras) que ha dado en la diana a pesar de tener muchos defectos formales y que tiene algunos tópicos no muy bien resueltos con la técnica aun no depurada del autor, pero que muestra sin lugar a dudas las maneras de un escritor eficaz que podria dar mucho más de sí. Lo veremos. Espero.

 

Ficha: "Fin", David Monteagudo, editorial Acantilado.352 pags.19€

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29 marzo 2011 2 29 /03 /marzo /2011 13:26

the-way.jpg

Bueno, en esta amable y bienintencionada película hay que tener en cuenta la historia detrás de la pantalla. Está dirigida por Emilio Estévez, el director y actor, hijo de Martin Sheen (que en realidad se apellida Estévez y es hijo de español, gallego a más señas) al que recordarán los cinéfilos como el oficial ejecutor de "Apocalipsys now" de Francis C. Coppola, una de las mejores cintas bélicas de la historia del cine. Pues bien "The Way" es la historia de un oculista de California, de 70 años, que pierde a su hijo de 43, mientras este realiza el Camino de Santiago, a causa de un accidente. Tom, marcha a España para recoger las cenizas de su hijo, con el que tiene una asignatura pendiente de comprensión pero no de afecto, y decide hacer el Camino que había empezado el fallecido.

Y ahí empieza la versión fílmica, parcial y escogida como es inevitable, del desarrollo, moroso, pintoresco, agotador y estimulante del Camino de Santiago. Si alguno de ustedes lo ha realizado, ya sabe de qué les hablo. A los que hemos recorrido aquellos senderos, trochas, pistas y conocido a la flora y fauna que lo recorre y lo habita pues, bueno, "The Way" le traerá recuerdos muy vivos y ciertas dosis de escepticismo y paciencia ante algunos de los inevitables (?) tópicos con que los cineastas norteamericanos cocinan sus visiones de nuestro país y más de algo tan fuertemente peculiar como el Camino.

En ese aspecto, sobran las referencias y anécdotas relacionadas con los gitanos y los toreros (parece que no hayamos avanzado nada desde la época de Washington Irving y Prosper Merimée), mientras que las referencias  religiosas (católicas) que podían haber sido un lastre, están tan contenidas y justificadas --desde el respeto-- como el alejamiento de teorías esotéricas y magias varias relacionadas con el simbolismo del Camino (apuntadas brvemente por el personaje de Jack, el escritor irlandés sin  ideas, que es uno de los compañeros de Tom-Martin). Además del citado, se unen a nuestro desazonado padre norteamericano --que lleva las cenizas de su hijo todo el Camino y las va depositando en lugares del recorrido-- un holandés fornido que camina para adelgazar y para de esa manera volver a gustar a su mujer, y una mujer muy sexy y muy amargada y agresiva que pretende dejar de fumar pero en realidad arrastra el trauma de un aborto obligado.

"The Way" se estrenó el año pasado, en pleno año Jacobeo, y la verdad es que puede añadirse con honor a una eventual lista de películas que tratan directa o indirectamente las historias del Camino  (Buñuel entre ellas). De hecho la película se basa, parcialmente, en un libro de Jack Hitt "Off the road", que no tengo el gusto de conocer. Ha sido coproducida por Mel Gibson y nace --y aqui viene la explicación del principio de esta crónica-- de una experiencia que tuvo Martin Sheen durante un viaje a Galicia a fin de ver a su familia, en la que hizo un par de tramos del Camino. Entusiasmado por la experiencia convenció a su hijo, Emilio Estévez, de que realizara una película sobre ese "viaje al interior" que supuso para el actor ese par de semanas de caminata.

La enseñanza que se desprende es fácil: la vida no se elige, se vive. Carpe Diem y todo eso. La última secuencia muestra al oftalmólogo, con la mochila al hombro, paseando por Marraquech. Es decir, ha decidido vivir su vida como su hijo hizo (ante su rechazo y su incomprensión), .

Ángela Molina, Joaquin Almeida y Simon Andreu, dan vida a algunos de los personajes que se cruzan con Tom, mostrando las diversidad de registros que proporciona una experienca tan íntima y a la vez tan comunalmente humana, que es caminar por el milenario sendero que lleva al Apóstol...y a veces al conocimiento de uno mismo.the-way_2.jpg

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29 marzo 2011 2 29 /03 /marzo /2011 08:15

mas-alla-de-la-vida-cartel.jpgNo se puede decir que sea una mala película. Tampoco se debería decir que es buena. Quizá Clint Eastwood se ha tomado un respiro después de tantas obras que rozan la maestría, desde "Sin perdón" , "Gran Torino" o las "Cartas de Iwo Jima". Con las dos primeras, "Más allá de la vida" tiene un importante punto de contacto: el tono crepuscular, el aire que rodea a un hombre vencido por la edad, por unas circunstancias que supera su deseo de descanso, cambiado, transformado pero aún fiel a sí mismo, con su insobornable dignidad. Aquí el protagonista es un hombre joven, pero el ambiente que le rodea es ese que menciono. Todo lo que le rodea se acerca más a la muerte que a la vida. Matt Damon abandona su registro de hombre de acción y presta su imagen honesta y un poco infantil, demasiado saludable, a un parapsicólogo que puede escuchar a los muertos desde esa zona de sombras que podría haber entre la vida y la muerte. Esta es la historia de la película: tres vidas que han sido heridas por la muerte, sin ser arrebatadas por la dama de la guadaña. La periodista francesa que renace tras un tsunami, el niño que pierde trágicamente a su hermano especular y el propio protagonista, que tiene un don que detesta y le condena la vida, cerrándole la posibilidad de la ansiada normalidad. 

 

Si apartamos los primeros minutos de auténtico y magistral cine, el tsunami mostrando al horrorizado espectador la tenue gasa que separa la normalidad de la vida de la brutalidad de la muerte inesperada, el resto de la película habita en un mundo de contrastes donde se parte de una premisa difícil de aceptar para muchos espectadores, la existencia de esa tierra de nadie donde los muertos aún no han tomado conciencia de su silencio definitivo y buscan un traductor que libere sus pensamientos en los oídos y las mentes de sus allegados. Todo narrado con la solvencia de Eastwood y con ese incierto buenismo que suele ser marca de fábrica de Spielberg (por cierto, productor ejecutivo de la película). Hay un cierto aire reivindicativo de lo inexplicable, la metafísica sombría de la muerte, que sin llegar a transformar la película en un filme de tesis (casi me parecía notar a veces una cierta incomodidad en Matt Damon, en forma de falta de autenticidad,  que supongo reflejo de la del director). Al final uno se queda con la sensación de algo fallido, como si Eastwood hubiera dirigido a contracoeur un mensaje que le preocupa pero que con gusto apartaría de su historial cinematográfico. A no ser… a no ser que "Más allá de la vida" sea una consecuencia del hecho ineludible de los 80 años de Clint, no tanto de sus preocupaciones íntimas, sino del deterioro difícil de evitar de la edad, cuando estos temas se tienen más cerca de lo deseable .

Sea como fuere, es una película que disgustará a los incondicionales del "duro" Clint. Pero atraerá a los que vieron el lado romántico y sensible del director en "Los puentes de Madison", por ejemplo. Personalmente creo que Eastwood y Spielberg, dos maestros, no deberían trabajar juntos. Dejemos que se influencien mutuamente, pero no en una misma película. "Salvar al soldado Ryan" la podría haber firmado Eastwood. "Más allá de la vida", la debería haber firmado Spielberg.

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28 marzo 2011 1 28 /03 /marzo /2011 19:31

No es una ficha más del dominó revolucionario árabe. No es Libia, donde Gadafi lucha una guerra imposible contra su propio pueblo, ni Egipto, ni Túnez, ni por supuesto Yemen, Argelia, Marruecos o Jordania. Es Siria, de la que Kissinger, el célebre secretario de Estado de Richard Nixon, dijo hace casi cuatro décadas, "en la región más conflictiva del mundo -–Israel-Libano-Arabia Saudí-Irak- Irán y Siria— no se puede hacer la guerra sin contar con Egipto, ni se puede lograr la paz sin contar con Siria". La región sigue siendo la más conflictiva, semilla de todos los males que acongojan al siglo XXI, desde el terrorismo islámico exportado al resto del mundo, hasta la permanente inseguridad contagiosa que rodea la mera existencia del estado de Israel y las amenazas iraníes. Egipto ya no es la llave de ninguna amenaza bélica, pero Siria sigue siendo una pieza esencial en el damero político de toda esa zona.

150-3456000-http___d_yimg_com_i_ng_ne_efe_20110328_15_21579.jpgCuando el pasado día 15 se declaró el "día de la ira" en Siria, una protesta convocada a través de Facebook, en la que los sirios se unían a las revueltas de los países cercanos y exigían cambios políticos y económicos en un país dominado por una minoría alauita, la familia del desaparecido Hafez el Asad, ahora dirigida por uno de sus hijos, Bashar el Asad y el partido Baas (Partido Socialista de la revolución árabe), la noticia –y el desarrollo sangriento posterior de las protestas—alarmaron a las cancillerías de todo occidente, empezando por Estados Unidos, y pusieron en alerta roja a Israel.

En el poder desde 1963 (fecha que empezó el estado de excepción, hasta hoy mismo) los baasistas se aliaron con la minoría alauí, rama del chiismo (un 11% de la población siria), hasta el golpe de estado de 1970 que llevó al poder a el Asad, quien gobernaría sujetando con mano de hierro a la mayoría suní del país (un 70%), con el apoyo y la simpatía del Irak de Sadam Hussein (también del Baas) y el Irán del ayatollah Jomeiny y sucesores.

Más de un centenar de muertos repartidos por ciudades como Deraa (donde empezó la represión), Tafas, Latakia o el mismo Damasco, están poniendo al régimen de Bachar el Asad contra las cuerdas y alarmando a todos los países de occidente y a los que comparten el destino sirio por la fuerte implantación del régimen en sus existencias. Me refiero evidentemente a Libano, cuya historia está imbricada de manera intensa con los sirios, una presencia militar permanente en el país mediterráneo desde 1991. Siria está también tras Hezbolá (organización chií financiada por Irán) poder actual dominante en Libano y tras Hamás. Este papel clave en la política de oriente Medio lo ha mantenido Siria desde hace décadas, moviendo sus piezas con astucia y sin comprometerse realmente con nadie (incluso estaría dispuesta a acercarse a Israel si éste le devolviera los altos del Golán, la estratégica región que les fue arrebatada en la guerra de 1967).

¿Qué efecto podría tener en todo el avispero de la zona si cayera el régimen de la familia El Assad, un régimen de poder tribal basado en el poder y la corrupción (aunque no tan elevados como en Tunez o en Egipto).? La señora Clinton ha dejado las cosas muy claras. No confundan a Siria con los otros países árabes sometidos a las revoluciones populares, ha insinuado. "Ni pensar en intervenciones militares como las de Libia". Hasta Israel, enemigo acérrimo de loos Assad, que vería con buenos ojos la caída del eje Teherán-Beirut-Damasco, en realidad no parece preferir que el régimen baasista caiga. Suena un poco a aquello que también dijo Kissinger (aunque refiriéndose a América Latina): "es un hijo de puta, si, pero es nuestro hijo de puta". Cuestión de intereses no de principios.

Todo el sistema policial de seguridad y el Ejército, están en manos de la minoría alauí, con el apoyo de otras minorías como los drusos y los cristianos, mientras el dinero y las empresas importantes, lo están de la burguesía suní, que ha prosperado tras las privatizaciones de los últimos años. Bachar el Asad está tratando de repartir más esa riqueza, aumenta los salarios de los funcionarios, insinúa cambios políticos y trata de minimizar el reguero de muertos echando la culpa a "bandas armadas extranjeras disfrazadas de soldados y policías", prometiendo investigaciones y castigos.

La situación no es fácil de resolver. Si sigue la represión y las víctimas, pueda estallar la bomba. Si cede, deberá medir las concesiones o a la larga también se hundirá. Y los manifestantes tienen un refugio en las mezquitas (de hecho un enorme número de muertos fue en un ataque a la mezquita Al Omari, en Damasco) lo que pone los pelos de punta a todos los países que contemplan con inquietud como se desmorona el centro neurálgico del avispero de Oriente Medio. El pragmatismo del régimen sirio que oscila a su conveniencia de un lado para el otro, sunies o chiitas, palestinos o israelíes, resulta preferible a un régimen islámico más en la zona (con Irán afilando sus uñas). Difícil problema.

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28 marzo 2011 1 28 /03 /marzo /2011 13:13

P1000059.JPGUna vez en Peñarroya de Tastavins, el pueblo montaraz, un triángulo blanco que se amolda a una colina, con las montañas protegiendo sus espaldas (población de calles empinadas que merece algunas horas de paseo), subimos a la parte más alta del pueblo y seguimos la pista que lleva a los depósitos de agua. Allí encontraremos un lugar de descanso con carteles indicadores de la ruta que vamos a seguir.

 

 

 

El sendero, sin dificultades, dejando atrás la balsa de San Miguel, nos lleva al mismo pie de la mole vertical de paredes rojizas (de ahí el nombre de la población) que alcanzan 1058 m. de altitud y es un conglomerado de paredes con más de 100 metros de caída y en su cima ofrece una explanada desde donde se disfrutan unas vistas hermosas de toda la fronteriza zona con el Bajo Maeztrazgo, y de lugares pintorescos como el Mas dels Marrocals, les Moles o el Barranc de Peret. En las paredes verticales se crean repisas donde anida un gran número de buitres leonados, el monarca aéreo indiscutible del lugar.

Antes de bajar por la derecha hacia el Arroyo de los Prados, al pie mismo de la cara sur del farallón y que lo rodea para hacer un camino circular de poco más de cinco horas de duración (contando paradas breves), sugiero seguir la pista que lleva en media hora hasta el Mirador de las Rocas que nos ofrece una vista privilegiada del conglomerado rojo. P1000069.JPGDespués desandamos la pista y a mano izquierda, junto al Masmut, hay un empinadísimo sendero que nos lleva a la cima en unos minutos (no aconsejable para los que sufran de vértigo o no estén en forma).

La bajada hacia el arroyo, es un sendero balizado, pedregoso, sin problemas para caminarlo y que nos va ofreciendo continuamente unos parajes bellísimos, arboledas de pinos y carrascas, el enebro con sus bayas rojas, algunas sabinas adaptadas al hostil medio rocoso, el perfume del romero y el tomillo, flores silvestres de vivos colores, quizá alguna cabra triscando por sus empinadas trochas, la huella de un zorro, el vuelo veloz del cuervo y, sobre todo, el majestuoso planear del buitre o del alimoche sobre nosotros. Restos de construcciones humanas, masías y corrales, dan fe de la venerable vejez de estos lugares, poblados desde tiempos neolíticos.

Durante la bajada, tras un bosque de encinas llegaremos a una zona con unos pinos de tamaño impresionante, llamados "reservats" (son pinos que se guardaban para la construcción de masías y de barcos --en pasados siglos--, y donde también podemos admirar un abrevador de ganado, "bassiol", realizado en uno de esos pinos vaciados en semicírculo (en "lluna vella").PICT8169.JPG

En una hora podemos estar junto al arroyo, cruzarlo sin dificultades (no suele haber agua) y pasar al otro lado donde discurre una pista que a la derecha se interna en els Ports para llevar a Boixar (provincia de Castellón). Debemos seguir a la izquierda, sin abandonar como fondo la presencia firme y llamativa de la cara este de las rocas de Masmut (hay quien dice que proviene del nombre de un pueblo bereber que estuvo en la zona y otros, menos románticos, hablan de un desaparecido Mas del Mut). Tres kilómetros de tranquilo pasear por la pista, junto al rio, que volvemos a cruzar y nos encontramos con otra pista a la derecha que lleva al refugio de Fredes. Seguimos rectos para pasar junto al Maset Peret d’Arsis y un poco más allá, a la derecha, en el fondo, un bellísimo puente medieval que merece la pena visitar.

La pista está cementada en la subida permanente siguiendo siempre la cara nordeste del Masmut. A mitad de subida veremos a nuestra izquierda una fuentecilla que mana sobre un tronco abrevadero. Rodeamos la cara norte del Masmut y llegamos a conectar con el camino de acceso que seguimos al llegar. En unos metros llegaremos a la balsa de San Miguel, junto al pueblo.

Un pueblo encantador

 

Calles empinadas, balcones de madera, fachadas encaladas, balconadas artísticos con flores por doquier…uno cree pasear por el Medievo, en un viaje al pasado que desmiente la presencia evidente del siglo XXI. Hay que visitar la casa Palomo y sus dos portadas en arcos de medio punto. Restos de un castillo en lo más alto, la capilla portal de la Virgen del Carmen (que parece haber sido el portal del recinto amurallado, ya desaparecido), la esbelta torre de la Iglesia de Santa María la Mayor, construida en piedra sillar, a mediados del XVIII. Vean también la plaza de la Fuente, con el lavadero público.

 

 

Alrededores que no debe perderse

A dos kilómetros del pueblo, vaya a pasearse por la ermita de la Virgen de la Fuente, un conjunto arquitectónico bien conservado con una ermita barroca y otra aún más antigua, siglo XIII, un hermoso claustro, todo ello declarado monumento nacional desde 1931 y Bien de interés cultural desde 1985. No se pierda la decoración gótica en capiteles y ventanas, así como el tímpano central, presidido por una imagen de la Virgen en Majestad rodeada de cuatro ángeles. Impresionante techumbre del edificio barroco en carpintería mudéjar aragonesa.

Documentación

Guía de la Comarca del Matarraña (Prames), Matarranya (red natural de Aragon), Les terres del Matarranya, Salvador Ginesta (Abadia de Montserrat), Matarraña desconocido , Jesús Avila Granados (Barrabes editorial).Y los mapas 520 de los Topográfico nacional de España. Asequibles en la librería Serret de Valderrobres o en cualquier librería especializada.

Accesos, comer y dormir

Desde Tarragona la N-420 hasta Calaceite. Desde allí a Valderrobres, seguir la carretera a Monroyo y coger el desvío a la izquierda hacia Peñarroya. Desde Morella, por la carretera de Alcañiz (n-232), desviarse en Monroyo y a la derecha hacia Peñarroya.

En la carretera de entrada al pueblo, antes de la subida, restaurante de la Hospedería Santuario Virgen de la Fuente. Dormir y comer en el Hotel Tastavins, en el centro de la localidad. Y en Monroyo, El Molino para comer o la Posada Guadalupe, también para dormir.

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23 marzo 2011 3 23 /03 /marzo /2011 20:45

red-poster-bruce-willis.jpg

Con unas secuencias de acción fascinantes, muy a la medida del incombustible Bruce Willis, comienza una película que trata de no dar respiro al espectador (con tal de que este pida a esta película sólo lo que puede dar: diversión). Dirigida por el  alemán Robert Schwentke (el mismo de "Más allá del tiempo", un drama bastante notable del que ya hablaremos), demuestra su oficio y lo pone al servicio de sus estrellas, Willis, Helen Mirror (resulta jocoso ver a la circunspecta reina Isabel manejando con soltura un lanzagranadas), el gran Morgan Freeman (nunca me canso de admirar su enorme convicción como actor) y el más histriónico pero no menos grande John Malkovich, en un papel enloquecido que le va de maravilla.

El argumento, basado en un cómic famoso de Ellis y Hammer, no es nada del otro mundo: un agente retirado de la CIA, aburrido de su vida, se enfrenta a un intento de asesinato. Lo alarmante es que los asesinos gastan maneras de la CIA. Asi pues el enemigo está dentro, casi sentado en el despacho Oval. Ahí es nada. Por lo tanto Willis se pone en acción, a su manera tosca y eficaz, y recaba la ayuda de sus amigos citados, también jubilados. Es un festival de estrellas. Casi nos sobra el idilio forzado entre una joven funcionaria tomada como forzado rehén por Willis (para protegerla) y su captor.

Un digno producto de acción, a un paso del cine de palomitas (nada de censura a ese maravilloso y evocador cine que tantas satisfacciones nos dio, años ha) y con un tono crepuscular muy elegante, a la medida de las edades de nuestras estrellas.

Me siguen divirtiendo estas películas, con una violencia que no se cree nadie, puros estallidos de efectos especiales y especialistas, como aquellos combates de lucha libre que a mediados del siglo pasado encantaban a nuestros padres.

Si además los actores hacen su trabajo con el gesto amable del que sabe que está jugando a la acción desmedida y poco creíble, en la lucha épica tradicional de los buenos contra los malos, pues miel sobre hojuelas.

Y para terminar no se pierdan las breves apariciones de un grande de la pantalla norteamericana, Ernest Borgnine, en lo que creo fue su último  papel ante las cámaras. Enternecedor. Adiós "Marty", adiós gran "malo" del cine, con su sonrisa de dientes fronteros separados que irradiaba bondad, paradójicamente. En fin, cine, cine, cine.

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