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1 noviembre 2019 5 01 /11 /noviembre /2019 17:42

Cuando leemos o oímos hablar de "filosofía perenne", denominación acuñada por Leibniz ( a caballo entre el.XVII y el XVIII) recordamos uno de los más famosos libros del inglés Aldous Huxley (1894-1963), afincado en Estados Unidos y que además de novelas, poesías, relatos cortos y ensayos (Un mundo feliz, La isla, Contrapunto, Las puertas de la percepción), coqueteó con las drogas como camino de percepción espiritual. Nos referimos a la búsqueda de un "punto focal en que mente y materia, acción y pensamiento se dan cita en la psicología humana" o "la búsqueda a la Realidad inherente en todo y lo que en realidad es nuestra verdadera Naturaleza".  La fuente de ese tipo de filosofía es, desde luego, la metafísica y suele causar una forma o estilo de vida de base ética muy característico que crea como un "esprit de corps" un "sello" caracterológico y social que salta a la vista para cualquiera que conozca el mundo de la espiritualidad laica o la perteneciente a las religiones corrientes (budismo, cristianismo, islamismo) aunque se mantiene cuidadosamente al margen de ellas. Enfocados no en el cultivo de un yo personal, sino del Yo eterno que esté en el fondo de todos y que se suele identificar con una Base o Fondo universal y de carácter suprahumano. Se trata de promover un conocimiento que como dicen los textos hinduistas clásicos "por el cual oímos los inaudible, percibimos  lo que no puede percibirse y sabemos lo que no puede saberse".

Filosóficamente sabemos que el conocimiento es una función del ser. Pero si a través de determinadas prácticas y disciplinas espirituales hay un cambio en el ser cognosciente, se produce un cambio paralelo en la naturaleza  y la cualidad de ese conocimiento. El pragmático William James, psicólogo y filósofo norteamericano -hermano del novelista Henry James- aseguraba con mucho sentido común que "la práctica puede cambiar nuestro horizonte teórico y puede hacerlo de doble manera: puede conducir a nuevos mundos y suscitar nuevos poderes. El conocimiento que nunca lograríamos manteniéndonos tal como somos, acaso sea alcanzable a consecuencia de un tipo de vida superior basada en la ética y en el amor". Un espíritu en estado de "desprendimiento, caridad y humildad, puede estar dotado para aprehender otro tipo de Realidad diferente pero sin embargo inmersa en la realidad cotidiana. Es nuestra percepción diferente la que puede captarla.

A "groso modo"  ese sería el objetivo de toda una serie de prácticas y disciplinas, unas más serias que otras, algunas con ambición de ser consideradas científicas y otras decididamente esotéricas, que integran el que Robert Greenfield llamó en los años setenta del pasado siglo "Supermercado espiritual". En aquélla época, cercana a la "revolución de la flores" y el uso del cannabis y el lsd a gogó, hubo muchos "despertares" e "iluminaciones" facilitados por el atajo rápido de la pastillita o las fumatas o la ingesta de hongos "sagrados", pero también se solidificó la presencia y páctica del yoga, del budismo zen y las formas de meditación de raíces hindúes (budismo y vedanta), chinas (taoísmo), islámicas (sufismo) o cristianas y ante el advenimiento del siglo XXI, las confirmaciones y parámetros prácticos más o menos científicos y médicos logrados por el "mind fulnness" , la práctica de la atención plena, el budismo y en otro orden de cosas la "sabiduría perenne" basada en filosofías arcaicas como los grecolatinos- Pitágoras, Demócrito, Sócrates, Platón, Epicuro, Séneca, Marco Antonio, et altri-   o los saberes oscuros de los sacerdotes de Apolo, de Dionisos, la senda chamánica. Sin olvidar las vías gnóstica, monástica y mística (de la que nos habla Joan Prat, en su libro "La nostalgia de los orígenes").

Un "supermercado espiritual" que parecía adquirir mayor importancia en paralelo al descrédito gradual de las Iglesias y a ciertos escándalos que salpicaban a algunas de ellas, sin olvidar la memoria histórica del papel que tales iglesias habían tenido con su alianza con el poder político y monárquico en la explotación y abuso ejercido contra la población menos culta y más precaria, es decir la mayoría hasta la llegada del siglo XX y sus guerras demoledoras.

El paso de los siglos ha cambiado la relación del hombre con la Naturaleza, la técnica y la ciencia han facilitado -y transformado- nuestra vida cotidiana, pero el hombre no ha evolucionado comparativamente a la evolución social, cultural, política o económica. Su mente sigue bastante inmadura, "no percibimos las cosas tal y como son; nuestras creencias distorsionan; nuestro entendimiento es limitado; no reconocemos nuestra verdadera naturaleza". Por eso el amplio y surtido supermercado espiritual ofrece posibilidades de crecimiento, un proceso laborioso hacia el "despertar", a base de senderos y caminos cuidadosamente delimitados y de difícil consecución real aunque muchos de ellos sujetos a la falacia de "consígalo en 20 lecciones". En el fondo la receta básica es simple (no fácil) y se apoya en elementos como la motivación, la transformación de las emociones, un estilo de vida basado en la ética, prácticas diarias de desarrollo de la concentración y atención, una paciente percepción de la propia conciencia, la dedicación esencial al cultivo del amor y la busca de la sabiduría, y , por último pero no menos importante, la aceptación del Otro tal cual es unido a un blindado espíritu de servicio altruista hacia los demás... ¿simple?, sí. ¿sencillo?, no. Uno echa de menos la sencillez poética de la frase de Heráclito (s.IV, adC) cuando susurraba "Todo está lleno de dioses", estimulando el amor y el respeto del hombre hacia todo lo creado, incluído él mismo.

Pero pasemos a los libros que podrían inaugurar una biblioteca basada en la espiritualidad humana. Para empezar, leamos sobre "Las nostalgia de los orígenes"  del antropólogo Joan Prat (Kairós) en el que se nos habla con acierto, erudición y claridad de ese ansia humana por los mitos de loa paraísos perdidos, por el regreso  a los orígenes, antes de que los hombres malgastaran la rqieuza y la belleza recbidas. Joan nos habla de laS cuatro grandes vías de retorno a esa condición ideal: el camino de los chamanes, la esotérica vía de la gnosis (palabra griega que designa el conocimiento perfecto), el sendero de la ascesis y la  renuncia a todo lo que nos aparte de la disciplina y, por fin, la vía mística en que practica la renuncia a sí mismo, el apartamiento del ego y la unión con lo Absoluto, aquello que algunos llaman Dios.

Podemos complementarlo con "El despertar del alma" (Ariel) de David Hernández de la Fuente en el que este profesor universitario de la UNED acoge el mito de Ariadna, esposa del dios Dionisios, el místico conductor del hombre por el mundo de los misterios dejando a un lado la razón y cualquier cultura que no sea la de la Naturaleza en sí misma, incluida la social o la familiar. "Dionisio aparece como esencia del instinto que, junto con lo apolíneo, rige la vida humana y todos sus campos creativos y conceptuales". Es una metáfora de la potencia creativa de la Humanidad "del trasfondo místico y metafísico de la esencia del mundo". Nietzsche se confesó  adepto a la figura y la significación dionisíaca para compensar al mundo de la "muerte de Dios".

Y pasando a los elementos prácticos que pueden acercarnos al sugestivo pero difícil cambio de percepción de lo real y lo cotidiano que consiste justamente en percibirlo "tal cual es", aconsejo la lectura atenta de "La práctica de la atención plena" (Kairós) del profesor de medicina Jon Kabat-Zinn, una visión científica que a muchos les parecerá revolucionaria y sumamente práctica.  Como reflejo de las vías espirituales tradicionales, aconsejo "El Buda rebelde" (Kairós) de Dzogchen Ponlop Rinpoché, que nos proporciona una receta budista para "liberarse del miedo y la infelicidad" de una forma original: "desatando la parte búdica de nuestro interior que se rebela contra la banalidad y las trampas racionales o emocionales  que nos tiende la religión, la costumbre, la cultura y nuestros miedos y deseos.  Para otro sector religioso aconsejo el brillante libro "Sufismo y taoísmo" (Siruela)  de Toshihiko Izutsu, erudito profesor japonés experto en islamismo, en el que contrapone la cosmovisión sufí y la taoísta y nos descubre la líneas comunes que parecen compartir sin tener ninguna conexión histórica directa. 

En suma un recorrido sugestivo por las vías más conocidas dirigidas al cultivo de la parte espiritual del hombre, en una época en la que el materialismo y esa nueva teología de lo digital parecen estar causando el olvido de la importantísima "dimensión mistérica" de la mente humana. En realidad, la que nos convierte en humanos.

FICHAS

SUFISMO Y TAOÍSMO.- Toshihiko Izutsu.-Trad. Anne Helene  Suárez.- ED. Siruela.511 págs.

EL BUDA REBELDE.-Dzogchen Ponlop Rinponché.-TRad Gabriel Nagore.-Kairós.271 págs.

EL DESPERTAR DEL ALMA.-David H. de la Fuente.- Ed. Ariel.-453 págs.

LA PRÁCTICA DE LA ATENCIÓN PLENA.- Jon Kabat-Zinn.-Trad.David González.Ed. Kairós

LA NOSTALGIA DE LOS ORÍGENES.- Joan Prat.- Ed. Kairós .-675 págs.

 

 

 

 

 

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30 octubre 2019 3 30 /10 /octubre /2019 17:35

Michael Sims es el nombre del autor de este libro excelente, documentadísimo, original e imprescindible para cualquier lector aficionado a las novelas que  Arthur Conan Doyle escribió sobre su genial creación literaria Sherlock Holmes. A la altura del "Canon" de esas obras, publicado en tres tomos, por Akal editores, este libro desmenuza detalles suculentos de la vida del buen doctor Conan Doyle, especializado en oftalmología y que apenas practicó la medicina, dedicando la mayor parte de su vida a escribir libros de éxito.

El amante de Holmes y Watson verá colmada su curiosidad por los detalles más nimios de la compleja historia de las publicaciones, las primeras dificultades y los éxitos posteriores. Pero como ampliaciones gratificantes conocerá los precedentes conocidos o menos conocidos, caso del Zadig de Voltaire, Poe, el mismísimo D'Artagnan de Dumas, Hugh Conway o Emile Gaboriau.

Sims hace un trabajo notable de investigación y la vida del Dr. Doyle realmente le da materia dramática y literaria para convertir su libro en un placer de lectura. Los avatares del joven doctor en la Inglaterra victoriana van siendo descritos de tal manera como se conforma un puzzle, pieza a pieza, conformando los motivos que unidos darían al incipiente escritor la materia que construirá el mundo de  Sherlock. El éxito del   folletin en periódicos y revistas fue el punto básico que llevó a Conan Doyle a perfeccionar la estructura del relato corto y del personaje permanente. Así como su afición a la literatura de género y sus dotes de observación (aprendidas de uno de sus profesores de la facultad de Medicina) le permitieron crear a un héroe imperecedero, casi un estereotipo y un símbolo. 

FICHA

ARTHUR Y SHERLOCK.- Michael Sims.- Trad. J.M. Salmeron. 375 págs. ed. Alplha Dekay

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29 octubre 2019 2 29 /10 /octubre /2019 21:16

...SED HORA INCERTA. La muerte es el final seguro de todos los seres, sólo la hora en la que se presenta es incierta. Una máxima latina que deja clara la vulnerabilidad del ser humano. Por eso es absurdo vivir temiéndola hasta extremos obsesivos, como nos cuenta el excelente escritor Julian Barnes, en su libro "Nada que temer", donde exorcizó sus permanentes temores con su fresco sentido del humor. Desde Séneca a Marco Aurelio o Cicerón y Epicuro, Kierkegaard, Wittgenstein o Nietzche, incluso un optimista campechano como Montaigne o unos pesimistas como Schopenhauer o Heidegger, consideraban que una de las funciones de la vida es prepararse para la muerte.

Si reflexionamos sobre ello o si algún evento dramático o trágico hace que muera alguien a quien apreciamos o amamos, que fallezca de manera inesperada, fulminante, nos damos cuenta de que la esencia de la muerte que conocemos es que es la muerte del Otro. De un otro en el tenemos depositados sentimientos o emociones que nos vinculan estrechamente. De nuestra propia muerte, generalmente no nos enteramos. Mientras tenemos un ápice de vida, apostamos inconscientemente por ella, aunque veamos muy cercano el fin. Algunos incluso llegan a desearlo. Como decía Epicuro "cuando la muerte está, tú no estás; cuando tú estás, la muerte no está". No hay contacto posible entre, sea lo que fuere,  tu identidad mental, cerebral, espiritual y la muerte. Cuando ella aparece, todo lo que conforma tu Ser desaparece: con todo el respeto para los que piensan o creen en una "superación" de la muerte con la supervivencia eterna del "alma". Queda el cuerpo, que en ese mismo instante comienza con creciente intensidad un proceso de descomposición. La entropía, segunda ley de la termodinámica, afecta a todo lo que existe, incluido por supuesto ese "bípedo sin plumas y hablante" que es el ser humano.

Algún poeta romántico o ciertos novelistas góticos han elaborado trabajos de muy diferente calidad sobre la presencia de la  muerte en la vida humana. En ellos se  barajan imágenes y símbolos de lo más variado. Hay culturas que mantienen con ella una relación justa y equilibrada e incluso la saludan y le dan la bienvenida alegre y confiada. El cristianismo, cuyo símbolo máximo es un hombre muerto en la cruz, ha lanzado anatemas terribles contra la muerte, a pesar de creer en la Vida Eterna. Lo cierto es que esa evidencia potencial nos acompaña desde el momento del nacimiento y forma una segunda naturaleza esquiva y no visible junto a nuestro cuerpo, como una sombra inapreciable pero esencial. Conviene pues entender claramente que forma parte de nuestro Ser, según una ley absoluta de la Naturaleza. En tanto "eres", la muerte es la otra cara de tu ser. Vive bien y serenamente el que acepta esa doble vertiente de su persona. 

 

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26 octubre 2019 6 26 /10 /octubre /2019 16:39

Amanda Cross es el pseudónimo de Carolyn Gold Heilbrun, una profesora norteamericana (1926-2003) dedicada entre otras labores a escribir novelas policíacas de alta calidad literaria. Tuvo un éxito considerable en los paises de habla inglesa y encantó a los lectores del Reino Unido pues lograba un estilo que parecía surgido de Oxford y Cambridge más que de los Estados Unidos (Harvard y Yale). En los sesenta y durante dos décadas más triunfó en un mercado difícil para el género por lo muy transitado. A España llegó con el nuevo siglo y desapareció demasiado pronto del mercado a pesar de la calidad de sus libros. Fue la primera profesora (de inglés, precisamente) aceptadas en la Universidad de Columbia. Sus obras más importantes publicadas en su país, fueron ensayos en defensa del feminismo y de la igualdad de derechos por razones de sexo.

"El caso James Joyce" es la primera que leo de esta autora y me ha gustado por varias razones, a pesar de que adolece de ciertas limitaciones en algunos aspectos literarios: las descripciones de lugares, ambientes y caracteres psicológicos no están a la altura de los diálogos, las referencias literarias y la inteligencia e ingenio de la trama Uno se queda con la sensación de que ha leído una obra de teatro más que una novela. Termina siendo más interesante las relaciones de los tres o cuatro personajes principales, sus diálogos y sus observaciones, que la autoría del crimen, así como el rebuscado sistema de descubrirlo. El placer más profundo se encuentra en las citas de grandes literatos y poetas ingleses, en las referencias a Joyce y un presunto manuscrito del que se origina el "Ulysses" , que tiene cierta relación con "Dublineses". LOs dos protagonistas principales, una profesora de media edad, Kate, y un fiscal de Nueva York, Reed Amhearst, que parece surgido de las páginas de Edith Wharton, Oscar Wilde o Forster, resultan los más creíbles y atractivos. Parece ser que seguirán siéndolo en obras sucesivas. Lo veremos.

FICHA

EL CASO DE JAMES JOYCE.- Amanda Cross.-272 páginas.-Punto de Lectura (2000).- ISBN: 978-8466301176

 

 

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23 octubre 2019 3 23 /10 /octubre /2019 14:31

Lector, si le molesta este título, hágase una reflexión. Tiene la misma limitación  de lógica histórica, respeto y empatía humanas, información veraz,  sentido de futuro y conocimiento no manipulado del pasado que aquellos que se enfurecerían ante el título "Todos somos españoles". Catalanes, españoles, vascos, gallegos, andaluces o extremeños. Son algo más que denominaciones de origen, lo sé. Hablamos de dos etiquetas: lo político y lo cultural (que incluye la lengua). Justamente lo político (que integra lo económico y así nos va) es lo que ha demostrado fehacientemente que no funciona o funciona pésimamente. Aunque, a pesar de todo, tiene solución: quizá tuviéramos que redifinir lo que entendemos por política y sus "profesionales", hasta el momento más bien una comunidad parasitaria.

Pasemos a lo que nos puede unir. ¿Unir? Pues sí. Por definición la cultura genuina es una instancia abierta, porosa, en crecimiento permanente, que asimila y recoge todas las aportaciones ajenas por su valor intrínseco, en tanto cuida y alimenta sus características propias (en un clima de hermandad, colaboración  y respeto por las culturas vecinas). ¿Por qué es tan difícil de comprender que no hay culturas enemigas, excluyentes, dominantes, hegemónicas? La diversidad es la característica vital, esencial, de la Cultura. Y dentro de ella el respeto mutuo y el diálogo enriquecedor con las otras.

La jerarquía aceptable es: la Cultura como patrimonio de la Humanidad que se va capilarizando geográficamente, primero en grandes espacios continentales, luego en etnias, países, regiones naturales...y todas son importantes y todas cuando se unen enriquecen, cuando se separan se empobrecen.

La instancia política debería partir de un respeto total a la cultura propia y ajena. No es asunto suyo manipularla, imponerla o anatematizarla, aunque sí  lo es en lo concerniente a protegerla económicamente y propiciarla socialmente. Si logramos sacar a la cultura de la ecuación política y económica, advertiremos no sin sorpresa que facilita la consecución de idearios políticos dignos del siglo XXI que conducen a la globalización del trabajo por tratar de solucionar los grandes retos de supervivencia que tenemos planteados como especie en este planeta.

Por tanto, volviendo al asunto, cambiemos nuestra caduca y provinciana visión de "lo catalán" como opuesto a "lo español" y viceversa. La división y el enfrentamiento real no es de culturas -o no debería serlo- sino de tolerantes e intolerantes, de personas cultivadas a bárbaros que incendian y destruyen olvidando que el fin nunca justifica los medios. Amemos la cultura, la lengua y las caracteristicas genuinas de la cultura catalana, como amamos cada uno la nuestra regional y familiar. Y exijamos en nombre de la Cultura de todos los pueblos de España que los políticos no sigan creando de la cultura un elemento diferencial que es utilizado de forma excluyente.

Gritemos, codo con codo, con los pacíficos ciudadanos catalanes que caminan juntos por razones políticas, equivocadas o no, que también se enfrentan a la barbarie de las calles, que en su mayoría creen que se pueden buscar soluciones si hay respeto y voluntad política de que las cosas no lleguen tan lejos, que llevan decenios con la sensación –a veces evidente y real- de que no son entendidos, un "todos somos catalanes", y llevemos ese grito humanísimo por el resto de las ciudades españolas, para dejar claro que en toda España apostamos por la paz y el entendimiento...esos dos elementos esenciales de la Cultura común.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Escritor y periodista

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22 octubre 2019 2 22 /10 /octubre /2019 09:14

No es la primera vez que los aficionados (fanáticos sería más acertado escribir) a las aventuras de Sherlock Holmes deciden de motu proprio aplicar la labor de sus meninges literarias a "rellenar" los huecos narrativos que Conan  Doyle dejó en la ajetreada vida de su personaje. No en vano sir Arthur  es, al contrario que Sherlock, un ser humano corriente -aunque genial- y no está dotado de esa incierta eternidad que tienen los héroes literarios, desde Aquiles a don Quijote, Leopoldo Bloom, el marqués de Bradomin o Robinson Crusoe. Larga vida, pues, a Sherlock. 

En el presente caso se trata de un tibetano, Jamyang Norbu, de evidente educación inglesa quien se atreve a integrarse en el exigente universo de los creadores de pastiches y secuelas sobre el detective creado, vivito y coleando, desde 1887 ("Estudio en escarlata") a 1927. Como otros antes que él, Norbu, aprovecha el hiato que se produce tras la presunta muerte de Holmes en las cataratas de Reichenbach,  enzarzado en una lucha agónica con su archienemigo, el profesor Moriarty. En la obra que Doyle escribió tras ese lapso de tiempo desde "El problema final" hasta la deseada publicación del "Misterio de la Casa deshabitada", Holmes viajó con nombre falso por el Tibet donde resolvió un caso que concernía al Dalai Lama. El escritor no da más detalles, ni permite que Watson indague más. De esa manera Doyle propició que un número considerable de escritores posteriores a él se aprovecharan para enriquecer el corpus sherlockiano con aventuras, a veces disparatadas (la calidad de los "imitadores" de Doyle es bastante diversa aunque son mayoría los buenos escritores que no desmerecen al novelista británico).

En esta ocasión, el novelista tibetano (en realidad un erudito en la cultura tibetana y quizá también en la británica) hace una excelente clonificación de Sherlock al que dota de un "Watson" oriental, un agente indio al servicio de Su Majestad, regordete y listo como una ardilla, llamado  Hurree Chunder Mookerjee. Siguiendo los rituales del Canon sherlockiano el original del relato es el tópico manuscrito escondido en una caja y encontrado por el autor.

Esta novela es atractiva por otras razones que el protagonista o la aventura (con un final "espiritual" o "espiritista"  que hubiera hecho las delicias de Conan Doyle, que al final de su vida se sintió atraído por prácticas de ese jaez) y el argumento bien desarrollado y ajustado al Canon; el lector, y más si es anglófilo, se deleitará con las numerosas citas y guiños del autor nepalí sobre Rudyard Kipling (sobre todo su obra "Kim", de la que toma "prestados" algunos personajes), Swift, Milton, Corneille, Horacio o Tertuliano, continuas citas en latín y referencias bien aquilatadas a personajes sherlockianos, fundamentalmente al profesor Moriarty (también sobreviviente a la caída de Reichenbach).

No desvelaré más de esta novela excelente que se lee de un tirón más por sus características sherlockianas que por su calidad literaria intrínseca (sin dejar de ser bastante apreciable, en todo caso). El crítico confiesa su punto débil que no es otro que la pasión literaria por el Canon de Doyle y su personaje, que ha oscurecido el resto de la obra del doctor,  suficientemente apreciable por sí misma. Basta con recordar la figura del Doctor Challenger y la serie de novelas y relatos que protagonizó, que llenaron mi adolescencia y juventud de arrobo literario y emoción por la aventura y la acción inteligentes. ¡¡Gloria y loor al genial sir Arthur Conan Doyle!!

FICHA

LOS AÑOS PERDIDOS DE SHERLOCK HOLMES.- jAMYANG nORBU.- Trad.Roser Vilagrassa.- Ed. Acantilado. 2002.-325 págs.-18 euros.-ISBN 9788495359964

 

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21 octubre 2019 1 21 /10 /octubre /2019 16:33

 

Hasta mediados del siglo XX no estalla en el mundo de las letras la "bomba" del "Manuscrito encontrado en Zaragoza" de Jan Potocki y es gracias en buena parte al éxito de una película polaca, bizarra, surrealista y fantástica basada en este libro. Creo que fue Alianza la que la editó en 1970 en sus libros de bolsillo, con una traducción y notas de José Luis Cano con prologo de Julio Caro Baroja (especialista en el mundo de brujas, trasgos, monstruos y aparecidos del que esta novela es uno de sus más preclaros ejemplos). La historia del libro en sí y de sus fantasmales y parciales apariciones hasta su entronización definitiva de mano de estudiosos y eruditos, es de por sí una novela tan amena y misteriosa como la que contiene. Su existencia en el mundo literario se debe a una pasión obsesiva de un anticuario francés de libros, Serge Plantureux, que dedicó su vida a perseguir unos remotos volúmenes de la primera edición de la novela en San Petersburgo y al celo de Roger Caillois que en los cincuenta la retoman. La fantasía trepidante de la vida de los personajes de esta novela (que beben y manipulan datos históricos con una libertad e ingenio inauditos) sobre la España del rey Carlos III, pais pintoresco donde circulan contrabandistas, bandidos, gitanos, mendigos, alcahuetas, damas embrujadas y tradiciones oscuras basadas en la religión y la miseria, no deja de ser una pálida muestra de la vida del conde Potocki que acabará pegándose un tiro con una bala de plata antes de ver publicada esta novela suya (aunque si vio otras obras, desde libros de viajes a ensayos de política e historia de los más variados países de Europa). La actual edición, con traducción, prólogo y notas de Mauro Armiño, es un bello e indispensable volumen de la colección "El club Diógenes" de Ed. Valdemar, donde se completa la narración que leímos resumida en los 70 en la edición de Alianza y que aprovecha otros trabajos críticos y traducciones, forjando quizá la edición más completa y contrastada que tenemos en español. Esta especie de Decamerón hispano narrado en forma de episodios siguiendo unas pautas laberínticas que parecen surgidas de la magia y misterio de lo que nos cuenta, se convirtió en una de las muestras más jugosas de la visión tópica de una España de bandidos y misterios, mujeres hermosas y fatales, "almas en pena y adictos a la Cábala". La España profunda del siglo XVIII rodeada de fantasía, color y pintoresquismo con un estilo picaresco que parece surgido de Cervantes o los relatos de Marcos de Obregón o el Lazarillo. Novela imprescindible, pues, que les divertirá y les mostrará una España inesperada y fascinante en un inolvidable clima de misterio y aventuras.

FICHA

MANUSCRITO ENCONTRADO EN ZARAGOZA.-Jan Potocki.- Traducción de Mauro Armiño.-Ed. Valdemar.860 págs. 22 euros.

 

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18 octubre 2019 5 18 /10 /octubre /2019 09:05

Ortega lo escribió en la tercera década del pasado siglo: “O nos implicamos en un quehacer común o desapareceremos”. Curiosamente la frase es desoladora porque es actual, aunque cuando fue escrita los motivos eran una nimiedad política comparados con los que movían a decir algo muy parecido a una adolescente sueca con el síndrome de Asperger. Una niña sumamente inteligente que se ha convertido en el símbolo vivo de una revolución sin revolucionarios feroces que pretende cambiar el paradigma motivacional de la humanidad con el “logos”, la palabra y la razón y la “areté”, la virtud, la verdad y la justicia..

Greta Thunberg no exige nada, no da lecciones a nadie, no amenaza con el Apocalipsis ni señala con el dedo acusatorio a ninguna gran empresa de hidrocarburos, a ningún líder descabellado y medio psicótico, a ningún país codicioso y miope. Simplemente dice que el mundo, el planeta se muere, que las especies animales están desapareciendo por miles, que el cambio climático está provocando el comienzo de la extinción, que llevamos desde los años 70 del siglo XX anunciándolo científicamente, que ya hemos sobrepasado el punto de no retorno. Y simple, llanamente, que o nos implicamos todos en una Transición Energética a un estilo de vida sostenible…o desapareceremos. El ángel de la muerte es una niña inocente, veraz e inteligente. Es la mensajera de la verdad. El cinismo político tratará de fulminarla desacreditándola o banalizando su mensaje hasta que  sea demasiado tarde para rectificar. Quizá nos lo mereceríamos.

En su “Fausto”, Goethe hace decir a uno de sus personajes: “Estamos acostumbrados a ver que el hombre desprecia lo que no comprende”. Los líderes políticos, financieros, incluso los simples ciudadanos que no quieren perder su forma de vida, el derroche, la comodidad, el lujo y musitan rencorosamente que no van a abandonar la lógica del beneficio, la falacia del tener, el ansia acumulativa, desprecian a Greta y su llamada a unirnos para salvarnos. No comprenden la verdad de nuestro oscuro hoy.-ALBERTO DÍAZ RUEDA

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17 octubre 2019 4 17 /10 /octubre /2019 09:29

Los editores de Nordicalibros  siguen con su audaz propuesta de editar libros importantes ilustrados por gente importante. Ahora le ha tocado el turno al dibujante Max, un delicioso profesional al que he seguido desde los años en que la revista underground "El víbora" se convertía en un referente de los aficionados al cómic. En cuanto al autor, para mí, perdonen ustedes, hay tres “Migueles” literarios. Miguel de Cervantes, Miguel Hernández y Michel de Montaigne. Como toda elección, es discutible y absolutamente personal. Pero a lo largo de mi vida, el señor de Montaigne, con el que entablé relación a mitad del camino que lleva a los veinte años, no mucho antes de entrar en la Universidad, me ha acompañado diligente y terapéuticamente. En sus “Ensayos” –escritos tras retirarse de la vida pública a los 37 años y encerrarse voluntariamente en su castillo para leer, meditar y sentir el placer de vivir- Michel anuncia: “Es mi intención pasar remansadamente, y no trabajosamente, lo que me quede de vida: no hay nada por lo que yo quisiera quebrarme la cabeza, ni siquiera el conocimiento, por muy valioso que sea”. Pues este caballero es el que ilustra -de una forma libre y gozosa- el amigo Max.

En cuanto a Montaigne, ya en  pleno siglo XVI, esa forma de vida escogida nos muestra que Michel era un “señorito” que vivía de rentas pero también que no tenía ninguna  ambición socio-política o económica y gozaba de una inteligencia filosófica estoica y epicúrea que lo hacían un “avis rara”. De hecho tras su muerte, con 59 años, sus "Essais" han mantenido su éxito hasta llegar al siglo XXI, convertido en el santo patrón de los que entendemos la vida, no como un camino de lágrimas o una carrera de obstáculos o un crisol de ambición y ganancias, sino como la dorada –aunque difícil- posibilidad de disfrutarla a tope sin hacer daño a nadie, incluido nosotros mismos, ayudar a quienes podamos, amar y gozar en libertad del extraordinario milagro de la Vida. Fue un punto de referencia vital en los pasados 70 y 80 –los “hippy” ilustrados lo adoraban- y si se dan una vuelta por las librerías (¿queda alguna cerca de donde viven ustedes? creo que hay un bacilo digital que se empeña en hacerlos desaparecer) verán que siguen editándose sus libros (y a esta prueba me remito).

Escribió: “Solo busco en los libros el gusto que me proporcione un honrado entretenimiento; o, si estudio, solo busco la ciencia que trata del conocimiento de mí mismo y que me instruya en el bien morir y un bien vivir”. ¿Quién puede mostrar una filosofía de vida más clara y contundente? Conozco a algunas pocas personas que han convertido en lema  existencial una frase de Montaigne: “Nada hago si no es con buen humor, ya que el empeño y la presión excesiva turban mi entendimiento, me amohínan y me cansan”.

Esa amable actitud ante la vida y sus avatares no casan con el agobio competitivo de nuestro siglo. Refleja una actitud placentera y tolerante que hoy cuesta mantener. Sin embargo tras su lectura, uno acaba pensando que vale la pena intentarlo.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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15 octubre 2019 2 15 /10 /octubre /2019 12:55

"Tenía el deber de evocar cómo había sido Susan y de rescatarla...¿De qué?.. había encontrado un estilo de vida...que le había conducido hasta aquí...qué extraño es que cuando eres joven no tienes ningún deber con el futuro, pero cuando eres viejo tienes un deber con el pasado. Con la única cosa que no puedes cambiar". (pág.184). Con su elegancia expresiva habitual Julian Barnes (1946) va haciéndose a sí mismo, novela a novela, un clásico. Aquí vuelven los avatares de un amor burgués cargado con toda la parafernalia, represiones, y equívocos que parecen emanar de los muy "british" personajes de sus novelas. Aquí las dificultades son estiradas al máximo, Paul, un joven universitario de 19 años tiene un tórrido y embriagador romance --pleno de potenciales y lógicas dificultades-- con Susan, una mujer infeliz y algo desquiciada que está mal casada y tiene dos hijas mayores. El escenario, el club de tenis del pueblo donde viven los padres de Paul. La sombra de la Mrs.Robinson de "El graduado" es alargada.

A partir de ese inicio aparentemente banal y disparatado, Barnes nos narra la historia de una seducción, la de un joven inexperto y una mujer madura ingeniosa e inteligente que ama el sexo y la botella. Muy shakespeariamente Barnes comienza su novela con una interrogación hamletiana: "¿preferirías amar más y sufrir más o amar menos y sufrir menos? Creo que, en definitiva, esa es la única cuestión." Narrada a modo del "flash back" en primera persona al principio y luego alternando la segunda y la tercera persona narrativa con una sutil habilidad.

Barnes recrea los  sesenta con habilidad histórica, social y filosófica y nos cuenta este curioso "remake" de "Una educación sentimental" con una aparente frialdad notarial, irónica y formal, en la que late un soterrado un amargo sentido del humor. Pero al tiempo es lúcido y hace que su protagonista reflexione de una forma inteligente: "Caes en la cuenta de que la comprensión y el antagonismo puede coexistir. Estas descubriendo cuantas emociones aparentemente incompatibles pueden anidar, codo con codo, en un mismo corazón humano" (pág. 145). Tan lejos del erotismo como de la pasión, Barnes logra dar el aire de un tratado de entomología aplicado a los humanos y sus supuestos sentimientos y emociones a lo que podría ser una novela de amor al uso.

Barnes sigue en su narración un modelo respetuoso, vivaz e imaginativo en su creación de Susan y los contrapone brillantemente al de Paul y el brutal marido de Susan, que se mantienen fieles a las acartonadas, tensas, mezquinas imágenes del varón inglés prototípico, ajustado a su armadura de convenciones y rigidez superficial, a la apariencia social más que a la autenticidad humana. Cosa que queda patente incluso en la descripción de los momentos de intimidad, tan ajenos al erotismo y la ternura como el examen de un ginecólogo. El final no decepcionará al lector a pesar de su pesimismo y su atroz banalidad que termina por reducir a fantoche al "filosófico" y nada empático Paul. Es la mejor manera de acabar un irónico y demoledor estudio sobre la hipocresía de ciertas "revoluciones" del pasado, como la de los sesenta.

LA ÚNICA HISTORIA.- Julian Barnes..-Trad. (excelente)  Jaime Zulaika.- Ed. Anagrama.231 págs.

 

 

 

 

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