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29 marzo 2011 2 29 /03 /marzo /2011 13:26

the-way.jpg

Bueno, en esta amable y bienintencionada película hay que tener en cuenta la historia detrás de la pantalla. Está dirigida por Emilio Estévez, el director y actor, hijo de Martin Sheen (que en realidad se apellida Estévez y es hijo de español, gallego a más señas) al que recordarán los cinéfilos como el oficial ejecutor de "Apocalipsys now" de Francis C. Coppola, una de las mejores cintas bélicas de la historia del cine. Pues bien "The Way" es la historia de un oculista de California, de 70 años, que pierde a su hijo de 43, mientras este realiza el Camino de Santiago, a causa de un accidente. Tom, marcha a España para recoger las cenizas de su hijo, con el que tiene una asignatura pendiente de comprensión pero no de afecto, y decide hacer el Camino que había empezado el fallecido.

Y ahí empieza la versión fílmica, parcial y escogida como es inevitable, del desarrollo, moroso, pintoresco, agotador y estimulante del Camino de Santiago. Si alguno de ustedes lo ha realizado, ya sabe de qué les hablo. A los que hemos recorrido aquellos senderos, trochas, pistas y conocido a la flora y fauna que lo recorre y lo habita pues, bueno, "The Way" le traerá recuerdos muy vivos y ciertas dosis de escepticismo y paciencia ante algunos de los inevitables (?) tópicos con que los cineastas norteamericanos cocinan sus visiones de nuestro país y más de algo tan fuertemente peculiar como el Camino.

En ese aspecto, sobran las referencias y anécdotas relacionadas con los gitanos y los toreros (parece que no hayamos avanzado nada desde la época de Washington Irving y Prosper Merimée), mientras que las referencias  religiosas (católicas) que podían haber sido un lastre, están tan contenidas y justificadas --desde el respeto-- como el alejamiento de teorías esotéricas y magias varias relacionadas con el simbolismo del Camino (apuntadas brvemente por el personaje de Jack, el escritor irlandés sin  ideas, que es uno de los compañeros de Tom-Martin). Además del citado, se unen a nuestro desazonado padre norteamericano --que lleva las cenizas de su hijo todo el Camino y las va depositando en lugares del recorrido-- un holandés fornido que camina para adelgazar y para de esa manera volver a gustar a su mujer, y una mujer muy sexy y muy amargada y agresiva que pretende dejar de fumar pero en realidad arrastra el trauma de un aborto obligado.

"The Way" se estrenó el año pasado, en pleno año Jacobeo, y la verdad es que puede añadirse con honor a una eventual lista de películas que tratan directa o indirectamente las historias del Camino  (Buñuel entre ellas). De hecho la película se basa, parcialmente, en un libro de Jack Hitt "Off the road", que no tengo el gusto de conocer. Ha sido coproducida por Mel Gibson y nace --y aqui viene la explicación del principio de esta crónica-- de una experiencia que tuvo Martin Sheen durante un viaje a Galicia a fin de ver a su familia, en la que hizo un par de tramos del Camino. Entusiasmado por la experiencia convenció a su hijo, Emilio Estévez, de que realizara una película sobre ese "viaje al interior" que supuso para el actor ese par de semanas de caminata.

La enseñanza que se desprende es fácil: la vida no se elige, se vive. Carpe Diem y todo eso. La última secuencia muestra al oftalmólogo, con la mochila al hombro, paseando por Marraquech. Es decir, ha decidido vivir su vida como su hijo hizo (ante su rechazo y su incomprensión), .

Ángela Molina, Joaquin Almeida y Simon Andreu, dan vida a algunos de los personajes que se cruzan con Tom, mostrando las diversidad de registros que proporciona una experienca tan íntima y a la vez tan comunalmente humana, que es caminar por el milenario sendero que lleva al Apóstol...y a veces al conocimiento de uno mismo.the-way_2.jpg

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29 marzo 2011 2 29 /03 /marzo /2011 08:15

mas-alla-de-la-vida-cartel.jpgNo se puede decir que sea una mala película. Tampoco se debería decir que es buena. Quizá Clint Eastwood se ha tomado un respiro después de tantas obras que rozan la maestría, desde "Sin perdón" , "Gran Torino" o las "Cartas de Iwo Jima". Con las dos primeras, "Más allá de la vida" tiene un importante punto de contacto: el tono crepuscular, el aire que rodea a un hombre vencido por la edad, por unas circunstancias que supera su deseo de descanso, cambiado, transformado pero aún fiel a sí mismo, con su insobornable dignidad. Aquí el protagonista es un hombre joven, pero el ambiente que le rodea es ese que menciono. Todo lo que le rodea se acerca más a la muerte que a la vida. Matt Damon abandona su registro de hombre de acción y presta su imagen honesta y un poco infantil, demasiado saludable, a un parapsicólogo que puede escuchar a los muertos desde esa zona de sombras que podría haber entre la vida y la muerte. Esta es la historia de la película: tres vidas que han sido heridas por la muerte, sin ser arrebatadas por la dama de la guadaña. La periodista francesa que renace tras un tsunami, el niño que pierde trágicamente a su hermano especular y el propio protagonista, que tiene un don que detesta y le condena la vida, cerrándole la posibilidad de la ansiada normalidad. 

 

Si apartamos los primeros minutos de auténtico y magistral cine, el tsunami mostrando al horrorizado espectador la tenue gasa que separa la normalidad de la vida de la brutalidad de la muerte inesperada, el resto de la película habita en un mundo de contrastes donde se parte de una premisa difícil de aceptar para muchos espectadores, la existencia de esa tierra de nadie donde los muertos aún no han tomado conciencia de su silencio definitivo y buscan un traductor que libere sus pensamientos en los oídos y las mentes de sus allegados. Todo narrado con la solvencia de Eastwood y con ese incierto buenismo que suele ser marca de fábrica de Spielberg (por cierto, productor ejecutivo de la película). Hay un cierto aire reivindicativo de lo inexplicable, la metafísica sombría de la muerte, que sin llegar a transformar la película en un filme de tesis (casi me parecía notar a veces una cierta incomodidad en Matt Damon, en forma de falta de autenticidad,  que supongo reflejo de la del director). Al final uno se queda con la sensación de algo fallido, como si Eastwood hubiera dirigido a contracoeur un mensaje que le preocupa pero que con gusto apartaría de su historial cinematográfico. A no ser… a no ser que "Más allá de la vida" sea una consecuencia del hecho ineludible de los 80 años de Clint, no tanto de sus preocupaciones íntimas, sino del deterioro difícil de evitar de la edad, cuando estos temas se tienen más cerca de lo deseable .

Sea como fuere, es una película que disgustará a los incondicionales del "duro" Clint. Pero atraerá a los que vieron el lado romántico y sensible del director en "Los puentes de Madison", por ejemplo. Personalmente creo que Eastwood y Spielberg, dos maestros, no deberían trabajar juntos. Dejemos que se influencien mutuamente, pero no en una misma película. "Salvar al soldado Ryan" la podría haber firmado Eastwood. "Más allá de la vida", la debería haber firmado Spielberg.

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28 marzo 2011 1 28 /03 /marzo /2011 19:31

No es una ficha más del dominó revolucionario árabe. No es Libia, donde Gadafi lucha una guerra imposible contra su propio pueblo, ni Egipto, ni Túnez, ni por supuesto Yemen, Argelia, Marruecos o Jordania. Es Siria, de la que Kissinger, el célebre secretario de Estado de Richard Nixon, dijo hace casi cuatro décadas, "en la región más conflictiva del mundo -–Israel-Libano-Arabia Saudí-Irak- Irán y Siria— no se puede hacer la guerra sin contar con Egipto, ni se puede lograr la paz sin contar con Siria". La región sigue siendo la más conflictiva, semilla de todos los males que acongojan al siglo XXI, desde el terrorismo islámico exportado al resto del mundo, hasta la permanente inseguridad contagiosa que rodea la mera existencia del estado de Israel y las amenazas iraníes. Egipto ya no es la llave de ninguna amenaza bélica, pero Siria sigue siendo una pieza esencial en el damero político de toda esa zona.

150-3456000-http___d_yimg_com_i_ng_ne_efe_20110328_15_21579.jpgCuando el pasado día 15 se declaró el "día de la ira" en Siria, una protesta convocada a través de Facebook, en la que los sirios se unían a las revueltas de los países cercanos y exigían cambios políticos y económicos en un país dominado por una minoría alauita, la familia del desaparecido Hafez el Asad, ahora dirigida por uno de sus hijos, Bashar el Asad y el partido Baas (Partido Socialista de la revolución árabe), la noticia –y el desarrollo sangriento posterior de las protestas—alarmaron a las cancillerías de todo occidente, empezando por Estados Unidos, y pusieron en alerta roja a Israel.

En el poder desde 1963 (fecha que empezó el estado de excepción, hasta hoy mismo) los baasistas se aliaron con la minoría alauí, rama del chiismo (un 11% de la población siria), hasta el golpe de estado de 1970 que llevó al poder a el Asad, quien gobernaría sujetando con mano de hierro a la mayoría suní del país (un 70%), con el apoyo y la simpatía del Irak de Sadam Hussein (también del Baas) y el Irán del ayatollah Jomeiny y sucesores.

Más de un centenar de muertos repartidos por ciudades como Deraa (donde empezó la represión), Tafas, Latakia o el mismo Damasco, están poniendo al régimen de Bachar el Asad contra las cuerdas y alarmando a todos los países de occidente y a los que comparten el destino sirio por la fuerte implantación del régimen en sus existencias. Me refiero evidentemente a Libano, cuya historia está imbricada de manera intensa con los sirios, una presencia militar permanente en el país mediterráneo desde 1991. Siria está también tras Hezbolá (organización chií financiada por Irán) poder actual dominante en Libano y tras Hamás. Este papel clave en la política de oriente Medio lo ha mantenido Siria desde hace décadas, moviendo sus piezas con astucia y sin comprometerse realmente con nadie (incluso estaría dispuesta a acercarse a Israel si éste le devolviera los altos del Golán, la estratégica región que les fue arrebatada en la guerra de 1967).

¿Qué efecto podría tener en todo el avispero de la zona si cayera el régimen de la familia El Assad, un régimen de poder tribal basado en el poder y la corrupción (aunque no tan elevados como en Tunez o en Egipto).? La señora Clinton ha dejado las cosas muy claras. No confundan a Siria con los otros países árabes sometidos a las revoluciones populares, ha insinuado. "Ni pensar en intervenciones militares como las de Libia". Hasta Israel, enemigo acérrimo de loos Assad, que vería con buenos ojos la caída del eje Teherán-Beirut-Damasco, en realidad no parece preferir que el régimen baasista caiga. Suena un poco a aquello que también dijo Kissinger (aunque refiriéndose a América Latina): "es un hijo de puta, si, pero es nuestro hijo de puta". Cuestión de intereses no de principios.

Todo el sistema policial de seguridad y el Ejército, están en manos de la minoría alauí, con el apoyo de otras minorías como los drusos y los cristianos, mientras el dinero y las empresas importantes, lo están de la burguesía suní, que ha prosperado tras las privatizaciones de los últimos años. Bachar el Asad está tratando de repartir más esa riqueza, aumenta los salarios de los funcionarios, insinúa cambios políticos y trata de minimizar el reguero de muertos echando la culpa a "bandas armadas extranjeras disfrazadas de soldados y policías", prometiendo investigaciones y castigos.

La situación no es fácil de resolver. Si sigue la represión y las víctimas, pueda estallar la bomba. Si cede, deberá medir las concesiones o a la larga también se hundirá. Y los manifestantes tienen un refugio en las mezquitas (de hecho un enorme número de muertos fue en un ataque a la mezquita Al Omari, en Damasco) lo que pone los pelos de punta a todos los países que contemplan con inquietud como se desmorona el centro neurálgico del avispero de Oriente Medio. El pragmatismo del régimen sirio que oscila a su conveniencia de un lado para el otro, sunies o chiitas, palestinos o israelíes, resulta preferible a un régimen islámico más en la zona (con Irán afilando sus uñas). Difícil problema.

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28 marzo 2011 1 28 /03 /marzo /2011 13:13

P1000059.JPGUna vez en Peñarroya de Tastavins, el pueblo montaraz, un triángulo blanco que se amolda a una colina, con las montañas protegiendo sus espaldas (población de calles empinadas que merece algunas horas de paseo), subimos a la parte más alta del pueblo y seguimos la pista que lleva a los depósitos de agua. Allí encontraremos un lugar de descanso con carteles indicadores de la ruta que vamos a seguir.

 

 

 

El sendero, sin dificultades, dejando atrás la balsa de San Miguel, nos lleva al mismo pie de la mole vertical de paredes rojizas (de ahí el nombre de la población) que alcanzan 1058 m. de altitud y es un conglomerado de paredes con más de 100 metros de caída y en su cima ofrece una explanada desde donde se disfrutan unas vistas hermosas de toda la fronteriza zona con el Bajo Maeztrazgo, y de lugares pintorescos como el Mas dels Marrocals, les Moles o el Barranc de Peret. En las paredes verticales se crean repisas donde anida un gran número de buitres leonados, el monarca aéreo indiscutible del lugar.

Antes de bajar por la derecha hacia el Arroyo de los Prados, al pie mismo de la cara sur del farallón y que lo rodea para hacer un camino circular de poco más de cinco horas de duración (contando paradas breves), sugiero seguir la pista que lleva en media hora hasta el Mirador de las Rocas que nos ofrece una vista privilegiada del conglomerado rojo. P1000069.JPGDespués desandamos la pista y a mano izquierda, junto al Masmut, hay un empinadísimo sendero que nos lleva a la cima en unos minutos (no aconsejable para los que sufran de vértigo o no estén en forma).

La bajada hacia el arroyo, es un sendero balizado, pedregoso, sin problemas para caminarlo y que nos va ofreciendo continuamente unos parajes bellísimos, arboledas de pinos y carrascas, el enebro con sus bayas rojas, algunas sabinas adaptadas al hostil medio rocoso, el perfume del romero y el tomillo, flores silvestres de vivos colores, quizá alguna cabra triscando por sus empinadas trochas, la huella de un zorro, el vuelo veloz del cuervo y, sobre todo, el majestuoso planear del buitre o del alimoche sobre nosotros. Restos de construcciones humanas, masías y corrales, dan fe de la venerable vejez de estos lugares, poblados desde tiempos neolíticos.

Durante la bajada, tras un bosque de encinas llegaremos a una zona con unos pinos de tamaño impresionante, llamados "reservats" (son pinos que se guardaban para la construcción de masías y de barcos --en pasados siglos--, y donde también podemos admirar un abrevador de ganado, "bassiol", realizado en uno de esos pinos vaciados en semicírculo (en "lluna vella").PICT8169.JPG

En una hora podemos estar junto al arroyo, cruzarlo sin dificultades (no suele haber agua) y pasar al otro lado donde discurre una pista que a la derecha se interna en els Ports para llevar a Boixar (provincia de Castellón). Debemos seguir a la izquierda, sin abandonar como fondo la presencia firme y llamativa de la cara este de las rocas de Masmut (hay quien dice que proviene del nombre de un pueblo bereber que estuvo en la zona y otros, menos románticos, hablan de un desaparecido Mas del Mut). Tres kilómetros de tranquilo pasear por la pista, junto al rio, que volvemos a cruzar y nos encontramos con otra pista a la derecha que lleva al refugio de Fredes. Seguimos rectos para pasar junto al Maset Peret d’Arsis y un poco más allá, a la derecha, en el fondo, un bellísimo puente medieval que merece la pena visitar.

La pista está cementada en la subida permanente siguiendo siempre la cara nordeste del Masmut. A mitad de subida veremos a nuestra izquierda una fuentecilla que mana sobre un tronco abrevadero. Rodeamos la cara norte del Masmut y llegamos a conectar con el camino de acceso que seguimos al llegar. En unos metros llegaremos a la balsa de San Miguel, junto al pueblo.

Un pueblo encantador

 

Calles empinadas, balcones de madera, fachadas encaladas, balconadas artísticos con flores por doquier…uno cree pasear por el Medievo, en un viaje al pasado que desmiente la presencia evidente del siglo XXI. Hay que visitar la casa Palomo y sus dos portadas en arcos de medio punto. Restos de un castillo en lo más alto, la capilla portal de la Virgen del Carmen (que parece haber sido el portal del recinto amurallado, ya desaparecido), la esbelta torre de la Iglesia de Santa María la Mayor, construida en piedra sillar, a mediados del XVIII. Vean también la plaza de la Fuente, con el lavadero público.

 

 

Alrededores que no debe perderse

A dos kilómetros del pueblo, vaya a pasearse por la ermita de la Virgen de la Fuente, un conjunto arquitectónico bien conservado con una ermita barroca y otra aún más antigua, siglo XIII, un hermoso claustro, todo ello declarado monumento nacional desde 1931 y Bien de interés cultural desde 1985. No se pierda la decoración gótica en capiteles y ventanas, así como el tímpano central, presidido por una imagen de la Virgen en Majestad rodeada de cuatro ángeles. Impresionante techumbre del edificio barroco en carpintería mudéjar aragonesa.

Documentación

Guía de la Comarca del Matarraña (Prames), Matarranya (red natural de Aragon), Les terres del Matarranya, Salvador Ginesta (Abadia de Montserrat), Matarraña desconocido , Jesús Avila Granados (Barrabes editorial).Y los mapas 520 de los Topográfico nacional de España. Asequibles en la librería Serret de Valderrobres o en cualquier librería especializada.

Accesos, comer y dormir

Desde Tarragona la N-420 hasta Calaceite. Desde allí a Valderrobres, seguir la carretera a Monroyo y coger el desvío a la izquierda hacia Peñarroya. Desde Morella, por la carretera de Alcañiz (n-232), desviarse en Monroyo y a la derecha hacia Peñarroya.

En la carretera de entrada al pueblo, antes de la subida, restaurante de la Hospedería Santuario Virgen de la Fuente. Dormir y comer en el Hotel Tastavins, en el centro de la localidad. Y en Monroyo, El Molino para comer o la Posada Guadalupe, también para dormir.

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23 marzo 2011 3 23 /03 /marzo /2011 20:45

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Con unas secuencias de acción fascinantes, muy a la medida del incombustible Bruce Willis, comienza una película que trata de no dar respiro al espectador (con tal de que este pida a esta película sólo lo que puede dar: diversión). Dirigida por el  alemán Robert Schwentke (el mismo de "Más allá del tiempo", un drama bastante notable del que ya hablaremos), demuestra su oficio y lo pone al servicio de sus estrellas, Willis, Helen Mirror (resulta jocoso ver a la circunspecta reina Isabel manejando con soltura un lanzagranadas), el gran Morgan Freeman (nunca me canso de admirar su enorme convicción como actor) y el más histriónico pero no menos grande John Malkovich, en un papel enloquecido que le va de maravilla.

El argumento, basado en un cómic famoso de Ellis y Hammer, no es nada del otro mundo: un agente retirado de la CIA, aburrido de su vida, se enfrenta a un intento de asesinato. Lo alarmante es que los asesinos gastan maneras de la CIA. Asi pues el enemigo está dentro, casi sentado en el despacho Oval. Ahí es nada. Por lo tanto Willis se pone en acción, a su manera tosca y eficaz, y recaba la ayuda de sus amigos citados, también jubilados. Es un festival de estrellas. Casi nos sobra el idilio forzado entre una joven funcionaria tomada como forzado rehén por Willis (para protegerla) y su captor.

Un digno producto de acción, a un paso del cine de palomitas (nada de censura a ese maravilloso y evocador cine que tantas satisfacciones nos dio, años ha) y con un tono crepuscular muy elegante, a la medida de las edades de nuestras estrellas.

Me siguen divirtiendo estas películas, con una violencia que no se cree nadie, puros estallidos de efectos especiales y especialistas, como aquellos combates de lucha libre que a mediados del siglo pasado encantaban a nuestros padres.

Si además los actores hacen su trabajo con el gesto amable del que sabe que está jugando a la acción desmedida y poco creíble, en la lucha épica tradicional de los buenos contra los malos, pues miel sobre hojuelas.

Y para terminar no se pierdan las breves apariciones de un grande de la pantalla norteamericana, Ernest Borgnine, en lo que creo fue su último  papel ante las cámaras. Enternecedor. Adiós "Marty", adiós gran "malo" del cine, con su sonrisa de dientes fronteros separados que irradiaba bondad, paradójicamente. En fin, cine, cine, cine.

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22 marzo 2011 2 22 /03 /marzo /2011 20:43

tempestadsobrelniloC.jpgPoco podría suponer el escritor británico Alfred Edward Woodley Mason (conocido más como A.E.W. Mason) que una de sus novelas "The four feathers", ("Las cuatro plumas"),  publicada en 1902, iba a ver cuatro versiones cinematográficas dilatadas durante un lapso de setenta y tres años. La novela es una excelente muestra de novela de aventuras y de análisis de caracteres, de reflejo de una época y de unos ideales y tradiciones, casi el paradigma de la era victoriana, del colonialismo inglés, las gestas militares y la glorificación del honor, la lealtad y el amor como móviles preciados de la juventud inglesa de la clase alta en aquellos tiempos gloriosos para la Union Jack, la bandera británica.Las_cuatro_plumas-109513-full.jpg

Acabo de ver la estimable versión de Zoltan Korda y Terence Young, realizada en 1955, con Laurence Harvey, la inexpresiva Mary Hure y el estólido Anthony Steel. Por alguna razón misteriosa la película se llamó  "Tempestad sobre el Nilo" y en algunas secuencias es una copia casi literal de la cinta rodada en 1939, la segunda versión de la novela, también dirigida por Zoltan Korda, con John Clemens y June Dupres.

En 1929, se rodó la primera versión, dirigida por Lothar Mendes, a la que no he tenido acceso. Aunque sí he visto la última, rodada en 2002, con unos juveniles Heath Leger (sí, el malvado Jocker del Batman oscuro, prematuramente  desaparecido)  y Kate Hudson, que apenas conserva el encanto de sus predecesoras.Las_cuatro_plumas_2002.jpg

La película narra -- siguiendo aunque no muy fielmente a la novela-- la aventura personal de un joven oficial que se retira del ejercito justamente cuando su regimiento es llamado a combatir la insurreción de los derviches en Sudán, los mismos que masacraron al general Gordon en Jartum en 1885. Es tildado de cobarde por sus tres amigos, compañeros de armas, que le envían tres plumas blancas, simbolo de la cobardía. La cuarta se la entrega la novia del atribulado oficial que rompe su idilio disgustada por la decisión incomprensible de su amado.

Pero el oficial reconoce su cobardía, no se escuda en ninguna razón más aceptable y decide acometer una aventura que rescatará su nombre del deshonor. Se disfrazará de nativo mudo y volverá a Egipto y a la zona de guerra en Sudán. Tras múltiples peripecias logrará salvar a uno de sus amigos, cegado por el sol y capitaneará el rescate de los otros dos y la conquista de una plaza en poder del Mahdi derviche. Devolverá sus plumas a los amigos  y recuperará el amor de su novia y de inmediato, esposa.Las_cuatro_plumas_1939.jpg

Así contada es una historia lineal y simple, pero hay que vestirla con las imágenes trepidantes de Zoltan Korda, la amistad viril, la defensa del honor y la lealtad, el humor heroico del soldado británico, preferentemente, claro está, de sus oficiales...bueno, es lo que hay. Uno  debe recordar en qué tiempo y lugar se desarrolla la acción. No es cine de ideas, es cine de acción, de aventuras y de una escala de valores que, en algún aspecto, de forma lamentable ya no está de moda, pero mantiene de forma muy eficaz el primer mandamiento del cine: divertir y sugerir sentimientos e ideas hermosas y válidas.

Les sugiero esta experiencia: lean la novela --lo pasarán muy bien, está excelentemente escrita-- y traten de agenciarse al menos las tres versiones últimas, la primera es inencontrable, al menos para mí. Será una gozada cinematográfica.

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22 marzo 2011 2 22 /03 /marzo /2011 19:27

CALIGRAFIA DE LOS SUEÑOS.-

No es un tratado psicoanalítico sobre el significado de los sueños, sino una historia en clave autobiográfica donde Marsé recupera el nervio, la potencia descriptiva, el ambiente y la ternura de los personajes de sus mejores obras.

En este caso se podría hablar también de una novela iniciática, sobre un adolescente, Ringo, que como Marsé fue adoptado, que también fue pianista frustrado en su niñez,  aprendiz de joyero y repartidor en un colmado y que amaba los libros, la lectura y, al fin, la escritura por encima de todas las cosas.

La trama argumental es simple: Ringo, convaleciente de un accidente en la joyería, donde pierde un dedo, vive un momento crucial entre sus sueños y la desolada realidad de la Barcelona de la inmediata postguerra, los años oscuros de la miseria, la sobrevivencia a cualquier precio, el miedo, la soledad, la represión política y social, los años oscuros de la dictadura de Franco en su momento más fuerte y represivo, con una subterránea oposición que no pasaba de la retórica del emboscado y la omnipresencia de la policía y la represión.timthumb.png

Ringo ya no podrá ser concertista de piano, su gran sueño y se debate en trabajos de supervivencia, hace torrefacto de café en un piso clandestino por las noches y malvive con su familia adoptiva, con un padre dedicado a limpiar de ratas cines e industrias (pero resistente antifranquista en la clandestinidad) y una madre empleada de recurso en un hospital, por la que siente una veneración enorme.

Durante el día, adormilado y expectante, pasa las mañanas en la mesa de bar Rosales, de doña Paquita, en el barrio de Gracia-Guinardó, donde conoce a una vecina Vicky, Victoria Mir, fachendosa rubia dedicada a los masajes, a su hija Violeta, no muy agraciada jovencita con maneras y cuerpo de vampiresa y al señor Alonso, exfutbolista, cojo elegante, cincuentón amable y atractivo con el que la señora Mir tiene una historia de amor que acaba mal. Es ahí donde comienza la historia, en el intento de suicidio absurdo, patético e irreal de dicha excesiva señora, que se tiende en las vías de un tranvía que ya no existe.

Sin embargo, la trama nos llevará lenta y fatalmente, con un tempo tan obsesivo y adormilado como la vida del barrio en el que ocurre, a la formación de un cuarteto dramático entre Ringo, las dos mujeres y el maduro conquistador. El leith motiv, una carta que debe escribir el señor Alonso y que durante toda la novela provocará la espera desesperada de la señora Mir y la intervención de Ringo por un motivo casual pero determinante.

Vemos el proceso de maduración de Ringo, sus sueños, sus temores, sus ambiciones, su rebeldía ante una realidad mezquina, su nacimiento al deseo sexual personificado en Violeta, su toma de conciencia como persona…un trayecto progresivo al que el lector asiste con entusiasmo, hacia un desenlace paradójico y triste que, no obstante, deja la puerta abierta a la esperanza de Ringo en un futuro mejor.

Para mí es la mejor, más mordaz y más tierna de las últimas novelas de Marsé. Es la obra de un Proust de barrio, menos elegante, delicado e histérico, pero igual de sensible, que nos brinda un capítulo más de su visión del mundo de sus más jóvenes años, del tiempo y la sociedad de una época sombría de nuestro pasado. Un reencuentro con los escenarios más queridos y eficaces del escritor, lo que convierte esta novela en una especie de capítulo adjunto a otras de sus novelas con esta temática del recuerdo, de una memoria lesionada por las patrañas y los embustes, por los sueños irrealizables y la mezquina realidad.

La señora Mir y su búsqueda patética de la felicidad, tiene la fuerza y la humanidad doliente de la Blanche de “Un tranvía llamado deseo” de Teenesse Williams, el clásico del teatro norteamericano, que muchos recordarán en la interpretación de Vivien Leigh, con Marlon Brando. Un personaje inolvidable creado por la pluma tosca, lírica en ocasiones, siempre ajustada de un Marsé en estado de gracia.

Por cierto, ¿nadie se ha atrevido a corregir el "poner la oreja" que Marsé desliza dos o tres veces en su texto? Quiza un "prestar atención" o cualquier sinónimo activo, huubiera mantenido la ortoxia expresiva de la que suele hacer gala el escritor.

 

 

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22 marzo 2011 2 22 /03 /marzo /2011 10:14

En japonés hay un verbo "gambarimasu" que significa más o menos "perseverar en el trabajo, dar lo mejor de cada uno en beneficio de los demás". Desde el viernes 11 de marzo, a partir de las 14,46 horas (hora japonesa), es uno de los verbos más utilizados en esas islas, en el conjunto social de un país sometido a un terremoto de magnitud 9 en la escala de Richter, un tsunami apocalíptico a continuación y a partir del sábado 15, a las 15,36 horas tras la explosión del reactor 2 de la central nuclear de Fukushima, una alerta total por posibles irradiaciones radiactivas en una secuencia progresivamente destructiva que ha afectado a tres reactores más y en uno de ellos, el 4, un posible desastre de fusión nuclear que podría invadir la atmósfera con una carga letal de consecuencias imprevisibles. Más de 8.000 muertos y de 2.000 heridos, 12.000 desaparecidos y 600.000 evacuados, por el momento, en un desastre que parece tener una capacidad demoníaca de auto superación.

Pues bien en este escenario de una brutalidad que anonada, los japoneses aplican el "gambarimasu" sin cesar, se atienen a una disciplina ordenada, llena de entereza, hacen colas para recibir ayuda, se muestran solidarios entre ellos, no hay casos de pillaje o saqueos, ni de pánico o caos, los comerciantes siguen manteniendo los mismos precios en sus productos, ayudan a los soldados y funcionarios que tratan de ordenar el rescate de personas, la evacuación de ancianos y niños, la recogida de cadáveres, el reparto de alimentos y agua…en una actitud social que es el asombro internacional.5528927106_a55b04fc29.jpg

Parece como si el espíritu del "bushido", los principios del código ético del samurái, que es una de las razones de la recuperación japonesa tras el desastre de la II Guerra Mundial, un entramado de reglas en las que el afán de servicio, la honestidad, el sentido del honor, la disciplina, el respeto al otro y a la jerarquía, el trabajo como servicio (influencia también del confucionismo), se hubieran activado. Y eso produce ejemplos tan radiantes como el caso de esos 50 operarios, técnicos, ingenieros y bomberos que se quedaron, no sabemos si voluntariamente, pero no me sorprendería, en los reactores dañados tras el tsunami y las explosiones de hidrógeno, para ir bombeando de cualquier manera agua de mar para evitar que la falta de refrigeración agravara el desastre nuclear previsible. A esos 50 se añadieron otras personas más hasta conformar un grupo de 180 héroes cuyo trabajo quizá en estos momentos esté evitando ese holocausto y cuya salud estará gravemente afectada.

Un ejemplo envidiable el de este pueblo sometido a un triple castigo de una dureza impresionante. Lástima que el gobierno de Naotu Kan y los líderes políticos en general se escuden quizá en ese "silencio, disimulo y cortesía ante los problemas, de cara al público" e informan poco y mal o, se produzcan casos de estupidez malsana, como el gobernador de Tokio, Shintaro Ishihara, que se atrevió a decir que el tsunami "es un castigo divino". No dan la talla.

Fukushima, Tree Mille Islands (Harrisburg, 1979), Chernobil (Ucrania 1986) (sin contar, claro está, Hirsohima y Nagasaki), muestran la cara menos amable de la cuestión nuclear. Pero ese es un debate que, por respeto a Japón, deberíamos aplazar para cuando nuestra ayuda al sufrido pueblo japonés ya no sea necesaria. Mientras tanto, "Gambaru Nihon", es decir, "ánimo Japón, da lo mejor de ti, persevera en esa actitud valiente y responsable". Ojalá nos enseñes a hacerlo. El mundo lo necesita (y nosotros, perdónenme, en particular).

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19 marzo 2011 6 19 /03 /marzo /2011 16:52

5631_cuestion_de_principios.jpgFederico Luppi y Norma Aleandro, son dos actorazos argentinos que transmiten una naturalidad sin fisuras. Los disfrutamos en aquella delicia que se tituló "El hijo de la novia" y ahora volvemos a verlos juntos dando un recital de sensibilidad y buen hacer, de vis cómica y seducción emotiva, en una palabra, de dignidad profesional y profundidad humana. Se trata de "Cuestión de principios" que dirige Rodrigo Grande, sobre un guión que firma él mismo y Roberto Fontanarrosa, basado en un relato corto de éste último, un buen escritor ya desaparecido, apodado "el negro".

Un relato sencillo de esas situaciones laborales y humanas que son el pan nuestro de cada día en muchas empresas. Recuerda la película del expresionismo alemán, "El Último", en la que los avatares e injusticias de una empresa hotelera en crisis que dejan fuera del trabajo a un empleado modélico, un portero con un uniforme de gala, causa una toma de partido penosa del pobre individuo con tal de preservar su castigada dignidad humana. En fin, no hace falta contarles más. Como dice el título de la película, se trata de una cuestión "de principios". De una cuestión de dignidad, por encima de dinero y poder, tan difícil de preservar en una sociedad donde priva la ganancia por encima de todo y la convicción denigrante de que todo tiene un precio, que todo se puede comprar y que el que no se ajusta a esto principios amorales es un pardillo y un idiota que no merece más que la humillación y el desarraigo. 4476-copia-1.jpg

Sin embargo lo notable de esta película es que trata de huir del maniqueísmo simplón, ni el tiburón ejecutivo es tan desalmado e inhumano como marca el estereotipo (de hecho tiene los pies de barro, en forma de una ex y de una niña, su hija) ni el íntegro currante medio jubilado es madera noble y sin nudos: de hecho bordea la frontera estúpida de la obstinación innecesaria.

Tal vez mi único "pero" tenga que ver con el final, innecesario sello de moralina discurseada al mejor estilo Frank Capra, soledad del malo y premio al bueno, feliz y contento con su victoria. Es una comedia que toca elementos tan sensibles y profundos que acaba molestando la simplicidad maniquea de su desenlace. Pero bueno, esto son manías de purista. Y muy subjetivas. Lo cierto es que el espectador pasará  casi dos horas --demasiado tiempo, hay que reconocerlo--  de a menudo placentera convivencia rioplatense con una matrimonio envejecido pero dinámico y una lucha, entre el viejo empleado y el nuevo y joven director gerente de la empresa (magnífico y convincente Pablo Echarri). Un cierto defecto de ritmo, hace pensar que un montaje menos despacioso, un poco mas de nervio e intensidad narrativa, y el adelgazamiento de ciertas escenas un poco superfluas, hubiese redundado en un producto más redondo. Dignidad y principios siempre causan una simpatía especular en los espectadores: todos nos sentimos concernidos, a todos nos emociona la persona que pierde o corre peligro de perder algo valioso por tal de defender su dignidad. Pero como dice el amigo izquierdista de Luppi, "los principios son un reflejo condicionado. Los mantienes por los demás. Aprovecha la ocasión y olvídate. Saca lo que puedas". Pero no es tan fácil llegar a un compromiso tan obvio socialmente cuando hay un buen guionista por medio. Y asi puede suceder que cuando el moralista cede, su sacrificio no le sirve de mucho y así pierde dignidad y precio al mismo tiempo. O no. Y en esa vuelta de tuerca es donde anida mi queja. ¿Era necesaria?

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17 marzo 2011 4 17 /03 /marzo /2011 15:41

38749_1_EstrategiaOK.jpgEsta mañana, en la radio, he titulado mi análisis de "La estrategia del agua" de Lorenzo Silva como una muestra de la "estrategia de la cebolla" aplicada a la novela policíaca.  Este autor, uno de los más coherentes y habilidosos en el panorama español de la novela negra, sigue en su nueva obra un procedimiento táctico similar al que va despojando las capas de una cebolla, para llegar a su corazón. Silva nos dice desde el principio que lo que su personaje central, el brigada Bevilacqua, de la Guardia Civil (y su compañera incombustible, la cabo y próxima sargento Virginia Chamorro, tienen entre manos, es un asesinato, aparentemente inexplicable: un hombre sin relieves públicos ni conflictos privados en la zona oscura de la sociedad --quitando un divorcio difícil-- despachado de dos tiros en la nuca por un evidente profesional. Inexplicable, a no ser...y aqui Silva comienza a sacar, capa tras capa, las complejidades que rodean el caso, paseándonos por un magnificamente narrado escenario técnico policial de las investigaciones, el mundo no menos complejo de los jueces y los técnicos judiciales que rodean estos casos luctuosos (magnifico retrato de una psicóloga) y todo ello aderezado por un golpe de efecto: sabemos o sospechamos desde el principio de la novela quién puede ser el asesino, no el material, pero si quien está detrás. Pero Lorenzo Silva logra que no nos despeguemos de sus páginas, simplemente fascinados con la dinámica que se establece entre el brigada y la futura sargento, su pareja via Benemérita y un guardia nuevo, Juan, Joan, Arnau (la guasa autonómica es levemente impertinente) que ha sido asignado al equipo.

Después de presentarnos a la pareja en "El lejano país de los estanques", escrita en 1995 y publicada en 1998 por Destino y de dar el campanazo con "El alquimista impaciente", premio Nadal 2000 (llevada al cine por Patricia Ferrerira), Silva nos va permitiendo ver cómo Bevilacqua (Vila para los mas allegados) y Chamorro maduran, se endurecen, se vuelven escépticos  pero al mismo tiempo ganan en profundidad, tolerancia (atemperada por una saludable mala leche) y un desencanto que les da "bouquet" como los buenos vinos. Son cinco novelas, cinco, más un libro de relatos "Nadie vale más que otro", para disfrutar del tándem de "picolos", que como ya ocurrió con el añorado "Plinio" de Francisco García Pavon (también editado por Destino allá por los setenta),  jefe de la policía municipal de Tomelloso metido a Sherlock Holmes rural, nos familiariza y acerca humanamente a nuestros policías, los del país.

Abusa un poco Silva del desgarro medio cheli de los diálogos y de unas durezas un poco impostadas y previsibles en el brigada y en algunos personajes, pero está todo ello inmerso en un caldo de cultivo tan verosímil (y reconocible), la variopinta y casi siempre bastante casposa realidad española, que el lector --la inmensa mayoría, buenas y corrientes personas,  como usted o como yo-- se siente inmerso en una especie de reality show

con cierto humor, algo de dureza descriptiva y ningún compromiso espúreo.

Déjenme reproducirles la definición que Silva hace de su pareja de investigadores: "son representantes de esa gente que se levanta cada mañana a hacer su trabajo, con alguna conciencia del deber,algun deseo de ayudar a los demás y el prurito de cumplir decentemente con su cometido, aunque no les paguen mucho, aunque sirvan a un sistema de justicia imperfecto y aunque no hubieran soñado de pequeños estar donde están. Un hombre y una mujer honrados y pundonorosos que tienen fallos como tu y como yo, pero que como tu y como yo intentan mantener la dignidad. Nada más y nada menos".

Bienvenida pues la nueva obra de Silva, no sólo por ser un nuevo caso de su pareja benemérita, por cierto basada en un asesinato real, ocurrido en marzo de 2007 en Cienpozuelos (Madrid) , sino,  sea dicho con redoble de tambores de excelencia, porque Lorenzo Silva es, creo, el primer autor español que pone a disposición de los lectores el conjunto de su obra a precios muy asequibles en formato de e-book (y sin el código DRM, anticopia). Es la via de los libros en un cercano futuro. En cuanto la industria editorial se percate que poner una obra para descarga en libro electrónico por 22 euros, por ejemplo, cuando en formato papel vale 25, es mucho más que un error, es una estupidez. Felicitación pues a Silva y al sello que permite esta experiencia, Destino. Es obvio que Silva es sumamente coherente: en algún sitio recuerda con agradecimiento los libros en ediciones baratas que tanto le ayudaron en su formación. Ahora lucha por hacer que los lectores tengan fácil y económico acceso a toda su obra. Es una medida inteligente.

Para terminar un apunte personal: me ha encantado el guiño de Silva-Bevilacqua cuando nos cita a Epicteto (filósofo estoico, esclavo liberto)  y a Sun Tzu ( "El arte de la guerra") entre los libros del asesinado como clave para entender el carácter y comportamiento del pobre sujeto. Al fin y al cabo,  el titulo de la novela proviene del texto taoísta. Para terminar, les regalo por divertida la autodefinición que el brigada hace en otro paraje del libro: "tengo un hijo, una macrohipoteca y un microsueldo". ¿No le sienten mucho más cercano? Resuena con la mayoría de nosotros, ¿a que si? 

 

 

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