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9 agosto 2019 5 09 /08 /agosto /2019 18:53

 

 

Publicado en Diario de Teruel, julio de 2019

 

 

Parece que la existencia de Teruel no constituye ya un problema ontológico. A tenor de lo que ocurre, con este Patio de Monipodio que configura la clase política y en esta hora confusa en la que ahora más que nunca el desconcierto del ciudadano respecto a su lugar en el mundo está limitado y condicionado por un poder sin rostro que nos somete a todos, lo que está en juego no es reivindicar que Teruel existe sino insistir en que se nos diga qué clase de existencia se nos permite tener.

Los partidos se descuelgan con ambiciosas falacias programáticas que más que mostrar caminos operativos, nos dicen una y otra vez que lo que ocurre no es bueno, la despoblación (palabro ahora de moda en los”media”) y que se trata de fijar la población en el medio rural (se olvidan de decirnos con qué medidas concretas y operativas), la creación de empleo y lo que es aún más pretencioso y utópico “vertebrar” los medios rural y urbano de manera que exista sinergia entre ambos con vista a la igualdad de oportunidades. Aquí ya rozamos el mundo angélico. Escribió Chesterton “los ángeles pueden volar porque ellos mismos se toman a la ligera”.Y este es en el fondo el problema: los políticos vuelan sobre el problema de Aragón, Castilla, Extremadura y amplias zonas de Cataluña y otras regiones, en lo que concierne al vaciamiento de una España carencial, porque en el fondo se lo toman a la ligera. No creen que sea algo que  tenga solución y vuelven la mirada esperanzada hacia el suicidio social, humano y económico que son las megalópolis.

Estamos en una de las provincias en las que los micro municipios abundan y tratan de sobrevivir ante un supuesto “café para todos”, en el que prima el número de habitantes, con lo que a los pequeños no nos llega ni para azucarillos. Y aún así no se trata sólo de dinero y subvenciones. Se trata de algo intangible, aparentemente, que se llama esperanza en el futuro. No es el “pan para hoy y hambre para mañana”.  Existe un egoísmo institucional que afecta hasta los rincones más “ocultos”. No hay un “Teruel somos todos”. Los alcaldes de muchos pueblos grandes y pequeñas ciudades, bien surtidos de representantes de partidos, lo tienen muy claro: “hay que barrer para el pueblo, el propio”. Y si sobra algo, una migaja, para el pueblecito de al lado. No hay una visión global, de conjunto, de hermandad comarcal, regional, provincial. Los pueblos diminutos son considerados como los perros en los banquetes medievales. De vez en cuando se les echa un hueso para que no alboroten.

Teruel existe, pero no insiste. Empecemos por los más desamparados. Vamos a insistir en que, paradójicamente, en los pueblos pequeños anidan las grandes soluciones para un futuro cada vez más cercano, en el que los excesos, los errores y la ignorancia, humanos, políticos y sociales, están configurando un mundo atravesado por problemas tan candentes como el cambio climático, la contaminación, la sobrepoblación urbana, la falta de principios y la ausencia de ética relacional. Es la “ansiedad por el colapso” que comienza a ser una epidemia psicológica del siglo XXI. Envíen a dos centenares de ansiosos apocalípticos a uno de nuestros pueblos y en un mes se los devolvemos sino curados, al menos serenos y activos positivamente. Insistimos, necesitamos apoyos, creatividad empresarial, apertura hacia nuestras ideas de desarrollo, mejoras de carreteras, de redes de tecnología de comunicación e información, capacidad  de gestión económica y financiera para atraer familias  e implementar proyectos. Insistimos, debemos apostar por un futuro para el que deberemos estar preparados para responder al reto de acoger a una población tránsfuga ofreciéndoles mayor calidad de vida y las mismas posibilidades de trabajar y prosperar de las que tienen en cualquier megaciudad. La distancia es un concepto elástico y subsanable en el mundo de la virtualidad.

Insistimos, aquí en Teruel nos falta algo más de ese elemento básico que llama Solidaridad. Si en la Polonia dictatorial el movimiento Solidarnosc fue capaz de terminar con un régimen, si en Portugal la solidaridad de los claveles terminó con una dictadura militar de medio siglo de existencia, qué conseguiríamos en la pequeña y semi olvidada Teruel si abriéramos nuestros espíritus y nuestras mentes a sentirnos todos los ciudadanos de esta tierra solidarios entre nosotros. Los pueblos grandes con los pequeños, las ciudades con todos, la capital encabezando un movimiento de “todos somos Teruel”. Vienen tiempos oscuros, encendamos la antorcha de la solidaridad.

Empecemos por los micro municipios (menos de 500 habitantes). Una alianza entre nosotros redundaría en una fuerza política a tener en cuenta. Aspiremos a que se nos escuche, en principio. A que se nos comprenda, después. A que se nos ayude, en definitiva. Con espíritu solidario. Como se ayuda a un hermano pequeño. Somos el último y más débil eslabón de la cadena. Justo por donde radica la debilidad de la unión provincial. Fortalezcamos la cadena íntegramente.-

 

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Alcalde de La Torre del Compte

 

 

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7 agosto 2019 3 07 /08 /agosto /2019 16:09

 Askesis es una palabra griega que designa un tipo de ejercicio filosófico y espiritual. Este implementa un proceso de pensamiento cuyo objetivo está relacionado con la mejora de la persona, de sus pensamientos y la correspondiente coherencia con sus acciones o actitudes. De ella procede la palabra latina Ascesis, que conformaba una serie de reglas y prácticas tendentes a liberar el espíritu y forjar un comportamiento virtuoso (de donde proviene el adjetivo ascético) con gran importancia en la vida religiosa desde la Alta Edad Media hasta prácticamente el siglo XXI.  En nuestros días el filósofo practicante, no el académico o meramente pedagógico o especulativo, se plantea su existencia y su pensamiento como una aventura espiritual, una apuesta radical que cuestiona todo tipo de creencias sociales, políticas o intelectuales, analizándolas por el rasero inclemente de la ética del ejercicio cotidiano, negándose a aceptar esa esclerosis de la filosofía que se conforma con el relativismo de la transgresión como mal menor.

Los griegos llevaron a la excelencia sus actitudes críticas ya sea con la radicalidad de los escépticos o los cínicos o la más equilibrada oposición de los estoicos o los epicúreos. Pero son las escuelas orientales filosóficas las que logran aunar con maestría la postura filosófica con la práctica política o social. La taoístas y confucionistas llevan a la vida cotidiana el sentido de la estrategia, la eficacia y una ética basada en la norma natural universal del proceso de la existencia.  Todo ello, a diferencia de los griegos, formulando ideas intuitivas sin establecer modelos teóricos de pensamiento, sino tácticas y estrategias de comportamiento  individual y social, aplicadas a un proceso permanente de devenir, regulado por una lógica que hay que descubrir y respetar.

Los taoístas dicen: no hay que forzar nada, no hay que controlar, es preciso seguir con atención la marcha de las cosas, aprovechar ese potencial, esa energía en transformación y adaptarte al curso y a la orientación de ese proceso, para actuar en el momento más favorable. Fundamentalmente actualizar nuestro potencial moral, madurarlo y permitir una acción espontánea y natural que se ajuste al proceso como un elemento más. El filósofo debe combinar la virtud (la ética, el altruismo, la generosidad) y la eficacia práctica. Lo importante es percatarte que la existencia es duración, proceso invisible, no acontecimiento ocasional e inquietante, lo nuevo, sino la persistencia de lo ordinario, el sereno proceso de las cosas que no necesitan ser forzadas. En ese proceso es posible inducir cambios lentos y profundos en los momentos favorables, que son más persistentes que las rupturas o enfrentamientos, los cuales sólo provocan antagonismos y rupturas del orden de las  cosas.- ALBERTO DÍAZ RUEDA 

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4 agosto 2019 7 04 /08 /agosto /2019 07:29

Creo que una lectura atenta de este libro que recomendamos no sólo informará suficientemente al lector (y le alarmará en la misma medida) sino que le empujará a ampliar conocimientos. Pero empecemos con  "Psicopolítica" del filósofo coreano (del Sur, por supuesto), educado en Alemania, Byung-Chul Han, que se ha convertido en un nombre de referencia entre los filósofos críticos que analizan la sociedad del actual capitalismo avanzado y neoliberal.  Este libro nos habla de los peligros que el Big Brother de la tecnología digital, convertido en Big Data, está suponiendo ya para el individuo, inerme (y además satisfecho de su vulnerabilidad a cambio de las comodidades digitales). Para Chul Han se está generando una crisis de libertad de dimensiones planetarias que va a cambiar seguramente los modos, costumbres y acciones de unos sujetos -etimológicamente, personas obligadas a estar sujetas, constreñidas,  a algo- hasta  en su propio pensamiento, creencias y actitudes. Como escribe en la pág 94: "La extensión de la web de las personas 2.0 , a la internet de las cosas, web 3.0 es la culminación de la sociedad de control digital. La web 3.0 hace posible un registro total de la vida...nos vigilarán las cosas que usamos diariamente.". Y a través del "data mining" (exploración de datos") nos manipularán para que votemos lo que interese al político que contrate a una de las empresas dedicadas a ese trabajo (como ocurrió con las elecciones de EE.UU. donde, contra todos los pronósticos, el controvertido Donald Trump se convirtió en presidente). La otra cara detestable del Big Data, nos dice Han, es el Big Deal, cuando los datos personales de los ciudadanos  digitalizados por empresas especiales al servicio de quien pague mejor se convierten en una mercancía y se comercializan (nos pone como ejemplo a la empresa Acxiom que comercia con los datos de 300 millones de norteamericanos, de los que sabe más que el FBI y Hacienda juntos). Recientemente Google ha admitido que puede escuchar conversaciones privadas, íntimas, de los usuarios siempre que está suficientemente cerca de un terminal conectado a dicho asistente virtual. Argumenta que lo hace para aprender a identificar acentos idiomáticos. Y por supuesto no va  a dejar de hacerlo. El célebre buscador no necesita buscarnos, sabe en todo momento dónde estamos, todo lo que nos interesa, nuestros pequeños vicios y preferencias y lo que pensamos de casi todo. Lean ustedes "1984" de George Orwell o mejor aún, "Nosotros" de Yevgueni Zamiatin, en el que se basa Orwell y que fue escrito en el año 1921. Esas "profecías" o conjeturas socio-políticas han sido ampliamente superadas en el siglo XXI. Ahora resultan casi ingenuas pero terroríficas: la mayoría de las personas aceptamos encantadas la dictadura digital a cambio de los bienes y comodidades de la digitalización.

Libro pues de máxima actualidad. La digitalización de la vida cotidiana de miles de millones de personas, atraídas por los anzuelos, por ejemplo, de las APP (sólo Google Play tiene un catálogo de tres millones de App) hasta el punto que en 2018 le gente de todo el mundo se descargó más de 200.000 millones de App. Y cada una de ellas supone, simplemente, la digitalización fácil y cómoda, pero muy vinculante, de útiles personales y profesionales, comunicación, juegos, relaciones. La Red mundial ya nos cubre a casi todos los humanos de este planeta (con pequeñas lagunas donde aún no han llegado los móviles y las tablets) ¿tiene un somera idea de lo que eso supone de control y datos personales y hasta íntimos de cada uno de sus usuarios? Y el control de la información es, como ustedes saben bien, poder. ¿En manos de quien? De una élite desconocida, sumamente enriquecida y que tiene en sus manos el futuro inmediato de miles de millones de personas. ¿Ciencia ficción? Creo que no.

POr tanto, la nueva religión de la sociedad digital se llama "dataísmo". La suma astronómica de datos procedentes de nuestra interacción continua con el mundo digital, que son capaces de manejar, analizar y aplicar las computadoras (y las muy interesadas empresas privadas que las manejan) y ofrecen una información sobre todos nosotros, los sujetos (etimológicamente "sujeto" es alguien que está atado, limitada su libertad de movimientos) que usamos y abusamos de cuanto ofrece la Red de redes, las más de las veces de forma gratuita, cual anzuelos de cautividad futura. Lo saben todo sobre nosotros, nuestros gustos, carencias, deseos, vicios "ocultos", esperanzas y sueños, sentimientos, afectos y pasiones. Cada "click" es un eslabón más de la cadena que nos une a un Poder omnímodo que se impone no por la represión y la violencia, sino en la amable forma de un solucionador de problemas, de una enciclopedia al gusto, de un comprensivo cómplice, de un complaciente colega a disposición de nuestros caprichos las 24 horas de cada día, todas las semanas, todos los meses y los años.

Ante lo visto, no hay hipocresía más  inútil y bochornosa que las tan cacareadas leyes de protección de datos, una nueva forma contributiva vestida de escandalizada preocupación por la seguridad de nuestros datos personales. ¿Están de broma o creen que somos todos tontos? Mas bien lo segundo. Lo malo es que tienen razón. En los años de hierro de las dictaduras, fascismo, comunismo, filofascismo franquista, el dramaturgo y filósofo alemán Bertold Brecht escribió: "No aceptéis los hechos como cosa natural. Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar".

Aquí en Teruel y su casi deshabitada provincia deberíamos aplicarnos la divisa de que no podemos ni queremos aceptar que todo siga igual porque el sempiterno contexto político y social "es el que es y nadie lo puede cambiar". Si la historia nos ha enseñado algo es que las cosas, los contextos y circunstancias no dejan de cambiar, mal que les pese a los que mandan en ese momento. Y aquí es donde cierro el círculo de este mensaje: aprovechemos las posibilidades del dataísmo para hacer virales nuestros sueños y reivindicaciones. Por ahora es la otra cara de la nueva "religión". Por el momento la operativa generadora digital puede cambiar de polarización y objetivo. Es un llamamiento a las asociaciones que luchan por demostrar que Teruel existe. Y un guiño a los micromunicipios (menos de 500 habitantes) para generar una campaña permanente de "agit-prop" digital que nos vuelva a colocar en el mapa  (antes de que fenezcamos de "muerte antinatural"). 

FICHA

PSICOPOLÍTICA.- Byung-Chul Han.- Trad.Alfredo Bergés.- Ed. Herder. 127 págs. ISBN: 9788425433986

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2 agosto 2019 5 02 /08 /agosto /2019 07:34

La tiránica, totalitaria e invasiva sociedad que imaginó George Orwell en su novela distópica "1984" (una crítica evidente al régimen soviético y al estalinismo, el nazismo y los fascismos vigentes en la época de su publicación, 1949) hizo populares términos como Big Brother, la Policía del pensamiento y la neolengua, el lenguaje transformado diariamente con fines represivos, la imagen permanente del rostro del lider absoluto en las pantallas de todos los hogares como símbolo de una vigilancia constante y la manipulación cotidiana de la información y del pasado a tenor del capricho del poder omnimodo (es una novela que debe mucho a un relato del ruso Zamiatin, "Nosotros", publicado casi treinta años antes). Curiosamente no sólo no ha perdido actualidad, sino que se ha agravado a extremos aberrantes, con una diferencia: en "1984" el sistema de poder obligaba y reprimía, en 2019 el poder está difuminado, se oculta en la seducción y el ciudadano se entrega con fruición a su obediencia y esclavitud con oropeles de consumismo, diversión  y comodidad

Como ocurrió con "Farenheit 451" de Ray Bradbury, con "Vivir", de Ayn Rand,  "Rebelión en la granja"de Orwell también o "El mundo feliz"  y "La isla" de Aldous Huxley y anterior a todas ellas, "Erewhon" de Samuel Butler, se nos dibujan mundos utópicos en los que esos autores proyectan sus ideas críticas con el estilo irónico, de un sarcasmo a veces brutal, a la manera de Jonathan Swift o la lógica poética y burlona de un Lewis Carroll. El mecanismo está claro: planteada una nueva idea  política o filosófica contemporánea al autor, sospechosa de ser dañina, éste la disecciona y hace una proyección lógica y coherente de sus consecuencias futuras si se aplica con toda su dureza y su falta de humanidad. Eran mundos futuros que reflejaban un pasado cercano (el de los autores) por mucho que se elevara en el tiempo, como los aparatos, la moral y el comportamiento de un "futurismo" inocente con las exageraciones estéticas o éticas de rigor.

Pero en nuestros días, eso ha cambiado de una forma sutil aunque dolorosamente evidente: el israelí Yuval Noah Harari ("Sapiens", "Homo deus" o "21 lecciones para el siglo XXI") o el filosofo coreano-aleman, Byung-Chul Han ("Psicopolítica" "En el enjambre", ) o el italiano Alessandro Baricco (con su reciente "The Game") no escriben de distopías, sino del deterioro progresivo de una realidad actual que sufrimos y conocemos bien, de las amenazas de unas tecnologías que van colocándose fuera del control humano pese a ser creación de científicos actuales, de una especie de ceguera complaciente de la población humana que va enredándose de forma voluntaria y hasta ávida en el nudo gordiano que nos rodea la garganta como especie de tal manera que el tajo de la espada de un utópico Alejandro nos cercenaría el cuello al tiempo que el dogal. Nunca como hasta ahora el salto imaginativo de las distopías ha sido tan peligroso, real y cómplice. Seguiremos con el tema, aunque somos "vox clamantis in deserto", mal que nos pese.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

 

 

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31 julio 2019 3 31 /07 /julio /2019 16:12

Recojo el guante de un título clásico en la cultura del cercano pasado siglo. Un libro referencial escrito por Umberto Eco en los "felices sesenta", referido a la cultura de masas y sus iconos-fetiche. Hoy estamos muy lejos de aquél desconcertado, utópico y luminoso mundo  de la contracultura y las proyecciones ideológicas surrealistas con ligero sabor a la dietelamida de ácido lisérgico (LSD). Por tanto la utilización por mí, tan abusiva por otro lado como la de Eco, de apocalípticos e integrados no sigue la lógica filosófica y social que utilizó el ensayista italiano sino que se centra en una situación radicalmente nueva: la de la sociedad digital y las novísimas tecnologías que hoy, como nunca antes en toda la historia de la Humanidad, amenazan con convertir una serie de circunstancias científicas y tecnológicas en la causa de una mutación quizá irreparable del ser humano que suena a apocalipsis para algunos y a gozosa integración, llena de ventajas y progreso, para una mayoría pseudo hiper informada y visiblemente manipulada por un Poder sin rostro ni nombre -casi sin ubicación física y desde luego sin naturaleza individual- que resulta de la suma de sectores económicos, políticos y científicos formados por una elite que se aprovechará de ello pero que también forma parte de los posibles damnificados de ese hiperbólico Poder (aunque en este momento nadie parece tomar conciencia que que los peligros anunciados nos conciernen a todos los humanos -animales y vegetales también- sin excepción). Estos todos, son los "integrados".

Soy consciente que esto suena a ciencia ficción distópica, a un mundo regido por máquinas y "terminators", pero cuando ustedes acaben de leer el texto quizá se planteen un viaje a esa zona estoica que está entre los apocalípticos y entre los integrados. El gen de la adaptación y la supervivencia en los momentos más duros de nuestra historia como humanos demuestra que somos difíciles de eliminar y que sabemos hacer, en ocasiones, de la necesidad virtud, al precio que sea. En este caso mi optimismo irredento me dice que saldremos de ésta, aunque otra cosa será el precio que pagaremos.Todo se ha ido desarrollando con la paciencia y la eficacia de una tela de araña global. La Red de redes, internet, el wi-fi, el omnipresente  (y omniefectivo) 4 G, la fibra-óptica, la imparable digitalización de bancos, organismos oficiales, personas, hogares y en otro sentido, relaciones "humanas", mundo laboral, entretenimiento y cultura en el amplio valor de esos términos, desde el sexo hasta los grupos de acción o la formación educativa del grado que sea. Y en la otra banda del espectro, el ciber crimen, los ataques digitales de hackers pagados por gobiernos, las manipulaciones de las "fake news" (la palabra del año según el diccionario de Oxford), la llamada "postverdad" (“actitud de resistencia emocional ante hechos y pruebas objetivas”) una forma ridícula de llamar a la preferencia hacia la mentira maliciosa que uno quiere creer, a pesar de las pruebas en contrario) y la dependencia patológica que las pantallas van creando paulatinamente adictiva en los usuarios,que ya somos casi todos los humanos a partir de cierto elemental nivel económico (incluída la pobreza casi extrema: pasan hambre y viven en precario pero tienen móvil y televisión o ordenador).

Creo que una lectura atenta de alguno de los libros que recomendamos no sólo informará suficientemente al lector (y le alarmará en la misma medida) sino que le empujará a ampliar conocimientos con alguno más de la lista que adjunto. Sugiero empezar por "Piscopolítica" del filósofo coreano (del Sur, por supuesto), educado en Alemania, Byung-Chul Han, que se ha convertido en un nombre de referencia entre los filósofos críticos que analizan la sociedad del actual capitalismo avanzado y neoliberal.  Este libro nos habla de los peligros que el Big Brother de la tecnología digital, convertido en Big Data, está suponiendo ya para el individuo, inerme (y además satisfecho de su vulnerabilidad a cambio de las comodidades digitales). Para Chul Han se está generando una crisis de libertad de dimensiones planetarias que va a cambiar seguramente los modos, costumbres y acciones de unos sujetos -etimológicamente, personas obligadas a estar sujetas a algo- hasta su propio pensamiento, creencias y actitudes. Como escribe en la pág 94: "La extensión de la web de las personas 2.0 , a la internet de las cosas, web 3.0 es la culminación de la sociedad de control digital. La web 3.0 hace posible un registro total de la vida...nos vigilarán las cosas que usamos diariamente.". Y a través del "data mining" (exploración de datos") nos manipularán para que votemos lo que interese al político que contrate a una de las empresas dedicadas a ese trabajo (como ocurrió con las elecciones de EE.UU. donde, contra todos los pronósticos, el controvertido Donald Trump se convirtió en presidente). La otra cara detestable del Big Data, nos dice Han, es el Big Deal, cuando los datos personales de los ciudadanos  digitalizados por empresas especiales al servicio de quien pague mejor se convierten en una mercancía y se comercializan (nos pone como ejemplo a la empresa Acxiom que comercia con los datos de 300 millones de norteamericanos (de los que sabe más que el FBI y Hacienda juntos). Recientemente Google ha admitido que puede escuchar conversaciones privadas, íntimas, de los usuarios siempre que está suficientemente cerca de un terminal conectado a dicho asistente virtual. Argumenta que lo hace para aprender a identificar acentos idiomáticos. Y por supuesto no va  a dejar de hacerlo. El célebre buscador no necesita buscarnos, sabe en todo momento dónde estamos, todo lo que nos interesa, nuestros pequeños vicios y preferencias y lo que pensamos de casi todo. Lean ustedes "1984" de George Orwell o mejor aún, "Nosotros" de Yevgueni Zamiatin, en el que se basa Orwell y que fue escrito en el año 1921. Esas "profecías" o conjeturas socio-políticas han sido ampliamente superadas en el siglo XXI. Ahora resultan casi ingenuas pero terroríficas: la mayoría de las personas aceptamos encantadas la dictadura digital a cambio de los bienes y comodidades de la digitalización.

Pueden complementar el mensaje sobre apocalípticos e integrados digitales con otros dos volúmenes muy recomendables: "Todo el mundo miente" de Seth Stephens Davidowitz (uno de los padres de las funciones de "espionaje legal" de Google) y "The Game" de Alessandro Baricco, en la que amplía el dolido estupor que ya denunciaba hace diez años en "Los bárbaros" al constatar los efectos impactantes que el uso y abuso de las nuevas tecnologías estaban causando en el psiquismo, las actitudes y las conductas de los seres humanos que él conocía y con los que convivía y en las sociedades respectivas. Las advertencias sobre estos peligros no tienen nada de exageración o descabellados pronósticos de ciencia ficción derrotista: están basadas  en hechos, datos y circunstancias, observables y mensurables. Por ejemplo el salto cuántico tecnológico que supondrá pasar del 4 G a la nueva generación móvil del 5G ya anunciada y esperada con fruición por la mayoría de los convencidos consumidores, está teniendo efectos perversos en principio sobre la vida animal, a pesar de que se está en periodo de pruebas y circunscrito a lugares concretos y de no gran extensión.  Parece ser que el 5G precisa de miles de antenas colocadas cada cien metros con una potencia de emisión de microondas mil veces superior a la habitual. Se conoce un ensayo realizado en la ciudad de La Haya en 2018. Se produjo la muerte de más de un centenar de aves que anidaban en la zona, aunque no se tiene noticia (por el momento) de que afectara de forma comprobable a los humanos. Por otra parte, con la implantación del internet 3.0, de las cosas, llegará el "hogar inteligente", la digitalización del dinero y la posibilidad fáctica de controlar todo lo que somos y hacemos. Se habrá hecho realidad la dictadura digital que denunciábamos al principio, mucho más profunda e insidiosa que la descrita en las novelas de Huxley, Orwell o Wells. ¿Por qué? Porque los individuos afectados no tienen conciencia de su pérdida total de libertad. Al contrario se creen en el mejor de los mundos posibles: un mundo feliz, cómodo y lleno de gratificaciones inmediatas (al estilo de los juegos de ordenador, como apunta Baricco). Está calculado que en 2022 el 98 por ciento de lo hogares pudientes de las grandes capitales estarán "servidos" por la red 5 G. Como decían nuestros padres con un gesto de confusión y temor: "Dios no coja confesados".

No se trata de elucubraciones de pensadores contagiados del "cogito interruptus" , propio de aquellos que ven el mundo lleno de signos o síntomas o del que, en lugar de símbolos, percibe un mundo lleno de presagios. Comienza a haber un creciente número de personas repartidas por el ancho mundo que ven los signos indudables, reflejados en circunstancias y contextos, de  que algo ominoso para el ser humano se está cociendo a fuego lento en ese estado de cosas, por otra parte envuelto en el ropaje multicolor de lo deseable: signos evidentes de algo que está en todas partes y que tarde o temprano mostrará su faz dictatorial auténtica. Y esto no es ciencia ficción. 

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Escitor y periodista

 

FICHAS

PSICOPOLÍTICA.- Byung-Chul Han.. Trad. Alfredo Bergés.- Ed. Herder. Pensamiento. 127 págs. ISBN 9788425433986

THE GAME.- Alessandro Baricco.- Trad. Xavier González Rovira.- Ed. Anagrama. 333 págs.ISBN 9788433964366

TODO EL MUNDO MIENTE.- Seth Stephens-Davidowitz.- ED. Capitán Swing.-287 págs. ISBN 9788494966804

De "NOSOTROS" (Yevgueni Zamiatin" y "1984" de George Orwell, hay bastantes ediciones y son fáciles de encontrar en librerías de segunda mano y en buscadores tipo Amazon o Serret.

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29 julio 2019 1 29 /07 /julio /2019 17:15

Lo dijo Quinto Horacio Flaco el plácido poeta romano que vivió la Roma conflictiva y angustiada del asesinato de Julio César y el advenimiento de Cesar Augusto: "Nullius in verba", es decir no te fíes de las palabras, no es suficiente para llegar al conocimiento, a la verdad. Acuñaría otras breves frases con más fortuna: "Carpe diem", "Aprovecha el día que vives (aunque poca gente sabe el final de la frase, "quan minimum credula postero", fiate lo menos posible del mañana") o "Beatus ille" que es una alabanza de la vida rural.

Horacio profesaba las doctrinas filosóficas de Epicuro aunque su "Nullius in verba" tenía sabor escéptico, incluso cínico. Esa desconfianza ante la palabra evoca desde las sombras de la antiguedad las teorías de Wittgenstein, Heidegger, Russell o Carnap y más cercanamente al poeta, en el siglo XVII, al lema de la Royal Society y las exigencias epistemológicas de la Ilustración que exigían a la ciencia que las hipótesis científicas tenían que ser comprobadas empíricamente, no bastaba con las palabras . La importancia del lenguaje en la filosofía  y en la psicología contemporáneas (desde Freud a Jung o Lacan) plantean problemas de método y de conocimiento que aún no han sido resueltosde manera satisfactoria,

En la vida social y de relación, en la laboral o la política, la palabra es una entelequia con dos caras como Jano. Una es la que emana de la evidencia de las palabras como comunicación básica. Y la otra cara, la demoníaca, es la que muestra la relatividad del valor de las palabras, de su cariz estratégico de mentira interesada, de doblez, de falsedad, de subterfugio. Como decía Spinoza, con las palabras, "caute" (cautela). Y nuestro Gracián, "Te arrepentirás más veces de lo que dices que de lo que callas". Los griegos desconfiaban de la "doxa" (opinión) y apoyaban la "episteme" (conocimiento). Creo que con las palabras uno debe estar siempre atento al contexto en el que se pronuncian y ajustarlas a ls circunstancias del momento que uno vive. Y como norma básica, desconfiar de ellas, es decir "nullius in verba", y pasarlas a todas por el cedazo del pensamiento crítico. ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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26 julio 2019 5 26 /07 /julio /2019 17:14

Quinientos años de la muerte del gran Leonardo da Vinci (1452-1519), dan para mucho. Este genio indiscutible, paradigma del hombre del Renacimiento, un polímata que transitó por múltiples saberes y artes con la misma envidiable soltura (fue de forma simultánea pintor, anatomista, arquitecto, escultor, botánico, paleontólogo, escritor, científico, filósofo, ingeniero, inventor, músico, urbanista y poeta). El libro que hoy comentamos tiene el mérito de enfocar la mirada  atenta sobre una particularidad  creativa de Leonardo: los dibujos y la escritura "en espejo" en los que están realizados muchos de sus manuscritos, ofreciendo una explicación de por qué Leonardo dibujaba con la mano izquierda (sin ser zurdo) y con las letras en espejo (es decir, con las palabras escritas al revés). El libro, del profesor granadino de Psicología José María Cid Rodriguez, está dedicado a este tema y resulta un regalo pedagógico, artístico e histórico (además de psicológico) que merece ser resaltado en este aniversario,  aunque fue publicado el año pasado por Caligrama editorial, con gran aporte de dibujos, fotografías  y reproducciones de la caligrafía y los dibujos del genial florentino (nacido en Vinci a pocos kilómetros de Florencia). Concebido en forma de aporte documental, el autor desaparece voluntariamente en el seno de la información que facilita y los numerosos autores a los que cita sin  juicio o análisis crítico, sólo aportando un resumen bibliográfico (lo cual crea repeticiones y reiteraciones que lastran un poco la lectura del libro). No en vano se subtitula "Itinerario bilbiográfico ilustrado".

Sin embargo la naturaleza y originalidad específica del enfoque de este ensayo hace que la lectura sea apreciable y fructífera: la personalidad de Leonardo resplandece al conocer las conjeturas que hacen los expertos sobre su "paranoia", su miedo a que su obra fuese copiada o se hiciera uso de sus métodos y descubrimientos, los elementos "oscuros" de su personalidad, las connotaciones sexuales de muchas de sus obras y de eventos biográficos que condicionaron su peculiar manera de escribir (grafía en espejo), a pesar de que Leonardo prefería aplicar en su vida aquello de que una imagen vale más que mil palabras. También sus aportes científicos y el uso que se hace en las  nuevas tecnologías de muchas de sus ideas e intuiciones, elevan el valor considerable de este genio italiano.

La ambición documentalista de José María Cid va desde las biografías existentes en el mercado, hasta las novelas basadas en ellas o los manuscritos y códices de ese autor, pasando por los detalles de la singular escritura de Leonardo y de sus obras pictóricas y dibujos, a las distintas hipótesis que se han barajado para explicar el por qué de la escritura en espejo ( la fisio-psicológica, la criptográfica, la psicoanalítica o la higienista), la supuesta dislexia que padecía el artista, sus habilidades taquigráficas, las investigaciones sobre diversos aspectos de su obra, incluida una referencia a las obras que tratan sobre las presuntas claves del "Código Da Vinci", el best seller de Dan Brown o referencias a Leonardo como anatomista, etc. Un libro, pues, con un amplio abanico de referencias bibliográficas sobre Leonardo. De obligada lectura para quienes deseen profundizar en la, a pesar de todo, enigmática figura del genio de Vinci.

FICHA

LEONARDO DA VINCI.- José María Cid Rodríguez.- Ed. Caligrama.-250 págs. ISBN9788417335779

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23 julio 2019 2 23 /07 /julio /2019 09:14

Pensando amargamente en la sideral distancia entre los escenarios político-sociales de esos soñadores y la triste y quijotesca realidad, dióme en meditar en torno a figuras como Platón, Ortega y Gasset, Unamuno o Labordeta, por dar una nota local y cercana, aunque Sócrates y Aristóteles ( y muchos otros que mencionar no quiero) también tuvieron sus más y sus menos con la brecha insalvable entre la teoría política y la vida real.

Pero por hoy quedémonos en el eximio Platón, idealista donde los haya cuya filosofía fracasaría ( y responsable de algunos males psicológico-morales del individuo, sobre todo a partir de la versión religiosa de su filosofía:  Nietzsche definió el cristianismo como "platonismo para la plebe"). Pero también es el autor de " La República" donde a través del diálogo nos muestra sus ideas sobre el orden político, la metafísica transmutada en normas para el gobierno de la polis o ciudad, es decir, el Estado. El estableció tres estamentos sociales: comerciantes, guerreros y gobernantes (o filósofos). Establecía una meritocracia basada en el conocimiento y defendía la idea de que un Estado gobernado por filósofos estaba libre de la lacra de la corrupción. La piedra de toque de la posible aplicación de las ideas platónicas a la política práctica tuvo unos resultados desastrosos para el propio Platón que realizó tres viajes a Sicilia con la finalidad de instruir al tirano Dionisio I y luego a su hijo en las artes de la política aristocrática e idealista. Del primero de los viajes salió escoltado por una nave de guerra y vendido como esclavo en Egina (rescatado "in extremis" por el también filósofo Aniceris de Cirene). Con Dionisio II también terminó de forma abrupta y poco amistosa. Quedaba claro que la filosofía (no sólo la platónica) no se lleva bien con la política práctica de cada día.

Me pregunto y tal vez dentro de un tiempo sea capaz de responderme, ahora desde luego sólo especulo, qué es lo que tiene el "poder", --siquiera sea en la minúscula medida de lo que alguien llamaba con acre humor "lo municipal y espeso", ámbito con el que me voy relacionando-- para transformar la percepción de sí mismos en algunos que lo ostentan. Hasta el punto que dicho "poder" crea una especie de "falso contexto" en el que el sujeto (etimológicamente, el que no puede moverse libremente) parece olvidar el sentido de la ética universal  (lo que es bueno, correcto, bello), si es que alguna vez la ha conocido, para regirse por otra "ética" circunstancial  dirigida a objetivos pragmáticos (no necesariamente malos, pero sí limitados por los propios intereses). Sin ni siquiera tener en cuenta el kantiano "imperativo categórico": lo ético es lo aceptado como tal por todos. Lean: "Obra sólo según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en ley universal".Volveremos a este tema.- ALBERTO DIAZ RUEDA

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21 julio 2019 7 21 /07 /julio /2019 14:33

El catedrático de Harvard Martin Puchner analiza la importancia de la literatura en la historia de la humanidad y nos habla de los "textos fundacionales" como la Biblia, la Iliada o la Odisea, la epopeya de Gilgamesh (2100 aC en escritura cuneiforme) o, puestos al caso, el Manifiesto comunista o el Mein Kampft, el Sutra del Diamante (868 dC) o la Novela de Genji (en el Japón del año 1000). Textos vinculados con la narrativa oral y que tienen una importancia generativa esencial en el imaginario humano de la época. Hasta el punto que durante generaciones se mantenían como patrimonio religioso y cultural al cuidado de la clase sacerdotal y como guía de comportamientos sociales y  modelos de excelencia.

Jung y Lacan, entre otros grandes psicólogos, incluído Freud (que pasó de puntillas por el tema religioso que él reducía a la infancia y adolescencia de la humanidad) y un número considerable de filósofos (incluidos los que rechazaban al mismo tiempo la importancia "sagrada" de algunos textos pero admitían la potencia dinámica de "lo sagrado" en la psique) no sólo admitían la fuerza generadora de esos textos fundacionales en los usos y costumbres y en las leyendas y símbolos formativos del intelecto y las emociones y sentimientos, sino que rastreaban en algunos el origen de muchos grandes complejos humanos, actitudes y comportamientos de los pueblos a través de la historia. 

En nuestra Era Digital (cuyo desarrollo y cambios aún solo podemos conjeturar) los textos fundacionales comienzan a ser híbridos, de "El señor de los anillos" a "Harry Potter", en concordancia con el empobrecimiento icónico imaginativo: el griego del siglo IV aC no necesitaba imágenes auxiliares para "ver" dentro de sí a Aquiles, el de los pies ligeros, enfrentándose al rey Agamenon por la rubia Briseida o emocionarse con la destrucción de Troya tras el ardid del Caballo de madera o el astuto Ulises engañando al enorme Cíclope. Los héroes y los malvados de las grandes historias fundacionales formaban los arquetipos que Jung estudió y nos mostró en el fondo de los oscuros demonios que inspiraron a los nazis o los que anidan en la torturada mente de neuróticos y psicóticos. Valentin Propp, Mircea Elialde y otros mitólogos nos han advertido de la influencia subliminal de las leyendas y los cuentos infantiles tradicionales.

Es de esperar que la Era Digital nos proporcione otro tipo de relatos fundacionales. Pero todo es un elemento básico, profundamente enraizado en el ser humano desde su nacimiento, en la genética de la especie: la necesidad del "bípedo implume" como nos llamaba Sócrates, según Platón, de tener una historia, una narración que nos contamos, en relación con la cual entender la propia vida.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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19 julio 2019 5 19 /07 /julio /2019 18:03

¿Qué hubiera sido de la humanidad si no hubieran existido el lenguaje y la escritura? Seguramente jamás hubiéramos llegado a inventar la bomba atómica, al exterminio burocrático-científico de millones de personas en campos de concentración, a provocar hambrunas, éxodos y matanzas por todo el planeta, a contaminar las aguas, la tierra y los cielos hasta límites apocalípticos, a hacer desaparecer inexorablemente cientos de especies animales y vegetales (nuestros supuestos compañeros de hábitat) a entender que la violencia, el abuso, el engaño y el robo forman parte indivisa de nuestra existencia cotidiana... y tampoco hubiéramos disfrutado del Quijote, de Shakespeare, Dickens, la Divina Comedia, Milton, los Vedas, las Mil y una Noches, del Sócrates de Platon, Epicuro, Aristóteles, Kant, Montaigne, Descartes, Wittgenstein, Russell los libros de Historia, de grandes viajes, Darwin, Einstein, los geógrafos desde Ptolomeo a Humbolt... sin los textos que la amparan y canonizan no habría profundas calas de espiritualidad en la mente humana y el acervo cultural de la Humanidad no existiría. Seres simiescos a los que nunca conmovería el teatro, el cine, la música...

La pregunta es retórica y se abre a una dicotomía insalvable: la barbarie y el instinto de supervivencia de la horda primitiva o la ambivalente carga de la historia que hemos inventariado tras miles de años de signos gráficos con significado, códigos en cuyas entrañas late la identidad de pueblos y personas y el reflejo histórico de esa relativamente breve y efímera presencia, con un trasfondo dramático de imperios que surgen, florecen y mueren, a veces sin dejar rastro, del florilegio de ideas políticas, sociales, científicas o filosóficas que van dinamizando el desarrollo, progreso y a veces destrucción de naciones e individuos. Más de cuatro mil años de literatura universal convierten en mera tentativa caprichosa e incompleta cualquier intento de reflejar una variedad y complejidad casi inagotable. El libro de Martin Puchner picotea aquí y allá sin pretender en ningún momento la locura de tratar de ser exhaustivo. 

Puchner, catedrático de literatura europea de Harvard, recurre a dieciseis textos que él considera fundamentales buscamdo a través de viajes personales contextualizar dichas obras con el ambiente en el que nacieron, al menos de forma indirecta inevitable dada la distancia cronológica y los enormes cambios habidos. Aunque en algunos, como el Sáhara (desde donde evoca la "Epopeya de Sunjata") o la selva mejicana y centroamericana donde aún alguien habla del "Popol Vuh".

El autor considera esos textos como "fundacionales", que "solían estar custodiados por sacerdotes que los atesoraban en el corazón de los imperios y naciones, mientras que los reyes los impulsaban porque sabían que un relato podía justificar conquistas y proporcionar cohesión cultural.” Como es natural en la historia de la cultura hay una dinámica progresiva, desde los escasos de tiempos antiguos hasta que "a medida que se extendía su influencia fueron apareciendo nuevos textos hasta que el globo se fue pareciendo más y más a un mapa organizado por la literatura, por los textos fundacionales que dominaban una determinada región”. El creciente poder de esta clase de textos situó a la literatura “en el centro de muchos conflictos, entre ellos las guerras de religión.” O más tarde, nos dice Puchner, de forma un tanto reduccionista,en la Guerra Fría, "en gran medida una guerra entre textos fundacionales: La Unión Soviética se había fundado a partir de las ideas articuladas en un texto mucho más reciente que la Biblia: El manifiesto comunista, escrito por Marx y Engels y leído con avidez por Lenin, Mao, Ho y Castro.”

Para seguir una coherencia cronológica, nuestros autor nos lleva desde el arcaísmo de escribas que compilaban textos orales recitados por aedos ante multitudes casi hipnotizadas por el poder evocativo de las palabras, es decir obras como Gilgamesh, la Biblia hebrea del Antiguo testamento, la Iliada o la Odisea. Más tarde serán textos inspirados por Buda, Sócrates, Pitágoras, Demóstenes o Jesús. Seguirán los escritos y publicados minoritaria y limitadamente por los grandes maestros literarios y filosóficos, adorados por la aristocracia y la burguesia. Llegando a la eclosión de la imprenta, la producción masiva y las masas alfabetizadas..hasta la radical revolución digital de internet, cuyo camino futuro está tan lleno de angustiosos interrogantes, como de comodidades impensables y aspectos positivos lo está en el presente.

 

FICHA

EL PODER DE LAS HISTORIAS.- Martin Puchner. Ed. Crítica. Trad. Silvia Furió. 394 págs. 23,90 euros. ISBN 9788491990260

 

 

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