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13 noviembre 2021 6 13 /11 /noviembre /2021 08:38

.En estos días he trabajado en los libros de Eilenberger sobre autores y autoras de ese arco terrible de la primera mitad  del siglo XX ("Tiempo de magos" y "El fuego de la libertad") y mis lecturas de Hanna Arendt y Walter Benjamin, han provocado la relectura de "El mundo de ayer" para completar datos y percibir una vez más el cordial y atractivo encanto de este autor.

Uno de los autores que ha tenido presencia constante en mi vida, desde mi ya muy lejana adolescencia y  juventud, en los años sesenta y setenta, del pasado siglo, fue Stefan Zweig, al que leía en las ediciones baratas de Plaza Janés o Bruguera, no demasiado bien traducido y por supuesto bastante "aligerado" de páginas. "El mundo de ayer", subtitulada "Memorias de un europeo", es una obra que releo cada diez o quince años o cuando, por las lecturas del momento, resulta necesaria para completar  aspectos de la realidad histórica, que han sido tratado de forma magistral -y muy personal- por el escritor judío, austriaco de lengua alemana. Su adscripción al mundo de Weimar y sobre todo a los tiempos sombríos de las dos guerras mundiales, proporciona al lector o estudioso de esos años la opinión de un testigo de excepción.

Se trata más que de una obra autobiográfica, como se estima generalmente, de unas memorias, bastante discretas en el plano privado y sentimental del autor, en las que Zweig se explaya en el recuerdo de un mundo perdido y de sus valores y principios, el de la alta burguesía judía vienesa en los años anteriores a la llamada Gran Guerra y después en el pequeño y engañoso respiro de entre guerras. Nuestro autor escribe un extraordinario documento nostálgico y luego doloroso y crítico, sobre los cambios del mundo y en concreto de Europa  en la primera mitad del siglo XX. Aterrorizado por las victorias depredadoras de los nazis en Alemania y de los fascistas en Italia y España, y dolido por el fin de una manera de entender la cultura y un estilo de vida basado en la confianza y el "safety first",  se suicidó poco después de escribir este libro en sus últimos años de exilio (1939-1941), el 22 de febrero de 1942 en Petrópolis (Brasil), que  fue publicado póstumamente por una editorial sueca.

El libro acaba con una frase premonitoria: "El sol brillaba con plenitud y fuerza...mientras regresaba a casa, de pronto observé mi sombra ante mí, del mismo modo que veía la sombra de la otra guerra detrás de la actual. Durante todo este tiempo, aquella sombra ya no se ha apartado de mí: se cernía sobre mis pensamientos noche y día; quizá su oscuro contorno se proyecta también sobre muchas páginas de este libro". Esa sombra hace de la lectura del libro un estremecedor y patético documento de un hombre derribado junto a todo lo que valoraba, pero al mismo tiempo una profunda reflexión sobre la necesidad de superar los nacionalismos ("la peor de todas las pestes: envenena la flor de nuestra cultura europea"), de integrar las diferencias, de unirse bajo una bandera de paz, cultura, concordia y colaboración: "un mundo ordenado, con estratos bien definidos y transiciones serenas, un mundo sin odio", semejante al mundo de su juventud que creía que "el progreso técnico debía ir seguido necesariamente de un progreso moral igual de veloz!".

En cambio Zweig gime por su generación y se pregunta "¿qué no hemos visto, no hemos sufrido, no hemos vivido? Hemos recorrido de cabo a rabo el catálogo de todas las calamidades imaginables (y eso que aún no hemos llegado a la última página)" Y con terrible sencillez dice "He sido homenajeado y marginado, libre y privado de libertad, rico y pobre...por mi vida han galopado todos los corceles amarillentos del Apocalipsis, la revolución y el hambre, la inflación y el terror, las epidemias y el exilio...". Y termina con “Si los perseguidos y expulsados hemos tenido que aprender un arte nuevo, desconocido, ha sido el de saberse despedir de todo aquello que en otros tiempos había sido nuestro orgullo y nuestro amor”.

La llegada  de Hitler al poder le convirtió de ser el escritor más conocido y venerado en su país y en toda Europa, en un autor prohibido, vilipendiado y quemados sus libros en las hogueras nazis. Sus libros desaparecieron de las bibliotecas y era un delito venderlos en cualquier librería. El exilio se impuso como una cuestión de supervivencia, pero el odio nazi parecía perseguirle por donde fuera: Londres, Argentina y luego Brasil. En el prefacio del libro Zweig se queja de no tener ninguno de sus libros o documentos a su disposición para escribir "El mundo de ayer". Debía fiarlo todo a su memoria. "Tres veces me han arrebatado la casa y la existencia, me han separado de mi vida anterior y de mi pasado, me han arrojado al vacío, en ese no sé adónde ir, que ya me resulta tan familiar".  Y todo eso por ser judío, además de escritor, austríaco, humanista, pacifista y europeísta.

Después de acabar la II Guerra mundial, Zweig fue relegado al desván de los escritores "decimonónicos", apartado por los nuevos valores y la nueva manera de entender la narrativa (Joyce, Faulkner, Mann, Hemingway). Sin embargo la enorme lucidez, la honestidad y la claridad, la sencillez y la fuerza y precisión, el ritmo ágil e intenso de la prosa de Zweig comenzaron de nuevo a valorarse a finales del pasado siglo para volver a primera fila en este que vivimos, con total merecimiento (como ocurrió con escritores semejantes a Zweig, Sándor Marai por ejemplo).

Este libro que hoy les recomiendo fue publicado por la misma editorial, Acantilado, en 2002 (junto con el resto de su obra en ediciones sucesivas) y el volumen en el que trabajo es la vigésimo tercera reimpresión con fecha de noviembre de 2017.  

No dejen de leerlo. Es una fuente de placer ver una inteligencia tan despierta recorriendo el mundo que fue y meditando sobre el mundo que debería ser mientras sufre el mundo que es. Algunas de sus observaciones son sugerentes y originales, como cuando trata de demostrar que el verdadero objetivo de los judíos europeos no era enriquecerse, sino “ascender al mundo del espíritu”. Lo cual se demuestra con que los hijos de familias judías más adineradas rechazaban hacerse cargo de los bancos, fábricas y negocios de sus padres, pues deseaban dedicarse a la poesía, el arte, la música o la filosofía. “No se debe a una casualidad el que un lord Rochtschild llegara a ser ornitólogo, un Warburg, historiador del arte, un Cassirer, filósofo, y un Sassoon, poeta", y añadiríamos a Wittgenstein a la lista. Su canto de amor y admiración a la Viena que él conoció y vivió es asombroso: “Era magnífico vivir allí, en esa ciudad que acogía todo lo extranjero con hospitalidad y se le entregaba de buen grado; era lo más natural disfrutar de la vida en su aire ligero y, como el de París, impregnado de alegría”. Y la burguesía judía era el principal sustento del arte, el teatro, los libros, la cultura en general. No es sorprendente que en el siglo XX surgieran figuras como Gustav Mahler, Schönberg, Hofmannsthal, Schnitzler, Max Reinhardt, Sigmund Freud, y Ludwig Wittgenstein, todos judíos.

Estudios (no muy apreciados por Zweig) desde la escuela a la Universidad, viajes (París, "de la mano de Rilke)” y luego toda Europa, primeros libros con un éxito moderado, una colección de manuscritos autógrafos de grandes escritores y compositores, amistades con figuras como Romain Rolland...y la primera guerra que apagará su idealismo romántico y aumentará su fervor pacifista... precariedad en la postguerra pero después, inusitadamente, el éxito. Pero un éxito enorme, de proporciones colosales. Después vendría Hitler...y el fin.

FICHA

EL MUNDO DE AYER.- Memorias de un europeo.- Stefan Zweig.- Trad. J. Fontcuberta y A. Orzeszek.-Ed Acantilado.546 págs. ISBN 9788495359490

 

 

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10 noviembre 2021 3 10 /11 /noviembre /2021 10:50

 

"Nunca el individuo ha estado tan a merced de la colectividad ciega y nunca los seres humanos han sido más incapaces de someter sus acciones al pensamiento y hasta solo de pensar...como en la forma actual de la civilización...vivimos en un mundo en el que nada se corresponde con las dimensiones humanas". Este es el realista -y tan actual- diagnóstico de la sociedad de su tiempo (primera mitad del siglo XX), realizado por una pensadora judía de renombre, Simone Weil, (1909-1943) que moriría con 34 años de voluntaria inanición y tuberculosis y tuvo una vida desolada, problemática e insatisfactoria pero dotada de una energía y una capacidad de análisis y pensamiento excepcionales. Tanto el libro de Josep Otón como  el de Wolfram Eilemberger (dedicado a Simone de Beauvoir, Ayn Rand y Hanna Arendt, conjuntamente con la Weil) nos retan a intentar comprender la trayectoria de esta intelectual judía, acomplejada y genial, cuya honestidad, rigor y misticismo final conforman una figura que acaba siendo enigmática pero estimulante.

El libro de Otón que comento tiene una deriva fuerte hacia el misticismo de la pensadora, cuya falta de sentido práctico y exceso de auto exigencia -convertido en un impulso hacia el auto sacrificio y la flagelación personal realmente notables-  constituyen un sorprendente  desafío para la coherencia y firmeza de su pensamiento filosófico y político. Y aún así la lucidez y energía de éste son tan brillantes que merecen una atención especial, lastrada por la relativa escasez del material escrito y las extrapolaciones, sobre todo en sus últimos años de su breve vida, de los elementos místicos que enriquecen la figura humana de Weil y singularizan la su teórica política y creación filosófica .

Esa fuerza interior que arrasaba de pura pasión de acción todas las barreras del sentido común, fue la que llevó a Weil a pedir a De Gaulle que aceptara una propuesta casi suicida: formar un cuerpo de enfermeras de primera línea de combate que auxiliara a los caídos en la batalla, aunque probablemente ellas irían cayendo también. De Gaulle, dicen,  que exclamó: "Esa mujer está loca" y ordenó que le dieran trabajos burocráticos que acabaron con la paciencia y el raciocinio de la brillante pensadora. En Londres y a causa de una tuberculosis agravada por la inanición voluntaria, le decía a las enfermeras que la comida y los medicamentos que le eran destinados fueran enviados a personas más necesitadas que ella, que mal vivían en los suburbios). Años antes, tras caer herida en un accidente durante la Batalla del Ebro (se había enrolado en la Brigada Durruti) se agudizaría el estado permanente de duda metafísica de Simone. Al silencio de Dios ante los horrores del Holocausto judío se unía la ausencia de su apoyo a las causas de los menesterosos machacados por los fascismos desatados en Europa.El destino de millones de personas vulnerables que padecían, eran asimilados por la Weil como un contagio de compasión e impotencia contra el que no podía oponer ni su débil persona ni su arte literario y su inteligencia social y política, ni su empatía dolorosa e inútil.

Oton analiza los aspectos místicos y espirituales que van acompañando las vivencias dramáticas de su biografiada. Muestra una evidente admiración hacia las decisiones personales que son el reflejo patético de tales pensamientos y creencias. El abandono de las comodidades económicas y reconocimiento intelectual y social que Weil merecía  por su riqueza de creatividad filosófica, profesorado, libros, conferencias, evolución de ideas y solidez de planteamiento socio político (a la altura de Simone Beauvoir o Hanna Arendt) y su dedicación plena a los más necesitados y a la defensa de nobles causas conflictivas, marcan una particularidad asombrosa en el destino de esa mujer: el sacrificio personal por unas ideas en peligro de destrucción. Como Stefan Zweig o Walter Benjamin, la Weil prácticamente se suicidó por incapacidad de aceptar vivir en un mundo donde los totalitarismos fascistas llegaran al poder.

Nuestro autor opina - y esta es su tesis principal- que "no hay ningún tipo de ruptura entre la Weil revolucionaria y comprometida con la lucha obrera y la Weil mística dedicada a la búsqueda religiosa. No son dos personas, ni dos etapas de la vida marcadas por una brecha biográfica. Hay una continuidad, se trata de la misma trayectoria con dos fases diferenciadas, no tanto por el contenido como por el lenguaje empleado, que ayuda a tomar conciencia de la dimensión trascendente de la labor social realizada a lo largo de toda su vida". 

Resumiendo: un libro imprescindible para los estudiosos de una de las mentes femeninas más interesantes del siglo XX,. Y para los lectores que se sientan inquietos ante los paralelismos entre aquellos tiempos sombríos que denunció Simone Weil y lo que nos viene en los nuestros.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

FICHA

SIMONE WEIL: EL SILENCIO DE DIOS.- Josep Otón.- Fragmenta editorial.220 págs..

             

 

 


 

 

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9 noviembre 2021 2 09 /11 /noviembre /2021 15:51

LOGOI 226: METAVERSO

(Publicado en “La Comarca”, 091121)

Antes el futuro lo definían los políticos o economistas, haciendo lo que mejor les va, mintiendo y exagerando a favor suyo. Al chiringuito se unían algunos colegas serios de las secciones de opinión o reportajes a fondo, de periódicos o tv. y éstos devolvían triturada la imagen del futuro que nos  vendían, convertida en papilla por la apisonadora de la realidad y el sentido común. Por fin llegaban los ensayistas y a base de datos y estadísticas o simple olfato histórico nos pintaban un futuro, ora nauseabundo ora utópico. Por eso, el ciudadano necesitaba un profeta acorde con los tiempos que vivimos (que más que tiempo es un espejo desquiciado  que refleja las prisas y la cruel banalidad del siglo XXI). Y apareció el todopoderoso dios del universo digital, Mark Zuckerberg, que reina en los cielos de Facebook. Como dijo el coreano Byung-Chul Han, mi filósofo preferido después de Epicuro, en el mundo existen cosas y no-cosas y las segundas van ganando la batalla. Mark se ha inventado un universo paralelo, el Metaverso, que es una no cosa, diseñada para no individuos (avatares deshumanos) que pasan aventuras fabulosas en un no mundo, en el que no se usan las cosas, sólo las consumimos, pues son no cosas. Vamos a vivir tan contentos en un mundo paralelo, mientras que el real se nos derrumba entre tempestades, pandemias y radiaciones solares sin filtro. Y ese “vamos” es un broma siniestra: serán nuestros avatares los que lo pasarán pipa (según M.Z.): desde viajar al mundo de Blade Runner o al del Mago de Oz, hasta tener un encuentro íntimo con Ambar Anderson o Anna Taylor o con Tom Holland, según los gustos. Seguramente el Metaverso será adictivo y las personas frustradas con la vida real (no daré estadísticas, sería sadismo) podrán apañarse con su éxito planetario en un metaverso hecho a su medida.

Señores, menudo futuro nos vaticina MZ. Todos encerraditos en casa: bastará un cuchitril con cama, lavabo y cocina, qué ahorro. Y salir de vez en cuando a comprar alimentos con el dinero virtual que ganemos con nuestro trabajo digital. Porque eso sí, aunque MZ no lo diga, el dichoso cuerpo físico, el pobre ser desechable, tiene sus exigencias. Hay que alimentarlo, hacer un ejercicio mínimo y atender otras necesidades básicas. Hasta que MZ los convierta en fuentes de energía: seres encapsulados que viven en el universo paralelo de Matrix.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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2 noviembre 2021 2 02 /11 /noviembre /2021 13:44

LOGOI 225

MATAR A LOS CLÁSICOS

(publicado en la Comarca, 021121)

Pertenezco a la Asociación Cultura Clásica desde hace años, no por mi dominio del latín y el griego (medio olvidados tras el bachillerato) sino por mi convicción de que griegos y romanos crearon las claves humanísticas de la vida cotidiana europea, sin las cuales la persona se encuentra desraizada y se desvincula de la sabiduría que nos aporta ese pasado, para poder entender y mejorar la percepción del presente que vivimos.

En el nuevo bachillerato, la presencia de la Cultura Clásica queda diluida en una amalgama de materias, entre las que apenas brilla la presencia de la filosofía elemental. El hecho es que las asociaciones de cultura clásica en todo el país convocan una manifestación el próximo sábado ante el ministerio de Educación en Madrid contra el hecho de que las materias de Cultura Clásica no se consideren necesarias para el currículo escolar.

En 1929 Ortega escribía: “en este país se ha mostrado un gran desdén hacia lo clásico: es muy frecuente entre nosotros la creencia de que a la palabra "clasicismo" no corresponde realidad alguna y que es apta, a lo sumo, para fáciles ampliaciones de una retórica extemporánea...sin embargo tras ese vocablo alienta místicamente la realidad más granada y plenaria, pues tengo a lo clásico, no sólo por el embrión de la cultura, sino por el sentido perenne de ella."

¿No olvidamos algo tan lógico como la necesidad de equilibrar los excesos estresantes de una civilización mega tecnológica con la serenidad llena de sentido de sus clásicos? ¿Notan una falta de conexión de la enseñanza con las demandas de la vida personal, unida  a la falta de orientación? Por ello resulta suicida el ignorar la cultura clásica. Abundan los “Letrasados”, analfabetos verticales, el producto de una educación en la cual ha prevalecido el pragmatismo del empleo futuro, la preponderancia de los estudios tecnológicos de informática, comunicación e ingenierías, basadas en las recetas neoliberales de gestión y estudios de mercado

 Como escribía Martha Nussbaum: “en la medida en que se recorta el presupuesto asignado a las disciplinas humanísticas, se produce una grave erosión en las cualidades esenciales para la vida misma de la democracia”. Después de tantos siglos, en el  XXI, al fin, la barbarie y la ignorancia matan a los clásicos.

Alberto Díaz Rueda

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1 noviembre 2021 1 01 /11 /noviembre /2021 11:55

(Publicado en la revista “Compromiso y Cultura”, noviembre 2021)

El pensamiento griego lo señaló de una forma evidente: la idea de la belleza está vinculada con la idea de orden del “kosmos”. Desde Pitágoras, Anaxágoras o Sócrates, lo bello es la proporción, la armonía que preside el universo. Algo que despierta en los seres humanos el arrobo, la maravilla, un estado de contemplación que capta el orden y el equilibrio perfectos e indiferentes a la mirada del hombre, que están subyacentes a lo real en que estamos inmersos. Simone Weil afirmaba que cualquier artista genuino, escritor, poeta, escultor, pintor, músico o algunos científicos enamorados de su facultad de conocer los misterios que les rodean, han tenido en algún momento de sus vidas un contacto real, directo e inmediato con la belleza del mundo.  Un instante iniciático que ha influido en ellos de una forma esencial. Ya que en el macrocosmos del Universo destaca, por su paralelismo de complejidad, el microcosmos del cuerpo humano y de su increíble y fascinante cerebro (verdadero espejo holográfico del universo). Pues bien, tanto Caspar Henderson (“El mapa de las maravillas”), como  Camilla Pang (“Cómo ser humano”), ambos libros editados por Ático de los Libros, ilustran esta reflexión que vehicula la relación entre el mundo y la persona y lo hacen de una  forma que convierte en una fiesta intelectual la lectura alterna o consecutiva de estos libros.

Camila Pang. Doctora en Bioquímica y especialista en bio informática translacional, podría ser el paradigma viviente de esa característica del ser humano que le abre las puertas al conocimiento: la facultad de asombrarse, buscar con insaciable curiosidad el porqué de las cosas y en ese intenso camino llegar a sentir la maravilla del mundo y del propio ser. ¿Por qué el paradigma? Porque Camilla padece desde niña un trastorno del espectro autista (TEA), trastorno por déficit  de atención e hiperactividad (TDAH), trastorno de ansiedad generalizada (TAG), trastorno de procesamiento sensorial (TPS) y el Síndrome de Asperger que como ella misma dice en su libro. “es una forma de autismo altamente funcional que te hace demasiado normal para ser autista y demasiado rara para ser neuro- típicamente normal”. Vive a caballo entre dos mundos diferentes. Pues bien, este prodigio de criatura ha ganado con 28 años el premio de la Royal Society Scientific Book, siendo el científico/a más joven y la primera “neuro- divergente” que lo ha recibido.

Esta inglesa de origen asiático ha usado el modelo de funcionamiento informático para analizar las actitudes, impulsos, razonamientos y comportamientos humanos, añadiendo a este análisis la mirada desde la alteridad, la extrañeza como acicate para vernos como realmente somos los humanos. Podría ser la privilegiada mirada de un “entomólogo marciano” que está abierto a todo conocimiento sin condicionantes previos sobre una especie que le es familiar, pero a la que no puede, biológica y psicológicamente, entender (y de la que está separada emocionalmente, por falta de un código compartido con ella, debido a sus propias alteraciones neurológicas).

Esa visión innovadora de la doctora Pang tiene un efecto sorprendente en el lector no aquejado de esos trastornos. Los esfuerzos que la autora hace por explicarse-nos lo que percibe nos enriquece y nos sorprende: tras leer el libro sentimos una maravillada sorpresa por la visión de ciertas complejidades nuestras para las que no teníamos una perspectiva tan nueva y reveladora.

Los capítulos dedicados a explicarnos lo que son las proteínas y su funcionamiento, el aprendizaje automático y sus claves o el comportamiento humano, con sus conflictos y perplejidades, o las relaciones humanas y las exigencias de la cortesía y las emociones, observados a través de la lente de la química molecular, constituyen una grata entrada a la Cueva de las Maravillas.

Las limitaciones relacionales que la autora sufre le permite ofrecernos una información valiosa sobre las tácticas utilizadas por ella para impedir  que el “ruido sensitivo”, los déficits de atención o los excesos emocionales logren desencajar las situaciones que vivimos. Paradójicamente resultan útiles y adecuados para los que nos consideramos “normales”. Más de 30 años de ejercer la psicología hacen que sonría con escepticismo ante esa palabra (y comprender y admirar intensamente a la autora).

La doctora Pang dedica su libro a su madre y también “a todas las demás mamás, cuidadores y padres, que tienen a alguien a quien quieren entender. Y también una carta de amor a la ciencia, para resaltar cómo la comprensión y el apoyo pueden cambiar la vida de alguien”.

Es un libro que podría considerarse un “manual de instrucciones” para relacionarse con las personas del entorno propio creado por una neurodivergente, lo cual lo hace utilísimo para cualquiera que se tome la molestia de no dar por sentadas muchas creencias y analice sin prisas y sin agobios la realidad que subyace en las convenciones sociales y personales. Si además añado que es divulgación científica escrita con un delicioso e irónico sentido del humor, con una amabilidad enternecedora y, ahí está la clave, con una sensación la maravilla que somos y nos rodea. Todo ello escrito por una mujer joven que define sus limitaciones psico neurológicas de esta manera: “tener autismo es como jugar a un videojuego sin el mando, cocinar sin sartenes ni utensilios o tocar música sin las notas”. Es como una brújula para orientarnos en la selva montañosa de las relaciones, el amor, la amistad, los compañeros de trabajo, los jefes y los desconocidos…y además divertirnos con ello.

Caspar Anderson es un escritor y periodista británico, veterano, optimista y bien informado, multipremiado y conocido por sus libros y artículos de análisis político y divulgación científica.  Con “El mapa de las maravillas”, Henderson lleva a su máxima expresión esa sensación gratificante y creativa que consiste en estar, de forma abierta y susceptible, inspirado por la maravilla de la existencia cotidiana, del mundo en que vivimos y del cuerpo que habitamos.

Pero Henderson en su libro no se limita a ofrecernos ejemplos y pruebas de esas maravillas constantes, también nos revela la necesidad de “activar” la sensación y la humildad en la mirada: “a menudo las maravillas han dejado de asombrarnos por tenerlas tan vistas”. Y añade: “se trata de prestar atención, de estar alerta, como cuando un perro oye un ruido lejano y levanta las orejas”. Es la demanda de la “atención plena” que sugieren los filósofos griegos o las disciplinas budistas, como el zen o el vedanta.

Los grandes poetas y los científicos de elite, saben de qué hablamos cuando hablamos de maravillarse. Henderson nos sugiere que el asombrarse es una habilidad que se debe cultivar, dado su incalculable valor para reafirmar nuestra humanidad y nuestro amor a la vida. Para ello propone un entretenido y asombroso viaje por los arcanos y misterios de la filosofía, la biología, la astronomía, la zoología, la geología, la religión, el arte, la tecnología y la ciencia, con un objetivo común: dejarnos absortos por el asombro, viajar con la maravilla en los ojos y en el espíritu. Comprender a través de la lectura la naturaleza exquisita del asombro y su fuerza catalizadora a través de la “simples” preguntas: ¿“qué es”, “por qué”, “cómo” “dónde”, “para qué”…? Tener ojos de bebé, curiosidad de niño, paciencia activa de artesano manual y persistencia analítica de enamorado del mundo.

Este autor nos lleva a explorar las maravillas tanto del mundo real como del imaginario activo de las culturas medievales y también esos que desde la antigüedad alimentaban la narrativa de lo prodigioso, esfinges de mirada letal, mantícoras, polifemos desmesurados, sirenas sedientas de sangre, dragones destructivos. También provoca la reflexión de que los logros asombrosos de nuestra tecnología pertenecen al mismo orden de lo extraordinario de las leyendas y sueños de la imaginación. Hace solo un siglo ni los escritores de distopías o los utópicos llegaron a proponer escenarios como el actual mundo digital. Y, al mismo tiempo, las maravillas del futuro están acercándose a pasos agigantados, empezando por las capacidades de nuestro propio cerebro, al cual estamos empezando a conocer y dibujan un mañana asombroso y posiblemente más complejo de lo que esperamos. ¿Cómo imaginar el potencial de los mil billones de conexiones que puede llegar a activar un cerebro humano?

Y permítanme que les diga que nos quedamos cortos: Henderson nos recuerda que no sólo la complejidad del cerebro es inabarcable, sino que debemos contar con que todo el cuerpo humano y sus células están interconectadas potencialmente con el entorno y forman una conexión cerebro-cuerpo-medio ambiente que confirma la intuición de las filosofías primeras y muchas disciplinas espirituales de la pertenencia y unión entre todos los seres vivientes del planeta. La leyenda de Gaia parece confirmarse: todos formamos parte de una misma entidad. A ver si dejamos de asolar al planeta, pues si lo matamos, morimos.

Nuestro autor nos sirve en bandeja una reflexión al respecto: “el objetivo de pensar sobre el futuro es cambiar cómo actuamos en el presente”. Estamos bajando demasiado rápido por un tobogán de maravillas que nos conduce a una situación inimaginable ya que, a tenor de lo que vemos y sabemos en el día de hoy, los avances tecnológicos van a transformar la existencia humana tal como la hemos conocido en los últimos siglos. Debemos preguntarnos si los avances tecnológicos que nos esperan estarán coordinados con un avance semejante en nuestra inteligencia y comprensión, en nuestra solidaridad y prudencia, en la hermandad de género entre los humanos,, sin divisiones de color, raza, educación, sexo o riqueza.

El despliegue de maravillas que hace Henderson en las 476 páginas de su libro dejan un sabor extraordinario en nuestra sensibilidad, pero también un interrogante que podría ser angustioso: ¿el ser humano tiene un papel principal y respetable en este drama de la existencia futura? ¿La tecnología será nuestra aliada o terminaremos perdiendo el protagonismo en un mundo regido por máquinas y cerebros electrónicos?¿El planeta podrá resistir las exigencias de explotación que garantizan el nivel tecnológico? La bibliografía -50 páginas- de la que hace gala nuestro autor responde a las claras de su laboriosidad y documentación. Y el talante positivo y optimista de sus reflexiones hacen de la lectura un placer añadido. Pero a pesar de eso, quizá no sea ocioso repetir la cita de otro autor que Henderson nos propone (pág. 348) y que demuestra su prudencia y cautela: “No vemos la que nos viene encima. Probablemente tampoco lo veríamos aunque lo intentásemos. Los efectos de los grandes cambios suelen estar más allá de nuestro poder de percepción. Incluso sobrepasan nuestra imaginación”. Y para terminar, dejemos libre un pensamiento relacionado con la maravilla del ser y del mundo: “la desesperanza es a menudo prematura”. Quizá estemos propiciando la formación de un modelo humano basado en la igualdad, la solidaridad y la fraternidad. Henderson termina su libro con una frase que suscribo: “cantad la canción de la vida”.

FICHAS

CÓMO SER HUMANO.-Lo que la ciencia nos enseña sobre la vida, el amor y las relaciones.- Camilla Pang.- Trad. Elena González García.- 274 págs.- Ático de los libros.

EL MAPA DE LAS MARAVILLAS.- Caspar Henderson.- Trad. Claudia Casanova.-476 págs.-Ático de los libros

 

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30 octubre 2021 6 30 /10 /octubre /2021 18:30

Robert Musil, el gran escritor austríaco autor de "El hombre sin atributos", una de las novelas clave para entender la sociedad y la política de principios del siglo XX y más concretamente cómo se gestó el tipo de ciudadano y de ser humano que permitiría que ese siglo fuera el más sangriento y cruel de la historia de la Humanidad. En marzo de 1937, Musil dio una conferencia en Viena sobre el fenómeno común, repetitivo, peligroso y omnipresente de la estupidez en la sociedad y la historia humana. Menos de un año después  de pronunciar la conferencia ante un  público vienés que no había sabido apreciar la enorme calidad y altura intelectual del conferenciante (ya se habían publicado los dos primeros tomos de su obra magna),  Musil tuvo que abandonar Viena ante la ocupación nazi y se refugió en Suiza donde murió cuatro años después como un anónimo refugiado.

La agudeza, ingenio, cultura enciclopédica y preparación técnica (Musil era ingeniero, matemático, físico y psicólogo) extrapolada a la literaria, tuvieron un tardío reconocimiento mundial, principalmente de "El hombre sin atributos", considerada como una obra cumbre de la narrativa del siglo XX a la altura del "Ulises" de Joyce o de "La recherche..." de Proust. 

Musil en esta conferencia publicada por Tusquets ED. hace muchos años nos brinda una sagaz observación, cuando escribe que el más peligroso de los idiotas, a veces uno mismo, no es el casi amable y cotidiano que no llega a más por falta de luces o  el que lo es por descuido puro y simple, sino el que hace gala de una "estupidez superior", es decir una inteligencia -puede ser muy alta- que acaba por encontrarse por su responsabilidad y voluntad frente a exigencias intelectuales a las que no está en condiciones de hacer frente (sí, exactamente: está pensando usted lector en algunos conocidos políticos). La estupidez hay que analizarla en función de las circunstancias más diversas: el apoyo de la estupidez por los que detentan el poder o los que la usan para expandir la violencia y la agresividad.

De una forma provocativa Musil nos recuerda que "si la estupidez no se asemejase perfectamente al progreso, al talento, a la esperanza o al mejoramiento de sí, nadie querría ser estúpido. Al fin y al cabo Erasmo de Rotterdam sostenía que, sin cierto grado de estupidez, el hombre no llegaría siquiera a nacer. Aunque Musil añade que "puede ser estúpido vanagloriarse de la propia inteligencia, pero que no siempre es inteligente ganarse fama de estupidez." Por tanto, resume, la cosa más sensata de este mundo es la de "hacerse notar lo menos posible". Ya que como dice el refrán "estupidez y orgullo crecen bajo el mismo árbol".

Tras un pormenorizado análisis de la estupidez, usando una terminología científica técnica más que psicológica, Musil se pregunta algo que siempre he compartido: "¿Qué noción se puede tener de la estupidez, cuando la noción de razón e inteligencia está en franca decadencia?" Y añade "no existe prácticamente ningún pensamiento importante que la estupidez no esté en condiciones de utilizar y puede ponerse todos los vestidos de la verdad. En cambio la verdad sólo tiene un vestido y sólo un camino, por lo que siempre está en desventaja". Y acaba con una confesión que es una menar de relativizar la profundidad del problema: "cada uno de nosotros es estúpido, si no siempre, por lo menos de vez en cuando".

Y para terminar ofrece dos consejos básicos: " abstente de juzgar y de decidir en todo lo que no comprendas absolutamente" y "Actúa bien cuando puedas y mal cuando debas y entretanto ten conciencia de los límites de error en tu obrar".

FICHA

SOBRE LA ESTUPIDEZ.- Robert Musil.- Tusquets Editores.- Cuadernosíinfimos.-57 págs.- 1974

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29 octubre 2021 5 29 /10 /octubre /2021 09:45

PANDORA  EN GLASGOW

(Publicado en “La Comarca” 291021)

Más de 120 jefes de Estado y de Gobierno es reúnen en Glasgow la semana que viene (Conferencia COP26), nadie sabe si para tratar de arreglar las cosas del desbarajuste climático o para confesar que la caja –o ánfora más bien-  de Pandora ya está abierta y que sólo quedan dos alternativas: o trabajamos juntos para poner algo más que parches donde la cosa esté peor (limitar el calentamiento a 1,5º) o cada uno tira por donde quiera (casos de Rusia, Brasil, México, Australia o Indonesia) y que algún dios o diablo recoja los restos del planeta antes de que acabe este siglo.

Todo empezó con Prometeo, que robó el fuego para darlo a los hombres con gran disgusto de Zeus, el dios jefe. Para castigarle, Zeus ordenó a Hefestos, el dios de la forja y la metalurgia, que creara la primera mujer, Pandora. La dio en matrimonio al hermano de Prometeo y como regalo de bodas un ánfora sellada con la orden expresa de no abrirla hasta que él diera permiso. Preveía la curiosidad de Pandora (¿recuerdan a Eva y la fruta prohibida?) que no tardó en abrir el ánfora y liberar su contenido: todos los males, desde la enfermedad hasta la muerte, mas la peste, la guerra y los desastres naturales. En el ánfora sólo quedó la esperanza.

Este mito refleja de forma escalofriante lo que ocurre hoy día con la llamada “emergencia climática”. Los excesos del capitalismo salvaje – beneficio creciente a costa del aumento salvaje de la producción y el consumo--, nacido a partir de la Revolución Industrial, está esquilmando los recursos naturales y provocando una contaminación letal en el planeta. La “caja” de Pandora la abrimos entre todos los humanos, a pesar de los avisos de los científicos y de constatar el aumento de las catástrofes naturales.

Inundaciones brutales en Asia y Europa occidental, incendios en todas partes, alzas de las temperaturas, pandemias globalizadas, deforestaciones que causan la desaparición de especies y el agravamiento de los problemas sanitarios y ecológicos, aumento de la acidez de los océanos, impacto sobre la pesca, deshielo de los lugares polares que causará el aumento del nivel de mar, la pérdida ingente de agua potable y el vertido de más metano en la atmósfera, sequías inclementes, reducción de las cosechas y extensión de las hambrunas que están devastando muchos países africanos (con la consiguiente exacerbación de las inmigraciones masivas).

En menos de 30 años, si no ponemos remedio, se sobrepasarán los 2º grados C de aumento de la temperatura asociada a la actividad humana y el escenario catastrófico planetario resultante superará las visiones del Bosco o de Pieter Brueghel, el Viejo.

De la COP26 sólo debería salir la declaración (bien justificada) de un estado de emergencia climática global, mejor y más eficaz que la de la pandemia. Y ya no basta con una declaración de intenciones, como la de Paris, ni la concienciación social y política: ¡medidas contundentes y coordinadas en todo el mundo (a pesar del rechazo de Rusia, países árabes del Golfo y otros vendedores de CO2)! Teniendo en cuenta que ya hay tantos gases de efecto invernadero en la atmósfera que aun si se redujera la emisión a cero, hasta mediados de siglo la temperatura global no empezará a revertir. Y eso sólo si en los próximos ocho años se reduce el CO2 a la mitad.

La caja de Pandora abierta por la actividad humana ya está mostrando su veneno: nuevas enfermedades, olas de calor alternando con sequías o inundaciones imposibles de prever. Comienza una década prodigiosa: el fin gradual e inevitable  o que la humilde esperanza del fondo de la vasija de Pandora, salga a luchar con sensatez y perseverancia. La ONU dice: “sobrepasar las metas marcadas nos conduce a un mundo inestable y a un sufrimiento sin fin”. Más claro…

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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27 octubre 2021 3 27 /10 /octubre /2021 18:23

LOGOI 224

ENVEJECER

Publicado en La Comarca, 261021

A pesar de la tentación que supone a la edad de “retiro” seguir el ejemplo de Montaigne y encerrarse entre libros y música, seguir la solitaria senda hasta el final, eso sí con la persona amada junto a ti y buenos amigos de vez en cuando…resulta fácil descubrir que lo que incrementa la sensación de vivir no es eso, sino un tipo de relación directa, intensa, de contacto con el mundo, un sentirse “concernido” con lo que ocurre en su entorno global.

Decía André Maurois que “envejecer es un mal hábito para el cual el hombre ocupado no tiene tiempo”. No se trata de una frase ingeniosa y banal como: “uno pasa a la edad vetusta cuando el pensamiento abundante y la cintura estrecha cambian de lugar”. Ambas frases encierran un par de verdades palmarias que la ciencia neurológica está demostrando. Una, que la persona que tiene siempre ocupado el cerebro logra frenar su deterioro por la edad –salvo patologías- y la segunda, que “el pensamiento abundante” en la vejez, es decir, abierto, curioso y en aprendizaje continuo, es una bendición para el cerebro.

Un informe del “New England Journal of medicine” (sus conclusiones me son familiares de otras fuentes), asegura que de los 60 a 80 años (en casos óptimos de salud, movilidad y no dependencia, por supuesto) suele ser una etapa bastante productiva en los cerebros de esas personas (si se mantienen muy activos). Para ello echa mano de estadísticas de edades promedios: presidentes de grandes empresas, premios Nobel, dignatarios eclesiásticos –incluidos Sumos Pontífices- están en ese arco de edad, en el que algunos logran un alto potencial emocional, psicológico, espiritual y mental.

La razón más convincente proviene de la psico-neurología: en algunas personas aumenta la plasticidad -no la velocidad- del cerebro con la edad y se equilibra la interacción entre los hemisferios cerebrales, lo que amplía la creatividad. Disminuyen las influencias emocionales negativas y el supuesto aumento de la mielina, entre los 60 y 70 años, permite una mayor rapidez de señales inter neuronales, con lo que crece la habilidad para resolver problemas complejos. Pues el cerebro de una persona mayor usa su mayor experiencia para evitar lo innecesario, acorta el camino de resolución de los problemas y llega con más exactitud a la solución adecuada. Como dijo Giordano Bruno: “E si non e vero e molto ben trovato”.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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21 octubre 2021 4 21 /10 /octubre /2021 10:14

Sólo un filósofo de la discreción, de la silente mirada atenta, como Josep Maria Esquirol, puede nutrirse (y nutrirnos) mientras espiga entre los profundos temas que nos atañen como humanos (seres heridos de nacimiento). Y lo hace con la coherencia de la trayectoria reflejada en sus últimos libros, dedicados a una visión crítica a través de la "filosofía de la proximidad", una suerte de pensamiento inquisitivo que desmenuza las falacias y aporías de una condición humana sesgada en esta post-modernidad por la cultura de lo digital. Y para esa labor Esquirol se deslinda de lo conceptual para entrar en lo esencial a través de una mirada reflexiva que  se "entretiene" en lo cotidiano desvelando su oculto mensaje y las amenazas que van surgiendo tras el velo de la realidad.

La "herida infinita" a la que se refiere Esquirol (que nos hace más humanos, no en el sentido del "demasiado humanos" de Nietzsche) tiene cuatro  vertientes biográficas: la que nos infiere la vida, la de presencia permanente de la muerte, el universo del "tú" y el mundo como entorno pleno de circunstancias y variables. Por ello la propuesta de Esquirol es una suerte de desafío filosófico que nos sugiere que la sociedad y cultura actuales nos están desviando del camino de nuestra humanidad, de alguna ,manera rebajando nuestro juicio, independencia, autarquía y coherencia para que nos ajustemos a las "ayudas" digitales que nos ofrecen por doquier. Se trata de desenmascarar las tácticas del "self-management", ya sea virtual o de la apabullante literatura de autoayuda y "crecimiento" espiritual y volver al clásico "ars vivendi" que tanto ha enseñado a las generaciones anteriores a la nuestra, aceptando el "ars moriendi" e incluso el sufrimiento y el dolor como elementos que integran el complejo conocimiento de la vida. Una forma de acercarnos a la sabiduría de sabernos integrar en esa dinámica optimista y creativa que nos propone Esquirol, superando las heridas que el mero hecho de vivir nos inflige la naturaleza de las cosas y del animal humano dependiente de ella.

Lo justo y necesario consiste en aprender a recuperar aquél elemento que implica respeto, una mirada ingenua y maravillada sobre las cosas. Desde "El respeto o la mirada atenta" (Gedisa 2006) a "La resistencia íntima" (Acantilado 2015) o "La penúltima bondad (Acantilado 2018), Esquirol nos induce a buscar el equilibrio y la coherencia en la alegría de vivir que debe sintonizar de forma ineludible con el sufrimiento, dolor y vulnerabilidad de nuestra condición. Esa "resistencia íntima" a la manipulación y a la renuncia a ser uno mismo, es el mensaje que nos regala Esquirol, como una manera de superar -y además hacer fructificar, esa  "herida infinita" que acompaña como una segunda naturaleza al ser humano.

FICHA

HUMANO, MAS HUMANO.- Josep María Esquirol.-Acantilado.173 págs..

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19 octubre 2021 2 19 /10 /octubre /2021 07:15

Logoi 223

C.M.M.

Publicado en “La Comarca” 19,10,2021

Verde, morado y rosa. El pasado miércoles, con esos colores, en balcones y ventanas y en los mástiles del Ayuntamiento, se llamaba la atención en mi pueblo hacia el día Mundial del Cáncer de Mama Metastásico. Hoy, día 19,  es el día mundial del Cáncer de Mama. Dedico estas líneas a las mujeres afectadas, como testimonio de apoyo y esperanza.

Cada 15 segundos se diagnostica un cáncer de mama a una mujer en cualquier rincón de este vasto mundo. Según algunas proyecciones estadísticas, este año más de 33.000 mujeres serán diagnosticadas de ese tipo de cáncer en España. La clave de la lucha contra esa enfermedad, dicen los especialistas, es una detección precoz.  Las revisiones ginecológicas se revelan esenciales, así como estilos de vida saludables  y ejercicio físico. En el otro lado de la trinchera, se trata de agilizar los diagnósticos (estudios de marcadores y biopsias liquidas) la aparición de nuevos fármacos, investigar los tumores y aumentar los estudios clínicos. Ciencia oficial y laboratorios están inmersos en una lucha contra ese mal.

Una vecina mía, Marina, padece un CMM, un cáncer de mama metastásico. Me pide que haga una llamada de atención para que la sociedad se mentalice y las instituciones oficiales y científicas piensen en la amargura, el cansancio y el miedo que esas mujeres afectadas viven cada día, con el temor a que las voraces células tumorales se diseminen por otros órganos de un cuerpo ya castigado. El lema de las mujeres tratadas por el CMM es “+ investigación para + vida”. Parece que hay en marcha  una línea de estudios (para pacientes con cáncer de mama HER2 positivo y también negativo en un futuro cercano), que combina un anticuerpo con un fármaco de quimioterapia,  lo que llaman un “conjugado anticuerpo-fármaco o ADZ. Funciona como una especie de caballo de Troya: el anticuerpo se une a las células tumorales e introduce en ellas la quimio, con lo que los tejidos  sanos se ven menos afectados. Es una línea investigadora que está dando buenos resultados en los ensayos clínicos -524 pacientes- que se realizan en Barcelona, en el Valle de Hebrón Instituto de Oncología (VHIO) sobre mujeres que ya habían recibido el tratamiento estándar con anterioridad y resultado nulo. Cerca del 80 % de las pacientes participantes tuvieron una mejora de casi un 50% en la reducción tumoral.

Si estos datos son corroborados y se expanden en eficacia operativa, significa un soplo de esperanza para miles de mujeres angustiadas y sus familias.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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