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27 junio 2019 4 27 /06 /junio /2019 16:18

Stanley Milgran, fue un psicólogo experimental judío norteamericano que trabajaba como profesor ayudante en Harvard en los sesenta. Diseñó varios experimentos con participación pública que la dieron una enorme popularidad, aunque bastante ambivalente: eran tan denostado como admirado. Hubo quien lo calificó de inmoral y recibió críticas muy duras de sus colegas, pero uno acaba preguntándose si no les gustaba el psicólogo y sus métodos o lo que Milgran descubría con sus experimentos sobre los seres humanos "normales", el tópico e hipervalorado ciudadano medio de los Estados Unidos (pese a que sus descubrimientos eran extrapolables a cualquier nacionalidad). En 2015 se filmó una película ("Experimenter") dirigida por Michael Almereyda sobre el trabajo de Stanley, prematuramente fallecido en los 80 a causa de un infarto . 

El experimento más importante y "escandaloso" de Milgran analizaba un fenómeno humano: la obediencia ciega a una autoridad supuestamente legal, aunque las órdenes recibidas fueran cuestionables ética y humanamente para el sujeto. La inspiración de Milgran para diseñar ese experimento tiene un nombre: el jerarca nazi Eichmann y el juicio que Israel le hizo en 1961 tras secuestrarle en Argentina. Eichmann  no aceptó su culpabilidad en ningún momento, alegando que sólo obedecía órdenes y que era un simple contable cuyos números y géneros podían ser desde seres humanos para los hornos crematorios a personal para las fábricas del régimen de Hitler. No sentía desprecio u odio hacia los judíos. Para él eran simplemente números. Eichmann fue ahorcado.

Milgran pagó a personas de diferentes clases sociales, razas o religión para que se sometieran a las reglas de su "estudio". Se trataba de saber hasta qué punto una persona "normal" puede volverse un verdugo "por obedecer órdenes". Los resultados fueron abrumadores. Más de un 60 % llegaron a infligir un supuesto "daño mortal"  y sólo un 10% se negaron a cumplir la orden de aumentar el castigo. El resto, se detuvieron en diversos grados de castigo. Evidentemente, no se hizo daño a nadie ( el "castigado" era una persona del equipo de Milgran, a la que no veían los sujetos del experimento, pero sí oían sus gritos de dolor). El motivo de castigo (descargas eléctricas que aumentaban de grado tras cada respuesta errónea) era una hipótesis inventada: el aprendizaje y la memoria aumentaban cuando se infligía dolor al sujeto. 

Un porcentaje tan alto de honorables ciudadanos que no tenían claras las prioridades éticas podría ser rebasado con creces en el siglo XXI. Pensemos en esas generaciones de jóvenes acostumbrados a la barbarie violenta a través de video juegos y películas. En esos militares que envían desde sus pantallas drones armados a terminar con "enemigos" con tal contundencia explosiva que causan daños enormes y muertes a personas  a las que ven como elementos de un video juego. ¿Estaremos mutando y perdiendo la sensibilidad ética o sólo es la misma faceta bestial que ha mostrado el ser humano durante toda nuestra sangrienta historia? Quizá unicamente ha cambiado el modo, el entorno, el juego. Parece que los humanos tienen una mezcla de los genes de Hitler, Tamerlán, Atila o Stalin en su código genético de especie. Sólo hay que darle "motivos justificados" para despertar.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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25 junio 2019 2 25 /06 /junio /2019 09:40

Es uno de los narradores más brillantes de su brillante generación de escritores ingleses nacidos en los 40 y 50 del pasado siglo. Hijo del irónico y mordaz Kingsley Amis, Martin ha superado a su progenitor de mordacidad, sarcasmo, ironía y devastadora genialidad literaria. En "El roce del tiempo", una serie de textos variopintos publicados en diversos medios de comunicación entre los años 1986 y 2016, el desconcertante, irritante, agudo y sagaz escritor se dedica a analizar de forma iconoclasta y perspicaz toda una serie de temas que van desde el "fenómeno" Trump (en 2016 escribe: "no se mantengan al margen; no permitan que el presidente Trump sea el presidente Trump", ese "narcisista patológico") a esa pequeña maravilla dedicada a la escritora Iris Murdoch, fallecida en 1999 de un implacable Alzheimer, que inspira "terror y compasión".

Amis nos habla de la ideología del Partido Republicano en EE.EE., que "no nace del corazón, el intelecto o menos aún del alma, sino de las entrañas" (conocemos otros partidos aquí que tiene parecida o más visceralidad). Y profetiza con espeluznante exactitud; "Trump presume de no saber nada de política...su cerebro se convertirá en un lodazal de testosterona después de un par de días en la Casa Blanca".

En 2001 el escritor se sometió a unas preguntas que le formulaban los lectores del diario "The Independent", donde dio rienda suelta a su sarcasmo, ironía y a veces aguda antipatía por la pregunta, por el lector o por las dos cosas. Mención aparte el  duro reportaje sobre la industria del porno, en el que no se desliza ningún juicio moral pero conmueve como un puñetazo. Conmueve el mensaje final del reportaje dirigido a la estrella. "No, Chloe, no eres una prostituta. […] Eres como un gladiador. […] Los gladiadores eran esclavos, pero algunos de ellos consiguieron su libertad. Y tú, creo, conseguirás un día la tuya”

Igualmente conmovedores son sus retratos de Diana de Gales y el de la reina Isabel II. Pero donde se nota su agreste perfil de notario de los despropósitos de nuestro tiempo, es en su análisis del atavismo del hincha de fútbol (él lo es del Manchester United. Nos narra una final de la Liga de Campeones en Barcelona, a la que asiste con sus dos hijos. El fútbol es el “Saturno de la multitud”. Participar en “la sensualidad atávica del hincha del fútbol”, una síntesis exacerbada de las pasiones de la religión y la guerra, ayuda a culminar el proceso de maduración, siempre y cuando se entienda que al cabo de noventa minutos debes volver a “los confines de la individualidad” (lea la expresiva nota que dedica a Maradona).

Todo tipo de temas más o menos banales provocan el desbordado tsunami del ingenio y el humor irónico de Amis. Y así nos encontramos con un John Travolta recién rescatado para el cine por el talento de Tarantino, a Nabokov y Bellow, Jane Austen y Philip Roth. Este libro es una fiesta para el lector inteligente.

FICHA

EL ROCE DEL TIEMPO.- Martin Amis.- Trad. Jesús Zulaika. Ed. Anagrama.-415 págs. ISBN 9788433964342
 

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21 junio 2019 5 21 /06 /junio /2019 09:54

El profesor cordobés  José Carlos Ruiz  nos acompaña en un paseo por la obra de los grandes filósofos desde Pascal y Spinoza, al inevitable Kant, los clásicos greco latinos, Montaigne, Ortega, el no menos inevitable Sócrates, hasta Russell, Hobbes y el gratificante pensamiento helenístico. con su siembra tan actual del estoico Epicteto, los cínicos,  los escépticos y los epicúreos. El elemento común en todos ellos es el que postula el amigo Ruiz. la necesidad evidente y estimulante del llamado pensamiento crítico. Es decir, “la capacidad de entenderse a sí mismo -con sus circunstancias y las de los demás- e interpretar bien los contextos”.

La aparente banalidad del enunciado no debe engañarnos. Tras el concepto "pensamiento crítico" se manifiesta un filtro que detiene la impulsividad en el pensar y en el actuar. La drogodependencia emocional a la que nos somete el modelo actual de vida basado en las fascinaciones de internet y el mundo virtual de las telecomunicaciones, nos está llevando a una forma de existencia que no pasa de la línea superficial de "lo que pareces" y "lo que me gusta". Hay que instaurar el pensamiento crítico, basado en el análisis de las circunstancias y el contexto en el que vivimos y cómo nos relacionamos, no aceptando sin más las múltiples pantallitas en las que ciframos nuestros día a día.

José Carlos nos habla de los enemigos del pensamiento crítico, "una cotidianidad hiperestimulada por una dinámica lineal de consumo". Como dice en cierto momento: Nos han condenado a ser "felices" por obligación y, lo que es peor, por imitación"."La palabra de moda es tendencia: el viaje que no te puedes perder, el último gadget, el restaurante del momento con su cocina fusión, el imprescindible mindfulness..."

Para nuestro autor, la felicidad "es un modo de ser". "La felicidad es una manera de ver la vida, de levantarte cada mañana y acostarte cada noche, una actitud con los que te rodean que hace que ellos mejoren y mejores tú". Y nos propone una metáfora brillante: "Educar un árbol para que sea estable lleva años, pero una vez que enraíza sabe buscar sus nutrientes y sus ramas son grandes y dan cobijo. El césped crece muy rápido y es aparente, pero a la mínima se seca o se pudre". Y añade: "Tú no puedes controlar el futuro, pero sí el proyecto de persona que quieres ser, y eso se consigue con pensamiento crítico". Y para que quede claro: "la peor arma de destrucción masiva que existe en la sociedad es el pensamiento crítico libre".

EL ARTE DE PENSAR.- José Carlos Ruíz.- Edit. Books4pocket.- 277 págs.- 8 euros. ISBN 9788416622474

 

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19 junio 2019 3 19 /06 /junio /2019 19:34

Pertenezco a una generación que ha crecido envidiando, deseando, justificando y trabajando en la medida de sus posibilidades a favor de una Europa unida; una idea y un sueño que siempre me han parecido inspiradores y llenos de futuro, a pesar de los defectos, irregularidades, burocratización y corruptelas de la UE (semejantes y en muchos casos menores que las de los Estados que la forman). Es un logro político, cultural, social y humano que debería enorgullecernos y obligarnos a mejorarlo, de ningún modo a destruirlo. ¿No debería alertarnos que sean los populismos y la ultraderecha, los nacionalismos más viscerales, los peores enemigos de la UE, mucho más letales que los errores financieros o la falta de transparencia de la institución europea, que no justifico de ningún modo. Considero, con el malogrado Tony Judt, el lúcido historiador británico de las ideas, que "Seríamos unos insensatos si renunciáramos alegremente a ese legado". Es preciso aplicar una política del "Ethos" a la Unión y reforzarla más que nunca para poder superar -o cambiar el signo- del Brexit y los ataques internos de los nostálgicos de los totalitarismos del siglo XX que nos llevaron a dos guerras mundiales. La falta de memoria humanística de esos grupos es lo más estremecedor  que les caracteriza. "La UE corre el riesgo de ser desestabilizada por una mezcla de exceso de ambición y de miopía política" escribía proféticamente Judt hace 13 años en su libro "Postguerra" (seguramente se hubiese escandalizado de ver cómo sus compatriotas se habían dejado engañar -de una forma torpe, casi infantil y maliciosa- y no son capaces de enderezar el entuerto).

Por primera vez desde su nacimiento muchos grupos y partidos se cuestionan la simple existencia de la UE. Los euroescépticos, que nutren las filas de la derecha más cavernícola y los nacionalismos más intransigentes, torpedean la movilización política y la sensatez de quienes pensamos que es una institución manifiestamente mejorable pero en modo alguno innecesaria, que ha sido una garantía de paz y progreso en una época convulsa y crítica (que en modo alguno ha remitido), que Europa unida no es un problema en sí mismo sino que posee en su misma idea fundacional una potencial solución colectiva a los retos del momento (inmigración, economía, la maliciosa y absurda postura interesada de los Estados Unidos de Trump...) ninguno de los cuales ha nacido por las acciones y política de la UE, sino por la dinámica perversa del momento histórico que vivimos. Europa, la gran ilusión de más de 300 millones de personas y de 28 países, sí es responsable de haber garantizado el bienestar y progreso de los europeos en una medida tan amplia como nunca habíamos disfrutado en los diferentes países que la formamos. -ALBERTO DÍAZ RUEDA

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17 junio 2019 1 17 /06 /junio /2019 09:58

Zygmunt Bauman, sociólogo polaco que falleció en enero de 2017, se hizo sumamente popular por la desnuda brillantez de su crítica rotunda al modelo de sociedad en que vivimos y, sobre todo, en la amenazante y progresiva degradación que ese modelo comporta. La originalidad de este pensador estriba en su uso del término "líquido", una definición compleja de estado, aplicada al modo de vida, el amor, la economía y otras actividades sociales y humanas (en muchos casos rozando conceptos filosóficos de Russell, Marcuse, Althusser, Habermas, Adorno, Fromm y Huxley entre otros).

Para Bauman vivimos en una sociedad posmoderna que tiene características "líquidas"  ya que en ella "las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden en unos hábitos y en una rutina determinadas". Ese tipo de sociedad refuerza constantemente un estilo de vida incapaz de mantener una forma o un modo de vivir determinados durante mucho tiempo. Como escribe Bauman "los logros individuales --en esta sociedad moderna líquida- no pueden solidificarse en bienes duraderos porque los activos se convierten en pasivos y las capacidades en discapacidades en un abrir y cerrar de ojos". ¿Dónde nos va a llevar esto? Bauman  tiene la honestidad de afirmar "ninguna estimación de la evolución futura de esta sociedad líquida y sus individuos poder ser considerada plena y verdaderamente fiables", ya que "la extrapolación de hechos del pasado con el objeto de predecir tendencias futuras no deja de ser una práctica cada vez más arriesgada y ....engañosa".

¿Por qué es así? Basta que observen como en poco tiempo estamos más destinados a que nuestras posesiones, nuestros valores, nuestras actitudes, se escapen entre los dedos como si fuera agua. No hay ningún futuro certero, concreto, fiable, la celeridad de los cambios impide que nada se solidifique, ya que todos los futuros que puedan darse, serán reinventados una y otra vez en un bucle que no acaba nunca. Bauman nos muestra un mundo de desasosiego, de crisis vital, en el que nos da una visión diferente de lo que estamos viviendo. ¿Cuál es el propósito? Hacernos pensar en nuestra vida personal, en lo que está sucediendo, y en cómo vivir en relación con una sociedad, un mundo, una cultura que nos lleva justamente a perder nuestra identidad. 

En un mundo en el que la inmediatez, lo perecedero, es  lo que prima (cosa que aceptamos con la mayor inconsciencia) es preciso reflexionar, buscar, informarnos para poder entender el tipo de mundo que se nos presenta y tal vez hallar un estilo de vida que pueda minimizar los impactos negativos de la "vida líquida", un mundo de consumo, en el que aquello que consumimos está destinado a cambiar y desaparecer en poco tiempo. Y afirma: "...la vida líquida es una vida precaria y vivida en condiciones de incertidumbre constante"

En la actual Postmodernidad las personas pasan a ser regidas a un nivel planetario quedando el Estado reducido a ser un simple subalterno del mercado. Y en esta época socio histórica "la vida líquida consiste en la imposibilidad de solidificar los esfuerzos de la persona en algo tangible, esto es, el hombre postmoderno verá como su trabajo, sus amistades o su pareja están sometidos a procesos ininterrumpidos de cambio que no puede prever, ni siquiera alcanzar a entender".  Vivimos acosados por las dudas y la inseguridad, incluso en el ámbito del consumo regido por la obsolescencia programa de los productos y las novedades continuas de objetos sustitutorios con una vida efímera (observad los móviles).

Toda producto tiene fecha de caducidad. Hasta nosotros o nuestra vida de relación social o sentimental (facilidad para deshacer una relación amorosa que ya no nos aporta la necesaria dosis pasajera de felicidad).

No es fácil leer a Bauman. Pero sí es sumamente sugerente y tanto sus diagnosis como sus proyecciones son tan interesantes como  alarmantes, ya que ayuda a entender el mundo en el que vivimos. Como cuando nos habla del aglutinamiento paulatino de riqueza en muy pocas manos o la progresiva influencia de lo privado sobre lo público. "En las últimas décadas vemos como los espacios públicos (parques) en las ciudades se van sustituyendo cada vez más por espacios privados (centros comerciales)".  También, cómo no, nos habla de la "influencia que todo este proceso ha tenido en la educación con su vertiginosa obsolescencia y su rápida privatización".

Este libro, que no llega  a ser un texto científico,  tampoco es un texto de divulgación, su lectura es exigente y sólida, aunque no nos agobia, si nos exige atención. Y una curiosidad: se trata de un texto publicado en 2005, creo. Su aterradora vigencia dice mucho en favor de Bauman y muy poco en favor de la inteligencia social humana del siglo XXI. Como cuando nos alerta analizando la sociedad norteamericana en unos términos extrapolables casi en su totalidad a nuestras democracias europeas:"...esa impotencia del electorado producida por la ignorancia, la incredulidad general en la eficacia del disenso frente al poder y la no implicación en la política, son capitales políticos necesitados y muy bien recibidos bien por un gobierno impaciente por librarse de las constricciones que una democracia más fuerte impuso sobre sus dirigentes. La dominación a través de una ignorancia y una incertidumbre deliberadamente cultivadas resulta más potente y económica que un gobierno fundamentado sobre un debate de los hechos y un esfuerzo persistente de acuerdo sobre la verdad y las formas menos arriesgadas  de proceder." Y termina con un diagnóstico certero: La ignorancia política se perpetúa a sí misma y junto con la inactividad da los medios con el que trenzar la cuerda que ata a la democracia de pies y manos. Por tanto, "necesitamos la educación permanente para tener opciones entre las que elegir. Pero la necesitamos aún más para promover las condiciones que permitan que esa elección esté a nuestro alcance y dentro de nuestras posibilidades".

 

FICHA

VIDA LIQUIDA.-Zygmunt Bauman.-Trad. Albino Santos.-Ed. Austral.-206 págs. ISBN 9788408040958

 

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15 junio 2019 6 15 /06 /junio /2019 09:50

Camino, luego existo. Lo que para Descartes era pensar como prueba ineludible del existir, para muchos de entre nosotros, la grey universal de los caminantes, sin distinciones de sexo, formación, ocupación, nacionalidad  o edad, la actividad corporal andariega por sendas o montañas, bosques o planicies desérticas, para todos los hermanos de bipedismo activo, es la función corporal del movimiento, en busca de una meta u objetivo o paseando morosamente: el peripatós aristotélico donde se unen armoniosamente Descartes y el Caminante. Escribe Nan Shepherd, montañera británica -escocesa- con un libro magistral -"La montaña viva"- sobre el macizo o cordillera de los Cairngorms, el ártico escocés: "...el cuerpo piensa mejor cuando la mente se detiene, cuando está desacoplada del cuerpo...y la mejor forma de desacoplar la mente es caminar: tras varias horas de caminata constante, (con el ritmo largo del movimiento mantenido hasta que éste se hace sensación, y no sólo conocimiento), para el cerebro, como 'centro inmóvil' del ser, la carne se vuelve transparente".

Desde Parmérides a Alcmeon de Crotona, desde Protágoras a Epicuro, pasando por los Vedantas, el Taoísmo o el Budismo Zen, (sin entrar en la filosofía de ayer Kant,  y de hoy, Heidegger) la antigüedad pensante ha confirmado lo que la Shepherd escribe y todos los montañeros sabemos: "en la montaña podría decirse que el cuerpo piensa". Después de medio siglo de calzar botas de montaña o zapatillas de senderismo, he vivido esa sensación vivificante, clarificadora, que enaltece el ánimo y nos vuelve humildes y nos integra en esa totalidad bullente de energía que se despliega a nuestro alrededor. Y no es preciso escalar ochomiles, las cumbres dejan de importar cuando dejas de competir contigo mismo: los modestos riscos majestuosos de los Puertos de Beceite, los valles profundos llenos de olivos del Matarraña rodeados de lomas  y cumbres por debajo de los mil metros, son escenarios perfectos para los que aprendemos a ver y no solo a mirar la Naturaleza. En ella, el cuerpo nos muestra la senda que lleva a la "ascensión de la interioridad", como un peregrino de los bosques y las colinas que se funde con el entorno y hacia dentro, en los recovecos de los olivares centenarios y en las graníticas aristas del Montsagre de Horta.-ALBERTO DÍAZ RUEDA

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14 junio 2019 5 14 /06 /junio /2019 09:30

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un libro de historia de la filosofía como con "Tiempo de magos" del filósofo y periodista Wolfram Eilenberger que ha logrado la hazaña de escribir una especie de "Vidas Paralelas" no sobre emperadores o filósofos romanos y griegos, sino con grandes filósofos de nuestro ayer más cercano, la por él bautizada "gran década de la filosofía", de 1919 a 1929. Diez años prodigiosos en los que las vidas y los acontecimientos personales e intelectuales de cuatro pensadores de primera fila, Ludwig Wittgenstein, Walter Benjamin, Martin Heiddegger y Ernst Cassirer, marcaron de una forma indeleble, decisiva, la especulación filosófica, social y científica de todo el siglo XX y se extiende sobre el XXI.

La gracia del libro estriba en la habilidad con la que el autor va engarzando las vidas de estos cuatro hombres,con sus penurias, vacilaciones, contradicciones, logros e ideas, tejiendo un tapiz que tiene la virtud de mostrar de una forma sencilla y atractiva los entrecruzamientos de los cuatro. No sólo en el entorno geográfico y político social a los que pertenecen por vivir en la misma época y países cercanos entre sí, sino en la esencia conceptual de sus ideas, todas ellas  (quizá con la excepción del muy ortodoxo Cassirer), de tan difícil sustantación y definibilidad que resulta una hazaña intelectual hacerlas digeribles al lector. Como elementos hábiles de hacer amena la lectura, Eilenberger escoge anécdotas vitales -muchas de ellas bastante poco conocidas- que van perfilando las figuras de estos pensadores tan controvertido como Heiddegger,  tan contradictorio y desdichado como Benjamin, o el difícil trato con el autista genial y no menos desdichado, Wittgenstein.

Destaco la anécdota del examen de doctorado de Wittgenstein en la Universidad de Cambrige en 1929, ante un tribunal formado por los filósofos Bertrand Russell y G.E. Moore, entre otros. Un cuarentón Wittgenstein que sólo había publicado una obra (que nadie había entendido) y que trabajaba como maestro de escuela tras haber rechazado su herencia, una fortuna extraordinaria, se presenta ante el tribunal, se niega a dar demasiadas explicaciones de sus ideas y ante sus asombrados jueces se levanta, da unos golpecitos amistosos en los hombros a Russell y Moore y les espeta: "No se preocupen, sé que jamás lo entenderán". Evidentemente fue aprobado. No por la soberbia un poco cómoda y excesiva de la frase sino porque todos los examinadores de forma unánime sabían que estaban ante un genio irrefutable.

Los cuatro pensadores analizados en este libro son altamente creativos, impertinentes y revolucionarios. Forman una extraña conjunción mágica del pensamiento especulativo. Son centroeuropeos, tres alemanes y un austríaco y han vivido una época convulsa con la  República de Weimar, la I Guerra Mundial, la llegada del nazismo y la II Guerra mundial. Nuestro autor va intercalando las cuatro historias separadas en capítulos donde de forma simpática e ilustrativa nos define las posturas y actividades de sus biografiados. Por ejemplo empieza en 1919, el año en que "el doctor Benjamin huye de su padre, el subteniente Wittgenstein comete un suicidio económico, el profesor auxiliar Heidegger abandona la fe y monsieur Cassirer trabaja en el tranvía para inspirarse".

Los cuatro pensadores parecen buscar una respuesta adecuada y moderna a la pregunta de Kant, ¿Qué es el hombre"  y llegar en su análisis a muy distintas conclusiones. Y es aquí en lo que Eilenberger logra su mejor acierto: hacernos inteligibles las difíciles ideas y planteamientos del oscuro Heiddeger, del místico Wittgenstein o del brillante pero enigmático Benjamin y, por supuesto, del olvidado Cassirer que tuvo la genialidad apenas reconocida de usar el lenguaje y los símbolos para dar su versión de lo que es la naturaleza humana.

Nos dice brillantemente Eilenberg: "Era previsible que la vieja pregunta de Kant acerca del hombre condujera, según se asumiera la respuesta de Cassirer o la de Heidegger, a dos ideales completamente opuestos de evolución cultural y política, tomar partido por una humanidad con iguales derechos formada por todos los seres que utilizan los signos [Cassirer] se oponía al coraje elitista de ser auténtico [Heidegger]; la esperanza de una domesticación civilizadora de las profundas angustias del hombre se enfrentaba a la exigencia de exponerse radicalmente a ellas; el compromiso con el pluralismo y la diversidad de las formas culturales contradecía el presentimiento de una inevitable pérdida de la individualidad en esa sobreabundancia; la continuidad moderadora se oponía a una voluntad de ruptura total y de nuevo comienzo".

Desde el  Tractatus logico-philosophicus, de Wittgenstein, a La filosofía de las formas simbólicas, de Cassirer, o el "Ser y tiempo" de Heidegger, o las ideas dinámicas aunque caóticas de Benjamin, son convertidas por nuestro autor en las raíces nutricias de la filosofía del siglo XX. Y lo explica en una entrevista: “Los cuatro son los padres fundadores de las escuelas que aún dominan la discusión: Heidegger, del existencialismo, la hermenéutica y la deconstrucción; Benjamin, de la teoría crítica y la Escuela de Fráncfort. Wittgenstein, de la filosofía analítica. Y creo que los estudios culturales no serían lo mismo sin Cassirer”.

Es este un libro apasionante no sólo para los estudiantes y lectores de filosofía, sino para cualquier lector que sienta curiosidad por la historia de las ideas  que han modificado y condicionado el siglo en el que vivimos.

FICHA

TIEMPO DE MAGOS.- Wolfram Eilenberger- Tra. Joaquín Chamorro.- Ed. Taurus.- 383 págs.- 22,90 EUROS.- ISBN 9788430622085

 

 

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11 junio 2019 2 11 /06 /junio /2019 09:31

 

 

¡He aquí un hombre!  Ese es el comentario que musité al  pasar la última página de la excelente "Autobiografía de Charles Darwin", editada de manera notable por Nordica, con las ilustraciones deliciosas de Iban Barrenetxea. Es difícil encontrar en el mundo científico la sencilla naturalidad, la ecuanimidad, humildad e integridad de la que Darwin hace gala al escribir sobre la propia obra y la de los demás científicos de su tiempo y especialidad. En opinión de Freud, Darwin, Marx y Newton, junto a él mismo forman la primera fila del cambio de paradigma científico del hombre y su realidad, el fin del racionalismo  idealista que ha dominado el pensamiento científico y social durante siglos.

Al igual que las ideas de darwinismo, la evolución de las especies, la del hombre y el viaje del Beagle, forman parte del bagaje cultural elemental de cualquier estudiante de bachiller, la auténtica dimensión humana y científica de Charles Darwin  ha quedado limitada a estudios superiores y salvo a la ayuda de algunos artículos (y una excelente película inglesa, "Creation" de 2009) nadie  sabe gran cosa del genial científico, de vida enfermiza y algo dramática. Le edición de este libro, preparada originalmente por la dinámica Nora Barlow, nieta de Darwin, que murió con 104 años después de coronar la edición de las memorias completas de su abuelo ( en las dos ediciones anteriores hubo censura de algunos párrafos y opiniones de carácter religioso de Darwin que fueron juzgadas no publicables por sus familiares directos, principalmente su esposa Emma.

Lo cierto es que Darwin escribió sus memorias porque "me divertiría y podría interesar a mis hijos y mis nietos". Y añade "he tratado de escribir el siguiente relaro sobre mí mismo como si fuera un muerto en el otro mundo que recapitulara su vida. Eso no me ha resultado difícil, porque mi vida pronto tocará a su fin, ni tampoco me he preocupado por cuestiones de estilo". y efectivamente es un libro sencillo, sin florituras ni complejidades, directo, honesto y claro. Compone el retrato de un hombre de familia, volcado en el amor a los suyos y en un absorbente trabajo permanente, posible de realizar porque, como él mismo dice en sus memorias, no ha necesitado ganarse la vida, debido a su fortuna personal. A pesar de su humildad, Darwin fue consciente de la carga revolucionaria de sus descubrimientos ( e incluso la padeció familiar y socialmente)

Cuando Darwin muere en 1882,  abrazado por su esposa Emma, sin duda  captaría el terror de su mujer ante la idea -a su parecer fantástica-  de que iba a perder a su marido por toda la eternidad. Precisamente en este libro Darwin argumenta: "Poco a poco dejé de creer en la cristiandad como una revelación divina...el descreimiento fue tan gradual que no sentí ninguna pena y desde entonces no he dudado ni por un segundo que mi conclusión era correcta...De hecho me cuesta creer que alguien pueda desear que el cristianismo  sea cierto, porque de ser así, parece decir muy claramente que los hombres que no creen, y esto incluiría a mi padre, a mi hermano y a casi todos mis mejores amigos, serán castigados eternamente. Y esta es una doctrina odiosa". Y apostilla: "No parece que haya más designio en la variabilidad de los seres orgánicos y en la acción de la selección natural del que hay en la dirección en la que sopla el viento".

Particularmente me han encantado algunos comentario que respaldan la probidad y sencillez de Darwin. Como cuando dice : "siempre que me topaba con un dato publicado, una nueva observación o idea que fuera opuesta a las mías, la anotaba sin falta y enseguida, pues me había dado cuenta por experiencia de que tales datos e ideas eran más propensos a borrarse de la memoria que los favorables ". O..."Es beneficioso demorar la publicación de un libro pues tras un largo intervalo, una persona puede criticar su propia obra casi tan bien como si fuera de otro". O..."me alegro de haber evitado las controversias o enredarme en polémicas, pues rara vez traían algo bueno y causaban una lastimosa pérdida de tiempo y de sosiego." O..."Parece que hay una especie de fatalidad en mi mente, que me induce a empezar expresando de forma equivocada o torpe mis afirmaciones o proposiciones. En otro tiempo solía pensar las frases antes de escribirlas, pero desde hace varios años he descubierto que ahorro tiempo garabateando páginas enteras con la mayor rapidez posible y con malísima letra, abreviando la mitad de las palabras, y corrigiéndola luego pausadamente. A menudo las frases escritas aprisa de este modo son mejores de las que pudiera haber escrito tras larga meditación."

Algunas confesiones personales de Darwin son enternecedoras como cuando se acusa de pérdida de sensibilidad artística porque ya no le atraen la poesía o la música que fueron en su juventud un apoyo y un placer elevado, ya que "La pérdida de estas aficiones supone una merma de felicidad y puede ser perjudicial para el intelecto, y más probablemente para el carácter moral, pues debilita el lado emotivo de nuestra naturaleza". O la de no considerarse un escéptico ya que "es una condición intelectual que creo perjudicial para el progreso de la ciencia. Es aconsejable un cierto escepticismo en un científico para evitar mucha pérdida de tiempo, pero me he encontrado con no pocas personas a las que estoy seguro que este escepticismo ha impedido llevar a cabo experimentos u observaciones que hubieran resultado directa o indirectamente útiles."

FICHA

AUTOBIOGRAFÍA DE CHARLES DARWIN.- Trad. de Iñigo Jáuregui.-Ilustraciones de Iban Barrenetxea.- Nordica Libros.-161 págs.- ISBN  9788417651220

 

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10 junio 2019 1 10 /06 /junio /2019 09:10

Uno de los grandes problemas de nuestro país, en esta hora precisa, es el de la educación. El desbarajuste político se refleja en un caos de procedimientos, sistemas, programas y propuestas (casi diez leyes de educación se han barajado entre PP y PSOE en la época "democrática"). Parece como si la estructura educativa desde el instituto a la universidad obedeciera las cambiantes mareas de la cosa política y con cada cambio de Gobierno se afanara el partido de turno en cambiar las cosas (y nunca para bien) y proponer e implementar cambios educativos de calado o superficiales que desconciertan al personal y nos van relegando en los análisis internacionales a los lugares más bajos de las clasificaciones de calidad educativa. Lo mismo pasa con la cultura y sus instituciones: el partido ganador trae su propia cantera de gentes a las que emplear y con ideas de renovación y cambio que casi nunca añaden algo cualitativo a lo ya existente, cambian y desbaratan los trabajos hechos o por realizar del anterior equipo. 

La educación parece ser una cuestión de segundo orden para los políticos. Kant nos decía: "El hombre solo puede ser hombre por la educación. No es nada más que lo que la educación hace de él". Y dirigido a las autoridades universitarias de Königsberg en el curso 1765-1766 proponía en su oferta del trabajo a realizar: "Al alumno no hay que transportarle sino dirigirle, si es que tenemos la intención de que en el futuro sea capaz de caminar por sí mismo: no se debe enseñar pensamiento, sino enseñar a pensar".

¿No va siendo hora de que se acuda a los pactos de Estado? ¿Hace falta una situación apocalíptica para que pueblo, políticos y banderías se unan en un esfuerzo común por resolver los problemas? La educación y la cultura, no son temas accesorios. Es la base, el humus, donde florecen y crecen, o no, las condiciones básicas para un futuro basado en el progreso, la libertad, la ciencia, la seguridad y la paz. En esas cuestiones capitales no deberían intervenir las ideologías que son, en palabras de J.L.Pardo, "las coartadas perfectas para que no tengamos que pensar...un catecismo donde se nos dice lo que hay que pensar para ahorrarnos ese ejercicio que tal vez nos llevara a no reconocer tal ideología como algo cercano a nosotros: toda ideología es pereza y simpatía". Por encima de ellas a la hora de entrar en la educación y la cultura debería primar siempre el mérito y la excelencia y no el nepotismo cultural (y en definitiva, lo que parecen olvidar los políticos, el progreso de un pueblo atontado en gran parte por los medios más o menos manipulados y la tecnología absorbente de los móviles e internet).- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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7 junio 2019 5 07 /06 /junio /2019 11:25

El neurocientífico portugués Antonio Damasio, psicólogo y filósofo también, siempre me ha fascinado, por la profundidad de sus estudios y por la humildad con la que desarrolla sus estudios y trabajos. Sus libros "En busca de Spinoza" y "El error de Descartes" fueron un luminoso alegato filosófico y científico sobre la importancia de las emociones y los sentimientos en el desarrollo cognitivo, los procesos cerebrales y la operatividad relacional y la conducta. Damasio dirige el Instituto del Cerebro y la Creatividad en la Universidad de Los Angeles. Tan directo, claro y sencillo como el añorado Oliver Sacks, Damasio es, sin duda, uno de los neurocientíficos más respetados no sólo por su labor investigativa y divulgativa, sino por la enorme calidad y atractivo de sus libros.

En este libro, publicado en 1999, Damasio lleva su investigación a lo que se considera una de las más candentes  incógnitas de la neurociencia  sobre el cerebro: el misterio de lo que es, dónde se ubica y cómo funciona la conciencia, la sensación de ser uno mismo, la conciencia de sí. ¿Cómo podemos aplicar una percepción neurobiológica al funcionamiento de la conciencia? o lo que es más inmediato, ¿cómo sabemos cuando sabemos algo sobre algo? Damasio busca hacernos entender cómo el cerebro engendra esos patrones mentales a los que denominamos imágenes y de forma inmediata cómo ese mismo órgano crea la sensación que estamos, el uno mismo, conociendo. Es decir que cuando vamos conociendo las imágenes que nos crea el cerebro de los objetos, también aparece una sensación: la del observador que mira esas imágenes.

Pero Damasio añade dos elementos más a la dinámica de conocimiento que nos propone en el libro: las emociones y los sentimientos. Las primeras son "complejas colecciones de respuestas químicas y neuronales que conforman un patrón". Estos patrones los crea el cerebro con la finalidad de adaptar nuestro organismo a las circunstancias emergentes para mantener el equilibrio vital. Son una respuesta neurobiológica a un determinado estímulo a fin de adaptar nuestro organismo a sus demandas o rechazos. Quizá lo que Spinoza, uno de los autores más admirados por Damasio, llama el conatus, la fuerza de prevalecer de un organismo en la existencia buscando lo mejor para él, la excelencia. Son dispositivos bio reguladores que se desencadenan de forma automática sin intervención de la consciencia, pero que tienen efectos evidentes en distintas partes del cuerpo e incluso en circuitos de respuesta cerebrales, formando parte de la homeostasis corporal, la regulación vital que es parte de la salud del organismo. Como dice Damasio: "podemos educar o prevenir las emociones, pero no suprimirlas.

En cuanto a los  sentimientos, hay una relación lineal progresivas entre ambas instancias, siendo la emoción el elemento público de la reacción y los sentimientos "la experiencia mental y privada de una emoción". Y asi a las emociones universales y primarias como alegría, tristeza, miedo, ira, sorpresa o rechazo, corresponden sentimientos secundarios como celos, culpa, vergüenza, bienestar, malestar, tensión o calma.

Damasio denomina conciencia nuclear al pensamiento de tí mismo, al sentimiento de tí, como ser individual "involucrado en el proceso de conocer la propia existencia y la de otros". Y añade: "nuestra sensación de self es un estado del organismo, es otro patrón vulnerable de operaciones integradas cuya acción es general representaciones mentales de un ser viviente individual". La sensación de self tiene un precedente biológico preconsciente, el proto-self, que es "una colección coherente de patrones neuronales que cartografía, momento a momento,  el estado de la estructura física del organismo.

Damasio también nos habla de la consciencia ampliada, que "puede abarcar la vida entera del individuo" y, poética y místicamente, "instalar el mundo a su lado". Es la consecuencia de dos elementos determinantes: la habilidad de aprender y retener miles de experiencias y la capacidad de reactivar esos registros en un momento dado, aplicándose a la resolución de problemas o a la comunicación enriquecedora a un otro. Seguramente podría ser la definición neurocientífica de un bien muy preciado en la historia de la humanidad: la sabiduría.

 FICHA

LA SENSACIÓN DE LO QUE OCURRE.- Antonio Damasio.-Trad. Francisco Páez de la Cadena.- Ed. Booket, 8,95 euros.-383 págs. ISBN 9788423353408

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