Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
19 abril 2019 5 19 /04 /abril /2019 09:04

En Hamlet, acto III, el príncipe de la cavilación y las dudas se enfrenta a dos condiscípulos que, aparentando amistad, están a sueldo del padrastro de Hamlet, el rey fratricida de Dinamarca. Intentan sonsacar a Hamlet y este les ofrece una flauta como única respuesta y les ruega que la toquen para él. Guildenstern y Rosencrantz, los dos traidores, le contestan que no saben tocarla. Hamlet les responde : "Pues ved ahora qué indigna criatura hacéis de mí. Queréis tañerme; tratáis de aparentar que conocéis mis registros; intentáis arrancarme lo más íntimo de mis secretos; pretendéis sondarme, haciendo que emita desde la nota más grave hasta la más aguda de mi diapasón; y habiendo tanta abundancia de música y tan excelente voz en este pequeño órgano, vosotros no podéis hacerlo hablar. ¿Pensáis que soy más fácil de pulsar que una flauta? ...por mucho que me trasteéis os aseguro que no conseguiréis sacar de mí sonido alguno." Es tiempo de elecciones y se me antoja que esta es una buena metáfora de la situación de nuestro país, atribulado por la "cuestión catalana". Guildenstern y Rosencrantz, los dos corruptos e ineficaces "amigos" del príncipe, representan a dos grupos enfrentados de políticos españoles (y catalanes), entre los que hay excepciones éticas individuales, por supuesto, y Hamlet simboliza esa mayoría de ciudadanos españoles (y catalanes) que están hartos de luchas fratricidas y piden sentido común y honestidad. A esa clase política empeñada en que España (Hamlet) se rinda a sus maquinaciones, despropósitos y agresividad "patriótica" deberíamos responderle que, siendo incapaces de tocar una simple flauta (llevar por un camino lógico y razonable los asuntos de Estado) por lo que, por cierto, reciben cuantiosos sueldos de por vida, deberían renunciar a su labor de manipular y actuar en su ficción patriotera contra el más preciado bien de una nación: la paz y el progreso. "Hamlet" por su parte, tendría que dejar a un lado su absentismo de acción directa y sus dudas, levantarse en bloque, todo el país, para exigir que se detenga esta marcha (de mala) política, absurda e ignorante, hacia el desastre.-ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
18 abril 2019 4 18 /04 /abril /2019 17:16

Ramón Riba, el autor de la novela que comento, es amigo mío, o mejor, amigo literario, es decir casi "hermano de pluma": porque a ambos nos corre por las venas parecida fiebre por la escritura, la creación literaria, los libros. Solo hay una pequeña diferencia entre nosotros: yo me he dedicado a las letras desde mi primera juventud y Ramón lo hace a la madurez, después de transitar toda la vida por el mundo de los negocios (con bastante brillantez y provecho, por cierto). Y eso tiene mérito. Hay una gran voluntad, ahínco, trabajo, humildad, obstinación y sacrificio en este primer fruto de la fantasía y el ardor documental de Ramón. En su dedicatoria del libro a la familia, Ramón cifra en ocho años el arco de realización de la novela (¡y anuncia de pasada que es la primera de una trilogía!). Y como añadido inesperado, Ramón hace constar a su esposa, María Teresa, como co-autora de libro, aunque no aparece en la portada.

La novela propiamente dicha empieza veintitantas páginas después del comienzo del libro, ya que Ramón nos regala una divertida crónica de los antecedentes personales y familiares que motivaron un viaje a Turin para ver la "Sábana Santa", un encuentro que inspiraría a los Riba, marido y mujer, a escribir  la novela. Después va intercalando capítulos de momentos de la gestación de la novela entre los propios de la ficción, con una serie de personajes reales, amigos, conocidos, colaboradores, que le van ayudando en su tarea creativa, incluso enjuiciando o sugiriendo lo que sería mejor para la novela.

En realidad, tratándose de una primera novela, con las ingenuidades de rigor en el tratamiento de los personajes, diálogos y acotaciones más o menos literarias, "Ágoras Hípalo" tiene un doble valor inicial nada desdeñable:  la original añadidura del "work in progress" en el seno de la novela y el notorio afán narrativo de Ramón Riba (que me recuerda a los narradores tradicionales de antiguas culturas, creadores orales de mundos plenos de aventuras y sucesos maravillosos y mágicos).  La historia, "de los tiempos de Jesús" (en torno a la Sábana Santa) y los insertos que van aderezándola, tienen cierto ritmo y buscan descaradamente interesar al lector, cosa que logra a menudo.
No desvelaré detalles de ningún tipo y dejaré al gusto del lector la valoración de esta novela que siendo primeriza no debe, a mi juicio, ser analizada con rigor por el crítico. Aplaudo las facilidades que el autor da al lector, al añadir una lista de personajes, una síntesis de los dos elementos argumentales que se entrecruzan en la parte histórica, la de cinco familias que viven en Jerusalén en la época de Jesús y tendrán un papel determinante en la acción; y la de la tela de lino que luego cubrirá el cuerpo del Crucificado. 

Por tanto, ánimo Ramón Riba y sigue adelante con tu sueño literario. 

FICHA

ÁGORAS HÍPALO.- 

Compartir este post
Repost0
17 abril 2019 3 17 /04 /abril /2019 17:52

Los fisioterapeutas, traumatólogos y entrenadores deportivos anglosajones comparten un adagio que suelen soltar a sus pupilos, pacientes y alumnos: "Use it or lose it", es decir, "Úsalo o lo perderás". Se refieren a músculos y habilidades, entrenamientos y operativos físicos desde la gimnasia, al ballet, el tenis o el rugby, aunque sirve también para el ajedrez, las habilidades de juego, el alpinismo o las manualidades. Ejercitar sin descanso, trabajar posturas, gestos, saltos, contorsiones, levantamiento de pesos o encaje de bolillos. Todo necesita práctica permanente si quieres llegar a dominar la acción y conseguir un objetivo en el que está involucrado el uso de tu cuerpo, tus músculos...o tu mente, tu cerebro, tus neuronas. El no uso acaba condenando esa acción o habilidad determinada: los músculos desaparecen, la elasticidad se vuelve anquilosamiento, el cerebro y la mente se deterioran.

Hasta hace menos de veinte años se creía que el ser humano nacía con un conjunto fijo y limitado de neuronas en el cerebro que el envejecimiento iba aniquilando, sin posibilidad alguna de reposición, principio al que los neurólogos llamaban NNN, es decir "Nuevas Neuronas No". Pero al final se pudo demostrar que la proliferación neuronal duraba toda la vida en la neocorteza y otras partes del cerebro como el hipocampo, responsable de la formación de nuevos recuerdos. Aparte de esto  el fenómeno de plasticidad del cerebro también descubierto en la segunda mitad del siglo XX, demostraba que dada un área cerebral afectada por enfermedad o trauma, con el tiempo áreas limítrofes con la afectada iban tomando parte o el todo de la función perdida. Con lo que se sabe que el cerebro tiene la facultad de regenerarse y de rejuvenecer. Pero la clave para que esa posibilidad se realice es, precisamente, no dejar nunca de enriquecer la demanda cognitiva: desde aprender idiomas a jugar al ajedrez, practicar música o dibujo, explorar fisicamente nuevas posibilidades; no sólo resolver crucigramas sentados en nuestro sillón favorito sino orientarnos en un bosque, en la montaña o en unos barrios o una ciudad desconocida, practicar ballet o artes marciales o bailes de salón. Todo tipo de actividad mental es bienvenida por  parte del cerebro que, otro descubrimiento reciente, no deja de ser moldeado por el entorno de una forma constante. Por tanto no le tenga miedo a los cambios. Hay que decir "sí" a todas las evoluciones técnicas e involucrarse con decisión. Nuestro cerebro lo agradecerá y la gama de sus recursos en la vida cotidiana, también.

Como dice el neurocientífico Elkhonon Goldberg en su estimulante libro "La paradoja de la sabiduría": "Los efectos de una estimulación cognitiva vigorosa parecen compensar y anular los efectos perjudiciales del envejecimiento, quizá en un grado notable". Pongámonos a ello.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
16 abril 2019 2 16 /04 /abril /2019 19:09

Excelente libro del profesor madrileño David Hernández de la Fuente, una monografía que se suma a los cientos que se han publicado sobre el dios griego amigo de los hombres, Dioniso, el dios de la alegría y el vino pero también de la locura salvaje de las ménades y los extravíos de la pasión, el dios de los "misterios", el que conoce y ampara los caminos que llevan al "despertar del alma"(virtud que comparte con los de Démeter, Eleusis o Perséfone), inspirador del teatro y la máscara. La abundancia de textos relativos a lo dionisíaco y de grandes autores que lo han estudiado y analizado hasta la saciedad, no resta mérito alguno a este estudio que nos presenta Ariel en su elegante y excelente forma acostumbrada. Casi cien páginas de referencias, notas y bibliografía hablan a las claras de la competencia, el rigor y la seriedad académica del trabajo de este joven autor que aún no llega al medio siglo y ya posee una envidiable hoja de ruta en publicaciones.

El papel de Dioniso y Ariadna en el proceso del despertar del alma lo aclara el autor en este párrafo de la página 197: "La metáfora de Ariadna como el camino  del alma es demasiado tentadora en elplano religioso y filosófico y es posible rastrear las fuentes planteadas, desde antes del siglo IV a.C., matices salvíficos en la pareja formada por Dioniso y Ariadna, que configura su leyenda como el mito por excelencia de la salvación del alma en la antigua Grecia y en su posteridad".

Aquí se trata la figura del dios"dos veces nacido", el mito y el símbolo literario y poético en consonancia y relación con la figura de Ariadna, la joven abandonada dormida por Teseo y "despertada" en Naxos por Dioniso que se casa con ella (aunque luego caería en los infiernos y sería rescatada y llevada al Elíseo por el dios), la traidora de su patria que por amor causó la muerte del Minotauro y el desvelamiento del misterio del Laberinto.

Dioniso está implícito en la divinidad platónica y epicúrea, en la figura cristiana de Jesús (es notable la capacidad de los antiguos cristianos para asimilar e integrar los símbolos religiosos y espirituales del mundo greco latino u oriental) y luego caería en el silencio y la oscuridad de los siglos medievales bajo el control feroz de la Iglesia, para renacer  a partir del siglo XVIII,  con Hölderlin, Nietzsche y otros. O resurgiendo literariamente junto a Ariadna,  en obras de Vargas Llosa, Julio Cortázar, Sender, Borges, Azpeitia y Espriu, ciñéndonos al mundo hispano.

Precisamente nuestro autor se basa en la figura de Ariadna para diseñar su ensayo y llama a las seis partes en las que divide el tratado en "despertares". Así comienza con el análisis del mito dionisíaco utilizando icónicamente el cuadro de Tiziano que refleja el encuentro de Dionisos con Aridna en Naxos. En el segundo será el tema de la Edad de Oro, la evocación utópica de Platón. La ópera de Monteverdi sobre Ariadna será el hilo conductor del tercero que se centrará en el mito de la joven y su curso de muerte y resurrección. El cuarto nos habla de la cristianización del dios, a partir de un poema de Holderlin. La recepción del mito en la modernidad y el hilo de Ariadna de Espriu, sirven de estímulo al análisis de lo dionisíaco hoy y de la figura de la mujer bajo esa influencia en los años sesenta del pasado siglo, seá el quinto "despertar". Por último, Strauss y su "Ariadne auf Naxos" permite a De la Fuente "presentar un panorama de las interpretaciones de Dioniso que lo han convertdio en pieza esencial en la historia del pensamiento, especialmente desde el fin de siglo XIX cuando con Nietzche, Harrison, Evans y otros se cambia la noción de la antigua religión griega" (pág 23).

Fue precisamente Nietzsche el que en  1872 con su "Nacimiento de la tragedia" causaría el interés de estudiosos como Frazer, Otto, Burket y Vernant sobre el hombre dionisíaco como réplica al apolíneo del pensador alemán. A partir de ahí nuestro autor rastrea a través del análisis de los signos, mitos, símbolos, obras de arte, la presencia de de pareja divina que se refleja en Cristo-Virgen María y la huella que ambos han dejado en la poesía y la filosofía alemana del siglo XIX.

Un libro pues que interesará a todos los que sientan curiosidad por rastrear la influencia de los mitos y símbolos de la antigüedad griega en la cultura actual, manteniendo una vigencia "subterránea" permanente en las costumbres, motivaciones, actitudes y comportamientos de las personas, tal como diría Jung, pues en el fondo somos los mismos y eso es la ventaja evolutiva de la especie. Y es que nuestra vida se sigue sustentando en la influencia inconsciente del dios del hedonismo, la sexualidad y la confusión, de la búsqueda de lo espiritual como camino de mejora personal y de excelencia en el caos de la nueva sociedad tecnológica e individualista.

FICHA

EL DESPERTAR DEL ALMA.-Dioniso y Ariadna:mito y misterio.- David Hernández de la Fuente.- Ed Ariel.-453 págs.- 23,90 euros.-ISBN 9788434425835

 

 

Compartir este post
Repost0
14 abril 2019 7 14 /04 /abril /2019 08:05

He aquí un clásico que nos enseña el "arte de pasear". El autor Karl Gottlob Schelle (nacido en 1777 y muerto, se supone, en 1825, falleció durante una escapada de un sanatorio mental) lo publicó en 1802. Era amigo de Kant y llegó a editar una obra pedagógica del gran pensador alemán. Defendió siempre una visión práctica y apegada a la vida cotidiana de la filosofía en contra de las tendencias metafísicas de la filosofía académica. Su "Arte de pasear" es una inteligente y optimista  visión de cómo el ejercicio físico de la caminata vigoriza el cuerpo y estimula el espíritu y el ánimo, logrando una cierta conexión con la Naturaleza que mejora nuestra existencia.

El libro ha sido editado  por Diaz&Pons bajo la dirección de Federico L. Silvestre que escribe una magnífica introducción al tema de las caminatas : "El mundo a tres kilómetros por hora" y al final un  "Recorridos y paseos de papel" donde la erudición del prologuista convierte el texto en ujn punto de referencia para todos los que nos interesamos por todo lo que se publica en relación al arte y la práctica y el amor y, a menudo, la obsesión física y psíquica por vivir una vida en la que nunca falta el capítulo andariego.

Las referencias librescas enriquecen el texto de Karl Gottlob Schelle que es, esencialmente, uno de los pioneros en el maridaje de la literatura con el afán y placer del andar. Como él mismo escribe en su introducción y dedicatoria al Príncipe reinante de Anhalt-Dessau, Leopold Friedrich Franz , "Un arte de pasear interesaría a todo individuo culto, capaz de valorar la posibilidad de deambular por la naturaleza en cuerpo y alma...igual que un arte de vivir debería ser objeto de aprecio para cualquier individuo en el sentido absoluto de la palabra, si es que valora la vida como algo más que un mero juego". Y añade, "En un arte de vivir  eficaz, donde fatiga y descanso, rigor y diversión, trabajo y placer se alternen entre sí en un orden eficaz, el paseo haría valer también su lugar".

Schelle es amigo de la mesura, de la medida correcta, del equilibrio y su libro se dedica a glosar, a veces de manera que parece banal y esconde una férrea humildad, no las subidas a las altas cumbres, o las exploraciones peligrosas o las carreras campestres, no a todo aquello que limite, fuerce o desvirtúe el placer psicosomático del paseo. No con la desidia artística del "flaneur" o con las exigencias intelectuales de Aristóteles, Goethe o Rousseau. Schell nos dice: se trata de elevar una mera actividad mecánica, andar, al rango de una actividad  espiritual. Son quince capítulos cortos donde, con un estilo  sencillo y unas ideas básicas pero bien estructuradas, Schell nos va dando explicaciones obvias , desde "Pasear no es un mero movimiento del cuerpo", a los "intereses del espíritu y condicionamientos del pasear", los lugares adecuados  (el campo o los jardines públicos), la influencia del paseo por el campo en el desarrollo del espíritu, las diferencias sustanciales con los paseos a caballo o en coche, cómo caminar por montañas y valles, campos, prados y bosques para que el paseo cumpla su rica función auto educativa, los fenómenos de la naturaleza, para terminar con "algunas consideraciones sobre los condicionamientos físicos del paseo".

Situando a nuestro autor en plena Ilustración se puede calibrar la originalidad de su propuesta y la importancia que el arte de caminar, que los paseos, ha tomado en una cultura que se ha despertado a la valoración de la naturaleza.  No hay tecnicismos de ningún tipo, ni veleidades literarias en Schell. Es sencillo como un campesino y profundo como un filósofo en sus análisis y propuestas que eran una novedad cuando las publicó y ahora son una nostálgica mirada histórica a una actividad que se ha convertido casi en un lugar común. Los peripatéticos y epicúreos, Horacio, Séneca, Petrarca, Montaigne, Schiller, Rousseau, Hegel, Baudelaire, Thoreau, Goethe, Holderlin, Nerval, Huysmann, Hazlit, De Quincey, Addison, Stevenson, Walser, Nietzsche, Kant, Wordsworth y entre los contemporáneos a Onfray, Leenhadt, Deleuze, Merleau-Ponty, Dewey, Frederic Gros, Walter Benjamin, Rebeca Sonit y su "Wanderlust", Perec, Julien Gracq y otros menos conocidos en nuestro país, forman parte de esa nómina prodigiosa que ha tomado el caminar como un elemento sugerente y sugestivo de orden intelectual, artístico y filosófico.

Un libro indispensable para todos los amantes de los senderos y los caminos naturales.

FICHA

EL ARTE DE PASEAR.- kARL gOTTLOB sCHELLE.- Trad. Isabel Hernández.- Edición de Federico L. Silvestre.Ed.  Díaz&Pons.-182 págs. ISBN 9788494084492

 

Compartir este post
Repost0
12 abril 2019 5 12 /04 /abril /2019 09:02

Las fotos de Rafael Navarro evocan miradas sabias y sensuales, a veces inocentes, a veces lúbricas, a menudo somnolientas y vagas como las de un pintor ahíto de belleza; es un instante eterno, un gesto que estalla en su marmólea  inmovilidad, la sombra evanescente de un cuerpo medio oculto, la impresión fugaz e instantánea de una mujer que corre, la crucifixión rosada de un cuerpo femenino que resalta sobre un lecho de rocas, las curvas paralelas y abisales de una intimidad, el fantasmal brillo de un rostro sobre un objeto trivial, la enmarañada cascada de pelo sobre la piel desnuda, una mujer apresurada que camina bajo un arco gótico, una trenza corintia columna frágil  de una cabeza desdeñosa, los senos perfectos que apuntan al mirón como centinelas, el rostro de suave perfil velado por la sedosa túnica de los cabellos, la boca de gesto duro y dibujo erotizado por el desdén o el juego lorquiano del viento con la melena que enmarca el rostro abstraído y bello junto al mar y, mi preferida, los ojos de una mujer que te observan con fijeza y lanzan una mirada enigmática, con una mano joven, estilizada, colocada como muro ante la boca. 

A este rosario de fotos, el collar de Indra de un fotógrafo que maneja la cámara con la sensualidad paciente, obsesiva y calculadora de un orfebre tallando sus brillantes, se engasta el hilo argumental de otro hombre, Antón Castro, un seducido eterno ("soy de esos que se enamoran cada media hora") que ama con la misma rotundidad jocunda al género femenino singular, con la que Navarro destila sus fotogramas de una película íntimamente eterna, los "paisajes múltiples que hay en un cuerpo femenino" como confiesa el prologuista Fernando Sanmartin. 

Como dice Antón, ese gallego aragonizado, "al fin y al cabo, el primer beso se da con los ojos". Y hay muchos primeros besos en este libro y en los relatos que se van añadiendo como las hojas caídas de un roble que "huele a brizna húmeda, a bosque encantado, a las regiones más puras de la Arcadia". Y hay nostalgia de momentos pasados  del narrador, reales o inventados, ¿qué mas da? que se prende en el lector cuando, por ejemplo, lee: "...pero nunca he podido olvidar aquella trenza rubia que descendía por tu espalda hacia el bañador". Poetas y poemas van nutriendo los textos y van inflamando a los narradores en sus ficciones o recuerdos, todos nacidos de un mismo hombre. Un poeta que exclama "Soy, sin resistencia tu cautivo. Me encajo en tu corazón: viajemos juntos en centímetros de nube". Y nos habla de una librera, del fotógrafo cuyo trabajo  "invita a gozar y reflexionar. Alza una intimidad sin aspavientos", del fantasma de la Alameda, Irene, que ha desaprendido a amar, de la bailarina cubana que se ofrece "como si entrase en el pasadizo de un sueño". O también de cuatro amores juveniles y del cuerpo y sus mareas "ceñido por el misterio de las olas". Y de otros muchos instantes que el poeta, el narrador galaico-aragonés cultiva como las uvas de Dionisos y trasmutadas en vino los ofrece en libación de textos.

No sigamos, es un libro para leer morosamente. Y mirar las fotos al alimón. O jugar a mirar las fotos primero, con delectación, con avaricia, con pasión de un fisonomista de mujeres y luego leer a Antón Castro sin pretender unir imagen y texto, dejando que la relación si establezca si quiere. Es un libro para gozar y despertar el gozo. Inocentemente. Sensualmente. 

MUJERES SOÑADAS.- Fotos de Rafael Navarro y textos de Antón Castro.-Aladrada Ediciones.-107 págs. ISBN 9788494771248

 

Compartir este post
Repost0
11 abril 2019 4 11 /04 /abril /2019 09:13

El erudito italiano Giovanni Pozzi en su obra “Tacet. Un ensayo sobre el silencio” nos hace una definición del libro digna de recordarse. Escribe: “El libro es la estancia del silencio, el depósito de la memoria, el antídoto para el caos del olvido, lugar donde la palabra yace, pero siempre en vela, dispuesta a acudir silenciosamente al encuentro de quien la solicite. Amigo discretísimo, el libro no es petulante; solo responde cuando se le interroga y no urge a continuar cuando se le pide hacer un alto. Repleto de palabras, calla". En catalán existe una preciosa palabra para designar a los amantes de los libros y la lectura: se les llama “lletraferits”, heridos por las letras, las palabras escritas. El arte de la escritura nació en Egipto y Mesopotamia entre los 4000 y 3500 años AC. La larga historia de los distintos soportes materiales de la escritura, los protolibros, es un apasionante paseo por los inicios de la cultura humana y del amor entre pragmático y poético, entre la técnica y la mística, que los humanos vertieron en el lenguaje escrito incluidos los soportes en papel y electrónico.

A finales del siglo pasado con el advenimiento de las nuevas tecnologías se entonaron cánticos de duelo por el libro de papel impreso entre el alborozo de los conversos a la nueva mística de los bits y las pantallas deslumbrantes. La anunciada muerte del libro que nació a mediados del siglo XIV con la invención de los tipos móviles de imprenta de Gutemberg, o resultado una profecía errónea y precipitada. Tras una crisis inicial que cerró librerías y editoriales, la situación se ha estabilizado en dos sentidos: el libro electrónico se ha mantenido en niveles medios de aceptación y prácticamente “convive” con el impreso que ha repuntado con vitalidad considerable en ediciones y ventas. La crisis aparente ha provocado algo insólito y beneficioso para la cultura: la aparición en Barcelona (rapidamente extendida a diversas capitales del resto del país) de unas librerías de “segunda mano” o de “lance” como se llamaban antes, bajo la franquicia “Re-Read”, que tienen la característica del precio fijo aplicable a todos los libros, sean cuales fueren. Así que por tres euros  el primer ejemplar, a dos cincuenta el segundo y a dos euros si te llevas más de dos, puedes ofrecer nueva vida a libros que antes envejecían en estanterías de bibliotecas privadas, que solían venderse a peso cuando la persona que los adquirió, los leyó y amó, desaparecía del mundo de los vivos sin  herederos o dándose el  caso frecuente de que si los había, éstos consideraban a los libros meros objetos polvorientos sin ninguna utilidad. Detrás de la idea de estas librerías está una familia de editoras y libreras, los Zendrera, que habían capitaneado la nave de la añorada Editorial Juventud . Mercedes (que poseía una librería en Madrid) y sus hermanas Lina y Ana, ambas editoras, son dueñas de media docena de Re-Read en Barcelona y Hospitalet. Debo a esta familia grandes momentos de placer literario y de descubrimiento, ya desde los tiempos de "Juventud" y sus maravillosos libros de viajes y exploraciones hasta el momento actual en el que mis incursiones a sus tiendas me proveen de clásicos en ediciones magníficas (Aguilar, Plaza Janés, Carroggio) que suelen estar descatalogados o tienen precios elevados en otras librerías.

Formo parte de esa legión decreciente para quienes los libros representan algo mucho más trascendente que sus valores de utilidad, herramienta, símbolo de estatus cultural, profesional o económico. Lejos de cualquier tipo de soberbia clasista o de vanidad, los libros son una promesa palpitante de placer, emociones y sentimientos evocados; renuevan y jamás sacian el impulso hacia el conocimiento; me atraen sus portadas, encuadernación, calidad del papel, olor (penetrante y acogedor cuando es nuevo, venerable, desvaído y  a veces sorprendente cuando es viejo) y tacto, su perfecto acople vertical en las baldas y estanterías  de mi biblioteca; añoro cuando estoy lejos el ambiente sereno, cálido y prometedor de casi todas las bibliotecas, privadas o públicas; me intrigan las promesas de placer implícitas en las hileras hieráticas de libros, disponibles con el solo gesto de sacarlos de su reposo, rebosantes de vida cuando los abres y hojeas; experiencias inusitadas, aventuras, ideas deslumbrantes, razonamientos y sugestiones que pueden cambiar el curso de tu vida: la sensación vibrante de que en uno cualquiera de esos volúmenes está la inspiración, el momento feliz, la nostalgia o la risa, la compasión o la rabia, el reencuentro contigo mismo o el respeto a un otro necesario porque los libros te enseñan que eres por encima de tus soledades, un animal social. En resumen,  ¿hay algo en el mundo que de más por tan poco?   ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
10 abril 2019 3 10 /04 /abril /2019 07:03

 

?

Este libro de Sherry Turkle, profesora del célebre MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) psicóloga de Harvard e investigadora, pone el acento en el efecto causal potencialmente negativo con que las nuevas tecnologías están incidiendo en las costumbres y las características de los seres humanos. La red digital nos va convirtiendo en simples terminales individuales que interactúan en un océano de conexiones virtuales que invaden todos los ámbitos de las relaciones humanas, desde el trabajo a los sentimientos, desde la educación a la familia, desde la diversión a la cultura. Uno de los síntomas más preocupantes y menos estudiados de ese efecto es el deterioro de un elemento relacional humano básico: la conversación. En ella se aúnan características capitales del ser humano, desde el lenguaje a la emotividad, los conocimientos y, sencillamente, el progreso, el entendimiento y la paz: es decir aquello que nos hace ser lo que somos y que, en última instancia, nos puede salvar como especie.

Para Turkle la tecnología online está provocando una huida relacional hacia la pérdida de la conversación cara a cara, lo cual produce efectos perniciosos  ya que "la conversación es la base de la democracia y los negocios, sustenta la empatía y es básica para la amistad, el amor, el aprendizaje y la productividad". Los últimos trabajos de esta científica cognitiva se basan en una serie de encuestas realizadas durante un período de cinco años en  diferentes escenarios, desde al ámbito laboral y educativo al familiar y sentimental. 

No se trata de demonizar las nuevas tecnologías de intercomunicación sino de usarlas en el contexto y momento oportunos sin permitir que monopolicen la facultad humana de comunicarse con el otro e interactuar de una forma empática, algo muy difícil si evitamos concienzudamente la relación cara a cara.

Como cuenta en su libro, resulta descorazonador comprobar empíricamente como los adolescentes y jóvenes van perdiendo la capacidad de escuchar e intervenir en las aulas, absolutamente absortos en enviar y contestar mensajes. No importa que se eleve la conexión al ámbito total del aula a través de grandes pantallas interconectadas donde se expone la materia y se invita a la  participación electrónica de los alumnos presentes en el aula e incluso de los ausentes. Con sorpresa y consternación los profesores comprueban que más de la mitad de los alumnos "están en otra cosa" mientras los pulgares de la mayoría vuelan sobre los teclados, incluso sin mirarlos en absoluto en un mundo virtual personal y excluyente que, paradójicamente, no tiene nada de íntimo. Estos jóvenes cambiar la intercomunicación íntima con la "sensación" de no estar solo mientras todo se vuelve virtual incluso del sentimientos y las emociones (a través de los emoticones, sustitutos icónicos de la emoción real).

Si la primera víctima de las guerras suele ser la verdad de lo que ocurre y por qué y para qué ocurre, la primera víctima de este "comunicarse virtualmente" es la reflexión y la autenticidad. Dentro de las estadísticas barajadas en el libro hay una condena inevitable a un modo de vida que comienza a ser menos vida real  y más escenario de actuación virtual: "Una cuarta parte de los adolescentes se conectan a un dispositivo durante los cinco primeros minutos después de despertar y envían una media de 100 mensajes de texto al día". Es una imposible y absurda lucha contra una soledad que no se sabe gestionar y a la que afrontamos con el fraude de la virtualidad electrónica.

Los críticos literarios escriben sobre la "falacia patética" que se produce cuando los autores increpan o califican los fenómenos naturales asignándoles una intencionalidad positiva o negativa: una tormenta cruel, una compasiva lluvia, un dulce atardecer. Hay una falacia patética globalizada con respecto a ese wasapear,  ese relacionarse virtual a través de pantallas, que acaban siendo una metáfora de la realidad contemplada a través de una ventana sin que nunca nos afecte personalmente.Imágenes y textos breves, dibujos y emoticones toman el lugar de nuestras emociones, ideas y sentimientos. He visto a una pareja sentada en un restaurante sin intercambiar ni una palabra, abismadas en sus respectivas pantallas, o asistentes a una boda o a un funeral que no dejan de recibir y emitir mensajes, ajenos e indiferentes a lo que ocurre a su alrededor. Vivimos en un universo paralelo y como las personas encadenadas en la cueva platónica, sólo vemos en la pantalla-muro las sombras de los objetos reales que desfilan a nuestras espaldas y que jamás llegamos a conocer. Aún más grave, estas personas de la cueva virtual-platónica ni siquiera saben que están encadenadas y sus cadenas está forjadas con bits, megas y artilugios electrónicos de última generación.

Nuestra autora no se muestra tan pesimista y sus percepciones son menos apocalípticas. Turkle abre un resquicio a la esperanza sobre la facultad de la tecnología y de las personas que la sobre emplean para encontrar una vehículo de manifestación de emociones y sentimientos que, simplemente, es distinto al habitual en el pasado reciente. Quizá pone el acento en la idea de que puede ser complementario y que ello no debería anular la capacidad conversacional sino ampliarla en cierto modo.

Quizá se debería analizar la cuestión recurriendo a la metáfora de las sillas que diseñó con ingenio el filósofo de la naturaleza Henry David  Thoreau: la conversación con nosotros mismos, el soliloquio,  de una silla, la de dos sillas cuando tenemos un interlocutor o las tres sillas cuando interviene una motivación digamos social o laboral . Por ello Turkle propone que la nueva e invasiva forma de comunicación mediante la nueva tecnología, sea la cuarta silla. Uno recuerda  la dura moraleja de la película "Her", en la que el protagonista se relaciona amorosamente con un programa informático interactivo e inteligente.

Los adolescentes se pasan horas ante las pantallas de sus móviles, tablets u ordenadores. Son incapaces de permitirse la libertad de aburrirse e imaginar juegos y actividades que les diviertan. Sus hermanos mayores, universitarios,  suelen mostrarse mucho menos empáticos de lo que era normal en los años que mis hijos o yo asistíamos a la universidad. Dirán ustedes, encogiéndose de hombros, "eso es normal. Eran otros tiempos". ¿Están seguros? ¿Creen que humanamente hablando, los deseos, pasiones, frustraciones y carencias de los jóvenes universitarios de 18 a 23 años eran tan distintos a los de ahora? ¿O solo ha cambiado la forma de satisfacerlas, remediarlas o soportarlas? Turkle nos informa que un 20 % de jóvenes entre 18 y 30 años contesta al móvil y mensajea mientras mantiene relaciones sexuales: 9 de cada 10 estudiantes envía mensajes en plena clase escolar; el 80 % duerme con sus móviles y la mitad de estos no desconecta nunca.Una gran parte de esos jóvenes sienten pavor a la hora de mantener una conversación directa persona a persona.  Otros acaban creando una personalidad falsa, virtual, favoreciendo patologías psicológicas  de dobles personalidades. Es la cuarta silla de Turkle que nos está llevando a estar más cómodos con las máquinas que con las personas ya que "tratamos a las máquinas como si fueran casi personas y tratamos a los seres humanos como si fueran máquinas" (vean "Her" y reflexionen al margen de la anécdota fílmica).

El mensaje esperanzador de Turkle se dirige a tomar conciencia del problema y crear espacios "que propicien la conversación", donde aprendamos a escucharnos, a debatir, a perder el miedo a la inmediatez que requieren las respuestas en un entorno de conversación humana directa, respetuosa y atenta para no caer en lo que decía Samuel Jhonson con ironía: "Hemos hablado bastante, pero no hemos conversado".

FICHA

EN DEFENSA DE LA CONVERSACIÓN.- Sherry Turkle.-Trad. Joan Eloi Roca.- 576 pp.11,90 euros.-Ático de los Libros.- ISBN 9788416222278


 

 

Compartir este post
Repost0
8 abril 2019 1 08 /04 /abril /2019 09:37

El filósofo norteamericano de la era hippy, Alan Watts,  lo tenía muy proféticamente claro y así nos lo dice: la seguridad es una ilusión, una sombra, un equívoco. En un segundo nos puede cambiar la vida, parcial o totalmente. En un segundo ocurre algo que nos saca literalmente de nuestro mundo ficticio de cómodas seguridades. ¿Hay solución a ésto?  Lo mejor es seguir la máxima clásica: "relájate y goza del momento". Cuanto más te resistas más te va a doler. Eso además de una norma sanitaria, es psicológica y neurológica. Acepta la inseguridad como un elemento más de la existencia y vívela sin angustiarte,: habrá cambios, pero ¿quién dice que será para peor? ¿Quién puede asegurarlo? Cuando tienes unos añitos te acostumbras a relativizar las cosas que ocurren. Muchos eventos que parecen de entrada nefastos, a la larga muestran un rostro creativo y positivo y fueron el comienzo de algo nuevo y bueno. "Ver que no es razonable preocuparse no evita la preocupación; antes bien, uno se preocupa más al constatar que no es razonable" Por tanto, Watts y Spinoza coinciden: "Abre los  ojos, experimenta que eres parte de lo que existe, esa acción tan sencilla te transformará ya que muestra a través de la comprensión y la vida que muchos de nuestros problemas más desconcertantes son pura ilusión". El temor, el dolor, el pesar y el hastío seguirán siendo problemas si no los comprendemos, pero comprenderlos requiere una mente única y no dividida. Tu y la experiencia que vives sois la misma cosa. No estáis divididos..

Le seguridad es el apego al pasado, ya lo sabemos. A lo conocido. Es un condicionamiento que te cierra puertas y ventanas y te estrecha la vida, cuando no te la amarga. No puedes vivir apegándote al pasado, reflexiona. Las soluciones y remedios de antaño no suelen ser eficaces hogaño. En el mundo en que vivimos, nos diría Watts si aún viviera, la evolución viaja en jet y los  humanos seguimos avanzando a pie. Hemos de acostumbrarnos a lo nuevo, lo desconocido, lo inesperado que suele ser incierto por definición. Para ello hay que abrir nuevos caminos y amoldarse a los cambios (o ser arrasados por ellos). Las nuevas generaciones amarían a Watts. Ellos, ustedes, saben de qué hablo: un mundo en el que el cambio es un motor programado para buscar la excelencia. Aunque, realmente, nadie sabe adónde vamos a parar, en qué dirección nos movemos. Y como dice el chiste: ¿Habrá taxi para volver? Quizá al final de nuestro camino descubramos algo que sabíamos desde el primer paso: la sabiduría de vivir consiste en aceptar la inseguridad como algo inevitable y amoldarnos a ella.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
7 abril 2019 7 07 /04 /abril /2019 09:30

 

 Lawrence Freedman ha sido profesor de Historia Militar en el Kings College de Londres y aunque sigue en la vida académica se ha convertido en uno de los mayores expertos  en estrategia militar. Sus libros sobre la guerra fría y la estrategia nuclear, sobre la guerra de las Malvinas (de la que fue nombrado historiador oficial) y sobre las in­tervenciones estadounidenses en Oriente Medio, la han catapultado al servicio oficial gubernamental, en la comisión oficial que investiga la participación del Reino Unido en la guerra de Irak y es asesor de los gabinetes oficiales que estudian las estrategias bélicas que hay que plantear según los escenarios que se vayan produciendo. 

"La guerra futura" es un libro brillante, pero también causa alarma y desazón. Ya en la primera parte, analiza las actitudes de británicos, estadounidenses y franceses ante las brutales amenazas de Hitler y peor aún hacia sus actos de expansión bélica territorial.  La guerra que se anunciaba con tanta evidencia y salvajismo era "demasiado horrible para imaginársela". Los políticos y gobiernos prefirieron en general aceptar  una política de apaciguamiento y tolerancia hacia Hitler, porque la alternativa de la guerra generalizada era como dijo el inglés Chamberlain "horrible, descabellado e increíble". Parece ser un estereotipo humano, vemos llegar el huracán pero siempre pensamos que nos vendrá hacia nosotros, aunque la evidencia (y la historia) muestran que había suficientes señales como para saber que nos arrasaría. Este es el nudo de la cuestión que Freedman demuestra en su libro: realmente, ¿nos sorprendería que Trump y Corea del Norte, la China emergente y expansiva y un Putin agresivo, el fanatismo yihadista y algunos otros conflictos con la espoleta dispuesta, hicieran cabalgar los jinetes del Apocalipsis? Y si es así de qué manera ocurriría, cómo serán las guerras que se avecinan, el género de la ciberguerra y el papel de los robots y los drones en el escenario de destrucción localizada o masiva. Todo ello explicado en un contexto realista, lógico y horriblemente plausible.

Y en estos escenarios posibles lo único que no parece acertar son los pronósticos de los "especialistas". Critica Freedman ciertos informes de los comités de especialistas en polemología, como cuando se habla de la eficacia del "primer golpe por sorpresa" (que nunca es seguro, por simple lógica) como manera de evitar guerras extensas, pasando por el papel de las sociedades civiles ante una guerra prolongada o brutalmente sanguinaria. La historia pasada nos muestra que desde las guerras coloniales europeas, a la guerra fría y su secreta virulencia, a las espadas en alto entre las grandes potencias, la lucha contra el terrorismo y la proliferación de bandas urbanas brutales en las megaciudades, los panoramas descritos por los "especialistas", generales, espías y estrategas y sus explicaciones, en ningún momento sirvieron para algo positivo. Freedman nos relaja un poco hablándonos de las obras literarias en las que se vaticinaban los horrores de la guerra del futuro, desde Orwell a Conan Doyle, Verne y H.G. Wells (que acertaron en varios aspectos de la tecnología bélica, aunque no en el sueño de que habría un futuro sin guerras en el horizonte). Pero no tarda en mostrarnos su convicción de que ese sueño es absurdo dada la condición humana y las circunstancias económicas y sociales en que vivimos. Para ello carga contra el psicólogo Steven Pinker que en su obra "Los ángeles que llevamos dentro. El declive de la violencia y sus implicaciones" sostiene que "el declive que se aprecia a largo plazo en las tasas de homicidio intencional, en los indices de crueldad estatal y en la incidencia de conflictos bélicos es un reflejo del paulatino triunfo de "nuestros mejores ángeles", la empatía, el autocontrol y la moralidad sobre los "demonios internos" de la violencia, la dominación, la venganza, el sadismo y la ideología". Freedman califica de utópica y poco científica la obra de Pinker y aporta datos y estadísticas que muestran un escenario nada optimista, debido a las dificultades que presenta la contención de la guerra (en el sentido de limitar potencialidad destructiva, tanto en el tiempo como en el espacio) y, en segundo lugar, la existencia de investigaciones en todos los países enfrentados en torno a un tipo de fuerza decisiva capaz de asestar un mazazo inapelable al enemigo y poner fin a las contiendas de forma rápida y victoriosa. Con lo cual se olvida un principio histórico básico: una vez empezada la guerra nadie puede saber cuál va a ser su curso y menos su resultado final. Y una consecuencia lógica: dada la apabullante potencia de las nuevas tecnologías bélicas, lo más seguro es que acabemos todos metidos en una catástrofe global.

Freedman parece dominar las previsiones estratégicas de Estados Unidos y Gran Bretaña pero no tiene el mismo caudal de datos respecto a rusos, chinos o coreanos del Norte. Por tanto su análisis es tan discutible, a nivel absoluto, como lo es la teoría del "golpe aplastante" que acabará con la rendición del enemigo y una paz negociada. Pero lo más preocupante es que el escenario actual está siendo dirigido por líderes que parecen surgidos de "1984"  de Orwell. La realidad podría ser peor con gente como Trump, Putin o Kim Yong. Sin embargo, como dice Pinker en su obra, el catastrofismo es un riesgo que hay que desechar pues nos lleva al pánico y oculta posibilidades y hechos que pueden variar los desenlaces catastróficos.

Freedman relaciona al taoísta Chang Tzu con su visión de la estrategia basada en lograr escenarios en los que la guerra no sea necesaria para conseguir los objetivos de los contendientes y en Maquiavelo que busca el dominio absoluto a través de la astucia y la dureza aplicada con estrategia de desgaste. Aplicar los ideales de la Ilustración, la razón y la ciencia, para hacer de la guerra una mala solución de los problemas, pero en caso de no poder impedirla tratar de minimizar sus efectos, exponiendo la imposibilidad de controlar todos los aspectos negativos. No se puede evitar la guerra sin hacer ninguna concesión política: la disuasión nuclear termina por perder su capacidad de contención.

El terrorismo, el hambre, el agua, los carburantes y la energía, las megaciudades, la ciberguerra, los elementos peligrosos de la trama mundial pueden ahogar cualquier tipo de estrategia por su inmediatez destructiva. Las proyecciones que los expertos hacen de escenarios conflictivos tiene, según Freedman, poca eficacia, ya que los elementos no previsibles o incontrolados pueden variar de manera drástica las situaciones. Como dice el profesor, "La historia la hacen personas que no saben qué va a pasar a continuación". Los profetas en general se equivocan cuando tratan de predecir el tipo de guerras que puede depararnos el futuro. Y, asegura que, tanto las legislaciones internacionales contrarias a la guerra como el deseo utópico de criminalizarlas  no tienen apenas relevancia sobre las necesidades militares y la osadía ciega de algunos políticos.

FICHA

LA GUERRA FUTURA.- Lawrence Freddman.- TRad. Tomás Fernández.- Ed. Crítica.-585 págs- 24,90 euros.- USBN 9788491990628


 

Compartir este post
Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens