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28 junio 2018 4 28 /06 /junio /2018 09:10

Hace unos días hablábamos en este blog de un excelente libro, "La Viena de Wittgenstein" en el que se dilucidaba la importancia del "zeitgeist" (ambiente sociocultural propio de una época y un lugar determinados) de la Viena finisecular de los Hausburgos. De pasada citamos a Zweig que conoció, disfrutó y comenzó su brillante carrera en la sociedad vienesa en aquellos años, aunque su éxito se disparó en la Europa de entreguerras.

"El mundo de ayer", subtitulada "Memorias de un europeo", más que una obra autobiográfica como se estima generalmente, son unas memorias, bastante discretas en el plano privado y sentimental del autor, en las que Zweig se explaya en el recuerdo de un mundo perdido y de sus valores y principios, el de la alta burguesía judía vienesa en los años anteriores a la I guerra mundial y después en el pequeño y engañoso respiro entreguerras. Nuestro autor escribe un extraordinario documento nostálgico y luego doloroso y crítico, sobre los cambios del mundo y concretamente de Europa  en la primera mitad del siglo XX. Aterrorizado por las victorias depredadoras de los nazis en Alemania y de los fascistas en Italia y España, y por el fin de una manera de entender la cultura y un estilo de vida basado en la confianza, la cultura y el "safety first",  se suicidó poco después de escribir este libro en sus últimos años de exilio (1939-1941), el 22 de febrero de 1942 en Petrópolis (Brasil) y  fue publicado póstumamente por una editorial sueca.

El libro acaba con una frase premonitoria: "El sol brillaba con plenitud y fuerza...mientras regresaba a casa, de pronto observé mi sombra ante mí, del mismo modo que veía la sombra de la otra guerra detrás de la actual. Durante todo este tiempo, aquella sombra ya no se ha apartado de mí: se cernía sobre mis pensamientos noche y día; quizá su oscuro contorno se proyecta también sobre muchas páginas de este libro". Esa sombra hace de la lectura del libro un estremecedor y patético documento de un hombre derribado junto a todo lo que valoraba, pero al mismo tiempo una profunda reflexión sobre la necesidad de superar los nacionalismos ("la peor de todas las pestes: envenena la flor de nuestra cultura europea"), de integrar las diferencias, de unirse bajo una bandera de paz, cultura, concordia y colaboración: "un mundo ordenado, con estratos bien definidos y transiciones serenas, un mundo sin odio", semejante al mundo de su juventud que creía que "el progreso técnico debía ir seguido necesariamente de un progreso moral igual de veloz!".

En cambio Zweig gime por su generación y se pregunta "¿qué no hemos visto, no hemos sufrido, no hemos vivido? Hemos recorrido de cabo a rabo el catálogo de todas las calamidades imaginables (y eso que aún no hemos llegado a la última página)" Y con terrible sencillez dice "He sido homenajeado y marginado, libre y privado de libertad, rico y pobre...por mi vida han galopado todos los corceles amarillentos del Apocalipsis, la revolución y el hambre, la inflación y el terror, las epidemias y el exilio...". Y termina con “Si los perseguidos y expulsados hemos tenido que aprender un arte nuevo, desconocido, ha sido el de saberse despedir de todo aquello que en otros tiempos había sido nuestro orgullo y nuestro amor”.

La llegada  de Hitler al poder le convirtió de ser el escritor más conocido y venerado en su país y en toda Europa, en un autor prohibido, vilipendiado y quemados sus libros en las hogueras nazis. Sus libros desaparecieron de las bibliotecas y era un delito venderlos en cualquier librería. El exilio se impuso como una cuestión de supervivencia, pero el odio nazi parecía perseguirle por donde fuera: Londres, Argentina y luego Brasil. En el prefacio del libro Zweig se queja de no tener ninguno de sus libros o documentos a su disposición para escribir "El mundo de ayer". Debía fiarlo todo a su memoria. "Tres veces me han arrebatado la casa y la existencia, me han separado de mi vida anterior y de mi pasado, me han arrojado al vacío, en ese no sé adónde ir, que ya me resulta tan familiar".  Y todo eso por ser judío, además de escritor, austríaco, humanista, pacifista y europeísta.

Después de acabar la II Guerra mundial, Zweig fue relegado al desván de los escritores "decimonónicos", apartado por los nuevos valores y la nueva manera de entender la narrativa (Joyce, Faulkner, Mann, Hemingway). Sin embargo la enorme lucidez, la honestidad y la claridad, la sencillez y la fuerza y precisión, el ritmo ágil e intenso de la prosa de Zweig comenzaron de nuevo a valorarse a finales del pasado siglo para volver a primera fila en este que vivimos, con total merecimiento (como ocurrió con escritores semejantes a Zweig, Sándor Marai por ejemplo).

Este libro que hoy les recomiendo fue publicado por la misma editorial, Acantilado, en 2002 (junto con el resto de su obra en ediciones sucesivas) y el volumen en el que trabajo es la vigesimotercera reimpresión con fecha de noviembre de 2017.  

No dejen de leerlo. Es una fuente de placer ver una inteligencia tan despierta recorriendo el mundo que fue y meditando sobre el mundo que debería ser mientras sufre el mundo que es. Algunas de sus observaciones son sugerentes y originales, como cuando trata de demostrar que el verdadero objetivo de los judíos europeos no era enriquecerse, sino “ascender al mundo del espíritu”. Lo cual se demuestra con que los hijos de familias judías más adineradas rechazaban hacerse cargo de los bancos, fábricas y negocios de sus padres, pues deseaban dedicarse a la poesía, el arte, la música o la filosofía. “No se debe a una casualidad el que un lord Rothschild llegara a ser ornitólogo, un Warburg, historiador del arte, un Cassirer, filósofo, y un Sassoon, poeta", y añadiríamos a Wittgenstein a la lista. Su canto de amor y admiración a la Viena que él conoció y vivió es asombroso: “Era magnífico vivir allí, en esa ciudad que acogía todo lo extranjero con hospitalidad y se le entregaba de buen grado; era lo más natural disfrutar de la vida en su aire ligero y, como París, impregnado de alegría”. Y la burguesía judía era el principal sustento del arte, el teatro, los libros, la cultura en general. No es sorprendente que en el siglo XX surgieran figuras como Gustav Mahler, Schönberg, Hofmannsthal, Schnitzler, Max Reinhardt y Sigmund Freud, y Ludwig Wittgenstein todos judíos.

Estudios (no muy apreciados por Zweig) desde la escuela a la Universidad, viajes (París, de la mano de Rilke)” y luego toda Europa, primeros libros con un éxito moderado, una colección de manuscritos autógrafos de grandes escritores y compositores, amistades con figuras como Romain Rolland...y la primera guerra que apagará su idealismo romántico y aumentará su fervor pacifista... precariedad en la postguerra pero después, inusitadamente, el éxito. Pero un éxito enorme, de proporciones colosales. Después vendría Hitler...y el fin.

FICHA

EL MUNDO DE AYER.- Memorias de un europeo.- Stefan Zweig.- Trad. J. Fontcuberta y A. Orzeszek.-Ed Acantilado.546 págs. ISBN 9788495359490

 

 


 

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26 junio 2018 2 26 /06 /junio /2018 09:18

Sesenta y dos años tenía uno de los más significados (y difíciles) filósofos nacidos a caballo entre los siglos XIX y XX, el austríaco Ludwig Wittgenstein, cuando murió en Cambridge debido a una gripe mal tratada. Su originalidad corre pareja con su influencia en la marcha de la filosofía, la ciencia y la lingüística hasta hoy en día donde sus proposiciones y hallazgos (y dudas y problemas planteados, pero no resueltos) aún forman parte del bagaje cultural dinámico de nuestra época. Su obra capital, el "Tractatus lógico-Philosophicus"  es una de las claves básicas para entender la situación actual de la relación entre la filosofía y la ciencia, dentro del pensamiento racionalista-lógico que forma parte del paradigma del pensamiento vigente.

La formación de W. es científica (ingeniería y arquitectura) y volcada en la epistemología y la linguística (bajo la dirección de Bertrand Russell en Cambridge). Pero justamente lo que interesa al lector de este libro es el "zeitgeist" (ambiente sociocultural propio de una determinada época y en un lugar determinado) vienés que formó y fundamentó no solo la obra de W. sino su propia existencia (con los saltos habidos entre el "Tractatus" y sus dos obras posteriores "Investigaciones filosóficas" y "Notas sobre el fundamento de la matemática" (publicadas póstumamente en 1953 y 1956). El primero marca el "sello" de W. con la fuerza de una frase de Sócrates o un argumento de Descartes o Kant:  “El libro – escribe en el prefacio – trata de problemas filosóficos y muestra, según creo, que la formulación de los mismos se funda en la mala comprensión de la lógica de nuestro lenguaje. Todo el sentido del libro podría resumirse en las siguientes palabras: todo cuanto puede decirse se puede decir con claridad; y sobre aquello de lo que no se puede hablar, hay que guardar silencio”.

El largo camino del libro es esclarecedor y tiene un doble misión: por un lado nos muestran autores y movimientos, ideas y actitudes filosóficas o psicológicas que de alguna forma nos ayudan a comprender lo que Wittgenstein nos trataba de mostrar ya que le inspiraban y al mismo tiempo ello nos permite que sepamos cómo la música, la pintura y el pensamiento de la Viena de aquellos tiempos se enriquecía con las aportaciones de W. O como nos dicen los autores en el libro: “Los productos culturales del ambiente kakanio tenían en común ciertos aspectos característicos que hablan y pueden arrojar luz sobre el contexto social, político y ético de su producción” . El propio W. afirma en "Cultura y valor" "no haber tenido una idea original y haber desarrollado su filosofía a través de hombres (del Circulo vienés y aledaños) como Loos, Kraus, Weininger, Boltzman, Hertz, Schopenhauer, Spengler, Gottlob Frege, Rusell, Piero Srakka", aunque W. deja fuera del tintero a Nietzche (que como bien escribe Isidoro Reguera, "el ánimo nietzscheano que más cerca o al menos tanto como el de esos diez grandes pensadores de los que hablan los autores de este libro.

En lo estructural, el libro, dividido en nueve partes (junto a un prólogo de Carla Carmona, la excelente introducción del especialista en W. Isidoro Reguera, una nota de Allan Janik, la bibliografía y el índice onomástico) hacen de este libro una joya para entender no sólo las interacciones entre el W. filósofo y su obra con el temperamento y las actitudes y comportamientos del W. persona, sino la influencia de la sociedad y la política de ese momento histórico: La descomposición del imperio austro-húngaro, radicalizado brutalmente por la Primera Guerra Mundial. Y el papel que las ideas científicas, filosóficas y artísticas, de las actitudes éticas tendrían en el fin de una manera de entender la vida y la sociedad para dejar campo libre al caos tenebroso del siglo  XX.

En el prodigioso caldo de cultivo de las ideas que fluían por aquella sociedad se sumerge ese individuo  inteligente y refinado para producir su obra: en el fin de siglo vienés nacieron gran parte de los movimientos culturales e intelectuales que han conformado la historia de Europa del siglo XX.  Desde Karl Kraus: " el laboratorio de investigación para la destrucción del mundo", al sionismo/nazismo, Freud y su Psicoanálisis, Schönberg y la música atonal... todo bullendo en un estado de orden policial, la Viena de los Habsburgo, donde todos los ciudadanos eran iguales, pero no todos eran ciudadanos, bajo una censura rígida y operativa que imponía el principio: o eres del los mío o eres un enemigo a exterminar. Una sociedad `patriarcal, burguesa, estrictamente organizada en el sistema de clases, con un general  rechazo a toda conducta  o idea que se saliera lo más mínimo de las severas reglas de educación y conducta severamente reprimida. Y, naturalmente, esto se aplicaba a las relaciones sociales, pero sobre todo, de una forma hipócrita y mezquina, al sexo. Como escribió Stefan Zweig, "Viena era una sociedad enteramente preocupada por el sexo, pero nunca se hablaba o discutía sobre esa actividad tabú y pecaminosa, lo que generaba todo tipo de aberraciones cuidadosamente ocultas".
En ese ambiente surgen y triunfan ideas, tendencias y escuelas filosóficas y artísticas lanzadas al rechazo de lo escondido y vergonzante: el neo empirismo de Ernst Mach, el análisis de la representación por Kant y Schopenhauer, las alternativas éticas de Kierkergaard, la filosofía rompedora de Nietzche y las novelas revolucionarias de Tolstoi o Musil. Los filósofos llegan a la conclusión de que todos los problemas filosóficos son problemas relativos al lenguaje, auténtico supuesto creador de la realidad a través de las palabras...el terreno estaba propicio para W. Karl Kraus publica "Sexo y carácter" que constituye un símbolo de las tensiones intelectuales y morales del fin de siglo en que creció Wittgenstein.

En suma, un libro apasionante que fascinará por igual a lectores de historia como a los de filosofía. Y será una fuente de información (y gratificación) para el lector que pretende ampliar su visión de la cultura de este siglo.

 

FICHA

LA VIENA DE WITTGENSTEIN.- Allan Janik y Stephen Toulmin.- Ed. Athenaica. Trad. I.Gómez de Liaño.-Introd. Isidoro Reguera. 400 págs. ISBN 9788416230952

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23 junio 2018 6 23 /06 /junio /2018 09:03

Mosén Bruno Fierro es una mezcla del cura reparte guantazos de Giovanni Guareschi, Don Camilo, enemigo y amigo aleatorio y profundo del alcalde comunista del pueblo, Pepone; de la osada Agustina de Aragón con pantalones, y del campesino cazurro que usando la vía del tren como atajo a sus campos se niega a bajar del borrico mientras rezonga a la máquina que resopla por detrás, "xifla, xifla, en que no te apartes tu".

Mosén Bruno (1808/1890) fue un cura de fe profunda y ladina, amor a todos los placeres de la existencia, cazador, pescador y caminante, aficionado al vino, al frontón y a la gresca que ejerció su ministerio en  distintos pueblos del alto Aragón pirenaico, principalmente en Saravillo, convirtiéndose en leyenda a base de sana y combativa dureza, vicios y defectos evidentes y una manera de ser directa, a veces brutal y sin ceremonias que le valió amonestaciones eclesiásticas y protestas de los feligreses (indirectas, que en las directas había peligro de llevarse algún porrazo). Ese tipo de curas que, como algunos hicieron durante las guerras con los franceses o de los carlistas,  se convertían en flagelo del enemigo y sostén del paisano.

El cómic que firman Maxi Campo para los textos y Carlos Azagra y Encarna Revuelta responsables de dibujos y coloraciones, publicado por GP ediciones, es un humorístico y libertario homenaje a las gentes duras, claras y un poco brutas del Aragón profundo del siglo XIX. Las anécdotas, dignas de los mejores chascarrillos para contar a la vera de la chimenea con la bota de vino cerca y unos tajos de cecina para acompañar, son de lo más pintoresco y absolutamente irrepetibles en nuestra época. El "último gran baturro con sotana" como lo califica Maxi Campo, hacía sus martingalas de pastor -no solo de almas- y de montañero y contrabandista en una época y unas montañas que no volverán (las montañas quedan pero el paisanaje cambia). Un álbum indispensable para cualquier aragonés de raza o de adopción y una curiosidad sorprendente para forasteros curiosos.

FICHA

DESCUBRIENDO A MOSÉN BRUNO.- Maxi Campo (textos) y Azagra y Revuelta (dibujos).- Ediciones GP.-132 págs.- ISBN 9788494543524

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19 junio 2018 2 19 /06 /junio /2018 09:12

Mary Karr es una tejana de sesenta y pico años, profesora de literatura, que en 1995 (con 40 años) revolucionó el panorama literario norteamericano de aquella época con su primera obra, una autobiografía novelada. La pujante y descontrolada sociedad tejana de los años sesenta a través de los ojos de una niña de siete años sumamente inteligente y razonablemente desdichada por decirlo de una forma paradójica, a la que en última instancia salva el humor y una ironía a la altura de las desmesuras familiares que debe vivir, en un arriesgado recorrido entre el drama y la tragedia, entre la potentísima figura de la madre, un personaje estrafalario y desorbitado y el caótico (y etílico) padre y una hermana protectora y sólida. Todo bajo una realista lente más compasiva y con brochazos de irónico humor que triste, sentimental o nostálgica y mucho menos condenatoria. En realidad creo que la razón más evidente de su éxito es un sentimiento que aflora aquí y allá entre las 500 páginas de este libro absorbente: una cierta manera de amar.

El "club de los mentirosos" es la fauna de tipos estrambóticos, muy años sesenta, que se reúnen en un bar cutre tejano después del trabajo. Entre ese grupo hay un hombre y su hija de siete años que asiste como si fuera una testigo privilegiada a las narraciones de mentiras elaboradas que hace su padre (y los demás), como si aquel bar de barrio fuera un remedo del palacio de Harum el-Rachid donde la mítica Sherezade se dedicara a pasar las noches contando cuentos fascinantes. En ese ambiente y esas mentiras la niña se siente feliz y se recupera del insano caos que le espera en su hogar, regido por una madre aparentemente destructiva, llena de traumas y depresiones. Un personaje que el lector irá conociendo mejor conforme avanza la novela (fascinado con el magistral y progresivo control narrativo  aclaratorio de la autora).

La complejidad equilibradora de la historia está resuelta de una forma ingeniosa y lúcida: la niña, inspirada por el club de los mentirosos, diseña todo un entramado de mentiras que tienen la función de convertir las desdichas y malestares cotidianos, incluso los comportamientos y actitudes que debe sufrir en la caótica familia a la que pertenece, en una réplica ficticia pero creíble de una "normalidad vital" que sólo existe en la imaginación infantil y cuyas contradicciones debe solventar con ingenio pero que no la libran del desasosiego y la tristeza que causa vivir una mentira permanente que se pone a prueba con el divorcio de sus padres.

Y así Mary Karr nos lleva en volandas, subidos a la alfombra mágica de un Aladino embustero, hacia un final que se revela con toda su inevitable dureza, pero con un emotivo mensaje de redención literaria. La sordidez y mezquindad de su vida no despiertan el odio o la auto flagelación de la culpa, sino una especie de catarsis en la que el humor tiene un papel terapéutico, al estilo más de un Sterne (Tristham Sandy) o del Quijote que de Dickens o las Bronte. Nada de autocomplacencia ni sentimentalismos. Estimo que es una obra modélica para relativizar la estupidez y maldad del mundo y hacer lo más sensato: un juzgar y pasar página en cuanto sea posible:  en este sentido el libro de Karr es un elemento votivo, una especie de catarsis literaria para superar el pasado y hacer de él lo más constructivo.
De alguna forma recuerda otro gran éxito narrativo publicado por estas mismas editoriales, Periférica y Errata Naturae, aquélla impresionante "Tu no eres como otras madres" que ya comentamos en estas páginas.
 
FICHA
EL CLUB DE LOS MENTIROSOS.- Mary Karr.- Trad. Regina López Muñoz.- Eds. Impedimenta y Errata Naturae.-509 págs. ISBN: 9788416291533
 
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16 junio 2018 6 16 /06 /junio /2018 08:51

Con el subtítutlo aclarativo pero muy ambicioso de "Ensayo sobre la vida humana", el profesor Josep Maria Esquirol, vuelve a darnos una prueba de su inteligencia, su lucidez y su indesmayable rigor filosófico. Aunque en esta ocasión Esquirol sacrifica un poco su claridad y justeza en aras de su búsqueda incesante de una mirada que aporte originalidad y una nomenclatura distinta, una voz propia y más eficaz en los temas que analiza. Apartándose, en todo caso, de esa moda reluctante a toda seriedad de libros de autoayuda, manuales oportunistas de filosofía en píldoras y la galaxia orientalista o pdesudocientifista, mal usada y peor dirigida, que abrió el zen, el yoga y el mindfulness (salvando algunos  libros y tratados de gran honestidad e información de los que hablamos a menudo aquí).

Ya en su ensayo anterior "La resistencia íntima. Ensayo de una filosofía de la proximidad" , que obtuvo el Premio Nacional de Ensayo en 2016 (y cuya reseña ya publicamos en estas páginas) decía yo "Desde que disfruté de su "El respeto o la mirada atenta" o de "El respirar de los días" no había gozado de una lectura tan gratificante sobre la filosofía de las pequeñas cosas, los sutiles gestos o la profundidad de lo cotidiano y lo aparentemente superficial. Y así de la semiótica de la mirada o de la esencia paradójica del tiempo, Esquirol entra en el cuidado de sí mismo, entendido no como una huida sino una dinámica que transforma la cotidianidad. En dicha obra Esquirol apostilla que  "el cobijo, el refugio y la identificación tienen la función de amparo ante los factores disolventes y erosionantes más basicos (intemperie, tiempo, vejez, enfermedad)"....y  para terminar con el todo, el sentimiento oceánico, el desierto y el lenguaje como amparo pero también con una metafisica del ayuntamiento, las situaciones límite y la condición humana que define como la "juntura" que une dos zonas, "el lugar donde lo superficial se hace profundo y lo profundo, superficial". Y acaba el libro con la reflexión: "El prójimo, la casa, la cotidianidad, la cura, son elementos de una filosofia de la proximidad que ha conocido la experiencia del nihilismo y de la intemperie..."

En su nuevo libro Esquirol sigue hurgando en torno al sentido  de la vida humana a través de las experiencias cotidianas, los "infinitivos esenciales" que son el vivir, el pensar y el amar. Después a partir de lo que llama "un repliegue del sentir" Esquirol supera el dualismo de razón y sentimiento para buscar una integración del logos (la razón) el lenguaje (la palabras) y el sentimiento como afección abierto al mundo que nos rodea y nos inquiere. No se trata de la nostalgia de un Paraíso (inexistente por imposible) sino de gestionar una "vida en las afueras",  basada firmemente en la conciencia de su finitud y en los límites de lo posible. Pero también en la conciencia precisa del papel de la generosidad humana (la bondad) y la fraternidad, sin las que es imposible vivir lo real (con referencias sesgadas y hábiles a San Francisco y a Nietzche con su Zaratustra: divertidas las diversas advocaciones a las vacas, su mirada siempre renovada y plácida, su rumiar y su "felicidad" inalcanzable). Comunidad frente a precariedad como oferta impresindible para la supervivencia, para llegar a ro mper ese desequilibro entre la maldad imperante y la bondad ocasional.

Hay un cierto optimismo en cifrar en la "penúltima bondad", en un idealizado "medio palmo más allá" el cambio de una situación vital, la nuestra de cada día, que presenta visos casi irremediables de agravamiento permanente. Como si la paz interior fuera algo episódico ante unas "afueras", el espacio donde aún lo valioso tiene algún valor, invadidas por una degeneración creciente e imparable. Quizá sea más efectiva la propuesta que Espirol repite a menudo: para vivir en las "afueras" en la intemperie, donde ahora vive el ser humano, se trata  de abirise y cuidar al otro, al prójimo como salvación del solipsismo de nuestra sociedad actual, de la palabra que se regala y cura, de la escucha paciente ("que reconcilia,sana y redime"), de la rumiación del mensaje y la actitud.

Me ha dejado satisfecho el diagnóstico que Esquirol hace de nuestra sociedad cuando asegura: "la hegemonía del conocimiento arrincona la experiencia del pensar, que está siendo sustituida por la divulgación mal digerida de conocimientos científicos o la digestión de falsos conocimientos científicos". Y añade los síntomas que vivimos cada vez más: "el compañerismo degenera en menosprecio, el mercado en mercantilismo, la democracia en populismo, la autoridad en autoritarismo, la comunicación en demagogia y el servicio en corrupción". Su puede decir más alto pero no más claro.

FICHA

LA PENÚLTIMA BONDAD.- Josep María Esquirol.- Ed Acantilado.-184 págs. ISBN 9788416748846

 

 

 

 

 

 

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13 junio 2018 3 13 /06 /junio /2018 16:45

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La primera novela que leí de Stefan Zweig, con apenas 16 años, fue "Los ojos del hermano eterno" y después en rápida sucesión (tanto como me lo permitían mis semanadas, que gastaba íntegramente en libros) "Veinticuatro horas en la vida de una mujer", "Carta de una desconocida" y luego algunos de sus magníficos ensayos y biografías, como "Momentos estelares de la Humanidad" o las dedicadas a Montaigne, Nietzche o Freud.  Este autor se convirtió en un amigo leal al que recurrir en las situaciones más variopintas y por ello guardaba celosamente las rústicas ediciones de Plaza Janés, las únicas que me podía permitir (y aún conservo, subrayadas y anotadas).

Después cayó en el olvido (en mí, no para nuestra sociedad, que jamás le ha olvidado del todo), desbancado por inquietudes literarias más afines con el tiempo y la edad. Por tanto, la aparición del volumen "Novelas" en Acantilado en las estanterías de la librería de Octavi Serret me atrajo como un imán. Ya sabía de las ediciones en ese sello de la obra de Zweig --de hecho tengo en mi biblioteca algunos de los títulos que ha ido sacando en los últimos años, a pesar de la duplicidad que supone entre mis libros-- pero la presentación en un solo volumen de 1560 páginas en papel biblia de sus mejores once novelas me ha parecido irresistible. Y una ocasión de oro para recomendar a este autor a los lectores de esta web, en la seguridad de estar haciéndoles un señalado favor como aficionados a los libros y la lectura.

¿Único "pero" de esta excelente edición de Acantilado? La falta de una introducción sobre el autor, su tiempo y su obra, por breve que hubiera sido. ¿Qué hubieran supuesto diez o doce páginas más? Dado el precio del libro, 49 euros, supongo que era asumible y el lector hubiera quedado más satisfecho. Pero, en fin, a lo mejor el editor lo considera para futuras reediciones (mi edición es de hace seis años, 2012).

Stefan Zweig, escritor que resume como pocos el talante y características de los escritores clásicos de centro Europa (quizá a la par de otros menos conocidos pero de excelencia semejante, como Sandor Marài) había nacido en Viena en 1881 y se suicidó, con su esposa, en Brasil en 1942, aterrorizado por la deriva destructiva en la que había entrado el mundo en aquellos tiempos, con un nacismo triunfante que le había anatematizado por su doble condición de judío y de intelectual libre e irreductible.

Es difícil encontrar a un autor que haya dibujado con tanto encanto y precisión la sociedad de su tiempo y a las personas, significadas o anónimas, que lo vivieron. Ningún interesado en la historia, en las ideas y en las corrientes de las épocas, puede desdeñar los libros de Zweig que, sobre todo en sus ensayos, nos ofrece las claves para entender los cambios que llevó de la Europa previa a la Primera Guerra mundial al caos ideológico y social que propició la Segunda Guerra (y preparó el terreno para el actual desbarajuste sangriento que aflige a buena parte del mundo en que vivimos).

Hay quien opina que Zweig es un escritor menor respecto a aquellos que respiraron con él la existencia de aquellos años, como Robert Musil, Thomas Mann o Kafka. Una relectura de alguna de sus novelas en la presente edición, nos convence de inmediato de que no es así. Yo creo que estos autores no son comparables. Que no se puede --ni se debe-- establecer juicios de valor entre aquellos monstruos literarios y Zweig. Simplemente leerlo y disfrutar con la justeza  y elegancia de expresión, el dominio de la tensión narrativa, el buen gusto y habilidad para la descripción de ambientes y personajes. Es como ver una buena película de época (de hecho Zweig ha inspirado con sus novelas algunas grandes películas).

El trágico final del escritor y su esposa, en la alcoba de su modesta residencia en la ciudad brasileña de Petrópolis, parece coherente con la visión desencantada y temerosa que Zweig refleja en sus últimas obras, en las que previene al lector del fin del sueño europeo de cultura y civilización (¿les suena ésto?). Pero en sus novelas, que el lector devorará como alimento del alma, nos fascinará la precisión psicológica de los retratos de los personajes, el análisis no carente de humor de la burguesía de la época (no tan alejada de la de nuestro tiempo), las facetas románticas de una sociedad (de eso ya nos queda poco hoy día) que pensaba que podría evitar la hecatombe a pesar de la evidencias en contrario.

Leer a Stefan Zweig, aquí y ahora, es un placer -- nostálgico para muchos, via literatura o edad-- que uno se debe permitir en estos días en los que la rememoración de un pasado cercano en el que disfrutábamos de un "tempo" vital más sosegado, podría servir como agradable terapia reconstituyente.

El presente volumen contiene las siguientes novelas: Ardiente secreto, Carta de una desconocida, Los ojos del hermano eterno, Veinticuatro horas en la vida de una mujer, El candelabro enterrado, La impaciencia del corazón, Novela de ajedrez, La embriaguez de la metamorfosis; y las inéditas en Acantilado, Miedo, Confusión de sentimientos y Clarissa.

Las traducciones son de Marina Bornas Montaña, Roberto Bravo de la Varga, Berta Conill, Joan Fontcuberta, Adan Kovacsics, María Daniela Landa, Manuel Lobo, A. Orzeszek y Berta Vias Mahou.

Lo dicho, no se las pierda.

 

FICHA: "NOVELAS".- Stefan Zweig.- Edit. Acantilado.- Once títulos. Nueve traductores.- 1560 págs. 49 euros..

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9 junio 2018 6 09 /06 /junio /2018 07:54

Reconozco humildemente, pero con gran entusiasmo,  mi amor casi incondicional por los clásicos. Creo con firmeza que frecuentar los clásicos desde la infancia marca tu existencia con un sello de distinción y excelencia. Y no solo eso, te educa para tener una mejor vida, una vida buena, sin entorpecer en lo más mínimo el desarrollo de tus aficiones, trabajos y vocaciones técnicas de cualquier  tipo (como lo empiezan a practicar en culturas super tecnológicas, Corea del Sur, Europa nórdica y Japón, por ejemplo, donde se han percatado de que estaban descuidando el lado humanístico de la formación profesional, justo lo que nos hace personas).

Dicho esto, pasemos a Plutarco, ese escritor griego enquistado en la cultura romana (año 50 d.C.) que dejó a la posteridad los restos de una gran producción literaria, 22 tomos incluidos en "Las vidas paralelas" (donde trataba de establecer paralelismos entre grandes griegos de la historia y grandes figuras del Imperio romano) y 16 tratados éticos agrupados en la "Moralia" (en forma de diálogos -imitando a Platón- y diatribas -consejos y amonestaciones, proverbios y máximas- al estilo de Pirrón o Epicuro). Justamente la obra que hoy recomendamos, en versión de la editorial Siruela, recoge dos capítulos específicos de "Las obras morales y de costumbres", "Moralia" en una traducción realizada hace años para la Editorial Gredos.

Las obras rescatadas por Siruela son dos capítulos de "Moralia": "Cómo sacar provecho de los enemigos" y "Cómo distinguir a un adulador de un amigo". Evidentemente las reflexiones de Plutarco tienen mucho que ver con la época en que vivió (tiempos del emperador Trajano) y con las costumbres de la sociedad romana, pero sobre todo con un hecho incontrovertible: Plutarco pertenecía a la clase que ostentaba el poder y la riqueza. Por tanto sus consideraciones y razonamientos están destinados a sus pares, a las personas que pertenecían a la reducida y minoritaria clase de los cercanos al emperador y con altos cargos políticos y grandes riquezas patrimoniales (Plutarco llegó a tener un cargo consular y otros destinos de confianza). No obstante lo dicho, los consejos y moralejas que derrama Plutarco en su inteligente y astuta obra moral, siguen siendo aplicables en cierta medida a nuestro tiempo y sociedad. Por supuesto Plutarco  no llega a rozar la crítica e ironía depredadora y cínica de Maquiavelo (que leyó al greco-romano con fruición) más bien al contrario: su sentido común y la lógica humana que usa podría ser avalada por cualquier moralista o filósofo (de hecho está fuertemente influido por los estoicos, los epicúreos, los cínicos y Platón (incluso fue aceptado en general por los cancerberos morales de la Iglesia, ay, tan obcecados desde la Edad Media en ajustarse a una rígida ortodoxia teológica).

La amistad es uno de los temas predilectos de Plutarco, que comentó y completó las ideas aristotélicas de la "Ética a Nicómaco" o las de su discípulo Teofrasto ("Sobre la amistad") tratando al mismo tiempo de mostrar cómo distinguir a los falsos amigos de los verdaderos, la labor nefasta de los aduladores y cómo defenderse de ellas o aprovechar los ataques de los enemigos propios para a prender a mejorar uno mismo, agradeciéndoles que con sus críticas e insultos pongan de manifiesto los defectos propios que uno debe erradicar si quiere llegar a la excelencia ("lo más perjudicial de la enemistad podría convertirse en lo más provechoso", dice).

Los escritos de Plutarco -sin llegar a ser muy originales o brillantes- son de una fineza y un ingenio que encantan a cualquier  lector exigente. Como cuando dice "el hombre inteligente saca provecho incluso de los que difieren de él", o "el que ve que su enemigo es un rival de su vida y su fama pone más atención en sí mismo, examina con cuidado sus acciones y ordena su vida". O, "Si quieres afligir a quien te odia, no lo taches de hombre degenerado o cobarde, ni libertino o bufón, ni innoble; sino sé tu mismo, sé un hombre mejor, muéstrate moderado, sincero y trata con amabilidad y justicia a todos los que tengan trato contigo". Y añade: "El que censura la vida de otro, si enseguida observa la propia vida y la cambia hacia lo contrario, enderezándola y corrigiéndola sacará algún provecho de la censura que, de lo contrario, es inútil y vacía".

En cuanto a la adulación y los aduladores empieza con estas bellas palabras: "Al igual que la carcoma penetra, sobre todo, en los tipos de madera blanda y dulce, así los caracteres ambiciosos, virtuosos y honrados reciben y alimentan al adulador, que se agarra fuertemente a ellos...la adulación no acompaña a las personas pobres, anónimas y débiles, sino que es traspiés e infortunio de grandes casas y destruye soberanías y principados"...hasta lograr destruirlos...y entonces, los abandonan como los piojos se marchan de las personas muertas y abandonan sus cuerpos, al perder su vitalidad la sangre de la que se alimentan...Y más gráficamente dice: "...a los toros se les pega el tábano junto a las orejas y a los perros la garrapata. El adulador, ocupando las orejas de los ambiciosos y agarrándose a ellas con alabanzas es difícil de quitar".

Pequeño y sabio librito el que Siruela pone a disposición de sus lectores. No tiene página ociosa y su lectura da enseñanza y contento. Nuestro grandísimo Baltasar Gracián lo tenía como maestro provechoso y se nota su influencia en "El criticón" o en "Agudeza y arte de ingenio"  o "El oráculo manual  o arte de prudencia".

FICHA

CÓMO SACAR PROVECHO DE LOS ENEMIGOS.- Plutarco. Trad.  Concepción  Morales y José García López.- Ed Siruela. Biblioteca de ensayo.-172 págs. ISBN 9788478446124

 

 

 
 

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7 junio 2018 4 07 /06 /junio /2018 08:30

La escritora y periodista alemana Andrea Köler se ha lanzado a pergeñar un pequeño ensayo sobre la espera, ese lapso temporal que todos hemos padecido y padecemos muy a menudo con cargas tan variadas y variables (una espera de mal agüero puede transformarse en algo agradable y viceversa) que la oportunidad y el intento de profundizar en esa cuestión falsamente banal es encomiable.

Es un ensayo oportuno en estos tiempos, aunque aparenta no revelar nada nuevo y hasta los cortos y líricos apuntes personales de la autora, insertados separadamente con letra cursiva, añaden a la cuestión una visión original, rompedora, estimulante (a pesar de crear cierto despiste en el lector que tiene que especular con la pregunta  de cómo relacionarlos con el tema del libro). La Köhler reflexiona sobre el problema de la espera desde la superficie cotidiana del pensamiento. Ello hace que el libro se lea con el interés y agrado que nos genera lo familiar y disimula su real profundidad. Nota bene: el lector avisado debería, después de leer este ensayo, acercarse a "El aroma del tiempo" de Byung-Chul Han, en el que el tema recurrente del tiempo en afrontado de una forma más creativa (según este filósofo coreano-alemán no estamos ante una aceleración del tiempo sino ante una dispersión temporal, una atomización a la que llama "disincronía", resulta sugestivo aplicar esas ideas a la noción de la espera))

Pero volvamos al hecho de que, en esencia, nos pasamos la vida esperando. Todo evento o circunstancia genera, por definición cronológica, un tiempo de espera. Cualquier  acto cotidiano que emprendamos requiere un tiempo  de realización y en él hay hiatos, fragmentos de espera más o menos largos. Como diría Lennon., la existencia podría ser aquello que ocurre mientras estamos agobiadísimos esperando algo o a alguien. Los tipos de espera, como sugiere y demuestra Andrea, son incontables y casi siempre de escasa memoria (ni falta que hace).

Toda la casuística mental del que espera es mostrada por nuestra  autora incansablemente y a menudo con cierto encanto. Todos hemos pasado por eso, ¿verdad? Köhler nos aporta, en un salto cualitativo, el punto de vista de algunas mentes preclaras, una de ellas la de Heidegger, que solía ocuparse con mucha vista de los efectos de lo cotidiano en lo más profundo del hombre (que piensa). Pero no solo el pensador alemán, también el inevitable Becket (que espera a Godot), Baudelaire (y el spleen), Walter Benjamin, Celan o Cioran, Goethe y otro inevitable dado el tema, Kafka, Musil y Nabokov, sin olvidar al Proust que nos enseñó que la espera suele ser tiempo perdido, aunque no para él.

Köhler también nos muestra el aspecto psico- sociológico de la espera como símbolo de poder y autoridad (dicen que la puntualidad  es la cortesía de los poderosos, pero suele haber poca amabilidad en el poder, política o administración, ante el ciudadano de a pie) hasta pasar por el "vuelva usted mañana" que Larra nos contó de forma más crítica y divertida.

Quizá una de las ideas más interesantes que evoca la autora sea esa característica de la espera de "estar atrapada en el instante" Un estar presente de forma tensa, sujeto a la aparición o no de un cambio que de sentido a ese instante que nos atrapa. muy pronto. Sin embargo  esperar pacientemente que la amabilidad se convierta en algo general en nuestra sociedad y se eviten las esperas no necesarias, es deseable, hermoso y utópico. Y quizá sea más dinámico conseguir cambiar la percepción negativa de la espera para blindarse a través de la morosidad, la mirada atenta y la valoración de la lentitud en todos los ordenes de la vida. Según el lúcido epílogo del profesor Gregorio  Luri  la autora nos propone adoptar  "la serenidad en el mismo transcurrir de sí mismo junto a las cosas", como remedio contra la ambigüedad de nuestra existencia sometida a una espera que termina siempre siendo mortal ("la cuna se mece sobre el abismo").

FICHA

EL TIEMPO REGALADO.-  Andrea Köhler.-Trad. Cristina García. Epílogo de Gregorio Luri.- Libros del Asteroide.-160 págs. ISBN 9788417007331

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5 junio 2018 2 05 /06 /junio /2018 08:56

El libro de relatos de viajes de Carlos Tundidor, "La salvaje mirada del agua", "10 historias y 3000 kilómetros" es un epítome sobre el binomio agua-hombre. Sin duda es un libro original, entretenido, curioso y documentado. Su variopinta temática, muy alimentada por la historia, entrelazada al agua de una forma directa o indirecta, (dice el autor que ha recorrido "lugares emblemáticos de las aguas") hace el viaje del lector de lo más jugoso. Es un libro de caminatas que sirve de pretexto a urdir destellos literarios, históricos, paisajísticos, entre aguas encrespadas y algo salvajes o lentas y parsimoniosas, dormidas y escondidas. En conciencia es un libro que se sale en muchos momentos del soporte temático dedicado al agua como elemento vertebrador de la existencia en este planeta, pero es un buen libro y su título lo hermana -y mucho- con otros hermanos literarios que le preceden en estas páginas.

Tundidor articula su inclasificable libro ("atípico" le califica el autor, "a caballo entre un libro de viajes y otro de relatos") en esa presencia del agua, mientras nos hace recorrer parajes como el cañón del Rio Lobos, las hoces del rio Duratón, el rio Uces, la Ribeira Sacra, el cañón del río Sil, los Arribes del Duero, las cascadas del Jallás, la playa de las Catedrales, el Sella, el Rudrón y el Trubia (y sus maquis) , el Deva, Ojo Guareña, el Ebro, la playa de Gulpiyuri,  o  cerrar con humor las referencias directas al agua con el "encanto inexistente" de Castrosaguas, un pueblo que se erige en hosco símbolo costumbrista nacional. Diez historias, advierte el autor, "que giran en torno del agua y a las gentes que viven, se afanan y mueren junto a ellas...de sus sentimientos, instintos, afanes y algunas veces, de sus errores y salvajadas, de sus amores y alegrías".

Los grabados y fotografías que acompañan a los relatos son excelentes y de alguna manera preparan al lector para lo que se le va a contar. El autor juega con aunar naturaleza e historia, murmullos de aguas con vivencias humanas, dolor, alegría, sensualidad, todo al latido de un caminar moroso y sereno, el del autor, que como dice Esteban Carazo en el prólogo "es uno de esos verdaderos caminantes que dibujan paisajes y construyen caminos".

Comparto con Carlos Tundidor su nunca cansada devoción por los caminos de este vieja, dolorida  y sufriente, bellísima y secreta Piel de Toro de nuestros afanes, esperanzas y nostalgias, esta España que, ay, tan a menudo nos hiela el corazón. Tundidor escoge su florilegio de andaduras por cuatro Comunidades hispanas, Castilla-León, Galicia, Asturias y Cantabria. Y, a fe de muy trabajado caminante que he sido y soy, por todas estas tierras que el capricho o la obligación me hicieron conocer, que les elecciones del autor ha sido sabias (y algunas, una sorpresa y una seducción a las que pronto me plegaré encantado). Y espero que, como a él, "me funcione la mochila y también las piernas"

 

FICHAS

LA SALVAJE MIRADA DEL AGUA.- Carlos Tundidor Diaus.- Ed. Comuniter. ISBN 9788416565375

 

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3 junio 2018 7 03 /06 /junio /2018 07:51

El agua es un elemento esencial de la vida. "El agua es vida y es de todos", pregonan desde la ONU a todo el planeta. Nuestro propio cuerpo tiene un elevadísimo porcentaje de agua y ello nos hace especialmente sensibles a su carencia. Los excesos y los abusos e ignorancias que provienen de la cultura irresponsable y consumista del siglo XXI, comienzan a producir los efectos perniciosos de dos fenómenos unidos entre sí, las sequías, la desertización creciente y los diluvios, con su secuelas de inundaciones y catástrofes. El deshielo progresivo en los Polos, el aumento del nivel del mar en todo el planeta y fenómenos contaminantes como la Gran Mancha de Basura del Pacífico que tiene una superficie superior a España, Francia y Alemania juntas, son alertas estimables para toda persona consciente. Para mentalizarnos del protagonismo natural en la vida del hombre de ese preciado elemento he escogido un libro que simboliza actitudes y puntos de vista interesantes, aleccionadores y, para mayor deleite del lector, llenos de una cierta sabiduría. Una actitud que que debería impartirse desde las guarderías en la educación de los hombres y mujeres de este siglo preocupante. Se trata de un ensayo, donde el viaje, la búsqueda y la mirada lírica, técnica o naturalista dan una pátina literaria muy atractiva: "Cómo leer el agua" de Tristan Gooley, que edita Ático de los libros.

Tristan Gooley, que gasta sombrero a lo Indiana Jones, aunque cuando estuvo en Barcelona llevaba una gorra con cierto aire a la que usaba Sherlock Holmes en algunas películas antiguas, es un hombre-orquesta cultural y deportivo. A un caminante compulsivo como yo, le sugiere Gooley oleadas fraternales de sana envidia: no sólo por su magnífica forma física, sino por el acervo naturalista de conocimientos y experiencias. Nuestro hombre tiene en su haber un libro (aún no traducido), "Natural navigator" en el que tiende su mirada metafórica, atenta e inteligente a la vida humana en las metrópolis, aplicando parámetros filosóficos, biológicos, históricos, sociales y de supervivencia.

 Tristan, que rebasa un poco los cuarenta pero exhibe en su prosa un entusiasmo vital veinteañero y una noción básica de que en la vida es más importante el camino que el destino,  en su libro "Cómo leer el agua" nos cuenta que durante muchos años ha navegado y ha buscado e investigado sobre la relación del hombre con el agua, para asegurarnos que podemos llegar a "leer" en un charco de lluvia el lenguaje del líquido vital con tanta precisión como en el Pacífico o en el Ebro o en los colores de un arco iris. Como todo amante de la Naturaleza, Gooley nos habla de emociones, lirismo y espiritualidad asociados a las interminables llanuras ondulantes del océano, el fragor del arroyo de montaña o la calma zen de un lago en las cumbres suizas (con la sabiduría añadida de recordarnos que el auténtico reto, la prueba "del algodón" es sentir el mismo amor por el entorno mientras caminas por el Everest o lo haces por la bella y familiar montaña de tu pueblo).

Siguiendo a los polinesios, grandes navegantes pero también minuciosos observadores de todo lo que tiene relación con las aguas, de la enorme complejidad que oculta su soberana sencillez, Gooley nos va enfatizando “las singularidades, los signos y los indicios del agua en sí". Nuestro autor empieza por lo más banal, una gota resbalando por el cristal de una ventana o un vaso de agua en tu hogar o el charco que la lluvia ha creado en el borde de un camino (o nos habla del "petricor" ese inconfundible aroma que genera la lluvia al caer sobre el monte o los campos tras una temporada de sequía). Pasar de lo mínimo a lo máximo, del microcosmos escondido en un estanque hasta el macrocosmos del Atlántico y la relación de todo ello con la atmósfera, las nubes, las corrientes de aire, el calor del sol, el frío, la interrelación de todo en Todo y el frágil equilibro de nuestro entorno planetario, tantas veces violado. El mensaje ecológico de este libro no es autoritario y censor, no nos dice lo que "debemos hacer", lo que hacemos mal, toma un camino taoísta y muy inteligente: enseñemos a la gente a amar y respetar la Naturaleza, desde niños: no tardaremos en empezar a cuidar de ella de forma general e indiscriminada.  Este hombre, que ha cruzado dos veces el Atlántico, una vez en avioneta y otra en barco, está familiarizado con la presencia del riesgo y la muerte y los integra en sus actividades con la misma naturalidad con la que busca "pistas, señales y patrones físicos" en cualquier superficie de agua, quizá para gozar de la habilidad del "isharat" con la que los antiguos marinos árabes designaban el área de conocimientos que permite leer las señales físicas en el agua y que Gooley comparte con el lector en su libro.

 

FICHA

CÓMO LEER EL AGUA. Descubre los secretos de los lagos, mares y océanos.- Tristan Gooley.  Trad. Víctor Ruiz Aldana.- Ed. Ático de los Libros.-424 págs. ISBN 9788416222582

 

 

 

 

 

 

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