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31 mayo 2018 4 31 /05 /mayo /2018 08:44

Nada mejor para los aficionados a la navegación o también para los lectores que amen las narraciones de aventuras marítimas, que una buena novela con una relación directa con el mar. Me refiero a "En el mar" de Toine Heijman. Aquí, la imagen lírica del mar y de la silente navegación de un velero, se convierten en épica, aventura y drama: la historia de esos émulos de Ulises o del capitán Aqab  (el velero de esta novela tiene el nombre de Ismael, en homenaje al protagonista y único superviviente del "Pequod" el barco de Aqab que persigue obsesivamente a la ballena Moby Dick)  en la faceta aún más arriesgada de navegante solitario, enfrascado en una continua lucha de supervivencia en el océano. Se trata de una  aventura de tres meses de navegación solitaria de un hombre, Donald (de unos 40 años), por el mar del Norte, impulsado por una crisis personal (de la que desconocemos los detalles, auque hay numerosas insinuaciones). Una aventura a la que se añadirá, en la última etapa,  María, su hija de siete años  en una singladura que lleva desde el norte de Dinamarca a los Paises Bajos (lugar de nacimiento del autor). Es decir, no precisamente un paseo por el soleado y bastante tranquilo y poblado Mediterráneo.

Se trata de una buena novela literariamente hablando, aunque con una estructura argumental con elemento escondido que desmerece un poco la gran calidad intrínseca de lo que se nos cuenta y cómo se nos cuenta. El elemento básico pasa de ser el amor de ese hombre por el mar, su conocimiento de las nubes y las olas, del viento y de la dureza del mar del norte, a un elemento dramático -casi trágico- cuyo desenlace no desvelaré: la presencia en el barco de su hija y la misteriosa desaparición de la niña en plena tempestad, mientras al parecer dormía tranquilamente en el camarote. Sin embargo, la motivación del navegante, sus emociones y sentimientos, la remembranza de su familia, de su esposa y su hija, las relaciones entre ellos, la psicología infantil y la amargura frustrante del trabajo que le obliga a pedir un “descanso sabático” a su empresa...está excelentemente narrado (a pesar, insisto, de las cartas "marcadas" que el autor se guarda en la manga).

Cuando la niña desaparece del barco, Donald se siente desbordado por el temor y la culpa : "Debo mantener la compostura. No puedo caer presa del pánico. Eso es lo peor que se puede hacer en el mar. Si uno se deja llevar por el pánico, ya no es capaz de pensar. [...] Ha llegado el pánico". De noche, con una bruma que impide la visibilidad, el hombre se lanza al mar en busca de su hija entre holas embravecidas y un viento frío. Compuesta de diferentes "flash backs" que a veces rompen la acción, la novela parece una película de intriga muy bien montada (recuerdo la película de Robert Redford "Hall in lost" con la angustia de la soledad  y el peligro evidente de muerte). Las reflexiones de Donald van punteando los avatares dramáticos de la acción con breves repuntes de ese extraño bienestar que produce una navegación en calma y absoluta soledad. Un narrador en tercera persona toma el lugar del narrador subjetivo y va aclarando las cosas. Todo en conjunto no resulta decepcionante y eso es una valoración positiva de esta novela.

EN EL MAR.- Toine Heijmans.- Trad. de Goedele de Sterck.- Ed. Acantilado. 152 págs. ISBN 9788416748884

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29 mayo 2018 2 29 /05 /mayo /2018 08:40

He seguido las publicaciones de la editorial bilbaína Sua Edizioak desde hace años. Para mí es una sólida referencia en todo lo que concierne a publicaciones sobre montañismo en este país. Por tanto la Guía de montes de Huesca que nos facilita Serret es inmediatamente analizada aunque sabiendo de antemano que no voy a sentirme defraudado en ningún aspecto. Se trata de una selección de doscientas ascensiones numeradas y repartidas por Comarcas, la Jacetania, el Alto Gállego, el Sobrarbe , la Ribagorza, la Hoya de Huesca, Los Monegros, el Somontano de Barbastro, el Cinca Medio, la Litera y el Bajo Cinca.

Esta obra sugestiva ha sido realizada por dos viejos conocidos de los que amamos las montañas y los libros que nos facilitan el acceso y el conocimiento de ellas: Alberto Martínez Embid, una de las figuras montañeras que ha dado Aragón y Eduardo Viñuales Cobos, un naturalista que no le anda a la zaga. Prueba de ello es la ingente labor publicada entre los dos, entre libros y reportajes y artículos en diversos medios españoles.  En su prólogo estos dos jóvenes andariegos aseguran que "no habrá montañero alguno que se aburra si vive, viaja o visita las montañas de Huesca" y añaden con modestia infinita "no están todas”, pero sí las más altas, representativas, clásicas o las más bellas. En su prólogo, el creador del programa "Al filo de lo imposible" Sebastián Alvaro Lomba, enfatiza "es todo un lujo compartir el Sentimiento de la Montaña (con mayúsculas como debe ser, y sabemos que es, todos los que amamos las cumbres, por modestas que sean) que desgranan Alberto y Eduardo, enriquecerse al caminar de su mano por estos senderos, alcanzar sus cubres, emocionarse con el paisaje que se observa desde ellas".

Entre consejos sobre cómo caminar por esos lugares, qué ver, que llevar, qué evitar, que hay que cuidar y cómo se disfruta de algunos rincones escondidos, el lector tiene a su disposición todo tipo de datos de cada una de las ascensiones desde un mapa detallados, a tiempos de marcha, alternativas, accesos, desniveles e información complementaria sobre elementos naturales o antropológicos de interés y todo ello con una condición: que sean asequibles, seguras y de fácil acceso a deportistas de nivel medio, sin preparación específica para escalada o técnicas superiores de montaña...  Es un libro escrito con amor y que desprende amor por las montañas, los senderos, los torrentes, los ríos y  los bosques, desde el mismísimo Aneto (con sus 3.404 metros), al Monreal (263 metros) en el Bajo Cinca. Así que no sólo es un libro pirenaico, nos hablará de las estepas del Bajo Cinca o la depresión del Ebro con su embalse de Mequinenza a 121 m. de altitud, hasta el monte San Caprasio, en la Sierra de Alcubierre, un lugar peculiar pues desde él “contemplas las sierras turolenses, el Moncayo y el Pirineo; dicen que es el sitio desde donde más territorio de Aragón se ve”.

FICHA

GUÍA DE MONTES DE HUESCA.- 200 ascensiones.- Alberto Martínez Embis y Eduardo Viñuales Cobos.-SUA Edizioak.-479 págs.- ISBN 9788482165608

 

 
 

 

 

 

 
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28 mayo 2018 1 28 /05 /mayo /2018 08:08

En sus horas más triste y a la espera del trágico final que daría a su propia vida, Stefan Zweig trata de hacer de la necesidad virtud y escoge para ello, como consolación filosófica, al austero Montaigne cuyo mensaje vital se concentra en la voluntad persistente de mantenerse al margen, independiente y seguro ante en mundo brutal y violento que le rodea (paralelismo histórico con el momento que vive Zweig, aterrorizado ante la vesanía nazi que amenaza comerse al mundo entero. El libro está lejos de ser un académico ensayo filosófico. Muy al contrario, destila la emoción, el miedo, la inteligencia y las dudas de un intelectual que parece hundirse poco a poco ante una situación a la que no ve salida.

Se trata de un libro de 115 págs., publicado en castellano por Acantilado y en catalán por Quaderns Crema cuyo original fue dejado sin acabar por el autor, que se suicidaría junto a su mujer dejándolo entre sus papeles.

El repaso que Zweig hace a Montaigne está ilustrado por ese deseo de llegar a poseer la suficiente presencia de ánimo como para poder superar la depresiva situación en la que se encuentra, aislado y perdido en Brasil mientras su mundo de comodidad, lujo, vanidad y reconocimiento se desfonda entre las ruinas de la Europa destruida por el guerra, la violencia y el odio. Como Boecio busca una consuelo en la filosofía que la filosofía no puede darle y como Boecio se siente en una prisión y esperando la ejecución. Por eso en su carta de despedida antes de suicidarse escribe: "Saludo a todos mis amigos. Ojalá lleguen a ver el amanecer tras esta larga noche. Yo, demasiado impaciente, me voy antes que ellos". Y recuerda una frase de Montaigne: "La muerte voluntaria es la más bella. La vida depende de la voluntad ajena; la muerte, de la nuestra".

No obstante el librito de Zweig es agradable de leer y recorre la vida y la obra de Montaigne con entusiasmo y claridad, aunque con ciertas inexactitudes históricas sin mayor importancia. Hay que suponer que Zweig obtuvo un cierto consuelo con ese último trabajo. Y nosotros un cierto placer. El pensamiento calmado, lúcido y confortable de Montaigne es de una imperecedera eficacia. A todos nos sienta bien.

FICHA

MONTAIGNE.- Stefan Zweig.- Trad. de Joan Fontcuberta.- Acantilado. 111 págs. 14 euros.

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27 mayo 2018 7 27 /05 /mayo /2018 09:56

Interesante  comic que recrea una noche ficticia que pasó Luis Buñuel en Hollywood en 1946, en una época en la que mal vivía en la Meca del cine yanqui sin lograr encontrar trabajo. El cineasta aragonés asistió a una fiesta en una gran mansión con el objetivo de encontrarse con el productor Darryl Zanuck. Avalada por un dibujo sencillo de trazo firme y colores pastel con unos encuadres claramente cinematográficos, la historia va integrando personajes y eventos reales que son explicados con abundante detalle en un apéndice colocado en las páginas últimas. El trabajo, que logra atraparte desde el principio como una buen corto documental con elementos biográficos, está firmado por Queco Ágreda (textos), Javier Ortiz (ilustraciones) y Guillermo Montañés (responsable de las coloraciones de las páginas) y patrocinado por el Gobierno de Aragón y el Centro Buñuel de Calanda.

Me he sentido sumamente atraído por el citado apéndice y la estricta información que facilita, algunos de cuyos detalles no había leído anteriormente en parte alguna o los había leído algo deformados o directamente falseados. Por ejemplo, el fracaso de la película mejicana que dirigió con la interpretación de dos estrellas como Jorge Negrete y Libertad Lamarque, ciertos detalles sobre las relaciones de Buñuel con Lorca, Dalí y Pepín Bello, el tema falso de que Buñuel estaba en una lista negra de Hollywood, la existencia de José Ignacio Mantecón, el catedrático aragonés exiliado, providencial para Buñuel en Méjico, la posibilidad desechada de Buñuel de dedicarse a la docencia universitaria, la época en que dirigió en España unos estudios de cine. Particularmente me han encantado las referencias homéricas (el regreso accidentado de Ulises a su hogar) que, al igual que Joyce, Ágreda ha resumido en unas horas de aquella supuesta noche pasada por Buñuel con algunos amigos, en las que les ocurrió todo tipo de eventos, algunos grotescos (como la visita al burdel, donde también se evoca "Tristana"), otros biográficos como el encuentro con René Clair o la productora Denise Tual y otros surrealistas como las charlas con los fantasmas de Dalí, Bello o Lorca.

Un cómic notable, más por su concepción y documentación que por el tratamiento gráfico en sí. En cualquier caso, sumamente interesante para los admiradores de Buñuel y recomendable para los amantes del cine en general.

FICHA

LA NOCHE PERDIDA DE LUIS BUÑUEL.- Queco Ágreda, Javier Ortiz y Guillermo Montañés.- Ed. ñpor el Gobierno de Aragón.- ISBN 9788483803776

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25 mayo 2018 5 25 /05 /mayo /2018 08:29

Este libro fue editado en castellano hace exactamente diez años. "La liebre de marzo" es una benemérita editorial cuyos libros no suelen ser superfluos, innecesarios, oportunistas o banales. Es un sello que merece una revisión atenta cada vez que te encuentras con uno de sus títulos. Éste pasó a la estanterías de libros en espera y en aquellos tiempos hubo una serie de cambios vitales que se tradujeron en mi prejubilación periodística, el cierre de mi consulta psicológica y en un radical cambio de aires (trasladé mi residencia de Barcelona a un pueblito delicioso de la provincia de Teruel). En esas tesituras hubo algunos extravíos librescos (cuesta gestionar un cambio de residencia de varios miles de ejemplares). Hace unos días apareció en un paquete de libros de Psicología Transpersonal, entre una decena de libros de Ken Wilber, una de las figuras más interesantes de esa rama espiritualista de la psicología y la filosofía. Evidentemente estaba allí por alguna razón y en la misma portada la descubrí: el libro había sido prologado por el citado maestro Wilber. Justo en la página 11 había un "pósit" rojo con unos signos de admiración e interrogación. Las primeras líneas de Wilber decían: "Puedo decirlo más alto, pero no más claro: el proceso "Big Mind",creado por el maestro zen Dennis Genpo Merzel (el autor del libro) es, con toda probabilidad, el descubrimiento más original e importante realizado dentro del ámbito del budismo en los  últimos dos siglos".

Profundamente escéptico a pesar de mi admiración por Wilber, aparqué otros compromisos críticos y lo coloqué en el atril de lectura preferente. En un par de días ya tenía la respuesta a mis signos admirativos e interrogantes. Al maestro Wilber, a mi parecer, le había cegado su afecto por el, por otra parte, valioso maestro zen norteamericano. El uso de la técnica psicológica del "dialogo dirigido entre la pluralidad de voces de los distintos "yoes" que integran o componen el ego", usando una figura retórica "el facilitador" que dinamiza las preguntas y las identificaciones, es interesante y sin duda útil en la terapia. El unir a esos "yoes" plurales los símbolos y figuras espirituales que jalonan el Camino e instigar identificaciones con ellas puede tener sin duda efectos proactivos positivos, pero considerar que esos efectos pueden desembocar en un "Kensho" o satori, es llevar las cosas  demasiado lejos, creo yo.

Uno lleva varias decenas de años estudiando y practicando (y vivenciando) las etapas sin límites del Camino para, por lo menos, saber UNA sola cosa con cierta seguridad: la mente egoica tiene infinidad de añagazas y trucos para hacernos creer lo que ella desea que creamos. No existen sistemas, tácticas y estrategias "tipo Reader Digest" que nos acerquen ni un pelo a eso, sea lo que sea, a lo que queramos llamar "iluminación". El propio uso del sistema ya desvirtúa la esencia del intento.

La honestidad y buenas intenciones, el esfuerzo y auténtico  deseo de ayudar del maestro Genpo están fuera de toda duda. Que nadie lea estas líneas como una descalificación (sería una enorme imbecilidad por mi parte ponerme al nivel de este autor, cuya vida es --como ya diría Sócrates- la prueba fehaciente de la validez de sus creencias--) sino como la constatación de aquella actitud que Spinoza llamaba "cautela" y Pirrón "suspensión de juicio". Los elementos que aporta (no son propios -tienen autores conocidos en psicología, Jung entre muchos-  pero sí adecuados), es decir, la técnica del diálogo de voces y sub personalidades del yo, el despertar de las llamadas "voces dormidas", como la de la Gran Mente, no son en sí mismos tan interesantes para el buscador, como la constatación de que "no hay nada que buscar, ni llegar a algún lugar, ni convertirnos en alguien diferente" o el principio de la accesibilidad de los Trascendente con una simple, sencilla, actitud de apertura y aceptación.

El proceso que preconiza Dennis Genpo se esfuerza en que descubramos que hemos de poner la mente en "punto muerto", como si fueran los cambios de marcha de un coche, fuera de las dinámicas de búsqueda y la ansiedad por lograr un objetivo o meta. No hay que hacer ningún esfuerzo, solo dialogar con la Gran Mente para que se mantenga con el foco abierto para lo que acontece, sea lo que sea. Y que, dice, "la Visión correcta de lo que Es, no es una visión concreta, en realidad es una no-visión".  La mayoría de los maestros zen han llegado a esbozar discursos semejantes, así como los místicos desde el maestro Eckhart hasta San Juan de la Cruz o filósofos como Spinoza o Wittgenstein.

Genpo nos dice que estamos estancados, a veces incluso atrapados por lo Absoluto, que, en esencia, es otra perspectiva -falsa- más y enfatiza que debemos trascender la visiones dualista y la no dualista. Y acaba diciéndonos que "la sabiduría no hay que buscara fuera de nosotros, sino en nuestro interior. Cosa que ya Agustín (San) dijo en forma más brillante: Noli foras ire, in te redi in interiore homine hábitat veritas ("No busques fuera. Vuelve a ti mismo. En el interior del hombre habita la verdad" ).

¿Revolucionario? ¿Descubrimiento más importante de los últimos dos siglos de budismo? "Gempo se pone a sí mismo como ejemplo y va desgranando una serie de diálogos entre un interrogador y las distintas voces, aparecen los pequeños "yoes" limitados del ego como "el protector", "el controlador", "el escéptico", "el miedo", "la ira", "el yo herido", "la víctima", "el niño vulnerable", "el deseo" etc etc... voces que sin duda alguna todos reconocemos en nuestro interior y que antes o después resuenan en nuestra cabeza tomando el mando en determinadas ocasiones. También aparecen las voces No-Duales o Trascendentes como "el camino", "la gran mente", "el gran corazón", "la compasión masculina", "la compasión femenina", "el maestro" ... 

Con ese diálogo de voces se consigue tomar distancia e integrar los distintos aspectos de la personalidad en un "todo". A partir de ahí quedan muy claras las diferencias entre una postura  "dualista" que establece diferencias y categorías con los otros y nuestro tiempo, un modo operativo y pragmático, que nos conduce inevitablemente a la infelicidad y la postura opuesta o "no-dualista", en el que nos sentimos parte del universo, abandonamos la ficción de las diferencias y conocemos una paz... que es incompatible con la vida cotidiana. a clave consiste en integrar esos dos estados en un tercero que es el Testigo que los supera. Y esto lo consigue el diálogo con la Gran Mente. Para Genpo eso no requiere más que el esfuerzo permanente de la meditación (que además produce numerosos efectos secundarios positivos) y su sistema de diálogo de voces es una variante psicológica occidental de la técnica de los koans que, según este autor, nos lleva a superar la dicotomía entre la mente dualista y la no dualista.
Francamente, todo esto está muy bien y supone un pequeño paso en la historia del Camino y del encuentro de ese algo que trasciende al Yo y nos convierte en parte del Tao. Pero calificarlo del mayor descubrimiento de los últimos dos siglos en la materia, me resulta no sólo excesivo sino seguramente erróneo (creer ciegamente en ello).

Pero, por favor, todo esto solo es una opinión. Falible como todas y seguramente "falseable" según la prueba científica que preconiza Popper.

FICHA

GRAN MENTE, GRAN CORAZÓN.-Dennis Genpo Merzel, prólogo de Ken Wilber, trad. David González, Ed. La liebre de marzo,.177 págs.- ISBN 9788487403750







 


El proceso Big Mind es en muchos aspectos como la práctica de los Koans. Estudiamos al yo volviéndonos uno con cada uno de sus muchos aspectos, y aprendemos, tenemos comprensiones, y vemos la no dualidad aquí, en este yo, que es a la vez dual y no dual, el yo verdadero único.
Lo que hace a Big Mind realmente especial, y muy efectivo, es que durante el proceso, todos estamos hablando como uno desde la misma voz, y todos traemos nuestra sabiduría personal y nuestra comprensión personal para compartirla con el grupo. Es como si cada uno abriera las puertas para todos los demás. Y lo hacen de verdad. Lo vemos cada vez, sea un grupo de 20 o 200, o incluso 330, que son los que participaron en nuestro retiro anual en Holanda el mes pasado.
Por esto, en el Centro de Zen Occidental Big Mind de Salt Lake City, recomendamos la tres prácticas como parte de un programa de estudio Zen completo.

 

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24 mayo 2018 4 24 /05 /mayo /2018 08:35

Con el patronazgo de la Fundación José Antonio Labordeta, GP ediciones saca a las librerías el comic "TeBeo Labordeta", 126 páginas que recorre la vida del gran cantautor y hombre de letras, con un guión irónico y en algunas ocasiones crítico y sarcástico (el paisanaje hispano da para mucho más: Daniel Viñuales ha tratado de mantenerse dentro de la corrección pese a que hay momentos en la vida de Labordeta que merecerían un estilo crítico más duro) con las ilustraciones de Carlos Azagra, muy dinámicas y de trazo sencillo, que muestran de manera eficaz y con humor los escenarios en las que se desenvolvió.

El descabezado San Lamberto oficia de narrador (este personaje aparece en una de las canciones de Labordeta "El milagro de San Lamberto", como excusa y ejemplo de la hidalguía de los que se rebelan contra los excesos de los "imperios" ya sea el romano o el católico-franquista. La cosa tiene gracia y servirá de seguro para abrir los ojos de generaciones jóvenes a la realidad gozosa de que , aunque sea difícil de creer, en este país ha habido hombres honestos y buenos que se han dejado la piel por motivos muy superiores a los de su propia cartera, o sillón, o sinecura, o la de sus amigos. Y si además de hace con unos dibujos tan divertidos y provocadores que plasman algunos gags realmente ingeniosos, miel sobre hojuelas.

La obra está dividida en cuatro capítulos: La casona de los Labordeta, De Teruel al mundo, Labordeta Superstar y Uno de los nuestros, en los que se muestran diversos momentos de la biografía de sete aragonés universal, que supo aglutinar  a través de libros, canciones y actitudes públicas y privadas un concepto de persona volcada en unos valores y principios tan admirables y esenciales como la libertad, la solidaridad, la sencillez personal, la insobornable honestidad y el amor a la propia tierra.

FICHA

TEBEO LABORDETA.-Viñuales, Azagra y Revuelta.- GPediciones.- 128 págs.- ISBN 9788494848407

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22 mayo 2018 2 22 /05 /mayo /2018 07:47

Lo primero que llama la atención del estilo de Anita Brookner (aparte del diminutivo nominal) es la elegancia y la inteligencia que desde las primeras líneas (de hecho la primera línea de la novela es magistral: "A sus cuarenta años, la doctora Weiss comprendió que la literatura le había destrozado la vida”) sacuden al lector con esa sensación de "reconocimiento"  que uno desarrolla a través de los años: "aquí hay una gran narradora".

La Brookner era una londinense de pies a cabeza y se pasó toda su vida entre su adorada Francia -era una experta en arte y literatura francesas- y su ciudad natal. Fue la primera mujer en ocupar la cátedra de Bellas Artes en Cambridge y tal como  dice el estupendo Julian Barnes en su prologo la crítica fue miope al enjuiciar su libro, supuso erróneamente que era una novela autobiográfica. --Más tarde cuando le concedieron el Premio Booker ( por "Hotel du Lac") sobre escritores como el mismo Barnes y Malcolm Bradbury, algunos creyeron que era un error injusto: catalogaron a Anita como una "escritora para domas solitarias y frustradas"-- .  Cierto es que hay varios puntos de semejanza entre las vivencias y acontecimientos vitales de ambas, la protagonista y la autora, pero ahí acaban los parecidos. La doctora Weis -especializada en Balzac- y la doctora Brookner -especializada en el arte francés de los siglos XVIII y XIX,  con ensayos magistrales sobre Watteau, David, Ingres y Delacroix- eran muy distintas, aunque ambas muy, pero que muy, "especiales" psicológica y socialmente hablando.

"Un debut en la vida"  (título, por cierto, de una novela de Balzac) fue para la Brookner su debut en la literatura (ya tenía 53 años cuando la publicó). Sorprende que una primera novela tenga tanta solidez, una ironía solapada tan bien medida y unas observaciones tan atinadas sobre los comportamientos de hombres y mujeres (sobre todo de estas últimas). Me encanta esa mujer seria y meticulosa, suavemente romántica, emocionalmente ingenua, que trata de aportar un elemento a su vida que la valore un poco, mínimamente, para sentirse al menos serena y equilibrada, que ha aceptado la mediocridad sentimental pero que sabe amar y respetar a unas figuras tan patéticas como su madre, antigua actriz, su padre, un librero sin vocación y obsesionado con su aspecto y sus amantes o la señora de las faenas de su hogar familiar que, como en "The Servant" de Losey, se hace con el poder.

La habilidad descriptiva psicológica de esta novelista, que se centra en pequeños detalles cotidianos, interpretados con una sutileza admirable, pone al desnudo las mezquinas manipulaciones que se desarrollan por doquier en la vida familiar y social. Ruth, víctima lúcida, las acepta por bondad y un ligero desdén, dedicada a equilibrarse con su trabajo analítico sobre loa personajes femeninos de Balzac. Curiosamente este escritor "enseña la suprema eficacia de la mala conducta", dice Ruth. Pero ella no parece creer en ello y al menos no está dispuesta a seguir esa conducta. Pero sabe que no hay posibilidad de salir triunfante de un mundo tan banal y oportunista, pero sí de salir limpio y de alguna manera serena y cautelosa. Es una actitud que aplaudirían los estoicos y los escépticos, pero que en esta mujer delicada no toma la forma de un triunfo revanchista contra la mediocridad ética que la rodea, sino de un "dejar pasar" que busca más la "tranquilitas ánima" que la confrontación. Logra preservarse a sí misma y adquirir una paciente sabiduría que si no da la felicidad, ofrece equilibrio y una consistencia inmutable: la vida buena (interior). Y eso a pesar de que, siempre paciente y aceptando que la forzaran a ser generosa, Ruth pone buena cara a una vida compuesta por los desechos en que se han convertido los demás.

Gocen de esta novela.  Y los amantes de los libros encontrarán, por ejemplo, esta perla en una de sus páginas: ("las horas que pasaba allí eran para ella lo más parecido a un sentimiento de pertenencia...dorada, reluciente y silenciosa, poblada de nobles sonámbulos, con su ambiente apaciguado por una paz amigable y eterna, mesas enteras preparadas para el trabajo y un aparente cese de la maldad... aunque fuera temporal; estas cosas le atraían tanto como cualquier otro incentivo más mundano. Y como había aprendido a estar callada desde pequeña y estaba sedienta de compañía, esas horas eran las más gratificantes de su vida". Está hablando de una biblioteca.

FICHA

UN DEBUT EN LA VIDA.- Anita Brookner.- Trad. Catalina Martínez Muñoz.- Prólogo de Julián Barnes.  Ed. Acantilado. 211 págs. ISBN 9788417007348

 




 

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20 mayo 2018 7 20 /05 /mayo /2018 08:19

Más de cuarenta años nos separan ya de la infausta "Marcha Verde" (6 de noviembre de 1975: Franco murió catorce días después) la teatral pantomima socio política que se sacó de la manga Hassan II con el apoyo de Estados Unidos para arrinconar a la España franquista en los últimos días del dictador y poder "ocupar" con civiles desarmados -acompañados secretamente por "civiles" armados- unos territorios que aunque bajo la custodia española, pertenecían a los saharauis, un pueblo al que prometimos defender ante los marroquíes y a los que abandonamos de una forma vergonzosa y vergonzante, en una lucha de un David misérrimo (que acabó siendo "protegido" por los calculadores argelinos) contra un Goliat un poco menos misérrimo y dominado por un sistema monárquico feudal. Aún recuerdo con rubor las presencias de algunos saharauis vestidos con sus chilabas azules en las Cortes franquistas, ocupando escaños como representantes de un territorio español en el Sahara.

El tema de los "campamentos" saharauis en el lado argelino del desierto (a unos kilómetros del muro defensivo erigido por los marroquíes) es una de las permanentes vergüenzas éticas, sociales y políticas que ha heredado el siglo XXI del XX con un cinismo y una ineficacia política que lastiman el corazón de cualquier persona. Se trata de 165.000 personas (creo que este dato no es correcto) hacinadas en pseudo campamentos en condiciones precarias y sin esperanzas de mejoras sustanciales, sometidas a la "caridad política" de Argel.

El libro de Lola Salmerón es un reportaje periodístico temático basado en una lacerante realidad: la situación de la mujer en los países árabes. Si ésta es un desdichado horror humano en casi todos esos países de cultura patricional, con el poder familiar y la supuesta superioridad masculina, entre los saharauis se une la misma minusvaloración femenina a una situación precaria de carácter casi de supervivencia, con escasez de todo, alimentos, agua, medicamentos, enseñanza, trabajo y las más elementales ventajas tecnológicas del siglo actual.

El drama que nos cuenta Lola Salmeron, difícilmente verosímil para cualquier lector occidental, la niña brutalmente maltratada por una hinchazón en el vientre que es, sin más, catalogada de embarazo, cuando un posterior examen medico revela la presencia de un tumor, resulta creíble en las míseras condiciones vitales que son normales en los asentamientos saharauis (aunque quizá la historia sea un poco excesiva: recuerdo que varias ONG internacionales suelen hacer visitas continuas de tipo sanitario con el visto bueno de la ONU y la tolerancia argelina). El estilo y tono literario se ajusta a los requerimientos del género de reportaje periodístico y por tanto sigue los parámetros de simpleza y claridad, sin alardes líricos ni consideraciones filosóficas o pensamientos y juicios éticos elevados. Pero como tal reportaje atrae y conquista emocionalmente al lector, que vive el melodrama de Bakita entre la incredulidad, el asombro y la irritación.

Por cierto hay una novela con el mismo título, escrita en 2003 por la modelo y embajadora de la ONU de nacionalidad etíope, Waris Dirie, muy interesante, donde se refleja una temática semejante a la de Bakita -aunque no habla de un presunto embarazo sino de ablación y matrimonio forzado- pero con un enfoque más literario y poético, dentro de un drama femenino que rehúye el exceso melodramático y profundiza en la psicología de los personajes.

 

FICHA

FLOR DEL DESIERTO.- "Ser mujer en el Sáhara occidental".- Lola Salmerón.- Ed. Van Express.- ISBN 9788461751006

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18 mayo 2018 5 18 /05 /mayo /2018 07:45

Álvaro Ruibal, brillante escritor y periodista gallego afincado en Barcelona, ya en su madurez escribía una columna diaria en "La Vanguardia" (creo recordar que se titulaba "La calle y su mundo")  y solía recalar a media mañana en la redacción de la calle Pelayo para entregar su trabajo y aprovechar para ejercer una de sus mayores virtudes intelectuales, el arte del monólogo, donde se explayaba con un estilo inigualable, satírico, zumbón, inteligente, brillante en ocasiones, lleno de metáforas y figuras de dicción de lo más llamativo, enormemente culto e informado. Dado que mi mesa estaba en pleno centro de la gran sala de redacción y yo era uno de los pocos redactores que trabajaba por las mañanas (el grueso de la redacción entraba después de comer y hasta la madrugada) el gran Ero (así firmaba su columna) se colocaba frente a mí, ( jamás se sentaba, con lo que lograba hacer creer al oyente escogido que todo era cuestión de unos minutos) y entraba al hilo de cualquier asunto de actualidad en un variadísimo y coherente discurso del que emanaban citas literarias, filosóficas, políticas y costumbristas de una enorme erudición y una no menos enorme diversión. Con una excepción bien curiosa: jamás hablaba de sí mismo y sus asuntos personales o familiares. En cambio, de los profesionales hacía un uso divertido, indiscreto, irónico y a veces sarcástico. Era un purista de la lengua y un rescatador de vocablos antiguos, cultismos u obsoletos, pasados de moda, que él hacía brillar con la lozanía de lo nuevo. La "charla" podía durar horas. A veces lamentaba tener que interrumpirle pues los de imprenta venían por el material que yo estaba preparando y el linotipista esperaba hacía rato mi original.

 Por casualidad o providencia ha caído en mis manos uno de los pocos libros que publicó, "Los pueblos y las sombras" y me he decidido a escribir esta reseña en homenaje a un  hombre muy criticón y sardónico que era un hombre bueno en el buen sentido de la palabra. Había nacido en Santiago de Compostela a principios de siglo y muy joven marchó a Madrid a estudiar arquitectura y ciencias exactas (solía haber en sus artículos destellos de amplios conocimientos arquitectónicos y científicos) aunque acabaría seducido por el periodismo literario de altura. Trabajó a las órdenes de Juan Ramón Jiménez en El Sol, mientras asistía a las clases de Ortega en la Universidad y participaba en las tertulias literarias del Café Pombo y en algunas tascas frecuentadas por boxeadores y ciclistas profesionales (siempre sintió un interés muy intelectualizado por los deportes: sus crónicas de fútbol de tercera división firmadas con el pseudónimo de "Zaguero" estaban tan llenas de humor y de un vocabulario riquísimo y deslumbrante, que constituían piezas de estudio en la Facultad de Filología castellana. A partir de los años 40 se instala en Barcelona, fichado por La Vanguardia. Allí haría popular y admirado su seudónimo ERO con el que firmaba la columna diaria. Murió el 16 de enero de 1999, fecha en que se publicó su última columna. Unos días antes habíamos estado charlando durante dos horas seguidas para desesperación del regente de la imprenta que esperaba mi trabajo.

En "Los pueblos y las sombras" Ruibal nos habla de varios viajes realizados entre los años 60 y principios de los 70, en los que visitó zonas, pueblos y monumentos del territorio español, dejando un testimonio certero, lúcido, irónico y con trazos de humor inteligente y respetuoso, de los lugares y las gentes. Resulta doblemente curioso y aleccionador leer estos reportajes literarios sobre unas tierras y unas costumbres y un tipo de personas que ya no resisten la más mínima comparación con la realidad actual de los mismos lugares, reflejados por la pluma sutil de Ero. Leer este libro es un ejercicio de nostalgia de un pasado que, sin duda, estaba marcado por unas condiciones sociopolíticas, económicas y culturales nada lisonjeras, pero donde aún determinados valores y principios populares o ambientales de signo positivo eran moneda de curso legal. Y también un goce literario salpicado de dulces arcaísmos aplicados con la irónica soltura de un amante de los clásicos.

Como él escribe en su prólogo: "La España sombría y alucinante estimo que ha caducado, pero sigue dominada por la melancolía. Yo creo que se trata de la desazón y amargura de los pueblos vencidos." Alucinará el lector cuando compruebe que hay muchos otros defectos españolísimos que sólo han cambiado de disfraz pero siguen vigentes y aumentados (y el libro fue escrito, ojo, hace 46 años). 

Un libro que va la pena buscar (Serret tiene un excelente servicio de busca) y leer para después conservar. Despreciadores del pasado, incluso de lo bueno, abstenerse.

FICHA

LOS PUEBLOS Y LAS SOMBRAS.- Álvaro Ruibal ("Ero").- Biblioteca universal Planeta.-210 páginas.

 

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15 mayo 2018 2 15 /05 /mayo /2018 07:43

Aprecio las novelas de Ramón J. Sender, aunque algunas han envejecido mal y resultan simples y algo demagógicas. Otras mantienen la espontaneidad, el furor y la nobleza baturra de nuestro escritor. No es el caso de "La noche de las cien cabezas" que queda como un elemento literario documental para uso de estudiosos de la literatura de principios del siglo XX o para historiadores que gusten de comprobar de primera mano la convulsa época hispana que nos relata con gran desparpajo y bastante humor macabro y surrealista el segundo gran Ramón (el primero fue Gómez de la Serna, que compartió bastante estilo y temática con Sender, aunque desde un punto de vista descaradamente humorístico, pero con el mismo talante libertario y anarco-poético del aragonés).

Quizá lo más interesante para el lector atraído por el "sello" político-literario y humanista de Sender no sea en esta ocasión su novela, con excepción de alguna que otra página, sino el estudio preliminar que a modo de prólogo firma José Luís Calvo Carilla. Este que reconoce paladinamente los defectos de la novela aunque enfatiza su valor como documento literario de unos tiempos y unos personajes arquetípicos (casi monigotes de marionetas macabras) que retratan, por cierto bastante certeramente los vicios, defectos y miserias de "los que cortaban el bacalao" en la España previa a la guerra incivil, cuyos coletazos, muy disfrazados, aún padecemos.

La empresa de los editores, los zaragozanos Pedro Moreno y Javier Lapuerta, atreviéndose a reeditar más de 80 años después de su primera y única publicación, una de las novelas más desconocidas de Sender (que murió en San Diego, Estados Unidos en 1982, con 81 años), tiene su mérito y riego. Desde aquí aplaudimos a  Rasmia Ediciones (curioso nombre este que aclaran los editores: "una palabra aragonesa con mucha sonoridad y de áspero sonido que remite a su significado relacionado con la fuerza, el ímpetu y la potencia para acometer una empresa") por este obra que tiene el valor suplementario de traer a colación a este escritor aragonés que parece haber entrado en el Limbo de los olvidados en estos tiempos en que se edita de forma exagerada y con un curioso criterio de la valía literaria a autores que no le llegan al aragonés ni a la zapatilla. Quizá  Sender resulte incómodo en la España del siglo XXI. Si leen ustedes el prólogo del profesor de la Universidad de Zaragoza, Calvo Carilla, a lo mejor entienden el silencio que rodea a Sender  y deciden acercarse a una librería a encargar alguno de los grandes títulos de este novelista duro y sincero.

Sólo añadir que el argumento, que no trama, de la novela se centra en dos personajes que están muertos y lógicamente están en el cementerio. Este se encuentra en las afueras  de una ciudad alzada en armas y revueltas. En un momento dado comienzan a caer por encima de los muros una serie de cabezas humanas -de militares, jerarquía clerical, magistrados, políticos, intelectuales  o banqueros, que cuentan sus historias, entre la astracanada y el tremendismo surrealista y macabro. Es como "una divina comedia delirante", en palabras del prologuista que, con mucho acierto, cita los dibujos negros de Goya, la semejanza de uno de los protagonistas, Evaristo el Rano, que caza culebras y ratas para sobrevivir con el de "Tiempo de silencio", con los estilos crítico-burlón de Quevedo,  el esperpento de Valle Inclán, o los dibujos de Grosz .

En el último capítulo, Sender nos advierte de cara a un progreso más humano: "Ni Dios blanco, ni Dios negro, ni ángeles. Ni los viejos mitos sociales creados a su amparo. No hay en la vida soluciones totalizadoras para el hombre...Nada es un fin: ni el amor, ni la familia ni mucho menos la riqueza. Son soluciones mendaces en las que el hombre confiesa su insuficiencia y su agonía desde que se conserva el primer testimonio escrito o plástico de su pensamiento".

 

 

 

FICHA

LA NOCHE DE LAS CIEN CABEZAS.- Ramón J. Sender.- Ed. Rasmia.- 324 págs. 17,90 €.- ISBN 978849421778

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