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8 mayo 2018 2 08 /05 /mayo /2018 09:28

Editorial Lumen (editada por La Magrana en catalán) sacó en 2001 un libro ¡inédito! de Mark Twain, un relato de misterio y humor, muy en la línea del autor de "Las aventuras de Huckleberry Finn" y "Las Aventuras de Tom Sawyer". Para los "lletraferits", que se deben hacer mieles cuando les hable de este libro, suntuosamente ilustrado por Peter de Sève y con un prólogo y un epílogo interesantísimos debidos a la pluma de un reputado especialista "twainiano", Roy Blount. Aquí se nos explican las peripecias que rodean a este relato lleno de sorpresas que nos hablan bien a las claras de la quisquillosa, surrealista y traviesa personalidad del escritor. Lo cierto es que en su día se me pasó la aparición de este libro y ahora la "tyché", la diosa Fortuna de los griegos, la ha puesto a mi alcance en una librería de viejo de la calle Aribau de Barcelona, escondida en un cajón de libros de saldo.

Un misterio, una muerte y un matrimonio es un extraño relato largo que Twain escribió para la revista The Atlantic Monthly en 1876, el mismo año en que publicaría su Tom Sawyer. El texto durmió el sueño de los justos en un cajón itinerante de aquélla revista durante 69 años (se editó en 1945), pues formaba parte de un proyecto ideado por Twain que no se llevaría a cabo. El escritor había propuesto una especie de reto a otros escritores famosos de la época para que escribieran cada uno su propio final o desenlace de una trama de misterio que él prefijaba y los demás podían alterar lo que quisieran. Esa trama básica sería la de Un misterio, una muerte y un matrimonio.
Con estos parámetros meta literarios se comprende el afán e interés con que cualquier lector avisado del talante, humor e inventiva de Twain podría degustar esta historia ingeniosa que logran sorprendernos tanto como nos divierte. Aparte de por una cuestión de egos (¿quién le ha dado a un escritor prácticamente recién aparecido la autoridad para pedir a autores más conocidos que él que bailen al son de su música?) la idea no fructificó en modo alguno, supongo que por desidia de los editores y renuencia de los autores. Y, lo cierto, es que valía la pena el reto y hubiera sido muy interesante ver cómo plumas tan soberbias como la de Henry James o William Dean Howells creaban otro final para una historia que lo tiene ya altamente sorprendente.
Sin desvelarles mucho más, fijemos los elementos de la historia: John Gray, un pobre granjero de Deer Lick, un pueblecito del Missouri profundo tierra natal de Twain como sabemos, arrastra una vida bastante precaria y mísera pues sus tierras no son muy prósperas y tiene pocos medios para sacarles más ganancia. Sólo espera heredar algo de su rico hermano David, un viejo enloquecido con el que no mantiene relación alguna. Pero la suerte aparece cuando Mary, la hija de John, y Hugh Gregory, un acomodado caballero, se prometen en matrimonio. En estas John se entera de que su hermano es enemigo a muerte de Hugh Gregory y cambiaría su testamento en favor de su sobrina. John se desespera por la fatal casualidad y sale a dar un paseo por sus tierras para intentar encontrar una salida al asunto. Ha nevado mucho y en un lugar sin huellas encuentra el cuerpo de un caballero tendido en la nieve y desmayado. Se apresta a ayudarle  pero mientras le atiende y trata de que recobre el conocimiento no deja de preguntarse cómo llegó el caballero a ese lugar solitario en medio de un páramo.
Bueno, no les cuento más. Háganse con el libro (seguro que Serret les encuentra algún ejemplar) y sólo verlo, tenerlo en las manos u hojearlo ya les creará una emoción placentera, tal es el mimo editorial, gráfico y tipográfico que Lumen, o Mangrana en catalán, han dedicado a esta joya literaria.

Más de ciento cuarenta años después de ser escrito, Un misterio, una muerte y un matrimonio mantiene la chispa originaria de Twain. Su estilo llano, ligero, algo sentencioso, socarrón y divertido se ajusta como un guante a una trama trazada con exactitud arquitectónica. En ella los elementos se barajan con sabiduría y una habilidad de funámbulo : una herencia disputada y necesaria, la salsa amorosa en una pareja de novios con muchas dificultades, el esperable  crimen violento con sospechoso inoportuno, un conde caído del cielo, un tal Julio Verne, de oficio sus novelas fantásticas, por cierto tratado con bastante inquina por Twain... ¿hay quien de más en tan pocas páginas? Un ritmo alocado pero firme que acelera todo, los acontecimientos y la lectura y un humor soterrado y guasón que pone el grano de pimienta y la sal a esta breve pero fluida e intensa trama.

FICHA

UN ASESINATO, UN MISTERIO Y UN MATRIMONIO.- Mark Twain.- E. Lumen. Prólogo y epílogo de Roy Blount. Ilustraciones de Peter de Sève. 121 págs.- ISBN 9788482643588

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6 mayo 2018 7 06 /05 /mayo /2018 08:37

Me encantan las coincidencias en  este oficio de descubrimientos literarios. Y en esta ocasión reseño tres coincidencias en títulos y dos en temática: "El coleccionista de Libros" de Alice Thompson (Siruela), "El coleccionista", de John Fowles, (Sexto piso) y otro "Coleccionista de libros" escrita por Charlie Lovet y editada por Plaza Janés en 2014 que dejamos al margen porque se sale de la temática de terror que tratan las dos primeras (aunque también trata un tema interesante: la autoría "verdadera" de las obras de Shakespeare).

Quizá la más interesante sea la de Alice Thompson, cuya acción tiene lugar a principios del siglo XX en Inglaterra, en pleno ambiente eduardiano que suele parecer algo menos literario que el victoriano,  pero la Thompson logra ofrecernos un estremecedor relato gótico inspirado en la leyenda de "Barba Azul" (basada en el relato de Perrault, de la que existen dos óperas, una de Bela Bartock y otra de Offenbach) y sus terribles secretos encerrados en  habitaciones misteriosas y la "Rebeca" de Alfred Hitchcock, con su ambiente malsano y sus  sentimientos ambiguos que tan maravillosamente supo crear la escritora Daphne du Maurier (la publicó en 1938).

La historia de la cándida Violet y su amor apasionado por su marido lord Archie Murray, misterioso y altanero tiene un comienzo estilo novela romántica pero pronto deja paso a través de pequeñas pinceladas inquietantes a una atmósfera cerrada, agobiante, amenazadora y extraña. Como suele suceder, el binomio contrastante entre la placidez de la vida cotidiana en un lujoso hogar y las obsesiones y secretos de dos personalidades oscuras, dan mucho juego para que la imaginación morbosa de la escritora se lance a un crescendo de horror en el que juegan la inestabilidad psíquica de Violet y el sadismo y crueldad del marido. La afición de éste ciertos libros antiguos y con supuestos poderes oscuros (entre ellos uno de relatos sobre hadas) y el internamiento de la protagonista en una institución mental anclada en ciertas concepciones del psiquismo propias de los siglos XVIII y XIX, crean el ambiente propicio para desarrollar una historia de terror muy bien lograda, que va derivando sensiblemente hacia unos esquemas ya vistos en el cine, como la magistral "Luz de gas" (en España se estrenó como "Luz que agoniza", dirigida por Cukor e interpretada genialmente por la Bergman y Charles Boyer).

Estas referencias cinéfilas no alteran lo más mínimo la alta categoría literaria de Thompson en el género gótico que ella parece conocer al dedillo

Tampoco la novela del también británico John Fowles (el autor de "La mujer del teniente francés" o "El mago") y su entonces primera novela (1963) "El coleccionista", desmerece ante la valía literaria de la que acabamos de reseñar. Aquí también se da una situación límite entre dos caracteres enfrentados por su lugar en el escenario de la acción, sus deseos y sus motivaciones. Y como en el caso anterior, es una novela y un autor llevados a la pantalla en varias ocasiones y siempre con bastante éxito. En esta ocasión, la novela fue llevada al cine en los años 60 por William Wyler  con Terence Stamp y Samantha Eggar  como únicos protagonistas de una obra cerrada en un escenario único con la interacción sado masoquista de dos personajes, un psicópata y una muchacha, a la que secuestra y mantiene encerrada en un habitáculo (la película, claustrofóbica, obtuvo tres nominaciones a los Óscar y un galardón en Cannes).

En ambas novelas existen algunos puntos de relativa coincidencia, no  sólo en la psicopatología que padecen los elementos masculinos de las dos, sino la fortaleza psíquica superior de las dos mujeres protagonistas (aunque tendrán distintos finales, más macabro aunque triunfante el de Violet y más realista y patético el de Miranda), las diferencias de cultura y de formas de vida (que oscilan a favor de uno u otro personaje, diferenciándolos en las dos tramas) y en el aspecto meta literario, por causar un horror semejante en el lector, una inquietud y una inseguridad que parecen traspasar por ósmosis desde las páginas de las novelas a la conciencia del lector. En El coleccionista, se ahonda  con mucha pericia en la psicopatología del protagonista, un hombre que actúa y tortura a su prisionera dando a entender, con una sinceridad dolorida, sin tratar de engañar - excepto a si mismo- que está influido por un "auténtico" sentimiento amoroso, pese a la manera obtusa y maniaca de comportarse. Aunque sea a costa de crear, empleando la fuerza y la violencia, una realidad paralela que se ajusta a sus deseos, que no son otros que lograr "ser amado tal cual es" (como con su paradójica lucidez, Freddie, el protagonista, da a entender a su víctima). La sensible protagonista de Alice Thompson es la contrapartida psicopatológica del coleccionista de mariposas Frederick, tímido, marginado y obsesivo con delirios de grandeza, que decide coleccionar mujeres a las que "obligar a amarle". El problema inesperado de la novela de Fowles  fue el posterior macabro historial de asesinos de serie a los que "inspiró" la novela y la película.

FICHAS

EL COLECCIONISTA DE LIBROS.- Alice Thompson.- Trad. Raquel G. Rosas.- Ed. Siruela.- ISBN 9788417308056

EL COLECCIONISTA.- John Fowles.- Trad. Andrés Barba.- Ed. Narrativa Sextopiso.- ISBN. 9788416677801

 

 

 

 

 

 

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3 mayo 2018 4 03 /05 /mayo /2018 09:09

Hace unas semanas les hice partícipes de un libro desternillante titulado "211 cosas que un chico listo debe saber" escrito por un cachondo integral llamado Tom Cutler y publicado por De Bolsillo. Hoy les voy a hablar de otro título de la misma editorial, "El perfecto gentleman" de Phineas Mollod y Jason Tesauro. Este publicado en 2002 en inglés y en 2011 en castellano, y el primero en 2006 y traducido en 2009. Ambos, pues, fuera de circuito editorial pero aún hallables bajo demanda (en estos tiempos la mayoría de los libros tienen una "vida pública útil" muy escasa y abandonan las atestadas estanterías tras unos meses de vida.)

Destaco la dedicatoria que uno de los coautores, P.Mollod, hace de su libro: !A todos los libros que me han hecho pensar y sonrojarme (no aclara por qué razón) y a las joyas ocultas de la vida que estaba pidiendo que las descubriese". Esto es justamente lo que hace deliciosa y sugestiva la lectura de este librito pleno de humor, ironía y sentido común pasado por la trituradora de "esas joyas ocultas de la vida" que suelen aparecernos en la existencia cotidiana provocando momentos de cierta tensión, bochorno, risas o agobio. La originalidad de la propuesta es ofrecernos ingeniosas soluciones y actitudes y trucos para salir del apuro. Ya que como bien definen los autores: "El caballero se define por cómo afronta la calma y las tormentas" y nos retrata un gentleman "ingenioso, mordaz, tradicional pero espontáneo, donjuán pero educado". Vamos un personaje de Jerome K. Jerome, Oscar Wilde o  Wodehouse.

El libro está dividido en secciones que tratan de circunstancias concretas y en cinco partes que engloban esas secciones bajo epígrafes situacionales: el caballero en sociedad, en la intimidad, en sus "potencias" (vicios venerables, entre sábanas o problemas que surgen de los dos anteriores), de viaje y el caballero "ceremonioso" que se dedica a todo lo que hay que saber de protocolo, relaciones públicas y el matrimonio. Un índice temático en las últimas páginas permitirá al lector desmemoriado canalizar su lectura por motivos, si la urgencia aprieta. El capítulo de agradecimientos es particularmente desternillante y el epílogo redundante pero sabroso que asegura que el libro "brinda un rasero de respeto para resolver los más profundos enigmas del amor y del vicio".

Y así, si usted quiere ser un perfecto gentleman, debe saber cómo y cuándo ha de mandar un SMS, cómo ha de arreglarse el bigote, cómo tiene que jugar al golf, qué tipo de corbata entona mejor con su traje o el acto social al que acude y cómo comportase con gracia, ingenio y corrección en una reunión de antiguos compañeros de universidad; todo ello con un aire de principios de siglo (XX) que hace las delicias de los que peinamos canas y tenemos el recuerdo fresco de un pasado definitivamente perdido en el que se valoraban las "guías de elegancia, ingenio y otras licencias".
No se trata de que nos ofrezcan una solución a nuestros problemas (a algunos sí y de las formas más desternillantes) sino de que no lo pasemos mal, agobiados y temerosos, mientras buscamos la solución más adecuada y que ésta surja sin ponernos en evidencia ni perder la cabeza e incluso ganando el apoyo, la simpatía o la admiración de quienes nos están viendo actuar. Ríase o sonría con el desparpajo que nos muestra, pero no descarte que detrás de la broma hay un ingenio y un saber estar que es una invención de los autores, sino un código flexible de conducta y reglas de convivencia que definen a un estereotipo nada baladí: el caballero a la antigua usanza.
 
FICHA
EL PERFECTO GENTLEMAN.- Phineas Mollod y Jason Tesauro.- Trad. Jofre Homedes.- Ed Debolsillo.-338 págs.  12 euros.- ISBN 9788499892054
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1 mayo 2018 2 01 /05 /mayo /2018 07:59

Con dos o tres meses de diferencia, dos editoras selectas españolas, Impedimenta y Siruela, han publicado sendos libros de relatos, recopilaciones de narraciones de terror o fantasmas y de  misterio o detectivescas con tres características comunes: que ambos están escritos por mujeres en su mayoría-también hay autores masculinos que innovaban el género haciendo que las féminas hicieran trabajos considerados estrictamente realizados por hombres-, que todas ellas son inglesas y que han vivido, escrito y publicado en la misma época: aquélla peculiar franja histórica británica que floreció bajo el reinado de Victoria, la segunda más longeva soberana de Europa (la primera es la actual reina Isabel II que lleva 66 años en el trono por los 63 de su tatarabuela y se ha convertido en la jefe de estado más anciana del mundo).

Los dos libros, de tapa dura, cuidada edición, buenas traducciones y portadas sumamente atractivas, fascinan al lector filo-victoriano (que somos legión). Las "Detectives victorianas" de Siruela ofrecen un interesante prólogo del responsable de la edición y selección de autoras y relatos, Michael Sims, cuyos conocimientos e investigaciones sobre la época victoriana -con su claros y oscuros, la dureza y mezquindad de su sociedad y la sordidez de sus costumbres, pero también con el florecimiento imperial de lo británico y la enorme riqueza de su literatura, arte, poesía y teatro- es un acicate más para leer estos libros divertidos y aleccionadores.

Tan atinadas son las estampas que se nos ofrecen de las "hermanas literarias" de Sherlock Holmes como las de las Damas Oscuras que Impedimenta da a luz con una foto manipulada y coloreada de jóvenes "colegialas" -sin ojos- de la misma época  (aquí sí todas las autoras son mujeres). Estas Damas  nos ofrecen oscuras historias de terror y pertenecen a escritoras más conocidas que sus compañeras detectivescas, que siguieron el camino marcado por Mary Shelley o Ann Radcliffe, también excelentemente traducidas.

En realidad los dos libros recogen particularidades, fenómenos públicos, sociales y culturales que nacen prácticamente y se popularizan gracias al fermento histórico, económico, filosófico y social que crea el conjunto irrepetible de circunstancias que se dan en Inglaterra y en la época victoriana y que son consecuencia directa de las situaciones humanas de la sociedad, las costumbres y los mitos y tabúes, las necesidades más profundas y las aversiones, vicios y defectos más desgarradores de los hombres y mujeres de unos tiempos irrepetibles. Al igual que la sociedad y la historia del Siglo de Oro español permite comprender la literatura picaresca española y el fenómeno cervantino.

Durante el reinado de Victoria, la rigidez social, la inseguridad ciudadana, las diferencias entre la riqueza más ostentosa y la miseria más generalizada, con una clase media en formación, el empuje militar colonial, la industrialización, permite entender a un Dickens junto a un Conan Doyle: la miseria y el desamparo que exigen la aparición de un cierto brazo ejecutor de la justicia (nos cuenta Sims la creación de los cuerpos de policía y la figura del detective más tarde) y por otro lado, en las clases altas y en forma distinta pero también profunda, la fascinación por lo oscuro, lo oculto, lo fantasmal y lo horrible, un reflejo en otro mundo de lo más tenebroso de éste, un intento de exorcizar con la literatura un Mal que estaba demasiado presente en la sociedad inglesa de la época. Y ambas peculiaridades literarias se unen en la Inglaterra del siglo XIX, como se unen en algunas de las grandes figuras literarias y culturales de la época. Un ejemplo es sir Arthur Conan Doyle, que creará al gran Sherlock Holmes -campeón de la racionalidad deductiva- pero también en su vida real se hará un espiritista experto y fanático, con unas creencias esotéricas - médiums, seres de ultratumba- que estaban en radical oposición al racionalismo inteligente de su detective. Chesterton también coqueteará con los dos géneros, con su "Padre Brown" y sus relatos de misterio.

Charlotte Brontë, Margaret Oliphant, quien brinda con su habitual preciosismo y detallismo una joya titulada “La puerta abierta”, paradigma de las historias de fantasmas, o Willa Carter) y el grueso de las seleccionadas “caídas en desgracia y/o en un temprano olvido que no hace justicia a sus verdaderas aptitudes literarias”. Con todo, “Damas oscuras” compendia una veintena de relatos entre  los que resulta difícil considerar que alguno de ellos no reúne unos indispensables criterios de calidad y fuerza narrativa.

 Estos dos libros son exponentes también de otra peculiaridad victoriana: la eclosión de un feminismo militante, de una mujer simbolizada en féminas que se atrevían a ponerse bombachos para ir en bicicleta, que conducían veloces automóviles, que trataban de hacerse médicas, arquitectas, científicas, novelistas, poetas y filósofas, sin dejar -además-  de ocuparse del hogar y de tener hijos y, en suma, rompían con la figura tradicional de la sumisión, el servilismo y la categoría de objeto o propiedad vistosa del encumbrado varón. Y para que no quedara lugar a dudas, invadieron masivamente y a cara descubierta muchas veces el sancta sanctorum de la Literatura, buscando dejar de ser excepciones y convertirse en reglas de normalidad. Las revistas literarias más conocidas fueron literalmente asaltadas por nombres femeninos. En "Damas oscuras" seleccionan veinte damas oscuras de entre 1830 y 1900. Y en "Detectives victorianas" (un género menos "apropiado" para la mujer, desde 1860). Como cita Sims, "La representación de una mujer que se ocupase de investigar durante el siglo XIX constituía una absoluta fantasía de empoderamiento femenino". En 1856 saldrá publicada la primera historia protagonizada por una mujer detective y en 1878 Anna Katharine Green publica "El caso Leavenwoerth", la primera novela policíaca escrita por una mujer sin ocultarse tras un pseudónimo masculino. Fue un éxito tan sonado en Estados Unidos que la novela acabó convirtiéndose en lectura obligada en la Facultad de Derecho de Yale.

La antalogía de Siruela reúne once relatos policíacos con protagonistas femeninas que muestran  tanta o más inteligencia como sus homólogos masculinos y bastante más astucia y sensibilidad para entender los móviles de los asesinos.  Son las siguientes: La condesa misteriosa de W. S. Hayward; El arma desconocida de Andrew Forrester; Dagas dibujadas de C. L. Pirkis; El brazo largo de Mary E. Wilkins; El asunto de la puerta de al lado de Anna Katharine Green (capítulo de una obra más extensa: "El misterio de Gramercy Park");El hombre de los ojos feroces de George R. Sims; La aventura de la anciana quisquillosa de Grant Allen;La muesca del bastón de M. McDonnell Bodkin; El hombre que me cortó el pelo de Richard Marsh; El hombre que tenía nueve vidas de Hugh C. Weir; La segunda bala de Anna Katharine Green.

Algunas de las  señoras detectives constituyen un encanto literario para los gustadores de las novelas policiacas de aquellos tiempos: por ejemplo, la inteligente señora Paschal de Hayward; Loveday Brooke, la más cercana a S.Holmes, de C.L.Pirkis (escritora); Sarah Fairbanks de Mary E. Wilkins, una de las más conocidas y respetadas autoras; Ebenezer Gryce, policía de Nueva York, de Anna Katherine Green.   

Cada uno de esos relatos está precedido de una introducción analítica y explicativa del editor sobre el o la autora, que son especialmente interesantes para comprender el mundo metaliterario que rodeaba su publicación. Detalle que falta en el libro dedicado a las "Damas Oscuras". Pues aunque conocemos a algunas autoras como Charlotte Brontë (que se atreve a mostrarnos a un Napoleón muy por debajo de la inteligencia de su propia mujer), Elizabeth Gaskell (amiga de la Bronte y una de laas más “terroríficas”, Vernon Lee o Willa Cather (norteamericana), también hay relatos notables de autoras poco conocidas por estos lares como  Dina Mulock, Mrs. Henry Wood, Catherine Crowe (particularmente crítica con la situación de la mujer en sus tiempos y protagonista de un caso de “invisibilidad” supuesta por la que fue detenida corriendo desnuda en plena calle), M.Elizabeth Braddon, Violet Hunt, Mary E. Wilkins (también norteamericana) o Rosa Mulholland, entre otras. 

FICHAS

DETECTIVES VICTORIANAS.- VVAA.- Edición de Michael Sims. Trad. Laura Salas. Ed. Siruela, 332 págs. 29,95 €.- ISBN 9788417308001

DAMAS OSCURAS.-VVAA.- Trad. A. Frieyro, O.Garcia, S.Lekanda, M.Palmer y C. Rubio,. Ed. Impedimenta.- 490 págs.-ISBN 9788417115302

 

Con dos o tres meses de diferencia, dos editoras selectas españolas, Impedimenta y Siruela, han publicado sendos libros de relatos, recopilaciones de narraciones de terror o fantasmas y de  misterio o detectivescas con tres características comunes: que ambas están escritas por mujeres en su mayoría-también hay autores masculinos que también innovaban el género haciendo que las fémina hicieran trabajos considerados estrictamente masculinos-, que todas ellas son inglesas y que han vivido, escrito y publicado en la misma época: aquélla peculiar franja histórica británica que floreció bajo el reinado de Victoria, la segunda más longeva soberana de Europa (la primera es la actual reina Isabel II que lleva 66 años en el trono por los 63 de su tatarabuela y se ha convertido en la jefe de estado más anciana del mundo).

Los dos libros, de tapa dura, cuidada edición, buenas traducciones y portadas sumamente atractivas, fascinan al lector filo-victoriano (que somos legión). Las "Detectives victorianas" de Siruela ofrecen un interesante prólogo del responsable de la edición y selección de autoras y relatos, Michael Sims, cuyos conocimientos e investigaciones sobre la época victoriana -con su claros y oscuros, la dureza y mezquindad de su sociedad y la sordidez de sus costumbres, pero también con el florecimiento imperial de lo británico y la enorme riqueza de su literatura, arte, poesía y teatro- es un acicate más para leer estos libros divertidos y aleccionadores.

Tan atinadas son las estampas que se nos ofrecen de las "hermanas literarias" de Sherlock Holmes como las de las Damas Oscuras que Impedimenta da a luz con una foto manipulada y coloreada de jóvenes "colegialas" -sin ojos- de la misma época  (aquí sí todas las autoras son mujeres). Estas Damas  nos ofrecen oscuras historias de terror y pertenecen a escritoras más conocidas que sus compañeras detectivescas, que siguieron el camino marcado por Mary Shelley o Ann Radcliffe. también excelentemente traducidas.

En realidad los dos libros recogen particularidades, fenómenos públicos, sociales y culturales que nacen prácticamente y se popularizan gracias al fermento histórico, económico, filosófico y social que crea el conjunto irrepetible de circunstancias que se dan en Inglaterra y en la época victoriana y que son consecuencia directa de las situaciones humanas de la sociedad, las costumbres y los mitos y tabúes, las necesidades más profundas y las aversiones, vicios y defectos más desgarradoras de los hombres y mujeres de unos tiempos irrepetibles. Al igual que la sociedad y la historia del Siglo de Oro español permite comprender la literatura picaresca española y el fenómeno cervantino.

Durante el reinado de Victoria, la rigidez social, la inseguridad ciudadana, las diferencias entre la riqueza más ostentosa y la miseria más generalizada, con una clase media en formación, el empuje militar colonial, la industrialización, permite entender a un Dickens junto a un Conan Doyle: la miseria y el desamparo que exigen la aparición de un cierto brazo ejecutor de la justicia (nos cuenta Sims la creación de los cuerpos de policía y la figura del detective más tarde) y por otro lado, en las clases altas y en forma distinta pero también profunda, la fascinación por lo oscuro, lo oculto, lo fantasmal y lo horrible, un reflejo en otro mundo de lo más tenebroso de éste, un intento de exorcizar con la literatura un Mal que estaba demasiado presente en la sociedad inglesa de la época. Y ambas peculiaridades literarias se unen en la Inglaterra del siglo XIX, como se unen en algunas de las grandes figuras literarias y culturales de la época. Un ejemplo es sir Arthur Conan Doyle, que creará al gran Sherlock Holmes -campeón de la racionalidad deductiva- pero también en su vida real se hará un espiritista experto y fanático, con unas creencias esotéricas - médiums, seres de ultratumba- que estaban en radical oposición al racionalismo inteligente de su detective. Chesterton también coqueteará con los dos géneros, con su "Padre Brown" y sus relatos de misterio.

Charlotte Brontë, Margaret Oliphant, quien brinda con su habitual preciosismo y detallismo una joya titulada La puerta abierta, paradigma de las historias de fantasmas, o Willa Carter) y el grueso de las seleccionadas caídas en desgracia y/o en un temprano olvido que no hace justicia a sus verdaderas aptitudes literarias. Con todo, Damas oscuras compendia una veintena de relatos de los que resulta difícil considerar alguno de los mismos susceptible de ser considerado prescindible en función de unos determinados estándares de calidad.

Estos dos libros son exponentes también de otra peculiaridad victoriana: la eclosión de un feminismo militante, de una mujer simbolizada en féminas que se atrevían a ponerse bombachos para ir en bicicleta, que conducían veloces automóviles, que trataban de hacerse médicas, arquitectas, científicas y filósofas, sin dejar -además-  de ocuparse del hogar y de tener hijos y, en suma, rompían con la figura tradicional de la sumisión, el servilismo y la categoría de objeto o propiedad vistosa del encumbrado varón. Y para que no quedara lugar a dudas, invadieron masivamente y a cara descubierta muchas veces el sancta sanctorum de la Literatura, buscando dejar de ser excepciones y convertirse en reglas de normalidad. Las revistas literarias más conocidas fueron literalmente asaltadas por nombres femeninos. En "Damas oscuras" seleccionan veinte damas oscuras entre 1830 y 1900. Y en "Detectives victorianas" (un género menos "apropiado" para la mujer, desde 1860). Como cita Sims, "La representación de una mujer que se ocupase de investigar durante el siglo XIX constituía una absoluta fantasía de empoderamiento femenino". En 1856 saldrá publicada la primera historia protagonizada por una mujer detective y en 1878 Anna Katharine Green publica "El caso Leavenwoerth", la primera novela policíaca escrita por una mujer sin ocultarse tras un pseudónimo masculino. Fue un éxito tan sonado en Estados Unidos que la novela acabó convirtiéndose en lectura obligada en la Facultad de Derecho de Yale.

La antalogía de Siruela reúne once relatos policíacos con protagonistas femeninas que muestran  tanta o más inteligencia como sus homólogos masculinos y bastante más astucia y sensibilidad para entender los móviles de los asesinos.  Son los siguientes: La condesa misteriosa de W. S. Hayward; El arma desconocida de Andrew Forrester; Dagas dibujadas de C. L. Pirkis; El brazo largo de Mary E. Wilkins; El asunto de la puerta de al lado de Anna Katharine Green (capítulo de una obra más extensa: "El misterio de Gramercy Park");El hombre de los ojos feroces de George R. Sims; La aventura de la anciana quisquillosa de Grant Allen;La muesca del bastón de M. McDonnell Bodkin; El hombre que me cortó el pelo de Richard Marsh; El hombre que tenía nueve vidas de Hugh C. Weir; La segunda bala de Anna Katharine Green.

Algunas de las  señoras detectives constituyen un encanto literario para los gustadores de las novelas policiacas de aquellos tiempos: por ejemplo, la inteligente señora Paschal de Hayward; Loveday Brooke, la más cercana a S.Holmes, de C.L.Pirkis (escritora); Sarah Fairbanks de Mary E. Wilkins, una de las más conocidas y respetadas autoras; Ebenezer Gryce, policía de Nueva York, de Anna Katherine Green.   

Cada uno de esos relatos está precedido de una introducción analítica y explicativa del editor sobre el o la autora, que son especialmente interesantes para comprender el mundo metaliterario que rodeaba su publicación. Detalle que falta en el libro dedicado a las "Damas Oscuras". Pues aunque conocemos a algunas autoras como Charlotte Brontë, Elizabeth Gaskell, Vernon Lee o Willa Cather, también hay relatos notables de autoras poco conocidas por estos lares como Mulock, Mrs. Henry Wood o Rosa Mulholland. 

FICHAS
DETECTIVES VICTORIANAS.- VVAA.- Edición de Michael Sims. Trad. Laura Salas. Ed. Siruela, 332 págs. 29,95 €.- ISBN 9788417308001
DAMAS OSCURAS.-VVAA.- Trad. A. Frieyro, O.Garcia, S.Lekanda, M.Palmer y C. Rubio,. Ed. Impedimenta.- 490 págs.-ISBN 9788417115302

 

 




 

 

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29 abril 2018 7 29 /04 /abril /2018 18:41

 

Dirigida por  el director  inglés Ritesh Batra acaba de estrenarse la versión cinematográfica de "El sentido de un final" de Julián Barnes, con guión de Nick Payne y con un soberbio Jim Broadbent como su dubitativo y nostálgico protagonista y Charlotte Rampling como su misteriosa primera novia y desencadenante de la acción. Le película resulta ser más clara en sus conclusiones pero también un poco más irritantes en la pasividad y auto mendacidad del protagonista. En 2011 se publicó la novela de Barnes, que obtuvo el premio Man Booker y un revuelo crítico a mi entender exagerado. El 28 de diciembre de 2012 en este mismo blog escribí una reseña sobre el libro traducido al castellano por Jaime Zulaika. Aprovechando la aparición de la película, he vuelto a leer la novela por pura curiosidad personal  filosófica. Me atrae su tema básico, la memoria y sus manipulaciones en cuestiones emocionales, la edad y su recorrido desde la juventud a la vejez relacionada con la presencia omnívora de la muerte. Barnes y yo pertenecemos a la misma generación y, con las lógicas diferencias de educación (ambos somos universitarios, pero Barnes tuvo una formación de alto estilo inglés, a años luz cualitativos de la española), sociedad y país, me resultan muy familiares las circunstancias que menciona la novela e incluso los puntos de vista del protagonista (aunque presumo que no es autobiográfica, hay mucho del "zeitgeist" de aquellos tiempos que compartimos)  y recuerdo cómo me irritó la auto complaciente y turbia figura de Tony Webster, el protagonista de la historia, negándome a considerarlo un "producto lógico de la época".

No hacía mucho en aquélla primera lectura que hice de la novela en que Barnes había publicado un libro de ensayo, que tiene sutilmente algo que ver con el tema básico de su novela. "Nada que temer", el citado ensayo, tiene que ver con el paso de la vida, la cercanía potencial de la muerte, la necesidad de una cierta ética, el efecto disgregador del tiempo y la función ambigua y fuertemente inexacta de la memoria. Es decir, las imperfecciones con las que funciona nuesra memoria sobre todo cuando la aplicamos a los episodios que vivimos en el pasado sobre amistad, amor o comportamientos y ética personal. El paso del tiempo varía los contenidos y muchas veces las conclusiones. Justamente el "leith motiv" de novela de Barnes.

Ya dije en su día que la novela no estaba a la altura de otras obras de este autor. Quizá la melancolía del tema y la conocida obsesión de Barnes por el paso del tiempo y la cercanía del fin contagió las páginas de  su narración, donde apunta, menos que otras veces, la juguetona y ácida ironía del autor, su humor en diálogos y descripciones y la fuerza de sus personajes. Como en el caso de Auster, parece que el éxito y la molicie que supone desde el punto de vista intelectual saber que, sea como fuere, lo próximo que publicas tendrá un público fiel que acudirá en masa a las librerías, hace que se resienta la calidad y la ambición renovadora que todo creador literario debe  mantener.

Ya desde la primera página, un magnífico conjunto de propuestas aparentemente surrealistas que luego quedarán explicitadas en la lectura del libro, se nos advierte cuál será el meollo del libro, su espíritu: "...lo que acabas recordando no es siempre lo mismo que lo que has presenciado" y en la página 12, "...ya no tengo la seguridad de que algunos sucesos fueran reales, al menos recuerdo con claridad las impresiones que dejaron" (lo cual no deja de ser sorprendente).

Asistimos, a través de la voz del narrador perteneciente a un joven, Tony Webster, a la presentación de su pandilla en el  colegio (y luego en la Universidad) y a la aparición de un nuevo miembro, Adrian, cuya inteligencia y personalidad  les motivará a través de la vida, aunque sobre todo es la decisión y acto de suicidarse la que creará el motivo causal del desarrollo de la trama. En la que, como es preceptivo, conoceremos la relación amorosa, breve y conflictiva, que años más tarde constituirá el nudo argumental de la relación entre Tony y su admirado Adrian.

Impulsada por dos motores argumentales, el pasado juvenil y primeros amores de Tony y su madurez, donde la presencia y testimonios de los amigos, modificará y aclarará muchos de los hechos narrados como auténticos de la primera parte, la novela camina algo cansinamente  hacia ese "sentido de un final" (título insulso y trasparente, que llama la atención en un autor que titula muy bien sus libros) que no sorprende demasiado y que en sus detalles se hará muy previsible.

Obra menor pues en el conjunto literario de Barnes, lo cual no disminuye la calidad intrínseca de ese opus, pero alerta al lector informado en el sentido de que uno no debe fiarse demasiado de los ditirambos de la prensa y las editoriales, incluso  de los premios --esta novela obtuvo del Man Booker Price-- a la hora de leer un libro.

De alguna manera, si ustedes me permiten, la brillante frase que el personaje de Adrian cita -de un autor francés-  en la novela respecto a la historia, "esa certidumbre que se produce en el punto en que las imperfecciones de la memoria se cruzan con  las deficiencias de la documentación" (pag.28), podría aplicarse a "El sentido de un final", que quedaría como "el resultado literario que se produce en el punto en el que la imperfección del trabajo de un escritor dotado se cruza con las deficiencias en el desarrollo de un buen argumento".

Pero para satisfacción del lector, apuntemos también que la novela nos brinda momentos y comentarios en los que la afilada inteligencia de Barnes brilla con todo su esplendor. Y así, en una reflexión del protagonista sobre el tiempo, escribe: "...el tiempo primero nos encalla y después nos confunde. Creíamos ser maduros cuando lo único que hacíamos es estar a salvo. Pensábamos que éramos responsables cuando solo éramos cobardes. Lo que llamábamos realismo resultó  ser una manera de evitar las cosas en lugar de afrontarlas. El tiempo... que nos den tiempo suficiente y nuestras decisiones más sólidas parecerán temblorosas, nuestras certezas, fantasiosas" (pág.120). Como ven lúcida y admirablemente bien expresado. A veces, Barnes logra recordarnos la excelencia de otra pluma magistral, la del mismísimo Will Shakespeare. ¿O no?

Por otra parte la película aclara mejor la clave de lectura de la novela (manipulando eso sí su trama) que no es el supuesto personaje central, Tony, de memoria tambaleante a merced de las emociones, no de Verónica o Adrián, del que sólo conocemos algún destello de ingenio y poco más, sino de alguien -lean la novela o vean la película. no desvelo más- relacionado con los tres y que pasa en elipsis forzosa toda la trama y aparece en tres breves secuencias en la película. Quizá en esa elipsis se basa la fuerza de la novela de Barnes y nos da una cierta medida de su talento habitual.

En todo caso, ha sido un placer releer a Barnes y lo que escribí sobre él: sólo ha cambiado de una forma muy sutil mi valoración sobre la construcción literaria de la trama, la defectuosa definición del personaje de Verónica y lo forzado del final encubierto.

FICHA

EL SENTIDO DEL FINAL.-Julián Barnes.-Trad. Jaime Zulaika.- Ed. Anagrama. 186 págs.

 

 

 


 
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26 abril 2018 4 26 /04 /abril /2018 08:29

Mabel Lozano es una documentalista con nervio y pasión dedicada al cine de denuncia con un objetivo declarado: la trata de blancas, la prostitución, uno de los negocios más lucrativos de España (y también en el resto del mundo, of course). No he visto sus películas documentales. Las veré. Su libro "El proxeneta" no es una novela (ni Mabel es una novelista) pero es un excelente reportaje a fondo, tan bueno que, salvando las distancias, me ha recordado otro libro denuncia, en este caso gran novela, "A sangre fría",  de Truman Capote. Aunque puestos a buscarle "ecos literarios" me decanto por el "J'acusse" de Zola, un alegato antirracista en favor del capitán judío Alfred Dreyfus, en forma de carta abierta al presidente francés Faure y publicado por el diario "L'Aurore" el 13 de enero de 1898 en primera página. Este libro es un Yo acuso de Mabel a la sociedad española del siglo XXI.

"El proxeneta", diseñado periodísticamente como unas confesiones, con un estilo neutro, puramente informativo, documental, sin juicios de valor, sin emociones, sin condenas o reproches, sin lamentaciones o gestos de pudibundo horror, se lee como si fueran las actas del juicio de Núremberg escritas por una Anna Arendt alejada de la filosofía pero con la misma cortante y desolada inteligencia informativa. No se trata de nazis sanguinarios, pero si de sanguinarios mercachifles de carne humana. No se trata de una ideología horrenda de exterminio y deshumanización, pero sí de una no menos horrenda estructura de negocio que también extermina. Unos se amparaban en la obediencia debida y otros en la permisividad y la hipocresía de una sociedad tradicionalmente explotadora de la mujer. Quizá algún líder del mundo de hoy no se cuestionaría la inmoralidad de un negocio que genera, dicen, mas de cinco millones de euros al día sólo en esta desolada y triste España de nuestros pecados.

Las confesiones del presunto "Miguel, alias el Músico" a Mabel, tienen la garra de la naturalidad pero el rigor estructural de lo que nos cuenta está basado en una "lógica humana y financiera" que nace de la necesidad y el abuso padecidos en la infancia pasando por la curiosa y muy vigente falacia farisea de que la prostitución es un "mal comprensible" debido a la "naturaleza humana" y que "hace menos daño que la droga". Siempre que escucho eso recuerdo la genial secuencia de "El padrino" cuando Corleone rechaza un trato económico porque se trata de drogas (y "eso es otra cosa") lo cual le haría perder el "apoyo y comprensión" de los políticos y policías a los que compra con sus florecientes negocios, entre ellos la prostitución organizada.

Una vez dicho esto, pasen y lean este libro como uno de lo mas valientes elementos informativos sobre la zona oscura de la sociedad  española. Y lloren por las grandes olvidadas en el maremágnum de cifras, cantidades y ganancias, la materia prima: las mujeres y las niñas. Esas "cosas"  para usar y tirar que llevan siglos integrando un sector de la humanidad a las que despojan precisamente de eso, humanidad. Pregúntense como en los clásicos policiales, "Quiénes salen ganando" con el delito, aparte de los delincuentes, y se asombrará al saber cómo el listón de la culpabilidad y de la complicidad, directa o indirecta, sube tan alto...

Olvídense del romanticismo edulcorado de "Irma la dulce" o de "Pretty Woman", aquí no se habla de cine en color con estrellas rutilantes , esto es en blanco y negro rabioso, es patético y huele mal. Es un libro que sacude la vergüenza ajena y la propia. No hay "pornografía del sufrimiento". Hay miseria, dolor, humillación, desesperación y una honda tristeza de ser humano ante ciertos congéneres  (aunque hayan pasado por las Facultades de Derecho, Económicas o Medicina).

FICHA

EL PROXENETA.- Mabel Lozano.- Ed. Al revés. 344 págs.- ISBN 0788417077150

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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23 abril 2018 1 23 /04 /abril /2018 08:04

Raras veces se da en la literatura inglesa un caso de concordancia y simultaneidad argumental como el que motiva y descubre el presente artículo. Al menos en el pequeño y limitado mundo de este lector en concreto que, por casualidades no buscadas en un lapso de tiempo de dos o tres semanas, viene en comentar tres libros unidos por un hilo argumental bastante original: la presencia indistinta de aves de presa, un halcón y un azor, en cautividad, que provoca en sus amos y el entorno humano una serie de dinámicas conflictivas o gratificantes que desmoronan sus respectivas existencias anteriores a su aparición. Convertir la relación entre humanos y mascotas animales en materia novelable no es algo muy original y abundan los casos. Pero que esos animales sean halcones o azores cambia radicalmente el escenario por las características especiales de esas aves que jamás pierden el ansia salvaje y depredadora de libertad.

Se trata de "El halcón peregrino" (publicada en inglés en 1940, editada por Lumen en 2004 y adquirida en una librería de viejo; en 2007 saldría una edición en Debolsillo) de Glenway  Wescott, un escritor inglés nacido en 1901 y fallecido 86 años más tarde. Es una novela corta -sólo publicó tres novelas en toda su vida- , de algo más de cien páginas, densa, concisa, precisa, con un vocabulario de una exactitud y trasparencia perfectas. Más o menos coincide el tiempo argumental -una tarde de verano- con el que un buen lector tarda en leer la novela. Y en ese pequeño lapso de tiempo circula por un ambiente complejo, dotado de múltiples capas de entendimiento y descripciones, limitado en el tiempo y en el espacio, una aristocrática casa de campo francesa, a principios del siglo XX, alquilada por una joven millonaria norteamericana en la que le acompaña ocasionalmente un joven inglés, el narrador de la novela (Alwyn Tower, una figura compleja e inquietante), con el que le une una cierta amistad sin llegar a ser íntima. La pareja recibe la visita de otra pareja, más madura, de adinerados viajeros irlandeses acompañados por un joven y atractivo chófer. Una pareja de jóvenes criados y también cocineros, de origen marroquí, completan el listado de personajes.

Aunque, bueno, falta uno más y tal vez de los más importantes por las reacciones que suscita en los demás: un halcón peregrino, la última mascota y capricho de la madura millonaria irlandesa, que está en fase de adiestramiento y de la que no se separa ni un momento, posado en la muñeca como si se tratara de un talismán sagrado. De las tres novelas --dos de ellas las comentamos hace unos días-- en las que el halcón o un azor--tienen un protagonismo activo y profundo, "H de halcón" de Ellen MacDonald y "El azor" de T.H. White, la que hoy les presento es la más intensa y analítica,  tal vez por la condensación de tiempo, espacio y extensión. Como dice el estupendo prólogo de M Cunningham, "Wescott comparte con Chejov la idea persistente de que lo grande está ampliamente contenido en lo pequeño". Sería interesante que la editorial de estas dos últimas, la excelente Ático de los Libros,  adquiriera los derechos de ésta y ofreciera un pack con las tres. Forman una trilogía del halcón de una calidad literaria formidable.

Creo que "brillante" no sería el adjetivo que yo escogería para reflejar de alguna torpe manera lo que es esta novela densa, corta e inabarcable: es  literariamente codiciosa, sutil y arrogante. ¿Demasiados adjetivos para una novela tan corta? Bien, léanla. Y comprobarán en sí mismos la mirada del narrador y el efecto que causa "sin la menor pizca de brillo o calidez". Todos los personajes se comportan de una manera distinta a lo esperado en la alta sociedad de los años veinte, pero aunque nos irrita la sensación, comprendemos que así "también" es el ser humano. No pasa nada grave objetivamente. Todo es contenido interior de los personajes emergiendo en forma brusca y agresiva o irónica y cruel. !Qué gran obra de teatro sería si no fuera por las obvias dificultades de someter a un halcón a la disciplina del escenario!

Las líneas de sombra de la trama, aquellos elementos que sin ser evidentes dan un  sentido a los hechos forman parte de lo mejor de la novela. Por ejemplo la identificación entre el narrador, novelista frustrado que ha tirado la toalla a cambio de una vida amable y segura, aunque mediocre, con el halcón que renuncia a su ansiada libertad por la seguridad de comida que le da el brazo de su ama. Sin duda cuando salió la novela a la palestra literaria norteamericana (llena de maestros literarios que acaparaban los Nobel) la crítica la consideró una rareza casi obsoleta aunque muy bien escrita. Más en la línea de  narradores del siglo XIX, un estilo adecuado a Henry James o de los  más modernos Ford Madox Ford, E.M. Forster o Robertson Davies, que en su narrativa se preocupan más por los entresijos psicológicos de sus personajes que por sus acciones, Wescot es uno de los injustamente olvidados maestros del género.

FICHA

EL HALCÓN PEREGRINO.- Glenway Wescott.- Trad. Toni Hill.-Ed.Lumen.- 136 págs. ISBN 9788426414250

H DE HALCÓN.- Helen Macdonald.-Traductor: Joan Eloi Roca.- Ed. Ático de los Libros.-Páginas: 352.-ISBN: 978-84-16222-61-2

EL AZOR.- T.H.White.-Trad. Javier Revello.-208 p.Ed. Ático de los libros.-ISBN 9788416222155

 
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21 abril 2018 6 21 /04 /abril /2018 07:49

El pasado "Día del padre", un invento comercial que tiene un enorme éxito basado en la tradicional y muy cristiana educación familiar sobre "lo que debe ser" entre padres e hijos, produjo un efecto sorprendente y agradable para una persona que no cree en esos fastos pero sí cree en los sentimientos que no por manipulados son menos reales: el de algunos hijos para con sus padres y a la recíproca (no es una regla general como muchos de ustedes saben, por desgracia). Esa persona es quien les escribe esta reseña: mi hijo decidió hacerme saber que a pesar de las distancias (físicas) que nos separan, hay un sentimiento que nos une. En esta ocasión ese sentimiento tomó la forma de un libro. Este del que hoy les hablo.

Y es que, para mayor abundamiento, mi hijo probó suerte (para un lector compulsivo como yo, es difícil acertar con regalos de libros) con un volumen que se ha revelado como extraordinariamente oportuno para el tipo de persona que creo ser. Hay en este libro y, creo, en mí, una veta aventurera, otra filosófica, otra militantemente ecológica, otra surrealista, otra lírica, otra traviesa y juguetona, otra imaginativa y otra crítica y real como la vida misma, que forman muchos de los prismas del caleidoscopio en que la existencia, los estudios, las lecturas, los errores y las experiencias me han convertido.

La obra de Alastair Bonnett nos habla de tierras inseguras, a veces improbables, tierras que están "Fuera del mapa", es decir de una geografía caprichosa, dotada de una dinámica misteriosa sujeta a ese cambio permanente y eterno que es la sustancia de las cosas ya desde que el padre Heráclito lo mencionaba entre el arrobo y la desesperación de la inseguridad. Cambios fortuitos en algunas ocasiones y otras debidas a la propia acción irresponsable y dañina a largo plazo que parece ser el sello destructivo de nuestra especie. Hemos convertido la estable geografía de nuestro planeta en un recuerdo de tiempo en los que sólo cambiaban las fronteras políticas y las líneas trazadas con escuadra y regla por la sangrienta historia de la ambición, el poder y la avidez.
Y así nos percatamos de que el absurdo de la humanidad  y los efectos perniciosos de una Naturaleza hostigada hace aparecer y desaparecer islotes reclamados, atacados o defendidos por naciones vecinas, hace aparecer lugares inesperados a los que nadie conoce y buscar por tierra y aire localizaciones que sólo están en los mapas. O de Sangri-Las que como la carta de Poe están en medio de lo más conocido, de lo obvio y por eso nadie los ve, o rincones donde la persistente estupidez  humana ha colocado un sello de "prohibido pasar" sin que en ningún lugar nadie sepa porqué han sido considerados tabú.

Todos esos lugares "fuera del mapa" son contemplados desde la libertad de prejuicios, desde la mirada lírica y legendaria de un viajero tocado por la gracia de Verne o de Conan Doyle, de Swift o de Defoe, de Rabelais o de Sterne, de Melville o de Borges y Saint-Exupery, todos al otro lado del espejo. Hay un punto  filosófico en Bonnet que reflexiona sobre los efectos del tiempo que transcurre y de la percepción falible ante el temblor de lo que creemos permanente y sólido. Queremos conservar vivo el sueño de lo que fue, al precio que sea, sin comprender que la entropía del mundo es una ley física inevitable en nuestro mundo y nuestra vida. Y así vemos algunos lugares que conocimos en otros tiempos o de los que oímos fiablemente hablar que han sido cambiados tan radicalmente que no conserva ni la huella del recuerdo de cómo fueron: nadie que pase de los treinta años está libre de recordar alguno de esos rincones (de los que ha desaparecido la fauna local, los perfiles del paisaje, las aguas y los bosques y hasta las personas que le dan razón de ser).
El autor divide su libro en ocho secciones en las que ha clasificado los lugares que nos "descubre" por ciertas características comunes. para todas ellas, para todo el libro, hay una reflexión que merece ser elaborada antes incluso de leer el libro. ¿Qué clase de caminantes, de viajeros, somos? ¿Pertenecemos al gregario del turista de manual o de agencia especializada, omnívoro de fotos y experiencias folclóricas de pago, que llevan su propio mundo como anteojera y miran lo extraño con miedo, prevención y escrúpulos? ¿O partimos del respeto, la curiosidad legítima y el ansia de comprender y compartir? Este libro sólo le dirá algo interesante a éstos últimos.

Por si las moscas, por un prurito de prudencia, Bonnett ha colocado en la portada de su libro un sello que dice " Esto NOES una guía de viajes". Toda precaución es poca. La moda del viaje exótico o insólito está a tenor con los tiempos de que vivimos, con  los dioses euros-dólares entronizados en la prepotencia y el salvajismo ilustrado.

En la sección sexta, Bonnett habla de "enclaves y naciones secesionistas".  El retortijón de la inteligencia y el racionalismo, ese sueño de la razón que produce monstruos, eso que sigue llamándose "nacionalismo" en plena era de la globalización, un sangrante espejismo que ha provocado más muertes aún que el fanatismo religioso, también tiene su reflejo en este libro, cuando nos habla, entre otras de la historia de Gagauzia (al sur de Moldavia) o nos recuerda el caso de Escocia que si se independiza no habrá llegado al final feliz de una larga historia, ya que "el nacionalismo siempre rebasa sus fronteras, se adapta y transmuta otras identidades geográficas en proyectos de nación... el proceso de creación de naciones no se limita a satisfacer unas necesidades, sino también a crearlas... La lógica fragmentaria del nacionalismo resulta enervante. La lógica de la desintegración crea una geografía de la ignorancia, en la cual el florecimiento de identidades y de naciones nuevas sobrepasa nuestra capacidad de ubicarlas o de pronunciarlas". (pág.255).

El viaje que nos propone Bonnett pasa  a través de "Espacios perdidos" como la fantasmal Sandy Island o el desierto de Aralkum, "Geografías ocultas" como la Isla Sentinel o el Cementerio Norte de Manila, las "Ciudades muertas" como Kangbashi en China o Agdam en  Nagorno-Karabaj, "espacios de Excepción" como como el Monte Athos o la holandesa Camp Zeist bajo control escocés, los lugares secesionistas ya comentados, las "islas flotantes" como las de piedra pómez del Pacífico o los vórtices de basura de miles de kilómetros flotando en el océano o el kafkiano buque "The World" de pasajeros millonarios, los "lugares efímeros" como el área de descanso de Hog's Back en Inglaterra (Surrey) o el aparcamiento del aeropuerto de Los Ángeles, algunos relacionados  con los que la policía británica llama SPE (entornos de sexo publico).

Como escribe Bonnett en su "Elogio de una especie que ama los lugares", al concluir su libro, ya que, "son las necesidades  de libertad, evasión  y creatividad" las que motivan esa búsqueda llena de  paradojas, "lo más exótico puede encontrarse al doblar la esquina del suelo que pisamos y creemos conocer". Y también reconoce que "el poder de atracción que tienen la evasión y el espíritu viajero están tan profundamente implantado como su contrario, el deseo de asentarse en un lugar concreto".

FICHA

FUERA DEL MAPA.- Alastair Bonnett.- Trd. Javier Calvo.- Blackie Books.- 325 págs. ISBN 9788417059026

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19 abril 2018 4 19 /04 /abril /2018 08:43

Magnífica guía de las montañas que vale la pena conocer en la provincia de Zaragoza. No nos quedemos sólo en el Moncayo y alrededores. Hay muchísimo más y Alberto Martínez Embid (un viejo conocido entre los amantes de los libros de montañismo) y Eduardo Viñuales Cobos, bajo el sello de la guías montañeras SUA Edizioak, se han ocupado de reunirlas en un volumen muy bien editado.

Aquí son cien las subidas a otros tantos montes zaragozanos repartidos por toda la provincia (jamás hubiera pensado que los hay), sumando cabezos, peñas o colinas encrespadas, pero todo se va aclarando con el mapa frente a los ojos. Alta Zaragoza, Prepirineo,  la sierra del Moncayo que no es sólo la cumbre de San Miguel (2314m) donde dicen los antiguos que nacían los vientos asalvajados del cierzo, (diez excursiones se nos proponen desde Tarazona-Moncayo), el resto del Sistema Ibérico y las lindes del valle del Ebro. En general los autores nos proponen por estas zonas geográficas senderos fáciles, un poco arriscados a veces, pero sin dificultades notorias.

En definitiva no hay ambición de retos montañeros en este libro sino de gozosa y bella caminata, lugares de paz y sosiego para la vista y el espíritu, subidas cómodas en general que se abren a paisajes inesperados. Como aliciente par mí, que he subido tres veces al Moncayo, dos por el Santuario, me apetece conocer la subida de la cara oeste que desconozco y nos proponen los autores o la ascensión al Pico de Santo Domingo desde Longás  o la de San Caprasio en la sierra de Alcubierre (tres aconsejadas en el prólogo).

Las rutas propuestas están detalladas a la manera tradicional en este género, ficha práctica del lugar con apuntes complementarios de interés, desnivel, tiempo, grado de dificultad, consejos para la excursión, croquis de la ruta y fotografías (a lo que siempre hay que añadir, por prudencia -virtud esencial en el monte- un mapa o plano cartográfico detallado de la zona de los existentes en cualquier librería especializada: Serret de Vallderrobres tiene un buen fondo cartográfico). Un valor añadido nada baladí es la cantidad de sugerencias artísticas o arquitectónicas, arqueológicas, geológicas o paisajísticas que los autores han sembrado en la localización de sus excursiones.

Me ha gustado sobremanera el capítulo previo dedicado a "Consejos montañeros y excursionistas" , la claridad de los mapas y croquis y, para terminar, la lista de montes y sus alturas y localización. En suma: excelente y sorprendente guía para una provincia que no suele estar entre los objetivos montañeros de los que adoramos ese deporte.

FICHA

GUÍA DE MONTES DE ZARAGOZA.- 100 ascensiones.- Alberto Martínez Embid y Eduardo Viñuales Cobos.- SUA Edizioak.-303 págs.

 

 

 

 

 

 

FICHA

GUÍA DE MONTES DE ZARAGOZA.- 100 ascensiones.- Alberto Martínez Embid y Eduardo, Viñuales Cobos.- SUA Edizioak.- Pág. 308.-ISBN: 978-84-8216-661-2, PRECIO: 24,50 €
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16 abril 2018 1 16 /04 /abril /2018 08:28

Se trata de un libro tan borgiano que Borges podría presumir de haber "poseído" al polaco Stanislaw Lew con algunas de sus misteriosas artes esotéricas a fin de que éste lo pariera pensando que era totalmente suyo. "Vacío perfecto" es uno de los volúmenes de la trilogía "Biblioteca del siglo XXI" que integran dos títulos más, "Magnitud imaginaria" y "Golem XIV". Fue publicada originalmente en 1971, hace casi medio siglo y traducida hace diez años por Jaswiga Mauricio y prologada por Andrés Ibáñez, bajo el sello de Impedimenta.  La leo en su cuarta reimpresión (2017),  prueba de su éxito lector.

¿La cosa es para tanto? Pues depende del tipo de lector que acuda a ella, como es de cajón. Si se trata de un soñador iconoclasta, con sus puntas y ribetes surrealistas, amante de los libros "raros" y las irreverencias literarias, siga leyendo. Este será uno de sus libros de referencia.

Piense el lector que con este libro viene una entrada reservada para conocer una biblioteca muy especial: la de libros que habla sobre libros y que son autoreferentes en grado superlativo: libros inexistentes, reseñados por un crítico inexistente y con un contenido universal, imaginativo y transgresor que desafía el sentido común para adentrarse en las fantasías más desorbitadas que pueda tener el lector más fanático que adore los libros imposibles de escribir pero que están ahí, esperándole en las páginas de este libro. Es decir un libro de reseñas de libros imaginados por su autor, quien al mismo tiempo reseña su propio libro (éste que el lector tiene en las manos): léase el comienzo del libro, un texto a modo de prólogo -que se refiere a otro prólogo, el Autozoilo-escrito por alguien que dice no ser Stanislaw Lem, le critica un poco y acaba con una frase críptica que es un guiño al lector: "El único ardid que le queda todavía a Lem sería un contraataque: afirmar que no fui yo, el crítico, sino él mismo, el autor, quien escribió la presente reseña e incluirla, como un texto más en "Vacío perfecto".

Lem, que posee una formación científica, literaria, filosófica y cultural considerable, sufrió durante toda su vida (hasta su muerte  en 2006 a los 84 años de edad) todos los desequilibrios, persecuciones y problemas del siglo, desde los nazis hasta el comunismo más represivo. Todas esas circunstancias hacen de él un escritor original, distinto, un "avis rara" que cultiva el desafío de unir en su obra la metáfora literaria con el tecnicismo científico, con una abierta hostilidad ante cualquier hegemonía de ambas. El juego consiste en practicar lo imposible y desdeñar lo improbable, mostrando con una sonrisa de mago que el sueño de la razón engendra monstruos. Toda esa teoría de la nada, en cuanto inexistencia, subyuga al lector y acerca lo disparatado a lo probable utilizando el ingenio como un bisturí de la lógica. Sin embargo, todas las imposibilidades literarias que perpetra tienen un punto de burla casi invisible que desaparece debido al atractivo intrínseco que poseen, a su carencia absoluta de banalidad, a su desafiante originalidad. 

No entraré en el juego malicioso de Lem reseñando sus falsas reseñas. Los temas van surgiendo del sueño de la  razón y adoptan formas distintas, desde la novela vanguardista, a la enciclopedia obsesiva y monstruosa, desde cosmogonías disparatadas a propuestas científicas audaces que desaparecen en su vuelo de Icaro. Se trata de no permitir al lector olvidar que escribe el crítico no el autor, creando una beligerancia que de alguna forma zarandea al lector u mina su seguridad. Lem no es Borges y se preocupa mucho en establecer diferencias (no cualitativas, sino de intencionalidad). Lem da una vuelta de tuerca a su libro: pone en tela de juicio al propio libro y con él, la comprensión del lector, que termina no estando seguro si está leyendo una genial tomadura de pelo o forma parte de una broma literaria en la que el autor le ha metido como parte del pastel y trata de provocar en él un cambio de percepción no sólo sobre lo que lee sino sobre la incidencia de la literatura en la vida real. Como escribe un crítico con gran acierto: "La farsa se mezcla con la idea del libro reseñado y gana fuerza por cuanto emplea un discurso hegemónico con la intención de mostrar la comicidad de una poco auténtica seriedad a la hora de abordar ciertos temas".

Lo cierto es que la mayoría de las historias "reseñadas" con ironía y desapego, tienen una potencia narrativa tremenda, desde la creación de una absurda corte francesa de Versalles del siglo XVII, en un país sudamericano, por una colonia de nazis huidos de la Alemania vencida, que viven y visten como entonces y hablan un alemán al que llaman "francés", hasta la empresa dedicada a diseñar la vida de sus clientes en toda su complejidad o la sociedad en la que la tecnología permite a los usuarios modificar a su antojo las obras maestras literarias o el proyecto de silenciar la creatividad humana en un mundo superpoblado de objetos e ideas o la búsqueda científica de genios a la carta, o un mundo donde se producen seres racionales de forma artificial, o el fin del deseo de sexo en la Humanidad debido a una especie de virus, trasplantado a la gastronomía, o la soberbia "Nueva Cosmogonía" donde un Nobel de Física nos persuade que las leyes físicas del Universo son parte de un gran juego cósmico. Quince libros que seducen al lector y terminan por hacernos dudar de su inexistencia.

Ahí está el mérito de esta obra inigualable (e indispensable) .

 

FICHA:

Vacío Perfecto. Biblioteca del Siglo XXI.- Stanislaw Lem.- Editorial: Impedimenta.-328 PAGS.-ISBN: 978-84-936550-4-4.-Precio: 21,95 €

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