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14 diciembre 2015 1 14 /12 /diciembre /2015 14:13
Unos días para recordar

Buena comedia francesa, un poco por encima de la media, nada superficial ni banal y a la que solo se puede achacar el añadido de unas gotas de edulcorante en un contexto realista a tope con personajes auténticos, alguno entrañable y los demás con sus claros y sus sombras, vamos parecidos a los que nos encontramos cada día. Todo comienza con un hombre, ¿arrojado? ¿autoimpulsado?, por encima de un puente hacia las frías aguas del Sena. Luego todo es hospital y las gentes que rodean al accidentado, Pierre, donde hay de todo, desde la enfermera gruñona pero humana a la cortés pero condescendiente, al médico endiosado rodeado de pupilos, al hermano de vida mediocre, al joven chapero que lo salvó de ahogarse y al policía que trata de descartar culpables --es el elemento menos creíble de la cinta-- y se convierte en amigo del protagonista sólo porque se parece físicamente a su padre. Cuando el solitario y malhumorado Pierre (un excelente Gèrard Lanvin) despierta en una cama de hospital, comienza una acción de relaciones humanas que parece intrascendente pero se convierte poco a poco en una situación llena de posibilidades, sin abandonar el realismo. Dirige Jean Becker hijo de otro buen director galo, Jacques Becker.

Buenos diálogos del protagonista con el personal del hospital, el joven que le ayudó o una joven paciente gordita y pasota que guarda un secreto. El buenismo se come ese realismo tan bien llevado y se nos lleva a un final poco verosímil que desmerece la película pero que no altera al espectador. Satisfacción en partes iguales, como este director probo ya dejó claras en cintas como "Conversaciones con mi jardinero" o "Mis tardes con Margueritte". Comedia con algunas gotas agridulces pero resultado garantizado que no va a incomodar al espectador, aunque le deje un sabor algo parecido a degustar una nubecita de azúcar.

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12 diciembre 2015 6 12 /12 /diciembre /2015 19:21
No llores, vuela

Excelente película sobre el amor, la maternidad, los sentimientos, la vida y su presumible sentido y la muerte. Y desde sus primeras secuencias con las familias y los niños enfermos, el curandero y su nido de arbustos, entre el ecologismo feroz y la ciencia ficción, la película crea una atmósfera onírica en la que la realidad parece subordinada a otro tipo de percepción de la vida. Como la protagonista, genial Jennifer Connelly, todo lleva una deriva indescriptible, una suerte de búsqueda desorientada que parece enfangarse con actividades chamánicas y ambiente de sectas. Nada sigue una trayectoria común, nada es previsible, pero, tampoco nos propone respuestas o certezas. La libertad de la cinta no es la de los personajes, sujetos a pulsiones archiconocidas, pero la trama apunta a un más allá que redime a los personajes pero no se concreta en nada ni en nadie. La curación es una opción cósmica.

La trama sigue dos historias separadas por el tiempo y va oscilando de una a otra causando cierto mareo al espectador , sin encontrar nunca el tono o el ritmo que de trascendencia a la narración. Magnífica Jennifer Connelly secundada por Cillian Murphy en un rol atormentado que borda con creces. Bien la parisina Mélanie Laurent y a la madrileña Oona Chaplin. La directora peruana, Claudia Llosa, sobrina del escritor, confiere al paisaje de aquellas desérticas regiones heladas canadienses una importancia protagonista que encuadra a la perfección el drama de los personajes cuya historia nos cuenta. La secuencia del largo camino a través del lago helado entre la soledad y la belleza terrible y peligrosa de esos parajes polares, aumentan la tensión y el agobio de la película. Dando un intenso mensaje final sobre la luminosidad y la frialdad de la atmósfera moral que se nos ofrece sin abusar de la moralina y basándose en algo tan sospechoso como el chamanismo curativo.

Película irregular pero interesante.

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11 diciembre 2015 5 11 /12 /diciembre /2015 10:26
El cumpleaños de Ariane

Mucho mejor el título en francés, "El hilo de Ariane" que esta obviedad banal. Pero bueno, se trata del cumpleaños de Ariana, una mujer de clase media acomodada, madura, que cumple años y decide hacer una fiesta familiar que, antes de empezar, ya resulta fallida con excusas e indelicadezas. Esa soledad hace que la protagonista comience una libra singladura por su ciudad, Marsella, y alrededores, abierta a encuentros y dificultades, que no tardan en presentarse. Aparece un entremado de personajes, buenos, malos y perdedores que van ilustrando las diferentes opciones de una historia buenista al modo de "Amelie" pero sin su magia. Aunque solo se aleja unos kilómetros de su entorno habitual, todo parece nuevo, exótico, inquietante o maravilloso. Robert Guèdiguian hace un homenaje al prototípico viaje del héroe clásico. Simbólico pero sin trascendencia los episodios se suceden bajo un hilo común de buenos propósitos, sin la maldad reiterativa aunque guasona del Carroll de Alicia y sin la habilidad de darles un trasfondo de sentimientos básicos y emociones humanas. Tampoco en general la interpretación conmueve a nadie. Lo cierto es que esta Alicia madurita no está en consonancia con su homóloga infantil. En realidad parecen cambiados los papeles. Mezcla de drama, comedia de costumbres, fantasía y road movie, el experimento sin llegar a ser fallido se queda a medio gas. La actriz protagonista Ariane Ascaride, de excelente formación, es quizá lo mejor de la película, aunque se vea obligada a algunas secuencias histriónicas.

.El final está a la altura del cuento clásico que todos conocemos pero no en coherencia con el que se nos propone aquí. En fin, podía haber sido mejor, mucho mejor.

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11 diciembre 2015 5 11 /12 /diciembre /2015 09:59
Bàrbara

El escritor y periodista Agustí Pons, compañero de fatigas en la profesión en los años 70 cuando nos conocimos y éramos dos jóvenes plenos de ideas, energía y ambición (él en el TeleExpres creo recordar y yo en La Vanguardia) ha cambiado de tercio en esta ocasión. Ha aparcado su bien servido género biográfico en el que es un referente en lo que a cultura catalana se refiere (se le concedió la Creu de Sant Jordi) y nos ha permitido entrar en el terreno personal a través del retrato íntimo y afectivo de una mujer cercana a él, Bàrbara.

¿Quién es Bárbara? La criada de su familia que estuvo sirviendo en el domicilio familiar del barrio de Sant Gervasi desde 1951 a 1957. Lo que Agustí nos propone es un viaje a través del tiempo no sólo para mostrarnos el entorno de una familia burguesa de Barcelona a mediados del siglo pasado sino para bucear en los entresijos de la vida de Bárbara desde sus orígenes aragoneses, Albalate del Arzobispo y hacer un entrañable recordatorio personal de su propia infancia. Con una prosa eminentemente informativa, clara y objetiva --reflejo del doble carácter profesional del autor, ensayista y periodista-- Agustí nos cuenta con amenidad y concisión la aventura casi detectivesca que le lleva al pueblo de Aragón de Bárbara -ignorando si aún vivía o no-- el reencuentro y la memoria del pasado, intercalando en cursiva su propio pensamiento en segunda persona. Tanto los propios recuerdos como los informados datos que va dejando caer Agustí sobre el entorno aragonés y barcelonés de la época, crean una suerte de escenario múltiple donde las observaciones sentimentales y emocionales del niño en unos tiempos difíciles dejan un contrapunto de cierta amarga nostalgia, donde el resquemor de algunos hechos y actitudes quedan diluidos en un elegante objetivismo.

Libro interesante que complacerá a los nostálgicos del pasado reciente de Cataluña y Aragón desde la mirada inteligente de un adulto que nunca ha olvidado al niño que fue y que aquí lo recupera.

Obras de Agustí Pons i Mir (Barcelona, 1947) a tener en cuenta: "Converses amb Frederica Montseny", "Retrats contemporanis" "Deu daus" (1991, Premi Joan Fuster i Premi Nacional d'Assaig); "Joan Triadú, l'impuls obstinat", "Pere Calders, veritat oculta", "Maria Aurèlia Capmany, l'època d'una dona", "Nèstor Luján. El periodisme liberal"(Premi Crítica Serra d'Or); "Temps indòcils", "El notari Raimon Noguera i el llegat de Picasso, Miró i Pau Casals ", "Espriu trasparent" y, "1914-2014 Per entendre l'Europa del segle XX".

FICHA

BÀRBARA.-Agustí Pons.- Ed. Proa.- 268 págs. 19 euros

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10 diciembre 2015 4 10 /12 /diciembre /2015 10:30
El desafío

La vida del equilibrista Philippe Petit, el hombre que logró cruzar sobre un cable de acero el espacio que había entre las dos infortunadas Torres Gemelas de Nueva York (entre otras muchas hazañas semejantes) había tentado a algunos directores, pero ha sido Robert Zemeckis el que al final se ha llevado el encargo. Petit, un ególatra funámbulo que desafía la muerte es más un símbolo difícil de explicar que un hombre interesante en sí mismo. La historia de aquella absurda hazaña de Nueva York, por sus dificultades (era un montaje difícil con la dificultad añadida de ser una actividad prohibida) y la actitud del protagonista -un hombre fuera de lo común y fronterizo con algunas patologías del carácter y comportamiento- da una fuerza la película que mantiene al espectador pegado al asiento aunque ya sabe de antemano que el acto tuvo éxito

Cruzar las no terminadas torres gemelas en Nueva York, a través de un cable y a una altura de más de 110 pisos, con la policía dispuesta a detenerte no bien pise suelo firme, es una barbaridad inexplicable, quizá porque el principio del show bussines no se alimenta precisamente de lógica o sentido común. Hay notas de humor, brochazos de sentimentalismo y un cierto tono de drama . A partir del momento en que el plan de cruzar las torres va tomando forma, la cinta gana en interés y ritmo hasta llegar a su culminación que es el momento cumbre -y nunca mejor dicho- de la película. Excelente fotografía, audacia en las tomas y los planos, ayudan a dar fuerza y magnetismo cinematográfico, bien alimentado por el 3D (justificado además por un uso inteligente). Gordon Levitt interpreta de una forma sobresaliente al funambulista francés.

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9 diciembre 2015 3 09 /12 /diciembre /2015 08:25
Freud, en su tiempo...

La psicoanalista e historiadora francesa Elisabeth Roudinesco, una de las discípulas más célebres de Jacques Lacan y autora entre una treintena de obras de una "Historia de la psiquiatría y el psicoanálisis en Francia", de ha atrevido a entrar en el enigma Freud, uno de los iconos culturales del siglo XX y que ha tenido detractores feroces y partidarios fanáticos. ¿Cuánto sobrevive de la, totalidad del mensaje de este ilustre autodenominado "inventor" del psicoanálisis ? El desarrollo de las neurociencias ha desvirtuado en gran manera los tópicos freudianos en multitud de parcelas, pero su terminología se ha integrado en el vocabulario culto e incluso popular de todas las lenguas importantes del mundo. La lectura de esas cuatrocientos y pico páginas, con un epílogo, un glosario y un apabullante centenar de páginas de notas al texto, constituye en sí misma una aventura intelectual.

No se trata de una biografía hagiográfica, entregada y subordinada a la gloria de Freud, como la de su amigo y compañero Ernest Jones (uno de los pocos que obtuvo el apoyo de la familia Freud y todos los documentos que atesoraba, publicada en tres tomos por Anagrama) o la novelada y mediocre de Georg Marcus (Espasa). Tampoco se apunta al bando contrario que inaugura Louis Berger con su "Freud, el genio y sus sombras" (publicada por Javier Vergara, editor) donde desmenuza muchos de los tópicos del penetrante doctor y pone en su lugar los mitos e inexactitudes que alimentó el propio Freud durante su vida. Y por supuesto, evita el tono virulento, hostil y burlón del filósofo Michel Onfray que busca la deconstrucción de la figura y el mito en su "Freud, el crepúsculo de un ídolo" (Taurus ediciones).

Nuestra autora abunda en la seriedad y el rigor del profesor de Yale e historiador Peter Gay que con su "Freud, una vida de nuestro tiempo" (Paidós), logró acercarse a reflejar la famosa opinión del poeta Auden sobre Freud: "no es una persona sino todo un estado de opinión". Sin ser adulador, Gay da un enfoque literario y filosófico a la figura rodeándola de una halagüeña luz positiva. En sus novecientas páginas Gay logra un fascinante recorrido casi novelesco por los avatares personales, profesionales, psicológicos e intelectuales de Freud. Sin embargo, la Roudinesco trata a la figura con la visión privilegiada de una psicoanalista profesional y el rigor y la honestidad de una historiadora. Todas las obras citadas y muchas más han sido, con toda evidencia, leídas y usadas por la autora, valorándolas a la luz de los documentos hechos públicos recientemente (principalmente el grueso de la correspondencia personal de Freud, sin ocultaciones maniqueas y manipulaciones) y con un afán de mantener cierta independencia crítica. Aún así y reconociendo la especificidad histórica (un producto -judío- de la Viena a caballo del siglo XIX y el XX) de su obra y las desviaciones y errores que Freud integró en sus ideas, la autora valora el inmenso vigor que aquéllas dieron a los cambios culturales que en un salto gigantesco cambiaron la faz social del mundo occidental. Así pues la Roudinesco trata de equilibrar la fuerza e importancia de una figura que en los últimos tiempos (la biografía seria de Peter Gay se publicó hace 25 años), ha sido vilipendiada y ridiculizada, tratada como una impostura y casi convirtiéndolo en un reprimido (sexualmente) impostor intelectual, obsesionado por la gloria hasta extremos ridículos.

Bienvenida pues la obra de Elisabeth que, repito, está lejos de ser una hagiografía al uso de las publicadas durante casi todo el siglo XX, aunque también rechaza todos los ataques viscerales que han ocupado la biliografía sobre Freud los últimos 30 años. E.R. trata de situar a Freud en su época, que él ayudó a configurar y, desde luego, aceptar y definir las influencias que esa época tuvo en él y dió forma a sus pensamientos. Rechazando la ambigüedad, confusión y oscurantismo que unos y otros han lanzado sobre Freud, E.R. nos cuenta la historia de un "hombre ambicioso perteneciente a un extenso linaje de comerciantes judíos...que se dio el lujo, a lo largo de una época turbulenta -derrumbe de los imperios centrales, Gran Guerra, crisis económica, nazismo- de ser a la vez un conservador ilustrado en busca de liberar el sexo y controlarlo mejor, un descifrador de enigmas...un amigo de las mujeres...un estoico aficionado a las antigüedades, un "desilusionador" de lo imaginario, un heredero del romanticismo alemán y un dinamitero de las certezas de la conciencia...". Impulsó un mundo nuevo donde nacía el feminismo, el socialismo... "y el sionismo, también", recuerda Roudinesco. Aunque Freud no entendió todo lo que se cernía en un futuro próximo. Paradojas, pequeños fracasos, obsesiones, frustraciones, el hombre Freud no desmerece al hábil genio necesitado de gloria y riqueza.

Es evidente el afán reivindicativo de E.R. sobre la denostada figura freudiana, casi un Don Quijote metafóricamente también apedreado por pastores o apaleado por los delincuentes que él había liberado como en el héroe cervantino. En esta obra abunda en la relación de Freud con sus amigos, discípulos y colegas, con las mujeres que le rodeaban y le hacían la vida grata, los pacientes, sus hijos, los objetos antiguos que atesoraba, los libros, sus viajes, principalmente a Roma, su hogar diseñado bajo su benevolente poder patriarcal, con sus perras, la afición a los puros y al arte. Y al mismo tiempo ajeno ostentosamente a la literatura y arte de vanguardia, a genios como Mann o Proust y ciego ante el peligro nazi hasta el último momento. No es correcto ni justo, desdeñar la importancia de la figura de Freud en nuestro cultura actual. Y mucho menos limitarse a juzgarle por sus errores y defectos. La biografía de Roudinesco no los esconde pero los pone en su lugar y valora lo que de paradigmático tiene el mensaje freudiano, sin olvidar su discutible efectividad científica.

FICHA

Freud, en su tiempo y en el nuestro.- Élisabeth Roudinesco.- Traducción de Horacio Pons.- Ed. Debate.619 págs. 28,90 euros.

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8 diciembre 2015 2 08 /12 /diciembre /2015 10:24
Mi familia italiana

Deliciosa comedia italiana costumbrista a la tradicional y eficaz manera de los Comencini (la hija de éste es la directora del filme), De Sica, De Filippo, Fellini y otros. Una pequeña ciudad del sur de la bota italiana, un actor mítico venerado por sus habitantes pues se hizo un lugar al sol del cine internacional (a la imagen y semejanza de Mastroianni o Vittorio Gassman más bien) y la celebración de un homenaje en el décimo aniversario de su fallecimiento, que reunirá en la misma villa a sus tres mujeres con sus cinco hijas de nacionalidades diferentes y con nombres que en el colmo del egotismo empiezan por la letra S, como el del propio actor Severio Crispo.

Comencini hace juegos malabares con el dibujo de los personajes, siempre a grosso modo, aunque a veces se permite cierta ironía sarcástica con alguno que recuerda la escuela del gran cine italiano. Película de personajes con un guión que se va debilitando hasta un final inane y poco convincente. Comencini se nutre casi exclusivamente de los caracteres de las ocho mujeres que luchan, compiten, negocian o se divierten entre sí. Los hombres sirven de (divertido o patético) complemento a las damas entre las que destaca Virna Lisi, Valeria Bruni Tedeschi y la aportación española con Marisa Paredes y Candela Peña. Y entre los varones, Jordi Mollà y Lluís Homar en papeles tan adecuados como histriónicos . Todo se reduce a mostrarnos los rencores del pasado, las infidelidades y en torno a ello, la presencia mitificada y bastante tópica y satírica del gran actor y varón promiscuo.

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7 diciembre 2015 1 07 /12 /diciembre /2015 09:11
Hipocrates

Magnífica película de Thomas Litti. Y de rabiosa actualidad: los cortes presupuestarios sobre los servicios sanitarios públicos. Habida cuenta de lo que cubre tal servicio y lo que supone para la tranquilidad de millones de personas, la tendencia europea a restringir esos ejemplares servicios a niveles más bajos y menos costosos, uno aplaude una película como ésta que, a través de una trama dramática sobre los doctores que empiezan su carrera, resultan ser un alegato valiente contra la política actual de desmantelamiento de la sanidad y la cultura. La acción transcurre en Francia pero bien podía haber ocurrido en España. La trama va mostrando cuáles son las consecuencias de tales recortes. Material que falla y no es reparado o sustituido, falta de medicamentos, sobrecarga de horarios al personal sanitario, etc. En un hospital la tragedia está siempre en el borde de la navaja. Basta que un médico agotado tome una mala decisión o una enfermera con un horario demencial administre mal un fármaco o que la máquina esté averiada y no pueda hacerse una tomografía que revelaría el peligro... y se produce la tragedia.

Medidas y austeras interpretaciones de Vicent Lacoste y Reba Kateb , los dos jóvenes médicos en liza, Jacques Gamblin y de la bella y eficaz Marianne Denicourt. Día día de un servicio hospitalario con dos médicos en periodo de interinato, con las enfermeras y la variopinta tipología de los enfermos. La exigencia de racionalidad y viabilidad económica de un hospital público es una empresa destinada al fracaso y al enfrentamiento, como la huelga comenzada por el personal sanitario contra una gerencia que solo entiende de números y para la que los enfermos son pura estadística. Conflictos casi estereotipados pero cuyo realismo y actualidad conmueven e inquietan al espectador. Sin estridencias, ni exageraciones, sin complacencias pero sin tonos panfletarios. Verdad, sinceridad, testimonio documental más que ficción. Hace pensar. Recomendable

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6 diciembre 2015 7 06 /12 /diciembre /2015 15:27
Explosión solar

Entretenida película canadiense de ciencia ficción catastrofista dirigida por Michael Robinson directamente para el mercado televisivo, aunque está algo por encima de la media de bodrios que sí pasan a las salas comerciales, y no doy nombres. Tanto la música como la fotografía sin ser gran cosa se ajustan a la visible cortedad de presupuesto (donde más se nota es en los efectos especiales y la reiteración de filmaciones científicas espaciales que hemos visto en documentales a gogó.

Los intérpretes, James Elliott, Anthony Lemke, Natalie Brown, Alex Weiner, Mylène Dinh-Robic, John Maclaren, incluso la veterana Julia Ormond, Bruce Dinsmore, se ajustan con profesionalidad a su papel, con unos secundarios y figurantes muy por debajo de lo habitual. El guión, con algunas lagunas y fallos de coherencia, nos habla del tan socorrido fin del mundo usando la casuística de las tormentas solares, peligro real al que hacemos poco caso a pesar de que sufrimos a menudo sus efectos aún, gracias a Dios, suavizados por la distancia. El primer viaje comercial de una nave espacial financiada con capital privado, debe seguir una órbita de ia y vuelto a la luna, rodeándola. Como combustible que aumentará la velocidad hasta puntos jamás logrados por el hombre usará una tecnología revolucionaria que trasmuta la energía solar que recibe la nave en energía motora. Un fallo en ese sistema provocará...no les cuento más. Los giros de la acción son buenos y aseguran el interés que entorpece un poco una trama amorosa secundaria entre una mujer, la asesora científica del Presidente y dos hombres, un científico y un militar de alta graduación, piloto espacial. Esa nave, donde viaja como invitada de honor la Primera Dama, será la responsable de una tormenta solar de magnitud catastrófica que amenaza con destruir el planeta. Los efectos son penosos aunque bien intencionados y todo transcurre hacia el previsible final con algunos giros argumentales de cierto interés.

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2 diciembre 2015 3 02 /12 /diciembre /2015 08:20
A pesar de los pesares

La mayoría de los grandes filósofos de la historia han estudiado el tema de la vejez, desde Cicerón y Séneca, pasando por los epicúreos y estoicos, hasta Montaigne, Schopenhauer, Kierkegaard, Kant o Russell. Es una cuestión imbricada en la vida (aunque la muerte, por definición, no forma parte de la vida) que conmueve a todo el mundo. Somos seres que desde el nacimiento nos dirigimos de forma inevitable hacia la extinción. Aprender a vivir con ello, con razón, sensibilidad y aceptación es toda una ciencia vital que en nuestra sociedad y época procura confinarse a los lugares de filosofía o meditación, ya que nos es más cómodo vivir de espaldas a la vejez y a la muerte. Los antiguos respetaban la vejez porque era depositaria de la experiencia y, por lo tanto, tal vez de algún saber. Una vida larga, a condición de ir acompañada de un espíritu lúcido y una conciencia de lo vivido, convertía al anciano en un sabio, alguien digno de ser escuchado. Pero ahora como tratamos de hurtar el cuerpo propio a la muerte, tampoco nos prestamos a un diálogo con ese fenómeno inevitable. Pero no hace falta ser un Epicteto para sostener un inteligente e ingenioso diálogo con la vejez y su seguro acompañante. Si además el sujeto que se presta a ello es un profesor dotado de un sentido común aplastante, una ironía socarrona y una grácil dominio del castellano bien pulidos, miel sobre hojuelas.

Es el caso del gran Aurelio Arteta, del que disfruté como un refinado gustador de fragantes especias dos de sus obras anteriores, "Tantos tontos tópicos" y "Si todos lo dicen...más tontos tópicos". Ahora se nos vuelve íntimo y reflexiona sobre el fenómeno de la vejez y problemas añadidos en "A pesar de los pesares". No se trata de un enjundioso tratado filosófico, estructurado en un sistema de pensamiento racional o en un esquema ético de aplicación cotidiana. No. Es más bien un conjunto de reflexiones siguiendo más o menos los afanes que procuran los trabajos y los dias, el devenir de una mente acostumbrada a la reflexión "saliendo al hilo de mis días y de mis cosas". Como dice Aurelio, "una vejez pensada tiene que ser por fuerza distinta de una vejez simplemente vivida", y ya que ese estado "ya está conmigo", dice y asevera a continuación que lo que hay que hacer, él lo hace, es más que añadir años a la vida, añadir vida a los años, en busca de una más larga pero también mejor vida.

Aurelio, apenas superados los setenta años, piensa por escrito en la vejez, la suya y la de los otros, "a pesar de los pesares", sin dejar de sacudirnos y sacudirse en los pensamientos que desgrana, nada académicos, unos propios y otros en reflejo de tantas lecturas. Uniendo reflexión a confesión, con cierto humor -poco y algo ácido- y sin complacencias, sin tratar de disfrazar ninguna realidad por achacosa que pudiera ser. Haciendo esa labor de alquimista, trasmutar lo vivido en materia de un pensamiento lúcido y una ética activa que aprecia el momento, con sensibilidad, respeto, amor y bastante melancolía. No es un libro exhaustivo y podrían quedar en el tintero subtemas que a algunos les parecen importantes. Pero sin duda eso es parte de la lección que nos pretende comunicar el autor. Es un libro terrenal, apegado a lo que es, con los pies bien asentados, aunque uno podría pensar que, precisamente a la vejez, algunos tienen la tendencia a alzar la vista y buscar en el cosmos, en el espíritu, algún sendero digno de transitarse en esas horas de la decadencia física y a menudo mental, pues no en vano "es en la vejez donde esperanza y desesperación juegan su última partida".

FICHA

A PESAR DE LOS PESARES.- Cuaderno de la vejez.- Aurelio Arteta.- Ariel.- 255 págs.-

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  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
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