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16 julio 2016 6 16 /07 /julio /2016 11:12
Primavera en Normandía

Comedia francesa con el inevitable Fabrice Luchini con su gesto habitual de avinagramiento producido por el exceso de dientes para una boca pequeña, esta vez sujeto-objeto de una obsesión literaria y una cierta dificultad relacional y sentimental. Ser un forofo de "Madame Bovary" y tener una hermosa y sensual vecina llamada Gemma Bovery, puede excitar la imaginación de cualquiera y más si es un panadero de exquisiteces reciclado. Comedia algo desmadrada que coquetea con el drama y acaba enfangada en él y dejando entrar a la tragedia, se contempla con agrado, inquietud y diversión.

Siempre me pregunto por las mentes brillantes que titulan en español las películas extranjeras acumulando arbitrariedades. Esta "Primavera en Normandía" es una de ellas. El trágico personaje creado por Flaubert a finales del siglo XIX , justamente ambientándo la novela en la zona donde se rueda la película, rebasa sin duda las convencionales fronteras que separa a la comedia de costumbres del drama amoroso o la tragedia. La mirada crítica a la burguesía rural francesa es uno de los aciertos de la película de Anne Fontaine, que saca buen partido de la campiña francesa, las pequeñas villas o la gastronomía local, más que a la pomposidad trivial de la vida de la clase acomodada huida de París para ejercer señorío impostado en provincias., La protagonista femenina, Gemma Arterton, sensual y bella como la heroína de Flaubert es uno de los valores de l filme. El resto de intérpretes también hace un buen trabajo. Especialmente atinado es el reflejo del sensual mundo de sabores y olores que impregna la película. Está basada en la novela gráfica de Posy Simmonds. Agradable conexión cine-literatura por partida doble, bien atendida y llena de referencias tratadas con respeto y buen gusto.

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14 julio 2016 4 14 /07 /julio /2016 12:10
Capitán Kóblic

Previsible e irregular drama rural encuadrado en los tiempos de la dictadura argentina (los setenta) y de los espantosos "vuelos de la muerte" con los que los militares se deshacían de los presos políticos lanzándolos vivos desde aviones en vuelo sobre el mar. Con Ricardo Darín como piloto militar que deserta por motivos de conciencia y va a esconderse en un remoto lugar de la Pampa se arma un drama en el que en contra de lo que parecía el asunto político se convierte casi en un McGuffin, un pretexto, para contarnos una historia deslavazada y vacilante con un amor fulminante y unos personajes atrabiliarios en torno al pobre Darín. Quizá sea una de las películas que menos me convencen del gran actor argentino, todo el tiempo con cara de irle mal del estómago y sujeto a un guión poco convincente y enfocado en la mala catadura del malo y en un ambiente que trata de parecerse al de "Sólo ante el peligro" incluido duelo final, al que solo le faltaba la música de Morricone.

La débil recreación onírica de la conciencia agitada del piloto no acaban de convencer para justificar la trama. Como el encuentro con la muchacha amancebada tampoco resulta bien narrado. Buenas actuaciones del malo, Óscar Martínez, el comisario de policía, corrupto y medio psicótico y de la heroína, la española Inma Cuesta. La dirección de Borenstein es tan vacilante como el guión, muy lejos de su magnífica "Un cuento chino".

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6 julio 2016 3 06 /07 /julio /2016 12:27
Dos buenos tipos

Shane Black dirige con considerables notas de humor (a veces se pasa) y de nostalgia a dos buenos actores, Russell Crowe y Ryan Gosling, en una comedia detectivesca del tipo "buddiy film", es decir película de colegas, generalmente una pareja de policías o detectives dentro de la tónica de las parejas humorísticas en el cine norteamericano desde Bud Abbot y Lou Costello, al Gordo y el Flaco -Stan Laurel y Oliver-, las parejas de detectives guaperas de los años setenta o los cómicos Jerry Lewis y Dean Martin, pasando por muchos más. Con una ambientación primorosa a la que no falta detalle, Black recrea el Los Angeles de finales de los setenta. En ese ambiente, un detective "oficial" y un matón por encargo, muy divertidamente recreados el primero por un Gosling absolutamente inédito y un Crowe retenido y eficaz, el tonto y el listo. La historia comienza con el aparente suicidio de la actriz porno Misty Mountains y se complica de manera absurda con elementos como una Fiscal del distrito interpretado por una rubia muy capacitada en este tipo de películas, Kim Bassinger, la industria porno y la del automóvil, matones por doquier y una jovencísima actriz que hace de sufrida hija adolescente de Gosling. Un caso complejo para un inútil descerebrado interpretado por Gosling y un matón sin muchas neuronas -pero más que las de su compañero- eficientemente interpretado por Crowe. Me gustaría arrancar con la sublime ambientación que le insufla el director al filme. Es ostensible que le guarda mucho respeto y mimo a esta época y a esta ciudad en especial. Es tanto el nivel de detalle que te transporta al ambiente de aquellas calles, garitos y fiestas. Los coches, looks y guiños al cine y a la cultura de los 70 son elementos que nutren a Dos buenos tipos de nostalgia y carisma. Por supuesto, como olvidarse de la banda sonora, que cuenta con artistas como Earth, Wind & Fire, Kool and The Gang, The Temptations o los Bee-Gees. Todos estos pequeños detalles funcionan como un perfecto engranaje para sacar a relucir la nostalgia del público. El guión elaborado por Shane Black con tremendo esmero y meticulosidad durante años es una auténtica joya, no tanto por su historia que quizá pueda resultar algo estereotipada sino por sus situaciones inolvidables e ingeniosos a la par que divertidos diálogos. Tampoco se olvida de darle cierta profundidad a sus personajes, sobretodo al de Ryan Gosling, cuyo arco narrativo fue el más completo de todos. Al término de la cinta, mientras los créditos finales salen y suena el tema “Love and Happiness” de Al Green, no pude evitar esbozar una sonrisa, evocando los mismos sentimientos a los cuales el propio Green dedica la canción. Pero, sin lugar a duda, lo que más brilla en esta historia son sus personajes especialmente el carismático dúo protagonista que pasan desde ya a ocupar un espacio entre los grandes. Sin embargo tampoco está exenta de errores y muchos de ellos vienen precisamente por lo ambiguo e impreciso de un guión que en ocasiones divaga mucho. Nada que no pueda pasarse por alto pero que probablemente haga que Dos buenos tipos no sea del gusto de todos. Es una historia tan atrevida que no gustará a los más puritanos pero, en mi opinión, ahí reside su mayor fortaleza. El director y guionista no tuvo reparos a la hora de plasmar su historia en el celuloide, no tuvo que ser políticamente correcto ya que tampoco pretende caer bien a todos. Habrá algunos que no entenderán su humor y habrá otros -entre los que me incluyo- que se lo pasarán en grande. Otro inconveniente que le encuentro es que no me pareció que el humor y el drama o la intriga estuvieran suficientemente balanceados y, aunque hay momentos profundos en la cinta, son tan aislados y están tan fuera de lugar que la balanza termina irremediablemente decantándose por la comedia. Pasando a las actuaciones de unos irreconocibles Crowe y Gosling que han sorprendido a propios y extraños con una relación de colegas, archiconocidos por encarnar a personajes dramáticos. Su tira y afloja, apoyado sobre el trabajo creativo de Shane Black, es perfecto y se agradece mucho en el apesadumbrado panorama cinematográfico actual. Es muy evidente que ambos actores están riéndose de sí mismos y de sus trayectorias profesionales, complementándose a las mil maravillas, como si de un dúo cómico se tratase. Pero, si bien el show les pertenece, hay un tercero en discordia que en ocasiones les hace sombra y no, no estoy hablando de Kim Basinger, cuyo peso en la cinta es prácticamente nulo. Estoy hablando de la hija de Holland March, una chiquilla muy entrometida con un intelecto y un desparpajo superior al de su padre. Entrañable y dulce interpretación de la joven Angourie Rice, la cual además cuenta con suficientes minutos para demostrar el talento que posee. Un nombre que oiremos mucho en el futuro, no me cabe duda. Continúo hablando de otro aspecto esencial como es el estilo de fotografía que, como no podría ser de otra forma, abunda en colores llamativos y está acompañado por unas tomas aéreas de L.A. que hacen su vez de homenaje a las películas de acción de los 80. Por último en el apartado musical, donde el Funk y la música Disco de los 70 cobran mayor peso, he de reconocer que habría preferido que fuera algo más variada y sorprendente. Muchos estarán de acuerdo en que aquella década supuso una revolución musical y pienso que un poco de Jimi Hendrix, Jefferson Airplane, Bob Dylan o incluso Carlos Santana habrían encajado muy bien con el tono desenfadado y psicodélico del filme y habrían aportado mayor diversidad a la que ya de por sí es una gran banda sonora. Sin duda alguna si tuviera que recomendar una película para estas vacaciones sería Dos buenos tipos, ya que ofrece el paquete completo; originalidad, una historia y unos personajes llenos de carisma, gran música y diversión a raudales en compañía de estos dos detectives “sui generis” ¿Estáis cansados del género de superhéroes? ¿Añoráis los viejos tiempos, cuando las películas no tenían miedo de arriesgar, de ser diferentes? Pues aquí viene un torbellino dispuesto a agitar la cartelera mundial, a reírse de la formalidad imperante y amenazar a todos los productores conservadores con el regreso de un estilo cuya única norma es ofrecer diversión desenfadada sin necesidad de grandes efectos especiales ni escenarios fastuosos

~~El homenaje a veces linda con la parodia… o quizás es que no haya mejor homenaje que una buena parodia. Aquí nos encontramos con una jugosa apoteosis a la estética entre cutre y pachanguera de los años setenta, entre luces de neón y música disco, entre fiestas con piscina y sirenas travestidas, peinados campanudos y pelis porno que podrían aún llamarse con retintín cine alternativo o independiente, violencia algo caótica y amor paterno filial. Cóctel de muchos y variados ingredientes que se puede degustar a sorbos o ingerir de una vez y disfrutar del subidón alucinógeno que proporciona sin por ello sentirse del todo culpable. Experimentar con la química son ecos contraculturales de la década precedente con coletazos de nubes sonrosadas y conspiraciones paranoicas del establishment tipo Escándalo Watergate o similares… Cine gamberro y sin complejos. Entretenimiento sin mala conciencia ni remordimientos. Puro divertimento chusco y bullanguero. Colores psicodélicos y sustancias psicotrópicas de variada índole. Una pareja dispar y ecléctica entre un joven detective privado pícaro – de cuestionables o inexistentes escrúpulos morales – y un matón fondón y resabiado – que no pasa su mejor momento profesional o quizás nunca lo tuvo – que tras un primer encontronazo algo desabrido acaban uniendo sus fuerzas en busca de una voluptuosa muchacha de rotundas curvas que quizás esté muerta o quizás guarde un secreto que convenga enterrar u ocultar, pero que en cualquier caso se convierte en un pretexto inmejorable para la desaforada trama de persecución, consecución y pérdida que se despliega ante nosotros de forma virtuosa y sin complejos, como las neumáticas mamellas de la estrella del porno que irrumpen en una nocturna y pacífica mansión suburbial. Encontrar el tono adecuado es la premisa ineludible de tan arriesgada propuesta, comedia intrascendente que bebe del pop, del camp y del cine comercial basura de aquellos años que festeja sin rubor, cultura mugrienta con minúsculas pero de reconocibles raíces pachangueras que algunos recordamos como ecos de una infancia pretérita y soterrada que nos recrea aquellos luminosos años del neón color melocotón y sabor a limones o cocos del caribe frondoso. El ejercicio de nostalgia tiene que ser férreo y milimétrico o yerra la diana por completo. Y en este caso existe el acierto de unos diálogos ingeniosos, unos actores entregados, una estética insuperable y un mundillo rancio, sinuoso y resbaladizo del todo adorable. Resuelto con solvencia, presentado con picardía, envuelto en celofán multicolor… Poco que objetar cuando el cine encuentra el equilibrio entre diversión y dispersión, entro locura y goce para ofrecer un suflé intrascendente pero entretenidísimo.Dos buenos tipos

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6 julio 2016 3 06 /07 /julio /2016 11:39
Bone Tomahawk

Magnífico western crepuscular, con un guión interesante y original (un poco exagerado y poco creíble, pero realista al fin) unas interpretaciones de lujo, una tensión tarantiniana llevada con excelente oficio, un desenlace inteligente y una ambientación, fotografía y diálogos de primera. "Suena" mucho a los "Los odiosos ocho" o "Django" de Tarantino, pero mantiene su propia personalidad. Excelente aunque puede disgustar a los que no gustan de la fantasía sangrienta y la casquería vomitiva, pese a que está bien medida y uno acaba aceptándola. Una mezcla de western y terror pocas veces intentada.

El director y escritor S. Craig Zahler presenta su ópera prima y vive Dios que apunta maneras y estilo. Ejemplar resultado de la unión de un bajo presupuesto y sentido de la libertad creativa, que parece haberse contagiado a los actores. Soberbia idea de un ritmo narrativo en el que las cosas ocurren despacio y en su momento. El secuestro de una joven doctora y el posterior rescate no deja de ser un tópico, la manera de resolverlo y los ingredientes utilizados es otra cosa. Desde los indios caníbales, al fugitivo, el pistolero remilgado y el cheriff con ayudante anciano (un guiño a esa pareja bastante corriente, en lugar de viejo, borracho, etc, ver el "Rio Bravo" de Hawks ) el marido de la secuestrada con una pierna rota, los personajes se pasan media película viajando por las praderas del oeste, a caballo o andando, con encuentros con bandidos mejicanos, como si de una road movie se tratara. Un Russell contenido se enfunda en el papel de sheriff, Matthew Fox de marido justiciero, y un grupo de secundarios que parecen pasarlo bomba con la película , exactamente como nosotros. La ambientación de primera a pesar de la escasez de dólares. Como de primera es la calificación a este filme. No se la pierda.

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4 julio 2016 1 04 /07 /julio /2016 13:09
Lo que no quise decir

Me recuerda profundamente Sandor Marai a otro gran escritor contemporáneo suyo, Stefan Zweig. Ambos escritores respetados, populares novelistas, intelectuales de referencia y figuras señeras de sus respectivos países, Austria y Hungría, unidos históricamente por un Imperio cuyo fin supondría el fin de toda una época, una manera de vivir y un corpus de pensamiento, literatura y filosofía. No hace mucho leí el libro de George Prochnik sobre las razones que seguramente impulsaron al escritor a suicidarse, con sesenta años, junto a su esposa en una casita en Petrópolis un pueblo cercano a Río de Janeiro. Aparte del miedo profundo, el terror, al triunfo del nazismo, una de las razones más profundas que confesaría el propio Zweig era la desaparición irremediable de un estilo de vida, una manera de vivir y de concebir la existencia que se hundía fatalmente con la II Guerra Mundial, fuese cual fuera su desenlace.

Pues bien en este libro de Sandor Marai que no es más que la edición de dos capítulos pertenecientes a las memorias de Marai, "Confesiones de un burgués III" (titulada, "Tierra, Tierra") que el escritor prohibió que se publicaran fuera de Hungría. Los textos recogen una época crucial para Marai, desde el 12 de marzo de 1938 cuando los nazis se anexionan Austria y el 31 de agosto de 1948, cuando el escritor acompañado de su esposa abandona Hungría, país satélite de URSS. Marái se suicidaría en 1989 en San Diego (California) no mucho después de que muriera su esposa, muerte anunciada indirectamente en uno de sus diarios y que, en el fondo, argumentaba su decisión no solo por la soledad en la que le había dejado el fallecimiento de su mujer, sino por la amargura, decepción y desencanto ante el curso de la historia y de la cultura, tan alejado del que había vivido antes de la guerra mundial, que provocaron el derrumbe "de los vestigios que quedaban de la vieja Europa". En sólo diez años, escribe Marai "desapareció toda una forma de vida y una cultura. Yo había nacido en el seno de esa forma de vida y cultura y cuando advertí que en mi patria se había extinguido ese modo de vida burgués, me invadió una extraña calma: sentí que había despertado de un sueño". Comenzaba una pesadilla que tendría dos polos semejantes de generación de desastres y pesares, el nazismo por un lado y el comunismo soviético por el otro. En medio, víctima de las dos presiones, el escritor (que había avisado del error europeo de polarizar nazismo como contrafuerte del comunismo: para Marai ambos son la misma cosa con símbolos y vestiduras diferentes) se sintió un poco al margen de la historia que es como decir de la vida social y cultural.

Centenar y medio de páginas en las que Marai cuenta el final anunciado de toda una época y las razones por las cuales se avergonzaba de la política interior y externa de su país primero bajo la bota nazi y más tarde bajo la rusa, haciendo referencia avergonzada al comportamiento de su gobierno con los judíos y el trasfondo de rapiña y avaricia con el que se forjó una política de exterminio cooperadora ("hasta cierto punto", no se cansa de advertir) con los nazis. Escritos veinte años después de la Trilogía transilvana y de sus grandes éxitos, "El último encuentro", "Divorcio en Buda", "La herencia de Eszter"...

Tras el fin de la I Guerra Mundial y la caída del imperio de los Habsburgo en Hungría los comunistas quisieron levantar un estado socialista, pero la reacción conservadora los derrotó y encumbró a Miklós Horthy, un viejo héroe de guerra, nombrado regente. Empezaban dos decenios de estabilidad y el bienestar de la clase media, los burgueses y los caballeros. Aunque no para todos los húngaros, comunistas o judío o de otras minorías. Todo cambió cuando Austria aceptó su anexión al Reich. Budapest inició una débil política de amistad y autonomía frente a Berlín, hasta el verano de 1944, cuando Hitler cruzó la frontera e intervino en el Gobierno. La primera consecuencia fue que Hungría dejó de ser un refugio más o menos seguro para los judíos (de ahí las reticencias de Marai a aceptar del todo el baldón antijudío de su tierra). En ese tiempo inquietante comienza "Lo que no quise decir". En esos dos capítulos Marai escribe el epitafio de la cultura burguesa que él amaba y en la que se sentía seguro, bajo las botas nazis primero y soviética después. Su historia, como la de Zweig, habla de burgueses pero son distintos. Los austriacos que pinta Zweig son caballeros cultos, los que describe Marai son pendencieros borrachos y arrogantes hasta el insulto.

Para Marai todo ese conjuntos de eventos vergonzantes no merecía formar parte de sus memorias, una mezcla afortunada de observaciones y reflexiones íntimas y personales engastadas en el relato minucioso y analítico de los sucesos históricos que le tocó vivir. Y escribió: "No dejaré que los dos primeros capítulos de "Confesiones de un burgués III" lleguen al público extranjero. No quiero que lean esta triste confesión, esta acusación entre húngaros. En húngaro, para los húngaros, sí... Pero que los extranjeros no lo sepan".

FICHA

"Lo que no quise decir".- Sándor Márai.- Traducción de Mária Szijj y J.M. González.- Ed. Salamandra.- 154 págs. ISBN: 9788498386783.

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2 julio 2016 6 02 /07 /julio /2016 09:48
Espías desde el cielo

Una película más sobre los drones y los guerreros del ordenador, tipos capaces de realizar asesinatos selectivos, situados cómodamente ante su pantalla y sus mandos a miles de kilómetros. la verdad es que pone los pelos de punta esa tecnología bélica que nos convierte a todos en personajes de juegos virtuales, aunque los destrozos u las muertes son muy reales y los verdugos están a miles de kilómetros "obedeciendo órdenes".

Buen cine de evasión si nos limitamos a seguir la acción y la trama y nos olvidamos de que estamos viendo algo que tiene una versión real que ahora mismo se está implementando sobre seres humanos en cualquiera de los conflictos abiertos de este `planeta violento y absurdo. La historia de los terroristas que deben ser eliminados en el país árabe donde se esconden, la eficacia de los drones para labor de seguimiento y eliminación, las trabas burocráticas de algunos gobiernos -que suenan a hipocresía patológica- y la presencia de una inocente niña en el lugar de los hechos, dan lugar a un ejercicio onanista de presuntas culpabilidades y más presuntas aun legalidades, que constituyen la parte más inmoral de la cinta.

Un "videojuego" de guerra aséptico y letal (y, real). Lo demás puro teatro que irrita pues se le ve la peluda oreja de lobo aunque se disfrace de caperucita preocupada por la vida de una niña. No se imagina uno a esos bellacos deteniendo su máquina de extinción por achaques de filosofía moral. Lo cierto es que comprobamos como la tecnología deshumaniza, aún más si cabe, los usos y costumbres bélicos. Magnífica Helen Mirren interpretando a una coronel británica ocupada de eliminar a la célula terrorista que se refugia en Kenia y siempre eficaz Alan Rickman como su superior en el gabinete de guerra que supervisa la acción por televisión. La trama se complica con la presencia de una terrorista norteamericana primero y tras el cínico permiso de ese país, la aparición de una niña que vende pan en el lugar del ataque. Los políticos británicos debaten si la acción es ética, preocupados en realidad por la responsabilidad política que les atañe si las cosas salen mal y se averigua que ha muerto una niña inocente en el ataque. También el piloto del dron se atreve a plantarse cuando ve en su pantalla a la niña en su chiringuito de pan casero. Hora y media de metraje, bien dirigida por Hood, que nos arrebata con esas batallas llevadas a cabo desde la protección y la distancia que dan los kilómetros y las pantallas, sin olvidar una crítica a la política circense que se vive en todos los países. .

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27 junio 2016 1 27 /06 /junio /2016 09:16
Secretos de guerra

Nueva película sobre la difícil época de la guerra mundial (II) vista desde la óptica infantil y las vivencias de los niños y adolescentes con el añadido trágico del cariz judío de algunos de los niños y el entorno hostil que los nazis lograron contagiar a la mayoría de las poblaciones de los países ocupados, Francia, Bélgica, Holanda (caso de esta cinta) etc. Dirige con bastante soltura Dennis Bots, adaptando la novela de Jacques Vriens. dado el carácter altamente emocional de estas historias, sólo hace falta un poco de acierto en la trama y la elección de personajes para convertir una película mediocre en una película digna de verse. Los chavales actúan de forma muy creíble, especialmente Maas Bronkhuyzen y Pippa Allen. Los juegos de los niños en plena guerra, la inconciencia feliz de las amistades y primeros amores y celos, tienen aquí correlatos dramáticos y hasta trágicos. Algunas secuencias tienen un alcance interesante, como la del tren aparentemente de ganado de uno de cuyos vagones sale una mano infantil y deja caer un osito de peluche o la actitud de uno de los niños -el hijo del alcalde colaboracionista nazi- entre los celos y el descubrimiento del horror de la muerte a la que parece condenar a sus amigos.

La modestia y sencillez del relato no evita, sino que amplía y da calidad humana, a la anécdota del argumento de amistades infantiles, en beneficio de la apreciación por los niños de lo que es correcto y de lo que no lo es, mostrándoles la crueldad, la desesperación y el filo de la navaja que separa un juego inocente de un disparo, de la muerte o de la tortura.

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22 junio 2016 3 22 /06 /junio /2016 10:54
Ha vuelto

Ya comentamos en este blog la novela (de Timur Vernes) en la que está basada esta película (por una vez el filme mejora y amplía la desvergüenza de la novela). Como entonces dije se trata de una propuesta de una considerable osadía, de cierta falta de sentido moral y respeto humano, de una irreverencia insólita y algo vergonzante (recordemos la escena de los guionistas de tv. haciendo chistes sobre los judíos y el holocausto) . No está llevado al tope de la falta de respeto, gracias a los dioses, pero roza continuamente la denuncia al juzgado de guardia de la que se salva, seguramente, por su humor negro, chabacano y algo cruel dentro de lo ridículo. Muchas de las barbaridades están esbozadas y no se atreven a más. Muy bien el planteamiento de la trama y algunas secuencias que de una manera u otra acaban desasosegando al espectador (como al lector de la novela). Pero lo más fuerte de novela y película no es la trama, ni el atrabiliario personaje, sino, entre bromas y veras, la reacción de los alemanes (en la ficción). Esa posibilidad, bastante plausible, de triunfo una vez más y a pesar de todo del "ideario" nazi, es el mensaje más demoledor y menos evidente. Hay que pensar en ello. Ni siquiera Tarantino se hubiese atrevido a tanto. La auténtica esencia de la irreverencia no está en los malditos gamberros de las películas de Tarantino, sino en películas de coste ínfimo, modestas pero dotadas de una mala leche insigne y resabiada. Como esta. El disfraz de comedia que toma "Ha vuelto" es tan falso como los finales felices de Hollywood. Y así empujan al espectador a pesar de una sonrisa o una risita poco convincente a ponérsele los pelos de punta (ejemplo, la secuencia de Hitler disparando contra un perrito que le ha mordido, ¿comedia? ¿drama? ¿denuncia?). Las críticas al estado político actual alemán son de una dureza (sonriente) espeluznante. Me sorprende no encontrar noticias de escándalo en la prensa alemana cuando se estrenó. ¿Política del avestruz?.

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16 junio 2016 4 16 /06 /junio /2016 09:09
Trumbo

Soberbio "biopic" sobre el represaliado guionista de Hollywood, Dalton Trumbo, autor entre otros de los guiones de "Espartaco", "Vacaciones en Roma" o "Johnny cogió su fusil" basado en su propia novela y también dirigida por él.. Su adscripción al Partido Comunista en plena guerra fría y la "Caza de brujas" del senador McCarthy, es una valiente muestra del mejor cine norteamericano de denuncia y crítico sociopolítica. Integraba el grupo de los "10 de Hollywood" que fueron juzgados, encarcelados y sometidos al ostracismo económico y laboral, con la vergonzante connivencia de célebres actores y directores, como Kazan, Edward G. Robinson o John Wayne.

Es algo que Hollywood debía a Trumbo (y también a otros como él). Dirigida por Jay Roach, está basada en el libro homónimo de Bruce Cook, con guión de John McNamara. Las evidencias que refleja sobre el comportamiento antidemocrático y estúpido del "Comité de Actividades Anti estadounidenses", con una excelente mezcla de documentales y ficción, tiene un tono de denuncia pasiva bien articulado, ya que les vemos ejercer su inicua labor a base de injusticias y abusos de todo tipo que, dado la relevancia pública de los involucrados, el mundo del cine y las estrellas, constituye en si mismo un documento histórico de inestimable valor.
Magnífica actuación de Brand Cranston como Trumbo, con sus filias y fobias, su extraña manera de escribir (en una bañera en remojo entre humo de tabaco, anfetaminas y alcohol) y su dignidad modesta e inteligencia y honestidad. Secundarios con actuaciones a la altura del protagonista.
No se pierdan los títulos de crédito con fotografías reales de los personajes que han surgido en la película.

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14 junio 2016 2 14 /06 /junio /2016 11:55
La infancia de Jesús

Bien realizada pero algo innecesaria adaptación de la novela de Anne Rice "The Young Messiah" sobre la infancia de Jesús de Nazaret. Dirige Cyrus Nowrasteh con su propio guión y la interpretación de Adam Greaves-Neal (como el niño, adolescente Nazareno) un como siempre correcto y contundente Sean Bean como el centurión romano a las órdenes de un Herodes calcado de su homónimo en "Jesucristo Superstar" pero en delgadito, y como secundarios bastante eficaces, David Bradley, Jonathan Bailey, Isabelle Adriani, Christian McKay, Lee Boardman, David Burke, Rory Keenan, Vincent Walsh, Agni Scott, Jane Lapotaire, Dorotea Mercuri, Finn Ireland, Paola Lavini y Sara Lazzaro, bastante creíbles en sus papeles. La historia de Jesucristo a partir de los 7 años, cuando él y su familia salen de Egipto para regresar a Nazareth, comienza con bastante eficacia, aunque la presencia intermitente de un ángel maléfico rubio oxigenado no acaba de convencer. Los claros y oscuros de una historia difícil de articular y desarrollar dadas las premisas de las que parte, es el mayor desafío de esta cinta en la que se trata de mostrar la imagen humana y familiar del Niño, su madre y José su padre oficial pero "no real" y la asunción de esos personajes de sus respectivos roles sin forzar la credibilidad y los escepticismos inevitables. No obstante sus defectos, interesante por lo que tiene de estímulo reflexivo.

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