Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
11 diciembre 2013 3 11 /12 /diciembre /2013 13:42

la-mula-cartel-1.jpg

Una película prometedora que no cumple los pronósticos, quebrada en su realización, llena de claro oscuros y elipsis forzadas y un final apresurado e insatisfactorio, donde parece diluirse el empuje y la tensión dramática de la que ha dado muestras en bastantes secuencias. Una vez conocemos el purgatorio de cuatro o cinco años que costó que viera la luz en los cines, sin nombre de director y con un final rodado con prisas y sin demasiada coherencia, "La mula" deja un ambivalente sabor de boca: el de una buena película que se ha quedado disminuida por ocultas circunstancias.

Basada en la novela que el escritor Juan Eslava Galán escribiera sobre la vida de su propio padre y con guión del mismo novelista, empezó siendo dirigida, algo más de las dos terceras partes de su metraje, por el director inglés Michael Radford, el mismo de "El cartero y Pablo Neruda" o de la versión de "1984" sobre la obra de Orwell. Después, una serie de problemas legales hizo que el director se apeara  de la película, que acabó siendo rodada por otra persona , ese "Anónimo" que firma la dirección.

En realidad, por azares del destino, "Anónimo" es el punto de vista del protagonista de esta cinta sobre la guerra incivil española: un cabo del bando nacional, Juan (Mario Casas, espléndido), que se encuentra una mula cerca de las trincheras republicanas y se la queda, escondiéndola entre las mulas de su regimiento, aprovechando su cometido de mulero. La historia se nos cuenta desde un punto de vista anónimo, humilde, el de un cabo jienense "nacional" cuya familia está "en el bando contrario" y él vive una guerra cotidiana, sin otra ideología que la de la supervivencia, como tantos miles de españoles enclaustrados por las circunstancias en bandos opuestos.

La película. con los defectos apuntados, goza de unas interpretaciones frescas y espontáneas ,con María Valverde como la joven de la que se enamora Juan y unos secundarios magníficos, Secun de la Rosa, Pepa Rus, Luis Callejo o Maite Sandoval. A pesar de que son inevitables las pinceladas--mejor brochazos-- sobre cuestiones políticas, es la vida de cada día en las trincheras y en sus alrededores donde se nos muestra el cariz tenso, crítico y dramático o trágico a menudo, de la situación. Secuencias como la "batalla" de insultos trinchera a trinchera del comienzo, el abuelo recitando poesías en un autobús en el que se mastica el miedo y la represión, la muerte del hermano del amigo del protagonista o el encuentro pacífico de soldados de los dos bandos en un rincón aislado del frente donde compran e intercambian objetos con los moros depredadores, muestran la fuerza de lo que pudo haber sido y no fue: una película bastante honesta y sincera sobre una guerra fratricida y absurda.. 

 

 

Compartir este post
Repost0
10 diciembre 2013 2 10 /12 /diciembre /2013 08:36
malavita-cartel-2.jpg
 
Una propuesta absoluta y divertidamente amoral del franco-americano Luc Benson, siempre distinto, original y provocador, como un Ridley Scott menos ampuloso y trascendente (¿recuerdan la magnífica "El Quinto elemento" o "Juana de Arco"?), un divertimento que es a las películas de gangsteres y de la mafia lo que "Don Quijote" a los libros de caballerías. Se trata de un vehículo idóneo para el lucimiento personal de Robert de Niro, con sus tics faciales y su mirada implacable. Un De Niro que se autoparodia.
La trama recuerda un poco el principio vertebrador de "Una terapia peligrosa" la excelente comedia con Billy Christal como compañero de fatigas, es decir un "capo" de la mafia sometido a unas experiencias que están fuera de su medio ambiente habitual: en el caso de "Terapia..." un psicoanálisis por depresión y en de "Malavita" una vida anónima como una familia "normal" en un contexto urbano distinto, siguiendo el programa de protección de testigos por una traición cometida por De Niro al resto de la comunidad mafiosa italiana. Michele Pfeiffer, con su belleza y su muy buena adaptación a las exigencias  de la comedia, es la esposa y madre de familia, con dos retoños, Diana Agron y John de Leo, precoces psicóticos agresivos que aumentan y mejoran la dureza homicida del padre.
"Malavita" es la adaptación de la novela de Tonino Benacquista, con un tono de desvarío psicológico y una ambientación y traducción en imágenes de una efectividad muy lograda. Cuatro sádicos en el círculo de una familia que pretende pasar por una más del pueblo francés donde tratan de empezar una nueva vida. Nota alta para los gags críticos relacionados con la idiosincracia tópica de franceses y de norteamericanos. Sartenazos por doquier de lo más divertidos. Pero todo se complica cuando un cúmulo de casualidades muy cinematográficas hace que el capo que de Niro envió a la cárcel conozca el paradero del huido traidor. Y se desencadena el trepidante final. Todo ello con la impagable ayuda del oficial del FBI encargado de la custodia del gangster supuestamente redimido, el genial Tommy Lee Jones. Para ver este despiporre cómico-sangriento hay que entender que se trata de una broma hacia el cine de género y hacia una figura emblemática, De Niro. El ritmo está muy bien mantenido y los gags funcionan batsante bien, con un De Niro pletórico, bien consciente de  que toda la película es un regalo para su carrera de actor y el reconocimiento a su valía (Martin Scorsese ha producido el evento, enternece su homenaje a la pelicula "Uno de los nuestros"). El tono general de exceso acentúa el aire de comedia irreverente y caricaturesca y a un paso de parecer "gore". Película divertida que no engaña a nadie: es una broma y un guiño para cinéfilos..
     
         
         
 
 
   
Compartir este post
Repost0
8 diciembre 2013 7 08 /12 /diciembre /2013 08:09

 

frozen-el-reino-del-hielo-cartel-2.jpg

Deliciosa película de la factoría Disney, mejorando en lo posible los aciertos de "Rompe Ralph" y "Enredados" y a la altura de "Gru 2:Mi villano favorito" y un poco por debajo de "Los Croods". Con "Frozen, el reino de hielo" Disney trata de sacarse de encima las espinitas que "Turbo" o "Aviones" dejaron en el público, incluso al muy sensible a los productos disneynianos.

Como en otras célebres producciones de esta firma, "Frozen" (que versiona un relato de Hans Cristian Andersen) integra números musicales con acierto y bastante economía de tiempo. La trama sigue el esquema obligado: presentación-problemas y  dificultades--enfrentamiento y peligros-resolución feliz en el último minuto, gracias a la amistad, al amor o a la bondad, o a una suma de todo eso. Los poderes (ocultados hasta la mitad de metraje) de la princesa y luego reina, Elsa, unas facultades potencialmente muy peligrosas que la condenan a la soledad, diseñan un personaje de una rara complejidad en este tipo de filmes.

El argumento nos brinda una historia de magia y sufrimiento, amor y amistad, traición y doblez, que logran interesar por su dinámica de hechos y acción a un espectador entregado, sin que las canciones molesten o frenen demasiado la acción.

La evolución técnica del dibujo animado ya no asombra a nadie, aunque aquí parece darse prioridad a la acción y al desarrollo de los personajes principales (el comerciante en hielo Olaf, Anna, la divertida princesa hermana de Elsa, heroína de la película, el príncipe artero, el monigote de nieve Oscar o el reno Olaf, forman un elenco atractivo cuyas aventuras encantará por igual a los pequeñuelos y a sus padres.Y por fin es una película que no persigue, unicamente, llenarse el bolsillo con el dinero de los papás. Les devuelve a cambio una historia divertida, en algunos momentos apasionante. Ah, y sospecho que el reno Olaf puede llegar a convertirse en un regalo buscadísmo para los Reyes de los más pequeños. 

    .

 

 

 

Compartir este post
Repost0
1 diciembre 2013 7 01 /12 /diciembre /2013 08:58

el-artista-y-la-modelo-cartel-1.jpg

 Un magnífico blanco y negro engalana una película intimista y morosa que Fernando Trueba propone como una reflexión sobre un escultor ya anciano que busca la inspiración y la encuentra en una joven huida de los campos de concentración de los españoles en el sur de Francia, cuando Franco ya ejerce su poder nefasto en la España que trata de superar el fin de la guerra civil. Con un veterano Jean Rochefort como el artista que ha perdido el dominio de "la idea", la fuerza creativa que se empeña obsesivamente en encontrar la belleza, la película es una pequeña joya tan imperfecta como la lucha del artista por lograr un atisbo que le acerque a lo inconcebible, la fuerza y el encanto de lo natural.

Lenta, reiterativa, a veces somnolienta y a veces absurdamente discursiva, en una visión distinta a la que nos ofrecía "Renoir" la pelicula francesa comentada hace unos días en esta misma página, pese a que en esencia se trata de lo mismo, el artista ya en el último estadio de su vida que encuentra el pequeño y leve respiro de la inspiración representada en una bella modelo. Aquí también importa, sobre todas las cosas, la experiencia artística, la realización de la obra. Pero Trueba también se pierde en los detalles accesorios. Quizá sea porque es imposible mostrar el ejercicio del arte, pintura, escultura, literatura, en sí mismo. El acto creativo, ese fulgor de Dios en las manos del hombre, es inasible, no se puede relatar.

Y Trueba acude a Claudia Cardinale para dar  la réplica y la protección sentimental al viejo Rochefort, enfrentado a la belleza juvenil de Aida Folch, que compone un papel de campesina-partisana que no acaba de convencer y que se descompone cada vez que rie a carcajadas. Para reordenar el pastel, Chus Lampreave haciendo de sí misma, con unas gafas que le dan un aspecto de personaje de cómic surrealista. A pesar de todo esto, "El artista y la modelo" es una película que se ve con agrado, en la que quizá suene a exceso el final, cuando no se nos han dado suficientes datos para conocer el talante del artista y mucho menos para ahondar en los personajes secundarios. Un guión demasiado ambicioso que no casa bien con el tratamiento de la película y sus aparentes objetivos artísticos (cosa que sí logra "Renoir"). Pero el resultado no decepciona, siquiera sea por el mimo y la sensualidad que respira la imagen de la cámara paseándose reflexiva por el cuerpo juvenil de la mujer y por las miradas cargadas de sentido y poder del escultor. La percepción de la belleza, tan jugosamente mostrada en las primeras secuencias de la película, durante el paseo del artista por la montaña, se explicita en el cuerpo de la modelo y la interacción de ese cuerpo --no de la actriz-- con la mirada del escultor. Por eso, a mi entender, es una película frustrada en su ambición, una historia mínima que pierde en el camino toda la trascendencia filosófica y artística que podía haber tenido.

 

Compartir este post
Repost0
28 noviembre 2013 4 28 /11 /noviembre /2013 10:30

     Renoir-374341138-main.jpg

Película francesa de excelente factura visual y  puesta en escena, aunque algo menos notable guión y tratamiento histórico y documental. Se trata de los últimos tiempos de la vida ensimismada de un grande de la pintura, Auguste Renoir. La crónica de ese tiempo final, con los achaques físicos dolorosos del gran pintor y su relación con sus hijos y con una joven modelo pelirroja, pero sobre todo con su propia obra esplendorosa a pesar del declive físico, tiene momentos brillantes y otros cogidos por los pelos de la oportunidad. La fuerza del anciano Renoir (prodigioso Michel Bouquet), su lucidez y su sensualidad quedan suficientemente explícitos incluso en los trazos enérgicos y eficaces de sus pinceles, a pesar de que éstos están atados a sus manos, deformadas por la artritis que le produce fuertes dolores y le condena a una silla de ruedas. Quizá flaquea la película en esos dos elementos que distraen la atención y la dinámica artística del pintor: su hijo Jean (el futuro director de cine) interpretado con bastante convicción por Vincent Rottiers y la joven Christa Theret, la atractiva modelo que encandila al padre y al hijo por igual, aunque como es lógico dada la avanzada edad y estado del pintor, es el hijo quien más se acerca a ella. Pero tanto la relación de Jean con su augusto padre como la que mantiene con Andréé y la del pintor con las mujeres de la familia y con su otro hijo, un salvaje adolescente que no logra superar la poca simpatía de su papel, se perfilan demasiado como un relleno, no innecesario, pero no muy bien resuelto. Sobresaliente, sin duda, las etéreas secuencias del rincón de la Provenza donde el pintor tiene su hogar y su estudio y la morosidad poética de una cámara que acaricia  a quien o lo que muestra (quizá intentando rivalizar con la pintura de Renoir).

El director Gilles Bourdois logra mostrar una película bella visualmente pero flojea en la presentación y tratamiento de los personajes y en la dinámica de la acción (casi inexistente). Pero, en definitiva, lo que vale es la suma de momentos mágicos que imprega la película (la mirada casi infantil, aunque sabia y sensual, de Renoir paseandose por el cuerpo de la muchacha, la que intercambia con su hijo cuando se siente morir, o el gesto de la chica al abrazar a un anciano magnífico que está llegando a la muerte) y algunas frases del pintor que resumen en pocas palabras el genuino sabor de la genialidad; "me he pasado toda la vida tratando de pintar como un niño, sin pensar en nada, dejándome ir" o ante su hijo, que trata de consolarle en el dolor, "el sufrimiento pasa, la belleza permanece".

 

Compartir este post
Repost0
26 noviembre 2013 2 26 /11 /noviembre /2013 08:15

las-brujas-de-zugarramurdi-cartel-2.jpg

 

 

Álex de la Iglesia es un director de comedias donde reina la astracanada, el esperpento, el exceso del feísmo y la gamberrada fílmica, pero también el humor fresco y desmesurado, la filmación impecable, la diversión asegurada y la sorpresa jocosa, irreverente y maliciosa (de buena ley). Desde "El día de la bestia" donde Alex nos lleva a la presencia del Diablo, hasta "La Comunidad" donde la desmesura casi valleinclanesca se ceba en una comunidad de vecinos o "Crimen ferpecto" una vuelta de tuerca gamberra a este motivo central del cine: el crimen ferpecto, en lugar de perfecto, ya nos hace ver el desvío del clásico de Hitchcock y, por supuesto, "Balada triste de trompeta" una incursión en el tema de nuestra guerra civil desde el punto de vista esperpéntico de los trabajadores de un circo, el gran Álex nos ha obsequiado con historias abracadabrantes en las que, ojo, siempre, hay más de media docena de secuencias admirables desde un punto de vista cinematográfico.

De la Iglesia es, como su compañero de apellido (no se si hay alguna relación familiar entre ellos dos) Álvaro de la Iglesia, escritor de humor del pasado siglo y director de "La Codorniz" ("la revista de humor más audaz para el lector más inteligente") muerto en el ochenta y pocos, con casi un centenar de obras de desgarrada guasa que fueron muy populares en la España de entonces. Ambos personajes unidos por la Iglesia (apellido, no institución) son amigos del chascarrillo de tono fuerte, la irreverencia, el chiste ingenioso, los juegos de palabras y la visión de ideas, creencias y conceptos religiosos, politicos y sociales desde un punto de vista critico demoledor suavizado, o no, por el humor.

En la película que comentamos Alex nos mete en el mundo de la brujería, concretamente de las brujas de Zugarramurdi y para ello se rodea de todos los actores y actrices de nuestro elenco nacional y nos brinda una historia decabellada y surrealista con un dominio de la cámara, el tempo narrativo, la tensión y el humor de lo más bestia, que nos hace pensar en un Tarantino a la española, mas limitadito de medios pero con igual sentido gamberro y cinéfilo del cine. Con un comienzo espectacular que nos deja clavados a la butaca y suscita risas y carcajadas por las animaladas que contemplamos, la historia sigue a buen ritmo sin olvidar amenizarla con detalles truculentos y de un "gore" exagerado que suena a barrabasada sin más.

Desde ese comienzo brillante, un asalto a una casa de empeños de oro en plena Puerta del Sol madrileña, llevado a cabo por un grupo de "estatuas vivientes", un Cristo plateado con su cruz, un soldado verde, Bob Esponja, el hombre invisible y dos personajes de Disney, y la persecucion por la policía de los atracadores huidos en un taxi, hasta la entrada de éstos en la mansión de la brujas, la película es sorprendente y fascinante. Pero a partir del momento en que la trama da entrada a las brujas, la cosa se va haciendo más y más lenta, oscura, caprichosa y reiterativa, hasta desembocar en un final flojísimo y previsible.

Con un tono exagerado de misoginia y homofobia por las dos partes en eterno conflicto, los chistes, las frases ingeniosas y las referencias tronchantes, la película mantiene, a pesar de su caida de interés y exceso de metraje, un tono general bastante alto hasta el citado final, donde ya la acción se vuelve plomiza y se desmelena del todo en las  secuencias del aquelarre final (diez minutos menos de aquelarre hubiese mejorado el equilibrio). Hugo Silva, Mario Casas, Carmen Maura, terele Pávez, Santiagpo Segura, Carlos Areces y el niño Gabiel Delgado, integran un elenco de competencia sobrada.

Película pues para disfrutar del cine y el sentido de la comedia bestia de un director jovial, inteligente y creativo que, con la excusa de la carcajada, va soltando de vez en cuando verdades como puños y directos a la mandíbula de una sociedad --y una suciedad -- que nos rodea y con la que no nos queda más remedio que transigir. 

 

 

 

 

Compartir este post
Repost0
20 noviembre 2013 3 20 /11 /noviembre /2013 16:16

The_Hunter-356753931-main.jpg

Magnífico thriller psicológico australiano interpretado por el siempre solvente y aparentemente torturado Willem Dafoe. Se trata de una película muy digna inmersa en el género de denuncia ecologista. La cosa va del extinto Tigre de Tasmania o Demonio de Tasmania, un animal ya mítico que es una especie de cruce de carcaterísticas entre un gato y un perro salvajes, un depredador ya extinguido hace siglos pero que aún pervive en las leyendas y los mitos de remotas zonas de la isla de Tasmania.

Defoe es un cazador profesional a sueldo de una gran corporación de experimentación biológica. Debe encontrar los rastros de una pista sobre un supuesto espécimen que se encuentra en las selvas de ese remoto lugar. A partir de ese momento las complicaciones entorpecen el idílico y bellísimo recorrer selvático del cazador, bajo los rasgos austeros y de una severa dignidad del actor. La viuda y los dos hijos del científico ecologista que encontró el rastro (muerto y desaparecido en extrañas circunstancias) aportan el elemento sentimemntal y emotico a la historia. Cazadores rivales también a sueldo, los pobladores de la zona que mantiene una actitud agresiva hacia los ecologistas porque les impiden la explotación de los arboles de la zona y un entramado conspirativo en el que está implicado también el segundo gran actor de la película, Sam Neil, llevan hasta un climax de thriller violento que tendrá un trágico final para la joven viuda y un compromiso emocional para Dafoe en la persona del niño que ha perdido a sus padres y su hermana en la rivalidad por encontrar al ejemplar del animal ya casi desaparecido al que se pretende clonar.

A destacar la delicada química entre el niño casi autista que tiene una extraña habilidad para empatizar con la tierra donde vive y sus animales y el cazador solitario y hosco.

Buena película que, por razones incomprensibles, seguramente pasará directamente al mercado del dvd sin pasar por salas. Con sus defectos y sus simplicidades argumentales (esta basada en una novela de la escritora australiana Julia Leigh, que no he leido y por tanto ignoro el portecntaje de culpa que ésta tiene en la trama que nos ofrece la película) la cinta merecería mejor suerte.

Dirige Daniel Nettheim que reúne al citado Defoe,  a  Sam Neill y a la siempre ajustada y creíble Frances O'Connor como tripleto protagonista. El niño Sullivan Stapleton está muy bien en su duro papel y me recuerda al niño que dio la réplica a Nicholson en "El Resplandor" de Kubrick.

 

 

 

Compartir este post
Repost0
18 noviembre 2013 1 18 /11 /noviembre /2013 08:17

lo-que-el-dia-debe-a-la-noche-cartel.jpg

 

Película bastante edulcorada sobre los tiempos del colonalismo francés en Argelia (nada menos), con tímidas alusiones al racismo de aquellos franceses que luego lucharían contra la propia patria por su deseo irreal y suicida de mantener eternamente la racista, paternalista, abusiva administración colonial y los abusos y privilegios de los franceses que consideraban suyo el país africano. La disculpa, si la hay, es que no se trata de una película política, sino de una historia de amor. Un amor "fati", maldito, entre dos jóvenes, un argelino "integrado" en la sociedad dominante y una chica francesa. Pero no se trata de los impedimentos de las familias opuestas y enemigas, tipo Romeo y Julieta, ni de los de clase social y economica o religiosa. Hablamos del sentido del honor, del joven y de una razón más prosaica, la sexual. ¿Cuál es el problema? El muchacho argelino, interpretado en permanente estado de estupor y paividad por Fu'ad Aït Aattou (la secuencia de la seducción del chico por Anne Parillaud, la madre de la futura amada prohibida, roza la comicidad y el ridículo)  promete a su amante mayor que él que no aceptará el amor de su hija, lo que acerca esta película de una forma demasiado evidente a "El graduado", salvando las distancias: ni Fu'ad es Dusttin Hoffman, ni la Parillaud es Anne Bancroft, ni Nora Arnezeder es Katharine Ross, ni Alexandre Arcady es Mike Nichols.

Quizá lo más interesante sea el principio y el final de la película. Un bocadillo con nada suculento entre pan y pan.Si además unimos a eso las más de dos horas y media de elefantiaca proyección, la cosa tiene bemoles. Demasiado para un paraíso perdido francés que se habia convertido en un infierno colonial (más o menos lo que nos cuenta Coppola en las secuencias descartadas de "Apocalypsis Now", sobre la plantación francesa que encuentra el grupo de comandos norteamericano en plena selva de Vietnam).

La película se basa en una célebre novela de Yasmina Khadra, en la que trata desde un punto de vista original  (el de un muchacho desgarrado entre dos sociedades y dos nacionalidades), el problema de los "pieds noirs", los franceses argelinos obligados a volver a la patria cuando Argelia logró, tras una cruenta y cruel guerra, obtener la independencia. Papelito insustancial de Vincent Pérez, que sin embargo encarna magnificamente el drama interior de la clase dominante francesa obligada a abandonar ul país que ya consideraban su patria irrenunciable..

 

Compartir este post
Repost0
14 noviembre 2013 4 14 /11 /noviembre /2013 08:31

 el-juego-de-ender-enders-game.jpg

 

 

En los años ochenta las novelas de ciencia ficción alcanzaban récords de venta y los aficionados leíamos verdaderas obras maestras del género sin demasiada conciencia de ello. Sólo nos divertíamos y !de qué manera! Entre las grandes obras de la época destacó "El juego de Ender" de Orson Scott Card, que se llevó los dos premios más presitgiosos de la SF, el "Nebula" de 1985 y el Hugo del año siguiente. En los noventa Scott Card amplió la novela tres títulos más y a finales de la década escribió una tetralogía basándose en la Saga de Ender, que se llamó la Saga de las Sombras. Así que el asunto dio bastante juego. Imagínense lo que Hollywood puede hacer de ese filón. Hasta Harry Potter se quedará corto.

Empecemos por decir que las novelas de Scott Card son bastante difíciles de llevar a la pantalla incluso en estos tiempos de fantasía digital hipertrofiada. Y añadiremos que si el resto de la saga sigue los derroteros en que Gavin Hood, director y guionista, nos ha llevado en esta primera película de Ender, no le auguramos mucho éxito si es que hay justicia en el mundo del cine (a primera vista no suele haberla, otra cosa es la posteridad).

El mundo novelesco de Scott Card es complejo y especulativo. Sus personajes, especialmente Ender, son contradictorios, inteligentes, potencialmente crueles y reservados. Los problemas del adolescente Ender en la Academia militar de oficiales y sobre todo en la de altos mandos, no son los de un niño genialoide que oscila entre la prepotencia y el desprecio, sino los de un persona de alto potencial intelectual desgarrado entre su mente y su moral, con un cuerpo de niño y unas capacidades de adulto genial. Las secuencias de la Escuela y el previsible final, aparte de dejar una descarada puerta abierta a las secuelas, resultan algo confusos y gratuitos, muy acorde con el gran público palomitero al que va dirigida la película, con preferencia evidente.

Harrison Ford como mando supremo de la Escuela sigue siendo una versión vetusta pero aún de buen ver de aquél que encandilaba a las jóvenes en Indiana Jones o como Hans Solo. Su cinismo y dureza no acaban de estar muy logrados y sólo parece que está siempre cabreado. Su aportación secundaria al filme sigue siendo un lujo tan discutible como la de Ben Kingsley que parece surgido de "Apocalipsys Now". Dos grandes venidos a menos en esta cinta que está decididamente montada a mayor gloria y honra del jovencísimo Asa Butterfield, en el rol protagonista, uno parecido al que nos brindó no hace mucho el hijo de Will Smith --junto a su padre, en una infumable película apocalíptica-- pero con bastante más solvencia y un parecido más que notable con Eliah, el gran Frodo de "El señor de los anillos".

La película nos muestra una Tierra que ha sobrevivido a un intento de colonización de extraterrestes con pinta de insectos gigantes, una especie de cruce entre murciélagos y mariposas pardas, llamados "insectores". El planeta sigue militarizado y hay una especie de escuela de élite donde ingresan niños y jóvenes con altisimo nivel de inteligencia y de los típicos valoies militares (cosa que no aparece demasiado en la película, poblada de jovenes con el coeficiente típico y la educación y comportamiento de los marines peliculeros, "¡Señor, sí señor!"). Encontramos a Ender, ya en la Escuela de Batalla, en la que el jefe supremo, Harrison Ford, le nombre públicamente y considera como el Lider que ha de salvar a la Humanidad en la definitiva guerra contra los insectors. Los problemas del chico se agudizan, no sólo en su familia, con un hermano medio psicótico que le odia y una hermana que llora constantemente por él (dos personajes mucho más interesantes y esenciales en la novela) sino en la Escuela donde, gracias en parte a Ford, se convierte en objeto de odio primero y de admiración después de sus compañeros (un recorrido habitual en este tipo de peliculas de base militar).

Los adolescentes que acompañan a Ender en su dinámico rito de paso que lo llevará a comandar la flota suprema de la Tierra (¡toma ya!) en un truco final que deja boquiabierto al respetable, resultan actores de mucha más credibilidad que los adultos que les acompañan, incluidos los dos grandes  actores ya mencionados. Pero todo ello no borra la envenenada sensación que uno tiene de que estamos viendo un episodio de teleserie, un episodio piloto de lujo, desde luego, pero a la altura, y bajuras con todos mis respetos, de Star Treck o "La historia intreminable" y ahora de la descafeinada "El Hobbit".

Los que aman y lle aún las novelas  de Scott se llevarán las manos a la cabeza. Es lógico que no se reflejen todas las complejidades de las novelas de la saga, pero  no lo es que se simplifique en exceso y se convierta en banal un dilema ético de primer orden y que tiene que ver con xenocidios y fascismo militar (aunque desgraciadamente esto no nos suena a ficción). En el plano cinematográfico, ritmo irregular, narración incoherente y como a saltos, interiores poco fascinantes, música ramplona y trepidante y fotografía mal iluminada en muchas ocasiones.

"Juegos de guerra" del siglo XXI (la película homónima de Richard Fleisher de mediados del XX es mucho más divertida). En resumen película para los aficionados a la Ciencia Ficción que estén dispuestos a ensordecer --qué manía con los decibelios desatados-- con una peli de adolescentes metidos en belicismos extremos. Los lectores de Scott Card, abstenerse. Los lectores a secas, que vean la peli y luego lean a S.C. Ya me dirán si están de acuerdo con mi crítica.

 

    .

 

 

 

Compartir este post
Repost0
12 noviembre 2013 2 12 /11 /noviembre /2013 09:29

el-postre-de-la-alegria-cartel.jpg

 

 Película a mayor honra de la actriz francesa Bernadette Lafont (ésta fue su última interpretación antes de fallecer, el pasado año) que en Francia se llamó "Paulette" y aquí hemos rebautizado como "El postre de la alegría". Poco tiene de alegría, excepto las ganas, a veces excesivas, de buscar la risa cómplice del espectador y mucho de postre en el sentido gastronómico del término, lo que viene al final del ágape y que en aras de la buena salud uno suele dejar de lado. La cinta es torpe, algo abusiva, ligeramente antipática, poco verosímil en un contexto que intenta ser de denuncia social y realismo, con su moralina desvaída y sus referencias, que no guiños, a películas más consistentes como "Chocolat" o "Amelie" mucho mejores aunque sinceramente sobrevaloradas

La cosa va de ancianas pensionistas en estado de necesidad, semiruina o miseria disfrazada. Una de ellas, Paulette, la protagonista es un prodigio de mala fe, racismo, antipatía y nula moralidad. No comprendo cómo la excelente Bernadette Lafont, una institución entre los secundarios célebres del cine francés, se prestó para interpretar un pesonaje semejante que, en la segunda parte del filme, como era previsible, se vuelve buena, atenta, considerada y supuestamente entrañable (sin llegar a serlo, ni siquiera en el edulcorado final). Bien es sabido que el sentido del humor suele ser distinto según el país de donde procedas. Así que no me sorprendería que en Francia tuviera éxito semejante humor (aunque no nos rasguemos las vestiduras, aquí hay un público fiel a los desafueros de un Torrente, por ejemplo).

Por tanto película para fans del humor bajo popular francés. Dirige, es un decir, Jerome Enrico y junto a la dichosa Paulette, vemos a nuestra Carmen Maura haciendo de maruja venida a menos. Y, ¿de qué va esta bagatela cómico-realista? De una abuela necesitada e impresentable en cuyas manos cae casualmente un paquete de grifa, haschis o "costo", se mete en el asunto al reclamo del dinero fácil, tropieza con los chorizos de poca monta que se dedican a la venta al por menor, conoce al boss de medio pelo que lleva la zona y tras algunos tropiezos trágico-cómicos decide elaborar pasteles drogados y tiene un éxito bárbaro. A partir de aqui las cosas se van complicando muchísimo, la lógica y verosimilitud se van de paseo y en el desbarre general de la película, personajes y situaciones rozan el ridículo más pretencioso. Por lo demás se salva alguna secuencia por su comicidad extrema y lo demás no merece más comentarios.

Compartir este post
Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens