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18 enero 2020 6 18 /01 /enero /2020 19:11

El libro de Manguel es una suerte de coda cordial al de la Vallejo. Aunque hay páginas que resuenan con lo leído en "El junco", principalmente la parte II y la III, cuando disecciona con habilidad y humor los componentes de las páginas del libro o la materia que lo compone a través de los siglos (interesante la reflexión sobre el humilde punto) o los avatares de autores, las falsificaciones (en especial la del poema "Instantes" que fue atribuido falazmente a Borges y se vende impreso en las camisetas de medio mundo de habla castellana, pág 145). Es un conjunto algo caótico de artículos publicados en revistas que, como suele suceder en estos casos, cojea un poco en coherencia e interés. Manguel usa a algunos clásicos,  Lewis Carroll y Alicia, Pinocho o Crusoe, para ilustrar sus capítulos (deliciosos los dibujos tradicionales de John Teniel dibujando a Alicia y sus personajes) y hace algunas consideraciones de aguda intuición política como : "Para llegar más lejos y más profundo, para tener el coraje de enfrentarnos a nuestros temores y dudas y secretos ocultos. Para cuestionar el funcionamiento de la sociedad respecto de nosotros mismos y del mundo, necesitamos aprender a leer de otra manera, de forma distinta, que nos permita aprender a pensar". (pag. 55). O esta otra cita tan oportuna: "en un mundo en el que el valor monetario es la medida de todas las cosas, las obras de arte que no ofrecen en sí mismas una gratificación financiera inmediata, que requieren procedimientos largos y difíciles, que no pueden ser definidas mediante etiquetas o bytes de sonido, y que no generan beneficios comerciales a través de complejos vericuetos estéticos, éticos o filosóficos, deben ser descartadas o, al menos, recibir muy poca atención... Bajo la evaluación común del valor económico, todos los otros valores se desdibujan o desaparecen. (págs. 26-27).El libro de Alberto Manguel, el crítico, novelista y ensayista argentino tiene una doble ventaja: es la obra de un erudito que sabe contar porque sabe leer y es un amante inveterado de los libros que suspira por las grande bibliotecas y tiene la sensibilidad suficiente para reconocer que "los libros que amamos se convierten en nuestra cartografía". Manguel  consigue en su "Nuevo elogio de la locura" que un grupo más bien incoherente de artículos se comporte con la expresiva y audaz alegría literaria de los personajes de "Alicia en el País de las Maravillas" y se ajuste a un hilo conductor invisible pero evidente que nos llevan desde lo que distingue a los lectores ideales de los que no lo son, el ana´lisis del libro como objeto mágico, desde la singularidad del punto a la historia de la impresión, desde la piedra a la arcilla, el cuero, la piel, la vitela, el pergamino o el papel. De ahí a el valor y el precio de los libros, las falsificaciones y un repaso adeterminados escritores desde Julio Verne y la biblioteca de 12.000 volúmenes del capitán Nemo, a Stevenson y Conan Doyle y sus vidas complementarias, la sabiduría de Yehuda Elberg, la obra "El viento en los sauces" de Grahame, los jardines de Cirus Connolly, para empezar una rápida pérdida de coherencia con el resto de la obra, concerniendo a los  capítulos dedicados a nuestro Cercas y sus "Soldados de Salamina",  Van Gogh,  Gaudí  y Cándido, donde se cierra el libro sin pena ni gloria.

Es el problema de los libros constituidos por artículos y pequeños ensayos separados en el tiempo y que el afán editorial (o del autor) reúne en una gavilla heterodoxa que va perdiendo fuerza (tal vez si pensamos en la metáfora del escritor y la edad en que escribió cada trabajo se podría seguir un sesgo de decadencia de vigor creativo. No obstante y a pesar de ese defecto de ritmo y cadencia que he percibido (y puedo estar errado) lo cierto es que las dos terceras partes del libro son fascinantes, entretenidas y sugestivas. La "breve aclaración"  que Manguel nos ofrece como introducción es brillante y nos aclara el porqué del titulo elegido, sobre el "Stutitiae Laus", subtítulo del libro que publicó Erasmo en 1509 dedicado a su amigo Thomas Moro con el título: "Moriae Encomiun" , que se puede traducir como "Elogio a Moro" tanto como "Elogio a la locura". Un poco después en el Prólogo, Manguel muestra sus cartas: está jugando con los naipes del Sobrerero Loco, de la Liebre de Marzo, del Gato y abre cada capítulo con los maravillosos dibujos de la edición inglesa del libro de Lewis Carroll. Y nos dice: "Hoy, a la mesa del Sombrerero Loco no se sientan las criaturas imaginarias con las que encontró Alicia, sino seres dolorosamente reales: los herederos de Cortés (que mandó fundir un tesoro increíble de joyas para hacer lingotes de oro) que reducen toda la creación a palos y piedras, los mercaderes para los que la única medida de valor es la de la ganancia financiera y la manera más segura de obtener mayores beneficios es la disminución del nivel intelectual del público, los que lo convierten todo en una mercancía vendible...los propagandistas de trilladas virtudes y creadores de falsas necesidades...los revolucionarios para quienes no puede haber purificación sin destrucción y los dirigentes políticos para quienes la riqueza y el poder son prueba de corrección y autoridad moral" (pág. 32).

Y también en la pág.55 : "Para llegar más lejos y más profundo, para tener el coraje de enfrentarnos a nuestros temores y dudas y secretos ocultos. Para cuestionar el funcionamiento de la sociedad respecto de nosotros mismos y del mundo, necesitamos aprender a leer de otra manera, de forma distinta, que nos permita aprender a pensar". Y tiene más razón que un santo cuando apostilla "Si aceptamos… la prioridad de los valores económicos, cambiamos nuestra relación con todas las actividades creativas. Si la ganancia financiera es el objetivo final, entonces lo que buscamos es cierta especie de perfección: la producción de artefactos que puedan convertirse fácilmente en dinero. Es decir, en un mundo en el que el valor monetario es la medida de todas las cosas, las obras de arte que no ofrecen en sí mismas una gratificación financiera inmediata, que requieren procedimientos largos y difíciles, que no pueden ser definidas mediante etiquetas o bytes de sonido, y que no generan beneficios comerciales a través de complejos vericuetos estéticos, éticos o filosóficos, deben ser descartadas o, al menos, recibir muy poca atención". Este libro fue publicado en 2006. Catorce años más tarde estas palabras resultan proféticas. No hemos mejorado.

 

FICHA

NUEVO ELOGIO DE LA LOCURA.- Alberto Manguel.-Ed. Lumen.-238 págs.

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16 enero 2020 4 16 /01 /enero /2020 19:23

Tiene Irene Vallejo dos virtudes capitales en lo que al libro que comento se refiere: se ha convertido en una Sherezade sin peligro de muerte, sino en función de la dinámica de la vida, el cambio y el testigo del cambio en el mundo de los libros. Ella que nos habla de comienzo oral de la narración -el ser humano está estructurado a través de las historias que le han contado- del germen  de los libros, el aliento de la palabra y el ritmo del narrador conectando con el del oyente. Por lo tanto nos habla con el encanto de un narrador oral popular, por ejemplo, de las desmesuras de los Ptolomeos y de la paradigmática biblioteca de Alejandría y como otra Hipatia se identifica con la magia primordial del amor al conocimiento, del que los libros son un medio y un fin. Esa virtud generadora es la que impulsa en un diálogo permanente a Irene con su lector. Nos lleva en cada capítulo a compartir el relato de su caminar y cuando lo acaba deja la semilla para obligarnos a seguir por los avatares del siguiente, mezclando nombres, historias, entrando de vez en cuando en persona en el escenario para cautivarnos mejor.

La segunda virtud es la amenidad documental, la curiosidad profunda hacia los orígenes de una pasión enriquecedora y absorbente por la lectura, como lo son las grandes pasiones. ¿Por qué leemos? ¿Dónde nace esa necesidad? ¿Por qué los libros son "el más asombroso de los inventos humanos", según Borges y según todos los buenos lectores que en el mundo han sido y son  (y serán, no les quepa duda alguna). Irene Vallejo ha logrado con su magnífico libro una hazaña singular: ha contado, con algunas reiteraciones, lo que otros muchos han escrito ya en sesudos o agradables ensayos, pero lo hace de una manera tan amena y tan coherente con la línea maestra de su libro que configura el amor a los libros y a la narración, que consigue atraer al más remiso de los lectores que podría bostezar o abandonar obras de mayor calado intelectual o erudito. Es la Ortega y Gasset de la metaliteratura, es decir una ingeniosa y entretenida vulgarizadora de la historia de la escritura y la lectura, como Ortega (demasiado injustamente) fue considerado respecto a la filosofía. La Vallejo nos cuenta de una forma atractiva e impecablemente escrita que quizá sembró en sí misma la idea de escribir el libro cuando hojeaba un pergamino de Petrarca: "Me impresionó la belleza y la regularidad de la escritora trazada por una mano experta. Vi los rastros del tiempo, esas páginas salpicadas de manchas amarillentas como las manos pecosas  de mi abuelo. Tal vez el impulso de escribir este ensayo nació entonces, al calor de aquel libro de Petrarca que susurraba como una suave hoguera". 

Irene logra hacernos partícipes de una conversación íntima con sus lecturas, sus opiniones , sus vivencias (como en la página 242 y siguientes cuando nos habla del acoso escolar que sufrió de una forma estoica)  o cuando (pág.183) se dirige directamente al lector para " sugerirle un alto en el camino a fin de hablar de otra historia". Las referencias continuas a otros autores (entrañable la de Helene Hanff y su "Charing Cross Road, 84"), citas textuales y guiños literarios convierten la lectura de este libro en un sugestivo paseo por la literatura y la historia de los libros y la escritura, la "peligrosa" profesión de  los libreros, la hábil transposición entre junco y canon (vara de medir y lista de libros sobresalientes de una época), sin olvidar los interrogantes que plantea la era digital. Pero siempre acaba con una defensa numantina:"Los libros tienen voz y hablan salvando épocas y vidas. Las librerías son esos territorios mágicos donde, en un acto de inspiración, escuchamos los ecos suaves y chisporroteantes de la memoria desconocida. (p. 315). O en la 401: "Somos los únicos animales que fabulan, que ahuyentan la oscuridad con cuentos, que gracias a los relatos aprenden a convivir con el caos, que avivan los rescoldos de las hogueras con el aire de sus palabras, que recorren largas distancias para llevar sus historias a los extraños. Y cuando compartimos los mismos relatos, dejamos de ser extraños". 

Irene da fin a su hipnotizante libro acogiendo en su epílogo la anécdota germinal de un grupo de bibliotecarias amazonas que en el primer tercio del siglo pasado cabalgaba por las trochas de los Apalaches norteamericanos llevando en sus alforjas libros para las granjas aisladas y los pueblos escondidos de Kentucky (y nos da el dato enternecedor que el titulo más demandado por esas gentes olvidadas fue "Robinson Crusoe"). Y nos dice, universalizando la anécdota: "de alguna forma misteriosa y espontánea, el amor por los libros forjó una cadena invisible de gente que sin conocerse, ha salvado el tesoro de los mejores relatos, sueños y pensamientos a lo largo del tiempo"... "Gente común cuyos nombres en muchos casos no registra la historia...la pasión callada de tantos seres humanos unidos por esa misteriosa lealtad". Hacia los libros, la lectura, "personas que lucharon por nosotros, por los rostros nebulosos del futuro". Como has hecho tú, Irene, con este libro.

FICHA

EL INFINITO EN UN JUNCO. Irene Vallejo.- Ed. Siruela.448 páginas.-23,99 euros.

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11 diciembre 2019 3 11 /12 /diciembre /2019 16:17

Alan Bennett goza de una envidiable salud literaria. Es un autor indiscutiblemente british, con un don especial para la sátira, la crítica más o menos virulenta de la sociedad en la que vive (al estilo de un Swift o un reverendo Hodgson -Lewis Carroll-  o el menos conocido pero sobresaliente Anthony Trollope) y un fondo lejano pero real de conmiseración y compasiva bondad. Esta es una novela corta, anterior a "Una lectora poco común" o "La dama de la furgoneta". 

Bennett nos invita a asistir a una ceremonia fúnebre que oficia un cura presbiteriano con añoranzas católicas y un sutil sentido del humor que resalta por su natural una bonhomía estoica y unas sanas (y secretas)  tendencias epicúreas. El finado es un masajista apolíneo que es despedido por la "Crème" de la sociedad junto a elementos por lo menos discutibles y otros absolutamente reprobables. El lector podrá adivinar que el curioso ámbito social de los asistentes -hombres y mujeres- se corresponde a ciertas peculiaridades "profesionales" del masajista. Las descripciones y juicios del narrador omnisciente son un modelo de sarcasmo y habilidad crítica. El inopinado discurso de uno de los asistentes a la ceremonia, en cuyo desarrollo se deja caer la palabra "sida" provoca hilarantes resultados. Pero, en fin, no se cuento más. Solo una recomendación: léenla y disfruten.

FICHA

LA CEREMONIA DEL MASAJE.- Alan Bennett.- Trad. Jaime Zulaica.- Ed. Anagrama.118 págs.

 

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30 octubre 2019 3 30 /10 /octubre /2019 17:35

Michael Sims es el nombre del autor de este libro excelente, documentadísimo, original e imprescindible para cualquier lector aficionado a las novelas que  Arthur Conan Doyle escribió sobre su genial creación literaria Sherlock Holmes. A la altura del "Canon" de esas obras, publicado en tres tomos, por Akal editores, este libro desmenuza detalles suculentos de la vida del buen doctor Conan Doyle, especializado en oftalmología y que apenas practicó la medicina, dedicando la mayor parte de su vida a escribir libros de éxito.

El amante de Holmes y Watson verá colmada su curiosidad por los detalles más nimios de la compleja historia de las publicaciones, las primeras dificultades y los éxitos posteriores. Pero como ampliaciones gratificantes conocerá los precedentes conocidos o menos conocidos, caso del Zadig de Voltaire, Poe, el mismísimo D'Artagnan de Dumas, Hugh Conway o Emile Gaboriau.

Sims hace un trabajo notable de investigación y la vida del Dr. Doyle realmente le da materia dramática y literaria para convertir su libro en un placer de lectura. Los avatares del joven doctor en la Inglaterra victoriana van siendo descritos de tal manera como se conforma un puzzle, pieza a pieza, conformando los motivos que unidos darían al incipiente escritor la materia que construirá el mundo de  Sherlock. El éxito del   folletin en periódicos y revistas fue el punto básico que llevó a Conan Doyle a perfeccionar la estructura del relato corto y del personaje permanente. Así como su afición a la literatura de género y sus dotes de observación (aprendidas de uno de sus profesores de la facultad de Medicina) le permitieron crear a un héroe imperecedero, casi un estereotipo y un símbolo. 

FICHA

ARTHUR Y SHERLOCK.- Michael Sims.- Trad. J.M. Salmeron. 375 págs. ed. Alplha Dekay

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26 octubre 2019 6 26 /10 /octubre /2019 16:39

Amanda Cross es el pseudónimo de Carolyn Gold Heilbrun, una profesora norteamericana (1926-2003) dedicada entre otras labores a escribir novelas policíacas de alta calidad literaria. Tuvo un éxito considerable en los paises de habla inglesa y encantó a los lectores del Reino Unido pues lograba un estilo que parecía surgido de Oxford y Cambridge más que de los Estados Unidos (Harvard y Yale). En los sesenta y durante dos décadas más triunfó en un mercado difícil para el género por lo muy transitado. A España llegó con el nuevo siglo y desapareció demasiado pronto del mercado a pesar de la calidad de sus libros. Fue la primera profesora (de inglés, precisamente) aceptadas en la Universidad de Columbia. Sus obras más importantes publicadas en su país, fueron ensayos en defensa del feminismo y de la igualdad de derechos por razones de sexo.

"El caso James Joyce" es la primera que leo de esta autora y me ha gustado por varias razones, a pesar de que adolece de ciertas limitaciones en algunos aspectos literarios: las descripciones de lugares, ambientes y caracteres psicológicos no están a la altura de los diálogos, las referencias literarias y la inteligencia e ingenio de la trama Uno se queda con la sensación de que ha leído una obra de teatro más que una novela. Termina siendo más interesante las relaciones de los tres o cuatro personajes principales, sus diálogos y sus observaciones, que la autoría del crimen, así como el rebuscado sistema de descubrirlo. El placer más profundo se encuentra en las citas de grandes literatos y poetas ingleses, en las referencias a Joyce y un presunto manuscrito del que se origina el "Ulysses" , que tiene cierta relación con "Dublineses". LOs dos protagonistas principales, una profesora de media edad, Kate, y un fiscal de Nueva York, Reed Amhearst, que parece surgido de las páginas de Edith Wharton, Oscar Wilde o Forster, resultan los más creíbles y atractivos. Parece ser que seguirán siéndolo en obras sucesivas. Lo veremos.

FICHA

EL CASO DE JAMES JOYCE.- Amanda Cross.-272 páginas.-Punto de Lectura (2000).- ISBN: 978-8466301176

 

 

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21 octubre 2019 1 21 /10 /octubre /2019 16:33

 

Hasta mediados del siglo XX no estalla en el mundo de las letras la "bomba" del "Manuscrito encontrado en Zaragoza" de Jan Potocki y es gracias en buena parte al éxito de una película polaca, bizarra, surrealista y fantástica basada en este libro. Creo que fue Alianza la que la editó en 1970 en sus libros de bolsillo, con una traducción y notas de José Luis Cano con prologo de Julio Caro Baroja (especialista en el mundo de brujas, trasgos, monstruos y aparecidos del que esta novela es uno de sus más preclaros ejemplos). La historia del libro en sí y de sus fantasmales y parciales apariciones hasta su entronización definitiva de mano de estudiosos y eruditos, es de por sí una novela tan amena y misteriosa como la que contiene. Su existencia en el mundo literario se debe a una pasión obsesiva de un anticuario francés de libros, Serge Plantureux, que dedicó su vida a perseguir unos remotos volúmenes de la primera edición de la novela en San Petersburgo y al celo de Roger Caillois que en los cincuenta la retoman. La fantasía trepidante de la vida de los personajes de esta novela (que beben y manipulan datos históricos con una libertad e ingenio inauditos) sobre la España del rey Carlos III, pais pintoresco donde circulan contrabandistas, bandidos, gitanos, mendigos, alcahuetas, damas embrujadas y tradiciones oscuras basadas en la religión y la miseria, no deja de ser una pálida muestra de la vida del conde Potocki que acabará pegándose un tiro con una bala de plata antes de ver publicada esta novela suya (aunque si vio otras obras, desde libros de viajes a ensayos de política e historia de los más variados países de Europa). La actual edición, con traducción, prólogo y notas de Mauro Armiño, es un bello e indispensable volumen de la colección "El club Diógenes" de Ed. Valdemar, donde se completa la narración que leímos resumida en los 70 en la edición de Alianza y que aprovecha otros trabajos críticos y traducciones, forjando quizá la edición más completa y contrastada que tenemos en español. Esta especie de Decamerón hispano narrado en forma de episodios siguiendo unas pautas laberínticas que parecen surgidas de la magia y misterio de lo que nos cuenta, se convirtió en una de las muestras más jugosas de la visión tópica de una España de bandidos y misterios, mujeres hermosas y fatales, "almas en pena y adictos a la Cábala". La España profunda del siglo XVIII rodeada de fantasía, color y pintoresquismo con un estilo picaresco que parece surgido de Cervantes o los relatos de Marcos de Obregón o el Lazarillo. Novela imprescindible, pues, que les divertirá y les mostrará una España inesperada y fascinante en un inolvidable clima de misterio y aventuras.

FICHA

MANUSCRITO ENCONTRADO EN ZARAGOZA.-Jan Potocki.- Traducción de Mauro Armiño.-Ed. Valdemar.860 págs. 22 euros.

 

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17 octubre 2019 4 17 /10 /octubre /2019 09:29

Los editores de Nordicalibros  siguen con su audaz propuesta de editar libros importantes ilustrados por gente importante. Ahora le ha tocado el turno al dibujante Max, un delicioso profesional al que he seguido desde los años en que la revista underground "El víbora" se convertía en un referente de los aficionados al cómic. En cuanto al autor, para mí, perdonen ustedes, hay tres “Migueles” literarios. Miguel de Cervantes, Miguel Hernández y Michel de Montaigne. Como toda elección, es discutible y absolutamente personal. Pero a lo largo de mi vida, el señor de Montaigne, con el que entablé relación a mitad del camino que lleva a los veinte años, no mucho antes de entrar en la Universidad, me ha acompañado diligente y terapéuticamente. En sus “Ensayos” –escritos tras retirarse de la vida pública a los 37 años y encerrarse voluntariamente en su castillo para leer, meditar y sentir el placer de vivir- Michel anuncia: “Es mi intención pasar remansadamente, y no trabajosamente, lo que me quede de vida: no hay nada por lo que yo quisiera quebrarme la cabeza, ni siquiera el conocimiento, por muy valioso que sea”. Pues este caballero es el que ilustra -de una forma libre y gozosa- el amigo Max.

En cuanto a Montaigne, ya en  pleno siglo XVI, esa forma de vida escogida nos muestra que Michel era un “señorito” que vivía de rentas pero también que no tenía ninguna  ambición socio-política o económica y gozaba de una inteligencia filosófica estoica y epicúrea que lo hacían un “avis rara”. De hecho tras su muerte, con 59 años, sus "Essais" han mantenido su éxito hasta llegar al siglo XXI, convertido en el santo patrón de los que entendemos la vida, no como un camino de lágrimas o una carrera de obstáculos o un crisol de ambición y ganancias, sino como la dorada –aunque difícil- posibilidad de disfrutarla a tope sin hacer daño a nadie, incluido nosotros mismos, ayudar a quienes podamos, amar y gozar en libertad del extraordinario milagro de la Vida. Fue un punto de referencia vital en los pasados 70 y 80 –los “hippy” ilustrados lo adoraban- y si se dan una vuelta por las librerías (¿queda alguna cerca de donde viven ustedes? creo que hay un bacilo digital que se empeña en hacerlos desaparecer) verán que siguen editándose sus libros (y a esta prueba me remito).

Escribió: “Solo busco en los libros el gusto que me proporcione un honrado entretenimiento; o, si estudio, solo busco la ciencia que trata del conocimiento de mí mismo y que me instruya en el bien morir y un bien vivir”. ¿Quién puede mostrar una filosofía de vida más clara y contundente? Conozco a algunas pocas personas que han convertido en lema  existencial una frase de Montaigne: “Nada hago si no es con buen humor, ya que el empeño y la presión excesiva turban mi entendimiento, me amohínan y me cansan”.

Esa amable actitud ante la vida y sus avatares no casan con el agobio competitivo de nuestro siglo. Refleja una actitud placentera y tolerante que hoy cuesta mantener. Sin embargo tras su lectura, uno acaba pensando que vale la pena intentarlo.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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15 octubre 2019 2 15 /10 /octubre /2019 12:55

"Tenía el deber de evocar cómo había sido Susan y de rescatarla...¿De qué?.. había encontrado un estilo de vida...que le había conducido hasta aquí...qué extraño es que cuando eres joven no tienes ningún deber con el futuro, pero cuando eres viejo tienes un deber con el pasado. Con la única cosa que no puedes cambiar". (pág.184). Con su elegancia expresiva habitual Julian Barnes (1946) va haciéndose a sí mismo, novela a novela, un clásico. Aquí vuelven los avatares de un amor burgués cargado con toda la parafernalia, represiones, y equívocos que parecen emanar de los muy "british" personajes de sus novelas. Aquí las dificultades son estiradas al máximo, Paul, un joven universitario de 19 años tiene un tórrido y embriagador romance --pleno de potenciales y lógicas dificultades-- con Susan, una mujer infeliz y algo desquiciada que está mal casada y tiene dos hijas mayores. El escenario, el club de tenis del pueblo donde viven los padres de Paul. La sombra de la Mrs.Robinson de "El graduado" es alargada.

A partir de ese inicio aparentemente banal y disparatado, Barnes nos narra la historia de una seducción, la de un joven inexperto y una mujer madura ingeniosa e inteligente que ama el sexo y la botella. Muy shakespeariamente Barnes comienza su novela con una interrogación hamletiana: "¿preferirías amar más y sufrir más o amar menos y sufrir menos? Creo que, en definitiva, esa es la única cuestión." Narrada a modo del "flash back" en primera persona al principio y luego alternando la segunda y la tercera persona narrativa con una sutil habilidad.

Barnes recrea los  sesenta con habilidad histórica, social y filosófica y nos cuenta este curioso "remake" de "Una educación sentimental" con una aparente frialdad notarial, irónica y formal, en la que late un soterrado un amargo sentido del humor. Pero al tiempo es lúcido y hace que su protagonista reflexione de una forma inteligente: "Caes en la cuenta de que la comprensión y el antagonismo puede coexistir. Estas descubriendo cuantas emociones aparentemente incompatibles pueden anidar, codo con codo, en un mismo corazón humano" (pág. 145). Tan lejos del erotismo como de la pasión, Barnes logra dar el aire de un tratado de entomología aplicado a los humanos y sus supuestos sentimientos y emociones a lo que podría ser una novela de amor al uso.

Barnes sigue en su narración un modelo respetuoso, vivaz e imaginativo en su creación de Susan y los contrapone brillantemente al de Paul y el brutal marido de Susan, que se mantienen fieles a las acartonadas, tensas, mezquinas imágenes del varón inglés prototípico, ajustado a su armadura de convenciones y rigidez superficial, a la apariencia social más que a la autenticidad humana. Cosa que queda patente incluso en la descripción de los momentos de intimidad, tan ajenos al erotismo y la ternura como el examen de un ginecólogo. El final no decepcionará al lector a pesar de su pesimismo y su atroz banalidad que termina por reducir a fantoche al "filosófico" y nada empático Paul. Es la mejor manera de acabar un irónico y demoledor estudio sobre la hipocresía de ciertas "revoluciones" del pasado, como la de los sesenta.

LA ÚNICA HISTORIA.- Julian Barnes..-Trad. (excelente)  Jaime Zulaika.- Ed. Anagrama.231 págs.

 

 

 

 

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25 septiembre 2019 3 25 /09 /septiembre /2019 09:06

 

Anthony Burgess, fue uno  de los autores británicos más sobrados de imaginación lingüística, a la altura de la pericia de Joyce, Carroll o Tolkien, pero no a la desmesura creativa de esos autores o, en el caso del primero, de su descomunal ego. Sin embargo, como los otros, debería ser galardonado con un Nobel de literatura póstumo, que debería distinguir a los grandes del pasado, sin coste para la ilustre Academia sueca y para satisfacción de cuantos deploran a menudo el oportunismo miope de los encargados de dar el galardón. Ya que son muchos los que están pero muchos más los que deberían estar y con más merecimientos que una gran parte de los galardonados.

Lejos de la tensa dinámica distópica de "La naranja mecánica", donde se inventa un neolenguaje y "En busca del fuego" donde pura y simplemente se inventa un lenguaje prehistórico, y más acorde con la faceta musical de este novelista fallecido en 1993 con 76 años que dedicó varias novelas y ensayos a su pasión por la música, este pequeño relato que casi no rebasa las 100 páginas de cuarto de folio, "Asesinato en el concierto" es un juguete literario que involucra, con bastante humor, ironía y eficacia, al mismísimo Sherlock Holmes y a su fiel Watson.

Para ello, el habilísimo Burgess recoge los flecos argumentales de uno de los más conocidos episodios de las aventuras del detective: "La liga de los pelirrojos". En ese relato Sherlock (es decir su autor, un desabrido con su personaje, sir Arthur Conan Doyle) nos habla de la asistencia de Holmes y Watson a un concierto del violinista español Pablo Sarasate en el St.James Hall de Londres. De paso se nos recuerda (el dato consta desde "Estudio en escarlata" la primera obra de Doyle sobre S.H.) que Holmes es un virtuoso del violín que además según Watson "escribía composiciones de verdadero mérito".

En el librito, bilingüe, que comentamos, el juguetón estilo literario de Burgess no se limita a hablar de Sarasate, sino que aprovechando la visita de un joven Alfonso XIII a Londres y su asistencia al concierto, saca a colación a  unos terroristas nacionalistas catalanes (tal como les digo) que pretenden acabar con el símbolo vivo de la realeza española. Y no les cuento más. No sólo los aficionados a Sherlock lo pasaran bien (el pastiche es de los mejor logrados entre los cientos existentes debre S.H.), sino los que no lo conozcan serán contagiados, sin duda, por el sabroso mundillo literario del viejo y despechado autor escocés.

FICHA

ASESINATO EN EL CONCIERTO.-"MURDER TO MUSIC".- Anthony Burgess.- Tra, Adela Queilez.- Ed. Ken. Edición bilingüe e ilustrada.114 págs. ISBN 9788494798443

 

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18 septiembre 2019 3 18 /09 /septiembre /2019 18:39
Desde luego en nuestro mundo cultural de "provincias" (cariñoso distingo que hago para desmarcarlo de las trepidantes y desconcertantes Madrid o Barcelona) uno se lleva sorpresas muy agradables. Es el caso del navarro Joaquín Ciáurriz, al parecer uno de esos obsesos literarios que enriquecen la literatura de un país. Dirige la colección "Baroja (&Yo)" destinada como indica su nombre a todos los barojianos que en el orbe castellano son o se esmeran en serlo. Ya han aparecido seis títulos en los que gente de pluma de variada condición desmigan, para placer del lector motivado por Baroja, sus propias experiencias y vivencias provocadas por sus particulares lecturas del escritor vasco. "La boina del viajero", el libro que comento, es la aportación barojiana del profesor turolense Antonio Castellote, conocido precisamente por su afición a dicho escritor, que parece extender su influencia al estilo y la temática de don Pío, del que dice: " Baroja es un compañero de viaje al que en algunas épocas he estado muy unido y en otra hemos ido cada cual por nuestro lado, como suele suceder con los amigos de toda la vida" .
Castellote nos cuenta su vida, surcada y conducida por su afición barojiana desde "Las inquietudes de Shanti Andía", el año 1975, con diez años de edad a esas lecturas propiciadas por eventuales períodos forzados de cama (" Todos tenemos una novela enmarcada en un catarro") caso de la trilogía barojiana de "Las ciudades" en la nostálgica edición de Alianza que yo también disfruté, aunque sin catarro. Luego a comienzos de los 90 en plena "movida", Castellote va a Madrid  y se abisma en el mundo de Baroja, desde los jardines del Buen Retiro a las tabernas de Lavapiés, "lo mío no era un sueño de la modernidad sino un reencuentro con los mitos de la infancia. Era más feliz en la Cuesta de Moyano, entre libreros de viejo, que en los grandes almacenes de la Casa del Libro".
Cuando nuestro hombre vuelve a su Teruel como profesor ya se busca un Itzea (el caserío patrimonial de don Pío) en un pueblo de la zona y se cala la boina paradigmática del barojanismo, "un poco echada hacia atrás" y se convierte en "una prenda de andar por casa". Y cuenta "Había entrado en el tiempo barojiano, un mundo alejado del presente pero no referido a un pasado concreto".
Castellote acaba nostágico su delicioso librito confesando : "Ellos (las obras de Baroja) en rodo caso me protegen de la estupidez, me ayudan  a entender este mundo de cantamañanas en el que vivimos, a desconfiar de los mesías, de la literatura fácil y los oropeles gratuitos, a mantener viva la ternura como forma de conocimiento, pero también el juicio seco y el miedo al catarro." Y no queda más que suscribir su frase final "Baroja se expande como una forma de ser persona, de traducir la realidad a la imaginación".-
FICHA
LA BOINA DEL VIAJERO.- Antonio Castellote, Ipso Ediciones, «Baroja&Yo», 96 páginas.ISBN 9788494772931
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