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27 marzo 2016 7 27 /03 /marzo /2016 08:49
Joyce en París

"O el arte de vender el Ulises" subtitula Gallo Nero Ediciones su recopilación de textos en torno a la estancia del gran escritor irlandés James Joyce en París a principios del siglo XX y la edición de "Ulises" que tanta tinta y pasiones levantó. Este libro interesantísimo no sólo para los aficionados al magistral autor del "Ulises" o del "Retrato del artista adolescente" "Finnegans Wake" o los relatos de "Dublineses", sino también para todos los amantes de la buena literatura, reúne algunos textos de personas relacionadas con Joyce, que no habían sido traducidos al español y son necesarios para una mejor comprensión de este escritor complejo y difícil aunque sugestivo como pocos.

Entre estos textos hay que destacar la historia de las fotografías que Gisèle Freund hizo al irlandés en París, recién publicado el "Ulises" y más tarde en plena campaña de promoción del "Finnegans Wake". Las anécdotas que siembran aquellas sesiones con el Joyce de 1938--relatadas por la célebre fotógrafa- son dignas de ser conocidas. El prólogo de Simone de Beauvoir de 1965 al librito de V.B. Carleton dedicado a los últimos años de Joyce en París y en Suiza (hasta su muerte en 1940) y ese libro concreto, enriquecen este volumen.

Conocemos la estancia y los problemas personales y familiares de Joyce entre la primavera de 1938 y la de 1940, cuando, muy delicado de salud y casi ciego se refugia en la Francia de Vichy (Saint-Gérand -le- Puy) hasta lograr pasar a Suiza (a Zúrich). Nos habla de las libreras Sylvia Beach y Adrienne Monnier que no sólo editaron el "Ulises" sino que, la segunda, lo tradujo al francés. Vemos cómo la situación familiar (su amada hija Lucía encerrada en un psiquiátrico por esquizofrenia) y la ceguera incipiente de Joyce le vuelven "muy excitable, orgulloso y atormentado, y sus amigos tendían a ser tan difíciles y sensibles como él”. Y esos amigos eran intelectuales y poetas de la talla de Eliot, Larbaud, Auden, Bernard Shaw y Wells, no todos de acuerdo con la genialidad del irlandés, al que muchos acusaban de "ininteligible" sobre todo en lo que respecta a su última obra, el "Finnegans".

El volumen ofrece varias destacadas fotos de Freund con Joyce y su familia y acaba con un texto magnífico de Catherine Turner “Cómo disfrutar la gran novela de James Joyce, Ulises” publicado en la Universidad de Massachussets en 2003. Se trata de un análisis certero y agudo sobre la historia de la prohibición en Inglaterra y Estados Unidos del "Ulises" por "inmoral" y el proceso por el que acabó reconociéndose en él un clásico de la cultura occidental. Desde la venta de ediciones piratas perseguida por los aduaneros norteamericanos, hasta el largo proceso legal que acabaría con la prohibición y lo encumbraría a la categoría superior de la literatura del siglo XX. Aunque Joyce se negó a entrar en el juego, los avispados editores consiguieron convertir un libro que exige tanto al lector e un best seller que no faltaba en ninguna biblioteca casera con ambición de calidad (aunque la mayoría de sus felices poseedores jamás lo leerían completo).

Y sin embargo, no se engañen. Este vale la pena.

FICHA

JOYCE EN PARIS (O EL ARTE DE VENDER EL ULISES).-~~Prólogo de S. de Beauvoir. Traducción de Regina López. Varios autores. Gallo Nero Ediciones, 2013. 118 páginas, 18 euros. ISBN 9788494108754

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22 marzo 2016 2 22 /03 /marzo /2016 10:25
Los primeros libros de la Humanidad

El venezolano Fernando Báez, que ya nos mostró su erudición con su "Historia universal de la destrucción de libros", dejándonos acongojados y temblorosos ante la inquina de los hombres a cualquier forma de cultura con predilección destructiva contra los libros y la curiosa semejanza de baja catadura moral y desprecio de los bibliocidas hacia cualquier tipo de libertad. Báez también sobrecogió al mundo de la cultura cuando nos narró las tropelías, excesos y rabia destructora que acompañó el final de la guerra de Irak--y del régimen del nefasto Saddam Hussein sobre los bienes culturales (no sólo libros) de un país, la antigua Mesopotamia que tenía el honor de haber sido la cuna de los primeros manuscritos de la humanidad, ya que la palabra escrita nació entre el Tigris y el Eúfrates. El libro que Báez escribió al respecto del aquél genocidio cultural, avalado y permitido por los Estados Unidos, fue prologado por Noam Chomsky y provocó que el inefable Bush hijo declarar "persona non grata" al escritor.

Desde la invención de la escritura fonética por los sumerios de Uruk 3500 años antes de Cristo, el libro ha sido el garante de la memoria de la Humanidad y de su incansable lucha por la libertad en todas las edades y culturas. Pero Báez no sólo nos habla de la habilitación de un alfabeto discreto, no ideográfico o pictográfico, sino del uso del soporte para esa tecnología: desde la piedra o la madera, el papiro, el pergamino, las pieles o la invención del papel. Y, por fin, la invención de la imprenta de tipos móviles (que aunque realizada por los chinos no adquiriría un uso popular hasta la utilización del alfabeto de 22 signos inventado por los fenicios y usado por los griegos) que facilitaría la invención gutemberiana .

Cinco mil años de historia desfilan por las páginas de este libro magnífico, un recordatorio que nos hace reflexionar en esta época de adictos a la tecnología digital, a los e-books y las pantallitas de los "tablets" . Desde los pintores rupestres del Paleolítico Superior, la escritura cuneiforme de los sumerios de Uruk. Escribe Báez "Los primeros libros de la humanidad fueron inventados por los secretos escribas sumerios, encubiertos en santuarios o en talleres donde oraban en su lengua cortante, día y noche, por el enigmático futuro de las misteriosas tierras de Babilonia, alrededor del tercer milenio antes de Cristo".

Los papiros griegos de Creta, las estelas de piedra olmecas, los libros de hojas de palma de Bali, los códices medievales... cien soportes distintos, cada vez más perfeccionados, antes de llegar a ese artefacto portátil , el libro, que parece renuente a desaparecer aunque los agoreros de la tecnomanía hayan entonado elegías de duelo por su presencia. Todos los que atesoramos cientos de libros y tenemos despierto el anhelo por los que van apareciendo --nunca en toda la historia de la humanidad se había publicado tanto-- saciamos nuestra sed en las 624 páginas en las que el libro triunfa a través de un pormenorizado examen de la historia. Una historia que evoluciona en los estilos de escritura y publicación con una lentitud morosa, una cadencia lenta, de cientos y cientos de años entre un cambio y otro. Recorremos con la imaginación, a bordo del sugestivo texto de Báez, la biblioteca de Alejandría, Atenas, Pérgamo y en la antigua Roma; la del templo de Salomón y los manuscritos del Mar Muerto; los libros de bambú y seda en la antigua China y el Japón; los libros sagrados de los Vedas en la India y de los muertos en el Tíbet; los manuscritos de Bizancio; la transmisión del Corán por todo el Islam; el paso del papiro, primero al pergamino, y luego al códice, a lo largo de la Edad Media; el surgimiento de las bibliotecas monásticas y universitarias; los manuscritos mayas, aztecas e incas. El libro en sus múltiples formas como testigo de la memoria colectiva de una docena de civilizaciones fundadoras y la transmisión del conocimiento. Un recorrido que oscila entre lo sagrado y lo profano, la religión, la poesía y la técnica.

Este libro que se lee como si fuera una aventura literaria e histórica queda anclado en la Edad Media tras habernos guiado en un viaje asombroso desde la prehistoria y la historia arcaica, no sólo en occidente sino en Asia o América, desde la Biblia a los libros chinos, hindúes, japoneses, desde los escritos animistas a los budistas, taoístas o islámicos, las sagas irlandesas, anglosajonas o de los países del norte, los códices mayas o aztecas.

Y cerremos este comentario con una de las tres citas que acompañan la primera página del volumen: "La historia del libro es trascendental por todo aquello que nos revela sobre la evolución humana". Y yo añadiría "y también sobre la condición humana: los temores, deseos y anhelos que han acompañado --e impulsado-- el desarrollo de ese animal bípedo y pensante, capaz de destruir el planeta donde vive y al mismo tiempo crear otros mundos, capaz de las mayores aberraciones y crueldades pero también de las más asombrosas obras de arte, literatura y pensamiento".

FICHA

LOS PRIMEROS LIBROS DE LA HUMANIDAD.- Fernando Báez.- Ed. Fórcola. 621 págs. USBN 97788415174752

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18 marzo 2016 5 18 /03 /marzo /2016 09:53
Eponimón

Me he divertido con el libro de Javier del Hoyo. No leí el primero, "Etimologicón", aunque tengo magníficas referencias de él. En éste, que hoy les recomiendo, con un tono divertido, irónico e irreverente Javier hace un repaso a los más populares epónimos (el nombre de un personaje histórico o mitológico o literario, sirve para denominar un hecho determinado, una época o un lugar o un estilo). Así una situación "kafkiana", un personaje "isabelino", ...hasta casi dos mil palabras cuyo origen sorprenderá incluso a los que suelen emplearlas en el habla coloquial sin imaginar la historia que se esconde tras ellas.

Como desvela en la introducción de su travieso libro, "no se trata de un diccionario de epónimos ni una obra técnica de filología ni un frio listado de palabras...es un libro sobre etimología de palabras muy concretas... palabras con cierta carga histórica...un libro que nos cuenta curiosidades, momentos de gloria para algunos términos y con connotaciones negativas para otros" (pág. 15). Javier divide sus jugosas aportaciones etimológicas al terreno de la enseñanza ("recuerdos de mi vida estudiantil", deportes, cocina, música y entretenimientos, transportes, el dinero o la violencia, las flores, la ciencia, el arte, la religión o las palabras con relación directa con los clásicos de la lengua. La mayoría de tales epónimos tienen un historial donde consta la momento en que nacieron , las circunstancias, las personas concretas que las han hecho nacer o en cuyo honor han nacido.

Y así nos enteramos de que la palabra taxi no sólo es un truncamiento de "taxímetro" sino que procede del siglo XV de Fran von Taxis, célebre familia que abrió la primera línea de coches de posta en 1490 o la denominación "guiri" para referirse peyorativamente a los extranjeros viene de que así es como llamaban los carlistas a los partidarios de Isabel II durante la regencia de su madre, la reina María Cristina. Guiri viene del vascuence "guiristino", "cristino"». Del Hoyo, profesor de Filología latina de la Universidad Autónoma de Madrid, nos va asombrando y divirtiendo a partes iguales a lo largo y ancho de las 300 páginas de su libro. Y así, cuando alguien «hace un Hannover», desdeñando una ceremonia a la que ha sido invitado para buscar directamente la barra de comida o bebida, es una expresión que proviene de un acto semejante realizado por el príncipe Ernesto de Hannover durante la boda de Don Felipe y Doña Letizia en 2004.

El verdadero origen de la palabra que designa los premios "Óscar" o el llamar a la prenda de baño de dos piezas "biquini", o los 150 epónimos que se encuentran en la Biblia como origen (así las palabras adiós, ser un herodes o un judas. Y más chocante, por ejemplo, la génesis de la palabra bigote, derivación de "bei God" (nacida de la expresión "por Dios" de los flamencos que acompañaban al emperador Carlos I en España y que se admiraban de algo y la decían atusándose el mostacho) y los castellanos del siglo XVI convirtieron en "bigote") o la de "estraperlo" en el año 1933 con Lerroux mediante o la palabra "boicot" . Como asegura el filólogo, «En España se está dando mucha importancia a conocer otros idiomas, y está perfecto, sin embargo no conocemos bien el nuestro». Con este libro nos solazaremos conociendo la génesis de expresiones como "armar la marimorena", "esto es Jauja", "complejo de Diógenes", "llorar como una magdalena", o de palabras como mermelada, guillotina, bechamel, mahonesa, moscosos, daiquiri, saxofón, zar o káiser o "hacer una chilena".

Vamos, anímense, que por una cantidad irrisoria de euros (el precio de un menú en un restaurante de medio pelo) podrán degustar varias jornadas de apasionante lectura sobre nuestra lengua que, al fin y al cabo, es la esencia de nuestra cultura.

FICHA

EPONIMÓN.- Javier del Hoyo.- Ed. Ariel.-300 págs.18,90 euros ISBN 9788434423107

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16 marzo 2016 3 16 /03 /marzo /2016 20:00
Curso sobre "El Quijote"

Pocos años antes de su novela más conocida (no es la mejor) "Lolita", el escritor ruso en lengua inglesa Vladimir Nabokov, dio unos cursos de literatura en las universidades norteamericanas de Wellesley y Cornell, en los que repasó las impresionantes cumbres de la novela europea, la novela rusa y, en fin, un curso entero al análisis de "El Quijote". Estas conferencias han sido editadas posteriormente tras el fallecimiento de su autor en 1977. La agudeza, ironía y libertad de criterio del ruso son bien conocidos por el lector enterado, como también lo es la discutible fortuna con la que se sumerge en el clásico cervantino, repartiendo mandobles a derecha e izquierda, con algunos comentarios atinados y otros discutibles. Nabokov parte de traducciones, estudios de especialistas españoles como Madariaga o Clemencin, ignorando a mejores plumas cervantinas y sobre todo endilgando feroces críticas a algunos ingleses y norteamericanos que también estudiaron a Cervantes y a su criatura.

Resume hablando de los cuarenta episodios en los que se demuestra en contra de algunos críticos en lengua inglesa "que esos episodios revelan ciertos elementos de estructura artística admirables, un cierto equilibrio y una cierta unidad" (pág. 174), aunque al principio de su trabajo (pág. 58) califica "El Quijote" de "historia muy deshilvanada y chapucera, que solo se tiene en pie porque la maravillosa intuición artística de su creador hace entrar en acción e don Quijote en los momentos oportunos".

La obra, interesante a pesar de sus defectos y excesos de juicio, muestra cómo el agudo novelista ruso no acaba de entender no sólo la ironía de Cervantes y su humor socarrón y humanísimo, sino el pensamiento y la cultura de la época cervantina. El sutil dibujo psicológico de los personajes de la obra no son apreciados en su debida forma por Nabokov que peca de lo mismo que acusa a Cervantes, de zafiedad literaria y simplicidad roma y desangelada, sorprendente fallo en el autor de "Ada o el ardor" y de otras grandes novelas. El ruso no acaba de comprender la profunda compasión del héroe manchego y su cortés lucidez, influido por una lectura plana del libro que se traduce en la tendenciosa voluntad de ver en "El Quijote" un modelo de crueldad y desatino al sacarlo de su contexto histórico y social. Ver en esa obra cumbre una "enciclopedia de la crueldad" es confundir las cosas quedándose con las hojas y despreciando el rábano.

Las fuentes de información de Nabokov no son las mejores y da por buenas opiniones poco certeras, como cuando en la página 43 habla de el plato "duelos y quebrantos" (comida que ingiere el Hidalgo los sábados, como detalle de su origen y de su posición), plato tradicional de la cocina manchega, cuyos ingredientes principales son huevo revuelto, chorizo y tocino de cerdo entreverado, todo ello preparado en la sartén. Nabokov cita una opinión ya rechazada por los expertos y que haría sonrojarse a cualquier manchego. A veces todo el andamiaje critico de Nabokov parece concretarse en sus furibundos ataques contra ciertos escritores de habla inglesa, como un tal Krutch que en su obra "Five Masters" habla de Cervantes y su obra.

"El caballero desde luego no tiene gracia y el escudero, a pesar de toda su prodigiosa memoria para los refranes, tiene todavía menos gracia que su señor", asevera Nabokov en la página 55. ¿Será posible tanta miopía o tendenciosidad?. Respetemos la opinión del ruso pero la dejaremos en lo que es, una opinión simple y mal documentada. Hay otras observaciones atinadas y ciertas críticas que ya forman parte de los "defectos"reconocidos de la inmensa novela, desde la impertinencia de las "novelas" intercaladas o el tratamiento de ciertos momentos, como la copiosa reunión de personajes en la venta tras el desglose del asunto Cardenio-Luscinda-Fernando y Dorotea (que con mucha gracia Nabokov compara al camarote de los hermanos Marx de "Una noche en la ópera"). El aserto "No se si cabría citar ningún otro libro en donde la crueldad gratuita se lleve a extremos tan diabólicos como en las escenas de la segunda parte que transcurren en el castillo ducal", es por lo menos discutible y hace pensar en que la piel del ruso es demasiada delicada o que la tendenciosidad hacer ver gigantes ´donde sólo hay molinos. Sí son manifiestamente crueles los duques y la parafernalia de burlas que montan, pero Nabokov parece sacar de contexto histórico y social el episodio. Seguramente hay bastantes libros donde una crueldad gratuita y bochornosa llega a extremos verdaderamente diabólicos, muy lejos de las zafias burlas de los nobles castellanos (por ejemplo, sin ir más lejos, el tratamiento que da a su heroína más conocida, Lolita).

Cuando el lector español llega a leer "es uno de los libros más amargos y bárbaros de todos los tiempos" (pag. 105) puede cerrar el volumen de Nabokov y mandarlo directamente a la papelera. Sin embargo, no haría bien. Entre tanto exceso de juicio Nabokov muestra su temple de escritor en observaciones y análisis de cierta categoría. Quede pues como curiosidad de una mala lectura del QUijote, realizada por un, por lo demás, gran novelista del siglo XX que, simplemente, ha sacado de quicio un trabajo literario enlodándolo con opiniones personales de dudosa calidad.

Para sacarnos esta espina, recomiendo leer "Travesía marítima con Don Quijote" de un escritor superior a Nabokov, Thomas Mann, cuya opinión muestra una gran admiración por el gran libro cervantino, incidiendo en su modernidad y actualidad, la compasión humana y la solidaridad de Cervantes con sus personajes, aunque coincide en cierta manera con Nabokov cuando habla de la crueldad con que es tratado el caballero, pero hace una lectura hábil de esa crueldad atribuyéndola a un reflejo de la sociedad que lo maltrata, pero que no desmerece sino aumenta la profunda humanidad del Quijote y el doliente humor e ironía con el que Cervantes muestra a los poderosos y a la clase baja. En tanto Nabokov pierde la mirada benevolente y justa, se torna arbitrario y acoge posturas intransigentes de talibán de la cultura.

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9 marzo 2016 3 09 /03 /marzo /2016 10:10
El discípulo de Gutemberg

Generalmente no soy aficionado a la novela histórica pese a sus indudables atractivos. En el caso del libro de la norteamericana Alix Christie me sentí atraído no sólo por el tema, Gutemberg, la invención de la imprenta y el nacimiento del libro como objeto popular que democratizaría la lectura, sino por la propia característica profesional de Alix, que fue impresora de oficio y aprendió cuanto hay que saber sobre linotipias, máquinas planas, cajas y tipos (elementos que también me son muy familiares y que no suelen ser conocidos por los escritores). "El discípulo de Gutenberg" noveliza no sólo la persona -poco conocida en profundidad-- del famoso inventor, con sus claros y bastantes oscuros, sino de su discípulo Peter Schöeffer, personaje fascinante del que no había oído hablar ni leído nada. Cosa injusta dado que fue el primer gran impresor del mundo, cabeza de una dinastía de impresores y editores.

Christie que aprendió el oficio de la impresión tipográfica en California, nos habla con competencia y habilidad de los elementos básicos del trabajo que desarrollan sus personajes. Es notable el trabajo de investigación que ha realizado sobre los dos personajes históricos, su época y sus circunstancias. La narración es un largo "flash-back" desde el año1485 en Alemania con la voz de Peter Schöeffer, años después del fallecimiento de Johann Gutenberg, que nos cuenta sus pesares tras haber sido acusado injustamente de robar la autoría del invento a Gutemberg causándole la miseria y la muerte . Schöeffer nos cuenta su historia personal desde antes de convertirse en aprendiz y discípulo de Gutemberg, cosa que hizo por indicación de su tío, mecenas del propio inventor y que tenía hacia éste bastante desconfianza.

Resulta singular comprobar la complejidad de figuras señeras de la historia que ésta nos suele presentar como sujetas y completas solo por el motivo de su fama, olvidando informar sobre las complejidades de carácter y comportamiento que dichas figuras suelen tener y que conforman la claroscura trastienda de sus vidas. La autora se limita a poner negro sobre blanco los acontecimientos, acercándonos a la vida cotidiana de la época y el lugar, sin analizar en demasía las psicologías de los personajes ni mostrarnos una creatividad literaria o poética en descripciones, reflexiones y diálogos que superen la línea formal e informativa que requiera la acción. Se lee con agrado y mantiene el interés permanente sin grandes destellos formales o literarios.

FICHA

EL DISCÍPULO DE GUTEMBERG.- Alix Christie.- Trad. Julia Osuna.- Ed. Roca.-398 págs. 19,90 euros.

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3 marzo 2016 4 03 /03 /marzo /2016 11:26
Vivir

Nuevo delicioso favor que la editorial Páginas de Espuma hace a los lectores en general y a los admiradores del genial Robert Louis Stevenson. A los dos libros anteriores dedicados a los viajes y a las cuestiones intra literarias de Stevenson se une ahora este "Vivir" donde se recogen los "ensayos personales y biográficos" (en realidad este subtítulo es casi una redundancia) del escritor escocés, que moriría absurdamente joven en Tahití, Samoa, convertido en una leyenda local, como "Tusitala", el narrador de historias. En estos días salió una primorosa edición de las tres obras, "Escribir", "Viajar" "Vivir" en un estuche al precio de 75 euros. Magnífico regalo para amantes de la lectura.

Este ensayo que ahora les comentamos es una mezcolanza con cierta coherencia temática, dividida en tres secciones, una dedicada a "La vida" donde se recogen recuerdos y vivencias de infancia y juventud del escritor. Una segunda parte dedicada a "Las personas", popurrí en el que Stevenson divaga sobre su familia, conocidos, los perros o los almirantes ingleses. El último, "Los recuerdos" es el más biográfico con el añadido de una larga y amena elucubración sobre la juventud efímera, la vejez y la muerte.

La precisión y puntillosa reflexión de Stevenson impregna estos escritos memorialísticos, en los que se evita el lugar común y el vicio de banalizar lo complejo o la pereza de recurrir a las obviedades. Es la energía intrínseca de Stevenson que se percibe incluso en las reflexiones intelectuales o filosóficas, sin abandonar la sencillez y claridad. Ya sabíamos que este narrador es un experto en delinear caracteres humanos y en mostrar su coherencia con el comportamiento de los personajes, pero aquí vemos esas virtudes literarias y psicológicas encarnarse en los personajes reales de los que nos habla.

Bello e interesante libro que requiere una lectura en calma y lo más dilatada posible, a fin de saborear el tempo peculiar que Stevenson ha logrado imprimir a su prosa y que constituye uno de sus más celebrados encantos.

FICHA

VIVIR.- Robert Louis Stevenson.- Traducción de Amelia Pérez de Villar.-Ed. Páginas de Espuma.- 396 págs.25 euros.- ISBN 9788483931899

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29 febrero 2016 1 29 /02 /febrero /2016 16:03
Tres pastiches victorianos: Santerbás

He aquí una buena triada de historias victorianas, escritas por un escritor español prácticamente desconocido hoy día, tiempo de infieles, y que en la década de los ochenta del siglo pasado llamó la atención de una cierta crítica por la gozosa imaginación mimética del autor, su sentido del humor y su indudable erudición literaria. Se trata de Santiago R. Santerbás un escritor burgalés a punto de cumplir los ochenta si es que aún alienta (cosa que le deseo). Le dediqué una encomiástica reseña en "La Vanguardia", otra para la red de periódicos de provincias Colpisa y una última que fue a hacer las Américas de manos del servicio de la agencia EFE por todos los periódicos hispanos del continente sur.

Dickens, Lewis Carroll y mi admirado Conan Doyle, fueron los escritores objeto de los "pastiches" de Santerbás, realizados con un estilo irreprochable que hubiera encantado a esos genios si hubieran estado vivos.Y no sólo eso, este polígrafo S.R.S. se atrevió -y con gracia también-- a imitar a los ilustradores ingleses "Phiz", Tenniel y Pager, que dibujaron los personajes de esa tríada asombrosa que nos legó el país de la reina Victoria. Y para rematar la broma literaria, Santerbás se inventa supuestos juicios críticos de eruditos de la época de los tres escritores.

Créanme si les digo que la lectura de "Tres pastiches victorianos" es una delicia que justifica las dificultades indudables que existen para encontrar algún ejemplar. Si hay algún editor entre mis lectores les conmino a buscar a ese escritor o sus descendientes para reeditar no sólo esta obra que cito sino también otras dos del mismo autor y del mismo jaez y parecida valía: "La vuelta al mundo en ochenta mundos" y "La inmortalidad del cangrejo", editadas en aquellos lejanos días por la editorial Hiperión.

Este culterano autor, presente en la entonces llamada "escuela de la berza" mesetaria (que trataba de inventar mundos magníficos para superar la pobreza del mundo propio de la España de los años 50,60 y 70), había merecido de Miguel Delibes una definición de lo más lisonjera : "es un hábil administrador de palabras, un joven maestro de economía literaria" vaticinando para él un lugar propio en el Parnaso de la literatura del siglo. No ha sido así pero no por falta de calidad.

Las tres falsas novelas que el lector podrá degustar son atribuidas con gran aparato de supuestas erudiciones a Dickens "El último viaje de Mr. Picwick" (ahí es nada), a Lewis Carroll "Aventuras de Alicia en la cámara oscura" y a Conan Doyle, "Las aventuras del quinteto inacabado" (de lo mejor que he leído en la literatura sherlockiana). Con una imitación estilística soberbia y una justeza en el modelo narrativo, Santerbás, consigue el objetivo buscado: que el lector acepte "in mente" que esas tres novelas fueron escritas por los famosos y disfrute del "engaño".

FICHA

TRES PASTICHES VICTORIANOS.- Santiago R. Santerbás.- Ed. Hiperión, 1981.-195 págs.

Sirva esta tardía reseña para reivindicar al escritor y su obra.

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25 febrero 2016 4 25 /02 /febrero /2016 19:30
Libros, buquinistas y bibliotecas

"Nada hay que se parezca más a lo antiguo que lo verdaderamente nuevo. Nada hay tan parecido a lo nuevo como lo verdaderamente malo" (pág.57), con esta audaz reflexión y otras muchas igual o más agudas nos deleita Azorín, el recio escritor castellano-valenciano que ha sido ninguneado por la supuesta intelligentzia literaria de nuestros desnortados días (como a Baroja o, ay, a Galdós) tildándolos de casposos representantes de una narrativa "anticuada" y obsoleta. "Qué ásperas, rigurosas, violentas, a veces son las costumbres literarias en España", se queja Azorín (José Martínez Ruiz -Monóvar, Alicante 1873-Mdris 1967) en la página 47, en un artículo publicado en 1929. Lo cierto es que no parece que hayamos cambiado mucho, aunque, eso sí, de seguro se escribe mucho peor.

Más adelante (pág 215) Azorín apostilla, "La lectura no es lo mismo a los veinte años que a los sesenta. El joven lo lee todo. El anciano no lee sino lo que debe. El joven lo lee todo y de todo aprovecha poco. El anciano lee poco y de lo poco lo aprovecha todo"...lo grave es saber no lo que hay que leer, sino lo que "no ha de ser leído". Las perlas del modesto pero inteligente Azorin se suceden para pasmo y placer del lector.

La editorial Fórcola está recuperando textos no sólo de Azorín, sino de Camba, Pla, Gaziel. El que comentamos que lleva el subtítulo de "Crónicas de un transeúnte: Madrid-París", está editado por Francisco Fustar con prólogo del avispado Andrés Trapiello (en sí mismo una pieza muy agradable y con cierto sabor azorinesco), recoge cincuenta textos breves del enjuto autor de Monóvar, publicados en periódicos y revistas de España o Argentina, prólogos y capítulos de libros propios, con una temática común: los libros, las bibliotecas, las librerías, los editores, el placer de leer. Y todos ellos partiendo de la experiencia personal del autor, a modo de pequeñas confesiones de un lletraferit que nos contagia su amor profundo por los libros.

Dividido en cuatro partes: artículos sobre la edición y difusión del libro, las bibliotecas y su variedad, las librerías de viejo y las ferias del libro y, por último, “el complejo universo del lector y de la lectura”, el volumen nos deja un agradable regusto a la bella y eterna relación de la persona con los libros que lee, admira o critica. Como era de esperar (y debería no olvidarse) Azorín reivindica la lectura de los clásicos y la edición de calidad. El hecho de que el estilo y la relación de las situaciones culturales del momento en que vivió ya nos parezcan un tanto "pasadas de moda" es más un espejismo estético que un defecto. Tanto en la forma como en el fondo late una cualidad extraordinaria, la de una persona inteligente que refleja, a la par que su circunstancia histórica, un valor eterno, el conjunto de pensamiento, habilidad y conocimiento que lo convierte en un clásico. Y como todos ellos, los clásicos, ameno, ilustrativo y actualísimo.

FICHA

"Libros, buquinistas y bibliotecas" Ed.Fórcola. Madrid (2014). 240 págs. 21,50 €

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22 febrero 2016 1 22 /02 /febrero /2016 10:12
En peligro

El inglés Richard Hughes es un ilustre desconocido en nuestro país excepto para una minoría ilustrada que lo coloca a la altura de sus célebres contemporáneos, Ernest Hemingway, Faulkner o FitzGerald. ¿Es una exageración? En absoluto. Sólo hay que buscar en una librería su "Huracán en Jamaica" ( o encargarla, ya que hace tiempo que se editó) o apuntarse a "En peligro" que acaba de editarse. La primera obtuvo un éxito popular inesperado debido a la versión cinematográfica que Alexander Mackendrick hizo de la novela en 1965 con el título de "Viento en las velas" protagonizada por Antony Quinn y James Coburn. La visión realista y poco complaciente del mundo infantil interactuando con el mundo de los piratas muestra un narrador con una inteligencia compleja y un sentido de la ética nada adocenado. Con esta novela se adelantó una década a la mucho más famosa novela de William Holding "El señor de las moscas" que trata la misma temática conceptual.

En su segunda obra maestra --hubo mucha más producción notable, entre obras de teatro, libros para niños y una trilogía inconclusa que mostraba rasgos de maestría como las dos primeras obras- "En peligro", Hughes ya certificó su envidiable estilo. Al parecer la redacción de esta obra se debió a una apuesta realizada entre el escritor y otro amigos del gremio que certificaban que después de Melville, Stevenson y Conrad el género de novelas del mar ya no tenía futuro dada la seguridad de eficacia de los modernos navíos. Hughes aseguró que lo que faltaba es el aliento épico de un Homero para describir la energía del mar y que daba lo mismo si el navío era una trirreme romana, un barco fenicio o un ballenero de Nueva Escocia. Y para demostrarlo escribió "En peligro".

En ella Hughes logra igualar sino superar a los grandes autores del género. Su descripción de un ciclón tropical y sus efectos en el barco -un mercante a vapor- y su tripulación (pág. 25) es de las más apasionantes que he leído, incluyendo a los clásicos apuntados. Han tenido que pasar más de 70 años para que alguien se decidiera a traducir la novela al castellano (Damià Alou, gracias) y gracias también a Ediciones Gatopardo. Las vicisitudes del mercante Archimedes (basado al parecer en un suceso real) que tras cruzar el Canal de Panamá y adentrarse en el Pacífico se enfrentará a un huracán infernal llega a hipnotizar al lector. Raramente tiene uno la oportunidad feliz de saludar la aparición de una obra maestra poco o nada conocida por el gran público. Esta es una de ellas.

FICHA

EN PELIGRO.- Richard Hughes.- Trad. Damià Alou.- Ed. Gatopardo- 217 págs.-20,95 euros

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19 febrero 2016 5 19 /02 /febrero /2016 09:52
En el enjambre

Byumg-Chul Han es un filósofo formado en Alemania donde trabaja como profesor en la Universidad de Berlín. Nació en Corea del Sur en 1959 y ha publicado una decena de libros, algunos con bastante éxito, convirtiéndose en una réplica actual de los "jóvenes airados" británicos de los 60. Sus obras son discutidas en los cenáculos jóvenes universitarios, atraídos por el inconformismo, la mirada crítica y el verbo sentencioso y provocador. Sus conceptos son radicales y se atreve a profetizar desastres con argumentos bastante válidos y convincentes.

Sus libros anteriores, "La sociedad del cansancio", "La sociedad de la transparencia" y "La agonía del Eros", nos ofrece una mirada dura pero sensata sobre los defectos de la sociedad actual y el cambio profundo que el ser humano está sufriendo a causa de las nuevas tecnologías. " En el enjambre", libro que comento y que salió en 2012 aunque la edición española es de 2014, este pensador provocador se ocupa a fondo y sin miramientos del mundo digital. Según Byung-Chul Han vivimos en el seno de un “enjambre digital” formado por individuos que han perdido su individualidad y cuyas manifestaciones propias se convierten en ruido. En cuanto a los modelos colectivos que nacen de las nuevas tecnologías digitales “son muy fugaces e inestables, como en los rebaños constituidos por los animales. Los caracteriza la volatilidad” (p. 29). Y añade "medios como blogs, Twitter o Facebook liquidan la mediación de la comunicación, la desmediatizan” (p. 33-34). Es un aserto que parece chocar contra nuestras concepciones intuitivas de esos medios, en los que la mediatización es bastante evidente… Las plataformas digitales modelan el consumo y las fórmulas de relación entre los usuarios, incluidos los movimientos de indignados, a los que desprecia y minimiza como simples "estados afectivos".

Con un estilo seco y claro, sentencioso y reiterativo, sin florituras ni retórica filosófica de ningún tipo, el profesor coreano suele citar a filósofos y pensadores más bien clásicos como Le Bon, Mc Luhan, Foucault o Bentham. Pero luego habla de "La rebelión de las masas" sin citar a Ortega y Gasset o de "Masas y poder" sin hacer mención a Elías Canetti, ¿olvido o ignorancia?

Los aparatos de silicio son detestados por Byung-Chul Han ya que "traen una nueva coacción, una nueva esclavitud. Nos explotan de manera más eficiente por cuanto, en virtud de su movilidad, transforman todo lugar en un puesto de trabajo y todo tiempo es un tiempo de trabajo. La libertad de la movilidad se trueca en la coacción fatal de tener que trabajar en todas partes” (p. 59). ..." Destruye el espacio público y agudiza el aislamiento del hombre” . Y es que "los medios actuales de comunicación fomentan la falta de vinculación, la arbitrariedad y el corto plazo" (p. 90). Es particularmente certero cuando nos advierte: "De los teléfonos inteligentes, que prometen más libertad, sale una coacción fatal, la coacción de la comunicación" (p. 59)

Pero Byung-Chul Han acierta en varias ocasiones como cuando escribe sobre las formas de "autoexplotación" laboral e intelectual, el "panóptico digital" y la hegemonía del pensamiento positivo y emocional y la acuciante falta de silencio que aturde y desnaturaliza al ciudadano de la sociedad digital. Un tipo de sociedad, la del rendimiento, que nos aísla. "En ella, el ciudadano se explota a si mismo hasta que se derrumba. Y desarrolla una auto agresividad que no pocas veces desemboca en el suicidio." (p. 76)

FICHA

EN EL ENJAMBRE.- Byung-Chul Han.-Herder.-109 págs.Trad. Raúl Gabás

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