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17 diciembre 2015 4 17 /12 /diciembre /2015 10:22
El gran libro de las casas encantadas

Bueno, vayamos por partes. Clara Tahoces no engaña a nadie. Desde un principio asevera con la mayor honestidad: "esta obra no pretende ser un tratado para eruditos, y tampoco un ensayo científico sobre el tema que nos ocupa, puesto que esa no es mi área de formación, sino una obra divulgativa, que es a lo que me dedico". ¿Más claro? El agua. Asi que durante las primeras cuarenta páginas del atractivo --en lo físico y estético- libro que le ha editado Luciérnaga, Clara nos habla de su biografía personal en relación con el tema, las diferencias existentes entre las casas encantadas y los "poltergeist" (una es un lugar específico y el otro lo provoca, conscientemente o no, una persona); desgrana después los elementos que intervienen en el fenómeno de las casas encantadas, mimofonías, olores raros, contactos físicos, objetos que se mueven, teleplastias o figuras que toman manchas, paredes o suelos, objetos extraños, combustiones espontáneas, emanaciones de agua sin causa aparente, espectros o estigmas en la piel; más adelanta nos avisa nuevamente que no se trata de un tratado de parapsicología, sino de un texto "divulgativo para que cada une busque sus propias respuestas" y analiza las actitudes de los testigos de los fenómenos; una breve historia de la mano de Plinio el Joven, Atenodoro, Diógenes Laercio o Plutarco para acabar con un repaso a la metodología y líneas de investigación de "incidentes". Después comienza con el "archivo de casos". Y aquí es cuando según sea el tipo de lector que accede a este libro decide entre dos opciones: suspende su escepticismo y sigue la lectura con curiosidad y buen ánimo. O, cierra el "Gran Libro" y va a buscarse otra cosa que leer, aunque sea menos grande.

Los que queden pueden pasar un rato interesante leyendo a Clara Tahoces, colaboradora de Iker Jiménez en sus III y IV Milenios y autora de un libro anterior sobre el "Madrid mágico". Acompañada por datos históricos e interpretaciones cautas de los "fenómenos" de ciertos inmuebles repartidos por el país, principalmente Madrid, la Facultad de Derecho de Córdoba (sic), la casa Xifré en Arenys de Mar, Mejorada del Campo o la Diputación de Granada. Si usted es alérgico a la parapsicología, pero no lo sabía, ni siquiera la curiosidad salvará la picazón. Si no lo es, le parecerá divertida, como una versión por escrito del ambiente de "Cazafantasmas". Si cree en estas cosas, lo pasará bomba. Sobre todo con la referencia a los "tres clásicos de la parapsicología".

El final del libro, el capítulo sobre las "Teorías sobre el fenómeno" es un modelo de la jerga habitual en revistas y emisiones de radio o tele sobre esos temas. El archisabido "podría ocurrirle a usted" deja el poso de inquietud tan buscado en estos asuntos, aunque amansado por la referencia a los fraudes y manipulaciones que suelen rodear estos "fenómenos", para acabar con una serie de "causas trascendentes" y un bienintencionado capítulo de "Consejos y recomendaciones". Dejémoslo aquí.

FICHA

EL GRAN LIBRO DE LAS CASAS ENCANTADAS.- Clara Tahoces.- ed Luciérnaga.- 291 págs.

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15 diciembre 2015 2 15 /12 /diciembre /2015 16:16
La interpretación de un libro

De un tirón. Así he leído la primera novela publicada en España del escritor argentino Juan José Becerra. El argumento se concreta fácilmente: un escritor sin éxito encuentra a una lectora ideal. Es una entrega mutua total, excelentes las páginas que describen las relaciones sexuales y sensuales entre los dos, pero no se trata -para nada- de una novela erótica sino de un ensayo novelesco sobre la literatura elevada a forma de percepción del mundo, de la existencia, del arte o de la arquitectura. La belleza y fuerza sugestiva y sugerente del texto eleva la metáfora de la lectura a la metonimia de la existencia, desde la misma magnífica portada que Candaya ha puesto a la novela. Un juego de trueques, de cajas chinas en las que el libro, la novela, la lectora y el autor van imbricándose en un curso acelerado sobre un mundo interpretado por la literatura. El símbolo ambiguo e icónico de la Marilyn (Monroe) lectora y de los cuadros de Edward Hopper y otros con el motivo de mujeres leyendo, sirven de excusa para forzar la trayectoria del proceso literario del autor que envuelve sus brillantes proposiciones de metaliteratura con una vestidura burlesca de vodevil al estilo de Miller. Recurso a la fórmula clásica del mundo como texto a leer y descifrar. Es en el acto de leer donde recibe su valor existencial el hecho de escribir. . Y en ese acto --que el protagonista de la novela recibe como un don milagroso- es en el que el autor justifica su obra y su propia vida. Habrá un giro narrativo en el que se desvela algo que no fuerza la coherencia del ensayo pero sacude el argumento y lo convierte en pasto de psicólogos (quizá, para mí, lo más flojo del relato, aunque a su manera es coherente con el tono sarcástico con que Becerra ha tratado la trama erótica). Es un libro corto (128 páginas) pero no banal, es interesante pero no pedante, es entretenido y ofrece unas reflexiones inteligentes y un continuo juego de humor e ironía. No se lo pierdan.

FICHA

LA INTERPRETACIÓN DE UN LIBRO.- Juan José Becerra.- Ed. Candaya. 128 págs.-13,30 euros

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11 diciembre 2015 5 11 /12 /diciembre /2015 09:59
Bàrbara

El escritor y periodista Agustí Pons, compañero de fatigas en la profesión en los años 70 cuando nos conocimos y éramos dos jóvenes plenos de ideas, energía y ambición (él en el TeleExpres creo recordar y yo en La Vanguardia) ha cambiado de tercio en esta ocasión. Ha aparcado su bien servido género biográfico en el que es un referente en lo que a cultura catalana se refiere (se le concedió la Creu de Sant Jordi) y nos ha permitido entrar en el terreno personal a través del retrato íntimo y afectivo de una mujer cercana a él, Bàrbara.

¿Quién es Bárbara? La criada de su familia que estuvo sirviendo en el domicilio familiar del barrio de Sant Gervasi desde 1951 a 1957. Lo que Agustí nos propone es un viaje a través del tiempo no sólo para mostrarnos el entorno de una familia burguesa de Barcelona a mediados del siglo pasado sino para bucear en los entresijos de la vida de Bárbara desde sus orígenes aragoneses, Albalate del Arzobispo y hacer un entrañable recordatorio personal de su propia infancia. Con una prosa eminentemente informativa, clara y objetiva --reflejo del doble carácter profesional del autor, ensayista y periodista-- Agustí nos cuenta con amenidad y concisión la aventura casi detectivesca que le lleva al pueblo de Aragón de Bárbara -ignorando si aún vivía o no-- el reencuentro y la memoria del pasado, intercalando en cursiva su propio pensamiento en segunda persona. Tanto los propios recuerdos como los informados datos que va dejando caer Agustí sobre el entorno aragonés y barcelonés de la época, crean una suerte de escenario múltiple donde las observaciones sentimentales y emocionales del niño en unos tiempos difíciles dejan un contrapunto de cierta amarga nostalgia, donde el resquemor de algunos hechos y actitudes quedan diluidos en un elegante objetivismo.

Libro interesante que complacerá a los nostálgicos del pasado reciente de Cataluña y Aragón desde la mirada inteligente de un adulto que nunca ha olvidado al niño que fue y que aquí lo recupera.

Obras de Agustí Pons i Mir (Barcelona, 1947) a tener en cuenta: "Converses amb Frederica Montseny", "Retrats contemporanis" "Deu daus" (1991, Premi Joan Fuster i Premi Nacional d'Assaig); "Joan Triadú, l'impuls obstinat", "Pere Calders, veritat oculta", "Maria Aurèlia Capmany, l'època d'una dona", "Nèstor Luján. El periodisme liberal"(Premi Crítica Serra d'Or); "Temps indòcils", "El notari Raimon Noguera i el llegat de Picasso, Miró i Pau Casals ", "Espriu trasparent" y, "1914-2014 Per entendre l'Europa del segle XX".

FICHA

BÀRBARA.-Agustí Pons.- Ed. Proa.- 268 págs. 19 euros

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2 diciembre 2015 3 02 /12 /diciembre /2015 08:20
A pesar de los pesares

La mayoría de los grandes filósofos de la historia han estudiado el tema de la vejez, desde Cicerón y Séneca, pasando por los epicúreos y estoicos, hasta Montaigne, Schopenhauer, Kierkegaard, Kant o Russell. Es una cuestión imbricada en la vida (aunque la muerte, por definición, no forma parte de la vida) que conmueve a todo el mundo. Somos seres que desde el nacimiento nos dirigimos de forma inevitable hacia la extinción. Aprender a vivir con ello, con razón, sensibilidad y aceptación es toda una ciencia vital que en nuestra sociedad y época procura confinarse a los lugares de filosofía o meditación, ya que nos es más cómodo vivir de espaldas a la vejez y a la muerte. Los antiguos respetaban la vejez porque era depositaria de la experiencia y, por lo tanto, tal vez de algún saber. Una vida larga, a condición de ir acompañada de un espíritu lúcido y una conciencia de lo vivido, convertía al anciano en un sabio, alguien digno de ser escuchado. Pero ahora como tratamos de hurtar el cuerpo propio a la muerte, tampoco nos prestamos a un diálogo con ese fenómeno inevitable. Pero no hace falta ser un Epicteto para sostener un inteligente e ingenioso diálogo con la vejez y su seguro acompañante. Si además el sujeto que se presta a ello es un profesor dotado de un sentido común aplastante, una ironía socarrona y una grácil dominio del castellano bien pulidos, miel sobre hojuelas.

Es el caso del gran Aurelio Arteta, del que disfruté como un refinado gustador de fragantes especias dos de sus obras anteriores, "Tantos tontos tópicos" y "Si todos lo dicen...más tontos tópicos". Ahora se nos vuelve íntimo y reflexiona sobre el fenómeno de la vejez y problemas añadidos en "A pesar de los pesares". No se trata de un enjundioso tratado filosófico, estructurado en un sistema de pensamiento racional o en un esquema ético de aplicación cotidiana. No. Es más bien un conjunto de reflexiones siguiendo más o menos los afanes que procuran los trabajos y los dias, el devenir de una mente acostumbrada a la reflexión "saliendo al hilo de mis días y de mis cosas". Como dice Aurelio, "una vejez pensada tiene que ser por fuerza distinta de una vejez simplemente vivida", y ya que ese estado "ya está conmigo", dice y asevera a continuación que lo que hay que hacer, él lo hace, es más que añadir años a la vida, añadir vida a los años, en busca de una más larga pero también mejor vida.

Aurelio, apenas superados los setenta años, piensa por escrito en la vejez, la suya y la de los otros, "a pesar de los pesares", sin dejar de sacudirnos y sacudirse en los pensamientos que desgrana, nada académicos, unos propios y otros en reflejo de tantas lecturas. Uniendo reflexión a confesión, con cierto humor -poco y algo ácido- y sin complacencias, sin tratar de disfrazar ninguna realidad por achacosa que pudiera ser. Haciendo esa labor de alquimista, trasmutar lo vivido en materia de un pensamiento lúcido y una ética activa que aprecia el momento, con sensibilidad, respeto, amor y bastante melancolía. No es un libro exhaustivo y podrían quedar en el tintero subtemas que a algunos les parecen importantes. Pero sin duda eso es parte de la lección que nos pretende comunicar el autor. Es un libro terrenal, apegado a lo que es, con los pies bien asentados, aunque uno podría pensar que, precisamente a la vejez, algunos tienen la tendencia a alzar la vista y buscar en el cosmos, en el espíritu, algún sendero digno de transitarse en esas horas de la decadencia física y a menudo mental, pues no en vano "es en la vejez donde esperanza y desesperación juegan su última partida".

FICHA

A PESAR DE LOS PESARES.- Cuaderno de la vejez.- Aurelio Arteta.- Ariel.- 255 págs.-

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28 noviembre 2015 6 28 /11 /noviembre /2015 08:30
Las correcciones

Hablemos de un novela antigua de Franzen (2001, un año después en España) , "Las correcciones", con la que obtuvo el National Book Award, antes de pasar a las más recientes. Con un humor delirantemente corrosivo, unos retratos de personajes devastadores --aunque en ocasiones corra una veta de conmiseración humorística hacia ellos-- y unos diálogos irónicos y a veces cuidadosamente idiotas, Franzen escribe su "Gran Novela Americana" con el mismo categórico fanatismo descriptivo y detallismo de catálogo de grandes almacenes del siglo pasado tipo Ikea o Sears, que hizo famoso a David Foster Wallace en su "La broma infinita" (aunque Franzen esté, a mi parecer, a un par de niveles por debajo de la creatividad literaria que tenía el finado DFW).

Comparar "Las Correcciones" con los "Buddenbrook" -aunque hay en ella algo de la ambición literaria totalizadora, exhaustiva de Thomas Mann- me parece que es más que un disparate, es una tontería. Franzen ha tomado la prolijidad incansable de la novela decimonónica, al estilo de un Tolstoi o en cierta forma de Proust y le ha añadido dosis ingentes del descaro de Updike, la divertida rijosidad de Irving, el detallismo orfebre de Balzac, la austeridad descriptiva de Faulkner. Pero, aclaremos algo, no se trata de un "pastiche", con sus defectos y sus excesos "Las Correcciones" es una gran --también en el aspecto de extensa- novela americana, donde se barajan aspectos relacionados con la soledad, el sexo, la familia, el mundo académico tan peculiar del país pero tan auto fagocitador como cualquier otro en occidente, las ambiciones profesionales, el fracaso, la bebida y las contradicciones de la american way of life. la vía americana a la felicidad en un contexto patético que configura una sociedad opulenta y semi destrozada por las corrupciones y los abusos. Y por supuesto la presencia de la enfermedad (el Parkinson que sufre Alfred, el padre de la familia Lambert y la neurosis de Gary, el hijo banquero). Pero a diferencia de con D.Foster Wallace, nuestro autor no logra dar tanta densidad literaria a esta saga familiar y a sus protagonistas.

Alguien escribió sobre la actual narrativa norteamericana, con alguna escasa excepción, que la mayoría de estas intensas y extensas grandes obras norteamericanas tiene de alguna forma difícil de explicar el carácter pasajero (aunque de gran calidad, nadie lo discute) de las series de televisión americanas de nuestros días que a menudo desbancan en interés y profesionalidad a las películas de formato clásico. Ha escrito David Foster Wallace: "los próximos 'rebeldes' literarios verdaderos de EE.UU...quizá sean aquellos que se atrevan a tratar los viejos problemas y emociones pasados de moda de la vida americana con reverencia y convicción".

Se trata de la historia de las vicisitudes de una familia "tópica" o estándar norteamericana con tonos de épica popular que afronta diversos incidentes o situaciones dramáticas de sus miembros con sesgos humorísticos a veces y críticos casi siempre, desde el Parkinson y sus efectos en Alfred, el patriarca de la familia Lambert, a los problemas académicos de Chip uno de los hijos, profesor universitario, a causa de la denuncia por acostarse con una alumna. Generoso despliegue de sueños y frustraciones, fracasos y éxitos, torpezas, errores y accidentes o enfermedades, sin olvidar contextualizarlo todo con una visión crítica del momento histórico, político y económico que vive el país (cuando se publicó en 2001). Ambición por los cuatro costados y un esfuerzo prodigioso literario y documental de Franzen. Más de seiscientas páginas de soberbio despliegue literario, con un estilo brillante y ligeramente sarcástico. Hay una obra respetable y llena de méritos en "Las correcciones". Que nadie se atreva a confundirlo con un "best seller" al uso. Otra cosa es que uno comulgue a gusto con lo que Franzen nos ofrece tan prolija y exageradamente. Y aunque sería absurdo exigirle que el interés narrativo se mantenga incólume durante toda esa extensión (cosa tan imposible que nadie en su justo juicio se lo exigiría a ninguno de los grandes, desde Faulkner a Tostoi) ), yo al menos echo de menos algo indefinible que provoca que los personajes de aquéllos citados se queden para siempre entre los circuitos de nuestra memoria y nuestro placer lector. Admiro la faena de entomólogo social, de historiador de los detalles más nimios, de citas y menciones absolutamente reales que en cada página, reflejan una intención realista y documental de provocar el efecto calculado. Desde los programas de tv. que visionan los Lambert, a los detergentes usados o las revistas y películas que leen o ven. No hay invención, ni error.

Nuevamente como en otras obras de teatro o cine - o novela, recuerdo la excelente "En lugar seguro" de Wallace Stegner, la excusa de la reunión familiar, con drama avisado en marcha, sirve de pretexto para hacer un demoledor retrato crítico de la familia como institución, de sus miembros por separado y del país y la sociedad en el que viven y progresan o fracasan.

En cada capítulo Franzen nos presenta a los hijos de Alfred y Enid: Chip, un profesor de Universidad despedido de su trabajo por acostarse con una alumna; Gary, con un trabajo y una familia aparentemente feliz pero que coquetea con la depresión y Denise, la pequeña, adicta al trabajo y divorciada. Los tres han huido del hogar familiar donde solo recuerdan una educación rígida y severa. Todo en aquél ambiente respira las "correcciones" que unos y otros se hacen entre sí, y en el fondo argumental de la novela, la que todos hacen a su forma de vivir, creyendo que con eso van a lograr cambiarlo todo. Hasta que llega el momento en el que alguno-no todos-- se percata que las correcciones en la vida suelen ser infructuosas. Humor, si, a veces. Sarcasmo, casi siempre. Tristeza y dolor, residual. Pero, eso si, una excelente novela.

FICHA

LAS CORRECCIONES.- Jonathan Franzen.- Trad. Ramón Buenaventura.- 665 págs. Ed. Salamandra. 24 euros.

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25 noviembre 2015 3 25 /11 /noviembre /2015 10:26
Hombres desnudos

Va pasando alegremente de la primera a la tercera persona, del narrador omnisciente al presente, de la narración objetiva a la rabiosamente subjetiva, todo con un estilo coloquial, sin circunloquios retóricos, sin demasiado profundidad, ateniéndose a los presupuestos de la trama que ha dejado bien claros desde el principio. Personajes con trastienda algunos, y otros, tópicos y típicos. El asunto principal, el sexo, la crisis económica, sus consecuencias humanas y sociales, los desamparados y los sobrados, la prostitución masculina y el desmarque femenino de sus roles tradicionales. Sin buscar moralejas, pero tampoco trascendencias, Con mucho oficio, nadie lo puede negar, Alicia Giménez Barlett nos muestra el inframundo del sexo de pago desde una óptica distinta, sin buscar sociologías ni planteamientos éticos. Una atmósfera social neblinosa donde uno espera ver aparecer de un momento a otro a Petra Delicado. Pero no, ella podría aparecer al final de esta novela para sacarle punta narrativa e intriga a lo que quedó en el tintero. La identidad que nos fabricamos de nosotros mismos depende de muchos factores y los económicos sociales no son de los menos efectivos.

Nuestra autora se decide a poner en solfa a unos personajes que están en el nudo del huracán de la crisis (no en el ojo, donde sobreviven tan ricamente los que lo tiene todo asegurado, menos la vida). La Barlett mete en la misma coctelera el sexo, la lealtad de la amistad, una maldad gratuita, fruta del tiempo, una inocencia circunstancial, una sociedad sin valores, roles femeninos cuestionados o relaciones matrimoniales contagiadas por la crisis... lo agita bien todo y logra un combinado capaz de llevarse el Premio Planeta. No está mal.

El vacío existencial, la penuria de principios éticos , las "cornás" que da el hambre --de lo que sea-- y como suma de todo ello, las corrupciones morales que cambian al ser humano de sobreviviente a desecho. Los monólogos interiores de los personajes principales, Javier, Irene, Iván o Genoveva, esquemáticos, algo rudimentarios y emocionales, no tienen la enjundia de los de Faulkner, ni la poesía de los de Virginia Woolf pero logran sobradamente su objetivo: implicar al lector, desasosegarle, crear una incomodidad que termina siendo el eco de las situaciones que se nos describen. Y un añadido: fíjense en el personaje de Iván. Es quizá, el mejor del libro, el más auténtico.

~~FICHA Hombres desnudos, Premio Planeta 2015. Autora: Alicia Giménez Bartlett. Editorial: Planeta. Año: 2015. Páginas: 480. Cuándo: 3 de noviembre de 2015. Precio: 21,90 €

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21 noviembre 2015 6 21 /11 /noviembre /2015 09:04
Aquí viven leones

Conocí a Fernando Savater a finales de los 70 en Madrid gracias a un amigo común, Manuel Leguineche, "Manu". Acababa de leer un ensayo suyo sobre lecturas infantiles "La infancia recuperada" y me presenté como un "proscrito" nostálgico fan de Guillermo Brown. Fue una velada marcada por la similitud de lecturas favoritas. Luego he seguido su carrera y sus librosA veces muy de acuerdo con él y otras no. Pero en general admirando la honestidad personal y pública (y el valor) de este vasco multifacético, agudo y sincero.

Sus libros sobre lecturas y autores, desde "Criaturas del aire" a "Misterio, emoción y riesgo" o sus acercamientos a la filosofía como "Panfleto contra el todo" , "Ensayo sobre Cioran" o "Etica para Amador", son, con mucho, lo que más me atrae de este autor, por encima de sus novelas.

En esta ocasión Savater recrea el esquema de un libro anterior "Las ciudades y los escritores" aprovechando los trabajos realizados para una serie de televisión "Lugares con genio" sobre escritores conocidos y sus ciudades de origen y trabajo. Sin embargo "Aquí vine leones" se fija menos el lugar concreto de escritura y nos muestra las ciudades y lugares donde vivieron los ocho escritores escogidos, Stephan Zweig, Agatha Christie, Edgard A. Poe, Alfonso Reyes, Giacomo Leopardi, Ramón del Valle Inclán, Gustave Flaubert y el inacabable William Shakespeare.

No sabemos nada del criterio que siguió para su elección y tampoco se afana mucho en concretar el contenido de su análisis, dándonos noticia convencional de sus vidas y algunos detalles de su propia búsqueda personal de las residencias y parajes donde trabajaron o vivieron los autores reseñados. No hay sorpresas en estos retratos superficiales y apresurados, pero se lee con interés y agrado.

El libro está dedicado a la esposa -fallecida el pasado marzo- de Savater y hay un tono elegíaco conmovedor en el prólogo en el que el autor recuerda "Lo que más gozábamos haciendo era la preparación de cada capítulo, recorriendo Recanati y Nápoles en busca de Leopardi, el Torquay de Agatha Christie o la inagotable Normandía de Flaubert".

Por lo demás es un libro algo precipitado y esquemático, algo no usual en Savater, está ilustrado con numerosas fotografías y dibujos o comics bastante ajustados a los personajes, con un punto irónico. Resulta triste que escoja este título para despedirse de la escritura. La obra vitalista y entusiasta de Savater hubiera merecido un final más coherente con ese vigor. Pero respetamos su cansancio...y su dolor.

FICHA

Aquí viven leones. Fernando Savater y Sara Torres. Debate. Barcelona, 2015. 256 páginas. 21,90 euros

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20 noviembre 2015 5 20 /11 /noviembre /2015 09:33
Mi maravillosa librería

"Hemos comprado una librería. En Viena. Escribimos un email con unas cifras, ofreciendo una cantidad que no teníamos por una librería que está en una ciudad donde no vivimos...un espacio sombrío, abarrotado y estrecho de cuarenta metros cuadrados...un local de los setenta con escaparates de marcos marrones...vaya idea magnífica. Todo es un delirio. Irrealizable. Una ruina." Más o menos así comienza este librito encantador, divertido y hasta emocionante que nos narra la vida, obra y milagros (nunca mejor dicho) de la librera Petra Hartlieb que junto a su esposo y dos hijos aterrizan en Viena y se meten en el negocio de la venta de libros, luchan encarnizadamente contra Amazon y su servicio de venta por correo, se meten en la galaxia informática y tratan de sobrevivir a la nueva época de los e-books y, sobre todo, la falta de educación lectora de los ciudadanos del nuevo occidente. Empresaria, librera, esposa y madre, lectora voraz y escritora de novela negra. Las vicisitudes de la librería, las amarguras y el agobio del trabajo, todo queda superado por el placer, el "sueño" de estar rodeada de libros y, si, de venderlos tratando de prestar un servicio al cliente, por encima de la frialdad telemática de Amazón, auténtica bestia negra de Petra.

Este librito es un homenaje al libro, a los lectores y a los libreros que ejercen de intermediarios entre ellos. Ni siquiera la constatación de una realidad poco halagüeña, las dificultades del sector librero en su nivel más débil, las librerías pequeñas, enturbian el mensaje hermoso que destilan todo lo que se relaciona con ese objeto maravilloso, sugestivo y embrujador que es el libro. Y así leemos al final: "Cabe preguntarse si dentro de diez años vamos a poder seguir viviendo de esto... A seguir hacia delante en unos tiempos en que tiendas tan "anacrónicas" como las nuestras son sentenciadas a muerte una vez por semana...A seguir porque no hay nada que nos guste más..."

Y es que no conozco ningún librero que no se haya preguntado alguna vez qué puñetas hace un tipo como él en un trabajo como ese. Petra Hartlieb nos lo cuenta con vigor y entusiasmo, dejando constancia de las dificultades cotidianas y las exigencias e injusticias del mercado. La ductilidad y energía de Petra se refleja en los actos que va promoviendo, presentaciones, actividades, lecturas de autores y montañas de libros que parecen desgarrar las paredes del reducido espacio librero. Y todo se convierte en la historia que resume aquél famoso refrán: "Ten cuidado con lo que deseas, con tus sueños, porque pueden hacerse realidad", En esta ocasión el balance es positivo aunque de futuro imprevisible. El que tiene el oficio más bello del mundo.

Petra Hartlieb nació en Múnich en 1967 y creció en Austria, donde estudió Psicología e Historia. Ha trabajado como periodista y crítica literaria en Viena y Hamburgo. En 2004 recuperó con su marido una antigua (y hoy mítica) librería vienesa, que rebautizó con su propio nombre. Junto a Claus-Ulrich Bielefeld ha escrito una serie de novelas policíacas.

FICHA

MI MARAVILLOSA LIBRERÍA.- Petra Hartlieb.- 233 págs.- Ed. Periférica

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16 noviembre 2015 1 16 /11 /noviembre /2015 14:06
Tierra a la vista

Divertido melodrama familiar entre dos cuñados de edad provecta que deciden recuperar el hálito juvenil haciendo un viaje a Islandia, el país de los geysers, con casi absoluta inconsciencia de las limitaciones propias de su edad. Bien descritos los opuestos caracteres de ambos, el recorrido no por previsible deja de ser divertido (y algo patético en ocasiones). "Tierra a la vista" es una pequeña gamberrada fílmica que al menos tiene la virtud de no reflejar a la vejez como un espacio terminal habitado por babeantes y pasivos tontos del haba y nos ofrece una "road movie" entretenida. Los protagonistas funcionan por la oposición de los dos caracteres principales en una vivencia singular, como pueden ser unas vacaciones en un lugar no conocido, evitando los tópicos geriátricos y condescendientes de pelis como "El exótico hotel Marigold" o "Plan en Las Vegas". Aquí los dos ancianos cometen errores, se pasan de listos algunas veces y otras de torpes y echan alguna canita simpática al aire, que no osan creer que han aprendido algo del viaje en el que se han metido.

Dos jubilados, sin demasiada gracia ni encanto, conduciendo un Hummer por Islandia, sin levantar ninguna pasión en su camino, con diálogos algo insustanciales y un ritmo en las escenas con continuos vaivenes de lentitud y precipitación todo ello rodeado de paisajes preciosos. Cháchara y algún detalle humanista que se diluye en la anécdota como lágrimas en la lluvia. Todo muy lejos de la química y comicidad de Walter Matthau y Jack Lemmon, pero que dan para una hora y media de cierta distracción positiva.

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15 noviembre 2015 7 15 /11 /noviembre /2015 09:19
Escucha la canción del viento

Murakami es un escritor natural, es decir, un tipo que hace literatura de la misma forma que vive, compartiendo con el lector sus filias y sus fobias, sus comidas, su manera de vestir, sus pensamientos íntimos, las mujeres con las que se acuesta, la música que escucha, los libros que lee y, en general, el estupor que le produce su propia existencia. Murakami siempre me ha recordado a Miller, aunque es menos libidinoso y también menos imaginativo. Las dos novelitas que ahora publica Tusquets están prologadas por el autor, que nos cuenta la gestación de estas dos primeras novelas publicadas y nos habla de las circunstancias personales que provocaron su escritura. Sabemos pues que las escribió mientras regentaba un bar de jazz y decidió convertirse en escritor gracias a dos instantes de "epifanía" que el destino le deparó: incidentalmente esa intervención mágica y trascendental del Destino o de los dioses, es una de las características metafóricas que Murakami nunca ha abandonado, dándole diferentes formas pero siempre con las mismas características: una revelación de desarrollo banal que tiene unos efectos pequeños pero decisivos en la vida de sus personajes y que jamás explica o justifica.

El autor de "Tokio Blues" tiene una bien ganada fama entre los lectores de nuestro país, a pesar de ser un autor que no convence a todos, disgusta a muchos y enloquece a toda una legión de fanáticos. Hay una especie de "moda Murakami" que se alimenta de un estilo sentencioso, sencillo y lleno de un humor irreverente y algo cínico. Pero se desprende cierta frescura innovadora de este japonés occidentalizado que atrae el odio de sus colegas japoneses y la admiración de los norteamericanos y europeos. "Escucha la canción del viento" (1979) es como un recital primerizo en el que resuenan los temas básicos de la novelística de este japonés que corre maratones, es un experto en música pop occidental y coquetea con el surrealismo y una forma irónica de realismo mágico. Nos habla de la vida cotidiana y el pasado de un estudiante de veintiún años, entre música de culto americana e inglesa del momento (1970), ingestas de cerveza y alcoholes varios, relaciones sexuales contadas con los detalles de un entomólogo pudoroso, muy lejos de la fría concupiscencia pornográfica de Miller. Tiene un amigo llamado Rata, aún más descolocado que él mismo y se relaciona con una chica a la que le falta un dedo en la mano izquierda. El chico es un aprendiz de escritor que tiene como mentor literario a un escritor norteamericano (no real) que se suicidó arrojándose desde el Empire State con un paraguas en una mano y un retrato de Hitler en la otra. "Pinball 1973" (1980): recoge al narrador sin nombre tres años después, que convive en Tokio con dos gemelas, lejos de las procacidades de Miller una vez más, mientras el Rata adquiere solidez como personaje contemplativo y ambos frecuentan el bar dedicado al jazz y el narrador se dedica a jugar a la máquina de "pinball" , sin dejar de filosofar sobre ello y otras cuestiones solaces y salaces.

Libro pues imprescindible para los fanáticos de Murakami, prescindible sin más para los que no lo son y curioso y razonablemente divertido para los indiferentes (entre los que me cuento). Incidentalmente, ¿se han fijado en la coincidencia entre Murakami y Amis? Ambos, jóvenes irredentos (Murakami disfrazado tras sus 40 años) que erigen en símbolo antropológico y literario, el primero al "pinball" y el segundo a los "Marcianitos", dos artilugios electrónicos más o menos juveniles que constituyen una máquina del tiempo para determinadas personas)

FICHA

"Escucha la canción del viento" y "Pinball 1973" .- Haruki Murakami.- Traductora: Lourdes Porta. Tusquets. Año: 2015. Páginas: 288. 18 €

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