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23 agosto 2019 5 23 /08 /agosto /2019 19:01

Dicen los científicos que el clima es el resultado no predecible de una compleja interacción de procesos no lineales de la que emergen propiedades caóticas que rompen cualquier supuesta relación causa-efecto. En román paladino: por el momento no tenemos medios suficientes -y tal vez nunca los tengamos-- capaces de hacer predicciones exactas en el clima. Sin embargo si es posible captar ciertas constantes no cíclicas: el aumento de las olas de calor en intensidad y duración. En nuestras ciudades del occidente neo capitalista, neo liberal y neo digital, combatimos las olas de calor aumentando el número de aparatos de aire acondicionado -- uno de cuyos efectos menos conocidos es que aumenta proporcionalmente al frío que producen, un efecto calor que va al exterior--  haciendo aún más infernales las temperaturas de las grandes ciudades. Estas ya reciben el calor de los motores de combustión, el calor reflejado del sol por las grandes superficies acristaladas, el efecto invernadero de las capas de contaminación ambiental...

Para contrarrestar el exceso de calor, bebemos más agua fría y otras bebidas variadas y nos vamos en masa a darnos un chapuzón en las piscinas, donde algunos bañistas aprovechan para vaciar el exceso de líquidos, seguramente sin saber que el ácido úrico de la orina al mezclarse con el cloro del agua produce un compuesto químico llamado cloruro de cianógeno que se usa para las bombas de gas lacrimógeno  (aunque la dosis mínimas de orina y de cloro para producirlo son muy altas y no es posible que se den en una piscina normalmente cuidada). Lo que si hace esa mezcla poco adecuada es propiciar irritaciones en las vías respiratorias. Si después del baño siente  pequeñas dificultades respiratorias, sospeche que ha habido excesos mingitorios en su piscina. 

Y una advertencia estrechamente relacionada con el patrón ecológico, a unir a las dos anteriores: el pasado 29 de julio, según la "Global Footprint Network" (un centro de investigación internacional que evalúa el comportamiento destructivo de la humanidad respecto al planeta y sus recursos), ya estamos en números rojos respecto al presupuesto global de consumo de recursos para este año 2019. El planeta no da abasto. A poco más que la mitad del año ya comenzamos a consumir por encima de lo "presupuestado", creando una deuda sobre el total previsible de recursos, cuyas consecuencias no podemos conjeturar. La exigencia humana sobre los recursos del planeta está comprometiendo seriamente su capacidad de regeneración. El director  de ese organismo declaró --según un reportaje de "La Vanguardia"-- que "la humanidad está usando la naturaleza 1,75 veces más rápido de lo que los sistemas de nuestro planeta permiten recuperarse...estamos agotando el capital de nuestro planeta y comprometiendo aún más su futura capacidad de regenerarse". ¿Que hemos de cambiar para frenar este proceso suicida? El cínico príncipe de Lampedusa decía en "El Gatopardo""es preciso que todo cambie para que todo siga igual". No. Es preciso que cambiemos la mayoría de nuestros hábitos de consumo para que algo mejore en el planeta. Y eso, ¿es mucho pedir?

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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19 agosto 2019 1 19 /08 /agosto /2019 07:18

El talón de Aquiles de la democracia parlamentaria, los populismos y sus emboscados, los fascismos ultraderechistas (o ultras de izquierda; como suele suceder no hay muchas diferencias), nos están comenzando a asediar, escudándose en el juego más o menos libre que permite la tolerancia democrática. Justamente en estos tiempos de globalización digital (que tiene su propia problemática y no precisamente banal) el populismo está adquiriendo fuerza y osadía. Los nacionalismos se enrocan con una miopía que nace del olvido de la historia reciente, el sangriento siglo XX. Hemos ignorado la rápida expansión de unas ideologías basadas en la violencia, en la falta de ética y en los egoísmos y mezquindades de una sociedad que ha olvidado sus errores y achaca todos los males a un "otro", una comunidad que puede estar en el seno de esa sociedad o en el país vecino, cediendo al azuzar demagógico de líderes obsesionados por el poder (absoluto). Hay que reivindicar la fórmula de los ilustrados, "sapere aude!" (atrévete a saber) y transformarla en otra "cogito aude...tu ipse!" (atrévete a pensar...por tí mismo). ¿Desde cuándo el latín es una lengua muerta? En filosofía política está claro que no.

 Nos enfrentamos a dos tipos no antagónicos de tiranía. Una, la que está viniendo del futuro inmediato, de hoy mismo, con un nuevo caballo de potencial apocalipsis: la revolución digital, los big data, los big deal, el data mining que es la exploración y manipulación de los datos personales  de los ciudadanos, cedidos por ellos mismos, sin coacción alguna, a ritmo de “clicks” en el ordenador. Leímos en Chul Han o en Seth Stephens o, quizá en Freud: “La incapacidad de ser libres es la incapacidad de actuar sobre el mecanismo voluntad-deseo-creencia-razón de manera tal que se pueda gozar de la imparcialidad del pensamiento racional”.

Sin pensamiento crítico racional no hay libertad. Y ese tipo de pensamiento es el que anula de entrada el segundo tipo de tiranía, los populismos. Iris Murdoch denunciaba a esos  líderes y sus partidos, una maquinaria visceral y primaria que impide a los ciudadanos “ser libres, es decir, existir sensatamente sin miedos y percibir lo que es real” El pensador norteamericano Timothy Snyder propone veinte ideas para luchas contra los totalitarismos, desde evitar la obediencia anticipatoria, el apoyo a la pluralidad de partidos y elecciones democráticas, cero tolerancia contra los símbolos fascistas, ética profesional sin concesiones, hasta distanciarte de las neolenguas digitales, expresarte bien, leer libros para equilibrar la influencia de Internet, ser celoso de tu vida privada y atreverse a ser valiente para defender la libertad, entre otras medidas y actitudes que conciernen a todos. La tiranía se apoya en la indiferencia y el encogimiento de hombros de la gente asustada.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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15 agosto 2019 4 15 /08 /agosto /2019 18:55

 

El talón de Aquiles de la democracia parlamentaria, los populismos y sus emboscados, los fascismos ultraderechistas (o ultras de izquierda, como suele suceder no hay muchas diferencias), nos están comenzando a asediar, escudándose en el juego más o menos libre que permite la tolerancia democrática. Justamente en estos tiempos de globalización digital (que tiene su propia problemática y no precisamente banal) el populismo está adquiriendo fuerza y osadía. Los nacionalismos se enrocan con una miopía que nace del olvido de la historia reciente, el sangriento siglo XX. Hemos olvidado la rápida expansión de una ideología basada en la violencia, en la falta de ética y en los egoísmos y mezquindades de una sociedad que ha olvidado sus errores y achaca todos los males a un "otro", una comunidad que puede estar en el seno de esa sociedad o en el país vecino con el azuzar demagógico de líderes obsesionados por el poder (absoluto).

Timothy Snyder, catedrático de historia en Yale, doctorado en Oxford y autor de media docena de libros imprescindibles para entender el siglo XX y aprender de sus duras lecciones, nos ofrece un opúsculo, un ensayo de poco más de cien páginas en el que resume en 20 pequeños capítulos titulados como una advertencia, un consejo o una admonición, los problemas y circunstancias que hemos de analizar y aprender para evitar caer en errores capitales de tipo político, social y personal. Errores que podrían provocar un derrumbre global y un desastre como los que asolaron el pasado siglo (y amenazan al XXI cada vez de forma más evidente).

Sobre la tiranía es un libro breve, casi una síntesis de lo que nos amenaza, si cedemos a las "tentaciones" del  populismo. No es necesario  citar a países como Rusia, Corea del Norte, Inglaterra, Hungría, Polonia (incluso Francia y España) y el peligro evidente que supone el histrionismo  irresponsable del actual huésped de la Casa Blanca. Hay una preocupación justificada por la eclosión de una cierta nostalgia por líderes mesiánicos como Stalin o Hitler (con increíble olvido de la cara demoníaca de esos sujetos y su inconcebible brutalidad), por el enquistamiento de los nacionalismos, la sociedad desorientada por "posverdades" y manipulaciones del mundo digital y el advenimiento de un nuevo ciudadano sujeto al tópico hombre-teclado-pantalla que está desvirtuando los valores y principios humanísticos que han regido hasta ahora. 

Snyder no se queda en la superficie de la crítica o la advertencia (como cada vez es más normal que sea) sino contextualiza su mensaje, relacionándolo con el pasado y creando una dialéctica que estimula el pensamiento crítico del lector, provocando una respuesta o una toma de partido coherentes. Para ello nos recuerda a los inevitables y medio olvidados clásicos: sus razonamientos siguen siendo válidos, porque el hombre en sí tampoco ha cambiado tanto (hasta el momento). Desde la Ilustración hasta la globalización, la manipulación del lenguaje y la larvada amenaza constante de las tiranías, Snyder (autor junto al malogrado y lúcido Tony Judt de un libro esencial;: "Pensar el siglo XX") nos advierte sobre la resbaladiza senda que lleva de la democracia aparente a la tiranía disfrazada, de la peligrosa "posverdad" al fascismo latente y al totalitarismo digital.

Hay que reivindicar tras la lectura de este libro oportuno, a veces reiterativo y algo simplista, la fórmula de los ilustrados, "sapere aude!" (atrévete a saber) y añadiéndole "cogito aude...tu ipse!" (atrévete a pensar...por tí mismo). ¿Desde cuándo el latín es una lengua muerta? 

SOBRE LA TIRANÍA.- Timothy Snyder.-  Trad. Alejandro Pradera. 150 págs. Galaxia Gutemberg.- ISBN 9788416734979

 

 

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13 agosto 2019 2 13 /08 /agosto /2019 16:00

Publicado en "El Heraldo de Aragón", julio 2019

 

Edgard Allan Poe en su relato “La carta oculta” nos enseñó que la mejor manera de “ocultar” algo valioso es dejarlo entre otros muchos objetos semejantes aunque no valiosos. La similitud oculta la excepcionalidad.  Por otra parte, el inmortal Sherlock Holmes solía decir:”Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad”. Ustedes se preguntarán qué diablos tienen que ver estas citas literarias con el título de este artículo. Un poco de paciencia: antes de llegar a la firma lo comprenderán  (o eso espero).

La despoblación que aflige a determinadas zonas de nuestro país y se ensaña, por ejemplo, en Aragón, con Teruel, donde este año tenemos 506 habitantes menos a restar de los escasos 133.344 de toda la provincia, es hija de muchos padres (causas) y esclava de muchos errores (actitudes y medidas políticas). Como decía el estoico Epicteto,  las cosas que dependen de nosotros podemos realizarlas, modificarlas o rechazarlas; las que no dependen de nosotros, hay que aceptarlas o minimizar o reconducir los efectos.

La despoblación tiene causas estructurales, económicas, geográficas y geopolíticas que están fuera de nuestro alcance. Pero entre ellas se esconde una clave de lo que ocurre que no está fuera de nuestro alcance y compromiso: de ahí viene la cita de Poe. Se oculta entre razones y casuísticas que nos superan y alcanzan niveles ecológicos, urbanísticos, laborales, de economía internacional y de intereses globales. Es una clave, una carta, que se disimula entre otras de distinta naturaleza pero similares aparentemente y así pasa inadvertida.

Cuando analizamos el problema de la despoblación de forma crítica y vamos desmenuzando las complejidades macroeconómicas que las causan, examinando los argumentos de los agentes sociales, económicos y políticos, llegamos a un punto en el que nos parece que la despoblación es inevitable dados los supuestos analizados. No hay solución o la solución es imposible, Y aquí entra Holmes: si descartamos lo imposible (que dada la situación global del país, los políticos y los que detentan el poder económico y financiero se pongan de acuerdo en evitar la debacle poblacional) lo que queda, por improbable que parezca, puede ser la verdad del asunto, es decir una vía de solución.

 

 Y ¿qué es lo improbable? Que haya un movimiento nacional y popular que, al margen de los partidos políticos y las organizaciones oficiales, a través de los medios de comunicación virtuales y con consignas claras y figuras altruistas que representen al pueblo en su expresión más pura, comience a moverse hacia una política de solidaridad territorial en la que los pueblos pequeños configuren una red de lugares de residencia y trabajo que descongestionen las megaciudades y privilegien una forma de vida más gratificante y creativa, más humana en una palabra. Si eso llega a tomar cuerpo, es posible pensar en que se alcance un punto crítico—de la manera en que, por ejemplo, se produjo la llamada “primavera árabe”, a través de las redes sociales (luego, mal gestionada y desaprovechada, pero eso es otro cantar)-- en el que las estructuras políticas, económicas y laborales comprendan que es más fácil y productivo asumir la deriva del ecologismo existencial, en el amplio sentido del concepto. Pues bien, esa probabilidad remota pero posible es la “clave oculta” de la despoblación y tal como les dije se justifica la inclusión de las dos citas con las que comenzaba este escrito. Quod erat demostrandum. (“Lo que se quería demostrar”).

 

La citada “deriva del ecologismo existencial” está basada en un principio básico: podemos y debemos aspirar a un estilo de vida en conexión con la Naturaleza, no a su pesar ni primando en forma miope la explotación de nuestro entorno. Y, ¿quiénes por su propia naturaleza están más cerca de conocer y propiciar un entorno acorde con ese respeto básico? Un respeto que los humanos ya han olvidado con su prepotente complejo de superioridad y sórdida codicia, características que nos ha convertido en el mayor y más destructivo depredador del planeta.

Estamos hablando de los campesinos y ganaderos, del entorno rural, de los pequeños pueblos semi abandonados por el poder político, sometidos a una desertificación administrativa

 inicua. Un entorno rural al que se asfixia por “falta de medios” o lo que es igual por su escasa rentabilidad política.

 

Churchill observó agudamente que “la democracia es el peor de los sistemas políticos si exceptuamos todos los demás”. La vida rural es la peor de las formas de existencia social humana, si exceptuamos todas las demás.  Sólo hace falta que nos volquemos un poco más en ella, en su carencias, en igualar los servicios con el resto de la población –las personas de los pueblos, ¿son de segunda categoría?—en crear una institución común de servicios básicos entre los pueblos de la misma zona, que vele por la operatividad, evite la burocratización  y no se conviertan en agencias de empleos subvencionados.

Resumamos: la clave oculta de la despoblación es empezar a trabajar en el último eslabón de la cadena, los pueblos pequeños semiabandonados, buscar fórmulas para aumentar  recursos humanos, incentivar traslados de familias, mejorar drásticamente los servicios, promocionar una forma o estilo de vida rural con conexión total  a las comodidades y ventajas de nuestro tecnificado siglo, pensar “en futuro” y empadronar lugares óptimos para descongestionar ciudades…Y, en definitiva, como dijo Horacio, “Nullius in verba”, que no quede todo en palabras.-

 

 ALBERTO DÍAZ RUEDA

Alcalde de La Torre del Compte

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11 agosto 2019 7 11 /08 /agosto /2019 09:53

El escritor italiano que nos fascinó con su "Seda", "City" o "La esposa joven" y comenzó a inquietarnos con "Los bárbaros" (hace doce años) donde ya reflexionaba sobre los efectos deletéreos que las nuevas tecnologías causaban en las personas que las usaban y dependían en cierta forma de ellas, regresa a las librerías con este libro, titulado en inglés en todas las traducciones a distintas lenguas como guiño realista al idioma en el que se expresan mayoritariamente los grandes  mandarines que controlan  "The Game". Y son esos mandarines a los que Baricco trata de desenmascarar con una investigación osada y sarcástica que tiene por objetivo mostrarnos que la "revolución tecnológica" es, en realidad, una insurrección digital que está destrozando los pilares culturales y los paradigmas  sociales, usos y costumbres del siglo XX. Un siglo detestado (con sobrada razón) por esa gente joven, inicialmente contraculturales, que domina - pues las ha creado- las sutiles cuerdas que controlan, dirigen y organizan un futuro cuyas características finales ni siquiera ellos barruntan cómo va a ser, más allá de los juegos de predicciones y conjeturas a las que les gusta jugar (mostrándolas virtualmente).

Como nos dice Baricco desde el principio la mayoría de los occidentales hemos aceptado de que vivimos una revolución sin precedentes  que no sólo va a cambiar nuestro modo de vivir la vida y nuestros actos y actitudes, sino que es irreversible y sin darnos cuenta ya la hemos aceptado y la hemos integrado en nuestra vida cotidiana. Pero presenta unas características inquietantes: nos propone un tipo de mundo que no sólo no sabemos entender cómo funciona sino que desconocemos cuáles son sus propósitos y objetivos e ignoramos su escala de valores y sus principios éticos. Otra cosa es un carácter "líquido", su suavidad engañosa, su festiva y totalizadora inteligencia, su descarada proposición de desgajarse de la realidad y explosiva tendencia a imponerse para crear una realidad virtual donde todo es más amable, ligero y brillante. A consecuencia de ello las personas -creen algunos críticos- cada vez tienen más restringido su ámbito de libertad y de intimidad y delegan muchas de sus funciones, decisiones y opiniones a máquinas, algoritmos o datos, fascinados por la brillante y cómoda superficialidad del mundo digital que se nos ofrece, en tanto el nuestro, el ambivalente y complejo mundo real pierde profundidad. 

Baricco nos propone un viaje por los "fósiles",  los orígenes, de esta revolución tecnológica que está provocando un trastorno global de nuestra mente. ¿O es ésta la que ha provocado la revolución digital? Una insurrección contra los sacerdotes, los grandes maestros, los intermediarios, que dominaron el siglo desastre, el XX. Ahora son desterrados del Juego. Y así conocemos la estructura de aquellos primitivos videojuegos a los que jugaban aquéllos jóvenes que hoy mandan y encabezan el mundo digital. Desde los "Space invaders" (1978) ya mostraba las reglas mentales de su revolución: todo se jugaba rápidamente,  sin parar, sin instrucciones, aprendiendo mientras se juega, aumentando los niveles de dificultad, para obtener la inmediata gratificación en forma de puntos. ¿Les suena? En lugar de puntos el juego ha virado a los me gusta de Facebook.

Los mandarines actuales, los jóvenes de finales del XX y principios del actual, ingenieros, informáticos, inventores, licenciados, no seguían principios filosóficos o éticos. Estaban en contra de la cultura del momento, con su sangriento y caótico pasado. Inventaron los videojuegos  como una manera de preparase para dirigir a las máquinas y a programarlas. Todo dirigido hacia la creación del mundo de hoy digitalizado, el "Game", donde gradualmente casi todos los gestos y actitudes humanas están facilitadas por los instrumentos, en un entorno donde desde encender las luces con un chasquido de los dedos o comunicarse  con los antípodas con un simple "click" o realizar nuestras compras, trabajos, diversiones o proyectos siguiendo el código, hombre-teclado-pantalla o cada vez más, hombre-pantalla directamente, y de una forma muy agradable y cómoda, volcando utilidades, apps, información, con un solo dedo, suavemente, como una caricia. Y sin instrucciones, sin intermediarios, la pantalla y tú. Como un juego. Y de hecho lo es. Adiós a la profundidad. ¿Es esto bueno? Lea el libro. Vale la pena. 

FICHA

THE GAME.- Alessandro Baricco.- Ed Anagrama.Trad. Xavier González Rovira.331 págs. ISBN 9788433964366

 

 

 

 

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7 agosto 2019 3 07 /08 /agosto /2019 16:09

 Askesis es una palabra griega que designa un tipo de ejercicio filosófico y espiritual. Este implementa un proceso de pensamiento cuyo objetivo está relacionado con la mejora de la persona, de sus pensamientos y la correspondiente coherencia con sus acciones o actitudes. De ella procede la palabra latina Ascesis, que conformaba una serie de reglas y prácticas tendentes a liberar el espíritu y forjar un comportamiento virtuoso (de donde proviene el adjetivo ascético) con gran importancia en la vida religiosa desde la Alta Edad Media hasta prácticamente el siglo XXI.  En nuestros días el filósofo practicante, no el académico o meramente pedagógico o especulativo, se plantea su existencia y su pensamiento como una aventura espiritual, una apuesta radical que cuestiona todo tipo de creencias sociales, políticas o intelectuales, analizándolas por el rasero inclemente de la ética del ejercicio cotidiano, negándose a aceptar esa esclerosis de la filosofía que se conforma con el relativismo de la transgresión como mal menor.

Los griegos llevaron a la excelencia sus actitudes críticas ya sea con la radicalidad de los escépticos o los cínicos o la más equilibrada oposición de los estoicos o los epicúreos. Pero son las escuelas orientales filosóficas las que logran aunar con maestría la postura filosófica con la práctica política o social. La taoístas y confucionistas llevan a la vida cotidiana el sentido de la estrategia, la eficacia y una ética basada en la norma natural universal del proceso de la existencia.  Todo ello, a diferencia de los griegos, formulando ideas intuitivas sin establecer modelos teóricos de pensamiento, sino tácticas y estrategias de comportamiento  individual y social, aplicadas a un proceso permanente de devenir, regulado por una lógica que hay que descubrir y respetar.

Los taoístas dicen: no hay que forzar nada, no hay que controlar, es preciso seguir con atención la marcha de las cosas, aprovechar ese potencial, esa energía en transformación y adaptarte al curso y a la orientación de ese proceso, para actuar en el momento más favorable. Fundamentalmente actualizar nuestro potencial moral, madurarlo y permitir una acción espontánea y natural que se ajuste al proceso como un elemento más. El filósofo debe combinar la virtud (la ética, el altruismo, la generosidad) y la eficacia práctica. Lo importante es percatarte que la existencia es duración, proceso invisible, no acontecimiento ocasional e inquietante, lo nuevo, sino la persistencia de lo ordinario, el sereno proceso de las cosas que no necesitan ser forzadas. En ese proceso es posible inducir cambios lentos y profundos en los momentos favorables, que son más persistentes que las rupturas o enfrentamientos, los cuales sólo provocan antagonismos y rupturas del orden de las  cosas.- ALBERTO DÍAZ RUEDA 

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4 agosto 2019 7 04 /08 /agosto /2019 07:29

Creo que una lectura atenta de este libro que recomendamos no sólo informará suficientemente al lector (y le alarmará en la misma medida) sino que le empujará a ampliar conocimientos. Pero empecemos con  "Psicopolítica" del filósofo coreano (del Sur, por supuesto), educado en Alemania, Byung-Chul Han, que se ha convertido en un nombre de referencia entre los filósofos críticos que analizan la sociedad del actual capitalismo avanzado y neoliberal.  Este libro nos habla de los peligros que el Big Brother de la tecnología digital, convertido en Big Data, está suponiendo ya para el individuo, inerme (y además satisfecho de su vulnerabilidad a cambio de las comodidades digitales). Para Chul Han se está generando una crisis de libertad de dimensiones planetarias que va a cambiar seguramente los modos, costumbres y acciones de unos sujetos -etimológicamente, personas obligadas a estar sujetas, constreñidas,  a algo- hasta  en su propio pensamiento, creencias y actitudes. Como escribe en la pág 94: "La extensión de la web de las personas 2.0 , a la internet de las cosas, web 3.0 es la culminación de la sociedad de control digital. La web 3.0 hace posible un registro total de la vida...nos vigilarán las cosas que usamos diariamente.". Y a través del "data mining" (exploración de datos") nos manipularán para que votemos lo que interese al político que contrate a una de las empresas dedicadas a ese trabajo (como ocurrió con las elecciones de EE.UU. donde, contra todos los pronósticos, el controvertido Donald Trump se convirtió en presidente). La otra cara detestable del Big Data, nos dice Han, es el Big Deal, cuando los datos personales de los ciudadanos  digitalizados por empresas especiales al servicio de quien pague mejor se convierten en una mercancía y se comercializan (nos pone como ejemplo a la empresa Acxiom que comercia con los datos de 300 millones de norteamericanos, de los que sabe más que el FBI y Hacienda juntos). Recientemente Google ha admitido que puede escuchar conversaciones privadas, íntimas, de los usuarios siempre que está suficientemente cerca de un terminal conectado a dicho asistente virtual. Argumenta que lo hace para aprender a identificar acentos idiomáticos. Y por supuesto no va  a dejar de hacerlo. El célebre buscador no necesita buscarnos, sabe en todo momento dónde estamos, todo lo que nos interesa, nuestros pequeños vicios y preferencias y lo que pensamos de casi todo. Lean ustedes "1984" de George Orwell o mejor aún, "Nosotros" de Yevgueni Zamiatin, en el que se basa Orwell y que fue escrito en el año 1921. Esas "profecías" o conjeturas socio-políticas han sido ampliamente superadas en el siglo XXI. Ahora resultan casi ingenuas pero terroríficas: la mayoría de las personas aceptamos encantadas la dictadura digital a cambio de los bienes y comodidades de la digitalización.

Libro pues de máxima actualidad. La digitalización de la vida cotidiana de miles de millones de personas, atraídas por los anzuelos, por ejemplo, de las APP (sólo Google Play tiene un catálogo de tres millones de App) hasta el punto que en 2018 le gente de todo el mundo se descargó más de 200.000 millones de App. Y cada una de ellas supone, simplemente, la digitalización fácil y cómoda, pero muy vinculante, de útiles personales y profesionales, comunicación, juegos, relaciones. La Red mundial ya nos cubre a casi todos los humanos de este planeta (con pequeñas lagunas donde aún no han llegado los móviles y las tablets) ¿tiene un somera idea de lo que eso supone de control y datos personales y hasta íntimos de cada uno de sus usuarios? Y el control de la información es, como ustedes saben bien, poder. ¿En manos de quien? De una élite desconocida, sumamente enriquecida y que tiene en sus manos el futuro inmediato de miles de millones de personas. ¿Ciencia ficción? Creo que no.

POr tanto, la nueva religión de la sociedad digital se llama "dataísmo". La suma astronómica de datos procedentes de nuestra interacción continua con el mundo digital, que son capaces de manejar, analizar y aplicar las computadoras (y las muy interesadas empresas privadas que las manejan) y ofrecen una información sobre todos nosotros, los sujetos (etimológicamente "sujeto" es alguien que está atado, limitada su libertad de movimientos) que usamos y abusamos de cuanto ofrece la Red de redes, las más de las veces de forma gratuita, cual anzuelos de cautividad futura. Lo saben todo sobre nosotros, nuestros gustos, carencias, deseos, vicios "ocultos", esperanzas y sueños, sentimientos, afectos y pasiones. Cada "click" es un eslabón más de la cadena que nos une a un Poder omnímodo que se impone no por la represión y la violencia, sino en la amable forma de un solucionador de problemas, de una enciclopedia al gusto, de un comprensivo cómplice, de un complaciente colega a disposición de nuestros caprichos las 24 horas de cada día, todas las semanas, todos los meses y los años.

Ante lo visto, no hay hipocresía más  inútil y bochornosa que las tan cacareadas leyes de protección de datos, una nueva forma contributiva vestida de escandalizada preocupación por la seguridad de nuestros datos personales. ¿Están de broma o creen que somos todos tontos? Mas bien lo segundo. Lo malo es que tienen razón. En los años de hierro de las dictaduras, fascismo, comunismo, filofascismo franquista, el dramaturgo y filósofo alemán Bertold Brecht escribió: "No aceptéis los hechos como cosa natural. Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar".

Aquí en Teruel y su casi deshabitada provincia deberíamos aplicarnos la divisa de que no podemos ni queremos aceptar que todo siga igual porque el sempiterno contexto político y social "es el que es y nadie lo puede cambiar". Si la historia nos ha enseñado algo es que las cosas, los contextos y circunstancias no dejan de cambiar, mal que les pese a los que mandan en ese momento. Y aquí es donde cierro el círculo de este mensaje: aprovechemos las posibilidades del dataísmo para hacer virales nuestros sueños y reivindicaciones. Por ahora es la otra cara de la nueva "religión". Por el momento la operativa generadora digital puede cambiar de polarización y objetivo. Es un llamamiento a las asociaciones que luchan por demostrar que Teruel existe. Y un guiño a los micromunicipios (menos de 500 habitantes) para generar una campaña permanente de "agit-prop" digital que nos vuelva a colocar en el mapa  (antes de que fenezcamos de "muerte antinatural"). 

FICHA

PSICOPOLÍTICA.- Byung-Chul Han.- Trad.Alfredo Bergés.- Ed. Herder. 127 págs. ISBN: 9788425433986

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31 julio 2019 3 31 /07 /julio /2019 16:12

Recojo el guante de un título clásico en la cultura del cercano pasado siglo. Un libro referencial escrito por Umberto Eco en los "felices sesenta", referido a la cultura de masas y sus iconos-fetiche. Hoy estamos muy lejos de aquél desconcertado, utópico y luminoso mundo  de la contracultura y las proyecciones ideológicas surrealistas con ligero sabor a la dietelamida de ácido lisérgico (LSD). Por tanto la utilización por mí, tan abusiva por otro lado como la de Eco, de apocalípticos e integrados no sigue la lógica filosófica y social que utilizó el ensayista italiano sino que se centra en una situación radicalmente nueva: la de la sociedad digital y las novísimas tecnologías que hoy, como nunca antes en toda la historia de la Humanidad, amenazan con convertir una serie de circunstancias científicas y tecnológicas en la causa de una mutación quizá irreparable del ser humano que suena a apocalipsis para algunos y a gozosa integración, llena de ventajas y progreso, para una mayoría pseudo hiper informada y visiblemente manipulada por un Poder sin rostro ni nombre -casi sin ubicación física y desde luego sin naturaleza individual- que resulta de la suma de sectores económicos, políticos y científicos formados por una elite que se aprovechará de ello pero que también forma parte de los posibles damnificados de ese hiperbólico Poder (aunque en este momento nadie parece tomar conciencia que que los peligros anunciados nos conciernen a todos los humanos -animales y vegetales también- sin excepción). Estos todos, son los "integrados".

Soy consciente que esto suena a ciencia ficción distópica, a un mundo regido por máquinas y "terminators", pero cuando ustedes acaben de leer el texto quizá se planteen un viaje a esa zona estoica que está entre los apocalípticos y entre los integrados. El gen de la adaptación y la supervivencia en los momentos más duros de nuestra historia como humanos demuestra que somos difíciles de eliminar y que sabemos hacer, en ocasiones, de la necesidad virtud, al precio que sea. En este caso mi optimismo irredento me dice que saldremos de ésta, aunque otra cosa será el precio que pagaremos.Todo se ha ido desarrollando con la paciencia y la eficacia de una tela de araña global. La Red de redes, internet, el wi-fi, el omnipresente  (y omniefectivo) 4 G, la fibra-óptica, la imparable digitalización de bancos, organismos oficiales, personas, hogares y en otro sentido, relaciones "humanas", mundo laboral, entretenimiento y cultura en el amplio valor de esos términos, desde el sexo hasta los grupos de acción o la formación educativa del grado que sea. Y en la otra banda del espectro, el ciber crimen, los ataques digitales de hackers pagados por gobiernos, las manipulaciones de las "fake news" (la palabra del año según el diccionario de Oxford), la llamada "postverdad" (“actitud de resistencia emocional ante hechos y pruebas objetivas”) una forma ridícula de llamar a la preferencia hacia la mentira maliciosa que uno quiere creer, a pesar de las pruebas en contrario) y la dependencia patológica que las pantallas van creando paulatinamente adictiva en los usuarios,que ya somos casi todos los humanos a partir de cierto elemental nivel económico (incluída la pobreza casi extrema: pasan hambre y viven en precario pero tienen móvil y televisión o ordenador).

Creo que una lectura atenta de alguno de los libros que recomendamos no sólo informará suficientemente al lector (y le alarmará en la misma medida) sino que le empujará a ampliar conocimientos con alguno más de la lista que adjunto. Sugiero empezar por "Piscopolítica" del filósofo coreano (del Sur, por supuesto), educado en Alemania, Byung-Chul Han, que se ha convertido en un nombre de referencia entre los filósofos críticos que analizan la sociedad del actual capitalismo avanzado y neoliberal.  Este libro nos habla de los peligros que el Big Brother de la tecnología digital, convertido en Big Data, está suponiendo ya para el individuo, inerme (y además satisfecho de su vulnerabilidad a cambio de las comodidades digitales). Para Chul Han se está generando una crisis de libertad de dimensiones planetarias que va a cambiar seguramente los modos, costumbres y acciones de unos sujetos -etimológicamente, personas obligadas a estar sujetas a algo- hasta su propio pensamiento, creencias y actitudes. Como escribe en la pág 94: "La extensión de la web de las personas 2.0 , a la internet de las cosas, web 3.0 es la culminación de la sociedad de control digital. La web 3.0 hace posible un registro total de la vida...nos vigilarán las cosas que usamos diariamente.". Y a través del "data mining" (exploración de datos") nos manipularán para que votemos lo que interese al político que contrate a una de las empresas dedicadas a ese trabajo (como ocurrió con las elecciones de EE.UU. donde, contra todos los pronósticos, el controvertido Donald Trump se convirtió en presidente). La otra cara detestable del Big Data, nos dice Han, es el Big Deal, cuando los datos personales de los ciudadanos  digitalizados por empresas especiales al servicio de quien pague mejor se convierten en una mercancía y se comercializan (nos pone como ejemplo a la empresa Acxiom que comercia con los datos de 300 millones de norteamericanos (de los que sabe más que el FBI y Hacienda juntos). Recientemente Google ha admitido que puede escuchar conversaciones privadas, íntimas, de los usuarios siempre que está suficientemente cerca de un terminal conectado a dicho asistente virtual. Argumenta que lo hace para aprender a identificar acentos idiomáticos. Y por supuesto no va  a dejar de hacerlo. El célebre buscador no necesita buscarnos, sabe en todo momento dónde estamos, todo lo que nos interesa, nuestros pequeños vicios y preferencias y lo que pensamos de casi todo. Lean ustedes "1984" de George Orwell o mejor aún, "Nosotros" de Yevgueni Zamiatin, en el que se basa Orwell y que fue escrito en el año 1921. Esas "profecías" o conjeturas socio-políticas han sido ampliamente superadas en el siglo XXI. Ahora resultan casi ingenuas pero terroríficas: la mayoría de las personas aceptamos encantadas la dictadura digital a cambio de los bienes y comodidades de la digitalización.

Pueden complementar el mensaje sobre apocalípticos e integrados digitales con otros dos volúmenes muy recomendables: "Todo el mundo miente" de Seth Stephens Davidowitz (uno de los padres de las funciones de "espionaje legal" de Google) y "The Game" de Alessandro Baricco, en la que amplía el dolido estupor que ya denunciaba hace diez años en "Los bárbaros" al constatar los efectos impactantes que el uso y abuso de las nuevas tecnologías estaban causando en el psiquismo, las actitudes y las conductas de los seres humanos que él conocía y con los que convivía y en las sociedades respectivas. Las advertencias sobre estos peligros no tienen nada de exageración o descabellados pronósticos de ciencia ficción derrotista: están basadas  en hechos, datos y circunstancias, observables y mensurables. Por ejemplo el salto cuántico tecnológico que supondrá pasar del 4 G a la nueva generación móvil del 5G ya anunciada y esperada con fruición por la mayoría de los convencidos consumidores, está teniendo efectos perversos en principio sobre la vida animal, a pesar de que se está en periodo de pruebas y circunscrito a lugares concretos y de no gran extensión.  Parece ser que el 5G precisa de miles de antenas colocadas cada cien metros con una potencia de emisión de microondas mil veces superior a la habitual. Se conoce un ensayo realizado en la ciudad de La Haya en 2018. Se produjo la muerte de más de un centenar de aves que anidaban en la zona, aunque no se tiene noticia (por el momento) de que afectara de forma comprobable a los humanos. Por otra parte, con la implantación del internet 3.0, de las cosas, llegará el "hogar inteligente", la digitalización del dinero y la posibilidad fáctica de controlar todo lo que somos y hacemos. Se habrá hecho realidad la dictadura digital que denunciábamos al principio, mucho más profunda e insidiosa que la descrita en las novelas de Huxley, Orwell o Wells. ¿Por qué? Porque los individuos afectados no tienen conciencia de su pérdida total de libertad. Al contrario se creen en el mejor de los mundos posibles: un mundo feliz, cómodo y lleno de gratificaciones inmediatas (al estilo de los juegos de ordenador, como apunta Baricco). Está calculado que en 2022 el 98 por ciento de lo hogares pudientes de las grandes capitales estarán "servidos" por la red 5 G. Como decían nuestros padres con un gesto de confusión y temor: "Dios no coja confesados".

No se trata de elucubraciones de pensadores contagiados del "cogito interruptus" , propio de aquellos que ven el mundo lleno de signos o síntomas o del que, en lugar de símbolos, percibe un mundo lleno de presagios. Comienza a haber un creciente número de personas repartidas por el ancho mundo que ven los signos indudables, reflejados en circunstancias y contextos, de  que algo ominoso para el ser humano se está cociendo a fuego lento en ese estado de cosas, por otra parte envuelto en el ropaje multicolor de lo deseable: signos evidentes de algo que está en todas partes y que tarde o temprano mostrará su faz dictatorial auténtica. Y esto no es ciencia ficción. 

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Escitor y periodista

 

FICHAS

PSICOPOLÍTICA.- Byung-Chul Han.. Trad. Alfredo Bergés.- Ed. Herder. Pensamiento. 127 págs. ISBN 9788425433986

THE GAME.- Alessandro Baricco.- Trad. Xavier González Rovira.- Ed. Anagrama. 333 págs.ISBN 9788433964366

TODO EL MUNDO MIENTE.- Seth Stephens-Davidowitz.- ED. Capitán Swing.-287 págs. ISBN 9788494966804

De "NOSOTROS" (Yevgueni Zamiatin" y "1984" de George Orwell, hay bastantes ediciones y son fáciles de encontrar en librerías de segunda mano y en buscadores tipo Amazon o Serret.

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26 julio 2019 5 26 /07 /julio /2019 17:14

Quinientos años de la muerte del gran Leonardo da Vinci (1452-1519), dan para mucho. Este genio indiscutible, paradigma del hombre del Renacimiento, un polímata que transitó por múltiples saberes y artes con la misma envidiable soltura (fue de forma simultánea pintor, anatomista, arquitecto, escultor, botánico, paleontólogo, escritor, científico, filósofo, ingeniero, inventor, músico, urbanista y poeta). El libro que hoy comentamos tiene el mérito de enfocar la mirada  atenta sobre una particularidad  creativa de Leonardo: los dibujos y la escritura "en espejo" en los que están realizados muchos de sus manuscritos, ofreciendo una explicación de por qué Leonardo dibujaba con la mano izquierda (sin ser zurdo) y con las letras en espejo (es decir, con las palabras escritas al revés). El libro, del profesor granadino de Psicología José María Cid Rodriguez, está dedicado a este tema y resulta un regalo pedagógico, artístico e histórico (además de psicológico) que merece ser resaltado en este aniversario,  aunque fue publicado el año pasado por Caligrama editorial, con gran aporte de dibujos, fotografías  y reproducciones de la caligrafía y los dibujos del genial florentino (nacido en Vinci a pocos kilómetros de Florencia). Concebido en forma de aporte documental, el autor desaparece voluntariamente en el seno de la información que facilita y los numerosos autores a los que cita sin  juicio o análisis crítico, sólo aportando un resumen bibliográfico (lo cual crea repeticiones y reiteraciones que lastran un poco la lectura del libro). No en vano se subtitula "Itinerario bilbiográfico ilustrado".

Sin embargo la naturaleza y originalidad específica del enfoque de este ensayo hace que la lectura sea apreciable y fructífera: la personalidad de Leonardo resplandece al conocer las conjeturas que hacen los expertos sobre su "paranoia", su miedo a que su obra fuese copiada o se hiciera uso de sus métodos y descubrimientos, los elementos "oscuros" de su personalidad, las connotaciones sexuales de muchas de sus obras y de eventos biográficos que condicionaron su peculiar manera de escribir (grafía en espejo), a pesar de que Leonardo prefería aplicar en su vida aquello de que una imagen vale más que mil palabras. También sus aportes científicos y el uso que se hace en las  nuevas tecnologías de muchas de sus ideas e intuiciones, elevan el valor considerable de este genio italiano.

La ambición documentalista de José María Cid va desde las biografías existentes en el mercado, hasta las novelas basadas en ellas o los manuscritos y códices de ese autor, pasando por los detalles de la singular escritura de Leonardo y de sus obras pictóricas y dibujos, a las distintas hipótesis que se han barajado para explicar el por qué de la escritura en espejo ( la fisio-psicológica, la criptográfica, la psicoanalítica o la higienista), la supuesta dislexia que padecía el artista, sus habilidades taquigráficas, las investigaciones sobre diversos aspectos de su obra, incluida una referencia a las obras que tratan sobre las presuntas claves del "Código Da Vinci", el best seller de Dan Brown o referencias a Leonardo como anatomista, etc. Un libro, pues, con un amplio abanico de referencias bibliográficas sobre Leonardo. De obligada lectura para quienes deseen profundizar en la, a pesar de todo, enigmática figura del genio de Vinci.

FICHA

LEONARDO DA VINCI.- José María Cid Rodríguez.- Ed. Caligrama.-250 págs. ISBN9788417335779

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23 julio 2019 2 23 /07 /julio /2019 09:14

Pensando amargamente en la sideral distancia entre los escenarios político-sociales de esos soñadores y la triste y quijotesca realidad, dióme en meditar en torno a figuras como Platón, Ortega y Gasset, Unamuno o Labordeta, por dar una nota local y cercana, aunque Sócrates y Aristóteles ( y muchos otros que mencionar no quiero) también tuvieron sus más y sus menos con la brecha insalvable entre la teoría política y la vida real.

Pero por hoy quedémonos en el eximio Platón, idealista donde los haya cuya filosofía fracasaría ( y responsable de algunos males psicológico-morales del individuo, sobre todo a partir de la versión religiosa de su filosofía:  Nietzsche definió el cristianismo como "platonismo para la plebe"). Pero también es el autor de " La República" donde a través del diálogo nos muestra sus ideas sobre el orden político, la metafísica transmutada en normas para el gobierno de la polis o ciudad, es decir, el Estado. El estableció tres estamentos sociales: comerciantes, guerreros y gobernantes (o filósofos). Establecía una meritocracia basada en el conocimiento y defendía la idea de que un Estado gobernado por filósofos estaba libre de la lacra de la corrupción. La piedra de toque de la posible aplicación de las ideas platónicas a la política práctica tuvo unos resultados desastrosos para el propio Platón que realizó tres viajes a Sicilia con la finalidad de instruir al tirano Dionisio I y luego a su hijo en las artes de la política aristocrática e idealista. Del primero de los viajes salió escoltado por una nave de guerra y vendido como esclavo en Egina (rescatado "in extremis" por el también filósofo Aniceris de Cirene). Con Dionisio II también terminó de forma abrupta y poco amistosa. Quedaba claro que la filosofía (no sólo la platónica) no se lleva bien con la política práctica de cada día.

Me pregunto y tal vez dentro de un tiempo sea capaz de responderme, ahora desde luego sólo especulo, qué es lo que tiene el "poder", --siquiera sea en la minúscula medida de lo que alguien llamaba con acre humor "lo municipal y espeso", ámbito con el que me voy relacionando-- para transformar la percepción de sí mismos en algunos que lo ostentan. Hasta el punto que dicho "poder" crea una especie de "falso contexto" en el que el sujeto (etimológicamente, el que no puede moverse libremente) parece olvidar el sentido de la ética universal  (lo que es bueno, correcto, bello), si es que alguna vez la ha conocido, para regirse por otra "ética" circunstancial  dirigida a objetivos pragmáticos (no necesariamente malos, pero sí limitados por los propios intereses). Sin ni siquiera tener en cuenta el kantiano "imperativo categórico": lo ético es lo aceptado como tal por todos. Lean: "Obra sólo según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en ley universal".Volveremos a este tema.- ALBERTO DIAZ RUEDA

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