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27 noviembre 2019 3 27 /11 /noviembre /2019 18:40

La editorial Rasmia, en su colección Tríadas, está editando unos libritos bilingües con textos breves de autores reconocidos, traducciones excelentes y temáticas de interés superlativo. Se trata, como se trasluce en el título de la colección, de textos que están vinculados temáticamente entre sí, pero también con unos discursos complementarios  que parecen perseguir objetivos semejantes como es el caso en  este primer volumen dedicado a la guerra, o mejor, contra las guerras.

Comienza con dos escogidas citas de Mary Shelley y Paul Valery y cierra el libro con una no menos jugosa de Arthur Schnitzler. Les adjunto la de Valery ("La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen para provecho de gentes que si se conocen pero no se masacran") y la  de Schnitzler ("El diccionario de la guerra lo han hecho los dimploáticos, los militares y los gobernantes. Deberían corregirlo los que regresan de las trincheras, las viudas, los huçerfanos, los médicos y los poetas".

La introducción (sin firmar) es el más actual, claro y directo de los textos que nos acompañan en la lectura de este librito de poco más de 100 páginas, la mitad de las cuales son en inglés y la otra mitad sus traducciones al castellano (de Vicente Abella y Santiago Gallego). Son tres textos de Vernon Lee (pseudónimo de una mujer, Violet Page) escritora británica nacida en Francia que vivió a caballo del siglo XIX y el XX y tuvo una obra extensa de novelas, ensayos y libros de viaje y una fama discreta por sus relatos de fantasmas y su afán polemizador en ensayos y artículos. Aquí nos ofrece un relato simbólico, "El ballet de las naciones" en el que a través de figuras tales como La Muerte, Satán, la Valentía, el Honor, la Crueldad, el Hambre, la Ciencia, el Odio, la Rapiña, la Hambruna, la Codicia, el Heroísmo, la Sospecha, el Asesinato y las danzantes-naciones, configuran una danza macabra, desmesurada y sangrienta, un apocalipsis de violencia, cinismo y destrucción con el que la autora trata de reflejar el caos de horror que fue la I Guerra Mundial. El relato ha quedado quizá algo obsoleto para nuestra época, con su abuso de la siniestra  pantomima algo ingenua de las alegorías y los símbolos. 

El texto de Ambrose Bierce, un norteamericano del siglo XIX, periodista y escritor (autor del famoso "Diccionario del diablo" y otras obras de misterio y fantasía), que fue combatiente en la guerra de Secesión, es otra alegoría de los desastres de la guerra, también de una crudeza extrema, pero no comparable a la que ya nos han acostumbrado las películas y documentales actuales de los horrores bélicos y la violencia urbana, por lo que todo queda bañado de una curiosa sensación de pesadilla infantil. Las barbaridades angustiosas de Hitler, Pol Pot, Mao o Stalin, nos han vacunado contra ese horror bélico al que Bierce da el nombre de una de las más sangrientas batallas de la guerra que él vivió: "Chickamauga". La narración tiene  un aire parecido a la de Lee, aunque aquí se trata de mostrarnos esa desdicha sangrienta de la guerra a través de un niño, al que le gusta jugar a ser héroe y defender a la Patria.

Por fin, el tercer texto lo firma un clásico norteamericano, el gran Mark Twain,. Lo titula "La plegaria de la guerra" y son seis páginas de un tono grandilocuente donde el autor de "Tom Sawyer" le pasa factura irónica y sarcástica a las fuerzas y mitos de la guerra, a los intereses más o menos ocultos y a las mentiras adornadas que jalonan los conflictos bélicos amparados por el poder, la ocultación, la codicia, la estupidez y la crueldad con la que se manda a los hombres al matadero. Son tres relatos contra la plaga humana de la guerra, en los que se denuncia "el pueril ensalzamiento del valor y el  heroísmo, el mito del guerrero y del honor...la derrota de la sociedad y el género humanos, la victoria de las miserias, los odios, los miedos, los institnos homicidas y los intereses más oscuros...".

FICHA

GUERRA.- Vernon Lee, Ambrose Pierce y Mark Twain.- Trad. Vicente Abella y Santiago Gallego.- Ed. Rasmia.

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26 noviembre 2019 2 26 /11 /noviembre /2019 15:53

Los CDR catalanes (como los llama un amigo barcelonés, "Cerebros Desequilibrados Reprogramados") están integrados por manadas de jóvenes, bandas violentas que hemos visto estos días en las calles catalanas. que están formadas por algunos jóvenes independentistas educados desde la infancia en un ideario sin fundamentos jurídicos ni históricos, rico en consignas esquemáticas, maniqueas y viscerales. Los grupos más violentos los integran tipos que se auto titulan “anarquistas” sin tener ni idea de esa ideología decimonónica o con la ateniense “secta del perro” –creada por Antístenes y Diógenes, (ambos del siglo IV aC)-  doctrinas cínicas que darían más tarde lugar, una vez depuradas de irracionalidad,  al estoicismo, al escepticismo y a Epicuro y su escuela. Todo esto es cultura y está lejos de esos individuos  que ignoran y resumen lo que hacen  con un primario “cuanto peor, mejor” y aprovechan la masa para destrozar e incendiar como catarsis de sus fracasos personales. Serían equiparables a los “homo sacer”, tipos considerados proscritos en la civitas romana o la polis griega, de la que eran desterrados,  despojados de sus derechos y condenados a vivir al margen de la sociedad civilizada, donde impera la ley y el trabajo. En principio la palabra "sacer" significa sagrado, pero en una segunda y mas popular acepción los romanos llamaban así a los desarraigados y réprobos que obedecían a los dioses "malos". Pero ahora hay otros “homo sacer” que abundan y provienen de las oleadas de inmigrantes que encerramos en campamentos precarios o los desterramos a la ilegalidad, de los jóvenes anti sistemas que aprovechan todas las ventajas que les da el sistema que dicen odiar, de los parias con carencias y sin escrúpulos, de filas de vagabundos profesionales que deambulan por toda Europa eludiendo tanto a la policía como a la posibilidad de trabajar. Al final los convertimos en responsables de todo lo malo que nos amenaza o que ya tenemos a las puertas de nuestras existencias más o menos seguras, cómodas o amables.

Un libro reciente, “La melancolía en tiempos de incertidumbre” de Joke J. Hermgen (Siruela) aclara un poco los elementos sociales y personales que definen las actitudes y comportamientos de los “homo sacer” de nuestro tiempo. Y nos señalan también el mecanismo socio psicológico que los convierte en “chivos expiatorios” de situaciones cuya causalidad y responsabilidad no tiene  nada que ver con ellos. ¿Quiénes son los auténticos responsables de que existan jóvenes sin pensamiento crítico, carnaza de manipuladores, que integran las masas violentas infiltradas de delincuentes comunes? ¿Quiénes son los que carecen de interés por una gestión inteligente y humanitaria de las oleadas de inmigrantes? Pensemos en ello.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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23 noviembre 2019 6 23 /11 /noviembre /2019 20:08

El monje budista Dzogchen Ponlop Rinpoché trata con su obra escrita, sus conferencias y sus labores artísticas acercar de manera eficaz y clara a los occidentales un budismo adaptado a nuestra cultura. Labor que desde Suzuki a Deshimaru o Krishnamurti, Thomas Merton, Allan Watts, Karl Durkheim y tantos otros han realizado con mayor o menor fortuna. Ponlop Rinpoché no tiene un mensaje especialmente distinto u original y carece de la fuerza expresiva y poética de algunos de los anteriormente citados, pero tiene la ventaja  de no intentar ahondar demasiado en la metafísica budista y concretar fórmulas sencillas y claras .En este caso el elemento clave es la rebeldía. Tampoco es el primero en  basarse en esa característica paradójica para la "iluminación y el conocimiento", pero la concreta de manera poética en una "energía vibrante y profunda" (al estilo del "elàn vital" de Bergson) que es la voz de tu interior, donde reside la "mente despierta".

El monje asegura que hay una manera eficaz de progresar en la senda de la iluminación y es la rebelión contra un estatu quo que te presiona y condiciona tu vida. Esa rebelión se puede sustantivar con un entrenamiento permanente de tu mente que aclare tu visión y al ver lo que es permanente, esa percepción es un ariete con el que el buda rebelde de tu interior arremete y se libera del sufrimiento y la ignorancia, que son la misma cosa. Hay que nutrir esa "vena rebelde" existente en nuestro interior y cuando se manifiesta dirigirla con sabiduría ya que puede extraviarse con facilidad y pasarse al lado del resentimiento y la ira.  Para ello la fórmula de siempre, de todas las tradiciones espirituales y filosóficas, conócete a tí mismo. 

Y eso es algo muy difícil,  nos dice este monje, ya que nuestra mente es la peor enemiga de sí misma, bloqueando su percepción con "un flujo continuo de pensamientos, emociones y conceptos", creando una especie de íncubo al que confundes contigo mismo. Ponlop Rinpoché desgrana los principios básicos del budismo tratando de estructurar una teoría pragmática y eficaz con fórmulas que tienen siglos de antigüedad y se han expresado de muchas formas ya. Ofrece elementos de observación y acción como los que suelen aplicar los que se dedican a formular la atención plena como forma de disciplina para una existencia plena. Ponlop nos brinda un entrenamiento que se divide en tres áreas: disciplina, meditación y conocimiento superior. "Una vez que puedes relacionarte con la idea de entrenarte a ti mismo, que sabes lo que estás entrenando y estás de acuerdo en estar presente lo más posible durante este proceso, puedes iniciar los tres entrenamientos reales. Cada tipo de entrenamiento te ayuda a despertar y alcanzar la libertad individual", nos dice. 

En fin, libro recomendable para quienes se inician en el camino búdico de mejora personal y de búsqueda espiritual. Y así, nos dice "En la actualidad la gente suele sentir que tiene muy poco tiempo para practicar la meditación, pero incluso solo un poco de práctica cada día tiene un efecto positivo poderoso...puedes meditar mientras vas al trabajo en el metro, mientras tu compañía telefónica te deja esperando en la linea o mientras esperas que  hierva el agua. Se práctico al respecto y solo haz lo que a ti te funcione". Más claro...

Por cierto, a destacar la imagen de cubierta. Es excelente y muy original, del artista Gonkar Gyatso.

FICHA

EL BUDA REBELDE.- Dzogchen Ponlop Rinpoché.- Traducción de Gabriel Nagore y Ellen Sue.- Ed. Kairós

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14 noviembre 2019 4 14 /11 /noviembre /2019 08:49

Este libro es un estímulo, un desafío y un aviso para navegantes en el mundo de la cultura, el trabajo, la filosofía, en general en ese batiburrillo de elementos a los que ahora se da el nombre de humanidades. Con un párrafo del incombustible (gracias a Dios) Fernando Savater en plena portada, el librito editado por Acantilado con bastante acierto, goza también de un clarificador ensayo del pedagogo norteamericano Abraham Flexner, colocado como apéndice al final del libro tras la copiosa bibliografía que adjunta Nuccio Ordine a su breve trabajo.

El "Manifiesto" de Ordine trata un tema de plena actualidad en el sector de la educación en todos sus niveles, desde las guarderías a la Universidad, Escuelas Técnicas y comunidades científicas. La prioridad del concepto pragmático de lo "útil" (se entiende que para ganarse la vida, el prestigio económico o social) sobre lo "inútil", donde se engloba todo aquello que no da dinero de inmediato y que tiene que ver con el pensamiento, el conocimiento filosófico y, aún más lejos y menos apreciada la verdadera sabiduría (aquello, escribe Savater, en lo que tradicionalmente se ha basado la "dignitas hominis" o, mejor aún, la frase que encabeza el libro y que firma uno de los mejores escritores ético-filosóficos del pasado siglo, el francés Pierre Hadot: "Y es precisamente tarea de la filosofía el revelar a los hombres la utilidad de lo inútil o. si se quiere, enseñarles a diferenciar entre dos sentidos diferentes de la palabra "utilidad".

Y esto es, más o menos lo que trata de argumentar el profesor Ordine que trabaja en la Universidad de Calabria y ha escrito libros sobre Giordano Bruno o el Renacimiento. Para ello ataca con irónica efectividad a las instituciones educativas del momento, en todo occidente, que  promueven una ignorancia horizontal y una estupidez vertical de pensamiento. Ordine  avisa qeu la abrumadora mutilación del conocmiento, de los clásicos, de la filosofía no sólo nos va a embrutecer sino que nos va a despojar de aquello que nos hace personas, nuestro humanismo. El mensaje fundamental del libro es una advertencia a las autoridades educativas (eso es un oxímoron)  y a la sociedad en general de que la literatura, la filosofía, la historia y otros conocimientos y saberes humanísticos y científicos, no son inútiles  y se comete un error garrafal suprimiéndolos de los programas educativos o de las subvenciones para su desarrollo y estudio.

Como dice el autor:  “El hecho de que dichos saberes sean inmunes a toda aspiración al beneficio” no es más que “una forma de resistencia a los egoísmos del presente, un antídoto contra la barbarie de lo útil, que ha llegado incluso a corromper nuestras relaciones sociales y nuestros afectos más íntimos”. Para entablillar esa ruptura del esqueleto intelectual humano, Ordine no sólo usa su apreciable sentido crítico y su ilustrada ironía, sino que toma una generosa ración de autores clásicos y modernos que han abundado en la cuestión: Dante, Petrarca, Moro, Campanella, Bruno, Bataille, Keynes, Steiner, García Márquez, Cervantes, Shakespeare, Platón, Sócrates, Séneca, Heidegger, Cioran, García Lorca, Tocqueville, Hugo, Montaigne… cuyas palabras sirven de recordatorio de la tesis principal de este magnífico manifiesto: el objetivo básico de la educación que recibimos no es hacernos buenos técnicos y eficientes profesionales especializados ambos en minimos sectores del conocimiento , sino aprender a tener un pensamiento crítico, a dotar de un objetivo de mejora y de excelencia personal a nuestra vida, a comprender que si una noción activa de lo que es el amor,  la belleza, la solidaridad,  la verdad, nuestra vida no tiene sentido y se pierde en el tener sin llegar en ningún momento al ser. Transmitir el amor al conocimiento se convierte en un activismo noble y eticamente superior a muchos otros valores de moda en el sistema capitalista.  Y añade con amargura que el amor al dinero y al utilitarismo " ha invadido espacios en los que que no debería haber penetrado nunca, como las instituciones educativas”. Y en otro lugar:  “Cuando se recorta el presupuesto para las universidades, las escuelas, los teatros, las investigaciones arqueológicas, las bibliotecas… se está cercenando la excelencia de un país y eliminando cualquier posibilidad de formar a toda una generación”. Y cita un texto de Victor Hugo a mitad del siglo XIX: “Las reducciones propuestas en el presupuesto especial de las ciencias, las letras y las artes son doblemente perversas. Son insignificantes desde el punto de vista financiero y nocivas desde todos los demás puntos de vista”.

El breve ensayo de Abraham Flexner, publicado en 1939, añade con notable premonición un aviso a los científicos: “Quería que quedara claro que la defensa de lo inútil [lo no ligado al afán de lucro] no atañe solo a escritores y humanistas, sino que es una lucha que concierne también a los científicos. El estado no puede renunciar a la ciencia básica en aras del beneficio. Las Universidades y Escuelas Técnicas Superiores cada vez se asemejan más a empresas de empleo y beneficios económicos y materiales. Y añade: "...a lo largo de la historia de la ciencia la mayoría de descubrimientos realmente importantes que al final se han probado beneficiosos para la humanidad se debían a hombres y mujeres que no se guiaron por el afán de ser útiles sino meramente por el deseo de satisfacer sus curiosidad". Hace un recorrido por por importantes científicos del pasado y advierte: "Cuanto menos se desvíen (los científicos) por consideraciones de utilidad inmediata, tanto más probable será que contribuyan al bienestar humano". Para finalizar con esta impagable frase:"Un poema, una sinfonía, una pintura, una verdad matemática, un nuevo hecho científico, todos ellos constituyen en sí mismos la única justificación que universidades, escuelas e institutos de investigación necesitan o requieren.

FICHA

LA UTILIDAD DE LO INÚTIL.- Nuccio Ordine.-Trad. Jordi Bayod. Ed. Acantilado.- 172 págs.

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12 noviembre 2019 2 12 /11 /noviembre /2019 19:15

La "cuestión catalana" parece un problema sin solución probable -debido a una serie de presupuestos políticos e históricos tácitos e implícitos, irracionales y contradictorios- convertido en un bucle de despropósitos "in crescendo". Me apoyaré en el poeta y escritor polaco Milosz Czeslaw, premio Nobel de 1980, autor de "El pensamiento cautivo" (1953) para aportar una visión más ecuánime  a la gestión del "procés", al empecinamiento de Torra y algunos de sus adláteres y a las acciones y omisiones de los políticos "del otro lado".

Milosz habla en su libro de la adscripción de ciertos intelectuales a la "nueva fe" del marxismo -leninismo-stalinismo, con una entrega absoluta y paradójica (procedían de posiciones incluso antagónicas) seducidos por la utopía y completamente sordos, ciegos y mudos ante las pruebas fehacientes de que la praxis comunista se asemejaba más al fascismo y el nazismo que a los sueños retóricos que vendía la propaganda comunista en toda Europa (ejemplificada en mentes tan brillantes como la de Sartre o, más tarde, García Márquez con Cuba). Ese es el "pensamiento cautivo", es decir, el bloqueo de la facultad de observar y analizar los hechos y al tiempo el colapso de un sentido ético que llegaba a justificar los medios represivos y letales por un fin utópico e irreal. 

Salvando las distancias, ¿no podríamos tildar de "pensamiento cautivo" al que de alguna manera muestran  Torra, Puigdemont y la mayoría de los políticos y activistas  (entre los que sin duda hay algunos que se sienten "forzados" por la "falacia del traidor"), pero también los señores que detentan el poder político "del otro lado", partidos políticos en precario por razones en las que no vale la pena entrar, pero que causan un poco de vergüenza ajena. 

Después de un proceso político lleno de contradicciones, ilegalidades y errores tácticos y estratégicos por los dos lados, el "asunto" catalán parece enquistado entre la huida hacia la barbarie y la intervención radical por un lado y por otro, en la inoperancia y en la ruptura de la mayor parte del país contra una de sus partes constitutivas, la Cataluña demonizada con una absoluta falta de sentido común y unos resultados contraproducentes y catastróficos: el odio entre españoles. Dos muestras de pensamiento cautivo o si ustedes quieren de falta de pensamiento. ¿Es posible que ni en Barcelona ni en Madrid,- por citar dos epicentros que podríamos ampliar en el segundo caso- nadie se haya dado cuenta de que no hay diálogo posible en un momento en que estamos tratando de sanear el río operando en el cauce actual sin comprender que la contaminación está en el nacimiento o fuente de donde procede el río?

Si las dos partes tienen su pensamiento cautivo por el pasado, tanto el reciente como el remoto y se empeñan en proseguir la marcha ignorando las múltiples señales de que van por caminos errados nos acercamos a un punto de no retorno marcado por la violencia y la falta total de entendimiento: será una herida histórica que pagaremos todos los españoles. ¿Qué sentido tiene seguir un sendero de despropósitos, empezando por el hecho de que un Estatut, bendecido por las Cortes y el Parlament, sea recortado por la voluntad de un partido; la presentación de una ley de transitoriedad para realizar el referéndum, votada tras ignorar los mecanismos democráticos previamente aprobados por el Parlament;  la carnavalada de una independencia declarada y suspendida en un lapso de minutos; la culpable estupidez irresponsable de unos políticos prometiendo una república en unos meses o pidiendo a la ciudadanía que se eche a la calle creyendo que hablando de "moviment pacific" no habrá altercados ni barbarie... hasta un tribunal que en un ambiente de general y manipulado rechazo a Cataluña dicta unas penas inadecuadas para el momento y la esencia patética de los delitos cometidos; en tanto todo el país sufre a unos políticos del resto de España que deberían callarse y echan leña al fuego y unos medios -ha habido casos en que he sentido vergüenza del periodismo- que parecen complacerse en ahondar diferencias y airear errores? ¿No tenemos el pensamiento cautivo en la mayor parte de España- hay unas pocas voces "clamando en el desierto",- precisamente debido a que nos ahoga la tendencia a considerar el pensar como "una funesta manía"?

La "falacia del traidor" está en vigor en Cataluña, mientras el independentismo más activo habla de diálogo, cita los derechos humanos y exige la libertad constitucional de poder expresar sus ideas, califica de "fascistas" a los que no piensan como ellos -sean o no de Cataluña- ,  en el "otro lado", se repiten una y otra vez las razones por las que los catalanes no tienen razón, mientras que  por supuesto ellos, agitando visceralmente a la población con el despliegue de banderas, exactamente igual a la de las señeras, claman por la unión de la Patria, y creen que están en posesión de una verdad inamovible e indiscutida. ¿No se dan cuenta del paralelismo? En ambos lados hay unas creencias y una opiniones, ambas respetables y ninguna de las dos exclusiva  e indiscutible. Mientras que la emoción esté por encima de la  razón no tendremos esperanzas de superar este obstáculo nacional. Nos falta "episteme" (conocimiento) y nos sobra "doxa" (opinión), elementos ambos presentes en cualquier diálogo. Ignoremos los errores del pasado y comencemos justo en un nuevo dialogo marcado por la necesidad de preservar los grandes intereses que nos unen, la obligación de escuchar las razones del contrario, saber que hay que ceder algo por las dos partes y la convicción de que si esto sigue así, perdemos todos. 

 

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Escritor y periodista. Alcalde de Torre del Compte (Teruel)

 

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10 noviembre 2019 7 10 /11 /noviembre /2019 08:46

Sapere Aude, atrévete a saber, atrévete a pensar, atrévete a usar tu propia razón. Fue el lema de los hombres sabios --y osados para su época: el siglo XVIII--  de la Ilustración. La emplea Kant en su obra "¿qué es la Ilustración?, aunque su origen se remonta a una epístola de Horacio,  poeta satírico y filósofo epicúreo  romano del siglo I aC. Entre los objetivos que se plantean los Ilustrados en el llamado Siglo de las Luces está el uso y predominio de la Razón en los asuntos humanos, la tendencia hacia el Progreso y la Ciencia y un Humanismo que engloba el amor a la Naturaleza, la libertad y la búsqueda de la felicidad para todos los hombres. Han pasado tres siglos de la aparición de aquellos seres iluminados que vivían en una dictadura secular de monarcas absolutos y revoluciones sangrientas (como la francesa de 1789). ¿Diría usted lector que se ha conseguido en algún momento los sueños de aquellos ilustrados? Steven Pinker, el ensayista, cree que sí. No suficiente en ninguno de los casos, no firme y mantenido; con bastantes deformaciones, carencias y manipulaciones en su totalidad. Pero hay algo que ha quedado claro:

El atrévete a pensar por tí mismo es la clave filósofica de nuestro tiempo. Es clara y contundente. No demos nada por hecho o por resuelto. Vamos a cuestionar si lo que nos "venden" como verdades realmente lo son. En un mundo digital donde las "fakes news" son el pan nuestro de cada día, donde todo el mundo miente de alguna forma y en cierta medida, según los intereses del momento, hay que exigir a nuestra mente: atrévete a razonar, a cuestionar lo que te cuentan e incluso lo que ves en televisión, periódicos y radio, atrévete a intentar aplicar la lógica, la honestidad, la bondad a los argumentos que emplean para justificar lo que sabes intuitivamente que es injustificable. Tenemos la libertad de pensar por nosotros mismos. Parece una labor ingente, pesada e ingrata. Pero es lo único que certifica nuestra humanidad y nuestro derecho a ser libres y tratar de hacer un mundo más justo y si no más feliz, menos desdichado y cruel. Siempre existe un momento clave en el que nuestra intuición y nuestra integridad -caso de que nos hayan enseñado a tenerlas- nos dicen: te están engañando. Párate, no sigas. Detente y piensa. Atrévete a pensar. Y luego actúa o deja de hacerlo. No aumentemos con nuestra acción o nuestra inhibición la terrible injusticia de nuestro mundo.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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1 noviembre 2019 5 01 /11 /noviembre /2019 17:42

Cuando leemos o oímos hablar de "filosofía perenne", denominación acuñada por Leibniz ( a caballo entre el.XVII y el XVIII) recordamos uno de los más famosos libros del inglés Aldous Huxley (1894-1963), afincado en Estados Unidos y que además de novelas, poesías, relatos cortos y ensayos (Un mundo feliz, La isla, Contrapunto, Las puertas de la percepción), coqueteó con las drogas como camino de percepción espiritual. Nos referimos a la búsqueda de un "punto focal en que mente y materia, acción y pensamiento se dan cita en la psicología humana" o "la búsqueda a la Realidad inherente en todo y lo que en realidad es nuestra verdadera Naturaleza".  La fuente de ese tipo de filosofía es, desde luego, la metafísica y suele causar una forma o estilo de vida de base ética muy característico que crea como un "esprit de corps" un "sello" caracterológico y social que salta a la vista para cualquiera que conozca el mundo de la espiritualidad laica o la perteneciente a las religiones corrientes (budismo, cristianismo, islamismo) aunque se mantiene cuidadosamente al margen de ellas. Enfocados no en el cultivo de un yo personal, sino del Yo eterno que esté en el fondo de todos y que se suele identificar con una Base o Fondo universal y de carácter suprahumano. Se trata de promover un conocimiento que como dicen los textos hinduistas clásicos "por el cual oímos los inaudible, percibimos  lo que no puede percibirse y sabemos lo que no puede saberse".

Filosóficamente sabemos que el conocimiento es una función del ser. Pero si a través de determinadas prácticas y disciplinas espirituales hay un cambio en el ser cognosciente, se produce un cambio paralelo en la naturaleza  y la cualidad de ese conocimiento. El pragmático William James, psicólogo y filósofo norteamericano -hermano del novelista Henry James- aseguraba con mucho sentido común que "la práctica puede cambiar nuestro horizonte teórico y puede hacerlo de doble manera: puede conducir a nuevos mundos y suscitar nuevos poderes. El conocimiento que nunca lograríamos manteniéndonos tal como somos, acaso sea alcanzable a consecuencia de un tipo de vida superior basada en la ética y en el amor". Un espíritu en estado de "desprendimiento, caridad y humildad, puede estar dotado para aprehender otro tipo de Realidad diferente pero sin embargo inmersa en la realidad cotidiana. Es nuestra percepción diferente la que puede captarla.

A "groso modo"  ese sería el objetivo de toda una serie de prácticas y disciplinas, unas más serias que otras, algunas con ambición de ser consideradas científicas y otras decididamente esotéricas, que integran el que Robert Greenfield llamó en los años setenta del pasado siglo "Supermercado espiritual". En aquélla época, cercana a la "revolución de la flores" y el uso del cannabis y el lsd a gogó, hubo muchos "despertares" e "iluminaciones" facilitados por el atajo rápido de la pastillita o las fumatas o la ingesta de hongos "sagrados", pero también se solidificó la presencia y páctica del yoga, del budismo zen y las formas de meditación de raíces hindúes (budismo y vedanta), chinas (taoísmo), islámicas (sufismo) o cristianas y ante el advenimiento del siglo XXI, las confirmaciones y parámetros prácticos más o menos científicos y médicos logrados por el "mind fulnness" , la práctica de la atención plena, el budismo y en otro orden de cosas la "sabiduría perenne" basada en filosofías arcaicas como los grecolatinos- Pitágoras, Demócrito, Sócrates, Platón, Epicuro, Séneca, Marco Antonio, et altri-   o los saberes oscuros de los sacerdotes de Apolo, de Dionisos, la senda chamánica. Sin olvidar las vías gnóstica, monástica y mística (de la que nos habla Joan Prat, en su libro "La nostalgia de los orígenes").

Un "supermercado espiritual" que parecía adquirir mayor importancia en paralelo al descrédito gradual de las Iglesias y a ciertos escándalos que salpicaban a algunas de ellas, sin olvidar la memoria histórica del papel que tales iglesias habían tenido con su alianza con el poder político y monárquico en la explotación y abuso ejercido contra la población menos culta y más precaria, es decir la mayoría hasta la llegada del siglo XX y sus guerras demoledoras.

El paso de los siglos ha cambiado la relación del hombre con la Naturaleza, la técnica y la ciencia han facilitado -y transformado- nuestra vida cotidiana, pero el hombre no ha evolucionado comparativamente a la evolución social, cultural, política o económica. Su mente sigue bastante inmadura, "no percibimos las cosas tal y como son; nuestras creencias distorsionan; nuestro entendimiento es limitado; no reconocemos nuestra verdadera naturaleza". Por eso el amplio y surtido supermercado espiritual ofrece posibilidades de crecimiento, un proceso laborioso hacia el "despertar", a base de senderos y caminos cuidadosamente delimitados y de difícil consecución real aunque muchos de ellos sujetos a la falacia de "consígalo en 20 lecciones". En el fondo la receta básica es simple (no fácil) y se apoya en elementos como la motivación, la transformación de las emociones, un estilo de vida basado en la ética, prácticas diarias de desarrollo de la concentración y atención, una paciente percepción de la propia conciencia, la dedicación esencial al cultivo del amor y la busca de la sabiduría, y , por último pero no menos importante, la aceptación del Otro tal cual es unido a un blindado espíritu de servicio altruista hacia los demás... ¿simple?, sí. ¿sencillo?, no. Uno echa de menos la sencillez poética de la frase de Heráclito (s.IV, adC) cuando susurraba "Todo está lleno de dioses", estimulando el amor y el respeto del hombre hacia todo lo creado, incluído él mismo.

Pero pasemos a los libros que podrían inaugurar una biblioteca basada en la espiritualidad humana. Para empezar, leamos sobre "Las nostalgia de los orígenes"  del antropólogo Joan Prat (Kairós) en el que se nos habla con acierto, erudición y claridad de ese ansia humana por los mitos de loa paraísos perdidos, por el regreso  a los orígenes, antes de que los hombres malgastaran la rqieuza y la belleza recbidas. Joan nos habla de laS cuatro grandes vías de retorno a esa condición ideal: el camino de los chamanes, la esotérica vía de la gnosis (palabra griega que designa el conocimiento perfecto), el sendero de la ascesis y la  renuncia a todo lo que nos aparte de la disciplina y, por fin, la vía mística en que practica la renuncia a sí mismo, el apartamiento del ego y la unión con lo Absoluto, aquello que algunos llaman Dios.

Podemos complementarlo con "El despertar del alma" (Ariel) de David Hernández de la Fuente en el que este profesor universitario de la UNED acoge el mito de Ariadna, esposa del dios Dionisios, el místico conductor del hombre por el mundo de los misterios dejando a un lado la razón y cualquier cultura que no sea la de la Naturaleza en sí misma, incluida la social o la familiar. "Dionisio aparece como esencia del instinto que, junto con lo apolíneo, rige la vida humana y todos sus campos creativos y conceptuales". Es una metáfora de la potencia creativa de la Humanidad "del trasfondo místico y metafísico de la esencia del mundo". Nietzsche se confesó  adepto a la figura y la significación dionisíaca para compensar al mundo de la "muerte de Dios".

Y pasando a los elementos prácticos que pueden acercarnos al sugestivo pero difícil cambio de percepción de lo real y lo cotidiano que consiste justamente en percibirlo "tal cual es", aconsejo la lectura atenta de "La práctica de la atención plena" (Kairós) del profesor de medicina Jon Kabat-Zinn, una visión científica que a muchos les parecerá revolucionaria y sumamente práctica.  Como reflejo de las vías espirituales tradicionales, aconsejo "El Buda rebelde" (Kairós) de Dzogchen Ponlop Rinpoché, que nos proporciona una receta budista para "liberarse del miedo y la infelicidad" de una forma original: "desatando la parte búdica de nuestro interior que se rebela contra la banalidad y las trampas racionales o emocionales  que nos tiende la religión, la costumbre, la cultura y nuestros miedos y deseos.  Para otro sector religioso aconsejo el brillante libro "Sufismo y taoísmo" (Siruela)  de Toshihiko Izutsu, erudito profesor japonés experto en islamismo, en el que contrapone la cosmovisión sufí y la taoísta y nos descubre la líneas comunes que parecen compartir sin tener ninguna conexión histórica directa. 

En suma un recorrido sugestivo por las vías más conocidas dirigidas al cultivo de la parte espiritual del hombre, en una época en la que el materialismo y esa nueva teología de lo digital parecen estar causando el olvido de la importantísima "dimensión mistérica" de la mente humana. En realidad, la que nos convierte en humanos.

FICHAS

SUFISMO Y TAOÍSMO.- Toshihiko Izutsu.-Trad. Anne Helene  Suárez.- ED. Siruela.511 págs.

EL BUDA REBELDE.-Dzogchen Ponlop Rinponché.-TRad Gabriel Nagore.-Kairós.271 págs.

EL DESPERTAR DEL ALMA.-David H. de la Fuente.- Ed. Ariel.-453 págs.

LA PRÁCTICA DE LA ATENCIÓN PLENA.- Jon Kabat-Zinn.-Trad.David González.Ed. Kairós

LA NOSTALGIA DE LOS ORÍGENES.- Joan Prat.- Ed. Kairós .-675 págs.

 

 

 

 

 

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29 octubre 2019 2 29 /10 /octubre /2019 21:16

...SED HORA INCERTA. La muerte es el final seguro de todos los seres, sólo la hora en la que se presenta es incierta. Una máxima latina que deja clara la vulnerabilidad del ser humano. Por eso es absurdo vivir temiéndola hasta extremos obsesivos, como nos cuenta el excelente escritor Julian Barnes, en su libro "Nada que temer", donde exorcizó sus permanentes temores con su fresco sentido del humor. Desde Séneca a Marco Aurelio o Cicerón y Epicuro, Kierkegaard, Wittgenstein o Nietzche, incluso un optimista campechano como Montaigne o unos pesimistas como Schopenhauer o Heidegger, consideraban que una de las funciones de la vida es prepararse para la muerte.

Si reflexionamos sobre ello o si algún evento dramático o trágico hace que muera alguien a quien apreciamos o amamos, que fallezca de manera inesperada, fulminante, nos damos cuenta de que la esencia de la muerte que conocemos es que es la muerte del Otro. De un otro en el tenemos depositados sentimientos o emociones que nos vinculan estrechamente. De nuestra propia muerte, generalmente no nos enteramos. Mientras tenemos un ápice de vida, apostamos inconscientemente por ella, aunque veamos muy cercano el fin. Algunos incluso llegan a desearlo. Como decía Epicuro "cuando la muerte está, tú no estás; cuando tú estás, la muerte no está". No hay contacto posible entre, sea lo que fuere,  tu identidad mental, cerebral, espiritual y la muerte. Cuando ella aparece, todo lo que conforma tu Ser desaparece: con todo el respeto para los que piensan o creen en una "superación" de la muerte con la supervivencia eterna del "alma". Queda el cuerpo, que en ese mismo instante comienza con creciente intensidad un proceso de descomposición. La entropía, segunda ley de la termodinámica, afecta a todo lo que existe, incluido por supuesto ese "bípedo sin plumas y hablante" que es el ser humano.

Algún poeta romántico o ciertos novelistas góticos han elaborado trabajos de muy diferente calidad sobre la presencia de la  muerte en la vida humana. En ellos se  barajan imágenes y símbolos de lo más variado. Hay culturas que mantienen con ella una relación justa y equilibrada e incluso la saludan y le dan la bienvenida alegre y confiada. El cristianismo, cuyo símbolo máximo es un hombre muerto en la cruz, ha lanzado anatemas terribles contra la muerte, a pesar de creer en la Vida Eterna. Lo cierto es que esa evidencia potencial nos acompaña desde el momento del nacimiento y forma una segunda naturaleza esquiva y no visible junto a nuestro cuerpo, como una sombra inapreciable pero esencial. Conviene pues entender claramente que forma parte de nuestro Ser, según una ley absoluta de la Naturaleza. En tanto "eres", la muerte es la otra cara de tu ser. Vive bien y serenamente el que acepta esa doble vertiente de su persona. 

 

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17 octubre 2019 4 17 /10 /octubre /2019 09:29

Los editores de Nordicalibros  siguen con su audaz propuesta de editar libros importantes ilustrados por gente importante. Ahora le ha tocado el turno al dibujante Max, un delicioso profesional al que he seguido desde los años en que la revista underground "El víbora" se convertía en un referente de los aficionados al cómic. En cuanto al autor, para mí, perdonen ustedes, hay tres “Migueles” literarios. Miguel de Cervantes, Miguel Hernández y Michel de Montaigne. Como toda elección, es discutible y absolutamente personal. Pero a lo largo de mi vida, el señor de Montaigne, con el que entablé relación a mitad del camino que lleva a los veinte años, no mucho antes de entrar en la Universidad, me ha acompañado diligente y terapéuticamente. En sus “Ensayos” –escritos tras retirarse de la vida pública a los 37 años y encerrarse voluntariamente en su castillo para leer, meditar y sentir el placer de vivir- Michel anuncia: “Es mi intención pasar remansadamente, y no trabajosamente, lo que me quede de vida: no hay nada por lo que yo quisiera quebrarme la cabeza, ni siquiera el conocimiento, por muy valioso que sea”. Pues este caballero es el que ilustra -de una forma libre y gozosa- el amigo Max.

En cuanto a Montaigne, ya en  pleno siglo XVI, esa forma de vida escogida nos muestra que Michel era un “señorito” que vivía de rentas pero también que no tenía ninguna  ambición socio-política o económica y gozaba de una inteligencia filosófica estoica y epicúrea que lo hacían un “avis rara”. De hecho tras su muerte, con 59 años, sus "Essais" han mantenido su éxito hasta llegar al siglo XXI, convertido en el santo patrón de los que entendemos la vida, no como un camino de lágrimas o una carrera de obstáculos o un crisol de ambición y ganancias, sino como la dorada –aunque difícil- posibilidad de disfrutarla a tope sin hacer daño a nadie, incluido nosotros mismos, ayudar a quienes podamos, amar y gozar en libertad del extraordinario milagro de la Vida. Fue un punto de referencia vital en los pasados 70 y 80 –los “hippy” ilustrados lo adoraban- y si se dan una vuelta por las librerías (¿queda alguna cerca de donde viven ustedes? creo que hay un bacilo digital que se empeña en hacerlos desaparecer) verán que siguen editándose sus libros (y a esta prueba me remito).

Escribió: “Solo busco en los libros el gusto que me proporcione un honrado entretenimiento; o, si estudio, solo busco la ciencia que trata del conocimiento de mí mismo y que me instruya en el bien morir y un bien vivir”. ¿Quién puede mostrar una filosofía de vida más clara y contundente? Conozco a algunas pocas personas que han convertido en lema  existencial una frase de Montaigne: “Nada hago si no es con buen humor, ya que el empeño y la presión excesiva turban mi entendimiento, me amohínan y me cansan”.

Esa amable actitud ante la vida y sus avatares no casan con el agobio competitivo de nuestro siglo. Refleja una actitud placentera y tolerante que hoy cuesta mantener. Sin embargo tras su lectura, uno acaba pensando que vale la pena intentarlo.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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14 octubre 2019 1 14 /10 /octubre /2019 16:56

Mis disculpas por el uso de la paradoja o el oxímoron (como este título de hoy) en mis escritos. Responde a una percepción personal sobre el mundo en que vivimos: la paradoja es la forma que suele doler menos a la hora de describir los “eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa” como irónicamente definió un maestro de periodistas a las noticias.

Para muchos, “lo útil” es aquello que nos ayuda a ser mejores personas, los saberes y conocimientos que nos proporcionan bienestar, ver las cosas con mayor lucidez  y nos permiten “contagiar” a los que nos rodean, para contribuir a hacer la vida más feliz, quizá más justa y sin duda más bella. Sin embargo en todas las sociedades más adelantadas y progresistas del planeta la lógica del beneficio, la capacidad de producir ganancias inmediatas o beneficios prácticos es lo que define el contenido del concepto “utilidad” referido a una actividad, unos conocimientos o una preparación técnica o humanística. Y es esa grosera simplicidad la que rige actualmente en la empresa o la universidad, en las escuelas o laboratorios, en la investigación o en la ciencia, incluso en las relaciones humanas.

El ensayista italiano Nuccio Ordine apunta:”En el universo del utilitarismo…un martillo vale más que una sinfonía, un cuchillo más que una poesía, una llave inglesa más que un cuadro: es fácil conocer la eficacia de un utensilio mientras que resulta cada vez más difícil entender para qué pueden servir la literatura, la música o el arte”.

 Hay que tomar partido, plantar cara a la dictadura del beneficio, reivindicar la esencial utilidad de lo que se califica de “inútil”, aprender a distinguir entre valor y precio, entre el ser y el tener, no dejarse embaucar por la supuesta lógica de lo “útil” en detrimento de la sabiduría, la belleza, la bondad y la verdad “superfluas”, que no “sirven para nada” pero sin las cuales no somos NADIE, pues hemos perdido el sentido y la memoria  de ser (humano).- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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