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31 julio 2019 3 31 /07 /julio /2019 16:12

Recojo el guante de un título clásico en la cultura del cercano pasado siglo. Un libro referencial escrito por Umberto Eco en los "felices sesenta", referido a la cultura de masas y sus iconos-fetiche. Hoy estamos muy lejos de aquél desconcertado, utópico y luminoso mundo  de la contracultura y las proyecciones ideológicas surrealistas con ligero sabor a la dietelamida de ácido lisérgico (LSD). Por tanto la utilización por mí, tan abusiva por otro lado como la de Eco, de apocalípticos e integrados no sigue la lógica filosófica y social que utilizó el ensayista italiano sino que se centra en una situación radicalmente nueva: la de la sociedad digital y las novísimas tecnologías que hoy, como nunca antes en toda la historia de la Humanidad, amenazan con convertir una serie de circunstancias científicas y tecnológicas en la causa de una mutación quizá irreparable del ser humano que suena a apocalipsis para algunos y a gozosa integración, llena de ventajas y progreso, para una mayoría pseudo hiper informada y visiblemente manipulada por un Poder sin rostro ni nombre -casi sin ubicación física y desde luego sin naturaleza individual- que resulta de la suma de sectores económicos, políticos y científicos formados por una elite que se aprovechará de ello pero que también forma parte de los posibles damnificados de ese hiperbólico Poder (aunque en este momento nadie parece tomar conciencia que que los peligros anunciados nos conciernen a todos los humanos -animales y vegetales también- sin excepción). Estos todos, son los "integrados".

Soy consciente que esto suena a ciencia ficción distópica, a un mundo regido por máquinas y "terminators", pero cuando ustedes acaben de leer el texto quizá se planteen un viaje a esa zona estoica que está entre los apocalípticos y entre los integrados. El gen de la adaptación y la supervivencia en los momentos más duros de nuestra historia como humanos demuestra que somos difíciles de eliminar y que sabemos hacer, en ocasiones, de la necesidad virtud, al precio que sea. En este caso mi optimismo irredento me dice que saldremos de ésta, aunque otra cosa será el precio que pagaremos.Todo se ha ido desarrollando con la paciencia y la eficacia de una tela de araña global. La Red de redes, internet, el wi-fi, el omnipresente  (y omniefectivo) 4 G, la fibra-óptica, la imparable digitalización de bancos, organismos oficiales, personas, hogares y en otro sentido, relaciones "humanas", mundo laboral, entretenimiento y cultura en el amplio valor de esos términos, desde el sexo hasta los grupos de acción o la formación educativa del grado que sea. Y en la otra banda del espectro, el ciber crimen, los ataques digitales de hackers pagados por gobiernos, las manipulaciones de las "fake news" (la palabra del año según el diccionario de Oxford), la llamada "postverdad" (“actitud de resistencia emocional ante hechos y pruebas objetivas”) una forma ridícula de llamar a la preferencia hacia la mentira maliciosa que uno quiere creer, a pesar de las pruebas en contrario) y la dependencia patológica que las pantallas van creando paulatinamente adictiva en los usuarios,que ya somos casi todos los humanos a partir de cierto elemental nivel económico (incluída la pobreza casi extrema: pasan hambre y viven en precario pero tienen móvil y televisión o ordenador).

Creo que una lectura atenta de alguno de los libros que recomendamos no sólo informará suficientemente al lector (y le alarmará en la misma medida) sino que le empujará a ampliar conocimientos con alguno más de la lista que adjunto. Sugiero empezar por "Piscopolítica" del filósofo coreano (del Sur, por supuesto), educado en Alemania, Byung-Chul Han, que se ha convertido en un nombre de referencia entre los filósofos críticos que analizan la sociedad del actual capitalismo avanzado y neoliberal.  Este libro nos habla de los peligros que el Big Brother de la tecnología digital, convertido en Big Data, está suponiendo ya para el individuo, inerme (y además satisfecho de su vulnerabilidad a cambio de las comodidades digitales). Para Chul Han se está generando una crisis de libertad de dimensiones planetarias que va a cambiar seguramente los modos, costumbres y acciones de unos sujetos -etimológicamente, personas obligadas a estar sujetas a algo- hasta su propio pensamiento, creencias y actitudes. Como escribe en la pág 94: "La extensión de la web de las personas 2.0 , a la internet de las cosas, web 3.0 es la culminación de la sociedad de control digital. La web 3.0 hace posible un registro total de la vida...nos vigilarán las cosas que usamos diariamente.". Y a través del "data mining" (exploración de datos") nos manipularán para que votemos lo que interese al político que contrate a una de las empresas dedicadas a ese trabajo (como ocurrió con las elecciones de EE.UU. donde, contra todos los pronósticos, el controvertido Donald Trump se convirtió en presidente). La otra cara detestable del Big Data, nos dice Han, es el Big Deal, cuando los datos personales de los ciudadanos  digitalizados por empresas especiales al servicio de quien pague mejor se convierten en una mercancía y se comercializan (nos pone como ejemplo a la empresa Acxiom que comercia con los datos de 300 millones de norteamericanos (de los que sabe más que el FBI y Hacienda juntos). Recientemente Google ha admitido que puede escuchar conversaciones privadas, íntimas, de los usuarios siempre que está suficientemente cerca de un terminal conectado a dicho asistente virtual. Argumenta que lo hace para aprender a identificar acentos idiomáticos. Y por supuesto no va  a dejar de hacerlo. El célebre buscador no necesita buscarnos, sabe en todo momento dónde estamos, todo lo que nos interesa, nuestros pequeños vicios y preferencias y lo que pensamos de casi todo. Lean ustedes "1984" de George Orwell o mejor aún, "Nosotros" de Yevgueni Zamiatin, en el que se basa Orwell y que fue escrito en el año 1921. Esas "profecías" o conjeturas socio-políticas han sido ampliamente superadas en el siglo XXI. Ahora resultan casi ingenuas pero terroríficas: la mayoría de las personas aceptamos encantadas la dictadura digital a cambio de los bienes y comodidades de la digitalización.

Pueden complementar el mensaje sobre apocalípticos e integrados digitales con otros dos volúmenes muy recomendables: "Todo el mundo miente" de Seth Stephens Davidowitz (uno de los padres de las funciones de "espionaje legal" de Google) y "The Game" de Alessandro Baricco, en la que amplía el dolido estupor que ya denunciaba hace diez años en "Los bárbaros" al constatar los efectos impactantes que el uso y abuso de las nuevas tecnologías estaban causando en el psiquismo, las actitudes y las conductas de los seres humanos que él conocía y con los que convivía y en las sociedades respectivas. Las advertencias sobre estos peligros no tienen nada de exageración o descabellados pronósticos de ciencia ficción derrotista: están basadas  en hechos, datos y circunstancias, observables y mensurables. Por ejemplo el salto cuántico tecnológico que supondrá pasar del 4 G a la nueva generación móvil del 5G ya anunciada y esperada con fruición por la mayoría de los convencidos consumidores, está teniendo efectos perversos en principio sobre la vida animal, a pesar de que se está en periodo de pruebas y circunscrito a lugares concretos y de no gran extensión.  Parece ser que el 5G precisa de miles de antenas colocadas cada cien metros con una potencia de emisión de microondas mil veces superior a la habitual. Se conoce un ensayo realizado en la ciudad de La Haya en 2018. Se produjo la muerte de más de un centenar de aves que anidaban en la zona, aunque no se tiene noticia (por el momento) de que afectara de forma comprobable a los humanos. Por otra parte, con la implantación del internet 3.0, de las cosas, llegará el "hogar inteligente", la digitalización del dinero y la posibilidad fáctica de controlar todo lo que somos y hacemos. Se habrá hecho realidad la dictadura digital que denunciábamos al principio, mucho más profunda e insidiosa que la descrita en las novelas de Huxley, Orwell o Wells. ¿Por qué? Porque los individuos afectados no tienen conciencia de su pérdida total de libertad. Al contrario se creen en el mejor de los mundos posibles: un mundo feliz, cómodo y lleno de gratificaciones inmediatas (al estilo de los juegos de ordenador, como apunta Baricco). Está calculado que en 2022 el 98 por ciento de lo hogares pudientes de las grandes capitales estarán "servidos" por la red 5 G. Como decían nuestros padres con un gesto de confusión y temor: "Dios no coja confesados".

No se trata de elucubraciones de pensadores contagiados del "cogito interruptus" , propio de aquellos que ven el mundo lleno de signos o síntomas o del que, en lugar de símbolos, percibe un mundo lleno de presagios. Comienza a haber un creciente número de personas repartidas por el ancho mundo que ven los signos indudables, reflejados en circunstancias y contextos, de  que algo ominoso para el ser humano se está cociendo a fuego lento en ese estado de cosas, por otra parte envuelto en el ropaje multicolor de lo deseable: signos evidentes de algo que está en todas partes y que tarde o temprano mostrará su faz dictatorial auténtica. Y esto no es ciencia ficción. 

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Escitor y periodista

 

FICHAS

PSICOPOLÍTICA.- Byung-Chul Han.. Trad. Alfredo Bergés.- Ed. Herder. Pensamiento. 127 págs. ISBN 9788425433986

THE GAME.- Alessandro Baricco.- Trad. Xavier González Rovira.- Ed. Anagrama. 333 págs.ISBN 9788433964366

TODO EL MUNDO MIENTE.- Seth Stephens-Davidowitz.- ED. Capitán Swing.-287 págs. ISBN 9788494966804

De "NOSOTROS" (Yevgueni Zamiatin" y "1984" de George Orwell, hay bastantes ediciones y son fáciles de encontrar en librerías de segunda mano y en buscadores tipo Amazon o Serret.

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26 julio 2019 5 26 /07 /julio /2019 17:14

Quinientos años de la muerte del gran Leonardo da Vinci (1452-1519), dan para mucho. Este genio indiscutible, paradigma del hombre del Renacimiento, un polímata que transitó por múltiples saberes y artes con la misma envidiable soltura (fue de forma simultánea pintor, anatomista, arquitecto, escultor, botánico, paleontólogo, escritor, científico, filósofo, ingeniero, inventor, músico, urbanista y poeta). El libro que hoy comentamos tiene el mérito de enfocar la mirada  atenta sobre una particularidad  creativa de Leonardo: los dibujos y la escritura "en espejo" en los que están realizados muchos de sus manuscritos, ofreciendo una explicación de por qué Leonardo dibujaba con la mano izquierda (sin ser zurdo) y con las letras en espejo (es decir, con las palabras escritas al revés). El libro, del profesor granadino de Psicología José María Cid Rodriguez, está dedicado a este tema y resulta un regalo pedagógico, artístico e histórico (además de psicológico) que merece ser resaltado en este aniversario,  aunque fue publicado el año pasado por Caligrama editorial, con gran aporte de dibujos, fotografías  y reproducciones de la caligrafía y los dibujos del genial florentino (nacido en Vinci a pocos kilómetros de Florencia). Concebido en forma de aporte documental, el autor desaparece voluntariamente en el seno de la información que facilita y los numerosos autores a los que cita sin  juicio o análisis crítico, sólo aportando un resumen bibliográfico (lo cual crea repeticiones y reiteraciones que lastran un poco la lectura del libro). No en vano se subtitula "Itinerario bilbiográfico ilustrado".

Sin embargo la naturaleza y originalidad específica del enfoque de este ensayo hace que la lectura sea apreciable y fructífera: la personalidad de Leonardo resplandece al conocer las conjeturas que hacen los expertos sobre su "paranoia", su miedo a que su obra fuese copiada o se hiciera uso de sus métodos y descubrimientos, los elementos "oscuros" de su personalidad, las connotaciones sexuales de muchas de sus obras y de eventos biográficos que condicionaron su peculiar manera de escribir (grafía en espejo), a pesar de que Leonardo prefería aplicar en su vida aquello de que una imagen vale más que mil palabras. También sus aportes científicos y el uso que se hace en las  nuevas tecnologías de muchas de sus ideas e intuiciones, elevan el valor considerable de este genio italiano.

La ambición documentalista de José María Cid va desde las biografías existentes en el mercado, hasta las novelas basadas en ellas o los manuscritos y códices de ese autor, pasando por los detalles de la singular escritura de Leonardo y de sus obras pictóricas y dibujos, a las distintas hipótesis que se han barajado para explicar el por qué de la escritura en espejo ( la fisio-psicológica, la criptográfica, la psicoanalítica o la higienista), la supuesta dislexia que padecía el artista, sus habilidades taquigráficas, las investigaciones sobre diversos aspectos de su obra, incluida una referencia a las obras que tratan sobre las presuntas claves del "Código Da Vinci", el best seller de Dan Brown o referencias a Leonardo como anatomista, etc. Un libro, pues, con un amplio abanico de referencias bibliográficas sobre Leonardo. De obligada lectura para quienes deseen profundizar en la, a pesar de todo, enigmática figura del genio de Vinci.

FICHA

LEONARDO DA VINCI.- José María Cid Rodríguez.- Ed. Caligrama.-250 págs. ISBN9788417335779

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23 julio 2019 2 23 /07 /julio /2019 09:14

Pensando amargamente en la sideral distancia entre los escenarios político-sociales de esos soñadores y la triste y quijotesca realidad, dióme en meditar en torno a figuras como Platón, Ortega y Gasset, Unamuno o Labordeta, por dar una nota local y cercana, aunque Sócrates y Aristóteles ( y muchos otros que mencionar no quiero) también tuvieron sus más y sus menos con la brecha insalvable entre la teoría política y la vida real.

Pero por hoy quedémonos en el eximio Platón, idealista donde los haya cuya filosofía fracasaría ( y responsable de algunos males psicológico-morales del individuo, sobre todo a partir de la versión religiosa de su filosofía:  Nietzsche definió el cristianismo como "platonismo para la plebe"). Pero también es el autor de " La República" donde a través del diálogo nos muestra sus ideas sobre el orden político, la metafísica transmutada en normas para el gobierno de la polis o ciudad, es decir, el Estado. El estableció tres estamentos sociales: comerciantes, guerreros y gobernantes (o filósofos). Establecía una meritocracia basada en el conocimiento y defendía la idea de que un Estado gobernado por filósofos estaba libre de la lacra de la corrupción. La piedra de toque de la posible aplicación de las ideas platónicas a la política práctica tuvo unos resultados desastrosos para el propio Platón que realizó tres viajes a Sicilia con la finalidad de instruir al tirano Dionisio I y luego a su hijo en las artes de la política aristocrática e idealista. Del primero de los viajes salió escoltado por una nave de guerra y vendido como esclavo en Egina (rescatado "in extremis" por el también filósofo Aniceris de Cirene). Con Dionisio II también terminó de forma abrupta y poco amistosa. Quedaba claro que la filosofía (no sólo la platónica) no se lleva bien con la política práctica de cada día.

Me pregunto y tal vez dentro de un tiempo sea capaz de responderme, ahora desde luego sólo especulo, qué es lo que tiene el "poder", --siquiera sea en la minúscula medida de lo que alguien llamaba con acre humor "lo municipal y espeso", ámbito con el que me voy relacionando-- para transformar la percepción de sí mismos en algunos que lo ostentan. Hasta el punto que dicho "poder" crea una especie de "falso contexto" en el que el sujeto (etimológicamente, el que no puede moverse libremente) parece olvidar el sentido de la ética universal  (lo que es bueno, correcto, bello), si es que alguna vez la ha conocido, para regirse por otra "ética" circunstancial  dirigida a objetivos pragmáticos (no necesariamente malos, pero sí limitados por los propios intereses). Sin ni siquiera tener en cuenta el kantiano "imperativo categórico": lo ético es lo aceptado como tal por todos. Lean: "Obra sólo según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en ley universal".Volveremos a este tema.- ALBERTO DIAZ RUEDA

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21 julio 2019 7 21 /07 /julio /2019 14:33

El catedrático de Harvard Martin Puchner analiza la importancia de la literatura en la historia de la humanidad y nos habla de los "textos fundacionales" como la Biblia, la Iliada o la Odisea, la epopeya de Gilgamesh (2100 aC en escritura cuneiforme) o, puestos al caso, el Manifiesto comunista o el Mein Kampft, el Sutra del Diamante (868 dC) o la Novela de Genji (en el Japón del año 1000). Textos vinculados con la narrativa oral y que tienen una importancia generativa esencial en el imaginario humano de la época. Hasta el punto que durante generaciones se mantenían como patrimonio religioso y cultural al cuidado de la clase sacerdotal y como guía de comportamientos sociales y  modelos de excelencia.

Jung y Lacan, entre otros grandes psicólogos, incluído Freud (que pasó de puntillas por el tema religioso que él reducía a la infancia y adolescencia de la humanidad) y un número considerable de filósofos (incluidos los que rechazaban al mismo tiempo la importancia "sagrada" de algunos textos pero admitían la potencia dinámica de "lo sagrado" en la psique) no sólo admitían la fuerza generadora de esos textos fundacionales en los usos y costumbres y en las leyendas y símbolos formativos del intelecto y las emociones y sentimientos, sino que rastreaban en algunos el origen de muchos grandes complejos humanos, actitudes y comportamientos de los pueblos a través de la historia. 

En nuestra Era Digital (cuyo desarrollo y cambios aún solo podemos conjeturar) los textos fundacionales comienzan a ser híbridos, de "El señor de los anillos" a "Harry Potter", en concordancia con el empobrecimiento icónico imaginativo: el griego del siglo IV aC no necesitaba imágenes auxiliares para "ver" dentro de sí a Aquiles, el de los pies ligeros, enfrentándose al rey Agamenon por la rubia Briseida o emocionarse con la destrucción de Troya tras el ardid del Caballo de madera o el astuto Ulises engañando al enorme Cíclope. Los héroes y los malvados de las grandes historias fundacionales formaban los arquetipos que Jung estudió y nos mostró en el fondo de los oscuros demonios que inspiraron a los nazis o los que anidan en la torturada mente de neuróticos y psicóticos. Valentin Propp, Mircea Elialde y otros mitólogos nos han advertido de la influencia subliminal de las leyendas y los cuentos infantiles tradicionales.

Es de esperar que la Era Digital nos proporcione otro tipo de relatos fundacionales. Pero todo es un elemento básico, profundamente enraizado en el ser humano desde su nacimiento, en la genética de la especie: la necesidad del "bípedo implume" como nos llamaba Sócrates, según Platón, de tener una historia, una narración que nos contamos, en relación con la cual entender la propia vida.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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19 julio 2019 5 19 /07 /julio /2019 18:03

¿Qué hubiera sido de la humanidad si no hubieran existido el lenguaje y la escritura? Seguramente jamás hubiéramos llegado a inventar la bomba atómica, al exterminio burocrático-científico de millones de personas en campos de concentración, a provocar hambrunas, éxodos y matanzas por todo el planeta, a contaminar las aguas, la tierra y los cielos hasta límites apocalípticos, a hacer desaparecer inexorablemente cientos de especies animales y vegetales (nuestros supuestos compañeros de hábitat) a entender que la violencia, el abuso, el engaño y el robo forman parte indivisa de nuestra existencia cotidiana... y tampoco hubiéramos disfrutado del Quijote, de Shakespeare, Dickens, la Divina Comedia, Milton, los Vedas, las Mil y una Noches, del Sócrates de Platon, Epicuro, Aristóteles, Kant, Montaigne, Descartes, Wittgenstein, Russell los libros de Historia, de grandes viajes, Darwin, Einstein, los geógrafos desde Ptolomeo a Humbolt... sin los textos que la amparan y canonizan no habría profundas calas de espiritualidad en la mente humana y el acervo cultural de la Humanidad no existiría. Seres simiescos a los que nunca conmovería el teatro, el cine, la música...

La pregunta es retórica y se abre a una dicotomía insalvable: la barbarie y el instinto de supervivencia de la horda primitiva o la ambivalente carga de la historia que hemos inventariado tras miles de años de signos gráficos con significado, códigos en cuyas entrañas late la identidad de pueblos y personas y el reflejo histórico de esa relativamente breve y efímera presencia, con un trasfondo dramático de imperios que surgen, florecen y mueren, a veces sin dejar rastro, del florilegio de ideas políticas, sociales, científicas o filosóficas que van dinamizando el desarrollo, progreso y a veces destrucción de naciones e individuos. Más de cuatro mil años de literatura universal convierten en mera tentativa caprichosa e incompleta cualquier intento de reflejar una variedad y complejidad casi inagotable. El libro de Martin Puchner picotea aquí y allá sin pretender en ningún momento la locura de tratar de ser exhaustivo. 

Puchner, catedrático de literatura europea de Harvard, recurre a dieciseis textos que él considera fundamentales buscamdo a través de viajes personales contextualizar dichas obras con el ambiente en el que nacieron, al menos de forma indirecta inevitable dada la distancia cronológica y los enormes cambios habidos. Aunque en algunos, como el Sáhara (desde donde evoca la "Epopeya de Sunjata") o la selva mejicana y centroamericana donde aún alguien habla del "Popol Vuh".

El autor considera esos textos como "fundacionales", que "solían estar custodiados por sacerdotes que los atesoraban en el corazón de los imperios y naciones, mientras que los reyes los impulsaban porque sabían que un relato podía justificar conquistas y proporcionar cohesión cultural.” Como es natural en la historia de la cultura hay una dinámica progresiva, desde los escasos de tiempos antiguos hasta que "a medida que se extendía su influencia fueron apareciendo nuevos textos hasta que el globo se fue pareciendo más y más a un mapa organizado por la literatura, por los textos fundacionales que dominaban una determinada región”. El creciente poder de esta clase de textos situó a la literatura “en el centro de muchos conflictos, entre ellos las guerras de religión.” O más tarde, nos dice Puchner, de forma un tanto reduccionista,en la Guerra Fría, "en gran medida una guerra entre textos fundacionales: La Unión Soviética se había fundado a partir de las ideas articuladas en un texto mucho más reciente que la Biblia: El manifiesto comunista, escrito por Marx y Engels y leído con avidez por Lenin, Mao, Ho y Castro.”

Para seguir una coherencia cronológica, nuestros autor nos lleva desde el arcaísmo de escribas que compilaban textos orales recitados por aedos ante multitudes casi hipnotizadas por el poder evocativo de las palabras, es decir obras como Gilgamesh, la Biblia hebrea del Antiguo testamento, la Iliada o la Odisea. Más tarde serán textos inspirados por Buda, Sócrates, Pitágoras, Demóstenes o Jesús. Seguirán los escritos y publicados minoritaria y limitadamente por los grandes maestros literarios y filosóficos, adorados por la aristocracia y la burguesia. Llegando a la eclosión de la imprenta, la producción masiva y las masas alfabetizadas..hasta la radical revolución digital de internet, cuyo camino futuro está tan lleno de angustiosos interrogantes, como de comodidades impensables y aspectos positivos lo está en el presente.

 

FICHA

EL PODER DE LAS HISTORIAS.- Martin Puchner. Ed. Crítica. Trad. Silvia Furió. 394 págs. 23,90 euros. ISBN 9788491990260

 

 

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5 julio 2019 5 05 /07 /julio /2019 09:34

Vaya de entrada que Arturo es amigo mío, viejo colega con el que me entrecrucé durante años por diferentes lugares de Europa y aledaños y que ahora ha recalado en mi periódico de toda la vida, "La Vanguardia", añadiendo un eslabón más a la cadena amistosa que nos une. Esto no es excusa ni salvoconducto: nos conocemos y nos respetamos. Con lo cual todo queda dicho. Su "novela" que es más una autoficción realista que una narración, tiene una gran virtud y un pequeño defecto. La virtud es que en sus páginas late la energía, el humor, la ironía, la observación y la fuerza comunicativa de un  maestro del periodismo. El "defecto" es que no es una obra de creación literaria, ni trata de ser un original y renovador constructo novelesco: es una divertida. dinámica narrativa de semi ficción, en la que las tierras de Aragón quedan reflejadas con una gozosa contundencia semejante a la que Cervantes nos mostró con la Mancha del siglo XVII.

El punto de Arturo en "Pluma de buitre" es el uso discreto de una suerte de "realismo mágico" que parece un guiño a los que conocemos su estilo periodístico, algo desaliñado, barojiano y coloquial. Pues guiño es lo del fantasmal "winchester", su funda de cuero y la fantástica cualidad del arma de ser visible sólo a algunas personas. Eso da para mucho, como aquél "amigo invisible" que en la tele americana de los años 50 hacía las delicias  del personal, o la mula Francis, una especie de Sancho Panza en mula -que sólo hablaba en presencia a solas de su dueño- que alborotaba a carcajadas los cines de barrio en las tardes de domingo de mi infancia. No se trata del realismo mágico de García Márquez o el gallego Cunqueiro (ambos con ramalazos poéticos) sino de un cachazudo y sarcástico humor aragonés que San Agustín domina como nadie. Y todo ello trufado de cierto aire a western en blanco y negro o technicolor como los que he citado, tan abundantes en los  ocultos y luminosos meandros de la lejana infancia.

Precisamente este es el leith motiv básico de nuestro autor en esta novela atípica que busca la complicidad del lector (y más si es aragonés). Aragón se cuela entre las fisuras de la narración como una piedra de toque sobre la que el niño, el adulto y el hombre de edad que es el escritor va haciendo sonar la moneda de su naturaleza. Como en la realidad, lo que nos cuenta Arturo tiene que ver también con el desgarro íntimo que produce el interesado desgarro entre dos comunidades hermanas que están condenadas a entenderse a pesar de los obstáculos que los nacionalismos exacerbados van poniendo en esa entente natural que ofrece tierras de frontera que no entienden de límites geográficos y muchos menos políticos. Es una aberración natural que los hombres imponen en contra de la misma tierra.

Es una historia que va cabalgando entre las sombras queridas de un José Antonio Labordeta, inspirador áulico de este libro y otros como Javier Tomeo o el mçistico profeta en su tierra, Miguel de Molinos, o el oscense Ramón Acín. Todo aliñado con,los tópicos del western, con valles, montañas y mallos  de Riglos que evocan la Gran Valle Rocoso de John Wayne y hablando de Wayne, con aquella Maureen O´Hara de raíz irlandesa, pelirroja e indómita que nos enamoró de niños en "El hombre tranquilo" y que resuena en el imaginario de Arturo en memoria de su abuela irlandesa. Y como no podía ser menos en un cinéfago, hay un McDuffin, un pretexto que sirve de engarce y estímulo a la narración: una misteriosa cita bíblica que nos acompaña por toda la lectura y que el protagonista recibe cada  día a través del WattsApp, hablando de los engendramientos del Antiguo Testamento.

Un libro entrañable que se lee como un gran reportaje periodístico que se escapa de vez en cuando hacia la ficción y la autobiografía encubierta.

PLUMA DE BUITRE.- Arturo San Agustín.- Los libros del gato negro.-298 págs. ISBN 9788494865152

 

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2 julio 2019 2 02 /07 /julio /2019 15:34

Isaiah Berlín es uno de los grandes pensadores liberales del siglo XX y tal vez uno de los menos conocidos fuera de los ámbitos académicos y políticos. Nació en Letonia en 1909 y murió en Inglaterra en 1997. Algunas de sus ideas han sido capitales para la teoría política de los últimos veinte años, así sus "Dos conceptos de libertad", en la que desarrolla su sutil distinción entre libertad positiva, reflejada en la ley y en la auto realización del individuo, defendida por algunos filósofos de la Ilustración y antiliberales tipo Fichte o Rousseau , que darían lugar a un concepto autoritario de la libertad y el surgimiento de ideologías totalitarias) y libertad negativa (ausencia de barreras y obstáculos en el ejercicio de la libertad política sea cual fuere su signo). 

Otra de sus ideas críticas se refería al nacionalismo y presentaba a Kant como origen desconocido del nacionalismo.  Kant parte de una premisa que parece muy alejada de su "saludable internacionalismo, racional, liberal", ya que incluso en sus formas moderadas, el nacionalismo "brota del sentimiento más que de la razón": "el lenguaje utilizado para describirlo suele ser romántico o, en casos extremos, violento, irracional, agresivo”. Así es especialmente en el siglo XX , propenso a desembocar en una opresión  destructiva . La autonomía de una nación o sociedad, fines en sí misma, en sus formas socializadas (ideas que Kant lanzó sólo como teoría ética) fueron integradas en las radicales ideas de  Herder y Rousseau para formar un explosivo mensaje político que a su debido tiempo conduciría a terribles excesos. Kant no hubiera imaginado jamás que esas ideas se desarrollarían de forma brutal en el siglo XX y XXI , a pesar de que opinaba que el nacionalismo era "la conciencia de independencia de una nación en un estado patológico de inflamación: el resultado de heridas producidas por alguien o algo en los sentimientos naturales de una sociedad o por barreras artificiales impuestas a su desarrollo normal".

Respecto a Tagore y su defensa razonable pero serena del nacionalismo en la India (que no complacía ni a hindúes ni a británicos),  Berlin hace una definición razonable de éste: "brota de un sentido ultrajado y herido de dignidad humana, del deseo de reconocimiento...una de las mayores fuerzas que impulsan la historia humana". Y añade "Puede adquirir formas espantosas, pero no es en sí mismo un sentimiento artificial o repulsivo".

Algunos políticos deberían leer a Berlin cuando nos hablan de libertad, a fin de delimitar con claridad a qué libertad se refieren y dicen defender. Y analizar a este autor cuando anatematizan el nacionalismo, sin pararse a pensar en el trasfondo dañado de los nacionalistas. Si comprendemos eso, quizá podría haber diálogo y no dos monólogos enquistados.-ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

 

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1 julio 2019 1 01 /07 /julio /2019 18:20

Las I y II Guerras Mundiales constituyen dos de las mayores atrocidades cometidas por el ser humano en el supuesto nombre de Dios, el Honor, la Patria, la Libertad y... paradójica y cínicamente, la Paz y el Progreso. Entre los miles de libros publicados sobre los dos conflictos mundiales, hay que desechar los obviamente tendenciosos, los triunfalistas y los revanchistas. Pero también ha habido historiadores que han tratado de ser objetivos, han tenido acceso a mejor información (conforme pasan los años es posible el acceso a determinadas fuentes, antes cerradas) y tienen una percepción más cercana a los elementos reales de la contienda. En realidad los historiadores de ambas catástrofes tratan de encontrar razones y justificaciones causales, políticas, económicas, sociales y a veces dan con sesgos informativos inesperados, loo que aumenta la riqueza documental y permiten una visión histórica no tan alejada de lo que realmente ocurrió (cuyos detalles y complejidad jamás serán entendidos y conocidos). Lo cierto es que algunos, los que dejan entrar un sentido ético básico por la rendija de los hechos y los datos, acaban  admitiendo, en general, que las dos sangrientas y destructivas contiendas mundiales se basaron en último término, como siempre, en la salvaje, bárbara, pulsión codiciosa y genocida que embarga a menudo en nuestra historia  al ser humano sin distinción de credo, cultura, raza o nacionalidad. 

Pero al margen de estas consideraciones filosóficas y éticas, lo cierto es que los dos libros que hoy recomendamos, debidos al historiador británico James Holland, "El auge de Alemania" (La II Guerra Mundial en occidente, 1939-1941) y "El contraataque aliado" (La II Guerra Mundial...1941-1943) logran dar una idea más amplia y pormenorizada (aunque no definitiva en modo alguno) aportando algunos datos interesantes y un recto sentido común en la valoración de los hechos, incluso enfatizando la deriva que suelen tomar los historiadores desde los años clásicos en que se objetaba: "la historia la escriben los vencedores" y el "Vae victis" (Ay de los vencidos) legendaria frase del jefe de los galos al arrojar su espada a la balanza donde se estaba depositando el oro con el que los romanos se hacían pagar la retirada de los guerreros supervivientes del campo de batalla.

Holland que ha hecho de la historia y concretamente de la II GM,  una lucrativa profesión multimedia (documentales para la tv.), emplea una excelente prosa y una convincente documentación en desmontar algunos mitos creados por las potencias vencedoras sobre el potencial bélico nazi (más o menos insinuados por otros historiadores  más cercanos a los hechos bélicos y que se mantenían menos fagocitados por la propaganda aliada). Conforme uno va adentrándose en la respetable densidad de estos libros atraído por el enfoque más atento a la realidad logística y operativa de los contendientes que a las grandes lineas de la teoría estratégica, política, táctica, se va comprendiendo que el ejército alemán no era el dechado de perfección de movimientos y mecanización. Mas bien al contrario, Holland demuestra que si alguien podía presumir de logística mecanizada eran los aliados, principalmente tras la entrada de EE.UU. en el conflicto.

Tampoco la épica redentora de la Inglaterra enfrentándose cual David y su honda a un Goliat pertrechado hasta los dientes y rodeado de aviones, tanques y divisiones que se movían por el tablero bélico como corceles árabes, respondía a la realidad, sino al montaje escénico que los aliados y particularmente Londres se montó para motivar al pueblo inglés y a los países de Europa ocupados. Los alemanes no eran, ni con mucho, esa prodigiosa máquina de invadir, bien engrasada, de uniformes relucientes y armas definitivas. Su logística tenía enormes fallos y carencias y como se vio en Stalingrado y otras batallas, el nivel carencial de los soldados y la falta de camiones, aviones y tanques fue respoonsable de bastante de las derrotas y en definitiva de las retiradas alemanas. Además, como nos recuerda Holland la Gran Bretaña no estaba sola, tenía a toda la Commonwealth, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, India y Sudáfrica aportando hombres, material y alimentos.

Holland demuestra que no debemos dejarnos influir por los megadatos de movimientos de tropas, "cuanto más soldados participan en una batalla más eficiencia se pierde" y apostar por algo que ya en nuestros días es evidente: hay que potenciar la tecnología y la mecanización, o como se resumía de un modo algo duro: "más acero y menos carne". En 1940 nos dice Holland, los británicos eran la única potencia mecanizada al 100%, por 47  soldados por vehículo motorizado en Alemania. Según nuestro autor la derrota de Alemania estaba clara en el horizonte de 1941 (en diciembre los aliados se robustecen con la entrada de Rusia y Norteamérica) y fue definitiva tras la batalla de Stalingrado en 1943. La única posibilidad nazi era haber conseguido la bomba atómica, pero Hitler se decidió por los cohetes como alternativa (que solo sirvieron para aterrorizar a la población londinense) ya que la tecnología nuclear estaba en mantillas en Alemania.

Tanto el primer tomo como el segundo destacan por la dinámica redacción, el ritmo endiablado, la riqueza de aportaciones documentales y personales testificativas, la bien fundamentada descripción de los escenarios y los contextos y circunstancias de los hechos narrados. Pero el lector no debe esperar revelaciones espectaculares sobre aspectos que aún hoy siguen encerrados bajo el manto del enigma o de las hipótesis novelescas, aunque disfrute de un acopio documental en muchos casos más exacto y pertinente respecto a lo ya publicado desde el fin de la guerra. Como no se cansa de repetir  Holland, los hechos se ven de distinta manera cuando reflejas la "economía material" de los contendientes:  “Es entonces cuando te das cuenta que Alemania no estaba preparada para la guerra. No tenía acceso al Atlántico, no tenía colonias o reservas de petróleo, ni acero ni reservas de comida suficiente… Los estadounidenses y los británicos tenían recursos de sobra y ganaron el conflicto construyendo tanques y armamentos las 24 horas del día todos las semanas del año”.

En el segundo tomo, "El contraataque aliado", éstos toman la iniciativa bélica y los enfrentamientos adquieren un sesgo distinto, Dunkerque queda en la memoria como un incomprensible fallo de Hitler y la entrada de Rusia y Estados Unidos  en el escenario dará la vuelta a la situación y acelerará la derrota nazi. Aqui Holland desmonta con argumentos la creencia que estimaba Rusia (a partir de la Operación Barbarroja)  como la clave de esa derrota y propone otros escenarios como elementos decisivos en el cambio de sesgo de la guerra, como la batalla del Atlántico con la derrota de los submarinos alemanes (tras el desciframiento de la máquina Enigma y el avance tecnológico en radares) y la campaña del norte de Africa que infligió un daño irreparable a la moral militar nazi.

Nuevamente Holland echa mano de un apabullante muestrario de personal militar y civil, testigos y participantes en los hechos, cuyos testimonios dan una riqueza y amenidad a la narración que por sí mismas elevan el valor de estos volúmenes de meros libros de historia a documentales en los que se nos ofrece el contexto humano, social, económico y civil, de hechos históricos bien conocidos que quedan insertos en una visión panorámica más completa y ganan en complejidad y poder informativo.

Pero también se nos ofrecen elementos de juicio que elevan el interés que nos produce el texto de Holland, como las indecisiones de Montgomery en el norte de Africa que permitió huir y reorganizarse a los nazis bajo el mando de Rommel, aunque éste acabaría siendo derrotado. O las fluctuaciones en la batalla del Atlántico con los U-Boote alemanes y las reticencias norteamericanas a coordinar el modo de lucha. Aspecto que cambiaría radicalmente por varios motivos, la tecnología de comunicaciones cifradas y los radares, unido a la producción asombrosa norteamericana de material y embarcaciones (los barcos Liberty como ejemplo, que se construían en pocos días cada unidad).

Al terminar la lectura de estos libros, uno se percata de que en las guerras la primera víctima es la verdad y el arma principal es la falsa información, los fake news, los mitos, las exageraciones interesadas y muchas veces la falta de sentido común y el exceso de ego militar o político. ¿Simplicidad?  No. Pura lógica operacional tal como la define Holland: "los medios y la logística necesarios para lograr que la estrategia y la táctica consigan sus objetivos". Ni Alemania era la invencible némesis de los ejércitos, ni Inglaterra era una figura desdeñable y solitaria, ni los aliados supieron oponer un frente coherente y ajustado. Los egos de algunos generales y políticos aliados entorpecieron e hicieron peligrar la derrota de los nazis que, afortunadamente, también estaban sobrados de egos, con el ego patológico de Hitler en primer término (debería analizarse hasta qué punto la vanidad mesiánica de Hitler no fue una ayuda inapreciable para la victoria aliada). Habrá que esperar  el tercer tomo.

FICHAS

EL AUGE DE ALEMANIA.- James Holland.-La II GM en occidente, 1939-1941.- 885 págs. Trad. Emilio Muñiz.- Ed. Ático de los libros.- ISBN 9788416222629

EL CONTRAATAQUE  ALIADO.- La II GM en occidente, 1941-1943.- James Holland.-Trad. Joan Eloi Roca.- 928 págs. Ed. Ático de los Libos.- 39,90 euros.- ISBN 9788417743017

 

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27 junio 2019 4 27 /06 /junio /2019 16:18

Stanley Milgran, fue un psicólogo experimental judío norteamericano que trabajaba como profesor ayudante en Harvard en los sesenta. Diseñó varios experimentos con participación pública que la dieron una enorme popularidad, aunque bastante ambivalente: eran tan denostado como admirado. Hubo quien lo calificó de inmoral y recibió críticas muy duras de sus colegas, pero uno acaba preguntándose si no les gustaba el psicólogo y sus métodos o lo que Milgran descubría con sus experimentos sobre los seres humanos "normales", el tópico e hipervalorado ciudadano medio de los Estados Unidos (pese a que sus descubrimientos eran extrapolables a cualquier nacionalidad). En 2015 se filmó una película ("Experimenter") dirigida por Michael Almereyda sobre el trabajo de Stanley, prematuramente fallecido en los 80 a causa de un infarto . 

El experimento más importante y "escandaloso" de Milgran analizaba un fenómeno humano: la obediencia ciega a una autoridad supuestamente legal, aunque las órdenes recibidas fueran cuestionables ética y humanamente para el sujeto. La inspiración de Milgran para diseñar ese experimento tiene un nombre: el jerarca nazi Eichmann y el juicio que Israel le hizo en 1961 tras secuestrarle en Argentina. Eichmann  no aceptó su culpabilidad en ningún momento, alegando que sólo obedecía órdenes y que era un simple contable cuyos números y géneros podían ser desde seres humanos para los hornos crematorios a personal para las fábricas del régimen de Hitler. No sentía desprecio u odio hacia los judíos. Para él eran simplemente números. Eichmann fue ahorcado.

Milgran pagó a personas de diferentes clases sociales, razas o religión para que se sometieran a las reglas de su "estudio". Se trataba de saber hasta qué punto una persona "normal" puede volverse un verdugo "por obedecer órdenes". Los resultados fueron abrumadores. Más de un 60 % llegaron a infligir un supuesto "daño mortal"  y sólo un 10% se negaron a cumplir la orden de aumentar el castigo. El resto, se detuvieron en diversos grados de castigo. Evidentemente, no se hizo daño a nadie ( el "castigado" era una persona del equipo de Milgran, a la que no veían los sujetos del experimento, pero sí oían sus gritos de dolor). El motivo de castigo (descargas eléctricas que aumentaban de grado tras cada respuesta errónea) era una hipótesis inventada: el aprendizaje y la memoria aumentaban cuando se infligía dolor al sujeto. 

Un porcentaje tan alto de honorables ciudadanos que no tenían claras las prioridades éticas podría ser rebasado con creces en el siglo XXI. Pensemos en esas generaciones de jóvenes acostumbrados a la barbarie violenta a través de video juegos y películas. En esos militares que envían desde sus pantallas drones armados a terminar con "enemigos" con tal contundencia explosiva que causan daños enormes y muertes a personas  a las que ven como elementos de un video juego. ¿Estaremos mutando y perdiendo la sensibilidad ética o sólo es la misma faceta bestial que ha mostrado el ser humano durante toda nuestra sangrienta historia? Quizá unicamente ha cambiado el modo, el entorno, el juego. Parece que los humanos tienen una mezcla de los genes de Hitler, Tamerlán, Atila o Stalin en su código genético de especie. Sólo hay que darle "motivos justificados" para despertar.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

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17 junio 2019 1 17 /06 /junio /2019 09:58

Zygmunt Bauman, sociólogo polaco que falleció en enero de 2017, se hizo sumamente popular por la desnuda brillantez de su crítica rotunda al modelo de sociedad en que vivimos y, sobre todo, en la amenazante y progresiva degradación que ese modelo comporta. La originalidad de este pensador estriba en su uso del término "líquido", una definición compleja de estado, aplicada al modo de vida, el amor, la economía y otras actividades sociales y humanas (en muchos casos rozando conceptos filosóficos de Russell, Marcuse, Althusser, Habermas, Adorno, Fromm y Huxley entre otros).

Para Bauman vivimos en una sociedad posmoderna que tiene características "líquidas"  ya que en ella "las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que las formas de actuar se consoliden en unos hábitos y en una rutina determinadas". Ese tipo de sociedad refuerza constantemente un estilo de vida incapaz de mantener una forma o un modo de vivir determinados durante mucho tiempo. Como escribe Bauman "los logros individuales --en esta sociedad moderna líquida- no pueden solidificarse en bienes duraderos porque los activos se convierten en pasivos y las capacidades en discapacidades en un abrir y cerrar de ojos". ¿Dónde nos va a llevar esto? Bauman  tiene la honestidad de afirmar "ninguna estimación de la evolución futura de esta sociedad líquida y sus individuos poder ser considerada plena y verdaderamente fiables", ya que "la extrapolación de hechos del pasado con el objeto de predecir tendencias futuras no deja de ser una práctica cada vez más arriesgada y ....engañosa".

¿Por qué es así? Basta que observen como en poco tiempo estamos más destinados a que nuestras posesiones, nuestros valores, nuestras actitudes, se escapen entre los dedos como si fuera agua. No hay ningún futuro certero, concreto, fiable, la celeridad de los cambios impide que nada se solidifique, ya que todos los futuros que puedan darse, serán reinventados una y otra vez en un bucle que no acaba nunca. Bauman nos muestra un mundo de desasosiego, de crisis vital, en el que nos da una visión diferente de lo que estamos viviendo. ¿Cuál es el propósito? Hacernos pensar en nuestra vida personal, en lo que está sucediendo, y en cómo vivir en relación con una sociedad, un mundo, una cultura que nos lleva justamente a perder nuestra identidad. 

En un mundo en el que la inmediatez, lo perecedero, es  lo que prima (cosa que aceptamos con la mayor inconsciencia) es preciso reflexionar, buscar, informarnos para poder entender el tipo de mundo que se nos presenta y tal vez hallar un estilo de vida que pueda minimizar los impactos negativos de la "vida líquida", un mundo de consumo, en el que aquello que consumimos está destinado a cambiar y desaparecer en poco tiempo. Y afirma: "...la vida líquida es una vida precaria y vivida en condiciones de incertidumbre constante"

En la actual Postmodernidad las personas pasan a ser regidas a un nivel planetario quedando el Estado reducido a ser un simple subalterno del mercado. Y en esta época socio histórica "la vida líquida consiste en la imposibilidad de solidificar los esfuerzos de la persona en algo tangible, esto es, el hombre postmoderno verá como su trabajo, sus amistades o su pareja están sometidos a procesos ininterrumpidos de cambio que no puede prever, ni siquiera alcanzar a entender".  Vivimos acosados por las dudas y la inseguridad, incluso en el ámbito del consumo regido por la obsolescencia programa de los productos y las novedades continuas de objetos sustitutorios con una vida efímera (observad los móviles).

Toda producto tiene fecha de caducidad. Hasta nosotros o nuestra vida de relación social o sentimental (facilidad para deshacer una relación amorosa que ya no nos aporta la necesaria dosis pasajera de felicidad).

No es fácil leer a Bauman. Pero sí es sumamente sugerente y tanto sus diagnosis como sus proyecciones son tan interesantes como  alarmantes, ya que ayuda a entender el mundo en el que vivimos. Como cuando nos habla del aglutinamiento paulatino de riqueza en muy pocas manos o la progresiva influencia de lo privado sobre lo público. "En las últimas décadas vemos como los espacios públicos (parques) en las ciudades se van sustituyendo cada vez más por espacios privados (centros comerciales)".  También, cómo no, nos habla de la "influencia que todo este proceso ha tenido en la educación con su vertiginosa obsolescencia y su rápida privatización".

Este libro, que no llega  a ser un texto científico,  tampoco es un texto de divulgación, su lectura es exigente y sólida, aunque no nos agobia, si nos exige atención. Y una curiosidad: se trata de un texto publicado en 2005, creo. Su aterradora vigencia dice mucho en favor de Bauman y muy poco en favor de la inteligencia social humana del siglo XXI. Como cuando nos alerta analizando la sociedad norteamericana en unos términos extrapolables casi en su totalidad a nuestras democracias europeas:"...esa impotencia del electorado producida por la ignorancia, la incredulidad general en la eficacia del disenso frente al poder y la no implicación en la política, son capitales políticos necesitados y muy bien recibidos bien por un gobierno impaciente por librarse de las constricciones que una democracia más fuerte impuso sobre sus dirigentes. La dominación a través de una ignorancia y una incertidumbre deliberadamente cultivadas resulta más potente y económica que un gobierno fundamentado sobre un debate de los hechos y un esfuerzo persistente de acuerdo sobre la verdad y las formas menos arriesgadas  de proceder." Y termina con un diagnóstico certero: La ignorancia política se perpetúa a sí misma y junto con la inactividad da los medios con el que trenzar la cuerda que ata a la democracia de pies y manos. Por tanto, "necesitamos la educación permanente para tener opciones entre las que elegir. Pero la necesitamos aún más para promover las condiciones que permitan que esa elección esté a nuestro alcance y dentro de nuestras posibilidades".

 

FICHA

VIDA LIQUIDA.-Zygmunt Bauman.-Trad. Albino Santos.-Ed. Austral.-206 págs. ISBN 9788408040958

 

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