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22 marzo 2019 5 22 /03 /marzo /2019 10:12
 

 "...Son las alegrías sencillas: basta que nos despojen de ellas para que reparemos en lo mucho que las necesitamos en nuestra vida". Ese es uno de los argumentos principales de este libro sencillo como las alegrías que preconiza, que no busca profundidades y se suele explayar en circunstancias y detalles personales que el lector puede apreciar y valorar no sólo como las de un hombre que ha vivido mucho, sino que ha sacado las correspondientes lecciones de su existencia y tiene el loable capricho de legar algo de filosofía personal a sus lectores. Seguramente los que acostumbran a leer los ensayos del conocido antropólogo francés, quizá se encuentren ante unos mensajes y estilo que no se esperaban.

Augé no busca explicaciones filosóficas de hondo calado o fórmulas de psicología que avalen sus palabras. No trata de escribir un libro de autoayuda. Es más bien la condensación psicológica y literaria de vivencias y reflexiones personales, cuestiones que se derivan de los encuentros que la vida nos regala con elementos causales que podrían parecer banales, una película, un poema, el protagonista de una novela, un atardecer, un determinado sabor, una frase musical y que impresionaron vivamente la sensibilidad receptiva del autor, que no es poca. Augé, generosamente, infiere que ese tipo de sensibilidad de percepción es algo común en muchas personas  y que entenderán y compartirán su discurso. Aunque quizá sea preciso que sean personas que logren sacudirse la habitual sumisión a la dictadura de los deseos, las expectativas o las ambiciones y a los agobios del trabajo y la supervivencia. Aunque sobrevivan, dice  Augé, "a las tempestades que quiebran el alma y a las inundaciones que las asfixian y ahogan".

Citas irónicas a Luc Ferry, Laurent Gounelle o Alain Badiou o Cioran, con su "alegre pesimismo". Voltaire, Pascal o Saint Just, amalgamados con los recuerdos y vivencias del autor. También aparecen Stendhal, Malraux y  Flaubert que sirven como excusa a nuestro autor para reflexionar con sencillez y sentido común, sin alterar el curso plácido de su discurso que se pierde en evocaciones de experiencias teatrales propias, de placeres "de la espera y alegría del recuerdo", viendo películas antiguas, rememorando los primeros encuentros o los encantos de la pasta italiana, para terminar con las "alegrías de la senectud" y las palabras de Séneca al respecto. Los lectores de este libro tendrán una experiencia refleja de la serenidad, el buen humor, la ironía nada agresiva que fluyen por sus páginas y de algo más que tiene un gran valor: una especie de sabiduría decantada que parece latir detrás de las palabras, de las frases y de las imágenes. 

FICHA
Las pequeñas alegrías.- : Marc Augé.- Traducción: Claudia Casanova.-Editorial: Ático de los libros
Número de páginas: 109 IS.B.N. 978-84-16222-95-7
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19 marzo 2019 2 19 /03 /marzo /2019 10:52

Malcom Bradbury era un profesor universitario, ensayista y novelista que obtuvo bastantes éxitos a partir de los años sesenta, tras un primer estudio crítico sobre la obra de Evelyn Waugh. Nació en una familia humilde de Sheffield en 1932 y murió en diciembre del 2000. El brillante y entretenido libro que comentamos nació de la colaboración de Bradbury con un programa cultural de una emisora londinense de televisión, a finales de los ochenta,(cuyo título fue después el del libro) en el que se analizó la incidencia de la Modernidad en la cultura, la sociedad, el arte y la literatura, las formas de pensar, los hábitos y convenciones y hasta la estructura del yo y el potencial del lenguaje a través de diez escritores que pertenecieron a la época que va desde finales del siglo XIX hasta el comienzo de la II Guerra Mundial. En concreto hablamos de Joyce, Proust, Eliot, Ibsen, Viriginia Woolf, Kafka, Dostoievsky, Pirandello, Thomas Mann y  Joseph Conrad. Este libro fue escrito con los materiales y documentación preparados para el programa y ampliado con las reflexiones propias del autor.

Especialmente interesante es la introducción escrita por Bradbury sobre en qué consiste la Modernidad, su relación con los eventos políticos y sociales  en los que estuvo envuelta, sus principales figuras (empezando por el poeta Ezra Pound, cuyo "hagas lo que hagas, que sea nuevo" dirigido a todos los artistas de la época fue un detonante para poetas, escritores, dramaturgos, pintores y escultores) y los desafíos que se plantearon en una época histórica muy revuelta que encubaba el huevo de serpiente de la Gran Guerra (que sólo sería la Primera).

A través de la amena lectura de este libro de ensayos literarios uno descubre la importancia que las ideas y presupuestos de la Modernidad -en realidad fue un cambio de paradigma social, artístico y humano- tuvieron no sólo en sí mismos sino como preludio a los cambios que vendrían después del horror global de la II GM. El arte como desafío al orden establecido, a las costumbres tradicionales y encorsetadoras y a una forma de concebir el mundo que se haría añicos con los movimientos de liberación, el Manifiesto Comunista de Marx y Engels 1848), la emergencia del nuevo proletariado industrial que hacía temblar en sus cimientos a la sociedad burguesa por la visión revolucionaria, materialista y secular de la historia  que se estaba llevando a cabo. Y añadiendo en 1859 la publicación de "El origen de las especies" de Darwin, que socavó , junto a Freud, hasta la soberbia y la seguridad del hombre ante el resto de la Creación y sobre sí mismo.

En este contexto, Malcom nos presenta al protagonista de "Muerte en Venecia" de Mann, el escritor Gustav von Aschenbach y nos recuerda una frase de la novela donde se habla "de la necesidad que el artista experimenta de conocimiento peligroso, de presión creadora sobre sí mismo para abandonar las normas...y transgredirlas". Y eso es lo que todos y cada uno del resto de esos creadores analizados por Bradbury,  logró con su obra. Como Proust, Pound o Joyce que provocaron una capital transformación de las formas, el espíritu y la naturaleza de la poesía y la narrativa. Y de aquella polvareda, el actual lodazal, donde como siempre crecen nenúfares entre el barro. Fue Nietszche quien dijo proféticamente (en el siglo XIX): "los hombres modernos son los hijos de un periodo fragmentado, pluralista, enfermo y espectral". Y ni siquiera soñó que a ese desequilibrio metafísico se uniría el ácido de las nuevas tecnologías  que está dando el golpe de gracia a toda esa modernidad que Bradbury nos cuenta, provocando ya más nostalgia que admiración.

Y es que la lectura de este libro, además de hacernos desear volver a leer o empezar a leer a esos autores, nos da una lección actualísima sobre el movimiento cultural como dinámica del cambio de paradigma (no sólo la ciencia tiene ese poder). Si Ibsen nos dice "no hay pensamiento alguno que dure hoy más de veinte años" en su "Un enemigo del pueblo", escrito a finales de 1800, para significar esa movilidad destructiva de la modernez artística, ¿se imaginan la cara que pondría al ver que la vida media de cualquier producto cultural o tecnológico en nuestros días no pasa de dos semanas? O la frase de Virginia Woolf cuando escribía emocionada, "alrededor de 1910 , el carácter humano cambió de pronto" o los comentarios a los efectos "terminales" de la I Guerra Mundial, cuando D.H. Lawrence afirmaba "El mundo concluyó en 1915". Da un poco de vértigo comprobar la aceleración suicida de nuestro mundo actual comparado con aquél que evoca este libro a través de unos escritores que suman inteligencia, conocimiento, sensibilidad y genio creativo. Evidentemente la importancia literaria de esos diez autores es muy distinta y variada. El paso del tiempo, aun respetándolos, ha cribado el papel que han tenido en la Historia de la Cultura. Y así, Proust y Joyce, acompañados  quizá por Kafka y Eliot, están por encima de Mann, Woolf y Dostoievsky y todos estos siguen siendo más actuales que Pirandello, Ibsen y Conrad. Aún así vale la pena leerlos a todos pues cumplen los requisitos básicos de haber sido, en su época, detonantes muy activos de todos los cambios que hemos visto.

FICHA

EL MUNDO MODERNO.-DIEZ GRANDES ESCRITORES.- Malcom Bradbury.- Trad. Marco Aurelio Galmarini. Edhasa. 325 págs. ISBN 9788435014380

 

 

 

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10 marzo 2019 7 10 /03 /marzo /2019 08:50

Se trata de breve ensayo de Hannah Arendt , hasta ahora desconocido, al menos en versión española. La ensayista judía, discípula y amiga íntima del  filósofo de historial nazi, Heiddegger, es suficientemente conocida, por la valentía y audacia de su pensamiento y por sus opiniones controvertidas.  Arendt escribió mucho y su pensamiento político, social e histórico resultan bastante difícil de ser encuadrados en una determinada corriente, leemos textos conservadores y otros de izquierda extrema, otros conformistas y algunos revolucionarios cuando no abiertamente polémicos como el de "Eichman en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal".

En el ámbito judío, este libro provocó contra la Arendt una radical y dura campaña de rechazo y descrédito, repitiéndose el "caso Spinoza", aunque por motivos distintos y sin que hubiera una interdicción religiosa, aunque sí social,  como tuvo que sufrir el gran filósofo del siglo XVII. La semejanza estriba en las actitudes ambos pensadores judíos, la valentía y honestidad con la que defendieron sus ideas y sobre todo la libertad de exponerlas. Los judíos no toleraron que criticara el secuestro ilegal de Eichmann en Argentina por los servicios secretos israelíes, la formación de un tribunal poco imparcial y, sobre todo, ver en Eichmann no tanto un sádico sino un pobre hombre que se limitó a obedecer órdenes. Desde Arendt, dicha idea de banalidad o frivolidad de tales individuos,  sin disminuir la responsabilidad de sus actos horribles, hace hincapié en  la estupidez malévola y rutinaria de tipos sin inteligencia moral que escudan su estulticia tras el sello de "obediencia a las órdenes recibidas".

El libro La libertad de ser libres, escrito a  finales de los 60  fue publicado póstumamente. Tiene un epílogo de Thomas Meyer y una amplia bibliografía y las traducciones al castellano de muchas de sus obras. Las cuarenta y pico páginas de este breve ensayo , estudian el concepto de revolución, las formas en que se produce históricamente y  la relación que este dramático hecho histórico tiene con un elemento básico de la humanidad: la necesidad esencial de libertad que el hombre tiene y que debe defender, creando un proceso revolucionario cuyo objetivo inexcusable es la libertad.  Las revoluciones políticas tienen su idiosincrasia propia, condiciones y características que son distintas a los cambios de paradigma de las revoluciones científicas.

Etimológicamente,  la revolución se define con una vuelta al principio, dar la vuelta sobre sí mismo como en un círculo. Lo cual no es lo indicado en las revoluciones políticas que suelen romper con lo antiguo para imponer algo nuevo. La libertad se equipara, según Isaiah Berlin, a la libertad negativa o repudio de lo anterior; y a la positiva, que hace que  la libertad influya en nuestra vida y la manera distinta de vivirla. Y ahí es donde la historia hace sus propios ensayos e interpretaciones: hay una gran diferencia entre la Revolución Francesa y la de Estados Unidos. La primera acaba con el Terror y la segunda con una cierta idea de la nueva libertad y los derechos de igualdad ciudadana (con defectos: los esclavos negros). Generadas por minorías ilustradas los que se aprovechan del vacío de poder , suelen desembocar en manipulaciones y abusos  que sin volver aparentemente a la situación anterior vcrean otras paralelas y tan destructivas como las que sustituyeron (¿recuerdan las "revoluciones" que manipularon Hitler o Stalin?). "Las revoluciones parten de cero si son tales. Y dice Arendt "Como nosotros, que somos lanzados al mundo desde la nada. Y desde ahí nos construimos con los demás. Cómo lo hagamos depende de nosotros. Es siempre una esperanza en unos seres que estamos dotados con la capacidad de recordar y actuar".

FICHA

LA LIBERTAD DE SER LIBRES.- Hannah Arendt.- Trad. Teófilo de Lozoya y Juan Rabasseda.- 87 págs.14,90 euros.- Taurus ediciones. ISBN 9788430622313

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25 febrero 2019 1 25 /02 /febrero /2019 10:42

Leo un delicioso compendio de charlas radiofónicas del escritor inglés  E.M. Forster en la BBC. De 1929 a 1958 Forster (que se ya se había labrado una sólida reputación como novelista con obras como "Howards End", "Una habitación con vistas" o "Pasaje a la India") realizó una serie de charlas literarias con periodicidad variable, en las que hablaba de libros y autores con una singularidad: las emisiones se hacían en una frecuencia de radio especial porque iban dirigidas al numeroso público que escuchaba la BBC en la India, aunque algunas eventualmente, se podían emitir en la madre patria. Como  la escritora Zadie Smith (inglesa de origen jamaicano), admiradora incondicional de Forster y autora del epílogo del libro, considero que este autor "convirtió en credo la sinceridad personal y se forjó una carrera en la doblez. Fue conservador entre modernistas y sin embargo en cuestiones como pacifismo, clase, educación y raza, fue un progresista decidido". En las charlas es agudo, amable, ético sin encarnizarse,  no se tomaba la crítica literaria muy en serio e  insistía en los mismos temas esenciales de sus novelas: la libre y fluida comunicación.entre las personas, las ideas, las naciones, el corazón y la cabeza, el corazón y el arte.. Sin eso las cosas nunca acaban de ir bien.

Debemos la selección y prólogo, a Gonzalo Torné (excelente), a  Alpha Decay la edición y a la escritora inglesa Zadie Smith, un epílogo chispeante sobre "su escritor preferido". El volumen recoge, sin orden cronológico, treinta y una de las casi ciento cincuenta charlas sobre libros y escritores que –entre 1929 y 1963, en diferentes programas y sin periodicidad fija– Forster  dirigió a oyentes, principalmente indios, de la BBC. En un lapso de tiempo tan largo no es que el escritor se prodigara demasiado pero,a tenor de lo leído, las charlas tenían una calidad literaria y crítica bastante considerable. 

El lector se sentirá gratamente sorprendido por la variedad de registros lectores de Fosrter, que solía terminar sus charlas indicando a sus oyentes cuánto costaba el libro y dónde podían pedirlo: recuerden que su público principal estaba en la India (país que Forster visitó varias veces en la época colonial y que amaba: de ahí su maravillosa novela "Viaje a la India", para mí superior a "Una habitación con vistas"). Acompañar a Forster en sus lecturas de Shakespeare, la Austen, Huxley, Melville, Auden, Zweig, Steinbeck, Kipling, Mann, Lawrence, Eliot, Twain, Strachey, Hardy, Dos Passos y otros grandes de la literatura clásica o contemporánea, es un privilegio. No tanto por lo mucho que sabía de sus estilos, sino por las anécdotas y por el talante crítica que le hacía comentar tanto lo que le gustaba como lo que rechazaba de esos autores encumbrados, usando una ironía carente de sarcasmo pero llena de guiños picarescos y críticas a pecho descubierto sin caer en la vulgaridad agresiva o la banalidad displicente. 

Capítulo aparte merece el epílogo firmado por Zadie, gran novelista y ensayista que nos brinda un texto en el que brilla el respeto por Forster pero también los "peros" que sin malicia y  con una franqueza y honestidad admirables, nos comenta, enriqueciendo humanamente la figura de este escritor de escasa pero relevante obra literaria, que provocó un escándalo mediático y literario en la puritana e hipócrita Inglaterra cuando se publicó tras su muerte una novela "Maurice" donde quedaba reflejada su secreta homosexualidad. La Smith comenta también las  versiones cinematográficas que James Ivory (tres) y David Lean (una) hicieron de sus novelas –en vida sólo publicó cinco–. El meollo de la cuestión radica en la valoración de nota media que Zadie da a su escritor admirado, no a su obra, sino a sus charlas, de las que se desprende  “un tono coloquial, banal y sin pretensiones académicas” (al contrario que Eliot, que arrugaba la nariz cuando pasaba por el pasillo del locutorio donde hablaba Forster camino de otro donde solía hablar él. Francamente creo que los "defectos" apuntados por Zadie son virtudes dado el medio comunicativo de que se trata y el público al que va dirigido. El prologuista es más generoso y certero cuando escribe de Forster: ..." tiene la capacidad de transmitir ideas complejas en un estilo sencillo”...sin  pedanterías ni guiños para entendidos… las charlas de Forster son serviciales en el sentido más noble del término”.

Lean este libro, amigos. Empiecen por la primera charla "¿Son útiles los libros?", que les invitará a sonreir y a reflexionar en el sencillo pero profundo calado de la inteligencia de Forster. Luego pueden ir saltando de autor analizado, o mejor presentado,  por el orden que ustedes deseen, e incluso evitarse algunos de los menos conocidos. Forster dice contestando a la pregunta de su primera charla que los libros son útiles "porque mejoran a las personas". Esta recopilación de algunas de sus charlas mejoran , sin duda, al lector.

 

FICHA

ALGUNOS LIBROS.- E. M. Forster.-Ensayo. Pról: G. Torné. Epílogo: Zadie Smith. Alpha Decay, 2018. 308 páginas. 18 euros.- ISBN:9788494821035

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23 febrero 2019 6 23 /02 /febrero /2019 10:50

 

Excelente ensayo de la profesora de la Universidad de Zaragoza, Sandra Santa. Es este un libro en el que queda clara la importancia de Karl Kraus, el combativo, ingenioso y duro polemista y poeta que vertebró en torno a su revista personal "La Antorcha", sus aforismos y su carácter crítico y ferozmente incisivo, todo un desafío a la Torre de Babel que era el Imperio austrohúngaro y su decadencia y muerte por los dos elementos, las lenguas y los nacionalismos que darían lugar a la Primera Guerra Mundial y unos años más tarde a la aún más horrible II guerra.

 Complejo y exigente, el texto de la Santana, se centra en los dos ejes que moverían el entramado del cambio casi copernicamos que daría el mundo desde finales del siglo del convulso siglo XIX, al apocalipsis global que causarían las dos guerras mundiales y otras periféricas igualmente sanguinarias y bochornosas: la dinámica destructiva de los nacionalismos y la creativa pero igualmente destructivas de  las distintas lenguas enfrentadas (como signos de estatus y poder) y el lenguaje como elemento catalizador del ser humano y de su producto más valorado: la cultura y las prolijas manifestaciones de su ejercicio.

El libro se centra en la controvertida figura de Kark Kraus (Bohemia, 1874-Viena 1936), en sus influencias propias y ajenas, en la Viena de su época, caldo de cultivo de una rebelión masiva en el amplio campo de la cultura y en el cuestionamiento del lenguaje como motor del pensamiento, como célula de identidad, como fuerza creativa y, por último pero no menos decisivo, su enorme poder de separar, enclaustrar y destruir a las personas. A  través de Kraus y coronándose en Wittgenstein el lenguaje se convierte en uno de los paradigmas que hicieron gemir a la filosofía en un estertor de muerte: cuando sólo queda el silencio y lo único razonable es callar.

Los "dramatis personae" de esta tragedia de la Viena finisecular, el nido de la serpiente que arrasará Europa y parte del resto del mundo, son como tristes y desahuciados personajes de Esquilo, de Sófocles, Eurípides o del mismísimo Shakespeare que danzan cogidos de la mano en una larga hilera bajo la música y el ritmo que les marca la muerte, la violencia, el hambre y la peste.Empezando con Karl Kraus, una especie de fáustico notario de la época y siguiendo por seguidores,admiradores y contrarios: Adorno, Walter Benjamín, Rilke, Elias Canetti, el pintor Gustav Klimt, la arquitectura desafiante de Adolf Loos, la música atonal de Arnold Schönberg, los filósofos Fritz Mauthner o Ludwig Wittgenstein, los poetas Stefan George o Hugo von Hoffmansthal (que certificaría la muerte del lenguaje como había sido considerado hasta entonces en su "Carta de Lord Chandos", el mismísimo Freud, el gran Nietszche  o el científico Ernst Mach, el provocador Otto Weininger con su "Sexo y carácter", los escritores Herman Bahr (la "bestia negra" de Kraus) y el malogrado Robert Musil cuyo "Hombre sin atributos" glosaría al tipo paradigmático de ese fértil pero desafiante momento histórico...

Santana nos hace partícipes de las filias y fobias de Kraus, de su misoginia galopante pero, al tiempo, de su sacralizada simbología de la madre nutricia y protectora (la lengua) y su contrafigura, la prostituta, de la que defiende la claridad de su función y la hipocresía burguesa que la explota y envilece. También aclara ciertos puntos que aparecen en el libro de "La Viena de Wittgenstein" de Janik y Toulmin, contrastándolos con la bibliografía  posterior y estudios más recientes sobre Kraus y su época, incluída la relación temática con Wittgenstein en lo referente al lenguaje. La lectura del libro revela una excepcional y curiosa circunstancia: el simple hecho de que la censura del Imperio permitiera la labor de Kraus sin ponerle cortapisas (las reacciones contrarias, a veces en forma de palizas, se las propinaban los muchísimos enemigos que Kraus se buscaba con demasiada ligereza: incluso su muerte, tras las complicaciones causadas por el atropello de un ciclista que se dio a la fuga no tuvo nada que ver con la policía secreta vienesa). Ni juicios por desacato, ni ostracismo intelectual ni campañas de difamación en la prensa tan atacada por Kraus. Sorprendente. 

 Sugiere la autora que esta implacable crítica del sistema era un mal menor que la tambaleante república austríaca que sucedió al Imperio, no tuvo en cuenta ante el auge de sus problemas y el ascenso imparable del nazismo,  En realidad la crítica feroz de Kraus al lenguaje establecido, sólo era una vertiente más de un problema global: la naturaleza de un Babel social, étnico y linguístico que constituía la sociedad austríaca, en la que el alemán era un idioma más y no el mejor considerado, hasta que el golpe de timón nazi lo convirtió en el privilegiado.

De Kraus nos quedamos con su sarcasmo y su ironía, sus pertinentes ataques a la hipocresía sexual de una sociedad bastante corrompida, a una judicatura inicua y a los ecos que la prensa difundía contaminando a la opinión pública. Sorprende que la misoginia de Kraus no sea un inconveniente para las feroces diatribas que lanzaba contra unas leyes y una sociedad que convertían a la mujer en un objeto despreciable, cuando Kraus no se cansó de proclamar la supuesta inferioridad intelectual femenina. Aún teniendo en cuenta todos los contras de este escritor y poeta en perenne lucha activa por todas las causas perdidas, para cualquier pensador que se precie de amar la libertad de espíritu, la honestidad y la crítica sincera, Kraus es un referente. Léanlo. Pero antes pasen por el libro de Sandra Santana. 

FICHA

EL LABERINTO DE LA PALABRA.- Sandra Santana.- Ed. Acantilado.-361 págs.-ISBN 9788492649914



 

 

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20 febrero 2019 3 20 /02 /febrero /2019 09:52

 

Me llamó la atención que la novelista Espido Freire tocara el ensayo literario trufado delibro de viajes y más que lo hiciera en escritoras de estilos y carácter tan diferentes aunque ciertamente había algunas similitudes de tipo social y humano. Pero las coincidencias relativas son numerosas y siempre justifican un largo viaje de búsqueda de paisajes y lugares de las novelas que esas autoras han escrito.Y ahí acierta Espido y no sólo eso, divierte y estimula. Confieso que  estoy deseado empezar a releer algunas de las novelas, sobre todo de la Austen, más afín a mis gustos.

El comienzo no podía ser más prometedor: "Se ama a algunos autores de la misma manera que nos apasionamos por ciertas personas, con el mismo desprecio porla ógica y la misma fascinación por hechostriviales". Oh, si, por cierto. Doy fe: mi amor por la Crompton y su Guillermo, Sherlock Holmes, Poe, Stevenson, Proust, Lowry, Durrell, etc. Podría escribir sendas novelas sobre las triviales o banales circunstancias que los convirtieron en mis preferidos.

Así, la autora escribe en su impagable introducción: "cómo cuatro mujeres solteras y pobres, autodidactas, con mala salud, aisladas en el campo en un siglo que no potenciaba sus facultades, que murieron antes de llegar a la cuarentena, se las arreglaron para escibir una docena de las mejores novelas en lengua inglesa". Por eso este libro se convierte para Espido en un "bildungsroman", una libro de aprendizaje, de iniciación personal, ese enfrentarse a fallos de carácter y aprender de ellos, la búsqueda de la perfección en el amor.

El libro está estructurado como un viaje que nos lleva de exterior de las novelas de la Austen o las Bronte, es decir las caracteristicas de las sociedades donde viven, los pueblos, ciudades o zonas rurales donde viven, sus viviendas, incluso sus habitaciones, al interior, sus problemas personales y de salud, sociales o financieros.  La primera parte está dedicada a los lugares ingleses donde se desarrollan las novelas de la Austen.La segunda se reduce a una localización y va ajustándose casi cuarto por cuarto de la vivienda de las tres hemanas Bronte, analizando la repercusión literaria de las localidades de la zona de Leeds relacionada con ellas. Las descripciones físicas actuales que hizo Espido durante su viaje, enriquecidas con sus esperiencias personales es un valor añadido al libro pues no solo son divertidas sino aleccionadoras, en el sentido de qeu el lector acaba conociendo tanto a la Austen, una dama georgiana, que a las otras tres damas victorianas, como a Espido Freire, una joven escritora viajera de nuestro tiempo.

Resulta muy significativo cómo Espido enfatiza las dificultades que una mujer tenía en ambas épocas para publicar con su nombre, usando pseudónimos masculinos o, en algunos casos, firmando con el nombre desu marido o compañero (cosa que duró hasta el siglo XX: como muestra un botón, el caso de la autora fancesa Collette.). En el caso de la Austen con el agravante de las dificultades personales (nunca tuvo una "habitación propia" nos dice Espido en forma muy wolffiana) y económicas, con pérdidas en algunas ocasiones.

Un libro entretenido y bien documentado literariamente. Los elementos propios del viaje de Espido por esas tierras son de un enorme encanto.

FICHA

QUERIDA JANE, QUERIDA CHARLOTTE.- Por la ruta de Jane Austen y las hermanas Brontë. Espido Freire. 235 PÁGS. Ed. Aguilar, 2004. ISBN 978403093713
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15 febrero 2019 5 15 /02 /febrero /2019 10:24

 

Leo un libro reciente sobre unas charlas radiofónicas del escritor inglés E.M Forster   (“Pasaje a la India”, “Howard’s End”, “Una habitación con vistas”, etc.). Charlas que emitió la BBC durante casi treinta años, con una temática variada pero preferentemente literaria. Mi reflexión de hoy no tiene que ver directamente con Forster, sino con una simple observación que el traductor, prologuista y editor español de este libro, Gonzalo Torner, hace respecto al momento histórico y social en que se emiten: poco antes, durante y después de la II Guerra Mundial.

Dice Torner, “La comunidad libresca…para haberse acostumbrado a vivir con cierta sensación de crepúsculo, provocado por muy diversos motivos: amenazas tecnológicas, decadencias intrínsecas, crisis de público, desánimos contables…Pero si tenemos en cuenta lo lejos de donde viene la tradición libresca…el enfermo parece gozar de una resistente mala salud. En tiempos de Forster también existía la proverbial amenaza fantasma tecnológica…se consideraba que la propia radio podía arrebatarle al libro su prestigio y la atención de los lectores…son los años del auge de la grabación y transmisión de novelas, obras de teatro y poemas…”.

De vez en cuando resulta salutífero e inspirador echar la vista atrás de la mano de alguien que vivía en ese pasado y nos habla de temores y alarmas  muy reales en ese momento. Hoy en día hemos superado los “fantasmas” amenazadores del cine, la televisión, los ordenadores personales, los teléfonos inteligentes  y el e-book. Se editan –en papel y en soporte electrónico – más libros que nunca, se siguen vendiendo, nacen y cierran editoriales y librerías y el mercado del libro de segunda mano sigue floreciente, con la incorporación genial de los establecimientos de la franquicia Re-Ready, libros a precio fijo, el mismo para todos (de 2 a 3 euros, según el número de ejemplares que se compren) que van apareciendo en todas las grandes capitales del país.

Mantengo relaciones de amistad, clientela y profesionales con múltiples libreros, editores, escritores y demás personajes del mundo del libro. En casi todos capto esa sensación un tanto amarga y apesadumbrada de “fin de época”. Tan semejante a la que se vive en casi todos los ambientes científicos y profesionales ante el cambio de paradigma que el progreso tecnológico y cuántico está causando.

Sin embargo no nos debe asustar la sensación de cambio irremediable, de pérdidas de seguridades y de costumbres enraizadas en el subconsciente. Como su propio nombre indica son “sensaciones”, son proyecciones de temores, pensamientos no sometidos a análisis y razonamiento, a información fidedigna y contrastada, Sombras con más carga emotiva que real. Hay que aceptar esa dinámica de cambio y tratar de ajustar el paso, abrir la mente y eliminar los prejuicios. La zona de confort personal no puede depender más que del equilibrio y armonía de tu mente. Y ese es el mejor bagaje instrumental para lidiar con el mundo nuevo que adviene, queramos o no, con sus propias luces y sombras. –ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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8 febrero 2019 5 08 /02 /febrero /2019 10:55

Leer a Emilio Lledó es un placer fructífero: no sólo alimenta tus ideas y te ofrece nuevos enfoques de las antiguas, sino que añade a la lucidez la elegancia expresiva. En esta ocasión voy a escribir de un libro con un subtítulo tan atractivo y actual como "La necesidad de la Literatura y la vigencia de la Filosofía". Se trata de una recopilación de antiguos artículos de Lledó - sorprendentemente actuales- de muy diversas fuentes pero con una temática común que enfoca la cultura con mayúsculas, los ataques y manipulaciones que debe sufrir por el poder y la política y, por último pero no menos importante, el papel que debe tener en la educación que impartimos a nuestros hijos desde la guardería a la Universidad. Estamos muy lejos de la noción griega de "padieia", pero no tanto del juicio de Kant sobre la cuestión que se resume en una frase antológica: "El hombre sólo puede ser hombre por la educación. No es nada más que lo que la educación hace de él". Por favor, no confundir con titulitis crónica o con iletrados tecnológicos.

Las opiniones y percepciones de Lledó sobre todo lo que tiene que ver con la educación, habida cuenta de que se ha dedicado toda su vida (tiene 92 años y desde los veinte está involucrado activamente en la pedagogía) a la enseñanza y  a reflexionar y filosofar sobre los métodos y planes de estudio, sobre la política oficial de enseñanza superior y en torno a la deriva social utilitarista que va solidificándose en nuestros tiempos y está desvirtuando la enseñanza de las Humanidades y la preparación de los profesionales del futuro cercano. Y no hablamos sólo de España, también de Alemania, de universidades presenciales y de las virtuales.

Su compromiso personal con enseñanzas plenas empezando por los elementos de la "padieia" griega y formulando principios sobre la madurez y el amor al conocimiento en un compromiso honesto sobre el oficio de maestro y el respeto al alumno. Y ese compromiso encarna en la formación permanente, en la curiosidad científica que desde los primeros filosofos griegos marcaba la diferencia y en el mantenimiento de valores y principios que ennoblecen el trabajo y hacen del trabajador un ser digno y en proceso de buscar la excelencia como persona y la excelencia en su trabajo.

"Educar es crear libertad, dar posibilidades, hacer pensar". Es un proyecto que vincula la libertad al ejercicio de enseñar y al placer de aprender. ¿Se enseña esto en los institutos, en las escuelas, en la Universidad? Una fábrica de títulos, una visión "asignatural" de la enseñanza que ha convertido a la Universidad en un conglomerado de conocimientos «estancos e inútiles» y un sistema de exámenes ("chantaje ritual").  “El asignaturismo, hacer exámenes continuamente, es la muerte de la cultura” dice Lledó, es inapropiado y absurdo ya que que sólo exigen memoria y no ejercicio de la razón. En conjunto el sistema produce "el atontamiento, el fanatismo y la violencia de la competencia hacia uno mismo y hacia los demás". La globalización y la digitalización que es la marca del mundo actual, pone en circulación unas técnicas complejas de acceso engañosamente simple que van manipulado y sustituyendo el hábito de pensar y nos convierten en usuarios más que en personas libres. Ya que se nos enseña el pensamiento vigente  y   la obra de los pensadores, pero no lo más elemental y necesario: enseñar a pensar.

Los artículos y trabajos reunidos en este libro ya tienen  unos años aunque la lucidez del pensamiento de Lledó les mantiene de plena actualidad (o es que el mundo va progresando por un desvío que ya no tiene  en cuenta los derechos de libertad y autonomía del individuo ya que los convierte en secundarios). Eso podría explicar que la educación esté en manos de grupos politicos o económicos (o religiosos, aunque en franco declive) que privilegian la formación científico-técnica que va creando clases privilegiadas y una masa  ignorante pero satisfecha por el acceso infantilizado -simplemente de usuario- a las nuevas tecnologías. Esa minoría que asiste a escuelas privadas o instituciones para formar dirigentes de elite (muchas veces subvencionadas por el Estado) va creando una situación social más o menos visible de desigualdad y sigue siendo uno de los endémicos males de la educación en este país. Dice Lledó : "Los pueblos marcados por grandes diferencias entre sus clases sociales son los más amenazados por la destrucción y la aniquilación, los más vencidos".

El lector se siente atraido -e irritado por la falta de reacción oficial y académica- por la defensa que hace Lledó de la Filosofía y la Literatura como elementos educacionales del ser humano. Y cita a Bertrand Russell: "La Filosofía debe ser estudiada, no por las respuestas concretas a los problemas que plantee, puesto que, por lo general, ninguna respuesta precisa puede ser conocida como verdadera sino, más bien, por el valor de los problemas mismos; porque estos problemas amplían nuestra concepción de lo posible, enriquecen nuestra imaginación intelectual y disminuyen nuestra seguridad dogmática".

Los artículos destinados a la educación a distancia han quedado un poco obsoletos en su enfoque, no en su razonamiento,  aunque en su momento fueron puntales para el progreso de una enseñanza que daba una oportunidad a muchísimos estudiantes que debían conciliar el mundo del trabajo con el del estudio. Sin embargo la,lucidez de sus planteamientos y sus oportunas citas devuelven la adecuación a este trabajo, por el que desfilan citas de Platón, Aristóteles, Kant, Nietzsche, Wittgenstein, Russell, o el Juan de Mairena  de Machado, Schiller y Ortega.

En una entrevista que se le hizo al salir este libro, Lledó aseguró que "no es fácil especular hasta dónde aguantará la filosofía y la literatura, tan necesarias sin embargo, en los planes de estudio y en la sociedad. Yo no me encuentro muy cómodo en este presente. Es nuestro mundo, lo sé, aunque también sospecho que estamos cometiendo entre todos un grave error. Pensar que "las Humanidades son algo secundario de la vida humana. Es cierto que el aspecto utilitario en las Humanidades no parece tan inmediato como el de la tecnología, pero sin ellas no es posible nada. Nos aportan conocimiento y capacidad de reflexión crítica. La importancia y necesidad de los grandes conceptos (Justicia, Bien, Verdad) es algo que aprendemos de leer filosofía, de leer literatura".

 FICHA

SOBRE LA EDUCACIÓN.- Emilio Lledó.-  260 págs. Ed Taurus, 2018. 19,90 euros.- ISBN 9788430619269

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3 febrero 2019 7 03 /02 /febrero /2019 09:55

Ayer volví a visitar "Irish" la película biográfica que Richard Eyre dedicó a la escritora Iris Murdoch, con un formidable terceto de actores: Kate Winslet y Judi Dench dando imagen de la juventud y la desdichada vejez de la escritora y Jim Broadvent prestando su físico inigualable de bondad e inteligencia a John Bayley, el marido y compañero de Irish durante más de 40 años. Precisamente en el libro de éste "Elegía a Irish" de 1999, se basa el guión de la película (un libro y un guión ligeramente manipulados al parecer por Bayley debido seguramente a que para esas fechas era una persona muy mayor y olvidadiza, y no había olvidado los disgustos y problemas que le causó cuidar a Irish durante sus últimos años, derruidos por el Alzheimer) Este año se cumple el centenario del nacimiento en Dublin de Irish.  Fue una joven provocadora, libre sentimentalmente hasta el extremo (entre sus amoríos más sonados está la relación con el judío Elias Canetti, que no la trata muy bien en sus memorias) sumamente inteligente y brillante en sus novelas y ensayos. Recuerdo con placer la lectura reciente de "El fuego y el sol", un ensayo sobre la paradoja de un Platón que ansía la Belleza y al mismo tiempo destierra a los artistas como un peligro en la búsqueda de la Verdad. Y, en novela, "Bajo la red", su primera novela, no la mejor desde luego, rescatada por Impedimenta el pasado año por la proximidad del centenario, supongo. En ella, una especie de "Ulises" con Londres como escenario y un protagonista que lo recorre como si fuera un Bloom más joven y desorientado, una mezcla de Tom Jones y de David Copperfield, nos muestra con ojos de pícaro las calles, rincones, pubs y gentes de un sucio Londres recién salido de la guerra, bohemio, desternillante, promiscuo y escasamente moral. De aquella lectura saqué una notas que dejan bien clara la calidad intelectual de Irish: "Toda teorización es una huida. Debe dirigirnos la situación en sí, y eso es inexpresablemente concreto. Desde luego, es algo a lo que nunca podemos acercarnos lo bastante, por mucho que intentemos, por así decirlo, meternos bajo la red". ¿De qué red habla Iris y su personaje? Del lenguaje, por supuesto. Algo que vemos en este otro fragmento de diálogo entre dos personajes de la novela: "Hay situaciones que no se pueden desenredar nunca-dijo Hugo- tienes que dejarlas a un lado. Tu problema, Jack,  es que quieres comprenderlo todo con empatía y no puede ser. Uno debe andar a trompicones aunque se equivoque. La verdad reside ahí. -Oh, al infierno la verdad... Las acciones no mienten; las palabras siempre...pero ya veo que todo ha sido una alucinación." (pág. 311). Y más adelante: "¿Cuándo conocemos a un ser humano? Tal vez sólo cuando uno ha comprobado la imposibilidad de conocerlo y ha renunciado al deseo de ello y al final ni siquiera siente su necesidad. Pero lo que uno consigue ya no es conocimiento, es simplemente una especie de coexistencia; y esa es también una de las máscaras del amor". (pág. 325). Y en otro lugar añade: "solo hay una cosa que haga a una mujer perdurar y es la inteligencia". o "encontrar a alguien inagotable es la definición del amor".

Pienso que la inteligencia como elemento básico para "perdurar" es necesario pero no suficiente. En estas cosas el azar, la oportunidad y el "kairós" o "momento adecuado" tienen mucho que decir, según afirmaba el viejo Epicuro basándose en Aristóteles nada menos. Y esto es válido para hombres y mujeres (sólo que éstas últimas también necesitarán superar los prejuicios ancestrales en contra). Y en cuanto a la "inagotabilidad" (lo siento por los "machos alfa"), no se refiere a la sexual, sino a la genuinamente basada en el intelecto, la sensibilidad, la empatía (del griego empathéia: capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos): , la creatividad, la generosidad y la compasión. Miren a su alrededor y si ven a alguien que tenga ese tipo de inagotabilidad, no le dejen que desaparezca de su vida. Hay muy pocos seres humanos así.-ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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21 enero 2019 1 21 /01 /enero /2019 10:33

El comisario Maigret es un clásico popular de la novela policíaca. Para mí no llega a la altura de Sherlock Holmes, pero si a la del padre Brown y está por encima de Hércules Poirot o la señora Marple de doña Agatha. También el  estilo literario y psicológico de Simenon no tiene nada que envidiar al de los autores ingleses citados. Justamente los seguidores de Maigret encontrarán algún detalle literario enriquecedor en este "caso", en el que pululan personajes del inframundo de pobreza y delincuencia que como ocurre en otras zonas de opulencia, el la cara oscura de la Costa Azul.

"Liberty Bar" es una novela corta de 1932 (la edición que manejo tiene 136 págs) y en ella el Comisario Maigret abandona su escenario habitual, sale de la compañía y la presencia de su esposa y vida familiar y es enviado a la Costa Azul a resolver un caso que involucra a un ex magnate australiano, va solo y con espíritu -disculpable- de pasar unos días de relativo asueto en la prestigiosa zona de descanso millonario. Uno de esos, el rico australiano, vive su retiro poco dorado  en una mansión de segunda en compañía de dos mujeres, su amante y la madre de ella, en un tipo de vida empobrecido y casi miserable (aunque él recibe una cantidad respetable cada mes desde Australia). El australiano ha sido asesinado de una puñalada en la espalda cuando regresaba a su casa tras una de sus frecuentes escapadas en las que bebía hasta la inconsciencia.

Maigret va desgranando a los sospechosos, empezando por la amante y su madre, dos patéticas mujeres, los locales que solía frecuentar y la gente de esos locales. El caso podía haber sido algo sórdido relacionado con la extorsión, la bebida, el juego, los celos o la codicia, pero se añade un motivo distinto: el australiano habia trabajado para el servicio de espionaje francés durante la Gran Guerra. El misterio está servido y Maigret va mostrando su tranquila astucia para desmontar el móvil político e afrontar el humano, demasiado humano. Es en el Liberty bar, un extraño local regentado por una vieja madame donde conoce a una joven prostituta y a su chulo, donde la madeja comienza a desenredarse. En fin, hasta aquí podemos contar. El resto es  guardado para placer del lector, que se encuentra con una novela distinta a las habituales del Comisario socarrón y minucioso.

Parece que Acantilado va a publicar la obra completa de Simenon sobre el comisario. Es una buena noticia, para los amantes de la novela francesa policiaca de calidad literaria.

LIBERTY BAR.- Georges Simenon.- 136 págs.  Trad, Nuria Petit.- Ed. Acantilado.- ISBN 9788417346355

 

 

 

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