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31 julio 2018 2 31 /07 /julio /2018 09:12

Vamos a adentrarnos en un viaje ambicioso en torno al ser humano en relación con el Universo. Empezaremos con el microcosmos  de "La conquista del cerebro" del matemático Daniel Tammet (una persona con deslumbrante inteligencia que padece el trastorno de Asperger, pero gracias a la suerte también pertenece al 1% de esos enfermos que "padecen" también el Síndrome del Sabio-savant-). Y ampliaremos esos "confines secretos de la mente", con el macrocosmos de "El universo en tu mano" de  Christophe Galfard, un físico, amigo y colaborador de Stephen Hawking, divulgador de la ciencia que nos propone " un viaje extraordinario a los límites del espacio y el tiempo". Ciencia en dos direcciones pero todas  con un impulso común  y, sin duda, con un objetivo semejante: entender el  ambivalente progreso de nuestra especie y promover un desarrollo más armónico antes de que sea demasiado tarde para ello.

Daniel Tammet es capaz de aprender cualquier idioma en una semana, de recitar de memoria miles de decimales del número pi y otras hazañas perceptivas gracias a sus capacidades cognitivas extraordinarias. Pero también es una buena persona y escribe libros de divulgación con los que intenta ayudar a los que no somos como él, o sea casi todos. Para ello nos escribe sobre los secretos del cerebro y los avances de las neurociencias, sobre cómo desarrollar la conciencia espacial, la intuición y la empatía y lograr nuevas formas de percepción y pensamiento creativo. Es un lector apasionado por la literatura, la poesía y los libros de neurociencias. Y también aficionado al cine (suele citar el caso del savant Kim Peek, popular por la película "Rain Man", basada en él y en su habilidad en nemotecnia numérica) y a la música.

Daniel Tammet  nos muestra algunos recientes hallazgos neuro científicos, a los que aporta sus propias reflexiones a fin de llegar a convencernos de que la mente del lector no es, realidad, tan distinta de la suya y que poniendo un poco de atención cualquiera puede aprender  algunas cosas que mejorarían nuestra percepción, cognición y relación con lo real. Para ello Tammet estudia el funcionamiento de su propia mente y trata de ofrecernos respuestas sobre las preguntas que todos nos hacemos sobre nuestra mente. Desde la neuroplasticidad y sus promesas bastante realistas de ayudarnos a resolver problemas de la mente que creíamos irresolubles, hasta la curiosa relación existente entre el proceso de desarrollo del lóbulo frontal en la adolescencia con esos actos impulsivos, absurdos y tontos a menudo que todos hemos sufrido -y hecho sufrir a los demás- en aquellos años ("que nadie diga que fueron felices", como decía Paul Nizan en un poema). Tammet también nos habla de un tema que ya hemos estudiado en estas páginas: los efectos beneficiosos de la meditación en el cerebro y la mente.

Como también ocurre entre algunos maestros budistas o expertos en meditación o mindfulness, Tammet da por sentado que el lector tiene recursos intelectuales o formativos que raramente están al alcance de cualquiera y precisan de una formación muy superior y más profunda de lo habitual en personas corrientes, incluso universitarios o científicos. Es decir, también hace falta un cerebro especial, inusualmente bien amueblado y entrenado.

Especialmente interesante es la sinceridad y honestidad de Tammet al desmontar ciertos tópicos sobre el autismo, aunque sea al coste de arremeter contra escritores muy respetables que ha escrito sobre esa perturbación cognitiva, como el gran Oliver Sacks (sobre todo en "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero") y asegura que no se puede catalogar sin más a todos los autistas como enfermos mentales, antisociales y discapacitados. Que hay tantos tipo de autistas como personas con ese mal y cada una es diferente  de las demás. Precisamente en consonancia con las nuevas tendencias  y descubrimientos de las neurociencias Tammet enfatiza la importancia de la influencia social y del bagaje cultural en los llamados test de inteligencia que olvidan a menudo el hecho incontrovertible de que hay muchos tipos de inteligencia, no sólo grados.

 

El amigo Gallard ha logrado escribir un libro especialmente brillante, de lectura fácil y rabiosamente dinámica e interesante. Él pone literalmente en nuestras manos una serie de conocimientos sobre el universo, el tiempo y el espacio, usando un lenguaje coloquial y divertido, evitando tecnicismos farragosos y prometiendo formalmente en el prefacio del libro que "tiene la intención de que ningún lector se quede rezagado en la lectura de su libro". Y a fe que consigue cumplir su promesa, al menos en lo que a este crítico concierne y a mi experiencia en pulsar los criterios lectores de muchos individuos.

Desde las preguntas que de niños nos hacíamos cada vez que alzábamos la cabeza y mirábamos en la noche el cielo cuajado de estrellas, la luna, las estrellas fugaces en las noches de agosto o nos extasiábamos con la metafísica poética de "2001, una odisea espacial", o devorábamos sin saber por qué toneladas  de ciencia ficción, de ciencia recreativa, de misterios del planeta por resolver hasta las cuestiones especulativas que leíamos en libros sobre física cuántica o descubrimientos de la neurociencias y las conexiones con las fuerzas energéticas primordiales hasta llegar al "todos somos Todo", somos una parte esencialmente relacionada y perteneciente al Universo, las preguntas no han cesado y sólo unas pocas reciben una respuesta científicamente válida. Pues bien, El universo en tu mano  da muchas --no todas, eso sería imposible aquí y ahora- respuestas. Y lo que es igual de importante, porque arremete contra las falsas verdades sobre el universo y la física que llevamos siglos repitiéndonos, y algunos tópicos igualmente falsos que se visten con el ropaje cuántico.

El hallazgo de este libro es su lenguaje y su recurso a la imaginación del lector de una manera eficaz y fascinante. Un uso fastuoso de metáforas, imágenes brillantes y conceptos profundos explicados con la sencillez y eficacia que utiliza un buen maestro con un niño de cinco años. Conseguir que imagines el aspecto de un agujero negro, el estallido de una estrella, la formación de satélites y planetas. Y añade a esto que Galfard tiene un saludable y chispeante sentido del humor que nos invita incluso a surfear sobre un asteroide para ver la dinámica cósmica de los objetos en el espacio, desde el big bang hasta el estallido del sol en su colapso final arrasando con todo el sistema a su cargo, incluido un absurdo planeta rojo con todo su interior licuado por el calor, el nuestro, que antaño fue azul.

Galfard nos permite entender la teoría de la relatividad con una metáfora brillantemente cotidiana y banal, se comporta como el autoestopista galáctico de Douglas Adams, te reduce de tamaño para que veas el comportamiento de los electrones y logra que te plantees seriamente desterrar los conceptos aprendidos y usuales que mantenías -si acaso lo hacías- sobre el tiempo y el espacio y la sorprendente relación entre ellos. ¿Enrevesado? Quizá un poco, dada la ambición del intento de explicación totalizador. Sin embargo no requiere un esfuerzo enorme ni tampoco una formación técnica específica. Es un ensayo divulgativo y muy inteligente. Con él podemos cerrar el círculo entre el microcosmos del cerebro y la mente humanas y el macrocosmos del universo en el que vivimos y del que formamos parte de una forma más íntima y esencial de lo que creemos. Galfard no nos ofrece sólo información selecta, nos ofrece algo más: entendimiento. Esa  complejidad  organizada  de  la  que  se  nutre  nuestro  cerebro llamada conocimiento. Y se trata de los conocimientos más profundos y fundamentales de nuestro tiempo. Narrados con un humor a menudo surrealista: explicar física del cosmos acompañando a un jarrón de porcelana que querríamos destruir.

FICHAS

LA CONQUISTA DEL CEREBRO.- Daniel Tammet.-Trad. Ismael Attrache.- Blackie Books.-2018.-19,90 euros.- ISBN 9788416290604

EL UNIVERSO EN TU MANO.-Christophe Galfard. Traducción de Pablo Álvarez Ellacuria. Blackie Books. Barcelona, 2016. 453 páginas. 23 euros.- ISBN 9788416290628

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28 julio 2018 6 28 /07 /julio /2018 08:08

Nuevo libro del neurocientífico, filósofo y psicólogo Antonio Damasio, que ya me deslumbró con su "El error de Descartes" y con "En busca de Spinoza". En estos libros Damasio va presentando una tesis personal en la que reivindica el papel de los sentimientos y las emociones no solo en los comportamientos y actitudes del hombre, sino en el mundo psíquico en el que, salvo patologías de distinto grado, debería reinar el mundo de la Razón, la Lógica, el Logos entronizado por la filosofía griega, Descartes y Kant, entre otros. Los sentimientos, para Damasio, son el  origen de la cultura humana y la simiente desde la que se desarrolla nuestra mente y su estrecha relación con el resto del organismo.

En "El extraño orden de las cosas" Damasio propone la homeostasis como elemento equilibrador el cuerpo humano y la homeostasia como el conjunto de sutiles, admirables y complejas operaciones que nuestro organismo va ejecutando a lo largo de su desarrollo y en cada momento, tanto en respuesta a estímulos interno como externos en una permanente estrategia no sólo para seguir existiendo sino para prevalecer en un medio natural con el que estamos inevitablemente conectados. En esa estructura general homeoestática, las emociones y los sentimientos también juegan un papel que Damasio va analizando en detalle desde la función de las bacterias a las de las encimas, las neuronas, todo tipo de células y la complejo e increíble  relación que éstas tienen entre sí, los órganos y las funciones de esa maravilla natural que es el cuerpo humano.

Damasio articula en su amplio relato fenomenológico, desde lo biológico a lo cerebral, el papel renovador y estimulante que generan los sentimientos creados por las experiencias subjetivas de las circunstancias y estados vitales de la persona en su organismo holístico. Después amplía el foco de su visión descriptiva para hablarnos de la función de la cultura en la formación y desarrollo de nuestra propia mente, a través de la observación, el pensamiento y la acción del sujeto. Los seres humanos importamos a nuestra mente las imágenes percibidas por nuestros 5 sentidos: olfato, visión, tacto, audición y paladar, y a partir de esas imágenes que nuestra mente recibe del exterior, almacena en la memoria y les da un sentido, o crea sus propias narraciones a partir de estas imágenes y de nuestra experiencia vivida, que almacena también en la memoria, permitiéndole más tarde recordar (y manipular casi siempre de una forma inconsciente). Después interviene la oralidad, cuando contamos y nos contamos la historia, acto que hace evolucionar la mente y mantener activas sus neuronas (de ahí la tendencia de los ancianos a contar los hechos que almacena en la memoria, en los que intervienen tanto la memoria como la imaginación del individuo).

En la historia antropológica del hombre y su evolución, cuenta de manera esencial estas actividades socio-culturales que obedecen a una necesidad humana de compartir experiencias y aprender de ellas, generando actividades paralelas como los rituales, las artes, la música y la danza, el teatro y mas adelante la literatura, el cine, etc. En ese historial evolutivo los sentimientos y las emociones forman el armazón básico de la evolución de la inteligencia humana.

La mente cultural en acción.Después de conocer nuestro cuerpo biológico, el funcionamiento del cerebro y las interrelaciones cuerpo-cerebro reportando nuestro pasado hasta 2017, justificando por qué somos como somos. El autor hace un breve análisis sobre el hombre cultural social, el mundo que nos rodea. Damasio tiene una visión optimista, fundada en la biología y las neurociencias sobre el futuro de la raza y es de destacar la respuesta que da a la suposición, para él errónea,  de algunos escritores científicos que desconfían del progreso futuro del hombre puesto que los consideran algoritmos y como tal programables: “Decir que los organismos vivos son algoritmos es, por lo menos engañoso, y en términos estrictos es falso. Los algoritmos son fórmulas, recetas, enumeraciones de pasos en la construcción de un resultado particular. Los organismos vivos, incluyendo los organismos humanos, se construyen según algoritmos y usan algoritmos para operar su maquinaria genética. Sin embargo, no son ellos mismos algoritmos. Los organismos vivos son consecuencia de la interacción de algoritmos y exhiben propiedades que pueden o no haber sido especificadas por los algoritmos que les orientan la construcción. El más importante a retener es que los organismos vivos son conjuntos de tejidos, órganos y sistemas en los que cada célula componente es una entidad viva, vulnerable, compuesta por proteínas, lípidos y azucares. No son líneas de código; son cosas palpables".

Como él mismo escribe: "Este libro trata de un interés y de una idea. Hace mucho tiempo que me intriga el afecto humano (el mundo de las emociones y de los sentimientos) y he pasado muchos años investigándolo: por qué y cómo nos emocionamos, sentimos, usamos los sentimientos para construir nuestro yo; cómo los sentimientos ayudan a nuestras mejores intenciones o las socavan; por qué y cómo el cerebro interactúa con el cuerpo para sostener dichas funciones".

Se trata, sin duda, de un libro complejo pero esclarecedor y estimulante. De su honestidad y probidad intelectual dan una muestra las palabras con las que cierra su libro: "No tenemos ninguna explicación científica  satisfactoria sobre los orígenes y el significado del universo; carecemos de teoría alguna de todo lo que nos concierne. Esto nos recuerda de manera serena lo modestos y provisionales que son nuestros esfuerzos y la enorme apertura de miras que necesitamos para enfrentarnos a lo que desconocemos".

Por eso Damasio, científico serio y responsable, rechaza la visión apocalíptica de historiadores y filósofos versados en el mundo de la IA y la robótica que..."imaginan que el progreso científico y tecnológico degradará la condición del ser humano y de la humanidad; pronostican la aparición de super organismos y predicen que ni los sentimientos ni la concia tendrán un lugar en los organismos futuros". Y mas adelante (pág. 314) realiza una análisis demoledor sobre la situación actual a pesar de la espectacularidad de nuestras innovaciones, progresos científicos y reflexiones fundamentadas para concluir "nuestra capacidad para comprender nuestro lugar en el universo sigue siendo no solo incompleta sino también inadecuada y lo mismo le ocurre a nuestra capacidad para controlar la naturaleza". Y tras rechazar a la razón desnuda como elemento básico como estrategia de gestión de nuestro futuro, propone: "promover una asociación productiva entre sentimientos y razón, poniendo énfasis en las emociones estimulantes y suprimiendo las negativas. Y rechazaría la idea absurda de que la mente humana es equivalente a las creaciones de la inteligencia artificial".

Un libro imprescindible que debería ser de lectura obligatoria en las Universidades.

FICHA

EL EXTRAÑO ORDEN DE LAS COSAS.- Antonio Damasio. Trad. Joandomenec Ros.- Ed. Destino.- 415 págs.-21,50 euros.- ISBN 9788423353415

 

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24 julio 2018 2 24 /07 /julio /2018 08:24

El escritor H.P. Lovecraft tiene inesperadas y poco conocidas (excepto para los fanáticos) redes de admiradores. Es un escritor de culto en el universo underground y entre los aficionados al terror y el misterio llamados "góticos". Y también, claro está, entre los devoradores de cómics y novelas gráficas de terror. Es de ese tipo de escritores que logran crear un mundo propio, como Poe, Carroll o Dickens (aunque, a mi parecer, Lovecraft se encuentra a otro nivel como comparable con esos genios literarios).

La editorial Alma (de la que ya reseñamos Tom Sawyer y los relatos de Poe), ha editado con gusto y esmero este clásico norteamericano, cercano a Poe aunque a considerable distancia cualitativa menor, con unas ilustraciones muy "ad hoc", aunque de nuevo echamos de menos unas páginas de comentario que sitúen al autor en su contexto histórico, social y en la historia de la literatura. Siguiendo la escuela de Poe (que murió 40 años antes de que naciera nuestro autor) su estilo es de una sencillez, lógica y coherencia que tienen el efecto paradójico de  aumentar la sensación de horror ante lo que relata. Es un maestro del terror más en la estela de "Otra vuelta de tuerca" de Henry James. Además crea la mitología propia de los relatos de una oscura deidad, Cthulhu donde auna un tipo de horror cósmico esotérico con elementos de ciencia ficción.

Se puede asegurar que el lector que entre en el mundo de Cthulhu no lo abandonará jamás, formará parte de ese, delicioso en el fondo, imaginario del terror donde figuran Drácula, el Hombre Lobo, Frankenstein y otras criaturas de la noche.

LA LLAMADA DE CTHULHU y EL SER EN EL UMBRAL.- H.P. Lovecraft.- Trda. José Álvaro Garrido.- Ilustr. John Coulhart.-92 págs. Alma editorial. ISBN 9788415618683

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19 julio 2018 4 19 /07 /julio /2018 08:30

La editorial Cátedra publicó este libro en 1984 en su colección Teorema. Llevo años con él y me ha proporcionado horas de intenso placer indagatorio y especulativo. De hecho ha entrenado mi mente en los placeres de la lógica y lo ha hecho jugando con personajes de un libro adorado por mí, "Alicia en el País de las Maravillas" de Lewis Carroll, un supuesto "libro para niños" que Disney banalizó hasta extremos inauditos y que hay que leer al menos diez veces en la vida para disfrutar cada  vez más con él.

Como dice el genial matemático  Martin Gardner (que murió en 2010 a los 95 años) que ya había editado el libro de Alicia con anotaciones lógico matemáticas, autor de la introducción al libro de Smullyan, (que falleció a los 97 años en febrero del pasado año) este tipo plurivalente "es un conglomerado único de personalidades: filósofo, lógico, matemático, músico, mago, humorista, escritor y creador de maravillosos acertijos parodiando obras de la literatura popular". Y añade: "todo este libro está plagado de juegos de palabras carrollianos, problemas lógicos y metalógicos y oscuras paradojas filosóficas". Y advierte "nadie puede leer este libro...sin plantearse aún más el misterio del ser, de dificultad de distinguir lo verdadero de lo falso o lo irreal de lo real".

Smullyan, llamado el "Gandalf de las matemáticas", publicó más de treinta libros entre acertijos, obras técnicas, libros de ajedrez, de los cuales hay trece traducidos al castellano. El que les comento todavía se encuentra en librerías de segunda mano y el amigo Serret os lo encuentra seguro. No os lo perdáis. No es un libro para leer de seguido (sería imposible para una persona de conocimientos básicos en lógica) pero garantizo momentos de deslumbrado estupor y diversión sana (es como tomar vitaminas para el cerebro).

Los problemas que plantea, basados en "Alicia" y sus personajes, merecen dedicarles nuestra atención y sagacidad. Como muestra un botón. A priori, partimos de la base de que los locos mienten siempre y los cuerdos dicen la verdad:
-"Fíjate -dijo la Duquesa- en la Oruga y Bill, el Lagarto. La Oruga cree que los dos están locos".-¿Cuál de ellos está realmente loco?- preguntó Alicia.-...Te he dado suficiente información para que deduzcas la respuesta- contestó la Duquesa.

¿Cuál es la verdad? ¿Están ambos locos? Si la Oruga fuera cuerda, sería falso que ella y el Lagarto están locos. Por consiguiente la Oruga debe estar loca. Como está loca su creencia es equivocada, así que no es verdad que ambos estén locos. De modo que el Lagarto debe ser cuerdo y la Oruga está loca. ¿Fácil deducción? No se confíen. Tengo un amigo matemático al que le costó meses descifrar algunos de estos acertijos. Y todos tienen explicación lógica.

Busquen el libro y diviértanse. Alimento para el cerebro. Un consejo, enfréntense a las adivinanzas con una libreta y un lápiz en las manos.

FICHA

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS ADIVINANZAS.- Raymond Smullyan.- Ed. Cátedra. Trad. Montserrat Millán.-207 págs.

 

 

 

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17 julio 2018 2 17 /07 /julio /2018 08:22

Leer la introducción de Jordi Ibáñez a este libro da una idea aproximada, aunque sorprendente, del estado complejo y trabajoso de la recopilación de los escritos salvados del gran pensador alemán, que se suicidó en Port Bou durante la segunda guerra mundial debido a un cúmulo desdichado de malentendidos y graves temores de Benjamín (que temía como tantos otros intelectuales judíos de la época caer en manos de la Gestapo: recuerden el caso también  lamentable de Stefan Zweig que hemos comentado en estas pàginas  en varias ocasiones). Ibáñez Fanés es uno de los prologuistas escogidos, el profesor de la Pompeu Fabra ha escrito un texto para acompañar las traducciones (“revisadas y anotadas”) hechas entre 1971 y 1975 por Jesús Aguirre (histórico director editorial de Taurus) y por Roberto Blatt en 1991.

En todo caso y salvando el aparente caos de los textos recopilados cabe esperar según los estudiosos de la obra de Benjamín que la presente antología (primera que se publica en nuestro país) recoja los textos fundamentales que fueron saliendo a través de los años en cuatro volúmenes de "Iluminaciones" y un par de los "Discursos interrumpidos". El libro que Taurus nos ofrece tiene el interés enorme de dar a conocer a uno de los críticos culturales "más originales e indispensables del siglo XX". Quizá uno de los pensadores más urbanitas que han existido, con su fascinanción por las grandes ciudades (especialmente Paris) y el papel del artista que se se convierte en un "flaneur" (paseante sin puntos de llegada) como Baudelaire y alimenta su creatividad con la fugaz y continuamente cambiante ciudad, en una dialéctica marxista donde las calles, los pasajes, la arquitectura entren en relación con la revolución humana que levanta adoquines o construye barricadas.

Conocer las reflexiones que el inteligente y minucioso pensador -un experto bobliófilo, especializado en libros infantiles-  realiza sobre figuras como Charles Baudelaire, Marcel Proust, Franz Kafka o Bertold Brecht y sus respectivas obras, es un alimento intelectual de primer orden, sin duda. A Baudelaire le interpreta en clave política y lo considera como "el poeta destructor de la banalidad de la vida moderna capitalista". Sorprende en el desarrollo del pensamiento crítico de Benjamín las páginas lúcidas que dedica a la traducción como forma y estilo literario. Y dentro de su adscripción al momento técnicamente revolucionario que ya anunciaba sus adelantos, la hipótesis crítica que vincula las facilidades de reproducción de las obras de arte con la esencia de su valor como tal  y el cambio que supone frante al observador el hecho de la fácil adquisibilidad de una copia técnicamente perfecta. Para ello, Benjamín, nos habla de una acuarela, "Angelus novus" (comprada por el pensador en 1920) como símbolo emblemático de su manera de percibir el arte como algo irrepetible.Para Benjamin el arte es contemplado desde una perspectiva materialista pero también espiritual y trascendente: el arte en como una lanzadera simbólica que sirve de puente con el pasado. Pero ese símbolo está en transición en el siglo XX ya que  la reproductibilidad técnica ocupa un lugar propio de los procedimientos artísticos y a consecuencia de ello se está transformando la percepción estética y amentado exponencialmente el poder de la imagen en sí. Frente a esto (la fotografía) hay algo que se mantiene irreductible, el aura de la obra de arte que procede del pasado y la tradición. Y ese aura produce la  fascinación del observador y justifica el valor único de la obra. 

El estilo de Benjamín, complejo, lleno de vueltas y revueltas persiguiendo la claridad de la idea expuesta, en unos textos de exigente lucidez, es lo que suele reivindicar el carácter sagrado del lenguaje- es un desafío para cualquier traductor. Como Wittgenstein es aficionado a un estilo cuajado de citas (ver su "Libro de los Pasajes") creando una especie de mosaico de textos. Un escritor tan pulcro y puntilloso como Coetzee escribió al respecto: "Su método característico, ­entrar en un tema en ángulo, avanzar paso a paso de una recapitulación perfectamente lograda a la siguiente­ es tan instantáneamente reconocible como inimitable, ya que requiere un agudo intelecto, un aprendizaje ligeramente gastado, y un estilo de prosa que, una vez que dejó de pensar en sí mismo como el doctor Benjamin, se convirtió en una maravilla de precisión y concisión." Absolutamente de acuerdo incluso en la indirecta a la pedantería intelectual de Benjamín que proclama en 1934, en plena persecución nazi de los artistas no afectos a Hitler que los artistas son "los nuevos rebeldes de la historia" y se se autoproclama portavoz de la "vanguardia artística más radical", ya que "el siglo XX y la guerra ha borrado la capacidad de narrar, se presciende del pasado y se alimenta una nueva forma de barbarie".

En ese contexto aún es posible la "iluminación". No es un término espiritual o religioso para Benjamín. La iluminación la crea la imagen tratada y analizada -aunque sin dejar de rechazar la reproducción en serie de la imagen como unempobrecimiento estético y una perdida de valor cultural- cuyos elementos no reductibles producen en la sesibilidad del artista una especie de revelación que apunta hacia la reconversión del tiempo histórico (en el que Benjamín insiste en el papel de la memoria y el olvido y en la manipulación de la historia por parte de los vencedores y el olvido por los vencidos).

FICHA

ILUMINACIONES.- Walter Benjamin.- Traducción: Roberto Blatt y Jesús Aguirre.- Ed. Taurus.-Clásicos Radicales.- 480 páginas, 19,90 euros.ISBN 978-84-306-1938-2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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3 julio 2018 2 03 /07 /julio /2018 08:17

El fundamento conceptual del magnífico libro del ensayista, poeta y músico Ramón Andrés (Pamplona, 1955) está sucintamente expuesto en una frase del sugerente y sugestivo trabajo introductorio del autor en su antología de místicos, principalmente españoles de los siglos XVI y XVII: "una veta profunda sostiene la espiritualidad de la mayor parte de las culturas...una analogía de creencias aunque expresadas de forma distinta...las "mentes espirituales apoyadas en algún sistema, sea platónico, cristiano o hindú, difieren sólo por puro accidente histórico...y se transforman y mudan para, de nuevo, aparecer bajo una nueva forma y propuesta en las corrientes filosóficas y religiosas contemporáneas" (pág. 59).

Quizá este trabajo de Ramón Andrés que él titula muy poéticamente "de los modos de decir en silencio" sea, a la postre, para el lector de hoy lo más significativo y jugoso de este libro, "No sufrir compañía" (título lleno de ecos poéticos, por cierto, la segunda  de "Las condiciones del pájaro solitario" referido por San Juan de la Cruz). Este estudio por sí solo da cumplida cuenta a lector de lo que le ofrece la subsiguiente antología de textos, veinte autores egregios con fragmentos ilustrativos de sus obras donde se destaca la necesidad y auxilio que el silencio constituye para el trabajo del espíritu. De tal forma que el lector lee de buen grado y fascinado la prosa precisa y a menudo poética del autor de un solo tirón y guarda para lecturas sucesivas, más pacientes y con ánimo placentero las de Juan de Valdés (que también escribiría el soberbio "Diálogo de la lengua"), Francisco de Osuna, Luis de Granada, Teresa de Jesús, Luis de León, Juan de la Cruz o Miguel de Molinos, entre otros.

Uno se siente muy cercano a ese silencio que reclama el autor para sí mismo, para "pensar desde un orden", aunque "haya perdido prestigio y presencia en la modernidad...ya que no es productivo, ni cuantificable". Cita a Kierkegaard cuando hace del sonido terapia para rodos los males del mundo y propone en lugar del budismo zen o el mindfulness, lanzarse al prado sereno y fructífero de la mística española. Es curiosa esa pasión de silencio en un músico e historiador de la música. Y deja ver su vena mística cuando nos dice que "la no presencia del lenguaje deja la identidad en vilo" y es el silencio "un mirador que permite captar toda la amplitud de nuestro límite y sin embargo no padecerlo como línea última".

El desapego, la atención plena, la absorción por el silencio y la contemplación, la meditación, el ejercicio libre de una inteligencia enriquecida por los baños de silencio, la austeridad y el aislamiento (que ya preconizaban los estoicos, escépticos, cínicos y epicúreos griegos)  todo lo que nos proponen los místicos y que ahora Ramón Andrés, supongo que desde su propia práctica (espiritual, no religiosa), nos compila con el regalo de su hermoso y añorado castellano clásico.

Hay insospechados ecos de Wittgenstein y Heidegger en la inteligente, poética y provocativa presentación que el autor hace de su compilación de textos, pero creo que sería un error leer el libro en clave filosófica o lógico racionalista. Aquí se habla de la otra cara del alma, la parte oculta, el lugar donde florece la poesía y la mística y la imposibilidad de la lógica, nuestra lógica.

Un guiño al lector, empiece la lectura con un repaso a las definiciones de silencio de ciertos ilustres pensadores (págs. 16 y 17), medítelas un rato las que considere más cercanas a sí mismo, y luego vaya al principio del libro y disfrútelo.

FICHA

NO SUFRIR COMPAÑÍA.- Ramón Andrés.- Ed. Acantilado. ISBN 9788492649426.

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28 junio 2018 4 28 /06 /junio /2018 09:10

Hace unos días hablábamos en este blog de un excelente libro, "La Viena de Wittgenstein" en el que se dilucidaba la importancia del "zeitgeist" (ambiente sociocultural propio de una época y un lugar determinados) de la Viena finisecular de los Hausburgos. De pasada citamos a Zweig que conoció, disfrutó y comenzó su brillante carrera en la sociedad vienesa en aquellos años, aunque su éxito se disparó en la Europa de entreguerras.

"El mundo de ayer", subtitulada "Memorias de un europeo", más que una obra autobiográfica como se estima generalmente, son unas memorias, bastante discretas en el plano privado y sentimental del autor, en las que Zweig se explaya en el recuerdo de un mundo perdido y de sus valores y principios, el de la alta burguesía judía vienesa en los años anteriores a la I guerra mundial y después en el pequeño y engañoso respiro entreguerras. Nuestro autor escribe un extraordinario documento nostálgico y luego doloroso y crítico, sobre los cambios del mundo y concretamente de Europa  en la primera mitad del siglo XX. Aterrorizado por las victorias depredadoras de los nazis en Alemania y de los fascistas en Italia y España, y por el fin de una manera de entender la cultura y un estilo de vida basado en la confianza, la cultura y el "safety first",  se suicidó poco después de escribir este libro en sus últimos años de exilio (1939-1941), el 22 de febrero de 1942 en Petrópolis (Brasil) y  fue publicado póstumamente por una editorial sueca.

El libro acaba con una frase premonitoria: "El sol brillaba con plenitud y fuerza...mientras regresaba a casa, de pronto observé mi sombra ante mí, del mismo modo que veía la sombra de la otra guerra detrás de la actual. Durante todo este tiempo, aquella sombra ya no se ha apartado de mí: se cernía sobre mis pensamientos noche y día; quizá su oscuro contorno se proyecta también sobre muchas páginas de este libro". Esa sombra hace de la lectura del libro un estremecedor y patético documento de un hombre derribado junto a todo lo que valoraba, pero al mismo tiempo una profunda reflexión sobre la necesidad de superar los nacionalismos ("la peor de todas las pestes: envenena la flor de nuestra cultura europea"), de integrar las diferencias, de unirse bajo una bandera de paz, cultura, concordia y colaboración: "un mundo ordenado, con estratos bien definidos y transiciones serenas, un mundo sin odio", semejante al mundo de su juventud que creía que "el progreso técnico debía ir seguido necesariamente de un progreso moral igual de veloz!".

En cambio Zweig gime por su generación y se pregunta "¿qué no hemos visto, no hemos sufrido, no hemos vivido? Hemos recorrido de cabo a rabo el catálogo de todas las calamidades imaginables (y eso que aún no hemos llegado a la última página)" Y con terrible sencillez dice "He sido homenajeado y marginado, libre y privado de libertad, rico y pobre...por mi vida han galopado todos los corceles amarillentos del Apocalipsis, la revolución y el hambre, la inflación y el terror, las epidemias y el exilio...". Y termina con “Si los perseguidos y expulsados hemos tenido que aprender un arte nuevo, desconocido, ha sido el de saberse despedir de todo aquello que en otros tiempos había sido nuestro orgullo y nuestro amor”.

La llegada  de Hitler al poder le convirtió de ser el escritor más conocido y venerado en su país y en toda Europa, en un autor prohibido, vilipendiado y quemados sus libros en las hogueras nazis. Sus libros desaparecieron de las bibliotecas y era un delito venderlos en cualquier librería. El exilio se impuso como una cuestión de supervivencia, pero el odio nazi parecía perseguirle por donde fuera: Londres, Argentina y luego Brasil. En el prefacio del libro Zweig se queja de no tener ninguno de sus libros o documentos a su disposición para escribir "El mundo de ayer". Debía fiarlo todo a su memoria. "Tres veces me han arrebatado la casa y la existencia, me han separado de mi vida anterior y de mi pasado, me han arrojado al vacío, en ese no sé adónde ir, que ya me resulta tan familiar".  Y todo eso por ser judío, además de escritor, austríaco, humanista, pacifista y europeísta.

Después de acabar la II Guerra mundial, Zweig fue relegado al desván de los escritores "decimonónicos", apartado por los nuevos valores y la nueva manera de entender la narrativa (Joyce, Faulkner, Mann, Hemingway). Sin embargo la enorme lucidez, la honestidad y la claridad, la sencillez y la fuerza y precisión, el ritmo ágil e intenso de la prosa de Zweig comenzaron de nuevo a valorarse a finales del pasado siglo para volver a primera fila en este que vivimos, con total merecimiento (como ocurrió con escritores semejantes a Zweig, Sándor Marai por ejemplo).

Este libro que hoy les recomiendo fue publicado por la misma editorial, Acantilado, en 2002 (junto con el resto de su obra en ediciones sucesivas) y el volumen en el que trabajo es la vigesimotercera reimpresión con fecha de noviembre de 2017.  

No dejen de leerlo. Es una fuente de placer ver una inteligencia tan despierta recorriendo el mundo que fue y meditando sobre el mundo que debería ser mientras sufre el mundo que es. Algunas de sus observaciones son sugerentes y originales, como cuando trata de demostrar que el verdadero objetivo de los judíos europeos no era enriquecerse, sino “ascender al mundo del espíritu”. Lo cual se demuestra con que los hijos de familias judías más adineradas rechazaban hacerse cargo de los bancos, fábricas y negocios de sus padres, pues deseaban dedicarse a la poesía, el arte, la música o la filosofía. “No se debe a una casualidad el que un lord Rothschild llegara a ser ornitólogo, un Warburg, historiador del arte, un Cassirer, filósofo, y un Sassoon, poeta", y añadiríamos a Wittgenstein a la lista. Su canto de amor y admiración a la Viena que él conoció y vivió es asombroso: “Era magnífico vivir allí, en esa ciudad que acogía todo lo extranjero con hospitalidad y se le entregaba de buen grado; era lo más natural disfrutar de la vida en su aire ligero y, como París, impregnado de alegría”. Y la burguesía judía era el principal sustento del arte, el teatro, los libros, la cultura en general. No es sorprendente que en el siglo XX surgieran figuras como Gustav Mahler, Schönberg, Hofmannsthal, Schnitzler, Max Reinhardt y Sigmund Freud, y Ludwig Wittgenstein todos judíos.

Estudios (no muy apreciados por Zweig) desde la escuela a la Universidad, viajes (París, de la mano de Rilke)” y luego toda Europa, primeros libros con un éxito moderado, una colección de manuscritos autógrafos de grandes escritores y compositores, amistades con figuras como Romain Rolland...y la primera guerra que apagará su idealismo romántico y aumentará su fervor pacifista... precariedad en la postguerra pero después, inusitadamente, el éxito. Pero un éxito enorme, de proporciones colosales. Después vendría Hitler...y el fin.

FICHA

EL MUNDO DE AYER.- Memorias de un europeo.- Stefan Zweig.- Trad. J. Fontcuberta y A. Orzeszek.-Ed Acantilado.546 págs. ISBN 9788495359490

 

 


 

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26 junio 2018 2 26 /06 /junio /2018 09:18

Sesenta y dos años tenía uno de los más significados (y difíciles) filósofos nacidos a caballo entre los siglos XIX y XX, el austríaco Ludwig Wittgenstein, cuando murió en Cambridge debido a una gripe mal tratada. Su originalidad corre pareja con su influencia en la marcha de la filosofía, la ciencia y la lingüística hasta hoy en día donde sus proposiciones y hallazgos (y dudas y problemas planteados, pero no resueltos) aún forman parte del bagaje cultural dinámico de nuestra época. Su obra capital, el "Tractatus lógico-Philosophicus"  es una de las claves básicas para entender la situación actual de la relación entre la filosofía y la ciencia, dentro del pensamiento racionalista-lógico que forma parte del paradigma del pensamiento vigente.

La formación de W. es científica (ingeniería y arquitectura) y volcada en la epistemología y la linguística (bajo la dirección de Bertrand Russell en Cambridge). Pero justamente lo que interesa al lector de este libro es el "zeitgeist" (ambiente sociocultural propio de una determinada época y en un lugar determinado) vienés que formó y fundamentó no solo la obra de W. sino su propia existencia (con los saltos habidos entre el "Tractatus" y sus dos obras posteriores "Investigaciones filosóficas" y "Notas sobre el fundamento de la matemática" (publicadas póstumamente en 1953 y 1956). El primero marca el "sello" de W. con la fuerza de una frase de Sócrates o un argumento de Descartes o Kant:  “El libro – escribe en el prefacio – trata de problemas filosóficos y muestra, según creo, que la formulación de los mismos se funda en la mala comprensión de la lógica de nuestro lenguaje. Todo el sentido del libro podría resumirse en las siguientes palabras: todo cuanto puede decirse se puede decir con claridad; y sobre aquello de lo que no se puede hablar, hay que guardar silencio”.

El largo camino del libro es esclarecedor y tiene un doble misión: por un lado nos muestran autores y movimientos, ideas y actitudes filosóficas o psicológicas que de alguna forma nos ayudan a comprender lo que Wittgenstein nos trataba de mostrar ya que le inspiraban y al mismo tiempo ello nos permite que sepamos cómo la música, la pintura y el pensamiento de la Viena de aquellos tiempos se enriquecía con las aportaciones de W. O como nos dicen los autores en el libro: “Los productos culturales del ambiente kakanio tenían en común ciertos aspectos característicos que hablan y pueden arrojar luz sobre el contexto social, político y ético de su producción” . El propio W. afirma en "Cultura y valor" "no haber tenido una idea original y haber desarrollado su filosofía a través de hombres (del Circulo vienés y aledaños) como Loos, Kraus, Weininger, Boltzman, Hertz, Schopenhauer, Spengler, Gottlob Frege, Rusell, Piero Srakka", aunque W. deja fuera del tintero a Nietzche (que como bien escribe Isidoro Reguera, "el ánimo nietzscheano que más cerca o al menos tanto como el de esos diez grandes pensadores de los que hablan los autores de este libro.

En lo estructural, el libro, dividido en nueve partes (junto a un prólogo de Carla Carmona, la excelente introducción del especialista en W. Isidoro Reguera, una nota de Allan Janik, la bibliografía y el índice onomástico) hacen de este libro una joya para entender no sólo las interacciones entre el W. filósofo y su obra con el temperamento y las actitudes y comportamientos del W. persona, sino la influencia de la sociedad y la política de ese momento histórico: La descomposición del imperio austro-húngaro, radicalizado brutalmente por la Primera Guerra Mundial. Y el papel que las ideas científicas, filosóficas y artísticas, de las actitudes éticas tendrían en el fin de una manera de entender la vida y la sociedad para dejar campo libre al caos tenebroso del siglo  XX.

En el prodigioso caldo de cultivo de las ideas que fluían por aquella sociedad se sumerge ese individuo  inteligente y refinado para producir su obra: en el fin de siglo vienés nacieron gran parte de los movimientos culturales e intelectuales que han conformado la historia de Europa del siglo XX.  Desde Karl Kraus: " el laboratorio de investigación para la destrucción del mundo", al sionismo/nazismo, Freud y su Psicoanálisis, Schönberg y la música atonal... todo bullendo en un estado de orden policial, la Viena de los Habsburgo, donde todos los ciudadanos eran iguales, pero no todos eran ciudadanos, bajo una censura rígida y operativa que imponía el principio: o eres del los mío o eres un enemigo a exterminar. Una sociedad `patriarcal, burguesa, estrictamente organizada en el sistema de clases, con un general  rechazo a toda conducta  o idea que se saliera lo más mínimo de las severas reglas de educación y conducta severamente reprimida. Y, naturalmente, esto se aplicaba a las relaciones sociales, pero sobre todo, de una forma hipócrita y mezquina, al sexo. Como escribió Stefan Zweig, "Viena era una sociedad enteramente preocupada por el sexo, pero nunca se hablaba o discutía sobre esa actividad tabú y pecaminosa, lo que generaba todo tipo de aberraciones cuidadosamente ocultas".
En ese ambiente surgen y triunfan ideas, tendencias y escuelas filosóficas y artísticas lanzadas al rechazo de lo escondido y vergonzante: el neo empirismo de Ernst Mach, el análisis de la representación por Kant y Schopenhauer, las alternativas éticas de Kierkergaard, la filosofía rompedora de Nietzche y las novelas revolucionarias de Tolstoi o Musil. Los filósofos llegan a la conclusión de que todos los problemas filosóficos son problemas relativos al lenguaje, auténtico supuesto creador de la realidad a través de las palabras...el terreno estaba propicio para W. Karl Kraus publica "Sexo y carácter" que constituye un símbolo de las tensiones intelectuales y morales del fin de siglo en que creció Wittgenstein.

En suma, un libro apasionante que fascinará por igual a lectores de historia como a los de filosofía. Y será una fuente de información (y gratificación) para el lector que pretende ampliar su visión de la cultura de este siglo.

 

FICHA

LA VIENA DE WITTGENSTEIN.- Allan Janik y Stephen Toulmin.- Ed. Athenaica. Trad. I.Gómez de Liaño.-Introd. Isidoro Reguera. 400 págs. ISBN 9788416230952

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19 junio 2018 2 19 /06 /junio /2018 09:12

Mary Karr es una tejana de sesenta y pico años, profesora de literatura, que en 1995 (con 40 años) revolucionó el panorama literario norteamericano de aquella época con su primera obra, una autobiografía novelada. La pujante y descontrolada sociedad tejana de los años sesenta a través de los ojos de una niña de siete años sumamente inteligente y razonablemente desdichada por decirlo de una forma paradójica, a la que en última instancia salva el humor y una ironía a la altura de las desmesuras familiares que debe vivir, en un arriesgado recorrido entre el drama y la tragedia, entre la potentísima figura de la madre, un personaje estrafalario y desorbitado y el caótico (y etílico) padre y una hermana protectora y sólida. Todo bajo una realista lente más compasiva y con brochazos de irónico humor que triste, sentimental o nostálgica y mucho menos condenatoria. En realidad creo que la razón más evidente de su éxito es un sentimiento que aflora aquí y allá entre las 500 páginas de este libro absorbente: una cierta manera de amar.

El "club de los mentirosos" es la fauna de tipos estrambóticos, muy años sesenta, que se reúnen en un bar cutre tejano después del trabajo. Entre ese grupo hay un hombre y su hija de siete años que asiste como si fuera una testigo privilegiada a las narraciones de mentiras elaboradas que hace su padre (y los demás), como si aquel bar de barrio fuera un remedo del palacio de Harum el-Rachid donde la mítica Sherezade se dedicara a pasar las noches contando cuentos fascinantes. En ese ambiente y esas mentiras la niña se siente feliz y se recupera del insano caos que le espera en su hogar, regido por una madre aparentemente destructiva, llena de traumas y depresiones. Un personaje que el lector irá conociendo mejor conforme avanza la novela (fascinado con el magistral y progresivo control narrativo  aclaratorio de la autora).

La complejidad equilibradora de la historia está resuelta de una forma ingeniosa y lúcida: la niña, inspirada por el club de los mentirosos, diseña todo un entramado de mentiras que tienen la función de convertir las desdichas y malestares cotidianos, incluso los comportamientos y actitudes que debe sufrir en la caótica familia a la que pertenece, en una réplica ficticia pero creíble de una "normalidad vital" que sólo existe en la imaginación infantil y cuyas contradicciones debe solventar con ingenio pero que no la libran del desasosiego y la tristeza que causa vivir una mentira permanente que se pone a prueba con el divorcio de sus padres.

Y así Mary Karr nos lleva en volandas, subidos a la alfombra mágica de un Aladino embustero, hacia un final que se revela con toda su inevitable dureza, pero con un emotivo mensaje de redención literaria. La sordidez y mezquindad de su vida no despiertan el odio o la auto flagelación de la culpa, sino una especie de catarsis en la que el humor tiene un papel terapéutico, al estilo más de un Sterne (Tristham Sandy) o del Quijote que de Dickens o las Bronte. Nada de autocomplacencia ni sentimentalismos. Estimo que es una obra modélica para relativizar la estupidez y maldad del mundo y hacer lo más sensato: un juzgar y pasar página en cuanto sea posible:  en este sentido el libro de Karr es un elemento votivo, una especie de catarsis literaria para superar el pasado y hacer de él lo más constructivo.
De alguna forma recuerda otro gran éxito narrativo publicado por estas mismas editoriales, Periférica y Errata Naturae, aquélla impresionante "Tu no eres como otras madres" que ya comentamos en estas páginas.
 
FICHA
EL CLUB DE LOS MENTIROSOS.- Mary Karr.- Trad. Regina López Muñoz.- Eds. Impedimenta y Errata Naturae.-509 págs. ISBN: 9788416291533
 
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16 junio 2018 6 16 /06 /junio /2018 08:51

Con el subtítutlo aclarativo pero muy ambicioso de "Ensayo sobre la vida humana", el profesor Josep Maria Esquirol, vuelve a darnos una prueba de su inteligencia, su lucidez y su indesmayable rigor filosófico. Aunque en esta ocasión Esquirol sacrifica un poco su claridad y justeza en aras de su búsqueda incesante de una mirada que aporte originalidad y una nomenclatura distinta, una voz propia y más eficaz en los temas que analiza. Apartándose, en todo caso, de esa moda reluctante a toda seriedad de libros de autoayuda, manuales oportunistas de filosofía en píldoras y la galaxia orientalista o pdesudocientifista, mal usada y peor dirigida, que abrió el zen, el yoga y el mindfulness (salvando algunos  libros y tratados de gran honestidad e información de los que hablamos a menudo aquí).

Ya en su ensayo anterior "La resistencia íntima. Ensayo de una filosofía de la proximidad" , que obtuvo el Premio Nacional de Ensayo en 2016 (y cuya reseña ya publicamos en estas páginas) decía yo "Desde que disfruté de su "El respeto o la mirada atenta" o de "El respirar de los días" no había gozado de una lectura tan gratificante sobre la filosofía de las pequeñas cosas, los sutiles gestos o la profundidad de lo cotidiano y lo aparentemente superficial. Y así de la semiótica de la mirada o de la esencia paradójica del tiempo, Esquirol entra en el cuidado de sí mismo, entendido no como una huida sino una dinámica que transforma la cotidianidad. En dicha obra Esquirol apostilla que  "el cobijo, el refugio y la identificación tienen la función de amparo ante los factores disolventes y erosionantes más basicos (intemperie, tiempo, vejez, enfermedad)"....y  para terminar con el todo, el sentimiento oceánico, el desierto y el lenguaje como amparo pero también con una metafisica del ayuntamiento, las situaciones límite y la condición humana que define como la "juntura" que une dos zonas, "el lugar donde lo superficial se hace profundo y lo profundo, superficial". Y acaba el libro con la reflexión: "El prójimo, la casa, la cotidianidad, la cura, son elementos de una filosofia de la proximidad que ha conocido la experiencia del nihilismo y de la intemperie..."

En su nuevo libro Esquirol sigue hurgando en torno al sentido  de la vida humana a través de las experiencias cotidianas, los "infinitivos esenciales" que son el vivir, el pensar y el amar. Después a partir de lo que llama "un repliegue del sentir" Esquirol supera el dualismo de razón y sentimiento para buscar una integración del logos (la razón) el lenguaje (la palabras) y el sentimiento como afección abierto al mundo que nos rodea y nos inquiere. No se trata de la nostalgia de un Paraíso (inexistente por imposible) sino de gestionar una "vida en las afueras",  basada firmemente en la conciencia de su finitud y en los límites de lo posible. Pero también en la conciencia precisa del papel de la generosidad humana (la bondad) y la fraternidad, sin las que es imposible vivir lo real (con referencias sesgadas y hábiles a San Francisco y a Nietzche con su Zaratustra: divertidas las diversas advocaciones a las vacas, su mirada siempre renovada y plácida, su rumiar y su "felicidad" inalcanzable). Comunidad frente a precariedad como oferta impresindible para la supervivencia, para llegar a ro mper ese desequilibro entre la maldad imperante y la bondad ocasional.

Hay un cierto optimismo en cifrar en la "penúltima bondad", en un idealizado "medio palmo más allá" el cambio de una situación vital, la nuestra de cada día, que presenta visos casi irremediables de agravamiento permanente. Como si la paz interior fuera algo episódico ante unas "afueras", el espacio donde aún lo valioso tiene algún valor, invadidas por una degeneración creciente e imparable. Quizá sea más efectiva la propuesta que Espirol repite a menudo: para vivir en las "afueras" en la intemperie, donde ahora vive el ser humano, se trata  de abirise y cuidar al otro, al prójimo como salvación del solipsismo de nuestra sociedad actual, de la palabra que se regala y cura, de la escucha paciente ("que reconcilia,sana y redime"), de la rumiación del mensaje y la actitud.

Me ha dejado satisfecho el diagnóstico que Esquirol hace de nuestra sociedad cuando asegura: "la hegemonía del conocimiento arrincona la experiencia del pensar, que está siendo sustituida por la divulgación mal digerida de conocimientos científicos o la digestión de falsos conocimientos científicos". Y añade los síntomas que vivimos cada vez más: "el compañerismo degenera en menosprecio, el mercado en mercantilismo, la democracia en populismo, la autoridad en autoritarismo, la comunicación en demagogia y el servicio en corrupción". Su puede decir más alto pero no más claro.

FICHA

LA PENÚLTIMA BONDAD.- Josep María Esquirol.- Ed Acantilado.-184 págs. ISBN 9788416748846

 

 

 

 

 

 

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