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9 junio 2018 6 09 /06 /junio /2018 07:54

Reconozco humildemente, pero con gran entusiasmo,  mi amor casi incondicional por los clásicos. Creo con firmeza que frecuentar los clásicos desde la infancia marca tu existencia con un sello de distinción y excelencia. Y no solo eso, te educa para tener una mejor vida, una vida buena, sin entorpecer en lo más mínimo el desarrollo de tus aficiones, trabajos y vocaciones técnicas de cualquier  tipo (como lo empiezan a practicar en culturas super tecnológicas, Corea del Sur, Europa nórdica y Japón, por ejemplo, donde se han percatado de que estaban descuidando el lado humanístico de la formación profesional, justo lo que nos hace personas).

Dicho esto, pasemos a Plutarco, ese escritor griego enquistado en la cultura romana (año 50 d.C.) que dejó a la posteridad los restos de una gran producción literaria, 22 tomos incluidos en "Las vidas paralelas" (donde trataba de establecer paralelismos entre grandes griegos de la historia y grandes figuras del Imperio romano) y 16 tratados éticos agrupados en la "Moralia" (en forma de diálogos -imitando a Platón- y diatribas -consejos y amonestaciones, proverbios y máximas- al estilo de Pirrón o Epicuro). Justamente la obra que hoy recomendamos, en versión de la editorial Siruela, recoge dos capítulos específicos de "Las obras morales y de costumbres", "Moralia" en una traducción realizada hace años para la Editorial Gredos.

Las obras rescatadas por Siruela son dos capítulos de "Moralia": "Cómo sacar provecho de los enemigos" y "Cómo distinguir a un adulador de un amigo". Evidentemente las reflexiones de Plutarco tienen mucho que ver con la época en que vivió (tiempos del emperador Trajano) y con las costumbres de la sociedad romana, pero sobre todo con un hecho incontrovertible: Plutarco pertenecía a la clase que ostentaba el poder y la riqueza. Por tanto sus consideraciones y razonamientos están destinados a sus pares, a las personas que pertenecían a la reducida y minoritaria clase de los cercanos al emperador y con altos cargos políticos y grandes riquezas patrimoniales (Plutarco llegó a tener un cargo consular y otros destinos de confianza). No obstante lo dicho, los consejos y moralejas que derrama Plutarco en su inteligente y astuta obra moral, siguen siendo aplicables en cierta medida a nuestro tiempo y sociedad. Por supuesto Plutarco  no llega a rozar la crítica e ironía depredadora y cínica de Maquiavelo (que leyó al greco-romano con fruición) más bien al contrario: su sentido común y la lógica humana que usa podría ser avalada por cualquier moralista o filósofo (de hecho está fuertemente influido por los estoicos, los epicúreos, los cínicos y Platón (incluso fue aceptado en general por los cancerberos morales de la Iglesia, ay, tan obcecados desde la Edad Media en ajustarse a una rígida ortodoxia teológica).

La amistad es uno de los temas predilectos de Plutarco, que comentó y completó las ideas aristotélicas de la "Ética a Nicómaco" o las de su discípulo Teofrasto ("Sobre la amistad") tratando al mismo tiempo de mostrar cómo distinguir a los falsos amigos de los verdaderos, la labor nefasta de los aduladores y cómo defenderse de ellas o aprovechar los ataques de los enemigos propios para a prender a mejorar uno mismo, agradeciéndoles que con sus críticas e insultos pongan de manifiesto los defectos propios que uno debe erradicar si quiere llegar a la excelencia ("lo más perjudicial de la enemistad podría convertirse en lo más provechoso", dice).

Los escritos de Plutarco -sin llegar a ser muy originales o brillantes- son de una fineza y un ingenio que encantan a cualquier  lector exigente. Como cuando dice "el hombre inteligente saca provecho incluso de los que difieren de él", o "el que ve que su enemigo es un rival de su vida y su fama pone más atención en sí mismo, examina con cuidado sus acciones y ordena su vida". O, "Si quieres afligir a quien te odia, no lo taches de hombre degenerado o cobarde, ni libertino o bufón, ni innoble; sino sé tu mismo, sé un hombre mejor, muéstrate moderado, sincero y trata con amabilidad y justicia a todos los que tengan trato contigo". Y añade: "El que censura la vida de otro, si enseguida observa la propia vida y la cambia hacia lo contrario, enderezándola y corrigiéndola sacará algún provecho de la censura que, de lo contrario, es inútil y vacía".

En cuanto a la adulación y los aduladores empieza con estas bellas palabras: "Al igual que la carcoma penetra, sobre todo, en los tipos de madera blanda y dulce, así los caracteres ambiciosos, virtuosos y honrados reciben y alimentan al adulador, que se agarra fuertemente a ellos...la adulación no acompaña a las personas pobres, anónimas y débiles, sino que es traspiés e infortunio de grandes casas y destruye soberanías y principados"...hasta lograr destruirlos...y entonces, los abandonan como los piojos se marchan de las personas muertas y abandonan sus cuerpos, al perder su vitalidad la sangre de la que se alimentan...Y más gráficamente dice: "...a los toros se les pega el tábano junto a las orejas y a los perros la garrapata. El adulador, ocupando las orejas de los ambiciosos y agarrándose a ellas con alabanzas es difícil de quitar".

Pequeño y sabio librito el que Siruela pone a disposición de sus lectores. No tiene página ociosa y su lectura da enseñanza y contento. Nuestro grandísimo Baltasar Gracián lo tenía como maestro provechoso y se nota su influencia en "El criticón" o en "Agudeza y arte de ingenio"  o "El oráculo manual  o arte de prudencia".

FICHA

CÓMO SACAR PROVECHO DE LOS ENEMIGOS.- Plutarco. Trad.  Concepción  Morales y José García López.- Ed Siruela. Biblioteca de ensayo.-172 págs. ISBN 9788478446124

 

 

 
 
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6 septiembre 2015 7 06 /09 /septiembre /2015 08:30
ASÍ EMPIEZA LO MALO

Javier Marías sigue escribiéndose a sí mismo y sus circunstancias. No es un creador absoluto sino un taumaturgo de su historia, sus pensamientos y sus reflexiones y vivencias convenientemente manipuladas. Pero si es , como Proust salvadas las distancias o Miller, un fabulador de su propio mundo, con sus conocidos, amigos, enemigos y circunstancias. El argumento novelesco no es lo más importante. lo es la materia prima que es escritor de raza va desenvolviendo ante los ojos asombrados del lector. En esta novela, el narrador que va madurando como la hace el mismo escritor, nos cuenta dos historias entrelazadas y convergentes la de una mujer y la de un país desdichado que, cómo no, es el nuestro.

El mundo del cine, un maestro resabiado que contrata a un joven ayudante y aprendiz de todo que debe hacer su iniciación a través de la pareja lamentable que forman el director y su mujer. Hay elementos de familiares y amigos de Marias mezclados en esos personajes, pero fácilmente discernibles para los conocedores del afán fisgón-notarial del escritor, que bucea en su realidad cercana para alimentar su inspiración. Un bildungroman que nos muestra a un narrador que madura desde el silencio y la reflexión, sin filosofía, sin estructura moralista ni moraleja alguna. Complejidad en la narrativa que precisa de un epílogo para aclarar las cosas. Los fans de Marías pueden relamerse de gusto. El meollo proposicional de la novela es algo muy querido al autor, la realidad y la verdad, los velos que la cubren y la racionalidad y el silencio estoico que son precisos para esa labor. En el seno de la trama, una serie encadenadas de hechos, secretos, indignidades o debilidad, mezquindad y orgullo. Podredumbre familiar, social y personal vinculada a la podredumbre de un país que convierte una guerra civil en un juicio brutal de intereses e indignidades, de maldad e indiferencia, de culpa y de odio. Marías se sirve a gusto: hay una crítica feroz contra los que cambian de camisa según sople el poder, los vendidos, los mentirosos, los fanáticos y los corruptos. Ajuste de cuentas a un país con mala memoria que sigue viviendo de espaldas a la corrupción, al cretinismo y a los excesos del poder. Es difícil mantener el pulso y la tensión en una orquestación tan compleja, así que Marías va perdiendo fuelle y vuelve al relato de costumbres, al detalle nimio que divierte o se vuelve delicado o turbador. Como detalle, el retrato que hace Marías del filólogo Francisco Rico, amigo suyo creo, que ilustra un principio habitual en nuestro autor: su afán de multiplicar "cameos" en sus novelas de gente conocida, amigos o menos, que hacen bullir de interés, humor e ironía, cuando no franco cachondeo hiriente, a la grey de la cultura madrileña y zonas limítrofes.

No obstante o quizá por todo lo dicho, la novela es recomendable: no se puede negar a Marías un deseo legítimo, honesto y vigoroso de desvelar todos aquellos disfraces que esconden una verdad dura que no gusta casi a nadie, la de los que manipulan y han manipulado lo realidad de los hechos históricos y deleznables que propició la guerra civil y la infame catadura de muchos de los vencedores o de los que se escondieron bajo ellos para mejor medrar.

ASÍ EMPIEZA LO MALO.- Javier Marías. Alfaguara. Madrid, 2014. 534 páginas. 21,50 euros

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4 septiembre 2015 5 04 /09 /septiembre /2015 08:17
Els jueus catalans

El filólogo Manuel Forcano nos ofrece una interesante historia de la existencia, obras y valores de los judíos catalanes que interesa a cualquier persona que bucee en la historia de Cataluña. Como en todas partes la presencia de los judíos está íntimamente relacionada con la literatura, la ciencia, la geografía, filosofía y teología ( y la misteriosa Cábala), el comercio y la vida financiera del lugar. La labor de documentación de Forcano es excelente y descubre algunos hechos y datos que sorprende y atraen al lector, con un estilo bastante detallista y pedagógico. Precisamente, indagando en la historia general, Forcano nos cuenta que las mejores escuelas de la cábala, conocidas en todo el mundo judío, estaban en Barcelona y Gerona (ciudad conocida como "Madre de Israel"). Otro dato significativo es que el primer diccionario de la lengua hebrea fue escrito por un judío de Tortosa.

Lo cierto es que el libro de Forcano despierta una pregunta, ¿por qué quedan tan pocos testimonios de la labor de los notables judíos en estas tierras cuando su presencia está documentada y en el siglo XV se consideraba a Barcelona uno de los lugares más respetados por los judíos? Al parecer en los archivos catalanes hay muchísimo material documental de las actividades, modos de vida y labores intelectuales realizadas por los miembros de esa comunidad. Desde el siglo X hay constancia de esas actividades, algunas tan meritorias como la del citado lexicógrafo hebreo de Tortosa y el de Ibrahim ibn Yaqub, un geógrafo cuyos mapas europeos fue esencial para el avance geográfico de árabes y cristianos (al parecer fueron usados por Marco Polo) La invasión almohade de siglo XI fue el primer motivo de emigración judía (hacia el norte de Africa) . Uno de esos emigrantes, Abraham bar Hiya, conocido como "el barcelonés" hizo las traducciones del saber filosófico y científico greco-árabe al hebreo.

Considero útil y oportuno el libro de Forcano y le deseo la suerte de influenciar a otros historiadores y ensayistas a bucear en ese pozo pleno que es la presencia judía en Cataluña, que parece estar bien nutrida de documentación pero sigue siendo un jardín secreto.

FICHA

ELS JUEUS CATALANS.- Manuel Forcano.- Angle editorial.-381 págs.

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14 enero 2015 3 14 /01 /enero /2015 15:13
La escultura de sí

En la Piazza San Zanipollo de Venecia hay una estatua ecuestre de bronce del artista Andrea de Verrocchio que representa al Condotiero Bartolomeo Colleoni. Cuando el filósofo francés MIchel Onfray pasea una tarde por allí, la ve por primera vez y tiene una especie de epifanía, un deslumbramiento, "aquello que desde hacía tiempo se buscaba dentro de mí se resolvió de repente y tomó la forma de una fascinación". Y concluye: "Es una figura de excelencia, un emblema del Renacimiento que asocia calma y quietud, fuerza y determinación, temperamento de artista y voluntad de reinar sobre sí antes que cualquier otra forma de imperio" (pág.21).

El Condotiero y su estilo de vida se convierte para Onfray en un símbolo de aquél "querer hacer de su vida una obra de arte", que marca caminos de excelencia para el filósofo y el motivo central de su libro "La escultura de sí". Junto al Condotiero Onfray reivindica las figuras literarias y filosóficas del "anarco" de Jünger que inyecta su voluntad de poder en ese vivir cada instante como si fuera el último, en el "héroe barroco" de Gracián, en el Cortesano de Castiglione en el "Caballero" de Lulio, en el "dandi" de Baudelaire o el "Hombre multiplicado" de Marinetti, todos en busca de la afirmación de un yo denso, fuerte y creativo. Nietzche sobre todo, pero también, Hegel y Schiller.

Para Onfray "no hay moral sin la decisión feroz de estructurar la existencia a través de la voluntad" (pag,81) y la materia sobre la que se aplica es la vida cotidiana. Apasionado, de expresión barroca y no fácil de seguir (y a veces de entender) el libro de Onfray es un vehemente alegato por la filosofía como arte de buscar la excelencia, una determinación ética --y estética--que no desdeña la pasión y se niega a enclaustrarse en la erudición o en la moralina. Dotado de una enorme -y agobiante a menudo- facilidad de expresión y de un lenguaje barroco, autorreferencial, exquisito hasta el retruécano y de largos y complejos circunloquios, pero también de belleza, intuición, audacia e ingenio, Onfray justifica su reputación de "martillo de ortodoxias" y de joven rebelde (ya no tan joven y más cáustico que revolucionario) fustigador de acomodados y autocomplacientes figurones filosóficos.

.Machacar al modo de Nietzche las virtudes tradicionales y correctas ( la contención, la humildad, el perdón…), reivindicando la energía, lo sublime y lo virtuoso. Una estética de la moral que eleve y afirme al ser humano, sólo aceptando el yugo disciplinario de su propia voluntad. Su objetivo es el poder sobre sí mismo. Onfray, como Pirrón y los epicúreos buscan un hedonismo bien entendido, abierto a los placeres y rechazando el sufrimiento. Propone la cortesía como regla de comportamiento y relación con los otros y sugiere el término "eumetría" como arte de alejar a los otros que despreciamos o ignoramos y de acercar a los que respetamos o admiramos. Y así seguir una ética "de la inmanencia sostenida por nociones como las de individualismo libertario, utilitarismo festivo o erótica solar".

A pesar de la sugestión y brillantez en bastantes páginas de este denso ensayo, sigo prefiriendo al Onfray de la "Contrahistoria de la filosofía", aunque no al del sesgado y rabioso libro sobre "Freud. El crepúsculo de un ídolo".

Por cierto, atractiva edición de Errata Naturae. No se pierda el lector acercarse a la última página del libro (sin numerar) donde está la justificación de edición y lea el texto que los editores han colocado allí junto al dibujo de portada.

FICHA

LA ESCULTURA DE SÍ.-Michel Onfray.-Trad. Irene Antón.- Ed. ErrataNaturae.-221 págs.

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11 enero 2015 7 11 /01 /enero /2015 11:07
Que levante mi mano ...

Es uno de los grandes, sin duda. Murió hace ocho años pero aún conserva el "tirón" de su energía literaria, su ironía y su sentido del humor. Incluso los típicos productos editoriales que tratan de exprimir la vaca sagrada del gran autor (en este caso nueve discursos inéditos, siete de ellos dirigidos a estudiantes universitarios en días de su graduación) son bienvenidos, a pesar de que no reflejan la enorme creatividad del escritor si muestran su espontaneidad, su humor ácido y su magnífico sentido del amor al prójimo y de servicio a la comunidad. Es brillante como una estrella fugaz y divertido como un buen amigo ingenioso y algo pasado de vueltas, sardónico, mordaz y una pizca de ingenuidad de buena persona bastante indignada con los malos y la deriva destructiva del hombre respecto a la naturaleza. "Que levante mi mano quien crea en la telequinesis" ni siquiera es el título de una conferencia o un relato, sino una frase espigada en un surtido más o menos ingenioso de Vonnegut colocado al final del libro.

Ya desde el título o mejor el subtítulo "y otros mandamientos para corromper a la juventud" ofrece pistas suficientes para imaginar el carácter del contenido: parlamentos dedicados a los jóvenes que se gradúan (final de bachillerato y comienzo de carrera) en algunos colegios y universidades del país. Ironía a espuertas, algo de sarcasmo, mordacidad no hiriente, un cierto cariño entrañable por los jóvenes: una constante en la escritura de Vonnegut que, ante su propia sorpresa, fue considerado "colega" de los jóvenes irredentos de los 70 hasta el 2000 (discursos realizados entre 1978 y 2004). Lo curioso es comprobar pese a la disparidad de fechas los mensajes --con algunos detalles reiterativos y sacados a flote mas de una vez, cosa comprensible-- son de una voluntad transgresora que nos pone los dientes largos (ay, si en nuestras universidades hubiéramos tenido a este tipo sonriente de mirada irónica y amable), por su carga de compromiso con todo lo noble y humano que está en peligro, en los que la sutileza equilibra el humor y la crítica se refugia en una mordacidad sardónico pero nunca hiriente.

De entre sus temas recurrentes, inevitables como hemos dicho por la propia dinámica de la coherencia interior del escritor, se encuentra una supuesta frase de su buen tio Alex, cuando ante cualquier circunstancia que le gustara y varias veces a la semana, se detenía, miraba sonriente a su sobrino “No me digas que esto no es bonito. ¿eh?”. Me siento cercano a él en esta voluntad irreprimible de gozar de la vida, algunos de sus momentos, la naturaleza, un libro, una melodía, un cuadro o una película, incluso una charla o una mirada.

Casi se puede decir esa frase contemplado y leyendo la edición que Malpaso (una editorial modélica por su buen gusto) ha hecho del libro, con los dibujos del autor. Kurt Vonnegut publicó catorce novelas además de numerosos relatos de ciencia-ficción, ensayos y otras obras. Digno émulo de Twain, Thoreau y entre los británicos Sterne y Swift, perfeccionó una visión satírica, crítica y guasona del mundo en el que vivimos. "Matadero 5" fue la obra antibelicista que le lanzó al estrellato literario, producto de su propia experiencia como prisionero de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y testigo forzoso del famoso bombardeo aliado de Bremen. Un exceso difícilmente justificable en esos momentos de pura derrota nazi y más por no ser objetivo militar o estratégico (aunque estemos de acuerdo de que la vesanía nazi merecía que se los borrara de la faz de la tierra: a ellos sí, pero no a la población civil, digo yo).

FICHA

QUE LEVANTE MI MANO....-Kurt Vonnegut.- Trad. Ramón de España.- Ed.Malpaso.- 118 págs.. 17,50 euros

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