Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
20 julio 2021 2 20 /07 /julio /2021 17:28

LOGOI 210

TIEMPOS OSCUROS

Un amigo de los tiempos  de Universidad, reaparecido gracias a las redes sociales e internet, ha contactado conmigo tras leer durante unos meses los logois que cada semana salen en esta página. Su pregunta básica ha sido: “¿Para qué o para quién los escribes?” El contexto de la charla no era de impertinencia o crítica sino de sorpresa. Mi respuesta inmediata fue: Los escribo porque vivimos en tiempos oscuros, en los que el pensamiento crítico ha perdido su vigencia y su práctica. Desde este humilde rincón periodístico, mi intención es que algún lector se sienta atraído por la actitud crítica y especulativa que subyace en el texto y se plantee en algún momento, “¿Por qué las cosas públicas funcionan de esta manera y no de otra mejor? ¿Por qué nuestra percepción privada de ciertos problemas abandona las posturas indiferentes o sumisas y se vuelve analítica y exigente?”

Para reflexionar sobre ello, le adjunté un texto profético de Hanna Arendt, escrito en los 70 del pasado siglo: “Si la función del ámbito público es arrojar luz sobre los asuntos de los hombres, proporcionándoles un espacio… en el que pueden mostrar quiénes son y qué pueden hacer… entonces la oscuridad ha llegado cuando esa luz se ha extinguido víctima de  una brecha de “credibilidad” … y de un discurso  político que no revela lo que es, sino que lo barre debajo de la alfombra,  y de exhortaciones morales o de otro tipo que bajo el pretexto de sostener viejas verdades, degradan toda verdad a una trivialidad sin sentido”.

¿Reconocen la situación social y política que vivimos actualmente, agravada por el continuo bombardeo de las Redes sociales, la televisión e internet? La ignorancia o indiferencia de los ciudadanos ante el ineficaz y violento ruido político,  la consiguiente no implicación en los asuntos públicos, es un regalo para la clase que gobierna y una invitación para que las minorías extremistas y radicales se acerquen cada vez más al poder. Pues bien, para hacer pensar sobre este “tiempo de oscuridad” y tomar partido,  es por lo que escribo los logoi.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
1 julio 2021 4 01 /07 /julio /2021 11:06

(Publicado en La Comarca el 290621)

No creo en el “agravio” generacional. Entiendo a los jóvenes porque nunca he dejado de ser joven, a pesar de ir sumando años y experiencias. Acepto que siempre ha habido jóvenes que no han sabido respetar a nada ni a nadie, empezando por sí mismos. Es algo tan cierto como los ejemplos de lo contrario. Y sabemos que hay ancianos y hombres maduros que se mantienen anclados en sus frustraciones, sin evolucionar y capaces de dislates tan irracionales como los de algunos jóvenes.

Creo que las reglas básicas de la convivencia, pertenecientes más al derecho natural y al generado por las costumbres y tradiciones que regulan las relaciones entre individuos, deberían volver  a ser enseñadas en las guarderías y escuelas y reforzadas en los institutos y la Universidad. No como una asignatura más sino como una educación ciudadana básica, necesaria y obligatoria. Que a su vez debe ser refrendada por padres y tutores. Convertirlas en unas normas sencillas y simples que formen parte inexcusable de la persona, del ciudadano, del ser humano. Como bien individual y con alcance familiar, social, nacional y global.

A los niños les hace evolucionar la educación vicaria, la que reciben y les impregna en el hogar, la familia y los amigos. Además reciben la influencia –no siempre buena o provechosa-de las aulas y la sociedad y los medios, la tele, el ordenador o el móvil. Desde Freud, Jung o Reich, hasta los neurocognotivistas de la psicología más avanzada, hay acuerdo en que a menudo reflejamos antes lo peor que hemos asumido de nuestro amplio sustrato sociofamiliar, que los buenos ejemplos que a veces se producen en torno nuestro. Las personas oscilan entre una maduración lenta pero positiva en sus relaciones y percepciones o un progresivo endurecimiento en egoísmo, brutalidad, indiferencia al daño ajeno, intolerancia a la frustración de los deseos, falta de límites conductuales y en casos ya psicopáticos, placer en hacer daño o en destruir cosas, incluso sin ningún beneficio propio.

En la mayoría de los casos hay menos maldad intrínseca o psicopatología que dificultad para comprender el dolor de los demás, los límites de la propiedad y los derechos ajenos. La democracia sólo puede ser cívica. Aprendamos y enseñemos civismo.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

Compartir este post
Repost0
22 junio 2021 2 22 /06 /junio /2021 11:45

LOGOI 206

¡TARIFAZO VA!

(Publicado en La Comarca, 220621)

¿Cuál es el problema de España? ¿Que los políticos, además de codiciosos, son tontos? ¿O que el pueblo español además de sufrido es crédulo e iluso? Que en plena crisis mundial sistémica, tras una pandemia demoledora, con una economía arrastrándose por la pendiente de las deudas y las fracturas del paro, los cierres empresariales y el desempleo joven, el Gobierno apoye sin avisos ni información transparente, y “manu militari”, los tejemanejes de las eléctricas, el tarifazo, es un escándalo. La energía más cara de Europa para un país de lo más precario. Suena a tomadura de pelo. Como también lo es la manipulación del tema que ofician los políticos en trifulca con los ultras variados y los antisistemas. ¿Culpar al Gobierno? Eso es como creer que la oligarquía dominante en el mundo son unos mecenas, escondidos como el Mago de Oz tras sus millones. Espejismos.

La cuestión energética, en esta época crítica y de transición,  depende de algo que preferimos ignorar: no se trata de un problema de naciones o de ideologías políticas. En plena crisis económica y climática mundial, la solución, como el problema, debe ser global. La gestión energética interesa al género humano y al planeta a partes iguales. Como la gestión de la paz y de las desigualdades económicas. Los sistemas políticos de las naciones del mundo deberían, respecto a la energía, plantar cara a las oligarquías que manipulan el cotarro (aunque muchos políticos forman parte de ellas), socializar e internacionalizar la gestión energética como bien esencial de la población humana, educar a los pueblos en la manera de evitar el desperdicio de energía y dar el paso definitivo hacia las renovables, crear una política de precios justa, instaurar los bonos sociales para las familias con menos capacidad económica…

¡Fuera las manos privadas de la empresas eléctricas y también fuera las del Estado!; declaración de la energía como bien público internacional bajo la autoridad de una institución mundial que controle –y sea a su vez obligatoriamente transparente en su gestión- una energía limpia y económica para todo el mundo. Sería algo por lo que vale la pena luchar. Y lejos de la utopía, algo que ya nos está pidiendo el sentido común y la lógica desde hace tiempo.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
15 junio 2021 2 15 /06 /junio /2021 09:47

Logoi 205

ECOSOFÍA

(Publicado en La Comarca 150621)

Se llama “Ecosofía” a la manera de conocer, entender y convivir con la compleja red interactiva de vida que cubre el planeta. Así la definió Raimon Pannikar un erudito filósofo de las religiones que había vivido en la India durante decenios y vestía como Ghandi (y en ciertos temas pensaba y hablaba como él). Le conocí ya casi al final de su vida en su residencia de Tavertet, un pueblito de la comarca de Osona, en las Guilleríes, rodeado de montañas escarpadas, valles deliciosos, cascadas (la del Molí Bernat es muy bella) un pantano y precipicios (o “cingles”) por doquier. El mejor lugar para empaparse de ecosofía.

El término proviene de dos palabras griegas, el prefijo “eco” que es “oikos” (casa, hogar) y “sofía” que significa sabiduría. Por tanto la palabra “ecología”, es un entramado de relaciones razonables y lógicas para la supervivencia de nuestro hogar; economía, viene de “nomos” que es la regla para gobernar y administrar el hogar e impedir la ruina. En estos conceptos con el prefijo eco, oikos, es esencial saber que no tienen sólo el significado de  hogar familiar, ni de pueblos, provincias o países: el Hogar al que se refieren es nuestra Tierra, el conjunto de seres vivos y aparentemente no vivos que constituyen los tres reinos de la Naturaleza que estudiábamos de niños, el animal, el vegetal y el mineral. La física cuántica ha diluido las fronteras entre lo que consideramos “vivo” o no. La neurología y la psicología biológica terminaron con la exclusividad humana de lo que llamamos inteligencia. Y la filosofía y las ciencias naturales nos han demostrado (cosas que se sabía desde muchos siglos a.C. y aún saben en algunos –y ya casi desaparecidos- pueblos llamados “primitivos”) que todos los seres vivos formamos parte de un Todo y que nuestras acciones tienen efectos que afectan a ese todo, de los que no somos los monarcas absolutos, sino una parte minúscula, vulnerable y estúpida que está provocando una crisis total en el planeta. Y eso es justamente lo que la Ecosofía trata de evitar, aunque sin suficientes poder, medios, ni proyección mediática para cambiar las cosas. Y así estamos.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
10 junio 2021 4 10 /06 /junio /2021 09:05

(ARTÍCULO PUBLICADO EN LA COMARCA EL 080621)

En este país cainita no aprendemos. Mande el
que mande. Por mucho que prometan, las llamadas
izquierdas y las derechas acaban comiendo
en el mismo pesebre. Así ha sido siempre, aunque
nos vistan la mona con ropaje "democrático"
del siglo XXI. El desarrollismo franquista se alimentó
de embalses y pantanos, esquilmando a
pueblos enteros en pro de algunos intereses ajenos
a la población llana, que a menudo carecían
de luz eléctrica. Aquellas miserias pasaron y favorecieron
otros grandes planes de progreso que
hicieron más ricos a los muy ricos y a una nueva
pequeña burguesía, al alto funcionariado y los
poderes locales. Algo de riqueza se repartía, pero
hasta un cierto nivel. El país prosperaba y hasta la
gente del común se pudo comprar un 600 y
mandar a los hijos a la Universidad. Luego vino el
blackout de la banca y los fondos financieros y
los chicos no saben qué hacer con sus títulos, los
jóvenes viven en precario y a los abuelos les amenazan
las pensiones. Pero el neoliberalismo no se
detiene y logra dar con otra mina de oro (para
ellos) y discretamente penosa para los del pueblo
a secas, los parques eólicos. Ya no los echan de
sus casas para anegar sus tierras, ahora se conforman
con llenar el territorio de aspas giratorias,
comprando terrenos vacíos (por mala gestión
del mundo rural y la economía agraria, ay, tan necesaria)
y prometiendo lo que por lógica capitalista
no cumplirán. Y salen testaferros que alaban
el "progreso" y la necesidad -lógica- de energías
limpias, acogidos por los políticos como maná
del cielo. Como muestra, al país se le somete a
otro inicuo abuso en forma de "regulación" de los
horarios de uso energético. Eso mientras se publican
falacias como la de que los parques eólicos
van a dar trabajo y riqueza a las zonas donde se
instalen. Se crean asociaciones y se alzan los vecinos
(menos los que reciben las pocas monedas
del soborno capitalista: pan para hoy, hambre para
mañana), ecologistas y montañeros, empresas
turísticas y economistas enterados, y se
arremete como Quijotes contra gigantes disfrazados
de molinos de viento. Salvas de pólvora:
humo y ruido. Por parte oficial, oscurantismo y
normas simplificadas a favor de las empresas. A
estas lo único que les importa es la cantidad y
frecuencia del viento. Se compra a precio de saldo
o se amenaza con la expropiación. Y así vamos.
* Alberto Díaz Rueda

Compartir este post
Repost0
1 junio 2021 2 01 /06 /junio /2021 07:15

LOGOI 203

DIÁLOGO PLURAL

(publicado en La Comarca el 1 de junio 2021)

Escribió Machado: “En España no se dialoga  porque nadie pregunta como no sea para responderse a sí mismo. Queremos estar a la vuelta de todo sin haber ido a ninguna parte. Somos esencialmente paletos”. Creemos dialogar mucho porque multiplicamos hasta el agobio la comunicación digital, sin conseguir en absoluto aumentar la capacidad de compartir y menos de comprender. Creamos globos de relación supuestamente confortables sólo para los que  “piensan” como “nosotros”, cuando en realidad se trata de los que siguen unas ideas avaladas por el “influencer” político de moda. El desbordante potencial de los datos y la subsiguiente manipulación para que se ajusten a determinados intereses, mas  la proliferación de las noticias falsas y los bulos, convierten este tiempo en una época de total incertidumbre. Lo malo es que la incertidumbre, que es intranquilizadora pero también podría ser creativa y provocadora de cambios, está mutando en una fuerza negativa que provoca, en política, la confrontación, generalmente violenta y cortoplacista. Y en la sociedad la exclusión del contrario, su demonización y por tanto la imposibilidad de diálogo. La globalización es contrarrestada por los nacionalismos cada vez más excluyentes y los populismos maniqueos. Todo es más global en estos días, desde la salud a la economía o esa dinámica de la miseria y la necesidad que escenifican los refugiados, pero lo único que parece prevalecer es el contagio hegemónico de las ideas que excluyen y crean anatemas por razones políticas, de raza, sexo, nacionalidad, economía precaria o país de origen.

Estas exclusiones nos llevan a un rumbo de colisión global con desafíos tan candentes como las pandemias, los efectos del cambio climático o el recrudecimiento, vía “hackers” de la inseguridad digital (que puede causar un “blockout” digital global que nos lance de regreso a la edad media). Sólo queda un camino: aceptar el pluralismo mundial y su gestión a través del diálogo paritario. Pluralismo y diálogo para afrontar la crisis global de manera efectiva.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

Compartir este post
Repost0
24 abril 2021 6 24 /04 /abril /2021 12:05

Logoi  197

GROCIO

Publicado en La Comarca 200421

¿Qué opinan ustedes de la idea de que las relaciones internacionales deberían estar fundadas sobre unas normas morales de respeto a la Humanidad? ¿Que resulta dañino para todos y sobre todo para el Estado que la promulga, la política de “nosotros primero”? ¿Que debería ser de exigible cumplimiento en el mundo que en determinadas circunstancias –como la presente pandemia, sin ir más lejos- se implemente una obligación de ayuda material transnacional? ¿Que todas las naciones tienen deberes relacionados con la admisión e integración de los migrantes, exiliados y desplazados por causas bélicas, de desastres naturales, hambrunas o epidemias? ¿Que del concepto mismo de humanidad se desprenden deberes estrictos de ayuda material, no sólo en el contexto interno sino en el conjunto de las naciones? ¿Que debe existir un compromiso interno en cada país por la redistribución material de los recursos propios, evitando la miseria, sobre todo en los ámbitos de la salud y la educación de todos los ciudadanos? ¿Que todas las naciones civilizadas comparten un deber común de protección de sus entornos naturales?¿Que el sujeto fundamental de justicia moral y política es el individuo, que goza de ciertos derechos sea cual sea el lugar que le haya tocado vivir? ¿Que el respeto  por la Humanidad, combinado con el concepto básico de que el mundo es, en cierto sentido, el hogar común de todos nosotros, entraña la obligación de facilitar el sustento preciso para la vida humana a aquellos que están en situación desesperada? ¿Que ningún grupo étnico o religioso puede ser objeto de un trato negativo aduciendo esas diferencias?

Todas estas ideas expuestas tienen una respetable antigüedad, cuatro siglos, aunque sorprende su idoneidad y conveniencia con los tiempos actuales. Su autor fue Hugo Grocio (1583-1645), uno de los fundadores del Derecho internacional.

Yo añadiría una más: ¿Que como  seres humanos en pleno siglo XXI y con el conjunto de conocimientos y técnicas de que se disponen sobre las formas de vida de animales y vegetales, tendríamos que reformular el concepto de justicia respecto a todos los seres sintientes del planeta (Aristóteles ya situaba a aquéllos al nivel básico de los seres humanos,  que compartían una explicación común del movimiento basado en  el deseo y la cognición)?

¿Opinan que todo esto será siempre una utopía?

ALBERTO DÍAZ RUEDA

.

Compartir este post
Repost0
13 abril 2021 2 13 /04 /abril /2021 16:03

Logoi 196

LUCIÉRNAGAS

Hace unos días mantenía una reunión. Ante mí, dos ingenieros jóvenes que no se conocían entre sí. La cuestión, técnica, que tratábamos, no viene al caso. Pero sí el conocimiento, la buena voluntad, la sinergia entre ellos, la ecuanimidad, la generosidad que ambos  ponían sobre la mesa, al margen de posibles y legítimos intereses propios. Allí se trataba de dar el mejor servicio posible, la mejor solución a un problema de un pueblo pequeño y algo olvidado por los poderes. De pronto me di cuenta de que me hallaba ante esa metáfora que Annah Arendt, María Zambrano, Passolini o el filósofo francés Didi-Huberman habían usado en repetidas ocasiones  para nombrar a esas personas fugaces, intermitentes, casi siempre anónimas, que a pesar del medio ambiente dominado por la codicia, la insolidaridad, la ignorancia y a menudo la barbarie, llevan en sí una suave y limpia luz como testimonio de actitudes y comportamientos a contracorriente respecto al caos ético habitual, las llamaban “luciérnagas”. Esos dos jóvenes- como otros pocos semejantes- eran seres íntegros. Eran como “resplandores del contrapoder”, lucecitas que iluminan las oscuridades del mundo.

En mi larga vida profesional he conocido algunas “luciérnagas”. En los últimos tiempos he visto muy pocas. Pensaba en el libro, optimista, de Didi Huberman, “Supervivencia de las luciérnagas”. En Annah Arendt y su muy meritoria esperanza de que siempre habrá alguna de esas personas en los momentos duros. Las  portadoras de una luz que suaviza las tinieblas de la época. Personas que cumplen su deber sin aspavientos, su cometido con puntillosa corrección, que no reclaman reconocimiento y tienen la suma delicadeza de pensar que los demás también lo hacen, a pesar de las abrumadoras pruebas en contrario. Lo normal es lo opuesto, personas que siempre están con la queja de lo mucho que trabajan o la exigencia de que se les reconozca todo lo que hacen y cuya propia valía sobredimensionan, que creen su deber poner obstáculos y que presumen de un largo historial que sólo ellos valoran. ¿Las reconocen? Son legión.

Por eso la presencia de “luciérnagas” en nuestra existencia es la única razón para esperar que el género humano pueda superar, de forma correcta, las actuales dificultades que comprometen su futuro.- ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
7 abril 2021 3 07 /04 /abril /2021 16:15

Logoi 195

PESTES

“Lo que ha sucedido, vuelve a suceder; y lo que antes se ha hecho es lo que se hará. No hay nada nuevo bajo el sol.” Eso dice el Eclesiastés en la Vulgata antigua. Si unimos esa frase a la de Cicerón “El mundo está lleno de necios”, tendremos una radiografía filosófica exacta de la pandemia del Covid 19. Por supuesto con chocantes semejanzas –al margen de los cambios tecnológicos de nuestros días-  con la gripe española del 1918, (justo un siglo antes), la peste de Londres de 1665 (descrita años después por Daniel Defoe), la peste negra o bubónica de 1347, otra del mismo tipo en 1885, la gripe asiática de 1957, la de Hong Kong de 1968, la del Sida de los 70 (que aún sigue activa aunque muy controlada), el ébola en los 80, la del primer coronavirus SARS en 2002, la gripe porcina de 2009 y el MERS de 2012 (otra variante de coronavirus).

Estos flagelos humanos han provocado la creación de obras maestras literarias e infinidad de tratados de todo tipo  sobre los diferentes aspectos médicos, filosóficos, sociales, éticos, psicológicos, costumbristas, estadísticos, patológicos e históricos. En esas pandemias hay una coincidencia: en general comienzan siendo negadas y lo que es aún peor, ignoradas y de alguna manera, “desafiadas” con actitudes inicuas y temerarias.

Y hay una semejanza en las reacciones de las personas, las autoridades, los medios de información, los bulos y noticias falsas, el negacionismo y la proliferación de sujetos y entidades que sacan provecho económico. En esos escenarios parecidos, hay una constante: la dicotomía entre unos  que sufren la enfermedad y mueren o quedan afectados de por vida, los que se libran y acaban generando una especie de actitud de alivio y de “no era para tanto” con olvido creciente de lo ocurrido y una minoría que trabaja por combatirla y por ayudar a todo el mundo, desde los hospitales a los laboratorios, a proveer alimentos y transportarlos, vigilar y controlar la vida desbaratada y tratar de restañar las heridas económicas, laborales, sociales y familiares que se han producido.

A tenor de lo escrito, lean “Aragón 1918. La gripe española. Crónica de un desastre olvidado”, del historiador Luis Antonio Palacio Pilacés. (Ed. Comuniter). Sorprendente

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0
30 marzo 2021 2 30 /03 /marzo /2021 10:14

LOGOI 194

HAMBRE

(publicado en La Comarca 300321)

Una noticia perdida en un “suelto” de Internacional de un periódico de gran tirada, me ha dejado triste y pensativo. Como el lejano llanto de un niño en un silencio nocturno. Un informe urgente de la FAO y de la PMA (Programa mundial de alimentos) sobre la amenaza cercana de una hambruna que puede causar millones de muertos. Recordé una noticia corta de semejante “calado” sobre una extraña enfermedad surgida en una ciudad industrial de China, Wuhan. Era en diciembre de 2019. Este  informe también ha suscitado escasa atención. La  historia de los desastres suele repetirse cuando prestamos poco interés en sus comienzos. Es como si pensáramos, “Bastante tenemos con ese recalcitrante coronavirus”.

Pero el corto texto es claro y causa desazón. Casi treinta países en total, en tierras africanas, asiáticas e incluso en el Caribe, están cruzando ya la línea roja de la hambruna. La misma pandemia que nos aflige (a ellos más, que no tienen vacunas) unida a factores climáticos extremos, guerras locales, gobiernos corruptos, una plaga de langosta migratoria que atacará en abril y mayo las cosechas de Angola, Botswana, Namibia, Zambia y Zimbabwe. Mas la sequía y los desórdenes climáticos extremos que acompañan a La Niña (el enfriamiento de las corrientes profundas en el Pacífico) que afectará a otros países desde Yemen a Sudán, Siria, Líbano o Afganistán, crean una especie de “tormenta perfecta” en países del submundo que suelen etiquetarse como “Hunger Hotspots”, puntos calientes del hambre.

Ver morir en torno tuyo a niños, mujeres, ancianos por inanición es una experiencia que ni los más curtidos reporteros o los miembros de las ONG que están “in situ”, pueden olvidar jamás. En esas personas hay esa paciente desidia que produce la debilidad y la falta de esperanza. Los testigos occidentales que tratan de ayudar pero carecen de suficientes medios, no pueden superar la durísima contradicción ética entre su experiencia del exceso de consumo, de las residuos y sobras alimentarias lanzadas a la basura, frente a esa realidad dolorosa de seres humanos muriendo por falta de lo más esencial.

Como dijo Voltaire, “Yo no sé que será eso de la vida eterna, pero la vida de aquí es una maldita broma”.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

Compartir este post
Repost0

Présentation

  • : El blog de diariodemimochila.over-blog.es
  • : Ventana abierta al mundo de la cultura en general, de los libros en particular, mas un poco de filosofía, otra pizca de psicología y psicoanálisis, unas notas de cine o teatro y, para desengrasar, rutas senderistas y subidas montañeras.
  • Contacto

Recherche

Liens