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6 enero 2021 3 06 /01 /enero /2021 12:53

(publicado en La Comarca, 050121)

Se está produciendo una tragedia ecológica aquí al lado, en el mismísimo  Teruel, en ese sistema montañoso que linda con Cuenca y Guadalajara y que tiene el nombre excelso de Montes Universales. La  tala de bosques enteros se realiza con celeridad. ¿Se impone aquí el modelo de la explotación de recursos, enfundado en criterios pseudo naturalistas? Se está arrasando un paraje irrepetible, ante el silencio  y el apoyo de la Administración. ¿No es la misma que amparaba esa zona como un LIC Natura 2000 con la denominación Alto Tajo y Muela de San Juan? ¿Es que no nos ha enseñado nada la tragedia humana y la hecatombe económica que ha provocado un virus indirectamente desatado por esa misma abusiva y suicida explotación de recursos naturales?

Hace unos años tuve el privilegio de conocer esos bosques, caminando, y soñé que nadie se atrevería a atentar contra semejante maravilla natural y paisajística; un ecosistema equilibrado aunque frágil, que ahora está sufriendo la tala inmisericorde de sus bosques. Gracias a un mensaje de ayuda de Change Org.  he sabido que la zona no está protegida como Parque Natural (del Alto Tajo) por una de esas absurdas divisiones burocráticas comarcales que anteponen el legalismo de la división local sobre la lógica del interés global.

Me comunican que se han arrasado parajes tan emblemáticos como la Loma del Tío Trolis o la Fuente de la Rana y que con esa destrucción está desapareciendo la flora y fauna de la zona, rica en diversas clases de setas y especies ornitológicas. Cita la petición de ayuda muchos otros lugares que conocía de referencia (tuve la suerte de que mi guía era un guardabosque de la zona), cercanos a los pueblos de Griegos y Guadalaviar.

Ignoro el alcance de intereses políticos y económicos, incluso municipales, que están apoyando este dislate ecológico, pero desde aquí me sumo a la petición de detener la tala de esos bosques, compensar los intereses dañados y optar por una política de conservación de nuestros recursos naturales que debería ser prioritaria en nuestra tierra. Creo que tanto la Diputación de Teruel como el Gobierno de Aragón deberían tomar parte en el asunto, antes de que conviertan en un erial más de Teruel una zona que  es todo lo contrario a una zona desértica.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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29 diciembre 2020 2 29 /12 /diciembre /2020 20:14

(Publicado en La Comarca el 291220)

Desiderata es una palabra latina que significa “cosas deseadas”. También es el título de un poema escrito en 1927 por un poeta norteamericano, de origen alemán, llamado Max Ehrmann. Creo que, en estos tiempos, ese poema es como una ingenua inyección de optimismo. Por ello les ofrezco una versión simplificada en prosa. Como un “desiderátum”, (deseo por cumplir) para el año 2021:

“Aunque estés rodeado del ruido y la prisa, camina serenamente mientras aspiras a la paz y el silencio. Dentro de lo posible, trata de mantener buenas relaciones con los que te rodean y expresa tu verdad de manera clara, no sin escuchar a los demás con respeto, pese a su falta de educación o conocimientos. Evita a los que alborotan o son agresivos y burlones, ya que causan daño a tu espíritu. No te compares con nadie y evitarás la envidia y la amargura, o la soberbia y el orgullo, pues siempre habrá quien es más grande o pequeño que tú. Disfruta de lo que te sale bien sin envanecerte y cuida todo lo que haces por humilde que sea: tu trabajo es un tesoro si lo amas, aunque debes ser cauto en tus negocios pues el mundo está lleno de engaños. Pero también hay en él mucha virtud, honestidad y solidaridad: la vida está llena de ocultos heroísmos. Se tal cual eres en todo momento, evita el fingimiento sobre todo en lo relacionado con los afectos, pues ellos son la hierba fresca en el erial árido del desengaño. Vive la suma de tus años con amabilidad hacia ti mismo y recoge los frutos de la experiencia, mantén la firmeza de tu espíritu y vive relajadamente, afrontando lo que llega y sin agotarte con temores y premoniciones. A éstos ignóralos, te librarás de la fatiga y la soledad. En esencia, piensa que eres una criatura más del universo, al igual que los árboles, los animales y las estrellas: tienes derecho a existir y aunque nunca lo sabrás a ciencia cierta, el universo marcha como debe ser. Por eso procura estar en paz con Dios, sea cual sea la forma en que lo veas,  y conservar la paz de tu alma, en el laberinto de tus trabajos y aspiraciones o en la bulliciosa confusión de la existencia, pues aunque te cruces con penalidades y decepciones, el mundo sigue siendo hermoso. Por tanto es preciso que, de forma alegre y serena, te permitas ser feliz.” ¡Que también lo sea el 2021!

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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23 diciembre 2020 3 23 /12 /diciembre /2020 17:43

LOGOI 180

NAVIDANTE

(Publicado en La Comarca221220)

Han llegado las Navidades y como dice la canción “nadie sabe cómo ha sido”. Desde luego, no como la esperábamos. La persistencia y obstinación del virus está en consonancia con las actitudes de negación, minusvaloración, rechazo e ignorancia o mala información de los que persisten en confundir lo que desean con lo que es. De ahí el doble juego de palabras. Navidades “de antes” –que ni lo son, ni se las espera-  y Navidades “dantescas”, es decir una “divina comedia” a la brava, que más parece sátira del Purgatorio de Dante. Si las previsiones se confirman a la baja, la tercera ola -que ya apunta- se confirmará. A las malas, vendrá la cuarta.

Escucho a alguien que dice: “Yo no aguanto más sin mis hijos y mis nietos. Ya está bien –enfado- pues qué se habrán creído. Yo soy muy de familia y me duele en el corazón no tenerlos a mi lado y darles unos achuchones en estas Navidades”. Hay sinceridad, sentimentalismo y emoción en esos ojos desafiantes. Los que pensamos que es más discreto y seguro en estos momentos evitarnos todas estas celebraciones tradicionales y sociales (para muchos han dejado de ser religiosas y mucho menos espirituales) nos sentimos un  poco “culpables”. Un minuto de razonamiento o de sentido común aleja la culpabilidad.

Que nadie piense que hay crítica o rechazo hacia esas personas que “no pueden aguantar” mantener alejados a sus familiares y/o “allegados” en unas fiestas tan “señaladas”. Las emociones y los sentimientos son elementos que nos definen como personas. También la razón lo es, por supuesto. Incluso algo más definitoria –por prácticamente exclusiva- de nuestra especie.

Ello no obsta para que desee intensamente, de corazón,  que personas como la que les cuento y todas las que mantienen la misma postura con parecidos argumentos, no tengan que lamentarlo. Que todo vaya bien y que puedan decir más tarde, mirando de reojo, “tanto miedo para nada. A mí nadie me ha quitado el placer de tener a mi familia todos juntos en Navidad”. Perfecto, señora o caballero, así ha sido y enhorabuena.

Como escribió Cervantes en horas muy distintas: “Esto leyó un valentón y dijo: es cierto/ cuanto dice usted, señor periodista/ y el que dijere lo contrario miente/ Y luego, incontinente/  se caló el sombrero, requirió la espada/miró al soslayo, fuese y no hubo nada”. Pues eso. Feliz Navidad.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

 

 

 

 

 

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15 diciembre 2020 2 15 /12 /diciembre /2020 10:26

 

(publicado en La Comarca 151220)

Mi colega y amigo, Arturo San Agustin publicó en La Vanguardia un artículo en defensa  de la monarquía española aquí y ahora. Un par de días antes publiqué en La Comarca un artículo analizando la figura del Rey en el fuego cruzado de las circunstancias actuales en España -- digamos políticas, aunque más son de mercadeo y oportunistas--. No sé las críticas que habrá cosechado Arturo. En mi caso, en un ámbito más local y minoritario (aunque en el global Patio de Monipodio que es la Red en estos tiempos) se me ha puesto como “chupa de dómine” con rara unanimidad, entre monárquicos que creían que insultaba al Rey (cómo diablos leerán el castellano esos caballeros) y “coletillas” y nostálgicos franquistas que creían que denigraba por igual a comunistas de nuevo pelo y fascistas reincidentes.

Pues bien, tranquilizo a unos y a otros, ni pongo ni quito rey, simplemente digo –con la mayor humildad- lo que pienso y esto es así de sencillo: la Corona debe estar por encima de tirios y troyanos, de neofascistas y protocomunistas, de nostálgicos de la antigua realeza española tan dada al espadón. Y por encima de una clase política más atenta a mantener sus sillones y privilegios que a ver en las calles y plazas del país cuáles son las necesidades reales del españolito común. En esta crisis sistémica, el Rey debe ser el punto de referencia, el fiel de la balanza constitucional, el augur neutral, inspirado por el respeto al pueblo y a sus derechos. Y, ojo, les dice esto un simpatizante de la república como forma de Gobierno.

En estos delicados momentos de la historia (la de España y la del mundo) hay que aclarar los medios y los fines precisos para conseguir un objetivo tan esencial como sacar a España y al mundo del deterioro ético, social, económico, humano y político que nos está llevando al desastre planetario. No es momento de plantearse si queremos Rey o no. Es el menor de los problemas. Ahora hemos de salvarnos de la quema general y particular, del hundimiento económico, de la violencia, los abusos, la desorientación legal, la miseria, las enfermedades, la desigualdad, el egoísmo, el abandono de los más débiles… Por tanto, cautela. No es el momento de usar la monarquía como maniobra de distracción. Pero sí es la ocasión para que el monarca deje bien claro que está donde debe estar: garantizando la Constitución y la igualdad entre todos los españoles.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

 

 

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8 diciembre 2020 2 08 /12 /diciembre /2020 10:52

LOGOI 178: NAVIDADES NEGRAS

William Hazlit lo dijo a principios del pasado siglo, en plena I guerra mundial:"un mínimo dolor en nuestro dedo meñique, nos preocupa más que la destrucción de millones de seres humanos". Pongan ustedes en lugar del dedo, "una celebración navideña como las de siempre" y pongan cientos de miles de seres humanos en todo el mundo, para no exagerar demasiado. Por aquello que dijo ese "angelito" histórico llamado Stalin : "un muerto es una tragedia pero diez millones de muertos es una estadística". A  nadie le quita el sueño determinadas cifras, como el de los millones de seres humanos, como usted y como yo, que han fallecido por la Covid o sus complicaciones. Todo depende de que alguno  de ellos sea familiar o amigo nuestro. Por lo demás, lo único que importa es celebrar las Navidades "como Dios manda". Además, muchos recuerdan los confinamientos como un "error" y un enorme "fastidio" y claman por las consecuencias económicas que todo esto está provocando. La "culpa" de todo la tienen los Gobiernos que no han estado a la altura de las circunstancias o "se han pasado en prevención y autoritarismo". Nos "merecemos" unas Navidades normales. Como si la pandemia no estuviera al margen de los esfuerzos que hayamos hecho y se viera obligada a "premiarnos" por seguir las reglas para evitarla. Como si los Gobiernos que generalmente han legislado deprisa, tarde y mal, estuviera en deuda con el ciudadano y deba transigir  con las infracciones a las normas sanitarias . Para una amplia  fracción de la ciudadanía todo se ha reducido a aplicar los instrumentos de represión del "sistema neofascista", vigilar y castigar. Totalmente inmunes a la realidad, intoxicados por los bulos, las fake news y las campañas de descrédito de los "bots" informáticos (los "no me gusta" a diez euros el millar, por  ejemplo) financiados por intereses políticos extremos, legiones de ciudadanos siguen creyendo que todo es una falacia conspiratoria, que "no es para tanto" y que las Navidades tienen una protección especial de signo divino o costumbrista.

El SARS-CoV-2 ha superado al ser humano y sus instituciones, a sus medios científico-técnicos y por goleada a las actuaciones de los políticos. Nos hemos precipitado en análisis y juicios y en consecuencia hemos debilitado el entramado científico que deberían avalar las decisiones político-sociales que han aparecido ante la ciudadanía muchas veces como desorientadas, arbitrarias o sin fundamento. La gente ha pasado de la crítica y la negación directas (las evidencias en su contra son abrumadoras) al "como si", la apariencia de cumplimiento (ni nos pasamos en una o dos personas, no pasada nada, son familia o "allegados"). Mientras se mantienen o suben los índices de contagio, las UCI claman "in deserto" sobre saturación y muchos siguen haciendo planes navideños, convencidos de que un incumplimiento ligero no va a tener consecuencias. Y menos en familia, claro. Los Gobiernos están tan "quemados" que no se atreven a proponer medidas más duras. Y sin embargo, no hay justificación racional alguna, a esta altura de los acontecimientos, para que este año arriesguemos las Navidades futuras de muchas personas por celebrar las nuestras como  no debemos hacerlo. ¿Es tan difícil de entender?  No tengamos una Navidades Negras.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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17 noviembre 2020 2 17 /11 /noviembre /2020 10:33

LOGOI 175

DIGITALIDIOTAS

Las crisis políticas y sociales generan impensables compañeros de cama. Nadie pensó que la actual crisis occidental acercaría a jóvenes herederos de los anarco-hippies y a una extrema derecha paranoica y negacionista. En las redes la confusión es dramática. Los inventores de bulos y majaderías negadoras de la evidencia exigen libertad de expresión para defender su “derecho” a instigar el odio y la desconfianza entre la población adicta a las pantallas. Escribió Emilio Lledó: “…Siempre se habla de tener libertad de expresión, pero lo que hay que tener antes que eso es facultad de pensar. Si mi libertad de expresión solo sirve para que diga idioteces, de qué le sirve a nadie mi uso  de esa libertad. ¿Para qué nos sirve, si no sabemos pensar…si careces de sentido crítico, si eres un adicto a las “fake news”, los bulos y las insensateces proferidas por “influencers” de la Red, que no saben hacer la “o” con un canuto”.

Ahora el camaleónico Sánchez sugiere una “agencia” que ponga orden en ese universo digital caótico. Tiembla uno sólo de pensarlo. No porque la medida sea inoportuna o absurda, sino por cómo se piensa realizar, quién controlaría a los controladores de los filtrajes y hasta qué punto la deriva del control no abarcaría medios de comunicación independientes que tan molestos resultan a un poder enquistado en sus sillones.

El neurocientífico Michel Desmurget, nos dice que estadísticamente un joven de 18 años suele pasar por término medio de 5 a 8 horas todos los días frente a una pantalla. Por ello ciertas regiones cerebrales relacionadas con el procesamiento de señales visuales entorpecen por sobrecarga la maduración de las redes lingüísticas, esenciales en campos como la lógica, el  sentido crítico y la elaboración de un pensamiento estructurado.

Unamos el mal uso de la libertad de expresión, el invento apresurado de un control gubernamental de los ataques y supuestos ataques a la norma y  los “levantamientos populares” orquestados por los fascismos “democráticos” que los perpetran, y obtenemos un cóctel explosivo preocupante. César Vallejo escribió en 1939: “¡Cuídate España de tu propia España! Cuídate de la víctima a pesar suyo, del verdugo a pesar suyo y del indiferente a pesar suyo! Cuídate del que antes de que cante el gallo, negárate tres veces y del que te negó, después, tres veces. Cuídate de los nuevos poderosos. Cuídate de los que dicen que te aman. Cuídate de tus héroes. Cuídate del futuro.”

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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10 noviembre 2020 2 10 /11 /noviembre /2020 09:27

LOGOI 174

 PRIVACIDAD Y ENTELEQUIA

El artículo 18 de nuestra Constitución considera la privacidad uno de los derechos fundamentales  con sus tres pilares: el honor, la intimidad y la imagen personal. No creo que nunca haya sido efectiva. Al menos con el rigor que cabría esperar de una Ley de alto rango. La cual,  desde mayo de 2018, ha sido reforzada por el REPD (Reglamento Europeo para la protección de datos).

Pasemos a la palabra “entelequia” que, como saben, significa “cosa  irreal”. Con lo cual estamos diciendo que la tan cacareada “privacidad” del siglo XXI es algo irreal y como tal, engañoso. A pesar de brotes  de casos  “ejemplares” de castigo a los que se da cumplida publicidad. Lisa y llanamente, el colmo de la hipocresía.

Centrémonos en el mundo digital en el que vivimos la mayor parte de los ciudadanos. Algún evolucionista guasón ha descrito al hombre del siglo XXII con unos descomunales índices y pulgares, atrofia de los demás dedos, ojos miopes habituados a  distancias cortas, mirando sin cesar pantallas luminosas  y una mente focalizada en aquello que reciben y asimilan por vía digital. ¿Vieron ustedes esa joya de dibujos animados de la antigua Pixar que se tituló “Wall.e” y se estrenó allá por el 2008? Pues bien, recuerden a aquellos seres humanos gordinflones y pasivos  encerrados en un Arca interestelar. O, más seria, la película “El círculo” (2017) con Tom Hanks y Emma Watson, donde las personas son controladas  las 24 horas a través de una empresa dictatorial que manipula sus vidas a cambio de comodidad y servicios. Una especie de “1984” y su “Gran Hermano”. Todos sujetos a la gestión de un agresivo computador algorítmico programado heurísticamente (Como el HAL 9000 de Stanley Kubrick).

¿Ciencia ficción? ¿Distopía? ¿Están seguros de que su privacidad está protegida? Todos los que tenemos un ordenador, cuentas en Yahoo, Google, Facebook , Twiter, etc. y un móvil, estamos facilitando –gratis y voluntariamente-  nuestros perfiles socioeconómicos y psicológicos, que son ordenados por tendencias, con algoritmos de búsqueda – y usados comercial o políticamente-, que se legalizan cada vez que clicamos un “ok” a las “condiciones” que nos imponen para permitirnos operar en internet. En consecuencia,  hablar de privacidad es una entelequia, por muchas leyes y organismos que nos aseguren que estamos protegidos.

 ALBERTO DÍAZ RUEDA

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5 noviembre 2020 4 05 /11 /noviembre /2020 11:07

LOGOI 173

ZOONOSIS

Desde hace un siglo, cuando se declaró la  primera gran epidemia de nuestros tiempos, la llamada “influenza”, en 1918-19  (el virus H1N1 de origen aviar) que devastó Europa, Estados Unidos (su origen)  y otros países, se han sufrido cinco grandes pandemias. A causa de aquél virus murieron 50 millones de personas en el mundo. La última pandemia, el coronavirus, aparecido en diciembre de 2019, está en su segunda ola y ha causado en el planeta más de un millón de víctimas y más de 46 millones de contagiados. En España, más de un millón de contagiados y 35.000 fallecidos.

El panel de expertos en biodiversidad de las Naciones Unidas ya lleva tiempo advirtiendo que la brutal deforestación en algunas partes del planeta y el comercio de fauna salvaje en otras, junto a las actividades humanas que generan el progreso del cambio climático y la pérdida implacable de la biodiversidad, están provocando conjuntamente un aumento exponencial (se habla de un 70%) de enfermedades emergentes encuadradas como zoonosis (patologías contagiosas de animales a personas). De otros circuitos científicos situados en diversos países del mundo se activan las alarmas por la plausible aparición de nuevas pandemias semejantes -- o más graves, contagiosas y letales-- a la Covid-19 en los próximos años, si no se controla la expansión de la agricultura intensiva aliada a la deforestación y no se remodela el sistema económico basado en un comercio, producción y consumo insostenibles.

Los especialistas en enfermedades zoonóticas tratan de crear una cultura de prevención más que de lucha antivírica. Destinar fondos para implementar modelos de prevención  e información  sanitarias, que vinculen el control de las causas conocidas de la zoonosis con la estructuración sanitaria suficiente para intervenir eficazmente en el inicio de la pandemia, sería mucho más lógico y económico que tratar de frenar lo inevitable cuando ya se ha despertado el dragón. Es decir, evitar en el futuro (quizá bastante más cercano de lo que creemos) justo lo que se está haciendo con el Covid, con los desastrosos resultados que cabía esperar y nadie parece haber previsto. Incluso, creo yo, con estas medidas razonables evitaríamos también el vergonzante  espectáculo de un negacionismo contra todas las evidencias, que además se está volviendo agresivo de forma progresiva. Es la constatación estadística y sociopolítica de una verdad algo humillante: la idiotez es el virus más peligroso que amenaza al género humano.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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29 octubre 2020 4 29 /10 /octubre /2020 19:21

En la recepción que Jorge Marco Bergoglio, más conocido como el Papa Francisco, dio a Pedro Sánchez y señora, el Pontífice tomó la palabra para hacer una clara advertencia a los políticos españoles. Más o menos les dijo “vayan con cuidado, el país se les está yendo de las manos” y pidió a todos que rebajaran la fratricida tensión ideológica que se estaba apoderando del escenario político español. Citó el “resurgir de nacionalismos cerrados, exasperados, resentidos y agresivos”, aseguró que la hegemonía social del egoísmo y el individualismo más insolidario, las “fantasías tradicionalistas” y las tensiones territoriales estaban abocando a las democracias, no sólo en España sino en todo Occidente, a una regresión autoritaria cada vez más evidente. Este lúcido Papa hizo una referencia sutil a la degradación de la República alemana de Weimar, hace ahora cien años, que supuso el triunfo del nazismo y la pesadilla hitleriana que anegó el mundo.

El Papa pidió a Sánchez que transmitiera a todas las fuerzas políticas españolas la necesidad de optar por el camino de concordia, colaboración y solidaridad que reflejaba su reciente encíclica “Fratilli tutti” (“Todos hermanos”). Quizá la sutileza de Francisco, más interesante para nuestro país, fuese su uso de tres conceptos para definir una misma realidad necesaria: País, Nación y Patria. Mejorar el primero, consolidar la segunda y hacer progresar la tercera. Y ninguno de los tres pertenece a una ideología en exclusiva. Territorio, política y símbolo histórico común, asaltados por separado por los partidos y las ideologías, en un rifirrafe donde pierden su naturaleza y se convierten en “herramientas” ofensivas y disgregadoras. Ni la izquierda, ni la derecha, ni los extremos de ambas, ni nacionalistas obcecados o separatistas visionarios, tienen en sus respectivas manos las medidas para evitar (o traer) otro Weimar en España. Pero los ataques extremistas por todos los flancos a esta España asolada por la pandemia y la crisis económica y la falta de respuesta unitaria de los políticos democráticos, constituyen un peligro cierto y real de regresión a las dictaduras. El Papa Francisco estuvo acertado.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

 

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20 octubre 2020 2 20 /10 /octubre /2020 09:17

LOGOI 171

IRA DEORUM

Los antiguos griegos (los abuelos de la civilización europea, los romanos fueron los padres) solían  tener un gran respeto por la "ira de los dioses", aunque también temblaban ante sus defectos, como la lujuria, la vanidad o la crueldad gratuita.Muchos creían que la guerra de Troya la provocaron los del Olimpo porque estaban hartos del griterío, el desequilibrio y el bullicio de los mortales. Era una manera de disminuir la población, cuyo exceso causaba los mayores males. Para los babilónicos el Diluvio fue cosa de los dioses ante el aumento de la población humana y su mal comportamiento. Casi todas las mitologías conocidas, desde la asiria, a las nórdicas o a las hindúes o las aborígenes australianas  o norteamericana (incluso el cristianismo y el judaísmo con el Diluvio) califican de “castigo divino” las hambrunas, la peste y otras epidemias que diezmaban la población ya sea a causa de las vidas licenciosas, impías y desordenadas de los humanos o por los daños que éstos infligían a los bosques, los ríos o las montañas. El catolicismo no le fue a la zaga. En España hacíamos rogativas populares en las calles, tras el párroco y su cruz, para atajar las sequías.

En el fondo, las metáforas mitológicas esconden grandes verdades naturales: la ruptura del equilibrio de la naturaleza, en algunos de sus aspectos, por la labor codiciosa, depredadora, mezquina y abusiva, del hombre. En realidad hay una constante en los males que la Naturaleza nos inflige de una u otra manera: todos son respuestas directas o indirectas a esa falta primordial de respeto que el ser humano sigue manteniendo hacia la Naturaleza, a la que no considera un sujeto de derechos cuya violación redunde a la larga –o a la corta- en el propio bienestar humano y que está equilibrado con unas obligaciones y normas a la recíproca. Nos consideramos, sin ninguna razón que lo avale, el ser supremo de la creación. Vamos, el monarca absoluto para  el que los mares, ríos, lagos, montañas, bosques y la flora y fauna que existen en el planeta están a nuestro servicio y son el objeto de nuestras necesidades, caprichos y estupidez destructiva.En clave mitológica de la vida, el virus que nos aflige y de la manera globalizadora que se extiende y actúa, tiene todo el aspecto de ser debido a la “ira deorum”, una respuesta planetaria, ecológica, a nuestra desconsiderada explotación y desmedido consumo.

Si hacemos caso a Spinoza, el filósofo que sigue una tradición que empieza con Tales de Mileto (“todo está lleno de dioses”) y se extiende a Leibniz, Wittgenstein o a Russell entre otros, si acaso hubiera algo divino en este planeta, es la propia Naturaleza en todas sus manifestaciones. Incluido, entre ellas, al peor virus que existe para su supervivencia: el ser humano, ese animal dañino capaz de las mayores grandezas y las mayores ruindades.

ALBERTO DÍAZ RUEDA

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