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13 junio 2021 7 13 /06 /junio /2021 16:05

La palabra ecosofía nos remite a las palabras griegas "oikos", casa, y "sophia", sabiduría. El término sugiere que debemos reconocer una sabiduría presente en nuestro oikos. Esta sabiduría, en nuestro tiempo y nuestra cultura capitalista ya nos es extraña pero se encuentra vigente en las cosmovisiones de pueblos indígenas escondidos en selvas y lugares lejanos y poco atractivos de momento para el turismo o la explotación de recursos. Esas cosmovisiones hoy toman fuerza como nuevos paradigmas de convivencia con la Tierra. En un transparente y sabio librito, editado por Fragmenta, el escritor y pensador Jordi Pigem nos presenta los textos que su mentor y amigo Raimon Panikkar (que no necesita presentación) escribió sobre la ecosofía, un término que une dos facetas del pensamiento básico humano hacia la excelencia: la sabiduría y la ecología. Se definió como LA MANERA DE CONOCER, ENTENDER Y CONVIVIR CON LA COMPLEJA RED INTERACTIVA DE VIDA QUE CUBRE LA TIERRA.

Nuestra cultura individualista y de ensalzamiento del sujeto nos ha arrastrado a la considerar el mundo como un objeto, un instrumento o una fuente de recursos explotables hasta la saciedad o la ruina. Con ello hemos provocado la trágica escisión
entre sujeto y objeto. Cualquier ciudadano de nuestros países ha perdido la noción del mundo como algo vivo y al que pertenecemos en régimen de igualdad. Como dice el filósofo germano-coreano Byung-Chul Han "uno solo se tiene a sí mismo, al pequeño, desamparado y pretencioso yo".

La ecosofía, según Panikkar, es la sabiduría del equilibrio entre los mundos de los dioses -lo trascendente- el de los hombres y el del Cosmos, tres dimensiones de la realidad. Y muy sabiamente propone: "Hay un habitar en el mundo que se caracteriza más en una actitud de pasividad que en una actividad de producir. Es un dejar-se-afectar. Este habitar propio de la consciencia temporal del ritmo del ser nos lleva a experimentar la relación sujeto-objeto de manera diferente a la escisión interno/externo que es como comúnmente
percibimos la realidad: El ritmo está fuera de mí, yo no lo invento. Sólo he de escuchar los latidos de lo real, y para escuchar debo callar, tengo que silenciar
mis egocentrismos. Más aún, tengo que ser puro. Además, el
ritmo también está dentro de mí. La recepción por parte mía es indispensable y mi
identificación es un requisito. No me es superpuesto
...De esta manera, la sabiduría es el ritmo natural de la vida y como tal, no se hace efectivo por la voluntad del ser humano, por el contrario hay que dejar que el fenómeno de la vida se haga sí mismo".

Y se hace en un momento irrepetible del tiempo, que no es circular o lineal, sino un instante radicalmente nuevo. La experiencia de tiempo presente tiene una gran fuerza simbólica para la ecosofía, pues significa cultivar la vida contemplativa.La vida contemplativa permite experimentar un tiempo de duración que nos sitúa en una habitar temporal en el mundo muy diferente a la vida agitada que llevamos hoy en día donde nos falta tiempo y nos falta ser. A esto se une el delito de la «sordera
del espíritu», que es «esta incapacidad para disfrutar del silencio, de la ausencia,
o incluso de la monotonía". Como como por ejemplo la incapacidad de experimentar
aquellos momentos contemplativos que surgen en nuestra relación con la naturaleza.

Para Panikkar no puede haber experiencia de sabiduría sin tomar consciencia que la Tierra es nuestra morada:: «Mientras no contemple cada pedazo de tierra como mi cuerpo, no sólo menosprecio a la tierra, sino que también menosprecio a mi cuerpo. ¡Aquí comienza el conocimiento!" Y para llegar a él no sólo es preciso el  diálogo disciplinar, pero, sobre todo, el diálogo intercultural e interreligioso.

Sugiero, pues, la lectura del libro “Ecosofía” que nos recuerda que formamos parte de una red de vida que nos rodea y alimenta de múltiples formas: la naturaleza, la biosfera. Como dice el prologuista Jordi Pigem, “si la célula sabe lo que hace, ¿qué nos impide ver que la Tierra sabe lo que hace”. Y es que “si queremos seguir en este mundo, tenemos que aprender  a hacer y ser de manera sostenible…no habrá verdadera sostenibilidad sin una transformación de la conciencia”.

 Spinoza y Panikkar comparten la misma manera de ver el mundo: “Deus sive Natura” (Dios o la naturaleza). Por tanto el respeto que los creyentes y los ateos inteligentes sienten por Dios, como símbolo o realidad espiritual, es exactamente el mismo que muchos profesamos por la Naturaleza, su conservación y preservación ante las atrocidades que nuestro sistema de vida  está cometiendo contra ella y sus cada vez más limitados recursos. La ecosofía es una “filosofía de la armonía o el equilibrio ecológicos”.

De ahí esta recomendación final: nuestra búsqueda del equilibrio personal no tiene sentido sin encuadrarla dentro de una filosofía que nos enseñe a “escuchar la Tierra” como decía Panikkar. Sostenemos que existe una “psique del cosmos” (tou pantos psyché) como ya proclamaba Plotino desde la Grecia clásica y que en el renacimiento se llamará “anima mundi” y arrebatará a los románticos. Hasta llegar a nuestros descreídos días en los que triunfa un tecno capitalismo que impulsa una nueva forma de explotar a las personas y al planeta. Panikkar cree que ese sistema depredador no llegará muy lejos. Si seguimos  contaminando el aire, el agua, la tierra y causando el desequilibrio climático.  La Tierra sobrevivirá y repondrá su equilibrio, pero el sistema - y quizá los humanos -no.”En la lucha contra la Tierra el hombre perderá, “ dice Panikkar.

Jordi Pigem recuerda el mensaje que un pueblo indígena de Canadá –posiblemente exterminado- envió  a los orgullosos conquistadores: “Solo cuando hayáis talado el último árbol, contaminado el último río y extinguido el último pez, os daréis cuenta de que el dinero no se puede comer”. Nuestra civilización podría ser como el rey Midas de la mitología griega que, gracias al dios Dionisios , adquirió el poder de convertir en oro cualquier cosa que tocara. Cuando Midas se dio cuenta que moriría de hambre y de sed y en absoluta soledad, ya que todo se transformaba en oro a su alrededor, rogó al dios que le librara de ese don. ¿Será tan sabio el sistema capitalista neoliberal? ¿O esperará a convertir en fuente de ganancias todo lo que en la Tierra nos permite vivir, hasta que sólo queden los fajos de billetes de banco, oro,  piedras preciosas, yates lujosos y palacios vacíos?

FICHA

ECOSOFÍA.-Raimon Panikkar. Ed. Jordi Pigem.- Fragmenta Editorial.93 págs

 

 

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